MEMORIAS DE GETXO

viernes, 1 de agosto de 2014

CASTILLOS DE ARENA EN EREAGA


Durante los años 50-60 se desarrollaron a lo largo de las playas una serie de concursos de Castillos de Arena para niños, patrocinados por una publicación de tirada estatal. Ya se venían celebrando por otros lugares de Europa, fundamentalmente en la localidad francesa de La Baule, que fue donde en 1961 tuvo lugar la final de dicho concurso. Nuestra playa de Ereaga fue el lugar elegido en nuestros lares, que se llevó a cabo durante el mes de julio. 
 
El 15 de Julio de 1959 se realizó por primera vez en Ereaga, que contó con una participación de 54 niños. El concurso se efectuó en otras localidades del Norte: Donosti, Santander, Gijon, LA Coruña y Vigo. El tiempo máximo para la prueba fue de hora y media. El tercero de aquellos premios fue obtenido por el portugalujo Segundo Escolar de 14 años, quedando en segundo lugar la niña Pilar Sanz de D´anglada. El jurado estaba compuesto por el Alcalde D. Juan Bautista Merino, el Sr. Marin, arquitecto municipal, D. Jose Maria John, D. Ramón de Iturribarria, D. Manuel Llano Gorostiza y D. Julio Caro Baroja. Torcuato Luca de Tena de la publicación madrileña “Blanco y Negro” elogiaba el éxito obtenido en aquella edición de escultura infantil en arena. 

 
Los vencedores recibieron importantes premios, entre ellos una bicicleta “Orbea” Sin embargo, el más deseado fue el de trasladarse a participar en el concurso Internacional de Castillos de Arena, organizados por “Le Figaro”. Se celebró en la playa francesa de “La Baule” en el mes de Agosto. Participaron 15 jovenes de 6 países (Alemania, España, Francia, Reino Unido de Gran Bretaña, Portugal y Suiza). Los jovenes representantes del estado, entre ellos el portugalujo, llegaron al aeropuerto de “Orly”, llevando entre sus equipajes las herramientas necesarias para la competición (moldes de madera, escuadras y una pala de albañil). Acompañaban a Segundo otros seleccionados, (Juan Manuel Padin, que resultaría primer clasificado y Javier Cantera Lopez). Los ganadores de la competición obtuvieron como premio un viaje a California y Disneylandia. 
 
Entre los ganadores cabe citar a Rafael Lorenzo de 13 años de Areeta-Las Arenas, que obtendría el tercer premio; el bilbaino Roberto Orrantia, que fue subcampeón internacional en La Baule (Francia) y obtuvo por dos veces el titulo en Ereaga en 1964-1965, disfrutando el primer año de un viaje a Brasil. En 1967 el triunfador sería el basauritarra Luis Felix Echevarria. 

 
A mediados de los años 60, en 1964, se celebro en Ereaga el IX concurso de Castillos de Arena patrocinado por una publicación bilbaina. Entre ellos podíamos ver a un pequeño y rubio algorteño: Guido Klein-Weiss, de origen Alemán, con un traje típico de los chavales entre 5 y 12 años, un “Lederhose” (pantalón de cuero del sur de Alemania, Suiza, Austria y del Tirol), que contribuye mucho a no derrochar fondos del erario familiar. Era uno de nuestros visitantes alemanes, que no solo vivió entre nosotros. Lo hizo en la calle Ribera Nº 6 en la casa de Cándida Real de Asúa, como dice el “...mi abuela vasca...”, si no que participó, lo hicieron también sus hermanos, en el Scout de Algorta (Itxas Gane). Mi amigo Guido, nos dejó interesantes fotografías de su paso por nuestro barrio (Algorta). 
 
Del carácter internacional del concurso me decía Guido “...fijate si lo era, que junto a mi participaron Elisabeth y Catalina Yamanoha, vecinas cubano-alemanas de abuela japonesa...”. En aquella competición-concurso se podía ver a los pequeños agolpándose a los pies de la “Grúa Titan”, con los carteles que indicaban su número de participante, ansiosos por obtener premio. Entre ellos, regalos en mano, (ver fotografía inferior), junto a el, a su izquierda, aparece su primer amigo Iñigo Ruiz de Tangora, cuyos aitas tenían una tienda de electrodomésticos en Satistegui, frente a la Farmacia de Ruiz. 

  
Hasta aquí una pequeña reseña de los concursos de castillos de arena que hicieron que más de un pequeño soñara con llegar a ser arquitecto, Y que por casualidades de la vida, antes de plantearme esta entrada, pude ver, primero en aquellos años, y posteriormente, a través de un grupo de fotografías, que agradezco a Guido tuviera la amabilidad de enviarme. Recordando en las mismas aquellos castillos, cuando unas enormes botellas de plástico, de una conocida marca comercial, hacían las veces de boyas en medio de nuestras playas. A partir de las cuales hoy traigo a estas páginas pequeños retazos del pasado.

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