jueves, 10 de septiembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -174-



En la anterior entrada de esta serie veíamos cómo se estaban dando los primeros pasos para poner en marcha la línea de Las Arenas a Plencia.

Acabábamos de dejar atrás el mes de octubre y no me resisto a plasmar unas reflexiones que un plumilla dejaba en la sección literaria del diario bilbaíno “El Nervión” por su belleza descriptiva: “...Una fuerte ráfaga de viento ha arrancado del calendario la última hoja del mes de Octubre y henos aquí a Noviembre, que asoma su rostro desapacible señalándonos con un índice largo y descarnado, la primera hoja del libro de sus tristezas. Es el mes de las elegías...; El melancólico tañido de la campana arroja sobre nosotros el triste recuerdo de los que fueron; los árboles se despojan de sus hojas ya secas que, al ser arrastradas por el viento brillan a la luz del sol con resplandores de oro; las chimeneas de los hogares se iluminan con la vacilante llama de los berrugosos sarmientos que al carbonizarse producen miliares de vagas estrellitas que danzan fantásticamente persiguiéndose unas a otras…”

Algunos caminos de Algorta y Santa María de Getxo, a decir de los vecinos, resultaban intransitables debido a las obras del ferrocarril de Las Arenas a Plencia, presentando terraplenes en malísimo estado, que impedían el transito del público y carros, por ese motivo el 11 de noviembre de 1892 acudían al Ayuntamiento para exponer que: “...En pasos a nivel y cruces de caminos de los puntos llamados Casuena, Arene, Piñagas, Martiturri así como en la fuente de Hormaza, lo que ha provocado que en los últimos días se hayan concentrado varios vecinos en dichos puntos. El consistorio nombró una comisión para que junto a ella una delegación de la compañía ferroviaria visitara los puntos conflictivos y arbitrara las medidas necesarias para abrir al tránsito de personas y carros en estos lugares lugares...”

La voracidad de los intereses de algunos adinerados ciudadanos se dejaba sentir en nuestro municipio, amparada por la llamada “Ley Madoz y la Desamortización de Mendizábal” ya que en el pleno del 17 de noviembre de 1892 se informaba de que: “...Se ha recibido una comunicación del Señor Comisionado de ventas de bienes nacionales de Vizcaya, del 7 del actual, ordenando la remisión al mismo en el término de ocho días, de una relación de las fincas que administra este Municipio, con expresión de su cabida aproximada, pago y linderos, y de las roturaciones que existan por enajenar, lo mismo que otras de cualquier procedencia comprendidas en el Artículo 1º de la Instrucción del 31 de mayo de 1855...” El Ayuntamiento, que no compartía aquellos deseos incautadores acordaba: “...Cumplir del mejor modo posible dicha orden...”

El 17 de noviembre de 1892, el vecino de Algorta D. Manuel Cámara solicitaba autorización al Ayuntamiento de Getxo para edificar una casa de nuevo cuño en un terreno de su propiedad. El mismo estaba situado en: “...La vuelta que forman el encuentro del camino o carretera a Arrigunaga y el camino peatil para San Martín...”

En esas fechas los barrios que conformaban nuestro municipio eran tres Santa María, Algorta y Las Arenas. En ellos muchos de los lindes aún no estaban determinados, por lo que algunos vecinos se dirigían al Ayuntamiento para que les indicara cual era el barrio en el que estaban enclavadas sus heredades. Ese fue el caso de D. Irineo Ramón Diliz, a partir de cuyo caso se establecían los lindes del municipio respecto de sus barrios: “...Quien solicitaba que para sus fines se le indicara en qué barrio de Algorta o Las Arenas en qué punto se halla enclavado el solar de mi propiedad , situado entre el punto llamado La Avanzada y la calle que de Este a Oeste pasa por cerca de la caseta del cable submarino…” El consistorio reconocía que: “...Los linderos del municipio no están determinados hasta hoy, cosa que se hace sumamente necesaria, por lo que según la normativa de policía urbana aprobada acordamos que:

1º) La línea divisoria de Santa María, por al parte de Algorta que es la barriada céntrica del municipio, será en lo sucesivo la que partiendo de la casería denominada Arrigunaga, cerca de la playa del mismo nombre, sigue por debajo del punto conocido como el alto de San Martín, casería de Elorri Nueva, o sea toda la parte que hoy pertenece a la parroquia de Nuestra Señora de Guecho.


2º) Servirá de línea divisoria a la barriada de Algorta la línea de que se hace mención en la anterior y la calle que de Este a Oeste pasa por cerca de la caseta del cable submarino y termina en el mar en las cercanías del punto llamado La Avanzada.

3º) Las Arenas comenzará en la mencionada calle que atraviesa de Este a Oeste pasa por cerca de la caseta del cable submarino terminado al Este con la jurisdicción de Lejona, al Sur con el río Nervión y al Oeste con el mar...” Cómo conclusión determinaban que la propiedad de D. Irineo Ramón Diliz estaba enclavada en el barrio de Algorta. Esta fue la primera vez que se establecía de forma oficial los lindes de los barrios de Getxo: “...Se crea una Comisión que le dé contestación a su solicitud, a partir de la cual, se haga constar en acta que de la sesión ordinaria que se celebre se extienda dicha división de barriadas a fin de que el 1º y 2º teniente de Alcalde sepan sus respectivas jurisdicciones dentro de las cuales deban de ejercer las atribuciones que las nuevas ordenanzas les confieren...”

También se iban a producir movimientos entre los maestros de Getxo: “...D. Valentín Cuartango, maestro de la escuela de Santa María de Guecho, solicita de la Junta Local de Primera Enseñanza le traslade a la escuela de Algorta para cubrir la baja que dentro de poco tiempo va a quedar libre, por haber quedado libre al ser nombrado el que la regenta para ocupar una de las Auxiliarías de Barcelona...”

Por otro lado en Santa María de Getxo se acababa de abrir una fuente en Ibarbengoa Nueva. Y se hacían pequeñas obras en el cementerio antiguo entre ellas: “...Se abría un paso por el exterior del mismo, a través de los terrenos cedidos por los herederos del finado D. Ignacio Arias y se efectuaban las paredes de cerradura del mismo y en el interior del mismo se realizaba un pequeño depósito para albergar cadáveres y hacer las autopsias...”

El 24 de noviembre, en la sesión plenaria, se daba cuenta de la existencia de un cuaderno impreso donde se anotaban: “…Las sesiones celebradas por la Diputación Provincial de Vizcaya durante el segundo semestre del año económico de 1891-1892...”

También la ropa de los serenos del municipio era asunto de trato plenario: “...Se acuerda dotar a cinco serenos de calzado para el invierno así como y tanto a ellos como a los otros cuatro serenos se les proporcione borceguíes (prenda que cubría la pierna hasta la rodilla), con la condición de que debían de pasar la revista provisto de ellos, y que en caso de no hacerlo se les impondría una multa de 10 pesetas a cada uno. Y si alguno de ellos cesare en su cargo deberá entregar el calzado junto a esta última prenda ya que las mismas pertenecen al Municipio...”


Finalizaba aquel pleno del mes de noviembre con un oficio del Director del Colegio de Sordomudos y Ciegos de Deusto solicitaba, tras hacer una reseña de los sacrificios que habían acontecido para fundar este colegio, del consistorio de Getxo: “...Una subvención, para remediar las desdichas de tantos desgraciados sordo-mudos como ciegos que existen en la provincia de Vizcaya, a favor del citado colegio...” El Ayuntamiento de Getxo decretaba: “...Que considerando las grandes ventajas que reportará a la Provincia aquella fundación y que en esta localidad pudiera ocurrir casos de necesidad para valerse del referido Colegio, se le conceda una subvención de 200 pesetas anuales...”

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Gobernador de la Provincia aprobaba las Ordenanzas Municipales de Getxo.

lunes, 7 de septiembre de 2020

UN MÉDICO ANTE UNA EPIDEMIA



Ahora que una nueva epidemia acaba de asolar a todos lo continentes y nos ha mantenido enclaustrados en nuestras casas y amenaza con repetir el brote, es bueno mirar hacia atrás en nuestra propia historia y ver que en otras épocas virus y bacterias también atacaban inmisericordes a nuestros antepasados. A pesar de ello la vida se siguió abriendo camino.

A comienzos de enero de 1855 ese agresor era la bacteria llamada “Cólera Morbo”. Aquel ataque era recogido en el diario madrileño “La Nación” del 7 de enero de 1855, y el miedo provocaba seguro las mismas dudas y también un médico quien hacía frente al agresor y a la rumorología : “...El Doctor D. Bartolomé de Zeaorrote médico establecido en Bilbao, que con el mayor celo, y su acostumbrada generosidad, no perdonó fatiga ni sacrificios en su asistencia a todas horas a todas las clases de la población y sus arrabales, y a los pobres más bien con socorros que con exigencias, ha procedido de la misma manera en los pocos casos de igual cólera-morbo-asiático. Y a pesar de que por el momento se dan escasos casos en esos arrabales ha hecho circular el escrito siguiente a sus amigos, para tranquilizarles, no menos a los que han permanecido en sus casas, a los que se ausentaron de la población a la aparición do los primeros casos: Desde el día 12 del actual vivimos aquí bajo la declaración del cólera-morbo-asiático, debe arredraros muy poco esto, cuando en esta Villa, a pesar de todas las cifras que habéis visto en los Boletines, no ha habido la noche pasada mas que la defunción de una señora de resultas de padecimientos ajenos del cólera. Por este cuadro se deduce, que difícilmente en cien años no habrá ocurrido que en un día, mayormente como el de la fecha, haya habido menos pérdidas que lamentar, aún en los tiempos de la más completa salud…”

El diario “La España” del 9 de septiembre de 1855 decía repitiendo los mismos patrones de conducta que algunos han realizado hoy en día: “...El cólera ha aparecido en la villa de Plencia, y en los pueblecillos comarcanos hasta Algorta, barrio de la anteiglesia de Guecho, en el cual ha sorprendido a infinidad de bañistas 

y de familias que a su saludable atmósfera se habían acogido. De Algorta, en los primeros brotes, huyeron aquellos trasladándose a la villa de Porlugalete, baluarte hoy el más seguro y en el que apiñados y confundidos viven un largo ciento de familias bilbaínas y de otros pueblos del señorío...”

Una consideración preliminar: Aunque de forma preferente utilizo los nombres de las localidades en su actual grafía euskaldun, para esta historia, teniendo en cuenta la época las escribiré como las consignaron los que describieron los acontecimientos.

Entre nosotros, en nuestra Anteiglesia, era un galeno D. Pedro Zabala Basterrechea natural de Guernica, que fue médico cirujano de Algorta y posteriormente de Begoña, quien hacía frente a la bacteria. La titulación de esta especialidad se unificó en 1827 mediante un Real Decreto. Este médico vivía en el barrio de Algorta. La Anteiglesia todavía no estaba muy habitada, tan solo contaba con 570 habitantes, y estaba dividida en dos barrios: “...Guecho que tendrá 170 vecinos y Algorta sobre 400 habitantes...”

Su trabajo e interés provocó una serie de desencuentros con la autoridad municipal, que llevó a un intercambio de escritos ante la Diputación Provincial.

Según relataba el eminente cirujano, en una de sus epístolas, en la que señalaba por qué barrio ejercía cómo medico: “...En este último barrio se halla contratado el exponente como médico cirujano, sin dependencia alguna del Ayuntamiento, que carece al mismo tiempo de facultativo titular...” Y a continuación expresaba al Consistorio, en la que solicitaba le abonara su trabajo, las razones por las que pretendía el pago de sus servicios: “...Que viendo el recurrente que amagaba la invasión de la aterradora epidemia, conocida como “Colera-Morbo-Asiática”, procediendo con cordura y prudencia profesional, creyó conveniente poner en conocimiento de sus contratados, con anticipación de dos meses, que si desgraciadamente se declaraba en el barrio la enfermedad, haría falta otro facultativo que le acompañara. Pasó desapercibida entonces la indicación. Tratamos que celebrara una reunión para exponer a los posibles afectados del barrio de Algorta, junto con otros profesionales, compañeros de fatigas. Al solicitar al Alcalde permiso para celebrar dicha reunión, contestando el Alcalde que ya se habían tomado las medidas oportunas, sin que en el pueblo se tuviera conocimiento de las mismas. El caso es que a los dos o tres días nombró el Ayuntamiento dos comisionados que encargaron el Alcalde y el Cura Párroco D. Estanislao de Cortina, con objeto de adquirir un facultativo para los dos barrios, o sea para todo el pueblo, a costa de los fondos comunes...” Al parecer de aquellos facultativos uno solo se prestó para ejercer en Guecho durante un periodo máximo de dos meses por la que solicitaba una retribución de 30.000 reales. Cómo las gestiones de los responsables municipales no daban resultados D. Pedro Zabala continuó al cuidado del barrio de Algorta.

La epidemia continuaba incrementando el número de afectados por lo que el Ayuntamiento de Guecho tomó la decisión de: “...Establecer en Algorta un hospital para todos los vecinos del pueblo, disponiendo que D. Pedro Zabala se encargara de visitar a todos enfermos que ingresaran en el Hospital...”

Nuestro insigne doctor permaneció durante toda la crisis al pie de la cabecera de los vecinos de Guecho, pese a que fueron muchas las llamadas que desde otros pueblos le llamaron para que extendiese sus conocimientos a los enfermos de esos municipios.


Dicen que el Ayuntamiento mostró escasa gratitud al galeno, mientras los vecinos recogieron firmas para elevarlas al consistorio, ante lo que todos consideraron: “...Una actitud mezquina y miserable hacía le médico cirujano, temerosos de que si se volviera a reproducir la epidemia podrían quedar sin los auxilios del facultativo...”

El médico citado pasó sus honorarios al Ayuntamiento a razón de 200 reales diarios por sus servicios en el Hospital de Algorta: “...Y ni siquiera los honores de la contestación mereció de aquella autoridad...” Se quejaba el galeno, no sin razón, de que: “...El Consistorio había contratado otro facultativo para el barrio de Santa María por la misma cantidad que él reclamaba...”

Exponía ante la Diputación Provincial las que el consideraba causas de aquella afrenta: “...En sus actos el Ayuntamiento y los concejales actúan como si los fondos comunes fueran de su propiedad, privando con ello a los vecinos de Algorta de los beneficios de su mediación. Que afecta a este médico de por la antipatía que parece desprenderse por haber sido contratado por el barrio de Algorta...”

Finalmente el Ayuntamiento, según reconocía el propio galeno el 17 de diciembre de 1855, recibía la negativa del Ayuntamiento para abonarle sus servicios.

El 19 de diciembre de 1855 D. Luis Gonzaga de Aguirre, en nombre de la Diputación de Vizcaya, trasladaba el escrito al Ayuntamiento de Guecho: “...Comuníquese esta exposición al Ayuntamiento de la Anteiglesia de Guecho para que a la posible brevedad exponga cuanto se le ofrezca...”

El Ayuntamiento presidido por D. Valentín de Eguiraun, el 9 de enero de 1855, ofreció sus visión de los hechos: “...Este Pueblo se compone de dos barrios, Algorta llamado “Bajo” y el otro “Alto” o de Guecho. Los vecinos de aquel tienen contratado su facultativo particular, que es hoy el Sr. Zabala; y este último también tiene su facultativo particular. El Ayuntamiento carece, en verdad, de facultativo titular, pero los motivos los diremos en su lugar, que este terreno es vedado para él...”

A continuación el Ayuntamiento desgranaba sus actuaciones para la contención de la dañina bacteria: “...Antes de declararse en este Pueblo el llamado “Cólera-Morbo-Asiático”, y sobre las medidas adoptadas ya antes, se apresuró a otras generales de suma importancia: La primera consistió en prestar auxilios necesarios o posibles a la clase menesterosa; otra fue que se intentó contratar un medico que profesara medicina y cirugía, pero no al Cura Párroco Cortina, como equivocadamente sugiere el Sr. Zabala. Pero por entonces no fue posible proporcionar ningún facultativo...”

Excusaban unas de las acusaciones que el facultativo Sr. Zabala hacía a la Alcaldía, que el Sr. Alcalde estaba mientras sucedían los hechos en su casa: “...Que si bien es cierto que el Alcalde se hallaba en su casa cumplía con sus funciones, mientras otros se ausentaban del Pueblo dejándole abandonado a merced del terror y espanto de la epidemia...” A pesar de esos intercambios de epistolares el Ayuntamiento reconocía la entrega del Sr. Zavala durante el azote del cólera morbo. Y aclaraban para justificar las actuaciones del Consistorio que: “...Más adelante, y en sesión de la Junta Municipal de Sanidad del día 3 de septiembre, se acordó se tratara de proporcionar una casa para establecer un hospital provisional para los casos de que se hiciera necesario por las circunstancias venideras y nombrara una comisión auxiliar. Al día siguiente de esta reunión, la Comisión Auxiliar, en Algorta, con la representación del Ayuntamiento, a instancias de uno de los asistentes acordó se proporcione para tal hospital la casa “Mugaburu Nueva”, en el centro del partido particular del médico Zavala, y solo para él…” Esta denominación de la vivienda “Mugaburu Nueva”, a pesar de que aparecía en el callejero de 1887, situada en la calle Nueva, me inclino a pensar que el local pudo ser el que recoge el mismo callejero, bajo el nombre especifico de “Hospital”, que en esa fecha estaba ya deshabitado, en el n.º 16 de la calle de la Carretera (Actual Algortako Etorbidea). Decía el consistorio en el escrito que: “...Presentándose el medico Zabala ante esta comisión, se acordó inspeccionar la casa declarándose útil para Hospital Provisional, establecimiento este que tenía dos objetivos principales: Auxiliar a la clase más menesterosa que fue atacada por el Cólera, recogiéndola en él, y auxiliar al mismo medico Zavala, animándole en su trabajo, sin necesidad de que fuera a importarles sus servicios en las casa diseminadas...”

El Ayuntamiento afirmaba que: “...El médico Zavala desfigura y exagera los hechos al decir que el Ayuntamiento dispuso que él se encargara de las visitas de los enfermos al hospital. Además que este facultativo tenía obligación de asistir y prestar sus servicios a todos los de su Partido, pobres y no pobres. De los ingresados en aquel hospital murieron seis y se curaron cuatro, y solamente falleció uno de Las Arenas, un cantero que era forastero...” En aquel intervalo sucedió un luctuoso acontecimiento. Falleció la esposa del galeno, lo que sirvió al Alcalde para atacar al Sr. Zavala insinuando que su situación anímica no era la mejor. Entre tanto el Ayuntamiento dispuso que otro galeno, este de Lejona, ayudara a D. Pedro Zavala: “...Pero sin que la ayuda fuera completa ya que la zona de Guecho quedaba exenta de dicho apoyo. Pero como quiera que el cólera se desató en esta zona y afortunadamente otro médico, este de Sopelana D. Emeterio Villabaso, se había presentado el consistorio para ocupar plaza, pudo ayudar al Dr. Zavala...”


Una de las críticas que realizaba nuestro médico sobre la actuación del Ayuntamiento de Guecho era que: “... las soluciones que se arbitraban, establecimiento del hospital, nombramiento de personas auxiliares, conductores de cadáveres y demás, se limitaban al barrio de Algorta...” Mientras el Ayuntamiento criticaba al Dr. Zavala diciendo: “...Si alguna animadversión hubiere entre los barrios, a nosotros compete exclusivamente el conocimiento de ellas, y no al médico contratado para administrar a los auxilios facultativos a la población...” En este caso habría que tener en cuenta que Getxo municipio, dos años más tarde en 1857, contaba con una población de tan solo 2079 habitantes. Por lo que presumiblemente las relaciones médico paciente eran de carácter muy familiar, por lo que las demandas de nuestro galeno se ajustaba a ese tipo de relaciones. Afortunadamente para enero de 1856 la plaga del cólera fue remitiendo.

De toda aquella discusión en la que las reclamaciones se referían a cantidades de dinero por honorarios no devengados, había un trasfondo de desencuentro entre galeno, Ayuntamiento y barrios. Aquellos legajos que hacían un total de 82 paginas forman parte del expediente administrativo del Archivo Foral de Bizkaia Régimen Municipal y Urbanismo AR00016/022 (1855 / 1856).

Otras epidemias también asolaron nuestros entornos, la Peste Negra (1384), unas eran de viruela y tifus (1875) y (1900), alguna trajo el dengue a nuestros entornos. El Diario de Bilbao del 5 de enero de 1918 informaba sobre la llamada Gripe española. Pero de todas ellas, con la colaboración ciudadana y guiados por nuestros técnicos sanitarios, supimos salir. Estamos todos metidos en el mismo barco, pero ojalá salgamos pronto de esta.

viernes, 31 de julio de 2020

EL PRIMER CIRCUITO DE GETXO Y LAS FIESTAS DE SAN IGNAZIO



Este año, con unas fiestas escondidas por la pandemia, a pesar de celebrarse de modo oficial la 75 edición del Circuito de Getxo, conviene recordar que esta prueba ya se venía celebrando con anterioridad. El primer Circuito de Getxo, a decir de la prensa bilbaína, se celebró el día 31 de julio de 1924. Este evento fue recogido por los diarios “Euzkadi” y “La Gaceta del Norte” del 1 de agosto de ese año. Según relataba el diario “Euzkadi” fue organizado: “...Por el Ayuntamiento de Algorta con la cooperación del Club Arenas...”

Fue un circuito de ocho kilómetros que según contaban la prensa estuvo cubierto por: “...Una interminable “cola” de espectadores que cubría casi los ocho kilómetros que comprende el llamado circuito de Guecho...” Los primeros ocho kilómetros fueron recorridos en un tiempo de 13´45”, el ciclista bilbaíno Gutiérrez fue quien estableció la marca seguido por Barruetabeña y Loroño. La clasificación final fue: “...1º Domingo Gutiérrez del Athletic, 2º Barruetabeña del Arenas, 3º Miguel Serrano de Madrid, 4º Marcelino Loroño del Arenas. En aquella prueba participaron algunos vecinos de Getxo como Juan Libano que obtuvo el premio Julio Garaizar y Jose María Eguidazu que consiguió el del Garaje Unión…”


Por otro lado las fiestas de San Ignazio comenzaban a las nueve de la mañana del día 31 de julio de 1924 con el clásico pasacalles a cargo de al banda y los tamborileros, contaba el diario Euzkadi: “...A las diez dio comienzo en la iglesia de San Ignacio la función religiosa, con asistencia del Ayuntamiento en cuerpo de comunidad, presidido por su alcalde, D. Luis Urresti. La capilla de la parroquia estuvo reforzada por varios elementos orfeónicos dirigidos por el maestro Gainza, se cantó durante la función religiosa la misa a tres voces de Perosí; al ofertorio se cantó el “Noctus Rectorum”, de Zubiaga, y a la reserva, el “Tantum Ergó”, del maestro Ledesma. Después de la función religiosa tuvo lugar un concierto a cargo de la Banda municipal. Después tuvo lugar la carrera ciclista. Por la tarde se celebró con gran animación la romería, a la que acudió gran afluencia de forasteros de todos los pueblos cercanos, incluso Bilbao...”


Mientras que estas fiestas, más simbólicas que reales, comenzaran este año el día 31 de julio, la carrera ciclista lo hará el día 2 de agosto, solo que este año sin público. Para recordar estas fiestas incluyo dos fotografías de 1917 que recogen los momentos festivos de aquel momento, la carrera ciclista y la romería celebrada en Algorta. Ademas de otras fotos del Circuito y fiestas del año 2018.


Hasta aquí una pequeña reseña para recordar que las fiestas, a pesar de todo, seguirán entre nosotros y que muy pronto las celebraremos como lo veníamos haciendo hasta que este vicho nos estropeó la diversión.

domingo, 26 de julio de 2020

VACACIONES DE VERANO 2020



Como todos los años, en uno atípico, al llegar la época del estío toca coger unos días de descanso para cambiar el chip y coger nuevas ideas.

Días dedicados a disfrutar de nietos, familia, amigos y de esos lugares llenos de recuerdos que por diferentes motivos cada uno guardamos en nuestra memoria. Seguro que muchos tendrán que ver con la mar, montaña y esos pueblos que forman parte del acervo familiar y que nunca les perdemos de vista.

Este año, a pesar de la agobiante pandemia, trataré de recorrer esos sitios que año tras año esperan cerca de nosotros, y que pese a repetirlos son tan queridos para nosotros. No hace falta ir lejos, por solidaridad con otras gentes mejor no contaminarlas con el vicho, aquí tenemos paisajes, playas que no desmerecen a las de otros lares. Por los que podemos dar largos paseos admirando sus rincones y ver bellas puestas de sol.


Este año no conviene darle duro a la maravillosa gastronomía de nuestros puertos y ciudades, seguro que hemos ganado algo de peso con la quietud del encierro.

Como otros años os dejo algunas fotos de esos rincones que seguro que ya conocéis, por los que nunca me he cansado de transitar, y es que tenemos un Pueblo de postal.

Así que a solazarse, pasarlo bien y ojo con el despendole que el bicho acecha:


NOS VEMOS EL PRÓXIMO 7 DE SEPTIEMBRE


!ONDO PASA!


viernes, 24 de julio de 2020

EL NACIMIENTO DE UNA TRADICIÓN FESTIVA, LAS PAELLAS DE GETXO



El nacimiento de una tradición festiva necesita de gentes con arraigo popular de gran iniciativa y del apoyo de una organización con anclajes sólidos en el pueblo. Eso y no otra cosa sucedió allá por 1956, y aunque no fuera algo predeterminado, surgió de la decisión de un grupo de amigos inseparables que comenzaron su historia alrededor de un guiso mediterráneo, creando una fiesta que ni ellos mismos calcularon la larga vida que iba a tener.

La Sociedad Itxas Argia, en sus libros de actas, recoge un 27 de noviembre de 1958: “...Se designó al socio Damian Ayo, con gente que se creyó oportuna para ejecución del proyecto de actividades: IV Concurso de paellas de Azkorri que se celebrará el 25 de julio de 1959…” Había otros puntos en aquel proyecto pero solo recojo el referido a esta fiestas de paellas.

Las Paellas del 25 de julio de 1959 fueron organizadas por la Sociedad Itxas Argia, decía la prensa bilbaína (La gaceta del Norte) al referirse a aquella fiesta: “...Un acierto el de Itxas Argia al organizar esta fiesta anual que este año ha tenido un relieve inusitado. De todos los puntos confluían hacia Azkorri centenares de personas a pie, en burros, llevando la comida con sus hijos pequeños en coches y camiones. Para celebrar el IV Concurso de Paellas...” A aquella edición se presentaron: “...Veinticuatro grupos ante un tribunal compuesto por: P. Jose Luis Zamalloa, Angel Arriola Bengoa, Antonio Bilbao “Chirri” y María de Ajuriagoxeascoa. La nota la pusieron unos americanos que lograron el tercer premio. Todos los participantes eran conocidos de Getxo, clasificándose por este orden: 1º) Iturritxe, 2º) Echechu, 3º) Niemi (USA), 4º) Is-Ja, 5º) Zugatzarte, 6º) Mangui, 7º) Itxas Argia Zarra, 8º) Arrigunaga…” Tras un alarde de dantzas ofrecido por parte de la Sociedad organizadora les seguiría una exhibición de deporte rural: “...La cual corrió a cargo de Pedro Goicoechea “Chato” de Ceanuri, quien cortó seis troncos de 1,25 de diametro. Todo resultó bien, hasta el café servido en botes de pimientos. Claro que Félix Yurrebaso, organizador de la comida, no tuvo la culpa, si no la abundancia de invitados extras, que estropeo algo los planes previstos...”

Pero vamos a ver quienes fueron los tres amigos que iniciaron, lo que había de convertirse en una de las fiestas más populares y populosas de Getxo:


Damián Ayo: 
Nace el día 11 de diciembre de 1923, en Gazteluzarra (Algorta ). De allí se trasladaría la familia a Torrebarria en Santa María de Getxo. Sus primeros estudios los realizó en las escuelas de Getxo (en Maidagan, actual Ikastola Geroa) fue alumno de D. Claudio García a quien Itxas Agia homenajeó el 18 de febrero de 1958: “...Se decide homenajear a los directores de enseñanza D. Claudio García y Dña. Margarita Landaida...” Al casarse, se trasladó a vivir a la calle Juan Bautista Zabala de Algorta. Damián hizo la carrera de Náutica (Maquinista Naval), cruzó el charco visitando Sudamérica y los EEUU. Antes de casarse dejó de surcar mares para dedicarse a atender los negocios familiares. Su padre tenía una carbonería en Algorta, que primero estuvo instalada en la que hoy es calle María Goiri y más tarde en Kasune; hombre emprendedor: tuvo en la Avenida Basagoiti la tienda de “Butagás”.

La actividad en el barrio de Getxo de Damián se dejaba sentir en su participación en los albores de la sociedad Itxas Argia, según consta en las actas de Itxas Argia del 27 de noviembre de 1958: “...Se celebró una reunión en las Escuelas de Santa María con el objeto de formar un grupo alpino. Fue Damían Ayo quien comenzó hablando del objeto de la reunión...” Fue uno de los fundadores de la Ikastola “Egunsentia” que más tarde pasaría a llamarse “Geroa” y directivo del Club Deportivo Getxo.

Respecto del motivo de aquella primera paella, cuentan sus hijas: “...Como aquel día era Santiago y ellos no querían celebrar esa festividad decidieron hacer algo alternativo, pero sin que se corrieran riesgos porque en esa época no se podían hacer reuniones de carácter político...” Los comienzos de paellas no fueron fáciles ya que cuando caía la tarde: “...Algunas veces aparecía la policía a caballo conminando a los presentes a abandonar la campa...” Era un hombre al que le encantaban los concursos gastronómicos “Bacalada de Berango, “Rabu” de Urduliz.


Jose Antonio Bilbao “Txirri”: 

Este apodo le venía de su Aita, a quien conocían por el mismo apelativo. Nace en la calle Jaime Morera de Algorta, en la casita que había para los jardineros en la finca del que fuera “Tenor Constantino”. De allí se trasladaron al caserío Goñi Goikoa en la calle Torrebarria de Santa María de Getxo. Más tarde, en noviembre de 1962 toda la familia pasaría a vivir en Puerto de Orduña, donde Txirri vivió hasta contraer matrimonio trasladándose a Algortako Etorbidea 69 (la casa de los Sarría) en 1965. Fue un profesional de las artes graficas (Impresor), participando junto a otros dos socios en la Imprenta Garay de Algorta. En su juventud formó parte de dos cuadrillas “Oberentzu” que estaba al final de la calle Euskal-herria, cerca de una tienda de pieles, era un txoko del que formaban parte entre otros los Elorriaga (Tomas e Iñaki), Saitua, Txakari, Doñabeitia y la cuadrilla “Irurenak”, ésta formada por nuestros tres protagonistas Jose Antonio Bilbao, Félix Yurrebaso y Damián Ayo. Como en todas las cuadrillas la afinidad es mayor entre unos y otros, en el recuerdo de los familiares de Bilbao dicen que: “Aita y Félix eran como hermanos, en fiestas de Algorta solía venir a comer a casa...” Respecto de la iniciativa de aquella primera paella del año 1956 cerca de Goienetxe recuerdan que: “...Aita y Felix eran muy salseros, en el sentido de que tenían iniciativas para mover a la gente del pueblo, sobre todo a los más jóvenes, ya que entonces estaba casi todo prohibido, así que buscaban cualquier excusa para crear ambiente; en aquella época, a mediados de los años 50, las paellas no era lo que actualmente conocemos, por lo que aquella primera paellada fue más una celebración de una cuadrilla de amigos, a la que más tarde se sumarían otras gentes de Algorta y Getxo, era un miércoles día de Santiago, que entonces era festivo. Aquella iniciativa que tendría más tarde un gran poder de convocatoria, les llevó a un momento en que ellos vieron que les estaba empezando a desbordar y que se empezaba a convertir en una fiesta que requería de mayor organización...” Respecto de la elección de la Paella como plato afirma su hijo: “...Aita nunca nos ha contado el porqué de la elección de ese plato...”

Para situar el ambiente festivo y lúdico de Getxo en aquellos días baste decir que en Jolaseta se celebraba aquel día la eliminatoria de la Copa Internacional de Tenis “Galea”; en Las Arenas se jugaba con motivo de las fiestas el “IV Trofeo Santa Ana” en el Colegio San Agustín; en el Gran Cinema de Algorta se proyectaba la película “Mademoiselle de París” y en el Club Marítimo del Abra tocaba la “Orquesta Ray Martino”.

Txirri Bilbao acudió a su ultima fiesta de Paellas, con 90 años, invitado por un txoko local, en julio de 2016: “...Con un toque de orgullo por haber sido los iniciadores de esta fiesta tan popular en Getxo...” Para él: “...ese era un día grande, preparaba su camisa blanca, bien planchada y subía a la campa de paellas, !Era su día!...” Aquel día tuve la suerte de ver a los dos últimos supervivientes de aquella iniciativa, a Damian apoyado en su makilla, con su camisa a cuadros, chaleco azul Bilbao bajo el brazo, con su txapela bien calada y gafas de montura dorada y a “Txirri Bilbao” con su visera azul marino del “Barrukoa Bar”, era muy amigo de Izaskun la hija de la dueña del ese bar de Algorta, con su eterna sonrisa y su inseparable camisa de color blanco. Txirri falleció el 12 de abril del 2017.


Felix Yurrebaso:

Nació en Getxo, en el caserío “Etxebarri” de Azkorri, en él vivió buena parte de su vida. Tras casarse pasó a vivir en el caserío “Kantinas” de Berango. El 14 de diciembre de 1958 fue nombrado, dentro la Junta Directiva de Itxas Argia, de la que formaba parte, como responsable del grupo de Dantzas. Al igual que nuestro anterior protagonista formó parte de dos sociedades o cuadrillas, “Irurenak” en la que se juntaron nuestros tres promotores de Paellas, eran fundamentalmente gentes de Algorta y Getxo; y “Oberentzu” que estaba en la calle Euskal-herria, debajo del Karpanta. De esta última formaban parte Butrón, Hormaza el vinatero, Saitua, Uergo y otros.

Félix Yurrebaso, Damián Ayo y Antonio Bilbao “Txirri”, eran amigos desde chavales, formaban parte de la cuadrilla “Irurena”, dedicada a actuaciones improvisadas, las cuales surgían de su gran capacidad imaginativa. Dos de ellos, Txirri y Felix, fueron juntos a la mili a Santander, allí tomarían contacto con gentes de las Siete Calles de Bilbao: “...Los cuales empezaron a venir a Paellas a Getxo, así empezó a coger auge la fiesta...”

En “Irurenak” los tres amigos se dedicaban a crear ambiente en el pueblo, organizaban actividades para que la gente joven pudiera moverse y hacer cosas que en muchos casos estaban prohibidas: “...Decidieron crear las primeras paellas para que los jóvenes pudieran juntarse. En aquella época estaba todo perseguido, el Euskera, lo relacionado con la cultura vasca (Dantza, canciones populares, incluso el txistu, todo tipo de simbología que no fuera la del régimen). Así nació el concurso de Paellas...”

Eran tiempos de la Dictadura, a pesar de lo cual, los rasgos de aquella fiesta estaban rodeados de algunos elementos nacidos de las entrañas de este Pueblo y su rebeldía ante los tiranos, la cual entre otras expresiones, se manifestaba en esas campas acompañados de dantzaris, montañeros, Txistu y tamboril que llenaban a las mismas de jotas y cadenetas.


Tan solo han pasado 64 años desde que se realizaron por vez primera, un 25 de Julio de 1956 en un pequeño espacio, junto a las tapias que cercaban el pinar propiedad de la Viuda de Rivas próximas a Goienetxe, aquella primera fiesta de Paellas, que todavía era tan solo una reunión de amigos. Sus comienzos fueron precarios contaban ellos: “...Teníamos tan pocos fondos que incluso los trofeos, tras la fiesta, las cuadrillas locales los devolvían a la organización para utilizarlos al año siguiente. Se exponían en la Cooperativa de Getxo y en la bodeguilla de Hormaza, en Algorta. Los materiales para preparar las mesas y el tablado los llevábamos en un carro tirado por el burro desde casa. Disponía de esos materiales porque era albañil y los tenía en mi almacén, hacíamos las mesa de víspera y al terminar el día recogíamos todo...” Yurrebaso, que tenía mucha relación con Justo Olague de Berango, fue uno de los promotores de la Bacalada de Berango, la cual nacería a continuación de las Paellas.

Los txistulares que participaron en este evento festivo a lo largo de los años fueron: “...Gerardo Zubillaga, Atxurra, Julian Villalabeitia, acompañados con el atabal de Emilio Larrabide, más tarde empezó a venir Boni, el txistulari de Bilbao, que coincidió en la mili con Antonio y Felix...” A ellos se unirían muchos nombres, como Jabi Elizondo, Jesús Mayor, y otros.

Las Paellas de 1956, por necesidades de espacio, tuvieron que ser trasladadas a las landas de Azkorri en 1959. Allí se celebraron hasta 1967. Al año siguiente fueron trasladadas hasta su actual ubicación en las landas de Aixerrota.

En el 2005 la Sociedad Itxas Argia rindió un homenaje a sus promotores en reconocimiento a su iniciativa. En aquel acto se homenajeó a Damian Ayo, Jose Antonio Bilbao “Txirri” y a Feleix Yurrebaso; también lo hicieron a José Rodríguez “Barraka” y a los txistulari de Itxas Argia Julian Villalabeitia y Jesús Mayor. Felix Yurrebaso fallecería en el 2006 y Jose Antonio Bilbao “Txirri” lo haría el 12 de abril del 2017.


Hasta aquí una pequeña reseña de estos tres emprendedores, gracias a los cuales se celebra una de las fiestas con mayor poder de convocatoria de Getxo. No es una historia terminada, seguro que habrá otras historias tras ella, incluso otras visiones. Estas son las que he podido reunir acudiendo a sus familias, a la prensa y a los libros de actas de Itxas Argia. Si aparecen nuevos datos, los incluiré.

La celebración ha visto pasar 64 ediciones. Nos encontramos ante la más atípica, pero seguro que con el tiempo se recordará como una más. Y es en este año extraño de pandemias, cuando la fiesta vuelve a celebrarse, pero de la mano del progreso, que esperemos solo acontezca por este año. 


La organización de la misma, que corre a cargo de la Sociedad Itxas Argia, ha realizado un gran esfuerzo para mantener esta vieja tradición, preparando una programación en la “nube”, ese almacén de datos moderno que lleva a nuestros hogares todo lo que acontece en este contaminado mundo, y que como dicen en su cartel festivo “...La celebración será vía Streaming...” (fragmentos enviados secuencialmente a través de la red). Se podrá seguir el programa al completo a través del hashtag “#Paellak2020”, en la red social “instagram@itxasargiagetxo” y a través de “Facebook Itxas Argia”. La programación de estos eventos aparece reflejada en el cartel de fiestas que han publicado. También han ideado un pañuelo de fiestas con el anagrama “Paellak 2020”.

Como una forma de dar mayor realce a esta fiesta, manteniendo el recuerdo de pasadas ediciones, animaos a colgar fotos de las fiestas de paellas que de seguro tenemos guardadas en nuestras casas.

jueves, 23 de julio de 2020

LAS FIESTAS EN UN AÑO ATÍPICO



Ninguno recordaremos haber vivido bajo tanta presión, ni pasar las fiestas de una forma tan atípica, y eso que algunos, ya pocos, las vivieron bajo las sirenas que avisaban de la llegada inminente de la aviación fascista.

Así que en esta ocasión las rememoraremos desde el recuerdo de las pasadas, con la esperanza de volver a disfrutarlas nuevamente en los próximos años. De ellas incluiré algunas fotografías tanto antiguas como actuales.

Y como algunas ya han pasado dentro del claustro de nuestras casas, daré un repaso sobre todas las de Getxo, para que al menos esos días de jolgorio y evasión no queden en el olvido.

CARNAVALES (FEBRERO)


Ésta si que nos pilló en plena pandemia encerrados sin cuartel. Y nuestros barrios se vieron privados de la fiesta de la protesta el desenfado y el libre albedrío, donde las máscaras ocultan los rubores de la timidez. De ellas voy a incluir las de Santa María, Algorta y Romo ya que de los demás barrios no dispongo de fotografías que yo haya realizado.

SAN ISIDRO (15 DE MAYO)


La Primera, recién salidos del encierro, la de San Isidro. Pobre Santo que no ha visto ni los cuestionados bueyes recorrer el carrejo de Santa María. Que en los últimos años no es sino una humilde fiesta local, más recuerdo de lo que fue, cuando todos los baserritarras acudían a su campa y cruzaban apuestas, mientras las volanderas surcaban su cielo. Hoy, aunque las comisiones de fiestas tratan de recuperarla, no lucen como antaño.

CORPUS CHRISTI (11 DE JUNIO)


Fiesta de tradicional raigambre religioso que se celebra en el Puerto Viejo de Algorta con una vistosa misa en la plazuela del Arantzale. Esta fiesta durante algúnos años fue completada con la botadura de las chalupas, que la asociación “Itxas Egurra Haizean” trasladaba desde la plazuela dedicada al doctor Pedro Bilbao hasta la ensenada de su viejo puerto (Una pena que no continuara ese acto por diferencias entre el Ayuntamiento y la Asociación).

SAN JUAN (24 JUNIO)


Ya se apagaron las llamas de las hogueras que antes lucían en cualquier campa de nuestros barrios. Ahora, cuando se puede rememorar, tan solo queda un acto simbólico que en contados lugares luce entre las fulgurantes llamas. Las más concurridas fueron en los años 60 las de Alango, pero también se celebraron en Salsidu y Zubilletas, así como en el resto de los barrios. Fiesta de txukis y mayores, que nos retrotrae a nuestra niñez, cuando las campas imperaban y las mazorcas de maíz temblaban con el asalto de pequeños roedores que más tarde las asarían en las fogatas.

SANTA ANA (26 DE JULIO)


Una de las fiestas históricamente más concurridas, sobre todo en el Siglo XIX y XX, celebradas en torno de la campa de la Santa, en Areeta-Las Arenas, y que en los año 50-60 copaba la calle de su nombre con innumerables atracciones de barracas y tiovivos. En los últimos años va a más gracias, como no, al trabajo desinteresado de la juventud del barrio agrupada en la Comisión de Fiestas.

LAS PAELLAS DE AIXERROTA (EN TORNO AL 25 JULIO)


Fiesta que, ya casi se puede decir desde antaño, ya que desde el lejano 1956 cuando se vivió la primera, junto a las tapias que cercaban el pinar propiedad de la Viuda de Rivas, próximas a Goienetxe en Askorri, ha venido llenado las landas del primer lugar de celebración y desde 1970, gracias siempre a la extraordinaria labor de las gentes de Itxas Argia, reconozco que es mi fiesta preferida. Hemos podido disfrutar desde hace la friolera de 64 años en uno de los ambientes de mayor camaradería, en torno a ese plato que yo diría es el preferido de los veranos, la paella, en un paraje idílico: detrás del cementerio (Aixerrota)

Itxas Argia prepara un programa en la red que tratará de mantener el pulso, aunque sin presencia en la campa de esta fiesta que seguro muchos echarán en falta. Incluso han sacado un pañuelo de fiestas que incluyo junto a un fotomontaje en el que aparecen los iniciadores de esta vieja tradición festiva.

EL CARMEN-NEGURI LANGILE (16 DE JULIO)


Antigua festividad que se celebraba en la campa de su mismo nombre, en la zona de Atxekolandeta, más como una romería que como un acto festivo programado. Y que en la actualidad se celebra en el parque de Marisabel Arzubiaga (la persona que encabezó el movimiento para su recuperación), actualmente renombrado como “Parque Gernika”. Fiestas que con un escaso presupuesto festivo incluyen actividades sobre todo para los txikis.

SAN IGNAZIO (31 DE JULIO)


Una de las fiestas más antiguas de nuestro municipio, que acompañada de las de Areeta-Las Arenas y Santa María aparecían en el primer programa que se conserva impreso de nuestro municipio, el de 1888. Quizá decir que, cómo se comentaba en algunos barrios, eran las del Ayuntamiento, ya que en ellas se disparaban durante los últimos años los escasos fuegos de artificio que en Getxo se tiraban, desde aquellos que en las llamadas fiestas de Algorta y Las Arenas, se anunciara en la programación oficial de 1883, los cuales fueron lanzados por el pirotécnico bilbaíno Julio Barrena Charlín.

NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES-ROMO (2 DE AGOSTO)


Desde aquella primeras de 1928, organizadas por la Socieda Gobela Sport, este barrio obrero ha ido viendo unas fiestas cada vez más populares. Y es que pocos barrios celebran unas fiestas tan concurridas, antaño de 15 días de duración. Su programación recoge todo el espectro festivo, actividades para los mayores, para los txikis, concursos de gatronomía: putxeras, tortillas y el concurso de Pinueta para los más noveles; innumerables conciertos, kalejiras y goitiberas…, si por tener tienen hasta Olimpiada de cuadrillas.


SAN LORENZO Y SAN NIKOLAS (10 y 12 AGOSTO)


Uno estas dos festividades porque se celebran en un escaso margen de días, y da la sensación que tras degustar el apetitoso talo con chorizo y comprar las hortalizas y frutas, se inicia el descenso hacia el bullicioso Portu Zaharra, antiguo barrio de pescadores de Algorta. Con una de las más atractivas programaciones festivas, que se desarrollan junto al mar, en ese marco incomparable de su preciosa dársena y callejuelas empinadas. Entre sus actos programados está la tradicional bajada de cuadrillas, una de las más concurridas de todas las fiestas; la izada de gansos, sus cucañas vertical y horizontal y el celebre marmitako.

ANDRA MARI (15 DE AGOSTO)


Otra de las fiestas de gran raigambre en el barrio originario de Santa María de Getxo, antaño acompañada de la de San Roque. La primera ya aparecía reflejada en la programación de 1883 con su tradicional romería y sus fuegos de artificio, que por cierto fueron enviados por el pirotécnico Francisco Hernández e Hijo en una maletas en el tranvía de Bilbao a Algorta. De estas fiestas incluiré una foto con las pruebas de bueyes celebrándose en el carrejo de la Venta y otras en el probadero de Andra Mari.

LAS MERCEDES (24 DE SEPTIEMBRE)


Otra de las festividades de regusto antiguo en Getxo, tras aquella de 1894 que contó con una romería en la llamada Plazuela (Bizkaiko Zubia). La misma se ha celebrado en diferentes escenarios, detrás de la iglesia de su nombre, en la campa de los caballos, en la campa que había entre la calle Barria y La Avenida de Las Arenas, al final de la calle mayor y en las plazas del Puente y la Escuelas. En la actualidad su programación festiva está dividida, fundamentalmente en tres escenarios, la Plaza de las Escuelas, la calle Mayor y las calles Amistad y María Cristina, estas últimas escenario de animado concurso de caracoles.

EL ÁNGEL DE LA GUARDA (1 DE OCTUBRE)


Reminiscencia de la festividad del “Santo Angel Custodio del Reino”, la cual se celebró hasta 1887 el 1 de marzo. Fiesta que solía coincidir con una feria ganadera, que se realizaba en las campas próximas a la Iglesia de Andra Mari y solía atraer a numerosa juventud del municipio. A comienzos del Siglo XX, en 1907, se celebraron festejos con motivo de dicha festividad, dentro del programa de aquel año, además de la consabida misa mayor, actuaron un grupo de dantzaris en la campa de la iglesia. La celebración contó con un concurrido concurso de bertzolaris, por la tarde seguiría con una gran verbena. Al día siguiente 2 de Octubre se celebró un concurso de ganado, similar al celebrado el 16 de Agosto San Roque (este con motivo de las fiestas de Andra Mari). Durante la celebración de la verbena, en aquellas fiestas nocturnas, se proyectaban películas cinematográficas y se disparaban iluminaciones a la veneciana “fuegos de artificio”. Esta fiesta en la actualidad se limita a una misa en el humilladero (capilla de su nombre), junto a la Venta de Getxo.

SAN MARTÍN (9 DE NOVIEMBRE)


Son las últimas fiestas del año en Getxo. Se celebran a partir del día 9 de noviembre en el conocido como barrio de la Humedad de Algorta, coincidiendo con la matanza del cerdo, por lo que uno de sus platos fuertes es el concurso de putxeras. Además esta celebración cuenta con una Euskal Jaiak, alarde de grupos de dantza, que se celebra en el patio de la Ikastola San Nikolas. Finalizan las fiestas con una simbólica quema del txarri.

Otras muchas fiestas y celebraciones animan nuestros barrios a lo largo del año pero estas, con carácter oficial, son las más significativas.