domingo, 16 de enero de 2022

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -250-

 

En la anterior entrada, de esta serie, sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos cómo desde Bermeo llegaban presagios tenebrosos que, afortunadamente, al final no se cumplieron.

El 13 de diciembre de 1894 se estaba trabajando en la Venta de Getxo, en el pleno municipal de decía: “...Se da cuenta de una instancia de D. Cándido Bilbao, solicitando permiso para el amasado de cales, con destino a obras en la parte Norte de la Taberna de Guecho...”

En ese pleno municipal también se trató sobre algunas peticiones de la Banda de Música. A lo largo del escrito, recogido por el secretario municipal, se veía la poca sintonía que tenían la Corporación y los músicos, a quienes nada más empezar llamaban “individuos”: “...Firmado por once individuos de la Banda de Música de Algorta, manifestando: 1º) Que autorizamos al tesorero de la banda para que perciba los haberes que nos corresponden; 2º) Que respecto a las romerías de Nuestra Señora de Las Mercedes y su repetición creen su deber tocar por la mañana y tarde, no así por la noche por no constar en sus condiciones, así como la diana de Santa Ana, que con tal motivo tuvieron gastos que sufragar, además del músico que trajimos de fuera y 3º) Que el Ayuntamiento ha denegado la cuenta del dueño del establecimiento donde se hicieron gasto en Las Arenas, por no entrar en el Contrato de este año, pero que era habitual en años anteriores...” El Ayuntamiento acordaba: “...Aceptar el primer punto; respecto del segundo, reconocían los expuesto por los músicos, pero añadían que debieron de haberlo hecho sin objeción por al noche, viendo el condescendiente proceder de este, que les proporciona instrumentos y su renovación contractual que anualmente sube a una considerable suma; que la contratación del músico que se cita fue realizada por el escaso número de músicos que acudió de la banda, habiéndose acordado de forma verbal, que de los dos que se contrataron de fuera, el Ayuntamiento pagaría uno y la banda otro y respecto del tercer punto, este Ayuntamiento suprimió el abono del gasto que los músicos hacen cuando tienen que salir de Algorta, y si bien como ellos dicen era antes costumbre hacerlo, es prueba de que se les ha tenido en consideración, y que en lo sucesivo no hagan descender al Ayuntamiento a tan bajas referencias en los escritos que le dirijan...”

En el diario “El Nervión” del 13 de diciembre de 1894 se daba cuenta de la constitución de la nueva Sociedad de los Tranvías de Santurce y Las Arenas: “...La nueva Sociedad constituida bajo la razón social de “José I. Amann y Cª”, para la instalación de la tracción eléctrica en los tranvías de Santurce y Las Arenas, que se denominará “Tranvía Eléctrico de Bilbao”, pone en conocimiento del público que desde el lunes próximo, 17 de diciembre, se refundirán las oficinas de ambas líneas del tranvía, en el local de la línea de Las Arenas, en la calle Estufa nº 7...” Aquella sociedad que iba a explotar las líneas de Bilbao a Las Arenas y Algorta, y la de Santurce, se había constituido el día 21 de noviembre de 1894.

El día 13 de diciembre de 1894, el Ayuntamiento de Leioa anunciaba el diario “El Noticiero Bilbaíno”: “...Su intención de construir escuelas de nueva planta en el barrio de Lamiaco...”

En el diario “El Noticiero Bilbaíno” del día 16 de diciembre de 1894 se daba cuenta de la inscripción, en la Comandancia de Marina, de un lancha de Algorta: “...En la Comandancia de Marina de esta provincia ha quedado inscrita la lancha “Algorteña” propiedad de D. Ignacio Urruchua...”

Un día triste y lluvioso, en el que la niebla invadía todo, así era el 15 de diciembre de 1894. En ese ambiente invernal, se liquidaban los enseres de un hipódromo que hasta fechas recientes había visto competir a los más granado de la Sociedad Caballar, en los campos que la prensa llamaba de Las Arenas: “...Ayer fueron vendidos en pública subasta los campos del Hipódromo de Lamiaco. El mejor postor fue D. Bernardo Careaga que se lo adjudicó en 3.000 pesetas...” (“El Nervión” del 16 de diciembre de 1894).

Algunas cosas sucedían en nuestro pueblo y otros, algunas más allá de los pirineos. Hablando de la iluminación por luz eléctrica, y para ver como estaba ese tipo de suministro en Europa, un dato que facilitaba “El noticiero Bilbaíno” del 18 de diciembre de 1894: “...La ciudad francesa de París, como casi todas las de Europa, luchan por imponer el suministro la luz eléctrica y el gas, se va viendo que poco a poco vence la primera. A pesar de que los barrios de la margen izquierda del Sena no gozan de los esplendores de la luz eléctrica, París cuenta con 280.000 lámparas incandescentes...” Claro, que la Compañía del Gas parisina de gas, que explotaba el monopolio en la capital, daba trabajo a 9.000 obreros.

Y mientras eso sucedía en la capital del Sena, aquí en casa, la Gran Vía bilbaína veía crecer el palacio de la diputación. Decía el diario “El Nervión” del 19 de diciembre de 1894: “...A medida que avanza la construcción del nuevo palacio para la Diputación Provincial de Vizcaya, en la Gran Vía, va resaltando la magnitud y la grandiosidad que han de tener sus fachadas...”

Otras cosas, las del yantar también llamaban la atención, pues llegaban ya los días de navidad y algunos precios de entonces, a pesar de la escasez de alguna especie muy demandada, llaman hoy a la envidia: “...Es tan escasa la pesca de angulas en el río Nervión que, por ese motivo, se venden en el mercado entre 20 y 25 pesetas el kilo. Mientras que el kilo de besugo estaba a 0,55 pesetas el kilo...” (“El Nervión” del 19 de diciembre de 1894). Al día siguiente víspera del Mercado de Santo Tomás, en Bilbao, el mismo diario nos dejaba una de las costumbres de los baserritarras que acudían a la Villa a vender sus productos: “...Mañana es el día señalado por para que los caseros vengan a traer la renta a los dueños de los caseríos, que con ese motivo suelen presentarse en la Villa...”

Y aquí, en nuestras puertas, la mar era la que dejaba noticias en la prensa. En la boca del Abra, ya que su estado llamaba la atención“...El estado de la mar es hoy imponente. Las las rompían contra el contramuelle con gran estruendo. Los trabajos de las obras del Puerto se han suspendido a causa del fuerte temporal. Son contados los buques que han salido de puerto. Tres vapores han entrado de arribada. Ha decir de marinos inteligentes el temporal durara al menos tres días...” (“El Nervión” del 20 de diciembre de 1894).

En la próxima entrada, de esta serie, veremos cómo eran las inquietudes de nuestros ediles, que velaban de nuestras calles, plazas y canteras, hasta la papelería que se empleaba en el Ayuntamiento.

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