MEMORIAS DE GETXO

miércoles, 24 de abril de 2019

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -92-



En la anterior entrada veíamos cómo los veranos de 1888 resultaban, musicalmente hablando, muy divertidos y los conjuntos musicales se prodigaban por nuestro Pueblo durante toda la estación de baños.

A finales de agosto de 1888 la línea telegráfica, que ya era una realidad en nuestro municipio, ofrecía en el pleno del Ayuntamiento datos de gastos. Dentro de ellos aparecían: “...La cuenta última de los gastos ocurridos durante la construcción de la línea telegráfica de esta localidad que asciende a 995,42 pesetas, así como otras referidas al material empleado y las pruebas de aislamiento…” Por otro lado se daba cuenta de la recaudación obtenida en dicha estación desde el 12 al 30 de agosto que alcanzaba las 42,05 pesetas. Para aquella estación telegráfica se trajeron desde Bilbao varios materiales necesarios para su uso y mantenimiento: Sellos, un quinqué, un plumero y gamuza, un reloj y goma arábiga todo ello valorado en 71,40 pesetas.

El 6 de septiembre de ese año se daba cuenta en el pleno del Ayuntamiento de Getxo de la presentación por parte de D. Juan Bautista Cortina, vecino de Bilbao, y testamentario de su hermana Dña. Rogelia Cortina, una instancia en la que presentaba los planos para: “….La construcción de un convento para Trinitarios en un terreno comprado en el punto de “San Martin-Ondo”, cerca de la casa llamada “Miragaray” en esta población de Algorta...”


En esas fechas el puente que daba paso al Fuerte de las Canteras de Aiboa estaba en mal estado, por lo que se decidía repararlo para facilitar el acceso a este punto de extracción de piedra para arreglo de calles y viviendas del municipio.

Los planes de prevención de las temidas epidemias (cólera, viruela, etc.) estaban entre las principales preocupaciones del consistorio de Getxo. Por eso se establecía en septiembre de 1888 un plan de vacunación para todos los niños de “ambos sexos” del municipio, así como de revacunación para todos los vecinos que lo solicitaran. Para ello se ordenó traer cuatro tubos de cristal que contuvieran dichas vacunas. Años más tarde, en 1903, se establecería la gratuidad de la vacuna, así como la obligación de llevar un libro de registro en el que constatara la fecha, edad y vecindad de cada uno de los vacunados y revacunados. De la temida viruela se habían producido dos fallecimientos en la calle San Nicolás de Algorta el 3 de agosto.

En septiembre de 1888 se producía un hecho de gran trascendencia económica para la provincia de Bizkaia, el gobierno de la Nación adjudicaba la construcción de tres cruceros de faja blindada (Infanta María Teresa, Vizcaya y Almirante Oquendo) a la casa “Martínez Rivas Palmer y Compañía”. En Bilbao la noticia fue recibida según relataba “El Noticiero Bilbaíno” del 6 de septiembre: “...Con un repique general de campanas y el disparo de multitud de voladores anunciando, poco después de las diez de la noche la noticia, iluminándose a continuación los balcones de la “Sociedad Bilbaína”, “El Sitio”, la “Euskal-erria”, el “Club Náutico”, el de “Regatas y la Amistad”, así como numerosas casas particulares…” Aquel acontecimiento iba a suponer la creación de la factoría “Astilleros del Nervión” para cumplimentar la adjudicación antes citada. Aquel acontecimiento ocupó amplios espacios en la prensa local de la época “El Noticiero Bilbaíno” y en otros de tirada madrileña “La Época” y “La Ilustración Española y Americana”, durante los meses de agosto y septiembre de aquel año. El consistorio de Getxo, ante aquel evento, decidía el 6 de septiembre de 1888: “...Se remita a la prensa de Bilbao un telegrama haciendo pública la grandísima impresión y alegría que ha producido la noticia de la adjudicación para la construcción de los tres cruceros. Así mismo se haga una demostración al referido Sr. Rivas, presentándose ante él este Ayuntamiento en corporación con la banda de música, en unión de algunas personas de la localidad en representación de artes, oficios y la clase acomodada de la misma, para darle a entender un testimonio de alegría y júbilo que se profesa en este pueblo por la gloria obtenida...” 


En aquella celebración se lanzaron voladores de D. Juan Barrena Charlen. Decía en su edición del 7 de septiembre de 1888 “El Noticiero Bilbaíno”: “...Uno de los pueblos que con más entusiasmo han recibido la noticia de la adjudicación de los cruceros ha sido el de Algorta, donde el miércoles por la noche se hicieron grandes demostraciones de regocijo. Reunidos por la tarde en sesión el Ayuntamiento acordó ir hoy en corporación a felicitar solemnemente al Sr. Martínez Rivas en su casa de Las Arenas…” En 1889 comenzaron la construcción del astillero, y a pesar de que más tarde los trabajos de estas factoría quedaba paralizada, el 30 de agosto de 1891 la Regente botaba el primero de los cruceros (ver foto superior de la Ilustración Española y Americana). En abril de 1892 D. José Martínez Rivas anunciaba la imposibilidad de continuar con el proyecto por lo que Gobierno rescindió el contrato y ordenó la incautación de los astilleros. La construcción de los buques continuó bajo la supervisión de la Armada.

Se decía en aquellos días al referirse a la actividad industrial: “...El espíritu de empresa que existe en Vizcaya está produciendo resultados tan satisfactorios, que la ponen a la cabeza de las demás de la nación en riqueza industrial y comercial; pero tomarían aún estos elementos de prosperidad mayores proporciones, si muchos capitales que hoy se emplean en operaciones de bolsa o en otras imposiciones que ningún beneficio reportan a las clases trabajadoras, se dedicasen a varías industrias que son aún susceptibles de explotación en mayor escala que la que hoy se hace. Una de ellas, y cuyos beneficios están palpables, es en la fabricación de cal hidráulica. El comienzo de las obras del puerto, que en breve será un hecho, abre a esta industria un vasto y seguro campo, para la construcción de blocks para todas las obras que tengan relación con el citado puerto. En esto ramo industrial podría decirse que nos hallamos en el prólogo, porque no otra cosa puede llamarse a las dos fabricas hoy existentes: una en Algorta, propiedad del Sr. Uria, y otra en Barrica, propiedad del Sr. Aramberria...”


En septiembre de 1888 el Ayuntamiento de Getxo acordaba: “...Conceder permiso a los vecinos para cortar argoma en el monte comunal de la Galea, desde el punto de la casa o barrera de la jurisdicción de Dilizandi hasta enfrente de la entrada del caserío Cortiñe; en el barrio de Baserri y si no fuera suficiente en todo Aiboa o canteras de Algorta. El corte de la argoma se realizo desde el día 17 de septiembre debiendo terminar el trabajo el 16 de octubre. El horario de trabajo era de 6:30 de al mañana hasta la puesta del sol. Solamente se autorizaba a realizar el tajo a un vecino por día, no pudiendo extraer más de seis carradas durante las fechas señaladas...” Cómo ya he relatado en anteriores ocasiones la argoma era un bien muy apreciado por los agricultores, la cual era depositada en un lugar de almacenaje, y durante el otoño junto a paja, helecho, hojarasca, y otras materias, se pudriera durante el invierno, transformándose en materia apta para el abono de los campos.

En la próxima entrada veremos cómo se daba cuenta en el pleno del Ayuntamiento de Getxo de la recepción de un oficio del Director General de Correos y Telégrafos, en el que se indicaba que desde el día primero de septiembre la estación telegráfica se denominaría de “Algorta”.

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