MEMORIAS DE GETXO

domingo, 6 de mayo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -35-



En la anterior entrada veíamos los enfrentamientos entre los poderosos hacendados y el Ayuntamiento al tratar estos de pasar por encima del Consistorio, acudiendo a los favores del Gobernador. Y cómo en marzo de 1883 se anunciaba, con carteles colocados por el pueblo, la feria de ganado en la campa de Alango. En esta veremos cómo el cementerio de Algorta (La Campa del Muerto) se había quedado pequeño, y cómo los vecinos pensaron en comprar un terreno cercano a éste de propiedad particular para ampliarlo; y cómo el ganado pastaba por los jardines próximos al tranvía, en Las Arenas.

Para mediados de abril de 1883, los vecinos y concejales ya eran conscientes de que el cementerio de Algorta (Campa del Muerto) se había quedado pequeño, y pensaron en comprar un terreno cercano a este de propiedad particular para ampliar el cementerio, y para poder realizar: “...«un lugar independiente y decoroso para las personas que mueran fuera de la religión católica»...” Pero aquella obra para la que el consistorio pidió ayuda para abonar sus costes, a la Junta de Fábrica de la Parroquia de San Nikolás, no tuvo buena recepción por parte de ésta, ya que contestaron negativamente. Así que el Ayuntamiento informaba a la parroquia que sus pretensiones de que: “...«tras amortizar el coste de la obra, se adjudique todo el Campo-Santo a la parroquia, ya que además lo prohibía la Real Orden 17 de junio de 1863»...”

El 18 de abril era recepcionada la nueva Casa Consistorial de San Nikolas, tras recibir el certificado de que las obras estaban terminadas por el Maestro de Obras D. Francisco Ciriaco de Menchaca. Las obras habían sido realizadas por D. Domingo de Aurrecoechea.


A finales de abril de 1883 parece que el ganado pastaba por los jardines próximos al tranvía, en Las Arenas, incluido el recinto de las cocheras, por lo que el Ayuntamiento acordó prohibir que toda clase de rumiantes (vacuno, caballar, mular, cerda, lanar, y cabrío, así como aves) pastaran por los mismos. El barrio y sus jardines, al parecer, o eran un lugar de engorde para toda suerte de animales, o el Ayuntamiento previsor para no tener que repetir las ordenes del Bando de Buen Gobierno, incluyó a toda la cabaña de labor y corral del municipio. Algunos de aquellos ejemplares de ganado lanar, cómo los corderos y cabritos de leche del país, vivos, y según la clase y tamaño, se cotizaban de 4,50 a 6 pesetas la unidad.

Por esas fechas el responsable del cementerio de Santa María de Getxo, que estaba junto a la iglesia del mismo nombre, solicitaba al Ayuntamiento diverso material para realizar sus funciones, entre aquellos materiales se incluían: “...«un caco, una zarda-pala solida de treinta centímetros de ancho, compuesta de siete hojas y con intermedio medio centímetro de hoja a hoja, además de una sierra para corte de mangos de ataúdes»...”

El 10 de mayo de 1883, el consistorio se daba por enterado, de un oficio del Gobernador de la Provincia, mediante el cual se informaba que: “...«con fecha del cinco del corriente, manifestaba haber concedido a la Compañía del Cable Submarino, que representa D. José Aparicio Fernández, el establecimiento de una nueva línea telegráfica subterránea entre Bilbao y Las Arenas»...” La noticia era recogida por el “Noticiero Bilbaíno” la víspera.


El 10 de mayo el regidor D. Ángel de Zavala, refiriéndose a la Cofradía de Mareantes del Puerto, planteaba ante el pleno municipal: “…«Que ha llegado a su conocimiento que la Cofradía de Mareantes del Puerto de Algorta, que en virtud de no se que derecho, se deja abandonados a los intereses locales de este pueblo o a sus gremiantes, puesto que el día 8 del corriente mes, habiéndose reunido en la Comandancia de Marina de Bilbao en Junta, con el Comandante de Marina, quedo acordado que el servicio de abordaje, que ahora se viene haciendo con toda libertad y en mejores condiciones para los pobres navegantes de alta mar, y en particular para los de ultramar, en esa junta se había acordado que se realizara por turno entre los prácticos»...” Al parecer el fondo del conflicto estaba en que los mareantes de Algorta habían incluido una cláusula, que beneficiaba a los del Puerto y por la que: “...«Solo ellos harán ese servicio, sin ocupar a ningún remero no práctico, ya que lo dispuesto en la misma no admite más de dos jóvenes de la clase de no prácticos en la lancha, quedando así solo para ellos, ese patrimonio quedando un numero considerable de remeros de aquí sin trabajo, que hasta ahora era libre, y las gentes del pueblo ganaban su pan, por lo que siendo iguales vecinos los que quedan abandonados, que son la mayoría, ruego a mis compañeros se disponga lo que sea más conducente a los interese locales»...” Tras un encendido debate acordaron llamar al Mayordomo de la Cofradía para que expusiera lo acordado en la Comandancia de Marina de Bilbao.

En mayo de 1883 se acordaba realizar un camino peatil para el transito de los vecinos desde la casa del finado Sr. Hormaechea hasta la campa de Alango, que a su vez iba a ver cómo su superficie era adoquinada con piedra traída desde la playa de Arrigunaga. Trabajo que como decían en el acta iba a ser realizado por un experto cantero.

En mayo de ese año 1883, la utilización de los fuegos de artificio, que tanto gustaban a los vecinos, eran estudiados al recibir una oferta del pirotécnico bilbaíno D. Ciriaco de Berastegui, en la que se comprometía a quemar por 500 pesetas, en las próximas romerías de la localidad. Además dicho artesano se comprometía a dejar un número importante de fuegos a disposición del municipio, así cómo seis libras de pólvora y ocho docenas de voladores de diversas clases.

El 23 de mayo de 1883, y en vista de que el cementerio para los no católicos no prosperaba, el Gobernador Civil amenazaba a los ayuntamientos que no cumplieran la Real Orden del 28 de febrero de 1872: “...«Sobre la construcción en lugares bien cerrados, inmediatos los cementerios e independientes de ellos, para inhumar a los que mueran perteneciendo a religión distinta de la Católica»...” El Ayuntamiento de Getxo acordaba que: “...«Sin más dilación se construya cerca del cementerio de Santa María, en terreno perteneciente al municipio, un cementerio cercado, con una puerta, para enterrar, por ahora, a los cadáveres de las personas que fallezcan en esta Anteiglesia, perteneciendo a religión distinta de la Católica»...” Y como la obra, a decir del consistorio, era de mucha consideración, se formó una comisión encargada del proyecto compuesta por los ediles D. Roque Zabala y D. Asensio Inchaurtieta.


En esa misma fecha se recepcionaban las obras del tranvía entre la carnicería y el Casino (desde la casa de D. Cipriano de Urquiola hasta D. Antonio Arrigunaga) , en la entonces Calle de la Carretera”, actual Algortako Etorbidea. Las obras fueron realizadas por el contratista D. Manuel Learra.

Y como la celebración del Corpus, que era al día siguiente, era un fiesta de gran relevancia en el barrio de Algorta, el Alcalde D. Manuel de Zalduondo, invitaba a toda la corporación a asistir a la función religiosa y procesión, que se iba a celebrar en la iglesia de San Nikolas de Bari de Algorta. Solamente declinó la invitación D. Roque de Zabala, ya que como habitante del barrio de Santa María, iba a acudir a la celebración que con ese motivo se celebraba en dicho barrio de Getxo.

En la próxima entrada veremos cómo algunas reclamaciones del secretario municipal de Getxo alanzaban a edificios religiosos de Portugalete y Bilbao. Y la solicitud de la Compañía “Direct Spanish Telegraph” para establecer una caseta habitable en Las Arenas, en el punto donde se encontraba amarrado el cable Inglés.

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