MEMORIAS DE GETXO

lunes, 18 de mayo de 2015

UN CURITA DE PUEBLO Y EL PIROGRABADO -I-


Cuando, en medio de un diálogo, estableces la conversación con un artista, donde la creación y todas sus disciplinas, se van haciendo realidad, resulta para un observador no familiarizado con sus técnicas, más cuando este es un vecino con quien te tropiezas muchos días, de quien ignoras sus habilidades, además de una gran sorpresa, una inmensa satisfacción y una cura de humildad.

Que alguien sin andamio, sin cuerdas, desde su creatividad, desde la percepción de su entorno, sea capaz de realizar una obra de arte, que al igual que en la obra de Michelogno Buonarroti, “...sea capaz de, en este caso, ver el Ángel y sobre un trozo de madera, comenzar a grabar hasta liberar su idea...”, provoca deseos de saber del personaje y su obra.

Así que en primer lugar veremos al personaje y su tiempo, pero no me resisto, por el interés que despierta su azarosa vida, dejar sin contarla, aunque no haya estado siempre ligada a Getxo. En el encabezamiento, expreso “...Un curita de pueblo y el pirograbado...”, nos acerca al personaje: Angel Fernandez Velasco, nacido en Bilbao en 1940, comienza sus primeras letras en las escuelas de “La Campa de Uribarri”. Su afición por las artes gráficas surge desde su más tierna infancia, y a pesar de pertenecer a una época, en la que los niños lo que más lograban era a una caja de “Alpino” como regalo de reyes, será en “Los Hermanos Maristas” de la Plaza Nueva donde podrá dar comienzo a su pasión por el diseño: “...ahí es donde encuentro a un fraile muy aficionado al dibujo, que es el que me introduce en el mundo del grafismo, a través de ese dibujo primario, básico...”. Pero quizá lo que le indujo a acercarse al pirograbado fue la contemplación, mientras paseaba por la calle Ibáñez de Bilbao, de una reproducción de ese arte. Se adentró en el comercio y preguntó qué era aquello: “....me explicaron que se trataba de un pirograbado, así conocí la que luego sería una de mis vocaciones..”.


Tras realizar durante cuatro años trabajos administrativos (1953-58), surgiría en él la vocación religiosa. En el Seminario de Derio realizó sus estudios canónicos durante diez años (1958-1968). Allí coincide con algunos de los que crearon el grupo “Gogor”, “...que en mayo de 1960 cuando el régimen franquista se encontraba en su apogeo y la Iglesia jerárquica española se plegaba a sus exigencias, aplaudía y acogía “bajo palio” al dictador, 339 sacerdotes de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, fieles a sus convicciones, suscribían un documento denunciando, con honestidad y valentía, la situación extrema vasca bajo la dictadura....”. Formó parte de este grupo durante su última época, y es precisamente uno de los encargados en acudir a Cádiz, para solicitar a Mons. Añoveros que no viniera a Bilbao a ocupar el puesto de Obispo, por pertenecer a una terna que el dictador había propuesto. Curiosamente, una hora antes, había pasado por allí el director del Seminario de Derio Andoni Guerricaechevarria, para decirle lo contrario.

Durante ese tiempo realiza trabajos de pirograbado de forma autodidacta y le encargan sus primeros trabajos para algún templo o capilla. En Kamiñazpi (Ondarroa), en 1968, realiza todo el ábside (sección cabecera de una iglesia, donde normalmente se ubica el altar), con la leyenda del Gloria “...Aintza Aitari ta Semeari eta Espiritu Santuari....”.

Pero después de mencionar el pirograbado, conviene decir de forma básica, en que consiste esa técnica: “...consiste en dibujar, mediante punzadas con una punta incandescente (punzón eléctrico llamado pirograbador o pirógrafo), en el que se van poniendo distintas puntas según el efecto que se quiera obtener, distintos materiales madera como el cuero, papel, mate de calabaza y otros. Se comienza por dibujar sobre un papel el tema elegido, este dibujo a escala se traslada a la madera o al objeto deseado, repasando las líneas del dibujo con la punta del pirógrafo, dando las sombras y rellenando los contornos deseados. Existen otras formas de pirograbado que se realizan en cristal y loza, las mismas requieren de una “Dremel” (desbastadora), con punta de tipo diamante, con la que se trabajan esos materiales....”.


Al terminar sus estudios canónicos fue destinado a la parroquia de Plentzia, en aquella parroquia estaban Iñaki Arberas (Parroco) y los coadjutores Luis Perez y Angel Fernandez, allí permanecería durante siete años, desde 1968 hasta 1975. Precisamente podemos verle ejerciendo su magisterio en la fotografía superior. La forma de llevar su magisterio era la de un cura obrero, trabajaba en una carpintería “Carpintería Fano”: “...me sirve para que la gente pueda situarme en el mundo del trabajo...”, daba clases en el instituto, en contacto con los jóvenes y los pobres, cercano a la gente. Esa actitud le hizo poco amable para la jerarquía, tanto eclesiástica como civil: “...me destituyen de Plentzia, yo de manera voluntaria decido seguir ejerciendo la pastoral por mi cuenta en un caserío de Barrika, al margen de las autoridades eclesiásticas y viviendo con otros dos sacerdotes a quienes les habían castigado como a mi...”. Era en definitiva un cura comprometido con su pueblo, que participaba en todas sus expresiones festivas y culturales. Sacerdote de aquellos que miraban al pueblo durante la celebración de la eucaristía, ya que hasta entonces se realizaba de espaldas al pueblo.

Para entonces ya había sido objeto de algunos conflictos provocados por personas adictas al régimen, estos comienzan hacia 1972. Angel tiene que atender una ermita pequeñita “Andra Mari”, situada entre Gorliz y Plentzia. Para el era un lugar encantador, estaba rodeado de gente agradable, y a su decir “...me sentía un poco como un general...,...en un ambiente un poco independiente, la gente no se sentía ni de Gorliz ni de Plentzia...,...yo trataba de volcarme con ellos, con la juventud, con los niños...”. Los problemas comenzaron porque como pertenecía civilmente a Gorliz y eclesiásticamente a Plentzia, las autoridades civiles y eclesiásticas de Gorliz trataban de influir sobre nosotros. El entonces párroco de Gorliz: “...que dicho sea de paso era un autentico “Jauntxo” (era el único que el día de Santiago durante las fiestas, ponía la bandera con el aguilucho, en el balcón de su casa), lo manipulaba todo desde el Hospital Geriátrico para niños, junto a la entonces alcaldesa de Bilbao. Junto a alguna otra gente, celebraban reuniones en los locales del hospital, y trataban de dirigirlo todo. No permitía que hubiera expresiones culturales y folclóricas vascas, ya en tiempos en los que la mano firme del régimen empezaba a flojear...,...así que tanto él como las autoridades civiles franquistas se retroalimentaban y trataban de ejercer control sobre Andra Mari...”.


Uno de esos conflictos se suscitó de la siguiente forma: “...Un día de celebración, en esa ermita a la que yo atendía, me envió una carta el Alcalde de Gorliz diciéndome que el día de Nuestra Señora de la Virgen de las Nieves, la misa la iba a presidir él, junto al resto de la corporación municipal, y las banderas (obviamente se refería a las del régimen)...”, le contesté que se abstuviera de ese tipo de manifestaciones: “... puesto que yo como presbítero era quien iba a presidir la eucaristía, y por mi autoridad no iba a permitir la entrada de ningún símbolo ajeno a la iglesia...”. El Alcalde llamó al Obispo: “...pero le salió mal la jugada, ya la máxima autoridad eclesiástica Bizkaina, en ese caso me apoyó a tope...”. Le siguieron otros encontronazos, en otra ocasión: “...alguien con mala fe, o con ganas de reírse de alguna otra autoridad, era un primero de mayo, les paso la 31 de que estaba celebrando esa fiesta con una serie de elementos rojo-separatistas; ese día yo no estaba en mi casa, la guardia civil rodeó toda la ermita, con tal mala suerte para ellos que el que se encontraba dentro era el Párroco de Gorliz, celebrando las comuniones...”, aquello provocó que: “...me viera confinado en mi casa desde el día uno hasta el día cuatro de mayo...”, cosa que obviamente no cumplí. Le siguieron otros desencuentros, pero eso sería cosa de una historia más amplia, que darían con sus huesos en la prisión provincial de Basauri.

Así las cosas, el obispo me ofrece otra posibilidad: “...una parroquia en Lutxana-Baracaldo, que por diversos motivos rechazo, me propone ser consiliario de Bizkaia de la juventud, me menciona la edad de mis padres ya mayores, que podía tener un buen retiro para ellos..., le dije !no, no, yo he venido para que me borren de esto!...,...fue el final de mi dinámica eclesiástica...”.

Hasta aquí un pequeño semblante de sus primeros años como sacerdote y de sus inicios en el mundo del pirograbado. En la próxima entrada seguiremos viendo como Ángel se va poco a poco “profesionalizando” en esta técnica.

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