MEMORIAS DE GETXO

lunes, 29 de julio de 2013

LA CAMPA DEL DIA DESPUES


Cuando llega el día de Paellas, a medida que vamos llegando a la campa, nos encontramos con un centro festivo perfectamente ordenado, las hileras de toldos perfectamente alineadas, la zona común con un bello escenario, el bar de la organización, todo presenta un aspecto estupendo, a veces parece que siempre a estado allí, como si estuviera todo el año bajo tierra, para surgir alegre y bullicioso el Día de Paellas.


Pero no es así, previamente gracias a un grupo de personas, que de forma desinteresada, realizan la labor de montaje de ese escenario festivo, socios de Itxas Argia, que desde que los pioneros Damián Ayo, Antonio Bilbao y Félix Yurrebaso, de esta impresionante fiesta, ha ido generación tras generación dando paso a grupos de nuevos voluntarios, que con su callada labor, posibilitan que los demás podamos disfrutar de, probablemente, uno de los mejores días de fiesta del municipio.


El despliegue del montaje es increíble. Se utilizan 1372 tubos de diferentes medidas (6, 4, 2.5, 2 y 1.5 mts.), 354 empalmes y 1375 bridas, es un trabajo arduo que desarrollan en los días previos a la fiesta, pero que el desmontaje realizan en un solo día, tras la misma.


Pasado el día de Fiesta de Paellas, tras la paulatina desaparición, al caer la noche, de los últimos recalcitrantes, con la nostalgia del día pasado, y la ilusión de su regreso el próximo año, la campa queda silente, con un mundo de desperdicios y esqueletos metálicos, que un nuevo equipo humano, al día siguiente tendrá que recoger y enviar a reciclar.


Es el momento de la campa del día después, la que requiere, nuevamente del equipo humano, de personas, que antes montaron esas inmensas hileras de mecano-tubo, que con el sol sobre sus espaldas, el cansancio acumulado de los días anteriores de arduo trabajo, acometerán el desmontaje y clasificación de tubos y abrazaderas, es impresionante su trabajo en equipo, pero al día siguiente no queda casi vestigio de aquellos pequeños txokos, que poblaron la campa. Aunque no sería correcto dejar sin nombrar a los empleados municipales de limpieza, que tambien colaboran para que todo el solar quede, casi, como si no hubiera pasado nadie por alli.



Esta Fiesta que por su dimensión humana, el colorido, las maravillas gastronómicas que de ella surgen, hacen que permanezcan en nuestra memoria con la nostalgia de los días pasados, de los amigos que estuvieron, y el deseo de que nuevamente, el próximo año, podamos repetir, merecen de un homenaje a esas cuadrillas de Itxas Argia, que año tras año posibilitan una de las fiestas mas entrañables, animadas y participativas, de cuantas se irán sucediendo de Getxo.

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