En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, cualquier movimiento inusual en la boca del Puerto, provocaba la alarma de las gentes de ambas márgenes de la ría.
En el pleno municipal de Getxo del 23 de junio de 1898, se trataba sobre la cuanta de los festejos del año anterior: “...Fue leída y aprobada la cuenta que presenta la Comisión de Festejos del Municipio, procedente de los gasto ocurridos durante el último verano, con motivo de las funciones y festejos, la cual asciende a 2.395,89 pesetas...” Entre la cuantas aprobadas se encontraba el pago: “...Al carpintero Juan José Sarria 22 pesetas por los materiales empleados en la formación del arco con motivo de la colocación de la primera piedra del murallón de Ereaga...” Entre los mismos también aparecía recogido un pago realizado a: “...Domingo Zubizarreta de 34,18 pesetas por el arreglo del lavadero del punto de San Martín...”
También había otros pagos que se habían realizado a los vecinos pobres, con motivo de la viruela: “...Pagos por servicios en las casa de los pobres o vecinos sin recursos con motivo de los casos de viruela ocurridos, para evitar la propagación de la misma. También por el reparto entre dichos pobres de 29 panes y 150 cuartillos de leche. Los pagos realizados ascienden a 903.95 pesetas...”
Por otro lado, y en el mismo pleno municipal, se trataba sobre las quejas de vecinos de Satistegi, por los trabajos de extracción de tierras de dicho monte: “...Se han presentado varias quejas a causa de los trabajos que realiza el rematante de las obras del murallón carretera de Ereaga, D. Bernardino Iturburu, que esta extrayendo tierra y piedra del monte ribazo inclinado del punto de Satistegui y Ereaga, lo cual pudiera perjudicar al monte y propiedades superiores. Acuerda el Ayuntamiento: Prohibir en absoluto toda extracción de tierra y piedra en el referido monte, y hacer saber al rematante que se abstenga de hacerlo, ya que dicho ribazo es propiedad del Ayuntamiento...”
Entre tanto, y a pesar de los nervios de la guerra hispano-americana, las gentes celebraban las fiestas locales: “...Las Fiestas de San Juan en Bilbao se están celebrando con música tamboril, corros de ciegos, pianos de manubrio, churrerías, poncheras, etc. y bureo en abundancia. En Iturrigorri buen contingente de verbenistas, dispuestos a olvidar todas las penas que nos embargan, se dedicaron a tomar el consabido chocolate, a comer los clásicos churros y a rendir culto a Terpsícore hasta caer de espaldas. Por la tarde se celebrarán romerías en Sondica y San Adrián, San Juan de Somorrostro...” Solo que en Somorrostro, y debido al estado de guerra, el Gobernador ordenaba que el baile terminara a las nueve de la noche. Sin embargo en Bilbao: “...Ayer tarde, los municipales de los diversos puntos de la villa, recogieron de orden del Alcalde, más de 40 carros de leña, esteras, argomas, pellejos, etc., que habían amontonado los chicos para hacer por la noche hogueras, con motivo de ser la víspera de San Juan, cosa que ha prohibido la autoridad local, a fin de evitar incendios y desgracias...” Entre tanto, en las Fiestas de San Juan de Sondica: “...La Compañía del ferrocarril ha dispuesto trenes especiales con motivo de la romería que se celebrará en la campa de Sondica hoy, festividad de San Juan Bautista, los que saldrán de Asúa combinarán en Luchana con sus correspondientes de Bilbao y Las Arenas. Para los trenes especiales habrá también billetes especiales de romería, sin que sean válidos los ordinarios. En la solemne función religiosa que hoy, festividad de ban Juan Bautista, se celebrará en la iglesia de Sondica, predicará en euskera el elocuente orador sagrado Fray Juan Tomás de Aperribay, capellán que fue del convento de Carmelitas Descalzas del Cristo y coadjutor antes de Galdácano...” (La Voz de Vizcaya del 24 de junio de 1898).
Y en medio de aquellas fiestas de San Juan, uno de nuestro insignes escritores, Antón el de los Cantares (Antonio de Trueba) coplaba: “...!Que calor!... Pero subamos a lo cumbre de aquel cerro, porque allí agitaba los bortos y las encinas el viento. !Que calor!... Queman las piedras, y están mustios los helechos, y el sudor baña copioso nuestra frente y nuestro seno. !Qué calor!... Cabras y ovejas esquivan el resistero a la sombra de los robles, pero !adelante! Subamos a lo cumbre, compañeros.
Poned, gentiles doncellas, poned a la roza fuego, y así que la llama ondule agitada por los céfiros, en torno de las hogueras, bailad sin perder momento al compas de las campanas y al compas de los panderos, hasta que que los pajaritos, que duermen en los cerezos, anuncien la alborada...” (Antonio de Trueba. El Noticiero Bilbaíno del 24 de junio de 1898).
Y en otro orden de cosas, en el vecino Berango: “...El alcalde de Berango ha solicitado permiso para limpiar y mondar el cementerio viejo de aquella localidad y trasladar al nuevo los restos de los cadáveres enterrados allí...” (La Voz de Vizcaya del 24 de junio de 1898).
Mientras en nuestra Anteiglesia, un colegio de Algorta, publicaba y se hacía publicidad en la prensa bilbaína: “...Exámenes.- El resultado de los del Colegio de San Bernardo de Algorta ha dado el siguiente: Sobresalientes 12; notables 18; buenos 29: aprobados 23; suspensos, 3 menciones honoríficas. Quedan abiertas las clases de 1ª y 2ª enseñanza y preparación para carreras especiales...” (El Noticiero Bilbaíno del 24 de junio de 1898).
Mientras estas cosas acontecían, el verano se presentaba pletórico, y los visitantes tanto bilbaínos como de otros lares acudían a las playas de la desembocadura del río Nervión. Los balnearios abrían sus puertas, entre ellos: “...Los Baños de Mar Calientes de la playa del Salto de Portugalete, con sus servicio de duchas, cuya apertura se anunciaba para el día 11 de julio. Del mismo modo los Baños de Mar Calientes de la Viuda de Castanedo en Santurce, lo iban a hacer el día 15 del mismo mes. La Galería en la Playa de Las Arenas y la del Balneario de Algorta, que anunciaba su apertura para el día 18 de julio, se sumaban a la oferta veraniega...” (El Noticiero Bilbaíno del 25 de junio de 1898).
Y aquí, al lado de casa, en Berango un incendio reducía a cenizas un nuevo caserío: “...Anteanoche se declaró un voraz incendio en el caserío «Ventabarri», jurisdicción de Berango, quedando reducido a cenizas en menos de una hora todo el edificio. El caserío era de reciente construcción y propiedad de D. Asensio Lugarezaresti...” (El Nervión del 25 de junio de 1898).
Además algunos nombramientos, en este caso el de expendedores de tabacos, se realizaban en Bizkaia: “...Han sido nombrados expendedores de tabacos de Bilbao y de Algorta respectivamente D. José Madariaga y D. Donato Llona...” (La Voz de Vizcaya del 25 de junio de 1898). Aquella deseada mercancía, para algunos, llegaba por la ría desde las colonias (Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo) y se descargaban los fardos en los muelles.
Todavía, sin haber comenzado la temporada de baños, escaseaban las noticias referidas a nuestros barrios, así que cualquier suelto era noticiable en aquellos días: “...Un joven de 23 años de edad, de oficio ebanista, llamado Celedonio Prieto, cayó ayer tarde de una bicicleta que montaba, cerca de Las Arenas, resultando con una fractura de pronóstico reservado en el brazo izquierdo...” (La Voz de Vizcaya del 25 de junio de 1898).
En la próxima entrada de esta serie veremos como, algún rematante solicitaba la adjudicación de la recogida de barreduras de Algorta.



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