MEMORIAS DE GETXO

lunes, 22 de enero de 2018

GETXO, UNA ANTEIGLESIA



Para hacer un pequeño intervalo en esa relación de hechos históricos de nuestro municipio, que es “Aconteceres del último cuarto del Siglo XIX en Getxo”, iré haciendo unas cortas entradas, sobre otros hechos de nuestro Pueblo. En esta ocasión toca la Anteiglesia de Getxo.

Estamos tan acostumbrados a oír algunas palabras, que muchas veces por la rutina que nos arrastra, no nos preguntamos su significado, de dónde proceden qué quieren decir. Hace días me preguntaba un familiar qué era una Anteiglesia, y en ese momento casi no pude definir el término, aunque tenía una vaga idea del significado del mismo. Por eso he decidido traerlo a estas páginas, ya que Getxo, al igual que otros Ayuntamientos de Bizkaia, es una de ellas.

En primer lugar decir que el primer asentamiento de Getxo, que debió de ser muy reducido, se produjo hacia 1515. En esas fechas no sobrepasaban las 20 fogueras. Ya para 1635 habían aumentado hasta alcanzar las 131 casas y 87 fogueras, en las que moraban 129 vecinos. En los libros parroquiales consta que en el año 1658 existía la “casa y palacio de Guecho” cuyo dueño era en la fecha D. Diego de Asúa, patrón de la iglesia.

De nuestro municipio decía D. José Ramón de Iturrizar en su libro “Historia de Vizcaya” que: “...A tres leguas de distancia de la villa de Bilbao, se halla la anteiglesia de Guecho, nombre que significa alturita»...” De uno de sus barrios, Algorta, decía que: “...«Su nombre significa aprisco de ganado, por estar situado en lugar alto, ya que contemplado desde Santurce o desde Portugalete, parecen sus edificios un rebaño de blancas ovejas escalonadas en los pliegues de un elevado montecillo»...”

Apreciación con la que no parecía estar muy de acuerdo el Doctor en Filosofía y Teología, Licenciado en Sagrada Escritura, miembro de la Sociedad Lingüística de París y Académico de número de “Euskaltzaindia”, y vecino de Algorta D. Juan Gorostiaga, quien decía respecto refiriendose a Iturriza: “...«Es un pésimo etimòlogo” que inventó el termino “alturita”, de puro sonsonete»...” Mientras D. Juan definía a la misma como “Algorta, el sel o coto de piedra donde pacía el ganado”.

Tratar de conocer cuando se celebró la primera sesión, es algo difícil de lograr, ya que durante la segunda guerra entre Carlistas y Liberales en 1874, la documentación del archivo municipal de Getxo lo trasladaron a un casa de Bilbao, escondiéndolo en un camarote; en dicha casa cayeron varias bombas, lo que provocó un gran incendio que quemó la mayor parte de la documentación histórica municipal.

Pero volviendo al asunto que nos atañe, decir que los entes locales en la historia de Bizkaia, han tenido dos formas distintas de organizarse: Las Villas y las Anteiglesias, aunque figura una Villa especial como es Orduña, que recibió el titulo de Ciudad. Existían en la provincia 20 Villas, 72 Anteiglesias y una 1 Ciudad.

La Ciudad de Orduña: Reseña Iturriza que: “...«Cómo el Rey Enrique IV confirmó a Orduña sus privilegios, haciendo restitución de ella y de sus aldeas a Bizkaia, mandando que no pagasen sus vecinos alcabala a la merindad de Castilla la Vieja, y que sólo diesen cuarenta y cinco mil maravedís en cabeza de pedido, más los diez mil maravedís que de pedido forero antiguo pagaban, como cada una de las demás villas de Bizkaia, que en todo eran cincuenta y cinco mil maravedís que se habían de pagar al Tesoro del Señorío, como consta de sus reales privilegios expedidos en Segovia en 29 de julio y 4 de agosto de 1467, y en ellos le da título de ciudad a Orduña. Igualmente confirmaron los privilegios de Orduña el Rey Juan II, en Alcalá de Henares a 20 de marzo de 1408 y en Valladolid a 4 de agosto de 1477 y en Barcelona con los Reyes Católicos a 15 de julio de 1481; y la misma doña Isabel en Santo Domingo de la Calzada a 3 de julio de 1483, y que los vecinos de Orduña no pagasen portazgos, ni derechos de cuantas mercaderías trajinasen o embarcasen por los lugares y puertos de España»...” Se dio a la misma el título de ciudad, según D. Jose Ramón de Iturrizar en su libro “Historia de Vizcaya” hacia el año de 1484, aunque en la junta celebrada en Gernika el día 3o de julio de 1476, para recibir a Fernando el Católico, para la jura de los Fueros, ya aparecía Orduña con el título de ciudad, y también en un albalá del mismo monarca del año de 1467. Desde su fundación, Orduña evidenció su importancia como enclave estratégico comercial, sobre todo como paso obligado en las transacciones castellanas con el norte de Europa que tenían como objeto la lana de Castilla. Este hecho hace que en 1467 sea reconocida con el título de Ciudad del Señorío de Vizcaya, como consta en cédula real de Enrique IV.

Las Villas, la erección de las Villas (excepción de las de Balmaseda, Bermeo, Durango, Otxandio, Orduña y Plentzía) comenzó en Bizkaia en el siglo XIV (la de Bilbao en 1300). Disponían estas de leyes propias, las cartas pueblas o Fueros de villa, que fueron otorgados por los señores de Bizkaia, aunque según aparecía escrito en “El Fuero, Privilegios y Franquezas y Libertades de los Cavalleros” de los hijosdalgo del Señorío de Bizkaia, en las actas del las Juntas de Gernika del 5 de abril de 1526, en las que participó por la Anteiglesia de Getxo D. Juan de Murua, en la Ley VIII “En que manera puede el Señor de Vizcaya mandar hacer Villa” se decía: “...«el Señor de Vizcaya, no pueda mandar hacer Villa ninguna en Vizcaya, sino estando en la Junta de Guernica, é consintiendo en ello todos los Vizcaynos»...”

Las villas dispusieron, casi todas, de ordenanzas desde la época medieval, en las que se regulaba la elección de autoridades, el aprovechamiento de los bienes comunales, el abastecimiento de las villas, fijación de precios, pesos y medidas, policía urbana y, en general, todo aquello que afecta a la vida económica e institucional de la localidad.

Las anteiglesias, o municipios rurales eran núcleos de escasa población, que basaban su organización y funcionamiento en normas consuetudinarias (también llamadas de usos o costumbres), lo que era conocido como el “Fuero Viejo”, que no era otra cosa que una regulación de costumbres, formadas por la repetición de usos de origen remoto. No todas dispusieron de un texto escrito donde fijaban la forma de elegir sus órganos de gobierno, su composición, atribuciones y otros aspectos organizativos de los que disponían las Villas.

Por otro lado, Anteiglesia, según el libro “Derecho Civil de Vizcaya”: “...«Esta palabra tiene su origen en la costumbre que tenían los vecinos de Bizkaia de celebrar las reuniones ó ayuntamientos del vecindario después de la misa mayor delante de la puerta de la iglesia y ante una cruz, por lo que también se llamaba a esas reuniones de cruz parada, y de aquí el nombre de juntas de ante la iglesia ó anteiglesia, palabra ó vocablo que después quedó para denotar la feligresía o términos jurisdiccionales que pertenecían a una misma iglesia o parroquia y que venían a constituir una república ó ayuntamiento»...”

Las anteiglesias eran pequeñas entidades locales que tenían vida autónoma y se reunían en Gernika para tratar de sus asuntos comunes, era el caso de los concejos de las Encartaciones, que no iban a tener una ley escrita hasta 1452. Seis de estas Anteiglesias tuvieron sus propias ordenanzas, entre ellas las de Abando (1539), Begoña (1590), Barakaldo (1614), Deusto (1662), Dima (1635) y Zeanuri (1551). Entre sus competencias estaban las de realizar: “...Los fieles regidores que con subordinación a los tenientes, hacían constituir la fuerza del principio de autoridad; siendo de su incumbencia hacer los aforos, poner precio a los comestibles y demás artículos de primera necesidad»...”

Las rencillas entre las Villas y las anteiglesias se hacían sentir, tal es así que el 4 de agosto de 1489, al otorgarse el capitulado de Chinchilla, las villas celosas del predominio de las anteiglesias en la asamblea de Gernika, acordaron no concurrir nunca a las Juntas Generales: “...«por escusar los alborotos é escándalos é denegación de justicia que suelen acaescer é notoriamente se han cometido en las juntas de la tierra llana»...” Pesaba en contra de los intereses de las villas, la fuerza que en dichas Juntas tenían las anteiglesias, que estaban más ampliamente representadas.


En el siglo XVI, a juicio de los vizcaínos, para la existencia de una anteiglesia se requería disponer de: “...«pila, sacramentos, altares y enterrorios, de los que carecían las ermitas, anejas y sufragáneas»...” En el Siglo XVI Getxo fue una de las 87 anteiglesias que se habían conformado en el Señorío de Bizkaia.

En la “Historia de Vizcaya” de D. Juan Ramón de Iturrizar (1787), en su definición de una Anteiglesia dice: “...«Soportal, estancia o cimiterio que está al frente de la iglesia parroquial, cuyo nombre se originó a causa de que, cuando se juntaban en ella el clero y los del pueblo para tratar y conferir sobre varios asuntos y otorgar escrituras, los que hacían éstas, por no haber en la antigüedad casas concejiles, ni poblaciones en el circuito de las parroquias, ponían por exordio en los instrumentos ante las puertas o anteiglesia, es decir a las puertas de la iglesia»...”

Así que diremos que una anteiglesia, era un pueblo que tenía su origen en las comunidades que se organizaban alrededor de una iglesia, que detentaban como órgano de gobierno la asamblea de vecinos, que se celebraba en concejo abierto en el pórtico o atrio de la iglesia parroquial. Ese era el caso de la Anteiglesia de Getxo, que a lo largo de la historia ha visto celebrar sus reuniones en torno a la iglesia matriz de Santa María (Andra Mari), que fue el núcleo originario del municipio.

Su primer Ayuntamiento, el primer lugar de reunión, de los vecinos de Getxo (Andra Mari), figura en el Libro de Elecciones de (1788-1874) cuya primera Acta comienza así: “...En el Cementerio de la Iglesia Parroquial de esta Noble Anteiglesia de Guecho, a primero de Enero de 1788, ante Mi Juan Bautista de Arias, Escribano Real, vecino..., Y congregados en cuerpo de comunidad, según tienen por costumbre los señores Regidores...”
Echando la vista atrás para ver la evolución de nuestro Pueblo decir que:

Getxo, en 1857 contaba 2.079 habitantes (de ellos 792 era hombres y 1.253 mujeres) y en 1880 tan solo había crecido hasta llegar a los 2.807 habitantes. En diciembre de 1878 contaba con los siguientes habitantes por barrio: Getxo (Andra Mari) contaba con 780 habitantes. Algorta contaba con 1.564 habitantes y Las Arenas tan solo tenía 157 habitantes. En 1885, según el último padrón elaborado, constaba el vecindario de Getxo de 630 vecinos, con 2.950 habitantes. De ellos tenían derecho a voto para las elecciones municipales 503 individuos, para diputado provinciales 526, para diputados a Cortes 118 y para senadores tan solo 50. El fiel regidor de esta Anteiglesia tenía el voto y asiento 47 en las Juntas Generales de Gernika. En 1887 teníamos 3.649 habitantes (1.640 hombres y 2.009 mujeres).

Getxo no llegaría a los 5.411 habitantes hasta el año 1900. En 1950 ya teníamos 19.309 habitantes (de ellos 8321 eran hombres y 10.988 mujeres). En 1996 teníamos 82.196 habitantes y en la actualidad, en el 2017, Getxo cuenta con 77.793 habitantes.


Hasta aquí un atrevido intento de explicar lo que representaba y era una anteiglesia como Getxo.

1 comentario: