miércoles, 11 de noviembre de 2020

SAN MARTIN JAIAK – FIESTAS DEL BARRIO DE LA HUMEDAD

Nuevamente, al llegar “San Martín, aparece una de las fiestas tradicionales, de una de las barriadas de Algorta con más personalidad. Celebración que desafortunadamente por el virus que nos acecha, no nos dejará disfrutar de la quema de uno de sus símbolos, esa caricatura del sonriente y apetecido txarri, y de su últimamente espléndido programa festivo.


Ese barrio llamado de “La Humedad”, rincón que a las faldas de Algorta, nos trae recuerdos de antaño, de viejos e históricos  baserris (Villamonte, Villabotas, Villaondoeta, Alangobarri, Ecjevarri, etc.). Que como recordaban planos de 1853 y 1828 era denominado como “Las Vegas”, y se hallaba bajo el denominado “Camino Real a Plencia”.

Como otros años rememorar, con nostalgia, esas fiestas con las que la Jai Batzordea nos obsequiaba año tras año:


Empezando por aquellas ya lejanas de 1986, ¡Ya han pasado 34 años desde que se celebraron! Que trajeron aire fresco a unas celebraciones, que años antes resultaban anodinas, y que gracias a la iniciativa popular volvieron a aportarnos momentos de desbordante alegría, con pruebas ciclistas, semanas corales, deporte vasco (Aretxa-Azumendi), sus peculiares campeonatos de ranas y tiragomas, cross popular y el concurso de Lapikoko que entonces estaba ya en su IX edición, que terminaban con la quema del Txarri y la chocolatada.

Recordar también las palabras de la actual “Jai Batzordea”:


“…Eskerrik asko aurten ere hurbildu zareten guztioi, parte hartu duzuen denoi eta aurrera egitera animatu eta lagundu gaituzuen guztiei, bihotzez!


Aurten inoiz baino gehiago kultura beharrezkoa delako, eta gauzak hobetzen diren bitartean, gure lana egiten jarraitu behar dugukako.


Gora Euskal Kultura eta posible egiten duzuen guztioi!.


Muchas gracias a todos los que os habéis  acercado este año, a todos los que habéis participado y a todos los que nos habéis animado a seguir adelante, de corazón.


Porque este año más que nunca la cultura es necesaria, y mientras las cosa mejoran, tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo.


Viva la cultura vasca y todos los que la hacéis  posible!...”

Desde estas páginas trataré de aportar algunas imágenes de otras fiestas pasadas, que nos acercaran a unas próximas, que esperamos estén ya libres de esta maldita pandemia, que algunos inconscientemente ayudamos a mantener, y que esperemos vuelvan a ser tan participativas y alegres como las de ediciones anteriores. ¡Mis felicitaciones a esos esforzados miembros de la Jai Batzoedea que las hacen posibles.

lunes, 9 de noviembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -186-

 


En la entrada anterior veíamos cómo en el pleno del 10 de mayo de 1893 se volvía a tratar el asunto de la escuela de niños de San Nicolás de Algorta.

 

Por aquellos días eran muchos quienes solicitaban inscribir o construir casas en los diferentes barrios de Getxo, algunos lo hacían como representantes, otros como contratistas. En el pleno del 18 de mayo de 1893 se trataba sobre una solicitud de Dña. Amalia Landarte y Basagoiti, viuda de esta vecindad, quien solicita: “…Se le provea la certificación que previene la Ley Hipotecaria para inscribir en el Registro de la Propiedad, la mitad lado Norte de la casa llamada Malzapatariena y sus pertenecidos radicantes…” Otra vecina, ésta originaria de Bilbao, solicitaba: “…Por medio de D. Braulio Ajuria, quien actúa como representante de Dña. Amorrortu, solicitando autorización para construir una pequeña casa en un solar situado junto a la Plaza de San Ignacio de Algorta…” En el barrio de Las Arenas era el contratista D. Robustiano Larrondo: “…Quien en representación del vecino de Madrid, D. José Ibarra, solicitaba construir una casa en un terreno propiedad de este último…” En el barrio de Las Arenas, en la Vega de santa Eugenia: “…Solicitaba D. Matías Romo, vecino de Bilbao, construir una casa en las tierras que tiene al este del Govelas, cerca del barrio de Las Arenas…” En todos los casos, el asunto era derivado para su informe al Arquitecto Municipal para que confirmara si la edificación estaba dentro de las Ordenanzas. También se actuaba en el alcantarillado de algunas calles, en este caso en Algorta, en la calle que iba desde la casa de D. Antonio Oriosolo hasta la calle Aretxondo.

 

En el mismo pleno se decidía abonar: “…El teléfono, que por suscripción, a medias con Lejona, se había instalado en el Cuartel de la Guardia Civil de Las Arenas. Por el mismo se pagaba, por el periodo que iba desde 2 de noviembre de 1892 hasta el 30 de junio de 1893, la cantidad de 59,55 pesetas…”

 

También se informaba de la sus pensión de las elecciones de concejales: “…Se da cuenta y queda enterado este Ayuntamiento de las órdenes recibidas por el Sr. Alcalde el día 13 de mayo de 1893, sobre la suspensión de la elecciones de concejales que se hallaban señaladas para el día siguiente 14 de mayo…”

 

Uno de los documentos que definía una zona de gran concurrencia en el barrio de Las Arenas era el referido a la llamada “Plazuela” (actual Bizkaiko Zubia Enparantza): “…Se dio lectura al documento presentado por D. Genaro Sanz, con el fin de hacer constar la pertenencia al mismo del patio que tiene en su frente confinante con la plazuela de Las Arenas la Fonda titulada Ventura. En dicho documento aparece que las casas, antuzano, torre y terrenos en conjunto ascienden a 1.500 metros cuadrados y 64 centímetros; cuyo conjunto según la escritura presentada confina por el Sur con la plaza de Las Arenas, limitándola la pared que cierra el altuzano de la casa principal de la que es propiedad; por el Norte y Este con calles públicas sin nombre y por el Oeste con otra calle que conduce a la estación del ferrocarril de Las Arenas. El documento presentado fue otorgado el día 8 de abril de 1892 ante el notario D. Julián Ansuategui vecino de Bilbao…”

 


En el pleno municipal del 25 de mayo se informaba sobre la decisión de la Junta de Instrucción Pública de la Provincia acerca de la escuela de Niños de San Nicolás de Algorta: “…Se aprueba, por ahora, las medidas adoptadas por ese Ayuntamiento y Junta Local. Para que previas las obras necesarias, se instale en la sala que servía para el Juzgado Municipal, una escuela donde los niños que no caben en la dirigida por D. Valentín Cuartango puedan recibir la enseñanza por medio del pasante y bajo la inmediata dirección y vigilancia de dicho maestro, y anima a esa corporación para que en a la mayor brevedad hagan las gestiones para la construcción de un nuevo edificio con destino a escuelas de Primera Enseñanza en Algorta. Informen a esta autoridad de los acuerdos  que se tomen con dicho motivo, así como de la clase de título que posee el pasante…” Acordaba informar el Ayuntamiento que: “…Esta Corporación nombro en sesión del 19 de noviembre de 1891, acerca  de otra comunicación de esa autoridad, referente a un edificio para las escuelas, para que prosiga sus gestiones acerca de obtener un terreno para el emplazamiento de dicho edificio…”

 

En el mismo pleno se decidía que: “…En cumplimiento de lo ordenado por el Gobernador de la Provincia es su circular del 22 de mayo de 1893, acuerda este Ayuntamiento remitir a la superioridad para el nombramiento de los individuos que han de componer la Junta Municipal de Sanidad, durante el bienio que dará principio el día 1 de julio próximo venidero, prefiriendo para que recaiga la elección en el primero de cada terna:

Como Médicos Cirujanos a: D. Ezequiel Anitua, D. Manuel Hormaeche y D. Guillermo Lanchares los tres titulares.

Como Farmacéuticos a: D. Miguel García Salazar, D. Rodrigo del Val y D. Fermín Unanue.

Y como Veterinario único a: D. Juan Cruz Mezo.

Y a los siguientes Vecinos padres de familia:

1ª Terna: D. José María Basagoiti, D. Dionisio Zubiaga y D. Higinio Cereceda.

2ª Terna: D. Juan Libano Vidaurrazaga, D. Mateo Ajuria y D. Justo Ugarte.

3ª Terna: D. José María Aizpiri, D. Lucio Frías y D. Santos Larrazabal…”

 

Terminadas las obras de la estación de ferrocarril de Algorta de la Compañía de Las Arenas a Plencia, así como el tendido de los raíles, la empresa enviaba un oficio al Ayuntamiento de Getxo al que acompañaba un plano que: “…Remitimos esta propuesta al Ayuntamiento, a fin de que, teniendo en cuenta las mejoras que reportaría al público, pueda ese Municipio arreglar el camino peatil que desde Amesti conduce a la estación de Algorta.  Esta Compañía, dados los cuantiosos gastos ocasionados por la construcción de la línea, le ocasiona se ve en la imposibilidad de ofrecer su cooperación pecuniaria para dicha obra…”  Teniendo en cuanta lo expuesto por la Compañía del ferrocarril, el Ayuntamiento de Getxo decidía: “…Que tomando en consideración lo expresado, así como lo útil y conveniente que sería para el tránsito el arreglo del camino, cuyo presupuesto asciende a 599 pesetas, nombrar una comisión para que personándose con los propietarios colindantes de la vía, traten de disuadirles para que cedan sus terrenos gratis para el arreglo de dicho camino…” Para ello, días más tarde, el 31 de mayo, el Ayuntamiento solicitaba a la Compañía del Ferrocarril: “…Se pueda encargar que el ayudante del Ingeniero de la Compañía, marque a la mayor brevedad la anchura que ha de llevar el camino, marcando con estacas el terreno…”

 


Con el verano en las puertas, y la atracción que ofrecía la gran playa de Las Arenas para los veraneantes procedentes de Bilbao y otros lugares del Estado, algún vecino de la otra margen de la ría solicitaba al Ayuntamiento de Getxo: “…D. Alejandro Larrea, vecino de Portugalete,  solicita poder instalar en la playa de Las Arenas sus casetas de baños  de mar durante la próxima temporada…” El consistorio le contestaba: “…Que esta corporación no puede acceder a sus pretensiones porque no puede dejar sin casetas a ninguno de los que las habían instalado en años anteriores, pero que puede instalarlas cerca del Balneario hacia Algorta si lo desea…” Y como los calores empezaban a acuciar ordenaba el consistorio: “…Proveer trajes de verano a los a los tres alguaciles y al empleado encargado de la vigilancia de aguas…”

 

Finalizaba el mes de mayo de 1893, decidiendo el pleno municipal del 31 de mayo: “…Acudir, con motivo de la festividad del Corpus Christi, que tendrá lugar en la parroquia del San Nicolás de Bari de Algorta el día de mañana a la misa y procesión…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo la Sociedad de Arquitecto de Bilbao indicaba a los Ayuntamientos la necesidad de nombrar Arquitectos para la dirección de obras.

 

jueves, 5 de noviembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -185-

 


En la entrada anterior veíamos cómo se trataba sobre las reclamaciones de algunos vecinos de la zona de Santa María, no siendo satisfechas en su totalidad.

 

En el pleno del 10 de mayo de 1893 se volvía a tratar el asunto de la escuela de niños de San Nicolás de Algorta. En aquel pleno se decía: “…Se da cuenta de un acuerdo tomado por la Junta Local de Primera Enseñanza de esta Anteiglesia, en sesión del 25 de abril último, a quien para su informe pasó el Ayuntamiento un oficio del Maestro de la Escuela de Niños de Algorta, referente a la insuficiencia del local de dicha escuela para dar la enseñanza de escritura a los niños que acuden a ella. En ella hacía presente dicho maestro, la conveniencia de que hasta que el Ayuntamiento pueda disponer de un local más capaz, se traslade a parte de los niños a la sala que hoy ocupa el Juzgado Municipal, la cual se encuentra sobre el expresado local escuela…” En vista de ello el Ayuntamiento acordaba: “…Que se ejecuten todas las obras necesarias, para que en el sobre piso alto salón del local de la Escuela de niños de Algorta, y previamente se remita el expediente a la Junta de Enseñanza de Instrucción Pública de la Provincia, suplicándole se digne autorizar el traslado de parte de los niños asistentes al mencionado piso alto o salón que existe sobre la escuela, para que en él reciban los niños la enseñanza por medio del pasante de aquella, bajo la inmediata dirección y vigilancia del maestro, y en caso afirmativo colocar el Juzgado Municipal en un departamento del edificio donde existe la enseñanza de Francés y Comercio…”

 

La conducción de las aguas sucias al alcantarillado municipal continuaba en la zona de Txomintxu: “…Habiéndose ejecutado, por cuenta del municipio las obras de alcantarillado, que empezando enfrente de la casa de Dña. Leona Larrazabal, viuda del finado D. Domingo Aurrecoechea “Chominchu”, termina en la plazuela de Ereaga. Acuerda este Ayuntamiento se avise a D. Vicente Suarez que desde luego puede empezar las obras para conducir las aguas sucias de sus casa situadas en la calle de la Carretera de Ereaga…”

 


Por fin el Ayuntamiento de Getxo acordaba la realización del sorteo de los concejales que habían de cesar, el cual quedo suspendido a comienzos del mes de mayo, debido a la falta de confirmación por parte del Gobierno: “…De conformidad con lo acordado el 27 de abril y el 4 de mayo esta corporación acuerda verificar el sorteo de los Concejales que deben de cesar para la renovación del nuevo Ayuntamiento, que ha de tener lugar con arreglo a  la Ley Municipal, el día 1 de julio próximo, si las elecciones convocadas para el próximo día 14 de mayo se llevan a efecto. Una vez realizado el sorteo, resultó que deben de cesar los siguientes concejales: Por el Distrito 1º: D. Juan José Camiruaga y por el Distrito 2º: D. Sabino Laca…” Por último, relacionado con esas elecciones, acordaba el Ayuntamiento: “…Que si no se recibe orden alguna sobre el aplazamiento de dichas elecciones municipales, se mande poner comidas para las dos mesas electorales de esta localidad…”

 

El puente que daba paso al municipio de Leioa se encontraba en aquellos días en mal estado por lo que el Ayuntamiento decidía:  “...Que hallándose en mal estado el puente de paso a Lejona, sobre el río Govelas, perteneciente a este municipio, se reponga dicho puente poniéndolo en buen estado para que no se interrumpa el transito público…”

 

Los días en que el Ferrocarril de Las Arenas a Plencia realizó su trazado viario a través de nuestro municipio habían visto transcurrir el paso del tiempo. Y las promesas hecha a nuestro consistorio de reposición de caminos se las había llevado el tiempo, por ello el Ayuntamiento de Getxo, en el pleno del 10 de mayo de 1893 decidía: “…Que a pesar de haber ofrecido la Comisión nombrada por la Compañía del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia, a la  representación de este Ayuntamiento que tan luego como el tiempo, entonces lluvioso lo permitiese y estuvieran establecidos los raíles de la vía férrea, en el término jurisdiccional de este municipio, dejaría la Compañía en perfecto estado de transitar los caminos que a paso a nivel y paso superior atraviesa el citado ferrocarril. Ha visto con disgusto esta corporación que a pesar de haber transcurrido muchos meses y haber mejorado el tiempo, y tener posibilidades de andar la máquina por todo el trayecto de este término municipal, dichos caminos se hallan si no en peor estado que entonces, puesto que por unos no pueden transitar los carros en los días de aguas, debido a la abundancia de fango que en ellos se forma, y en otros a consecuencia de que las pendientes son tan grandes se dificulta casi en su totalidad el tránsito. Motivo por el que acordamos ordenar a la Compañía del Ferrocarril que cuanto antes proceda a la reposición de los caminos y pasos de referencia, entendiendo que de lo contrario este Ayuntamiento se verá precisado contra su voluntad, a obrar de otra manera que hasta aquí para poder conseguir lo que de forma tan justa reclama…”

 


El 13 de mayo de 1893 aparecía en el diario bilbaíno “El Nervión” la siguiente noticia relacionada con el tramo de ferrocarril comprendido entre Las Arenas y Algorta: “…Habiéndose convenido entre las Compañías de Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas y Las Arenas a Plencia, explotar el tramo entre Las Arenas y Algorta, se pone en conocimiento del público que a partir del día 15 de mayo, se establecerá un servicio de trenes sin traslado entre Bilbao y Algorta, con paradas en las estaciones y apeaderos de ambas líneas…” Los precios de los billetes sencillos entre Bilbao y Algorta eran: En 1ª clase 0,90 pesetas, en 2ª clase 0,55 y en 3ª clase 0,45 pesetas.

 

Y precisamente siguiendo con ese tramo de vía, el día 16 de mayo aparecía recogido en “El Noticiero Bilbaíno”, la noticia de la inauguración del recorrido: “…Ayer se inauguró la corta sección que media entre Algorta y Las Arenas. El alborozo de los algorteños no salió de los límites de la moderación, hay en la barriada pareceres encontrados en eso de los medios de locomoción con que cuentan ya, los hay que son partidarios del ferrocarril y quiénes del tranvía. Dieciséis fueron los que en la más completa concordia y alegres pláticas tomaron el tren de las 7:45, y en llegando a Bilbao, celebraron un modesto banquete en honor del suceso, los vinos corrieron sobrados, y a expensas de un rico expedicionario, el Sr. Isasi…” Firmaba la noticia un tal “Francisco Ruiz de la Peña”. Lo interesante de la misma fue que nos dejaba la fecha de la inauguración del tramo entre Las Arenas y Algorta, el lunes día 15 de mayo de 1893.

 


Y con la estación de baños llamado ya a la puerta, el día 18 de mayo de 1893, un afamado establecimiento de baños de Las Arenas anunciaba a sus clientes, en “El noticiero Bilbaíno”: “…En vista de lo adelantado de la estación y deseando complacer a las personas que vienen manifestando su deseo de empezar los baños, la dueña de este establecimiento ha determinado abrirlo al público del día 1 de junio, aunque con servicio limitado de diez de la mañana a dos de la tarde. Este servicio regirá hasta el día 24 junio, en cuyo día empezara el horario acostumbrado de verano desde la una a ocho de la tarde…” El servicio era de baños de mar calientes con duchas. Se trataba del establecimiento “Las Delicias”  del barrio de Las Arenas.

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo Dña. Amalia Landarte y Basagoiti solicitaba inscribir en el Registro de la Propiedad la mitad de la casa llamada “Malzapatariena” de Algorta.

lunes, 2 de noviembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -184-


En la entrada anterior veíamos cómo las exenciones militares para los mozos del reemplazo de abril de ese año incluían a algunos vecinos de Getxo.

 

En aquellos días de mediados de abril de 1893, en concreto el día 12, en el diario “El Noticiero Bilbaíno” aparecían sendas cartas, una firmada por D. Francisco Ruiz de la Peña que hablaba de las necesidades de nuestro Pueblo, bajo la pregunta ¿Qué necesita Algorta?, enumeraba lo que a su entender precisaba: “…De muchas cosas ha menester esta barriada de Guecho, pero con urgencia cuatro son las que necesita: Un edificio escuela, un hospital, un matadero y mayor recogida de aguas…” Seguía justificando aquellas necesidades:

 

La construcción de una Escuela: “…La actual no reúne las condiciones de higiene, ni las de ornato que respondan al bienestar del vecindario y lucimiento de muchas de sus casas; su capacidad apenas da acomodo a la mitad de los niños que en ella demanda ingreso…”

                      

El Hospital: “…No se aparta de todas las personas pudientes y sensatas que moran en las tres barriadas de Guecho. Se trata, no del presupuesto y planos del edificio, que eso ya está meditado por demás, si no de la adquisición del solar apropiado por razones de ventilación y soleo, alejamiento prudente de la zona urbanizada, y fácil arrastre de defecaciones y dejos malsanos a una arteria del alcantarillado vecinal…”

 

El Matadero: “…Este deberá situado en una posición topográfica adecuada, que facilite la conservación de carnes y limpieza de suelos. Ya que el viejo era lóbrego, ahogado y hasta pestilente…”

 

El Servicio de Aguas Potables: “…El servicio de aguas potables que en el invierno y primavera es copioso. En el estío adolece, por lo común, por lo escaso. Es gracias a muchos y buenos aljibes que se puede beber aguas frescas en los rigores del calor, pero las fugas en las tuberías provocan sequías estivales, con filtraciones que las enturbian en tiempos de lluvias y pertinaces aguaceros, mientras que los calores las caldean…”

 


Aquel repaso a las necesidades del Pueblo incluía, La Red de Cloacas: “…La misma era aquí necesaria, y su construcción marcha con el aplauso del vecindario. La eliminación de las simas pestilentes y nauseabundas, serán eliminadas por las acometidas de cada edificio a la red municipal…”

 

Visionaba en su imaginación los paseos y el ocio del barrio: “…En su día irá un paseo de carruajes y gentes hasta el Semáforo. Ese día uno o dos establecimientos, harán negocio con servicios de alimentación y bebidas. Porque con el buen tiempo este será uno de los paseos más extensos, de limpio horizonte con sanas y refrigerantes brisas que no se dan en Vizcaya…”

 

Aquel ensoñador de un Getxo más amable, también hundía su ingenio en sus raíces  religiosas, mencionado algunas de las, para él, costumbres a mantener y mejorar: “…El apego a los cultos religiosos, el recogimiento de las primeras horas de la noche, la carencia de vicios. De conventos el pueblo anda muy bien, en breve los Pasionistas van a construir uno para monjas educadas, esas y otras profesas que tienen a su cargo una escuela de fundación para hijas de familias pobres, tomarán por su cuenta la instrucción primaria de las niñas del pueblo. Mientras que algunos profesores laicos se quejan de que los intitulados les quitan el pan…”

 

También hablaba de algunas obras que mejorarían los hábitos estivales: “…De la colocación de un muro de contención a lo largo de la playa, (se supone que hablaba de Ereaga), que permita a los paseantes explayar el ánimo y pasar la estación del verano…”

 

Otra de las noticias que nos facilitaba aquel diario, el mismo día, estaba relacionada con el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas: “…Hemos recibido la Memoria del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas. Si la situación de la Compañía en algún tiempo fue precaria, se halla hoy en un estado bastante satisfactorio. El movimiento de viajeros en 1892 excede en 50.028 al del ejercicio anterior y da un promedio diario de 2.358 viajeros. En el concepto de mercancías se observa un aumento en el tráfico, pues de 7.588.259 kilogramos arrastrados en 189, se elevaron en 1892 a la cifra de 13.200.358 kilogramos; el promedio diario fue de 36.072 kilogramos. Opina el Consejo que la próxima apertura de los ferrocarriles de Luchana a Munguia y de Las Arenas a Plencia, aumentará considerablemente el tráfico de mercancías. Con la reforma introducida en el apeadero de Lejona se ha conseguido transportar en un solo día 11.700 viajeros…” Por otro lado al día siguiente se informaba que: “…La Compañía del Ferrocarril de Las Arenas ha empezado a introducir algunas mejoras en los trenes. Los coches han sido pintados por dentro y fuera. Además, para evitar las molestias que producen las chispas de la máquina, se van a colocar toldos en los carruajes y para el verano es probable que se adapten a los coches los frenos automáticos “Soulerm”, que tantas ventajas han dado en otras provincias…”

 

 Algunas veces las actividades de algunos arrantxales, que faenaban con artes, o épocas, fuera de lo establecido por las Leyes, beneficiaban a los más pobres de nuestro municipio. Eso era lo que contaban en el libro de actas del 15 de abril de 1893: “…El Juez Municipal, mediante un oficio del día de ayer, nos hace llegar 17,50 pesetas procedentes de la venta de tres kilos de anguilas y veinte redes decomisadas por infracción de la Ley de Pesca a dos individuos. El consistorio decide depositar dicha cantidad de dinero en el arca de tres llaves, a disposición del Sr. Alcalde, con el fin de dar la inversión correspondiente de beneficencia domiciliaria…” Aquella cantidad sirvió para ayudar a un vecino de Las Arenas, cuya esposa estaba enferma de viruela y carecía de recursos para combatir la enfermedad.

 


Por esos días el tamborilero del barrio de Las Arenas era D. Benito Alvéniz .

 

Mientras, la construcción de la Iglesia de San Ignacio de Algorta seguía su curso, y la Comisión Constructora, y en su nombre D. Andrés Isasi solicitaba: “…Se consigne en el presupuesto municipal del próximo año económico la cantidad total de la subvención de 3.250 pesetas, acordada  por esa corporación para la expresada  iglesia…”

 

Además, en cumplimiento de las Ordenanzas Municipales el Ayuntamiento acordaba: “…Colocar cañerías de zinc, con las bajadas correspondientes, en los tejados de la casa taberna llamada “Echevarri” y en el “Colegio de Francés y Comercio”, por los lados que confinen con la vía pública…”

 

En el apartado de pagos se consignaban los siguientes: “…Se pague al Organista de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta la cantidad de 50 pesetas por la orquesta que asistió en la tarde del Viernes Santo último durante la función religiosa y procesión. A la viuda de Arteta y Compañía, de Bilbao, otras 50 pesetas por el suministro del alambre galvanizado para el reloj de la torre de la iglesia…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo D. Antonio Arechavala, dueño del Balneario de Ereaga, solicitaba permiso para el uso de un manantial de la zona. 

jueves, 29 de octubre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -183-

 


En la entrada anterior veíamos cómo en el diario “El Noticiero Bilbaíno” aparecían sendas cartas, una firmada por D. Francisco Ruiz de la Peña que hablaba de las necesidades de nuestro Pueblo.


Cualquier instalación recreativa necesitaba de agua potable para atender a sus clientes, máxime en una época en la que el agua potable escaseaba en el Municipio. Por eso, algunos industriales hosteleros la buscaban en cualquier punto donde esta brotara, así en el pleno del 19 de abril de 1893 uno de ellos, instalado en la playa de Ereaga, solicitaba al consistorio: “…Poder utilizar el agua procedente de un pequeño manantial de agua dulce, que brota en la arena al pie de del ribazo, cerca de mi instalación balnearia…” Se trataba de D. Antonio Arechavala, dueño del “Balneario La Perla”, pabellón situado en dicha playa, que constaba de una planta baja, en la cual tenían duchas y bañeras, y de una planta superior, en la que tenían bañeras y vestidores. Tuvo una vida corta, ya que se construyó en 1886 y se derribó en 1912, dando lugar al “Balneario de Igeretxe” (actual Hotel del mismo nombre).


La demanda de construcción de edificios para la educación de nuestros pequeños era constante. Algunos vecinos de Getxo solicitaban al Ayuntamiento que se atendieran sus reclamaciones: “…Se dio cuenta de una instancia de D. Higinio Cereceda y otros varios vecinos de la necesidad de que se construyan edificios nuevos con destino a Escuelas Públicas  de Primera Enseñanza…” El Ayuntamiento contestaba a aquella solicitud argumentando: “…Se manifiesta a los solicitantes que hace algunos años inició la Corporación Municipal el proyecto de construcción de nuevos edificios para escuelas en Algorta, pero habiendo tropezado con obstáculos insuperables y falta de recursos no pudo llevar a cabo su pensamiento, ni ahora puede hacerlo por falta de fondos, sin que hasta el presente se halle formado ningún proyecto, planos ni presupuesto para estas obras, como equivocadamente aseguran los firmantes en su exposición. Por lo que mientras otra cosa no sea posible se darán las clases en el Salón de la Casa Consistorial de San Nicolás…”


Durante esas fechas aconteció una reclamación por parte del médico que trataba a los pobres de Santa María de Getxo, dato que nos sirve para situar a los galenos que actuaron en ese barrio durante aquellos tiempos: “…Se da cuenta de una instancia del médico cirujano D. Donato Saloña, en la que después de manifestar que había servido durante los cuatro meses inmediatos a la salida del titular de Santa María D. Gabriel Goiri, tratando a los enfermos de aquel punto, por lo que solicita se le abonen sus servicios…” El consistorio le contestaba que: “…Teniendo en cuenta que el médico D. Gabriel Goiri dimitió de su cargo de titular el día 17 de marzo de 1891 y que el actual que le reemplazó comenzó sus servicios el 4 de junio siguiente, al no aparecer en el Ayuntamiento haber encomendado ningún servicio de enfermos pobres al citado Sr. Saloña, y que durante la época citada no existió médico titular. Acordamos que la corporación no puede acceder a su reclamación…”


También se daba cuenta de: “…El incendio producido en la casa Ascorriena, la cual provocó su completa destrucción en la mañana del día 13 de abril de 1893…”


El día 26 de abril de 1893 se anunciaba en la prensa la convocatoria de elecciones municipales para el domingo día 14 de mayo. La designación de interventores se iba a realizar el domingo día 7 del mismo mes.

 

En el pleno del 27 de abril de 1893 se trataba sobre una comunicación del Gobernador de la Provincia: “…Fechada el 24 del actual, sobre el muelle que desea construir D. Alberto Palacio. Este Ayuntamiento no encuentra  inconveniente alguno, respecto que en este término municipal, un muelle saliente sobre la ría, así como el emplazamiento de un puente desde Las Arenas a Portugalete…” A la vez que en la misma zona, en otro punto del mismo barrio, se trataba de D. Jenaro Sanz quien solicitaba: “…Permiso para construir una terraza descubierta, cercada por una reja en un terreno de mi propiedad, el cual está situado frente a la Fonda Ventura…” Como todas las solicitudes de este tipo quedaba derivada la concesión del permiso al dictamen de la Comisión de Fomento y Policía Urbana para que, en unión del arquitecto municipal D. Eladio Iturria emitiera su dictamen.

 

Seguían en aquellos días las solicitudes de algunos vecinos, carentes de recursos, para las ayudas domiciliarias: “…El vecino de Las Arenas (seguía el nombre del afectado) solicita socorro de lactancia por carecer de recursos, y no alcanzar su jornal para una de las dos niñas que dio a luz su esposa…” El Ayuntamiento acordaba: “…Conceder al exponente el socorro de la lactancia acostumbrado de 15 pesetas al mes, durante 15 meses, con la condición de que si antes del referido plazo falleciese cualquier de ambas niñas, caducará esta concesión…”

 

En esas mismas fechas se adjudicaba el alcantarillado desde Txomitxu hasta Ereaga: “…Acuerda este Ayuntamiento adjudicar a D. José ramón Basauri las obras de la alcantarilla proyectada, desde enfrente de la casa del finado D. Domingo  Aurrecoechea (Chominchu) hasta Ereaga…”

 

En el mismo pleno se hablaba sobre la necesidad de llenar las vacantes de concejales existentes en el Ayuntamiento por los siguientes motivos: “…En las elecciones municipales celebradas en el mes de mayo de 1891 para la renovación del Ayuntamiento, que tuvieron lugar el día 10 de julio siguiente, habían sido nombrados cuatro concejales por el primer distrito, tres por el segundo, en lugar de tres y dos que eran los que correspondía, para llenar las vacantes quedaron por haber cambiado de vecindad D. Ramón Barandica y haber fallecido D. José Eguia. Y siendo necesario nombrar para la próxima renovación del Municipio tres concejales para el primer distrito y otros tres para el segundo para completar los once correspondientes, juntamente con los cinco que deben quedar en ambos…” Acuerda este Ayuntamiento: “…Que en la próxima sesión de 4 de mayo se practique el correspondiente sorteo para saber quién de los cuatro concejales nombrados en el distrito primero, en el año 1891 han de cesar en la próxima renovación del Ayuntamiento, y lo mismo de los tres elegidos por el distrito segundo…”

 


El día 28 de abril de 1893 informaba el diario “El Noticiero Bilbaíno” del naufragio de un bote: “…El miércoles día 26 de abril de 1893, naufragó un bote con dos tripulantes en el Abra, por los restos que existen entre Algorta y Portugalete, es indudable que hubieran perecido aquellos si un vecino de Portugalete, llamado Vicente Leguina, que con una chanelita se hallaba cerca del naufragio, no hubiera acudido inmediatamente logrando poner a salvo a los náufragos…” Los periódicos bilbaínos reclamaban para aquel portugalujo una recompensa.

 

La noche del 28 de abril de 1893 se registraba en la Vega de Santa Eugenia un incendio, contaba “El Noticiero Bilbaíno”: “…Anteanoche se declaró un incendio en la casa propiedad de D. Matías Romo, en Las Arenas. Gracias a la prontitud con que acudieron algunos vecinos, se consiguió dominar el incendio, el cual amenazaba a propagarse a la casa contigua. Se pudo salvar todo el mobiliario y el ganado…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo  a algún vecino de Las Arenas se le autorizaba para injertar sus aguas sucias al caño del Municipio.

lunes, 26 de octubre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -182-

 


En la entrada anterior veíamos cómo las exenciones militares para los mozos del reemplazo de abril de ese año incluían a algunos vecinos de Getxo.

 

En aquellos días de mediados de abril de 1893, en concreto el día 12, en el diario “El Noticiero Bilbaíno” aparecían sendas cartas, una firmada por D. Francisco Ruiz de la Peña que hablaba de las necesidades de nuestro Pueblo, bajo la pregunta ¿Qué necesita Algorta?, enumeraba lo que a su entender precisaba: “…De muchas cosas ha menester esta barriada de Guecho, pero con urgencia cuatro son las que necesita: Un edificio escuela, un hospital, un matadero y mayor recogida de aguas…” Seguía justificando aquellas necesidades:

 

La construcción de una Escuela: “…La actual no reúne las condiciones de higiene, ni las de ornato que respondan al bienestar del vecindario y lucimiento de muchas de sus casas; su capacidad apenas da acomodo a la mitad de los niños que en ella demanda ingreso…”

                      

El Hospital: “…No se aparta de todas las personas pudientes y sensatas que moran en las tres barriadas de Guecho. Se trata, no del presupuesto y planos del edificio, que eso ya está meditado por demás, si no de la adquisición del solar apropiado por razones de ventilación y soleo, alejamiento prudente de la zona urbanizada, y fácil arrastre de defecaciones y dejos malsanos a una arteria del alcantarillado vecinal…”

 

El Matadero: “…Este deberá situado en una posición topográfica adecuada, que facilite la conservación de carnes y limpieza de suelos. Ya que el viejo era lóbrego, ahogado y hasta pestilente…”

 

El Servicio de Aguas Potables: “…El servicio de aguas potables que en el invierno y primavera es copioso. En el estío adolece, por lo común, por lo escaso. Es gracias a muchos y buenos aljibes que se puede beber aguas frescas en los rigores del calor, pero las fugas en las tuberías provocan sequías estivales, con filtraciones que las enturbian en tiempos de lluvias y pertinaces aguaceros, mientras que los calores las caldean…”

 


Aquel repaso a las necesidades del Pueblo incluía, La Red de Cloacas: “…La misma era aquí necesaria, y su construcción marcha con el aplauso del vecindario. La eliminación de las simas pestilentes y nauseabundas, serán eliminadas por las acometidas de cada edificio a la red municipal…”

 

Visionaba en su imaginación los paseos y el ocio del barrio: “…En su día irá un paseo de carruajes y gentes hasta el Semáforo. Ese día uno o dos establecimientos, harán negocio con servicios de alimentación y bebidas. Porque con el buen tiempo este será uno de los paseos más extensos, de limpio horizonte con sanas y refrigerantes brisas que no se dan en Vizcaya…”

 

Aquel ensoñador de un Getxo más amable, también hundía su ingenio en sus raíces  religiosas, mencionado algunas de las, para él, costumbres a mantener y mejorar: “…El apego a los cultos religiosos, el recogimiento de las primeras horas de la noche, la carencia de vicios. De conventos el pueblo anda muy bien, en breve los Pasionistas van a construir uno para monjas educadas, esas y otras profesas que tienen a su cargo una escuela de fundación para hijas de familias pobres, tomarán por su cuenta la instrucción primaria de las niñas del pueblo. Mientras que algunos profesores laicos se quejan de que los intitulados les quitan el pan…”

 

También hablaba de algunas obras que mejorarían los hábitos estivales: “…De la colocación de un muro de contención a lo largo de la playa, (se supone que hablaba de Ereaga), que permita a los paseantes explayar el ánimo y pasar la estación del verano…”

 


Otra de las noticias que nos facilitaba aquel diario, el mismo día, estaba relacionada con el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas: “…Hemos recibido la Memoria del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas. Si la situación de la Compañía en algún tiempo fue precaria, se halla hoy en un estado bastante satisfactorio. El movimiento de viajeros en 1892 excede en 50.028 al del ejercicio anterior y da un promedio diario de 2.358 viajeros. En el concepto de mercancías se observa un aumento en el tráfico, pues de 7.588.259 kilogramos arrastrados en 189, se elevaron en 1892 a la cifra de 13.200.358 kilogramos; el promedio diario fue de 36.072 kilogramos. Opina el Consejo que la próxima apertura de los ferrocarriles de Luchana a Munguia y de Las Arenas a Plencia, aumentará considerablemente el tráfico de mercancías. Con la reforma introducida en el apeadero de Lejona se ha conseguido transportar en un solo día 11.700 viajeros…” Por otro lado al día siguiente se informaba que: “…La Compañía del Ferrocarril de Las Arenas ha empezado a introducir algunas mejoras en los trenes. Los coches han sido pintados por dentro y fuera. Además, para evitar las molestias que producen las chispas de la máquina, se van a colocar toldos en los carruajes y para el verano es probable que se adapten a los coches los frenos automáticos “Soulerm”, que tantas ventajas han dado en otras provincias…”

 

 Algunas veces las actividades de algunos arrantxales, que faenaban con artes, o épocas, fuera de lo establecido por las Leyes, beneficiaban a los más pobres de nuestro municipio. Eso era lo que contaban en el libro de actas del 15 de abril de 1893: “…El Juez Municipal, mediante un oficio del día de ayer, nos hace llegar 17,50 pesetas procedentes de la venta de tres kilos de anguilas y veinte redes decomisadas por infracción de la Ley de Pesca a dos individuos. El consistorio decide depositar dicha cantidad de dinero en el arca de tres llaves, a disposición del Sr. Alcalde, con el fin de dar la inversión correspondiente de beneficencia domiciliaria…” Aquella cantidad sirvió para ayudar a un vecino de Las Arenas, cuya esposa estaba enferma de viruela y carecía de recursos para combatir la enfermedad.

 

Por esos días el tamborilero del barrio de Las Arenas era D. Benito Alvéniz .

 

Mientras, la construcción de la Iglesia de San Ignacio de Algorta seguía su curso, y la Comisión Constructora, y en su nombre D. Andrés Isasi solicitaba: “…Se consigne en el presupuesto municipal del próximo año económico la cantidad total de la subvención de 3.250 pesetas, acordada  por esa corporación para la expresada  iglesia…”

 


Además, en cumplimiento de las Ordenanzas Municipales el Ayuntamiento acordaba: “…Colocar cañerías de zinc, con las bajadas correspondientes, en los tejados de la casa taberna llamada “Echevarri” y en el “Colegio de Francés y Comercio”, por los lados que confinen con la vía pública…”

 

En el apartado de pagos se consignaban los siguientes: “…Se pague al Organista de la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta la cantidad de 50 pesetas por la orquesta que asistió en la tarde del Viernes Santo último durante la función religiosa y procesión. A la viuda de Arteta y Compañía, de Bilbao, otras 50 pesetas por el suministro del alambre galvanizado para el reloj de la torre de la iglesia…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo D. Antonio Arechavala, dueño del Balneario de Ereaga, solicitaba permiso para el uso de un manantial de la zona.