miércoles, 4 de marzo de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -148-



En la anterior entrada veíamos cómo se celebraban corridas de toros en la Plaza de Algorta.

El día 15 de agosto el ferrocarril de Las Arenas transportaba a 5.767 viajeros, al día siguiente eran 5.230 los viajeros transportados, mientras que el ferrocarril de Portugalete llevaba en sus unidades durante los dos días a 34.000 viajeros.

Contaba el diario “El Nervión” del 16 de agosto de 1891 que se había producido un incidente a bordo del vapor inglés “Merannie”: “...Lo que provocó que el práctico lemán de Algorta D. Joaquín Ardanza se viera precisado a pedir auxilio a voces. Otro vapor fondeado en el Abra, el “Colón” envió un bote tripulado en socorro del práctico, transbordándole de uno al otro vapor. Ambos vapores habían entrado en la marea de esa mañana...”

Casi a mediados de agosto, el día 18, empezaba la prensa a referirse a las carreras de caballos que se iban a realizar en el Hipódromo de Lamiaco: “...En ellas participarán diversos caballos pertenecientes a gentes de la nobleza, entre ellos estaban el marques de Villagodio y Adolfo de Urquijo e Ibarra, también D. Agustin Levison. Una de las condiciones para participar en dichas carreras era que los caballos fueran propiedad de personas residentes en Asturias, Santander y Provincias Vascas...”

El 23 de agosto de 1891 la Compañía del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia continuaba el trazado por terrenos comunales del municipio. En un oficio dirigido al Ayuntamiento de Getxo: “...Solicitaba permiso para continuar las obras de la línea en los terrenos comunales del municipio a su paso por la Anteiglesia. Solicitud que quedaba aprobada en las condiciones que ambas entidades habían pactado con anterioridad...”


El 27 de agosto de 1891 D. Antonio Uribe, preocupado por las obras que se iban a realizar en la calle Torrena, que modificaban la altura de la rasante de la carretera planteaba que: “...Tras haber visto un anuncio en el que se publica el proyecto de rebajar la rasante frente a la casa de Dña. Timotea Larrauri, y siendo el exponente propietario de una casa en la parte opuesta a dichas obras, que afectan a la seguridad de mi propiedad, se garantice el perjuicio que se pudiera resultar a la mencionada casa titulada “Careagagüena nueva”...” Al ser este proyecto obra de la Diputación de la Provincia el Ayuntamiento acordaba remitir dicha solicitud al ente provincial.

El Ayuntamiento, preocupado por las condiciones de trabajo de los serenos-vigilantes de la localidad, encargaba al Síndico D. Sabino Laca: “...Para los nueve serenos veladores nocturnos de la localidad les suministre impermeables y gorras, para evitar mojaduras y poder conservar secas las ropas que llevan a cuestas, los mismos deberán ser sin mangas...”

Cómo ya el verano avanzaba hacia su finalización, para garantizarse el Ayuntamiento el cobro de los impuestos por las casetas de baño de las playa del municipio, acordaba: “...Que un concejal acompañado del alguacil tome la razón del número de casetas colocadas en las playas por diferentes bañeros, haciendo firmar a sus dueños la conformidad del número de casetas colocadas por cada uno para evitar reclamaciones ulteriores...” Quedaron comisionados para tal fin los siguientes concejales: Para Las Arenas D. Braulio Ajuria y para Ereaga y Puerto D. Sabino Laca.

Cuando se trasladaban a otro puesto los carabineros de la localidad, el responsable de llevar los equipajes de estos era el alguacil Sr. Miragaray.

La Fabrica “La Algorteña”, de la que era propietario D. Miguel Uria, dedicada a la fabricación de cementos y baldosas, solicitaba el 27 de agosto de 1891 permiso para realizar ensayos en piedras que extraía en diferentes puntos del municipio a fin de localizar una cantera en la que existieran piedras adecuadas para sus productos.

Las carreras de caballos en el “Hipódromo de Las Arenas” (Campa de Lamiako) llamaban ya a la puerta el día 29 de agosto de 1891. Las mismas se iban a celebrar el domingo 30 de agosto a las tres y media de la tarde. Se trataba de una competición de carreras lisas y de saltos. Dicha celebración iba a ser amenizada por al banda de Santa Cecilia: “...El domingo, el hipódromo aparecía con lo más florido de la sociedad bilbaína, amaneció con un día agradable y soleado, en las tribunas se podía ver distinguidas damas de esa sociedad, a las Martinez Rivas, O`Shea, Aznar, Elorriaga, Barandiaran, Real de Asua, Zubiria, Gortazar, Arellano, Allende, Mac Mahon, Isamendi y otros apellidos de la alta burguesía. En la primera carrera de 1750 metros resultó ganador el caballo “Mario-II” propiedad de P. Garvey...”


Ya en septiembre de 1891, el día 2, se estaba procediendo a las pruebas de dragado por una nueva draga en la benedicta. Decía el diario “El Nervión”: “...Ayer tarde se efectuaron en el banco de arena del muelle de la Benedicta las pruebas oficiales del buque-draga, aspiradora y portadora de vapor, “Bilbao”, que ha adquirido la Junta de Obras de este puerto...” El buque-draga medía 45 metros de eslora, 8,60 de manga y 3,75 de puntal bajo cubierta. Al acto asistieron el ingeniero jefe Sr. Lequerica, D. Eduardo Coste y Vildosola, D. Pedro J. De Errazquin y D. Evaristo de Churruca. Se estimaba que la nueva draga podía extraer diariamente del lecho de la ría y puerto 1.000 metros cúbicos: “...Después con la arena extraída y sus tanque llenos, se dirigió la draga hacia la Galea poniendo rumbo a Plencia, haciendo el trayecto de ida y vuelta en dos horas y media…”

La fabrica de chocolates “La Lealtad” de Astorga, que había obtenido medallas de oro en las exposiciones de Madrid y Bruselas, vendía sus productos en dos establecimiento de Getxo: “...En Las Arenas en el regentado por D. Ángel Lorente y en Algorta en el de D. Tomás Goicoechea...”

El día 3 de septiembre de 1891 El Ayuntamiento de Getxo, ante el deterioro que se estaba produciendo en los plátanos de la Plaza del Mercado (San Nicolás) decidía: “...Que teniendo presente el daño que hacen con su sombra los chopos de la plaza del mercado a los árboles plátanos que existen en el intermedio de aquellos sin que puedan estos prosperar, acordamos se arranquen los chopos en la parte que perjudican a los plátanos…”


En esas fechas, según el libro de actas municipal, el muro del Puerto Viejo se hallaba en mal estado: “…Hallándose en mediano estado parte del muro de contención del punto de Asuarca o Ereachu en la proximidad del Puerto de Algorta y pudiendo resultar que de continuar así las olas podrían causar males mayores, acuerda este Ayuntamiento se proceda a la reparación de dicho muro...”

En ese mismo pleno se trataba sobre el establecimiento de un puesto de la Guardia Civil en el barrio de Las Arenas: “...Se hace presente que para establecer el puesto de la Guardia Civil existente en el barrio de Las Arenas, se había adquirido por cuenta del Municipio habitaciones pertenecientes a D. Santiago Lecumberri, en la casa donde vive, cuyo arriendo corre desde el día 5 de julio último a razón de 750 pesetas anuales. A la vez acordó el Ayuntamiento que con arreglo a las disposiciones vigentes y gozando de libertad los artículos de consumo que introducen los individuos de los puestos de la Guardia Civil para si y sus familia, así como de la asistencia facultativa gratuita en sus enfermedades, sean comprendidos en dichas libertades los Guardia Civiles y sus familias del puesto de Las Arenas, y se comunique esta resolución al cabo de la citada fuerza, con encargo de que lleven nota circunstanciada de los géneros que devengan derechos municipales cada vez que introduzcan exclusivamente para su consumo y de su familia, y otra nota igual el rematante de arbitrios, a fin de que pague oportunamente el Ayuntamiento el importe de aquellos géneros. Se participe también de este acuerdo al médico titular de Las Arenas...”

La actividad del Casino de Las Arenas aumentaba y un nuevo atractivo llegaba a sus locales, el sábado día 5 de septiembre de 1891, de un espectáculo de un grupo de Teatro de Guiñol, que al parecer se pretendía que funcionara estable en esa agrupación.

Tras más de un mes anunciando la subasta del establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos” de Las Arenas, ocupando las paginas de los diarios locales el anuncio que establecía dicho acto para el día 10 de septiembre de 1891, finalmente por falta de licitadores quedaba desierta la subasta.

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Gobernador Civil enviaba un oficio en el que declaraba la necesidad de expropiar las fincas de los vecinos y propietarios para la construcción del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia.

lunes, 2 de marzo de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -147-



En la anterior entrada veíamos cómo la descripción de las fiestas de Santa Ana del día 26 de julio de 1891 que hacía el diario “El Nervión” merecía ser contada.

En la corrida de toros celebrada en la Plaza de Algorta el día 31 de julio la entrada, según decía la prensa, fue: “...De lleno completo, con toros de D. Galo Quintana...” La de la repetición de los San Ignacios, que se celebró el día 9 de agosto, tuvo las siguientes características: “...Con motivo de la repetición de Ia romería que se celebró en Algorta el día de San Ignacio, la empresa de la Plaza de Toros había anunciado una corrida en la que se iban lidiar cuatro toros navarros de la ganadería de D. Galo Quintana, para aquellos pobres animales anunciaban que iban a ser dos capeados y banderilleados y los otros dos muertos a estoque por la cuadrilla de Madrid que dirigía el matador Telesforo González (a) “El Americano”. La corrida comenzó a las cuatro de la tarde…”

El sábado 1 de agosto se celebraba un baile de niños en el Casino de Las Arenas. El casino tenía una curiosa norma: “...Los señores propietarios de terrenos o casas en Las Arenas, no son admitidos, si no en concepto de socios propietarios. Para ellos había algunas ventajas: tenían entrada gratuita a los bailes de niños y las esposas e hijas se les facilitaban entradas gratuitas para toda la temporada...”

En el pleno del 6 de agosto de 1891 se daba cuenta de un oficio de la Diputación en el que aprobaba el expediente instruido por el Ayuntamiento de Getxo para colocar aceras desde Mantequena (Iturrieta, la casa de los Aldecoa, junto a San Nicolás) hasta el Hospital-Hospicio.


Se abonaban a Dña. Norberta Ganeca 104,11 pesetas por los seis trajes de verano hechos para los alguaciles y vigilantes de las playas y de aguas.

El 8 de agosto de 1891 el diario “El Nervión” ofrecía un cuadro comparativo de la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, referido a los movimientos de viajeros, mercancías y ganancias del mes de julio, en los años 1890-1891: “...Durante el mes de julio de 1890 el movimiento de viajeros había sido de 95.805 personas, el de mercancías de 314.943 kilogramos, habiendo obtenido 22.595,38 pesetas de beneficio. En el mismo mes en 1891 el movimiento de viajeros había sido de 103.806 personas, el de mercancías de 533.879 kilogramos, habiendo obtenido 30.158,19 pesetas de beneficio...”

El 13 de agosto de 1891 se trabajaba en la reforma de algunas calles de Algorta: “...Se dio cuenta en el pleno municipal de un oficio de la Diputación de la Provincia , fechado el 7 de actual, ordenando que hallándose proyectada la modificación de la rasante para la reforma del camino o calle del punto de “Torrena” en Algorta, cuyas obras se están ejecutando mediante el desmonte necesario frente a la casa de Dña. Timotea Larrauri, se tramite el oportuno expediente de información pública...” En esas fechas se procedió también a realizar el alcantarillado de esa calle hasta la denominada entones calle de la Carretera (Actual Algortako Etorbidea).


En ese mismo pleno se designaba a los Vocales Asociados, informando que con el Ayuntamiento iban a componer la Junta Municipal durante el corriente año económico los siguientes vecinos:

Por la sección Primera (5 asociados): D. José Ramón Sánchez, D. Juan Bautista Eguia, D. Tomás Ayo, D. Matías Soria y D. Antonio Larrabeiti.

Por la sección Segunda (4 asociados): D. José María Mota, D. Juan Antonio Garay, D. José María Baez y D. José Basagoiti.

Por la sección Tercera (2 asociados): D. Manuel Arana y D. Ramón Videa.

El 14 de agosto en la prensa bilbaína se anunciaba la venta del Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos”: “...El día 10 de septiembre de 1891, tendrá lugar en la notaría de D. Blás Onzoño, en Bilbao, la subasta extrajudicial de esta hermosa propiedad en la cantidad de 350.000 pesetas...” Se describía las características de la propiedad: “…La finca sobre la que se halla este establecimiento ha costado 160.000 duros, mide un área de 102.589 pies cuadrados, de los cuales 19.392 están cubiertos por esta sólida edificación, queda un amplio terreno edificable en sus preciosos jardines. Tiene el Hotel grandes salones y comedores, 138 dormitorios con 257 camas...” Lo que nos daba una ligera idea de aquel magnifico edificio y sus alrededores. Continuaba el anuncio diciendo que: “...Los interesados podrán dirigirse a su propietario D. Eduardo Aguirre en Las Arenas antes del día 10 de septiembre en que tendrá lugar la subasta...”

Una apuesta tuvo la culpa, lo anunciaba el diario “El Nervión” el 14 de agosto de 1891, de que aquel día se recorriera en un velocípedo cuatro veces el trayecto entre Las Arenas y la Salve (Bilbao) en dos horas, eran los tiempos en que durante las fiestas de la Villa de Bilbao había actividades con carreras de caballos, exposiciones de ganado, tiro de pichón, carreras de velocípedos, se introducían los juegos ingleses de cricket y lawn tennis, tanto para la diversión de la colonia inglesa como para los locales. Así que aquel acontecimiento deportivo debió de formar parte de aquellos actos festivos.

Las ayudas de lactancia para familias en extrema pobreza eran habituales en el Getxo de 1891. Uno de esos casos aconteció un 20 de agosto de ese año: “...Se trataba de un matrimonio con un niño de corta edad, cuya esposa acababa de fallecer repentinamente, encontrándose el esposo sin recursos para poder criar a aquel retoño, solicitó ayuda al Ayuntamiento. El consistorio acordó facilitar la ayuda de costumbre que era de 15 pesetas al mes, y solo por un año. También en este caso llevaba la concesión la coletilla de “pero si el niño antes de un año falleciera ese día cesará la ayuda concedida”...”


Mientras que otras ayudas no parecía tan claro que tuvieran que ser financiadas, ya que existían causas de mayor necesidad entre los más desfavorecidos del municipio, a pesar de los cuales algunos reglamento balnearios recogían la obligatoriedad de dar esa ayuda. Fue el caso de un apellido sonoro en Algorta, perteneciente a la señora “Basagoiti”, quien aducía para pedir la ayuda municipal: “...Viuda de esta vecindad, solicita socorro para atender a los gastos de baños de mar que me han sido recomendados por el médico D. Martín Valdés, y por carecer de recursos para sufragarlos a causa de mi pobreza...” El Ayuntamiento acordó que: “...Siendo obligación de los dueños de los Balnearios suministrar gratis los baños a los pobres con arreglo al Reglamento del ramo, se oficie al dueño del balneario del punto de Ereaga, encargándole suministre baños gratis a la exponente, ya que le han sido recomendados por el facultativo que la asiste...” D. Antonio de Arechavala, propietario del balneario “La Perla”, enviaba un oficio al Ayuntamiento: “...Admitiendo en clase de pobre, para tomar baños de mar gratis, a la Sra. Basagoiti...”

La colocación de casetas de baño era muy demandada en esas fechas. Uno de los puntos reclamados por los bañeros era la playa de Arrigunaga, en la que el día 20 de agosto de 1891: “...D. Pedro Beascoechea, vecino de Guecho, solicita permiso para colocar dos o más casetas de baño en la playa de Areachu del punto de Arrigunaga con destino a baños de mar...”

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo la empresa del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia continuaba el trazado por terrenos comunales del municipio.

jueves, 27 de febrero de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -146-



En la anterior entrada veíamos cómo la llegada del verano provocaba cambios en el pueblo.

El día 17 de julio de 1891 el diario “El Noticiero Bilbaíno” anunciaba los nombramientos de fiscales municipales de la provincia, para Getxo era nombrado para el bienio próximo D. Pedro Bonifacio Sarria.

A veces los trabajos de desmantelamiento de vapores siniestrados en la playa de Las Arenas causaban problemas a los bañistas, el día 20 de agosto de 1891 el diario “El Nervión” decía: “...Sería muy conveniente que durante las horas de baño en la playa de las Arenas, se suspendieran los trabajos que se vienen haciendo para hacer desaparecer el vapor encallado en aquella playa, pues ha llegado el caso de que al dar fuego a un barreno con objeto de volar el barco, un bañista ha estado a punto de resultar herido por uno de los cascos despedidos por el barreno...”

En Las Arenas frente a la Iglesia de Las Mercedes estaba la barbería de Juan, quien el día 24 de julio de 1891 demandaba en la prensa la necesidad de contratar a un oficial barbero “que conociera bien su oficio”.

El mismo diario afirmaba el día 25 de julio de 1891 que con motivo de las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas en previsión de lo sucedido el año anterior, en que a la hora del regreso los trenes y tranvía habían sido tomados por asalto: “...Mañana, día de Santa Ana en que se celebra la renombrada romería en Lamiaco, el ferrocarril de las Arenas ha puesto un servicio de trenes tan numeroso, que los romeros que concurran, por muchísimos que sean, podrán hacer el trayecto con toda comodidad...”


El 23 de julio de 1891 era otro vecino de Algorta quien solicitaba la colocación de casetas de baño en la playa de Ereaga, se trataba de D. Francisco Elorriaga, a quien se le concedía la colocación en la mitad del lote número 7. En la otra mitad del lote tenía sus casetas D. Ramón Bilbao Zubiaga.

En esa misma fecha se recibía en la secretaría municipal la solicitud de D. Ignacio Alberdi para: “...Habitar la casa “Fuerte de las Canteras”, sin pago de alquiler y solo por arreglar y conservar por hallarse deshabitada...” La casa estaba en muy mal estado, con desperfectos en sus ventanas. El consistorio accedió a la solicitud.

El domingo 26 de julio se celebraba la romería de Santa Ana en Las Arenas. Se celebró con gran afluencia de público y estuvo, a decir de la prensa, muy animada: “...Se celebró en Lamiaco (así llamaba la prensa a la campa de Santa Ana) estuvo concurridísima y animadísima…. Y todos los ísimas que se quieran, porque todos serán pocos para dar idea del jolgorio que allí reinó durante toda la tarde, hasta que la pasajera tormenta y las cuatro gotas que cayeron, disiparon a toda la gente...”

La descripción de las fiestas de Santa Ana del día 26 de julio de 1891 que hacía el diario “El Nervión” al día siguiente, merece ser contada. Nos veían así: “…Es incalculable el número de viajeros que los ferrocarriles de ambas orillas de la ría transportaron ayer a las playas vecinas, deseosos unos de disfrutar de las brisas marinas, otros del partido del frontón “La Estrella” de Portugalete, los más de la renombrada romería de Santa Ana.


Ya a las cuatro de la tarde la concurrencia en la pradera donde se celebraba la romería era grandísima, costando un triunfo y buenos pisotones tomar asiento en una de las infinitas tiendas de campaña que por allí se hallaban esparcidas y donde se expendían, eso si, a precios reducidos, comidas y bebidas.

Conforme pasaba el tiempo la animación iba creciendo, el golpe de vista de que resultaba de todo aquel conjunto de cabezas que se movían al son de las guitarras de los ciegos y de la música de la banda de Algorta hacía que la fiesta resultara magnifica.

Pero de pronto, cuando más gente había, cuando se podía decir que la fiesta había llegado a su apogeo, comenzó el cielo a nublarse y el agua comenzó a caer sobre los indefensos romeros, poniéndolos como una sopa. !Allí fue Troya!.

Las chosnas fueron tomadas por asalto y los infelices que dentro de ellas se hallaban merendando, tuvieron que sufrir aquella avalancha mirando compungidos cómo sus manjares yacían por el suelo.

Y que diremos de las expendedoras de agua y licores, cuando vieron que sus mesas, bancos, botellas, vasos y demás enseres , habían desaparecido como por encanto, así como muchos que debían de satisfacer la cuenta del gasto hecho. Nada diremos tampoco de la manera con que fueron asaltados los tranvías, coches, ferrocarril y lanchas del pasaje.

Pero todo tiene su fin, y cuando las nubes ya habían despachado a su gusto, y los romeros salieron a proseguir el interrumpido baile, daba lástima ver el aspecto que presentaba la pradera. !Aquello parecía un campo de batalla!

A las siete de la tarde comenzó el desfile general de retirada, los coches del ferrocarril y tranvías fueron tomados al asalto. Los pobres empleados del ferrocarril de Las Arenas se multiplicaban, pero eran impotentes para contener aquella inmensa muchedumbre que luchaba por regresar a sus casas. Hubo expedicionarios que no pudiendo ir dentro de los coches se subieron al cupé, fue un milagro que no aconteciera ninguna desgracia. Percances los hubo, un tranvía de Bilbao a Santurce chocó contra otro, y se le rompió la lanza.

Las Arenas fue un auténtico escándalo desde las seis de la tarde hasta las once de la noche...”

El día 27 de julio de 1891 fecha en que se celebraba la repetición de las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, el ambiente meteorológico era de sofocante calor, mientras que a decir del diario “El Nervión” el festivo era así: “...En la pradera de las Arenas, donde se celebraba la repetición de la romería de Santa Ana, el pueblo soberano disfrutaba del baile y de las meriendas al aire libre, reinando la mejor armonía hasta bien entrada la noche...”

El día 30 de julio de 1891, en el pleno municipal, se daba lectura a un oficio del Gobernador Civil de la Provincia. En él autorizaba a la empresa de la plaza de toros de Algorta para dar corridas de toros los días 31 de julio y 9 de agosto. Y el arquitecto municipal D. Eladio Iturria daba el visto bueno: “...La plaza de toros reúne las suficientes condiciones de solidez para que puedan verificarse la corridas anunciadas por la empresa...” La empresa de la Plaza de Toros solicitó permiso para: “...Entrar los toros para las corridas de los días 31 de julio y 9 agosto en la cuadra de la casa llamada Hospital, permiso que era concedido por el Ayuntamiento...”

Los baños de mar no solamente eran demandados por los vecinos y veraneantes, si no también por algunos religiosos de Algorta. El día 30 de julio de 1891 se producía la siguiente solicitud en el Ayuntamiento de Getxo:
“...D. Gregorio del Sagrado Corazón de Jesús, Ministro del Convento de la Santísima Trinidad de Algorta, solicita autorización para colocar una caseta en la playa de mar del punto de Arrigúnaga, con el fin de tomar baños algunos religiosos de este convento...” El Ayuntamiento accedió a dicha solicitud.


Se había nombrado una Comisión municipal para en dicha playa hacer una división de lotes para la concesión a distintos bañeros: “...La comisión presentó un croquis con los espacios de un lado al otro de la playa de Arrigunaga, desde las peñas salientes del Castillo en ruinas hasta el Molino Viejo de viento, para colocación de casetas de baño. La concesión se había adjudicado así: el primer lote se concedía a D. Damián Guerricagoitia, el segundo a D. Manuel Cámara, el tercero se concedió a D. Juan Mezo, el cuarto a D. Pedro Basterrechea...” La concesión era por aquel verano.

En ese pleno el Alcalde manifestaba: “...Que conforme a la práctica seguida en años anteriores había acordado establecer un correo diario extraordinario por la mañana para la temporada de verano, por medio de peatón que hace el servicio ordinario por una peseta al día...”

Algunas veces los bañeros acaparaban los lotes para la colocación de las casetas de baño, provocando que otros las colocaran en zonas no autorizadas o de peligro: “...La Comisión de Playas indicaba en el pleno municipal que las casetas de baño de D. Andrés Zulaica de la playa de Las Arenas estaban situadas fuera de los lotes marcados en dicha playa según el bando, en un sitio donde fácilmente pudieran ocurrir desgracias por lo peligroso del punto. Además, teniendo en cuenta que D. Eladio Berriatua dueño del Balneario que en los últimos años ha venido ocupando con sus casetas de baño en nueve lotes, puede colocarlas holgadamente en ocho. Y considerando que no es justo dejar sin lote a D. Anrés Zulaica para colocar sus casetas por ser uno de los bañeros más antiguos de esta playa. Teniendo en cuenta que si aconteciera alguna desgracia donde las tiene puestas el Sr. Zulaica podría recaer alguna responsabilidad sobre esta corporación. Y que aún no se han señalado lotes fijos al dueño del Balneario, no puede reclamar el derecho a conservar los nueve lotes. Por todo ello este Ayuntamiento decide que sean quitadas de donde están las casetas del Sr. Zulaica colocándolas en uno de los lotes que en otros años ha venido usando el dueño del Balneario…”


En la próxima entrada de esta serie veremos cómo se celebraba la corrida de toros en la nueva Plaza de Algorta el día de San Ignacio.

sábado, 22 de febrero de 2020

INAUTERIAK 2020



!Ya están de nuevo entre nosotros los Inauteriak!: Fiestas de bullicio, máscaras, disfraces y alegría. Pero no siempre los carnavales acontecieron en un entorno calmado entre bulliciosas muestras de alegría y desenfado, aunque sus características nunca se perdieron.

Esas fiestas, antaño llamadas de “Piñata”, que en febrero de 1875, mientras cerca de nosotros tronaban los cañones (estábamos en medio de la tercera Guerra entre Carlistas y Liberales). Desde el Fuerte Artagan disparaban los cañones. En Getxo, las fuerzas Carlistas apoyadas por gentes del pueblo, en la oscuridad de la noche, se adentraban en el interior de la población de Algorta esquivando las fortificaciones. En nuestras calles con un tiempo gélido, que dejaba intuir que en los montes había caído una copiosa nevada, se dejaban oír algunas estudiantinas acompañadas de la banda de música. En Bilbao los bailes de piñata y las máscaras dejaban adivinar el gran baile que se iba a realizar el martes de carnaval en el Salón la Amistad.


En un contexto más tranquilo, al finalizar el Siglo XIX, a algunos tan solo bastaba una sábana y una escoba para dar rienda suelta a las fantasías carnavalescas. En Algorta, reinaba entre la juventud la alegría con la llegada del carnaval, que se anunciaba con un baile de disfraces en el “Círculo Algorteño”, se anunciaban serpentinas y confetis en “Casa Centeno”, para la guerra que con esos papelillos de colores se iba a realizar en plazas y paseos, de ello daba cuenta “La Voz de Guecho”.

Los carnavales, también entre los visitantes de otras latitudes, buscaban sitios de lujo refinado y con buenas vistas. Algorta fue en 1931 el lugar elegido por la Colonia Inglesa de Bilbao, y en concreto el “Hotel Eguia”, para celebrar la fiesta de carnaval. De ello dejó huella el diario “El Liberal” un 18 de febrero. En la fotografía superior podemos ver a aquella trupe británica con sus mascaras en el salón principal del hotel.


Otras fechas negras para el Carnaval fueron las de 1937 que como decía una voz autorizada: “...No está la época para fiestas y menos del carácter que suelen tener las de Carnestolendas...” En la que las mascaras estuvieron prohibidas en los salones públicos, en los que se pudieron celebrar los carnavales, “Quizá por aquello de los espías”.

La prohibición del carnaval con el franquismo comenzó ya en plena Guerra y se mantuvo al terminar la contienda hasta el final de la dictadura: “...El gobernador general de la Junta Técnica de Estado dictó el 3 de febrero de 1937 desde Valladolid, justo en época de carnavales, con una orden circular para todos los gobernadores civiles en la que se ordenaba la suspensión de dichas fiestas...” Y de nuevo, con aquel hecho, la vieja negra cuaresma, la del triste bacalao y espinacas, la del potaje sin aderezos y el ayuno, de un puntapié venía a terminar con la vida bulliciosa, alegre y divertida del carnaval.

Tras esos negros nubarrones, el sentido común y la cordura volvieron a traer entre caretas y tostadas el bullicioso Carnaval a nuestras calles: La alegría volvía en 1980 de la mano de la cuadrilla “Gu Gara” que en el órgano de difusión de Carnales Algorteños “The Jaiak PosT” decía: “...Nacimos de mama clandestina en los difíciles 72 y aquí estamos...” En aquellos segundos carnavales de Algorta celebraron el correspondiente “Concurso de Tostadas”, además de realizar un vistoso desfile de cuadrillas, el domingo 24 de febrero, que fue desde el Casino a la Plaza de San Nicolás.

El Carnaval a lo largo de este último decenio pasado nos ha dejado algunas imágenes inolvidables, de ellas dejaré una pequeña sucesión de imágenes:


En el 2013 pudimos ver a la fanfarria “Txopolis” con el incombustible “Petiso” trombón en mano desfilar por las calles de Santa María de Getxo, acompañado a los de “Itxas Argia”, que recorrieron con su bulliciosa “Trup” desde Malakate a Bidezabal.


En el 2014 disfrutamos, entre otras cosas de esos alegres “mormones” de las Jai Batzordeak”, que desde su tribuna nos observaban libreta en mano en la Plaza de San Nicolás, desde la que realizaron el tradicional desfile de máscaras recorriendo la Avenida para entrar por Telletxe, con la fanfarria Areatxu encabezada por un viejo conocido de fiestas, con su disfraz de preso, trombón en mano.


También a esos coloridos payasos del 2015, que pasaron junto a la Plaza de Satistegi, en uno de los cortejos del Carnaval de txikis más lucidos que recuerdo. Kalejira de Ikastolas y Colegios que recorrió Sarrikobaso hasta llegar, tras dar la vuelta a Algorta, a la Plaza de la Estación de Telletxe en medio de un pentagrama de sonrisas.


El de 2016 lo hacía nuevamente esa alegre “Trup” de “Itxas Argia” en la Venta de Getxo. Y en Algorta con ese jurado de la Jai Batzordea, que rodeados de sus mazos y birras, observaban atentos las evoluciones de las Pin-Up del Photocall.


O a esos peliculeros de cómic del 2017 en la plaza de “La Mona” de Romo que junto a los moteros del Photocall de San Nikolás a quienes acompañó una divertida cuadrilla de Harry Potter hicieron las delicias de los asistentes.


Los del 2018 volvieron a romper todas las expectativas, contemplar a esos admiradores de Steve Urkel en la Plaza de Satistegi, o a esas lindas mariposas del Satistegi superaba lo imaginable.


En fin 2019 siguió con la misma tónica de desmadre carnavalero, desde la última cena en Satistegi, a la visión de esos “Locos Romanos”, cómo les llama Asterix, de la plaza del Amaya de Romo; a las aguerridas milicianas, todo fue una explosión de color. !Las mascaras van a más en este Pueblo!.

Así que tras un año de espera ya están llamando a las puertas los Inauteriak del 2020. Se celebraran el día 22 en Romo y Areeta-Las Arenas y el día 29 de febrero en Algorta. !Seguro que nos sorprenderán!.

!!!GORA INAUTERIAK!!!

jueves, 20 de febrero de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -145-


En la anterior entrada veíamos cómo tomaba posesión el nuevo Ayuntamiento salido de las elecciones del 10 de 10 de mayo.

Con la llegada del estío la actividad en Getxo se incrementaba notablemente, todos los negocios adquirían mayor pujanza, la llegada de forasteros deseosos de dedicarse a la holganza después de un largo invierno de trabajo, hacía que llegaran dispuestos a disfrutar de los baños de mar y de la suave brisa en nuestras playas, gozando de la actividad lúdica que las bandas de música y otras actividades traían con la llegada de esa estación a nuestro Pueblo. Los transportes públicos aumentaban sus horarios: El día 1 de julio de 1891 comenzaba el horario de verano para el ferrocarril de Bilbao a Las Arenas: “...Los horarios de salida de las unidades desde ambas poblaciones empezaban por al mañana a las 5:20 terminando por la tarde a las 21:00. Dentro de los compartimentos se establecía la 3ª clase, ya existían las otras dos; los precios de los abonos de año eran en 1ª, 2ª y 3ª de 60, 40 y 30 céntimos...” La Compañía del Tranvía anunciaba también su servicio de verano, con salidas cada cuarto de hora.

Las competiciones deportivas también venían a llevar atractivo a los veraneantes: Se anunciaban las carreras de caballos”...Que se iban a celebrar durante los meses de agosto y septiembre en el Hipódromo de Lamiaco, las cuales iban a comenzar el 27 de agosto...”

Los servicios de hostelería renacían en nuestros barrios: La Fonda San Ignacio de Algorta, regentada por Dña. Josefa de Uribe, anunciaba su apertura desde el 1 de julio. Y el resto de establecimientos hosteleros y balnearios comenzaban a ver la llegada de sus huéspedes, que como refería un diario bibaíno: “...Los establecimientos balnearios van ya llenándose de forasteros de fuera y de forasteros de dentro, que así los clasifica un estadista bilbaíno para distinguir a los del Ebro allá, de los del Ebro acá...”

El 9 de julio de 1891 se daba lectura en el pleno a una carta de: “...D. Antonio Loma dando cuenta del estado de tramitación de los expedientes de suministros a metálico y fortificaciones, obrantes en la intendencia militar...”

En esa misma fecha, 9 de julio de 1891, se decidía dividir el pueblo en tres secciones: “...De conformidad con la regla 4ª del artículo 60 de la vigente Ley, acuerda este Ayuntamiento dividir este pueblo en tres secciones para la designación de Vocales Asociados de la Junta Municipal, para este año económico...” Daba cuenta en el pleno el Alcalde que como resultado de sus gestiones: “...Tenía conocimiento de la pronta instalación de un puesto de la Guardia Civil en esta Anteiglesia, compuesto por cuatro números...” Se acordaba la formación de la Comisión de Festejos para la elaboración de los programas festivos. A la vez que eran nombrados para vigilantes de las playas, para la de Las Arenas a D. Manuel Hernández y para la de Algorta a D. Dionisio Osticoechea.


Incluso la venta ambulante veía ampliar la oferta alimentaria: Algunos de aquellos servicios alimentarios fueron regentados por algunos vecinos de Getxo y otros comerciantes bilbaínos: Por los barrios aparecían vendedores cómo: “...D. Juan Barrio, vecino de Bilbao, quien solicita permiso para la venta y confección de churros en el barrio de Las Arenas, junto a la playa...” También lo hacía “...D. Juan Callizo, de esta vecindad, solicitando se le autorice a establecer un puesto de venta de frutas, junto a la casa de D. Albaro García, en el barrio de Las Arenas, junto a la fuente que existe en la misma...” La venta de verduras en esas fechas tenía gran demanda pues otros dos vecinos solicitaban la colocación de puestos. Se trataba de: “...D. Regino Rodríguez y D. Sinforiano Palomar...”

También las comunicaciones mejoraban su oferta: servicios como el correo también veían crecer la demanda por parte de algunos vecinos: “...D. Benigno Zarranz solicita autorización para colocar un buzón en su expendeduría de tabacos en Las Arenas...”

Ofertas de divertimento y actividades recreativas venían a ampliar las actividades veraniegas: El día 12 de julio de 1891, según contaba “El Noticiero Bilbaíno” en uno de lo locales de moda en Las Arenas: “...Desde el día 15 de julio se abrirá en el Casino de Las Arenas una sala de esgrima bajo la dirección del Sr. Camy Sarthy, profesor de Bilbao e individuo de la Academia de Armas de París...” Tres días más tarde, en el mismo diario, anunciaban: “...La apertura de un Depósito de Nieve que abrirá en la calle Mayor de Las Arenas, la acreditada Fonda de D. Marcos Zamacona, donde se expenderá dicho producto al por mayor y menor...” De él se daba en la prensa “El Noticiero Bilbaíno” hasta el número de teléfono, que era el 3.029. Durante la temporada de 1891 los precios de admisión para un mes eran: “...Caballeros 10 pesetas y 20 por temporada, Señoras 5 y 10. La entrada para un día costaba: En días de labor caballeros y señoras 1 peseta. En días festivos los caballeros 2 pesetas y las señoras 1 peseta. Precio que aumentaba en los días en que había carreras de caballos en Lamiaco, pasado a ser para caballeros 5 pesetas y para señoras 2 pesetas...”

Por otro lado el ferrocarril también participaba de la mejora en los servicios: “El Consejo de Administración de la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Plencia saca a subasta el último lote de trazado, el que iba desde Sopelana a Plencia...”

El 15 de julio de 1891 animados por el ambiente festivo y los visitantes que acudían a nuestros barrios, el diario “El Noticiero Bibaíno” anunciaba: “...Ha salido para Navarra la comisión de la Plaza de Toros de Algorta, con objeto de comprar toros que se han de lidiar en dicha plaza el día 31 del corriente y el 9 del próximo mes de agosto...”


Los servicios en las playas era otra de las actividades que mejoraba la oferta: se anunciaban casetas de baño en Las Arenas: “...Evaristo y Ángela, bañeros de Las Arenas “Castas Verdes” expenden bonos en el estanco el Boulebard, al precio de 3 pesetas...” Otro de los bañistas que instaban sus casetas en la playa de Las Arenas era el vecino de Bilbao D. Andres Zulaica. No siempre todos los servicios eran bien acogidos por nuestros mandatarios, era el caso de otra solicitante: “...Dña. María Ruiz, que también solicitaba permiso para instalar sus casetas en la playa de Las Arenas, instalando una cuadra para guardar un caballo, que pensaba utilizar para el arrastre de las misma hasta el mar, el Ayuntamiento accedía a que pudiera instalar las casetas, no así la cuadra pues la normativa sanitaria prohibía ese tipo de instalaciones en las playas...”

Las actividades festivas eran preparadas por nuestro Ayuntamiento: El 16 de julio de 1891 la Comisión de Festejos de Getxo decidía contratar para tocar en el barrio de Las Arenas, durante las fiestas del barrio, a la banda de música “La Bilbaína” de Bilbao. La banda estaba compuesta por 12 músicos. Además acordaba traer una banda de tamborileros para tocar en nuestro municipio en las tres romerías que se celebraban por San Nicolás los días 11,12 y 13 de agosto. Para los festejos que se iban a celebrar se establecieron unos premios en metálico: “...En Las Arenas de iba a celebrara una cucaña y el premio que se acordó fue de 15 pesetas. En el Puerto, para la cucaña también se iban a pagar 15 pesetas, y para el juego de la Samaritana con cántaros en la cabeza se establecieron 4 premios de 5, 4, 3 y 2 pesetas; para los hombres la diferencia de premios era notable, en el juego de carrera de sacos el premio, se acordaron 2 premios de 10 y 6 pesetas...” Para completar las actividades festivas y ayudar en su celebración la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas decidía: “...Que los músicos contratados para tocar en el barrio de Las Arenas los días festivos y el segundo día de romería de Santa Ana, podrían circular libremente en los coches de la Compañía...” Y como colofón festivo, ante la petición por parte de los empresarios de la plaza de toros de Algorta: “...De alguna ayuda que aliviara los crecidos gastos que deberemos hacer para dar dos corridas, el día 31 de julio y 9 de agosto...” El Ayuntamiento acordaba darles 250 pesetas de subvención.

El 16 de julio de 1891, en el pleno municipal, se daba cuenta de un oficio: “...Que remitía el primer Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Vizcaya, acompañando la dotación y menaje que era necesario dotar al puesto de la fuerza de dicha comandancia en Las Arenas de Lamiaco, según lo dispuesto por el Inspector General de dicho cuerpo. Y preguntaba “Si este municipio estaba dispuesto a costearlos...” El Ayuntamiento de Getxo contestó afirmativamente y decidía poner a la disposición del puesto la dotación que se le indicaba, reclamando que: “...El puesto que se establezca se denomine en todos sus actos oficiales y escritos “Guardia Civil del puesto de Las Arenas de Guecho” y no de Lamiaco, porque el barrio de Las Arenas pertenece al Ayuntamiento de Guecho...”


La familia Mattern procedente de Minfeld (Alemania), que se instaló en Las Arenas en 1885, trató el 16 julio de 1891 de arrendar unos terrenos al Ayuntamiento de Getxo en la Galea: “...Se da cuenta de una instancia del Sr. Suly José Mattern, de este vecindario del barrio de Las Arenas, solicitando el arriendo de 20 hectáreas de terreno comunal de la Galea para instalar una vaquería y dedicar una parte al cultivo...” El Ayuntamiento desestimo aquella petición porque aquellos pastos comunales se dedican a pasto para el ganado de los agricultores de Santa María.

En esas fechas el arriendo de los arbitrios de diversas actividades comerciales eran tratados por el pleno municipal. Se procedía al otorgamiento de las escrituras con los rematantes de los servicios municipales de esta Anteiglesia: “...Se subastaba en público los arbitrios impuestos a los vinos, aguardientes y otras bebidas, los artículos de abacería, carbón mineral y vegetal, arbitrio que fue otorgado como mejor proponente a D. José Angel Aurrecoechea, vecino de Bilbao, en la cantidad de 63.945 pesetas. Así mismo se sacó a remate el arriendo de la casa matadero, para despacho de carnes frescas que recayó en D. Juan Learra, de esta vecindad, en la cantidad de 17.076 pesetas…”


En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Ayuntamiento, a petición de la empresa de la plaza de toros de Algorta, ordenaba al arquitecto municipal que revisara la instalación para en su caso o expedir la certificación de que la obra estaba de acuerdo con las condiciones exigidas por el consistorio.