En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, a pesar de la guerra de cuba, la prensa bilbaína ofrecía noticias refrescantes de nuestros lugares de asueto veraniego.
Mientras que las noticias que de la Guerra en Cuba reflejaban, lo que finalmente terminaría por suceder, era a decir de la prensa bilbaína: “...La situación es gravísima como nunca lo fue. La escuadra Cervera ha sido destruida, hay 350 muertos, 160 heridos y 1600 prisioneros. Carecemos de escuadra, los yanquis son dueños del mar, no podemos enviar refuerzos a los que pelean en Cuba, Puerto-Rico y en Filipinas, y estamos amenazados de que la guerra con los norte-americanos llegue hasta la Península...” Sobre como sucedieron los hechos contaba la prensa: “...Una hora duró aquel combate, hasta que se declarasen los terribles incendios en el «Vizcaya», «Oquendo» e «Infanta Teresa», estos buqués, viéndose perdidos y antes de entregarlos, pusieron proa a la playa, yendo a encallar y volando luego la Santa Bárbara. La mayoría de los muertos de la escuadra lo fueron por las voladuras de los buques...” (La Voz de Vizcaya y El Noticiero Bilbaíno del 6 y 7 de julio de 1898).
Los efectos de la guerra pareciera que habían llegado hasta las costumbres de algunos habitantes de la ría bilbaína. La moralidad era vigilada por las de las autoridades, y parecía aumentara al ritmo de dichas guerras, y los baños en la ría y bailes en lugares públicos, establecían severas normas que eran impuestas por las autoridades. Aquellas normas se referían, tanto a indumentaria en baños, como para cercanía de los cuerpos en bailes: “...Quedan prohibidos los baños en la ría. Todos los bañistas deberán ir al baño provistos de un traje propio para el caso, o cuando menos con un pantalón que les cubra desde la cintura hasta la rodilla .
No se permitirá, que bailen los adultos, sino con la separación conveniente entre las personas de ambos sexos...” ( El Nervión del 7 de julio de 1898). Aquellos trajes de baño recomendados eran fabricados con mezcla hilo, lanas negras, o lana cheviot o franela. Estos tejidos eran pesados y absorbían mucha agua, lo que hacía que nadar fuera una actividad complicada. Y como curiosidad decir que: Los trajes de baño para señoras, en los Almacenes de Amann en Bilbao, se vendían a 5,50 pesetas la unidad.
Pero a pesar de los acontecimientos bélicos y de las normas, los balnearios de la Provincia habrían sus puertas, atrayendo a los mas granado de la burguesía. Anunciaban la apertura de sus instalaciones los de: “...Baños de Mar Bilbaínos de Las Arenas, Agua Sulfurosas de Etxano, los de mar de Saturraran, los de Zaldivar, los Termales del Molinar de Karranza, el de Larrauri y los del Salto de Portugalete. A la vez que la Fonda San Ignacio de Algorta anunciaba que sus instalaciones eran adecuadas para los bañistas que acudían a Ereaga...” (El Noticiero Bilbaíno del 7 de julio de 1898).
Respecto a aquel comienzo de verano, decía la prensa: “...La playa de Las Arenas se vio ayer concurridísima. Muchas personas de Bilbao se dirigieron a tan hermoso punto de recreo, unos refrescar el cuerpo en aquellas aguas otras, las más, a presenciar la entrada y salida de los vapores. En Portugalete también se veía mucha animación...” (El Noticiero Bilbaíno del 8 de julio de 1898). Y ya comenzaban a sonar, en nuestro barrio de Las Arenas, los primeros acordes veraniegos: “...Música en las Arenas.- La banda de música la «Comercial» de Sestao recientemente organizada bajo la dirección de D. Ambrosio Hernández, ha sido contratada para amenizar los conciertos de las Arenas los días festivos, de cuatro a ocho de la tarde...” El programa musical empezaba con un pasodoble sobre la Guerra de Cuba, que llevaba por título «Malditos Yanquis» (La Voz de Vizcaya y El noticiero Bilbaíno del 9 de julio de 1898).
Seguían las actividades de preparación de la defensa del Puerto: “...Por orden del Gobernador de la Provincia llegaron ayer a Bilbao todos los camineros de la Provincia, que vinieron con objeto de ocuparse de las obras de fortificación y defensa del Puerto. De Maquina llegaran 20 barrenadores...”(El Noticiero Bilbaíno del 9 de julio de 1898).
Y finalmente, dentro de este capitulo del Ultimo Cuarto del Siglo XIX, una de las noticias veraniegas, estaba la del establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos de Las Arenas, que nos ofrecía un extenso comentario de prensa, que más pareciera un anuncio pagado: “...El Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos.- Mas de 40 años hace que ente grandioso y magnífico establecimiento funciona todos los veranos bajo la dirección de sus directores D. Andrés Larrazabal y su y cariñosa esposa Dña. Petra, con general aplauso de su distinguida y numerosa clientela. Este año, como los anteriores, quedara abierto al público el referido establecimiento el día 10 del presente Julio, no dudamos que, como de costumbre, se vera concurridisimo por la distinguida colonia veraniega que anualmente afluye a Las Arenas de Guecho, a disfrutar de las saludables brisas del Estío.
Esta situado el Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos en la más amena y pintoresca del mar Cantábrico, las preciosas y magníficas vistas a la playa y Abra de Bilbao, la constante y numerosa entrada y salida de buques de todas las naciones del mundo, las rápidas y seguras comunicaciones con la capital de Vizcaya, los magníficos paseos y grandiosas obras del puerto exterior... todo esto, y mucho mas, hace creer que este año, al igual que anteriores, se verá concurridísimo. Añadamos a esto las reformas introducidas en su mobiliario y en el servicio, a buen seguro que los concurrentes a esto centro de reunión han de salir satisfechos el mismo. La cocina, «una de las principales partes de la oración», esta desde hoy, encomendada a uno de los mejores cocineros de Madrid, y es de esperar que dejen alto el pabellón en el arte culinario.
Si a todo lo expuesto añadimos que los precios han de ser lo más económicos posible, se vera concurrido como ningún otro establecimiento...” (El Noticiero Bilbaíno del 9 de julio de 1898).
En la próxima entrada de esta serie veremos como, el Ayuntamiento de Getxo, distribuía los cohetes y voladores que se iban a utilizar en las fiestas de cada barrio.




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