MEMORIAS DE GETXO

jueves, 15 de marzo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -XXVI-



En la anterior entrada íbamos desgranando los aconteceres de aquellos días de 1881. En ésta veremos cómo el contrabando de vinos, licores y aguardientes iba en aumento y dañaba a las mermadas arcas municipales; y cómo las procesiones y su transcurrir a veces causaba algunas discrepancias entre vecinos.

En agosto de 1881, con el fin de atraer visitantes al barrio de Algorta, el consistorio decidía que «Se celebren dos ferias de ganado mensualmente en la campa denominada de Alango, señalando para su celebración los primeros y terceros domingos de cada mes, desde las dos de la tarde hasta la puesta de sol. La noticia se publicó en el diario “El Noticiero Bilbaíno”»

Durante el mes de agosto, con motivo de las fiestas locales, el horario de bares y tabernas se relajó, permitiendo cerrar a estos establecimientos a las once de la noche.

El contrabando de vinos, licores y aguardientes iba en aumento, y dañaba a las mermadas arcas municipales, por lo que a mediados de agosto de 1881, el consistorio decidía: «Con el fin de perseguir por todos los medios, el contrabando de vinos, licores y aguardientes sujetos al pago de derechos, autoriza a todos los vecinos para que puedan vigilar y aprehender todos los artículos que se pretenda introducir fraudulentamente en este Pueblo, abonando al aprehensor la mitad del genero capturado, abonando igual cantidad a los denunciantes»

Las relaciones entre la iglesia, a las que dedicaban importantes ayudas económicas, y el Ayuntamiento no parecían transcurrir con fluidez, ya que en esos días el consistorio señalaba al párroco de San Nicolás: “...«El desagrado con que se vio que el día 11 del actual, que antes de colocarse el Ayuntamiento en su banco de dicha iglesia, había empezado la celebración de la misa mayor, además de la falta de cortesía del subordinado y los monaguillos, que al cantarse el Evangelio se sentaron de espaldas al banco que ocupaba el Ayuntamiento»...” Por lo que decidieron: “...«Encararse con el cura de la parroquia de San Nicolás, encargando a los Sres Ansoleaga e Inchaurtieta que arreglaran el asunto de los bancos y algunos otros negocios relacionados con la Iglesia»...”


El 23 de agosto de 1881 se celebraron las regatas internacionales de vela en el Abra. La competición era para embarcaciones de menos de once metros de eslora y también para botes de cuatro remos y un timonel. Se desarrollaron en la desembocadura de la ria. El gentío en Las Arenas era incalculable, decía la prensa, solamente de Bilbao se trasladaron miles de personas a Las Arenas, en tranvía, coches de plaza y particulares.

Los intentos de ahorrar en impuestos llegaban a personas de toda condición, tal era el caso del administrador de las casetas de baños de la afamada Galería de “Baños de Mar Bilbaínos” D. Enrique Gómez y Riera, que en agosto de 1881, solicitaba se le eximiera del pago de 10 céntimos que venía abonando al consistorio. Petición que obviamente fue desestimada por el pleno del Ayuntamiento.

Comenzaba septiembre de 1881 con obras en uno de los lugares más alejados de la población, en la zona de Baserri, en Larrañazubi. El puente de dicho barrio se encontraba en una situación calamitosa, por lo que el consistorio decidió rehacerlo para que los vecinos pudieran acceder al resto de los barrios del municipio sin dificultad.

El vino era uno de los artículos que parece eran más demandados en el pueblo, ya que los decomisos por introducirlo de forma ilegal para evitar impuestos, así lo acreditaban en esas fechas. Unas veces era un pellejo de vino blanco que trató de introducir en Las Arenas el vecino de Bilbao D. Francisco Maguregui, en un vagón: “...«el pellejo llegó en un vagón, sin rellenar las formalidades debidas, y además nadie se hizo cargo del mismo»...” Otras se trataba de cántaras de vino de Mudela que el vecino de Las Arenas D. Marcos Zamacona trató de pasar y solicitaba: “...«se le devuelvan 13 cántaras de vino que le han sido decomisadas»...” Las retenciones también afectaban a los aguardientes; en este caso a los introducidos por dos vecinos de Getxo Dña. Julia de Cortina Oriosolo y D. Ramón de Basagoiti, aunque no parece que dicha bebida tuviera mucha graduación para ser considerada aguardiente, ya que tan solo tenían 16º y 16,5º.

Los cerdos y su matanza era otra de las cosas que, por salubridad y ornato público, preocupaba a los representantes de los vecinos de Getxo. Pero a decir de las actas del 7 se de septiembre de 1881, sobre todo lo hacía en Algorta: “...«Se da cuenta de una comunicación de la Junta de Sanidad de esta localidad, se ordena a los dueños de los cortijos de cerdos, que trasladen las puertas de dichos cortijos, a parajes que no den a la vía pública, en seguida de que sean matados los cerdos. Esta orden solamente será aplicable a los cortijos situados en las calles San Nicolás, cuesta de San Ignacio, Tánger (hoy Ribera), Puerto, Calleja, Arechondo, Peligro, Tetuán (hoy Avda. Basagoiti) y Carretera; sin que el municipio crea necesario extender esta orden al resto del Pueblo»...” Incluso se pasó por las casas anunciando aquella orden, que parece que situaba la cría de cochinos y la falta de ornato, solamente en ése área de Algorta.

A veces, la forma de pedir a las altas instancias de la administración no carecía de ingenio. En septiembre de ese mismo año, el consistorio solicitaba fuera instalado un estanco en la Venta del Ángel de Getxo (Andra Mari): “...«la barriada de Santa María de Guecho de esta Anteiglesia, que consta de 150 vecinos por lo menos, carece de un estanco, teniendo que concurrir sus vecinos al barrio de Algorta, situado a 1,5 kilómetros por lo menos, por lo que se hace indispensable establecer un estanco en dicho barrio. Porque además de ser beneficioso a los vecinos, redundará en buena tajada para el Estado, porque cuanto mas cómoda sea la compra del genero que en el se expende, tanto mayor será el consumo»...” Esa petición iba dirigida al Jefe de la Administración Económica del Estado.


Las procesiones y su transcurrir, a veces causaban algunas discrepancias entre vecinos, presbíteros y Ayuntamiento. La de la llamada “Procesión del Rosario” que se estableció en Algorta, en la iglesia de San Nicolás, por primera vez en 1880, causaba algún malestar por su recorrido, mientras que el cura de San Nicolas solicitaba: “...«El próximo día 2 de octubre se celebra la procesión de la Santísima Virgen con procesión y rosario por los lugares que viene siendo costumbre»...” El consistorio respondía: “...«Con el fin plausible de evitar en el vecindario toda desavenencia que con motivo de la carrera, que recorrerá la procesión pudiera ocurrir, teniendo en cuenta que la misma se estableció por primera vez en 1880, y que se dirigía saliendo de la Iglesia de San Nicolás, Altamira, siguiendo por la calle San Nicolás a la de Arechondo, y volviendo por esta hacía la Iglesia. Que en el presente año transcurra saliendo desde la Iglesia, por la calle Tetuán hasta un punto próximo al nuevo Casino, donde dando la vuelta por la carretera vuelva a la expresada Iglesia, y que en los próximos años, mientras no se establezca otra procesión, además de las tres que están en uso, alterne cada año la procesión del rosario por ambos recorridos que quedan demarcados»…” La procesión transcurrió por el recorrido indicado por el consistorio la tarde del domingo 2 de octubre de 1881 con asistencia del Alcalde D. Manuel de Zalduondo.

En la próxima entrada veremos cómo un grupo importante de vecinos se unía en torno a la reivindicación de que se construyera el camino que enlazaba San Martín con la carretera provincial que iba hasta Urduliz; y cómo se recepcionaban las obras de la nueva Casa Consistorial de San Nikolás.

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