domingo, 15 de febrero de 2026

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -464


En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, se concedía una pensión a un joven escultor de Algorta, D. Miguel García de Salazar, para continuara sus estudios de escultura.

Finalizaba aquel triduo a las armas, que sin embrago no parece por la historia que diera resultado alguno, pero que no obstante, como acontecimiento de una época relatare a continuación: “...Prosiguiendo la relación del solemne triduo celebrado en la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta, para implorar de la Virgen de las Victorias el triunfo de nuestras armas, le participo que en el mismo ceremonial del primer día se celebró el pasado domingo la función religiosa. El sermón estuvo a cargo del presbítero D. Rufino Iturriagagoitia.

Hallábanse en el presbiterio, además del cabildo parroquial, varios señores sacerdotes de los pueblos vecinos, la Comunidad de religiosos Trinitarios, autoridades Judiciales y algunos concejales de nuestro Ayuntamiento con el primer Teniente de Alcalde y el Secretario de la Corporación.

A continuación del ejercicio de las flores de Mayo, ocupó la cátedra sagrada el religioso Trinitario del convento de este pueblo R. P. Lorenzo de la Concepción.

Corca de una hora estuvo el citado Padre en el púlpito desarrollando y de un modo grandilocuente, su hermoso y patrió sermón, con frases arrebatadoras poniendo de manifiesto la necesidad de pelear siguiendo con la fe del cristiano, y dijo que, como en todas las conquistas y guerras es imprescindible que la cruz vaya unida a la bandera. Concluyó con una hermosa invocación al Rey de los Ejércitos y a la Virgen de las Victorias, para que, oyendo las suplicas de los católicos otorgue el triunfo a nuestros valientes soldados.

Terminado el sermón, se organizó la procesión, llevando en ella las imágenes de San Luis, la Santísima Virgen, el Sagrado Corazón de Jesús y San Nicolás, con los cuatro estandartes referidos.

Recorrió el itinerario marcado, por la ralle Avenida de Basagoiti, cuyos edificios ostentaban hermosas colgaduras, para llegar a la Iglesia de San Ignacio de Loyola, cantando en el trayecto de ida y vuelta el Santo Rosario. Una vez allí, la capilla de San Nicolás cantó una bonita letanía, terminada la cual se puso en orden la procesión para volver al punto de partida, donde se cantó la Salve popular y se dio la bendición del Santísimo.

Finalizó esta solemnidad religiosa, con la oración enviada por al señor Obispo para las actuales circunstancias, y con una tierna platica del Cura Párroco dando loa gracias a todos los asistentes. !Quiera Dios Nuestro Señor y la Santísima Virgen que, atendiendo a las suplicas de este católico vecindario, terminen pronto estas odiosas guerras, otorgando a nuestros soldados la más completa victoria, pero especialmente a esas madres que tienen sus hijos allende los mares...” Finalmente daba el cronista su felicitación al Párroco de Algorta D. Juan José de Arechaederra.

Sin embargo, en sus páginas, el diario daba cuenta de las muertes en Cuba, que al parecer no habían tenido la intercesión divina: “...Han fallecido en Pinar del Rio y la Habana los siguientes soldados vizcaínos: Manuel Trapagas Torres, de Carranza; Pedro Armando Urquiaga, de Llodio; Eustaquio Corcostegui, de Plencia; José Escobar Goicoechea, de Sestao; Joaquín Girón Santiago, de Arcentales; Carlos Gisbert Catalá de Portugalete, y Domingo Larrinaga, de Elorrio...”

La obsesión por la guerra y los sospechosos de espionaje, también se hacía sentir en la ría bilbaína: “...En Erandio detuvieron anteayer los forales de Deusto a un individuo llamando Frank Jakson, tripulante del vapor Inglés «Honrsey», en el momento en que se hallaba sacando fotografías de los muelles de la ría y de sus alrededores...”

Lo que llevaba a los militares en ejercicio a cursar visitas a nuestra Anteiglesia, para reconocer sus baterías de defensa, y obsequiarse un suculento almuerzo en un reconocido establecimiento hostelero de Las Arenas: “...El general D. Sabas Marín, acompañado del gobernador militar y de varios oficiales, visitó ayer los trabajos que para la defensa del Puerto de Bilbao se están ejecutando en el Castillo de San Ignacio de Algorta. Acompañaban también al general Marín el general de brigada Sr. Porras y el gobernador civil Sr. Polanco. Después de almorzar en el Hotel Ventura pasaron a Portugalete y se dirigieron a Santurce, donde visitaron el fuerte de Mazo...”

Aquel mismo diario hablaba sobre las vestimentas que iban a lucir en la fiesta del Corpus algunas adineradas señoras: “...Vestidos de seda en negro y colores, por 100 pesetas, que hace la casa «Au Petit Parisién», y su sombrerería, con forros, hechuras y adornos. Nos consta que, a pesar de su bajo precio, son muchas las señoras que han quedado satisfechas de su confección, y que tienen pendientes muchos encargos para el próximo día del Corpus...” (El Noticiero Bilbaíno del 1 de junio de 1898).

Algunos actos de carácter religioso, eran celebrados en Algorta por las “Hijas de San Vicente Paul” (conocidas en la actualidad como “Las Monjas del Puerto”), en los que volvían a repetirse los ruegos para el triunfo en aquella guerra de Cuba: “...Ayer a las cuatro de la tarde tuvo lugar en el colegio, establecido aquí por las “Hijas de San Vicente de Paul”, la función que las discípulas del mismo dedican a la Madre del Amor Hermoso, como despedida de las flores de Mayo durante el citado mes. Las discípulas ofrecieron un ­ ramo de flores a la Virgen, recitando de memoria, unos en versos, y otras en prosa. Entre estos ofrecimientos hubo uno, de Sor Ana; una de las maestras del colegio, dedicado a implorar el auxilio de la Purísima Madre de Dios, en favor del triunfo de las armas españolas en la presente guerra con los Estados Unidos. Terminada esta función, asistimos al que, con el mismo objeto se celebró a las siete en la parroquia de San Nicolás de Bari, en donde después de las oraciones y cánticos de costumbre, cantaron algu­nas Hijas de María, un precios adiós en vascuence a la Virgen...” (El Nervión del 2 de junio de 1898). Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, las “Monjitas del Puerto de Algorta”, llegaron a nuestro Pueblo en 1889, para cumplir el encargo legado por Dña. Rogelia de Cortina y Aldecoa de trabajar en la educación de los niños de Algorta. Fue D. Juan Bautista de Cortina y Aldecoa, quien cumpliendo los deseos de su hermana Rogelia, compró a D. Dionisio de Zubiaga y Aldecoa, una tierra en el término llamado de “Mugaburu”, para edificar un colegio para los pobres de Algorta.

En la próxima entrada de esta serie veremos como el Ayuntamiento de Getxo acordaba crear un “meadero”, cerca de la Casa Consistorial de Algorta.

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