jueves, 27 de febrero de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -146-



En la anterior entrada veíamos cómo la llegada del verano provocaba cambios en el pueblo.

El día 17 de julio de 1891 el diario “El Noticiero Bilbaíno” anunciaba los nombramientos de fiscales municipales de la provincia, para Getxo era nombrado para el bienio próximo D. Pedro Bonifacio Sarria.

A veces los trabajos de desmantelamiento de vapores siniestrados en la playa de Las Arenas causaban problemas a los bañistas, el día 20 de agosto de 1891 el diario “El Nervión” decía: “...Sería muy conveniente que durante las horas de baño en la playa de las Arenas, se suspendieran los trabajos que se vienen haciendo para hacer desaparecer el vapor encallado en aquella playa, pues ha llegado el caso de que al dar fuego a un barreno con objeto de volar el barco, un bañista ha estado a punto de resultar herido por uno de los cascos despedidos por el barreno...”

En Las Arenas frente a la Iglesia de Las Mercedes estaba la barbería de Juan, quien el día 24 de julio de 1891 demandaba en la prensa la necesidad de contratar a un oficial barbero “que conociera bien su oficio”.

El mismo diario afirmaba el día 25 de julio de 1891 que con motivo de las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas en previsión de lo sucedido el año anterior, en que a la hora del regreso los trenes y tranvía habían sido tomados por asalto: “...Mañana, día de Santa Ana en que se celebra la renombrada romería en Lamiaco, el ferrocarril de las Arenas ha puesto un servicio de trenes tan numeroso, que los romeros que concurran, por muchísimos que sean, podrán hacer el trayecto con toda comodidad...”


El 23 de julio de 1891 era otro vecino de Algorta quien solicitaba la colocación de casetas de baño en la playa de Ereaga, se trataba de D. Francisco Elorriaga, a quien se le concedía la colocación en la mitad del lote número 7. En la otra mitad del lote tenía sus casetas D. Ramón Bilbao Zubiaga.

En esa misma fecha se recibía en la secretaría municipal la solicitud de D. Ignacio Alberdi para: “...Habitar la casa “Fuerte de las Canteras”, sin pago de alquiler y solo por arreglar y conservar por hallarse deshabitada...” La casa estaba en muy mal estado, con desperfectos en sus ventanas. El consistorio accedió a la solicitud.

El domingo 26 de julio se celebraba la romería de Santa Ana en Las Arenas. Se celebró con gran afluencia de público y estuvo, a decir de la prensa, muy animada: “...Se celebró en Lamiaco (así llamaba la prensa a la campa de Santa Ana) estuvo concurridísima y animadísima…. Y todos los ísimas que se quieran, porque todos serán pocos para dar idea del jolgorio que allí reinó durante toda la tarde, hasta que la pasajera tormenta y las cuatro gotas que cayeron, disiparon a toda la gente...”

La descripción de las fiestas de Santa Ana del día 26 de julio de 1891 que hacía el diario “El Nervión” al día siguiente, merece ser contada. Nos veían así: “…Es incalculable el número de viajeros que los ferrocarriles de ambas orillas de la ría transportaron ayer a las playas vecinas, deseosos unos de disfrutar de las brisas marinas, otros del partido del frontón “La Estrella” de Portugalete, los más de la renombrada romería de Santa Ana.


Ya a las cuatro de la tarde la concurrencia en la pradera donde se celebraba la romería era grandísima, costando un triunfo y buenos pisotones tomar asiento en una de las infinitas tiendas de campaña que por allí se hallaban esparcidas y donde se expendían, eso si, a precios reducidos, comidas y bebidas.

Conforme pasaba el tiempo la animación iba creciendo, el golpe de vista de que resultaba de todo aquel conjunto de cabezas que se movían al son de las guitarras de los ciegos y de la música de la banda de Algorta hacía que la fiesta resultara magnifica.

Pero de pronto, cuando más gente había, cuando se podía decir que la fiesta había llegado a su apogeo, comenzó el cielo a nublarse y el agua comenzó a caer sobre los indefensos romeros, poniéndolos como una sopa. !Allí fue Troya!.

Las chosnas fueron tomadas por asalto y los infelices que dentro de ellas se hallaban merendando, tuvieron que sufrir aquella avalancha mirando compungidos cómo sus manjares yacían por el suelo.

Y que diremos de las expendedoras de agua y licores, cuando vieron que sus mesas, bancos, botellas, vasos y demás enseres , habían desaparecido como por encanto, así como muchos que debían de satisfacer la cuenta del gasto hecho. Nada diremos tampoco de la manera con que fueron asaltados los tranvías, coches, ferrocarril y lanchas del pasaje.

Pero todo tiene su fin, y cuando las nubes ya habían despachado a su gusto, y los romeros salieron a proseguir el interrumpido baile, daba lástima ver el aspecto que presentaba la pradera. !Aquello parecía un campo de batalla!

A las siete de la tarde comenzó el desfile general de retirada, los coches del ferrocarril y tranvías fueron tomados al asalto. Los pobres empleados del ferrocarril de Las Arenas se multiplicaban, pero eran impotentes para contener aquella inmensa muchedumbre que luchaba por regresar a sus casas. Hubo expedicionarios que no pudiendo ir dentro de los coches se subieron al cupé, fue un milagro que no aconteciera ninguna desgracia. Percances los hubo, un tranvía de Bilbao a Santurce chocó contra otro, y se le rompió la lanza.

Las Arenas fue un auténtico escándalo desde las seis de la tarde hasta las once de la noche...”

El día 27 de julio de 1891 fecha en que se celebraba la repetición de las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, el ambiente meteorológico era de sofocante calor, mientras que a decir del diario “El Nervión” el festivo era así: “...En la pradera de las Arenas, donde se celebraba la repetición de la romería de Santa Ana, el pueblo soberano disfrutaba del baile y de las meriendas al aire libre, reinando la mejor armonía hasta bien entrada la noche...”

El día 30 de julio de 1891, en el pleno municipal, se daba lectura a un oficio del Gobernador Civil de la Provincia. En él autorizaba a la empresa de la plaza de toros de Algorta para dar corridas de toros los días 31 de julio y 9 de agosto. Y el arquitecto municipal D. Eladio Iturria daba el visto bueno: “...La plaza de toros reúne las suficientes condiciones de solidez para que puedan verificarse la corridas anunciadas por la empresa...” La empresa de la Plaza de Toros solicitó permiso para: “...Entrar los toros para las corridas de los días 31 de julio y 9 agosto en la cuadra de la casa llamada Hospital, permiso que era concedido por el Ayuntamiento...”

Los baños de mar no solamente eran demandados por los vecinos y veraneantes, si no también por algunos religiosos de Algorta. El día 30 de julio de 1891 se producía la siguiente solicitud en el Ayuntamiento de Getxo:
...D. Gregorio del Sagrado Corazón de Jesús, Ministro del Convento de la Santísima Trinidad de Algorta, solicita autorización para colocar una caseta en la playa de mar del punto de Arrigúnaga, con el fin de tomar baños algunos religiosos de este convento...” El Ayuntamiento accedió a dicha solicitud.


Se había nombrado una Comisión municipal para en dicha playa hacer una división de lotes para la concesión a distintos bañeros: “...La comisión presentó un croquis con los espacios de un lado al otro de la playa de Arrigunaga, desde las peñas salientes del Castillo en ruinas hasta el Molino Viejo de viento, para colocación de casetas de baño. La concesión se había adjudicado así: el primer lote se concedía a D. Damián Guerricagoitia, el segundo a D. Manuel Cámara, el tercero se concedió a D. Juan Mezo, el cuarto a D. Pedro Basterrechea...” La concesión era por aquel verano.

En ese pleno el Alcalde manifestaba: “...Que conforme a la práctica seguida en años anteriores había acordado establecer un correo diario extraordinario por la mañana para la temporada de verano, por medio de peatón que hace el servicio ordinario por una peseta al día...”

Algunas veces los bañeros acaparaban los lotes para la colocación de las casetas de baño, provocando que otros las colocaran en zonas no autorizadas o de peligro: “...La Comisión de Playas indicaba en el pleno municipal que las casetas de baño de D. Andrés Zulaica de la playa de Las Arenas estaban situadas fuera de los lotes marcados en dicha playa según el bando, en un sitio donde fácilmente pudieran ocurrir desgracias por lo peligroso del punto. Además, teniendo en cuenta que D. Eladio Berriatua dueño del Balneario que en los últimos años ha venido ocupando con sus casetas de baño en nueve lotes, puede colocarlas holgadamente en ocho. Y considerando que no es justo dejar sin lote a D. Anrés Zulaica para colocar sus casetas por ser uno de los bañeros más antiguos de esta playa. Teniendo en cuenta que si aconteciera alguna desgracia donde las tiene puestas el Sr. Zulaica podría recaer alguna responsabilidad sobre esta corporación. Y que aún no se han señalado lotes fijos al dueño del Balneario, no puede reclamar el derecho a conservar los nueve lotes. Por todo ello este Ayuntamiento decide que sean quitadas de donde están las casetas del Sr. Zulaica colocándolas en uno de los lotes que en otros años ha venido usando el dueño del Balneario…”


En la próxima entrada de esta serie veremos cómo se celebraba la corrida de toros en la nueva Plaza de Algorta el día de San Ignacio.

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