En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, tras las elecciones a Diputados Provinciales, la prensa bilbaína publicaba los resultados de las mismas.
Y no obstante, aquellas elecciones alborotaron el patio, sobre todo por la elección de una de las candidaturas, la Bizkaitarra, en la que salió elegido el Sr. Arana. Varios diarios madrileños utilizaban frases gruesa contra dicha candidatura, el diario bilbaíno «La Voz de Vizcaya», de orientación carlista, recogía alguna de ellas: “...Además de El Imparcial, que con frase violenta y destemplada se ha ocupado del triunfo del Sr. Arana para Diputado Provincial por Vizcaya han tratado también de ese mismo asunto, El Día, La Época, El Nacional y algún otro periódico. El Nacional dice: Cuestión grave, Lo es indudablemente la creada por la elección de un bizcaitarra para la Diputación Provincial de Vizcaya...” (La Voz de Vizcaya del 17 de septiembre de 1898).
Y es que aquel artículo del Imparcial habla tan despectivamente del candidato Arana, que otros periódicos intervinieron para corregir sus gruesas frases e insultos: “...El Señor Arana.- Le conocemos personalmente. Una vanidad melancólica, enfermiza; uno de esos espíritus degenerados que odian la nación por que el marco es demasiado grande para que aparezca, ni siquiera en último término. Un desequilibrado en toda la extensión de la palabra: este es el candidato triunfante, votado por los separatistas vizcaínos. Poseedor de una buena fortuna, ese neurótico publica a sus expensas un periódico, el Bizkaitarra, votado por tres mil o cuatro mil individuos, que como el vuelven a toda prisa al salvajismo, para Diputado Provincial por Bilbao...” (El Imparcial de 14 de septiembre de 1898). En aquel enrarecido ambiente, fomentado por la prensa madrileña, algunas celebraciones de sus adeptos, llevaron a la cárcel por el simple hecho de lanzar cohetes celebrando sus resultados.
Entre tanto el tiempo, caluroso, se dejaba sentir y llenaba nuestras playas: “...A pesar de que estamos en la segunda quincenal de Septiembre se deja sentir un calor asfixiante, como pocas veces se ha conocido. Consuela, saber que el fenómeno es general. Debido a esto, las playas de Algorta, Las Arenas y Portugalete, se ven a todas las horas del día llenas...” (El Nervión del 18 de septiembre de 1898).
Y como decía en una entrada anterior, finalizada la Guerra de Cuba, los repatriados retornaban a sus hogares, algunos de ellos eran naturales de Getxo: “...Por el tren de las cuatro y media del ferrocarril de Santander, llegaron ayer tarde a esta Villa: D. Ignacio Oñate de Algorta...” (El Nervión del 18 de septiembre de 1898). También algunos llegaban tullidos, debido a heridas de guerra, y eran ingresados en centros asistenciales: “...Le ha sido concedido el ingreso en Inválidos, al soldado del batallón de cazadores de Barbastro, D. Dionisio Gonzalvo Asticana, natural de Algorta...” (El Nervión del 20 de septiembre de 1898).
La escuela regentada por las Hijas de San Vicente Paul (Puerto de Algorta), recibían un comunicado, tal y como se hacía constar en el libro de acuerdos del 15 de septiembre de 1898: “...Se da cuenta de una instancia de D. Juan Bautista Cortina, vecino de Bilbao, como contestación al acuerdo tomado por esa Corporación en sesión del 18 de agosto pasado, referente para que en lo sucesivo les sea retirada la concesión gratuita de agua de las cañerías de ese Ayuntamiento, que goza la citada Escuela de Párvulos, establecida en el barrio de Algorta por la testamentaria de la finada Dña. Rogelia de Cortina, la cual es regentada por las Hijas de San Vicente de Paul. Suministro de agua que no llega al medio metro cúbico en esta escuela. El Ayuntamiento acuerda: Que se coloque un contador, y que mientras la cantidad de agua al día no exceda de esa cantidad les sea suministra gratuítamente, y que lo que exceda de dicha entidad les sea cobrado a razón de 1 peseta el metro cúbico, al igual que se hace con otros propietarios que tiene agua a domicilio...”
Seguía el Pleno Municipal del 15 de septiembre de 1898, y en el se presentaba una instancia de los vecinos de la Vega de Santa Eugenia (Romo), solicitando se repusiera el puente que daba acceso al barrio, comunicándolo con Las Arenas: “...Se da cuenta de una instancia de los vecinos moradores de la Vega de Santa Eugenia en el barrio de Las Arenas, fechada el 8 de agosto último, solicitando se arregle en puente de madera que existente sobre el río Gobelas para poder transitar por el los vecinos. En seguida se estableció una razonada discusión entre los Concejales, y teniendo presente que el puente a que se refieren los exponentes se halla completamente destrozados y su reposición costaría tanto o más que en su principio por el que se pagó a D. Valentín Cajigas cien pesetas, y teniendo en consideración que en aquel punto debe de existir un puente sobre el río para el paso y tránsito del público, teniendo presente que en la sesión del 5 de marzo de 1896 se comprometió el Ayuntamiento a instancias de D. Pedro Olabarrieta y otros propietarios, que además de arreglar la conservar a calle, a construir un puente de hierro donde existe el que se refieren los citados vecinos. Acuerda este Ayuntamiento: Se construya desde luego dicho puente de hierro, y reuniendo todos los antecedente se entregue al Arquitecto Municipal para que formule el proyecto correspondiente...”
Los donativos para el Hospital Hospicio de Algorta eran entregados al Consistorio por parte de algunos acaudalados vecinos: “...Se da cuenta de una instancia de D. José Ramón Aqueche, vecino de esta, en la que manifiesta que los señores D. Jaime Morera y D. Luis Roy, testamentarios del Excelentísimo D. Carlos de Haes, se habían servido conferirle el honroso encargo para que en unión de los señores, Barón de Montiel, D. Luciano Alday y D. Juan Barroeta, haga entrega a esta Corporación, con destino al Hospital Hospicio Municipal, de la cantidad de dos mil pesetas en dinero efectivo y además de las siguientes ropas blancas sin usar: 12 sabanas de algodón, 12 fundas de almohada, 8 tallas afelpadas, 2 manteles pequeños, 30 trapos para varios usos. Este donativo lo hacían los citados testamentarios en por su libre y espontanea voluntad, y en memoria del finado D. Carlos Haes, quien tanto cariño profeso en los últimos años a este pueblo...”
Finalizaba el pleno municipal de Getxo del 15 de septiembre de 1898, con un informe sobre las alineaciones de algunos solares de la calle de la Carretera (actual Algortako Etorbidea). Aquel informe tenía la virtualidad de ofrecer los nombres de los propietarios de aquellos solares: “...Se da cuanta del informe emitido por el Arquitecto del Municipio relativo a las alineación de la calle la Carretera confinante con los solares del número 31 al 38, del plano de población de Alangüetas. Acuerda el Ayuntamiento se exponga dicho informe junto al plano en la Casa Consistorial a los señores dueños de dichos solares, Dña. Asunción Igual, D. Luciano Alday, Dña. Serafina Mujica, D. Felipe Villa, D. José Ramón Aqueche y D. Feliciano Ansoleaga, para que antes del 31 de del actual manifiesten su conformidad con lo establecido por el Arquitecto Municipal...”
En la próxima entrada de esta serie, veremos como un soldado, de Las Arenas, próximo a regresar de la Isla de Cuba precisaba ayuda, y el farmacéutico de Algorta pedía al Ayuntamiento le indicara si debía suministrarle medicamento de forma gratuita.














