miércoles, 22 de abril de 2026

COLONIAS ESCOLARES EN GETXO

 

Antes de que en nuestro entorno sugieran las primeras Colonias Escolares de Verano, comentar que sobre este tipo de Colonias Escolares, más allá de nuestras fronteras, en la vieja Alemania, ya se trataba en 1876. Contaba el diario madrileño «Época»: “...Colonias escolares de Vacaciones.- La Revista germánica, que aparece en Leipzig, ha publicado en uno de sus últimos números un
importante artículo sobre Estudios Pedagógicos. El periódico hispano alemán, al estudiar el importante asunto de las colonias escolares de vacaciones, o sea la residencia en los mejores puntos de la montaña, de los niños de constitución débil o enfermiza e hijos de familias menesterosas que concurren a las escuelas urbanas. El pastor Bion, natural de Zurich, fue el que inició tan provechosa idea en 1875, enviando al campo a niños de ambos sexos, dirigidos por varios profesores. Al año siguiente casi se duplicó el número de los infantiles expedicionarios, fundándose inmediatamente colonias en Basilea, Francfort, Stuttgart, Dresde, Berlín, Brema, Leipzig y Colonia. También han tomado carta de naturaleza en Austria
...” (La Época 14 de enero de 1883).

Getxo tuvo sus propias Colonias Escolares, en la segunda década del Siglo XX, entre los años 1927 y 1936, en la población de Cardeña Jimeno (Burgos). Nuestro municipio creyó llegado el momento de crear un centro de salud para nuestros pequeños, sobre todo para tratar, como decían en 1929: “...La salud de los niños pobres y enfermizos, necesitados de cambio de clima, seleccionando en las escuela primarias a los mas pobres y débiles...”

Pero además, nuestra Anteiglesia, sirvió como lugar de colonias para niños/as de la comarca, sobre todo de Bilbao, desde finales del Siglo XIX. La corporación bilbaína tenia colonias en varios puntos de la geografía, en las cuales cerca de un millar de niños disfrutaron en los veranos, tanto en zonas de playa como de campo, pero que gravaban mucho las arcas del ayuntamiento, por lo que decidieron realizar una actividad, que por un lado resultara beneficiosa para aquellos pequeños y por otro abaratase el presupuesto, dicha actividad buscaba enviar mil niños a disfrutar de los baños de mar.

Esta actividad se desarrolló en la playa de Ereaga. En esas primeras experiencias, los niños iban a pernoctar en sus propios domicilios, realizando diariamente viajes de ida y vuelta entre Bilbao y Algorta. Existe constancia de esas colonias veraniegas durante los años 1912, 1913, 1914, 1915, a través de algunas publicaciones como «Nuevo Mundo» (Madrid) y «Novedades» (Gipuzkoa), además de por la prensa bilbaína.

Ya desde agosto de 1898 aparecen en la prensa bilbaína las primeras referencias a las Colonias Escolares, a las que acudían los niños bilbaínos. Comenzaba el relato de prensa, el día en que partieron hacía las colonias: “...Hoy marcharan a Larrauri, Zalla, Gorliz y Algorta las colonias escolares organizadas por la Junta Local de Primera Enseñanza de Bilbao.

La Colonia Escolar de Algorta esta formada por: Las Maestras, Dña. Juliana Aguirrezabala y Dña. Ángeles G. de Mardones; las niñas que compones dicho grupo son: Carmen Zamacois, Mercedes Vidaurrazaga, Victoriana Larrea, Eulalia Azpitarte, Lucia Arachavaleta, Adela Labin, Asunción Bilbao, Narcírsa García, Joaquina Hungría, Constancia Pradera, María Lecuona, Carmen Echeandia, Gumersinda Arrizabalaga, Benita Santa María, e Isabel Arteaga. La colonia va acompañada por un vocal de la Junta, el cual no regresara hasta que el grupo quede instalado. El señor Mendizabal marchará con la de Algorta.

Ayer se remitió a los puntos de destino el material y la ropa de los escolares. Los niños vestirán blusa, sombrero de paja y alpargatas, cada uno lleva su correspondiente bolso de mano. El tiempo de duración de la colonia será de cuatro semanas...” (El Noticiero Bilbaíno del 29 de julio de 1898).

Unos días más tarde, el mismo diario, hablaba sobre las actividades que desarrollaban las niñas en la colonia de Algorta: “...Las niñas hacen sus camitas, cuando vuelven del baño sus profesoras les enseñan a hacer su limpieza personal, ayudándolas cuando no saben y dirigiéndolas cuando lo hacen mal, y siempre atentas a educar con el ejemplo, en casa, en la mesa, en el paseo, en todas partes. Todas las niñas escriben sus diarios. Disponen de una pequeña biblioteca, en la que se incluyen: Al lado del «Quijote de la juventud», la obra maestra de Amicis «Corazón» poesías escogidísimas, las magnificas «Cartillas Científicas», un diccionario de la lengua castellana, y para que nada falte, un libro de poesías escritas en euskera...” (El Noticiero Bilbaíno del 7 de agosto de 1898). La obra «Corazón», de Edmondo de Amicis, que pertenece a la literatura Italiana del Siglo XIX, enfoca el papel de la escuela pública como centro integrador de orígenes territoriales y de diferencias sociales; la misma narra las vivencias de un niño italiano, sus ilusiones, alegrías y tristezas. Es la historia de un año escolar, descrita por un alumno de tercero de una escuela municipal de Italia.

Casi al finalizar el tiempo de la Colonia, una nueva carta llegaba a la prensa bilbaína: “...Los sesenta niños (treinta de cada sexo) que constituyeron las cuatro colonias escolares, acudieron ayer a la Casa Consistorial, donde fueron sometidos a un minucioso examen antropométrico y antropológico por el doctor Gorostiza. Vienen muy mejorados, y casi todos han ganado un peso muy cerca de los tres kilos.

Durante las cuatro semanas que han permanecido en Gorliz, Larrauri, Zalla y Algorta han sido objeto de las generales atenciones del vecindario. Las profesoras Dña. Juliana Aguirrezabala, Dña. Victoria Urcelay, Dña. Ángeles Mardones y Dña. Guadalupe Blasco, como los profesores señores Mata y Lara, que han estado al frente de las colonias, regresan altamente satisfechos de la expedición, de la que se han obtenido saludables frutos físicos y morales...” (El Noticiero Bilbaíno del 28 de agosto de 1898).

Las vacaciones de las Colonias Veraniegas de la capital de Bizkaia, estaban orientadas a la mejora de su salud y a la prevención de enfermedades. Precisamente sobre dichas colonias trataba el pleno del Ayuntamiento de Getxo del 21 de julio de 1898: “...Se da cuenta de una instancia de D. Juan Montes vocal de la Junta Local de 1ª Enseñanza del Bilbao, individuo que organiza las Colinas Escolares de vacaciones, quien indica haber tenido pleno consentimiento de D. Luciano Alday para utilizar los locales de la Escuela de la Fundación de niñas pobres de Andrés Cortina en Algorta, para instalar una Colonia Escolar de 15 niñas también pobres durante el presente periodo de vacaciones escolares. El Ayuntamiento de Getxo acuerda conceder con sumo gusto, la autorización que se solicita, debiendo dejar el solicitante dichas escuelas en el estado en que las recibe, y tras realizar las formalidades necesarias, con el Sr. Regidor Sindico D. Manuel Cámara...”

La prensa bilbaína, y también alguna revista gipuzkoana, recogieron pequeñas historias y fotografías de aquellos pequeños, que desde la Villa de D. Diego pasaron algunos veranos, acompañados de sus maestros/as disfrutando de nuestras playas, siendo acogidos en algún Colegio de Algorta.

En un pleno del Ayuntamiento de Bilbao del 21 de octubre de 1910, presentaba una moción el Sr. Horn Areilza, en la que se decía: “...El Ayuntamiento hace un gran esfuerzo enviando cada verano a mil escolares de ambos sexos a las colonias de verano, pero que es una pena que muchos otros que también lo necesitaban por su precaria salud, queden sin ese recurso. Para paliar esta carencia y mejorar la salud de un mayor número de escolares proponía organizar el envío de otros mil más a tomar baños de mar en alguna de las playas cercanas a la Villa. Y se aprobó aquella propuesta que sería llevada adelante en 1911...” (Bilbao periódico municipal, Baños de mar para los escolares 2005).

La prensa bilbaína, en uno de sus ejemplares, describía el semblante de algunos de aquellos niños, a los que presentaba con aspecto raquítico y endeble: “...Sus rostros denotan la huella de una enfermedad terrible, propia de organismos pobres...” (El Noticiero Bilbaíno del 7 de agosto de 1910). Aquel año los niños bilbaínos fueron a colonias de Villaverde de Trucios, Montes Claros, Busturia y Lekeitio.

Distintas comisiones y servicios del Ayuntamiento colaboraron con otros organismos e instituciones a lo largo de aquel invierno para hacer posible estos baños: “...Las compañías de transportes contestaron de forma afirmativa; la Compañía Vizcaina de Electricidad informaba en carta remitida el 10 de abril de 1911 de su disposición a transportar en su tranvía a 100 escolares cada día desde Bilbao hasta la Avanzada y regreso por un precio de diez céntimos por día y escolar. Pocos días más tarde, el 25 de abril, la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a Santander, escribía que estaba dispuesta a transportar a cuantos escolares fuera necesario por el mismo precio que el tranvía, diez céntimos diarios por niño, en su ferrocarril desde Bilbao hasta Algorta y regreso. A comienzos de mayo, una vez elegida la playa de Ereaga como destino, el alcalde, Federico Moyua dirigió un oficio al Ayuntamiento de Getxo, cuyos alcalde y concejales ofrecieron todas las facilidades que pudieron y reservaron un espacio de playa para la colocación de las casetas, además de ceder gratuitamente un local en el que se pudieran guardar durante el invierno las casetas, lonas, estacas, maromas, etc. El 19 de junio de 1911 se aprobaron los presupuestos y normativa de esta iniciativa que años más tarde tomó el nombre de Semicolonia de Algorta...” (Bilbao periódico municipal, Baños de mar para los escolares 2005).

En las expediciones del año 1911 Se siguieron las normas referidas, con las siguientes peculiaridades:

El servicio de almuerzo quedó a cargo del industrial J. García Cazaña, dueño de la panadería “La Esperanza”, quien debía de suministrar un bocadillo compuesto por pan francés con una loncha de jamón un día y por pan español con dos lonchas de queso al siguiente. En su oferta inicial incluía un pastel cosa que el médico municipal estimó conveniente retirar, incrementando en su lugar la cantidad de pan.

Se presentaron numerosos maestros para los puestos de directores y de ayudantes, lo que no es de extrañar pues las cien pesetas asignadas a cada uno como gratificación suponían una cantidad importante para ellos (en aquella época el sueldo mínimo de los maestros vizcaínos era de 825 pesetas anuales).

Los bañeros seleccionados por el Ayuntamiento de Getxo fueron todos ellos vecinos de Algorta y marinos de profesión: José Domínguez, Juan Cruz Llona, José Núñez, Agustín Irueta, Antonio Deusto, Jenaro Maguregui, Martín Echevarria y Manuel Sáez.

Una fotografía de 1912 en la revista «Nuevo Mundo» de Madrid nos daba idea de las vestimentas de los niños de las Colonias veraniegas.

En ese año, 1912, los expedicionarios parece ser que provocaron varios incidente en el ferrocarril de Algorta y en la playa, lo que dio lugar a algunas reformas implantadas a partir del verano de 1913.

Se separaron las expediciones de niños y niñas, acudiendo los primeros desde mediados de julio hasta comienzos de agosto y las niñas después; también se incrementó el tiempo de permanencia en la playa. Se limitó a doscientos el número de expedicionarios de cada día y se intensificó la vigilancia, incrementando el número de maestros acompañantes a la vez que disminuía el total de expedicionarios a 435 plazas para niñas y 409 para niños.

Cada día acudían cerca de doscientos escolares divididos en cuatro secciones, acompañados por un maestro director con cuatro ayudantes, cuando los chicos, y por la directora con cuatro maestras auxiliares cuando las niñas. Tenían su salida a las ocho de la mañana en la estación del ferrocarril a Plentzia y el regreso lo iniciarían en la estación de Algorta en el tren que tenía su salida a las 17,30h. Cada sección disfrutaba de media hora de baño, aunque los bañeros deberían de permanecer en su puesto, por si acaso, desde las 8h. Hasta las 12,30h.

La ampliación del horario de permanencia obligó a sustituir el bocadillo de almuerzo por una comida en regla, suministrada por el Ayuntamiento siguiendo las normas y menús del reglamento que regía la cantina escolar de la escuela de Urazurrutia. También se confeccionaron menús para los maestros, a base de sopa, cocido, dos principios y postre. Después de dirigirse infructuosamente a una treintena de industriales del ramo de Getxo, se recurrió al Hospital Hospicio de Getxo, que se hizo cargo de todos los aspectos: cocina, comedor y limpieza. Se repartieron 8.358 raciones de comida a niños y niñas, con un coste que sumó 4.233 pesetas.

El presupuesto total de la semicolonia ascendía a 9.500 pesetas, durante los siguientes años se mantuvo esta actividad sin variaciones, en los posteriores a la Guerra Civil se utilizó el mismo modelo, pero cambiando el destino que pasó a ser Artxanda; lugar adonde los escolares subían utilizando el funicular”.

En la foto superior se puede ver a la izquierda de la foto a los maestros bilbaínos Srs. González, Fernández Playas y Barrios; a la izquierda se aprecia al Bañero de Algorteño Sr. Echevarria explicando a los niños cosas relativas al mar.

En el año 1913, el comienzo de aquellas colonias fue por iniciativa de D. Juan de Irala: “...El propietario del moderno barrio de Irala-barri, D. Juan J. Irala, se propone, al igual que en años anteriores, enviar en la primera quincena del próximo mes de Septiembre unos 100 niños de las escuelas de dicho barrio a tomar los baños en la playa de Algorta. Con esta fecha ha dirigido el Sr. Irala un escrito a la Alcaldía, en el que solicita se le conceda permiso para usar gratuitamente las casetas y demás servicios que utilizan en la actualidad en Algorta los niños de las escuelas municipales de nuestra Villa. Los niños que se propone el Sr. Irala enviar a tomar baños, irán acompañados de sus respectivos profesores y del intendente del citado barrio, para mayor vigilancia y seguridad...” Aquella temporada de baños escolares, para niños, terminaba el día 12 de agosto: “...Hoy termina la temporada de baños de los niños de las escuelas de esta villa que diariamente los vienen tomando en la playa de Ereaga de Algorta. Según el acuerdo oportunamente adoptado por la Comisión municipal de Fomento y Colonias Escolares, las 175 niñas ya designadas empezaran a tomar los baños, en la citada playa, el próximo miércoles. Esta temporada de baños para las niñas durara hasta el 9 de Septiembre. Dichas niñas irán acompañadas de cinco maestras de las escuelas municipales y una portera...” (Euzkadi del 6 y 12 de agosto de 1913).

En 1915, el Ayuntamiento de Bilbao programó para su población escolar con mayor riesgo de enfermedades unas vacaciones de verano al aire libre. Enviar mil niños a disfrutar de los baños de mar, la cual fue conocida bajo el nombre de “Semicolónia de Algorta, una experiencia en la cual los niños iban a pernoctar en sus propios domicilios, realizando diariamente viajes de ida y vuelta entre Bilbao y Algorta.

Una vez seleccionados los mil candidatos a disfrutar de esta “semicolonia”; selección que realizaba el Médico Municipal Inspector de Escuelas, fueron sólo 766 los seleccionados, quedando los restantes escolares limitados a jugar en la playa, sin contacto con el agua, lo cual seguro que fue un castigo para los que no habían sido agraciados en la selección.

A cada niño se le proporcionaba un carnet en el que constaban sus datos personales, descripción física, días en que debía acudir, medio de transporte y horario, así como unas casillas perforables numeradas para cada viaje y cada almuerzo. Cada escolar debía de llevar una “sábana” y un traje de baño, condición sin la cual no serían admitidos.

Se dividió a los escolares en tres grupos, cada grupo acudiría a tomar baños durante nueve días. Cada uno de ellos sería a su vez subdividido en tres secciones: las dos primeras se reunirían a las seis y media de la mañana; una en el Ayuntamiento, para salir a las siete en el tranvía hasta la Avanzada, tomaría sus baños entre las nueve y las diez de la mañana para regresar a Bilbao en el tren que salía de Algorta a las once.

La segunda tenía su punto de reunión en el Instituto Vizcaino, situado en lo que ahora es la plaza de Unamuno, saliendo para Algorta en el tren de las siete de la mañana, tomaría su baño entre las ocho y las nueve de la mañana, y regresaban a Bilbao en el tranvía que salía de la Avanzada a las once y media, la tercera se juntaba a las siete y media en el Instituto Vizcaino, saliendo en el tren de las ocho para tomar su baño entre las diez y las once. Su regreso se hacía también en ferrocarril, en el tren que tenía su salida de la estación de Algorta a las doce menos diez.

Los niños procedentes de Zorrotza y Olabeaga se desplazaban en el ferrocarril de Bilbao a Portugalete, cruzando el Puente Colgante, y desde allí, en tranvía a Ereaga. Los de la zona de Ibaizabal y la Peña lo hacían en el Ferrocarril Vascongado hasta Bilbao, donde enlazaban con el resto de los niños utilizando el tranvía urbano. En ambos casos, eran acompañados por un maestro ayudante.

Se suministraba a cada niño un almuerzo, seleccionado por concurso entre los proveedores locales, recibirían además un traje de baño cada uno. El personal que acompañaba a cada expedición, consistente en seis maestros voluntarios, actuando dos de ellos como director y directora; los directores cobrarían 125 pesetas y los ayudantes 100 pesetas.

De acuerdo con lo pactado con el Ayuntamiento de Getxo, éste seleccionaba ocho bañeros, que percibirían 138 pesetas cada uno por mes y medio de trabajo, debiendo prestar servicio entre las ocho y las once de la mañana.

También se contrató en Getxo una señora encargada de recoger, secar y guardar la ropa de los niños, que percibiría 2,50 pesetas por día trabajado.

Desde Instrucción Publica de Bilbao decían: “...Se ha reunido ayer esta Comisión municipal, con asistencia de los señores Etxebarria, Laiseka y Otazua, adoptando, entre otros, los siguientes acuerdos: Quedan enteradas de la comunicación de la Alcaldía de Getxo, autorizando la instalación de las casetas de baños en la playa de Ereaga para el servicio de los niños, y cediendo los locales del año pasado para establecer en ellos los comedores, habiéndose acordado dar las gracias. Ultimados todos los preparativos para las Colonias, se ha dispuesto que éstas salgan de Bilbao el día 21, verificándose las operaciones de peso y talla el día 19, a las cuatro de la tarde, en el Salón de Quintas...” (Euzkadi del 11 de julio de 1915).

El anuncio de aquellas expediciones se publicaba en la prensa bilbaína: “...Los Baños Escolares.- Por el tren que tiene su salida a las ocho de la mañana, marchó ayer a la playa de Ereaga, de Algorta, la expedición escolar de niñas de las escuelas municipales que van a tomar baños.

La expedición, compuesta de 175 niñas, dividida en cuatro secciones, fueron bajo la dirección de la maestra municipal Dña. Braulia Rodríguez. Las cuatro secciones van al cuidado de las maestras Dña. Engracia Abad, Dña. Francisca Iza, Dña. Elena de las Fuentes y Dña. Julia Elorriaga. La temporada de baños durará 27 días...” (Euzkadi del 14 de agosto de 1915).

Algunos de estos datos están extraídos: De una publicación del Ayuntamiento Bilbao, del diario «El Noticiero Bilbaíno» y «Euzkadi», además de algunos diarios madrileños.

domingo, 19 de abril de 2026

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -475

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, a pesar de la guerra de cuba, la prensa bilbaína ofrecía noticias refrescantes de nuestros lugares de asueto veraniego.

Mientras que las noticias que de la Guerra en Cuba reflejaban, lo que finalmente terminaría por suceder, era a decir de la prensa bilbaína: “...La situación es gravísima como nunca lo fue. La escuadra Cervera ha sido destruida, hay 350 muertos, 160 heridos y 1600 prisioneros. Carecemos de escuadra, los yanquis son dueños del mar, no podemos enviar refuerzos a los que pelean en Cuba, Puerto-Rico y en Filipinas, y estamos amenazados de que la guerra con los norte-americanos llegue hasta la Península...” Sobre como sucedieron los hechos contaba la prensa: “...Una hora duró aquel combate, hasta que se declarasen los terribles incendios en el «Vizcaya», «Oquendo» e «Infanta Teresa», estos buqués, viéndose perdidos y antes de entregarlos, pusieron proa a la playa, yendo a encallar y volando luego la Santa Bárbara. La mayoría de los muertos de la escuadra lo fueron por las voladuras de los buques...” (La Voz de Vizcaya y El Noticiero Bilbaíno del 6 y 7 de julio de 1898).

Los efectos de la guerra pareciera que habían llegado hasta las costumbres de algunos habitantes de la ría bilbaína. La moralidad era vigilada por las de las autoridades, y parecía aumentara al ritmo de dichas guerras, y los baños en la ría y bailes en lugares públicos, establecían severas normas que eran impuestas por las autoridades. Aquellas normas se referían, tanto a indumentaria en baños, como para cercanía de los cuerpos en bailes: “...Quedan prohibidos los baños en la ría. Todos los bañistas deberán ir al baño provistos de un traje propio para el caso, o cuando menos con un pantalón que les cubra desde la cintura hasta la rodilla .

No se permitirá, que bailen los adultos, sino con la separación conveniente entre las personas de ambos sexos...” ( El Nervión del 7 de julio de 1898). Aquellos trajes de baño recomendados eran fabricados con mezcla hilo, lanas negras, o lana cheviot o franela. Estos tejidos eran pesados y absorbían mucha agua, lo que hacía que nadar fuera una actividad complicada. Y como curiosidad decir que: Los trajes de baño para señoras, en los Almacenes de Amann en Bilbao, se vendían a 5,50 pesetas la unidad.

Pero a pesar de los acontecimientos bélicos y de las normas, los balnearios de la Provincia habrían sus puertas, atrayendo a los mas granado de la burguesía. Anunciaban la apertura de sus instalaciones los de: “...Baños de Mar Bilbaínos de Las Arenas, Agua Sulfurosas de Etxano, los de mar de Saturraran, los de Zaldivar, los Termales del Molinar de Karranza, el de Larrauri y los del Salto de Portugalete. A la vez que la Fonda San Ignacio de Algorta anunciaba que sus instalaciones eran adecuadas para los bañistas que acudían a Ereaga...” (El Noticiero Bilbaíno del 7 de julio de 1898).

Respecto a aquel comienzo de verano, decía la prensa: “...La playa de Las Arenas se vio ayer concurridísima. Muchas personas de Bilbao se dirigieron a tan hermoso punto de recreo, unos refrescar el cuerpo en aquellas aguas otras, las más, a presenciar la entrada y salida de los vapores. En Portugalete también se veía mucha animación...” (El Noticiero Bilbaíno del 8 de julio de 1898). Y ya comenzaban a sonar, en nuestro barrio de Las Arenas, los primeros acordes veraniegos: “...Música en las Arenas.- La banda de música la «Comercial» de Sestao recientemente organizada bajo la dirección de D. Ambrosio Hernández, ha sido contratada para amenizar los conciertos de las Arenas los días festivos, de cuatro a ocho de la tarde...” El programa musical empezaba con un pasodoble sobre la Guerra de Cuba, que llevaba por título «Malditos Yanquis» (La Voz de Vizcaya y El noticiero Bilbaíno del 9 de julio de 1898).

Seguían las actividades de preparación de la defensa del Puerto: “...Por orden del Gobernador de la Provincia llegaron ayer a Bilbao todos los camineros de la Provincia, que vinieron con objeto de ocuparse de las obras de fortificación y defensa del Puerto. De Maquina llegaran 20 barrenadores...”(El Noticiero Bilbaíno del 9 de julio de 1898).

Y finalmente, dentro de este capitulo del Ultimo Cuarto del Siglo XIX, una de las noticias veraniegas, estaba la del establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos de Las Arenas, que nos ofrecía un extenso comentario de prensa, que más pareciera un anuncio pagado: “...El Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos.- Mas de 40 años hace que ente grandioso y magnífico establecimiento funciona todos los veranos bajo la dirección de sus directores D. Andrés Larrazabal y su y cariñosa esposa Dña. Petra, con general aplauso de su distinguida y numerosa clientela. Este año, como los anteriores, quedara abierto al público el referido establecimiento el día 10 del presente Julio, no dudamos que, como de costumbre, se vera concurridisimo por la distinguida colonia veraniega que anualmente afluye a Las Arenas de Guecho, a disfrutar de las saludables brisas del Estío.

Esta situado el Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos en la más amena y pintoresca del mar Cantábrico, las preciosas y magníficas vistas a la playa y Abra de Bilbao, la constante y numerosa entrada y salida de buques de todas las naciones del mundo, las rápidas y seguras comunicaciones con la capital de Vizcaya, los magníficos paseos y grandiosas obras del puerto exterior... todo esto, y mucho mas, hace creer que este año, al igual que anteriores, se verá concurridísimo. Añadamos a esto las reformas introducidas en su mobiliario y en el servicio, a buen seguro que los concurrentes a esto centro de reunión han de salir satisfechos el mismo. La cocina, «una de las principales partes de la oración», esta desde hoy, encomendada a uno de los mejores cocineros de Madrid, y es de esperar que dejen alto el pabellón en el arte culinario.

Si a todo lo expuesto añadimos que los precios han de ser lo más económicos posible, se vera concurrido como ningún otro establecimiento...” (El Noticiero Bilbaíno del 9 de julio de 1898).

En la próxima entrada de esta serie veremos como, el Ayuntamiento de Getxo, distribuía los cohetes y voladores que se iban a utilizar en las fiestas de cada barrio.

jueves, 16 de abril de 2026

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -474

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, la tensión de la guerra con los EEUU por la isla de Cuba, hacía que comenzaran los preparativos de defensa del Abra.

Como decía en la anterior entrada, sobre el último cuarto del Siglo XIX, la prensa bilbaína seguía con su relato de los preparativos para la defensa del Abra, ante el avance de la guerra con los EEUU por la isla de Cuba: “...Esos cañones de 1784 y 1788, reformados de que existen en la batería de San Ignacio, y esos obuses de 4.600 metros de alcance instalados en la de Mazo, constituyen una defensa formidable.

Sin embargo la verdadera y eficaz defensa esta en la instalación de baterías de un alcance de catorce a diecisiete kilómetros, en la punta de la Galea y Punta Lucero, y en la colocación de torpedos en el Abra. Tenemos entendido que estas baterías de la Galea y del Lucero se van instalar, así como que se han encargado a Trubia ocho obuses de 24 y cuatro cañones de 15. Respecto al sistema de cañones que debería emplazarse, parécenos que, a ser posible, ninguno como el Hontoria, que es el mejor cañón que se conoce, de tal modo, que supera a todos los extranjeros en cuantas condiciones debe reunir un arma de esta clase.

En lo que se refiere a la defensa del interior del Abra, hemos dicho que ninguna mejor ni más eficaz pudiera encontrarse, que la colocación de torpedos, y añadiremos que entre estos, el torpedo español o sea el «torpedo Bustamante», está muy por encima como sucede, con los cañones de los torpedos extranjeros...”

Para apoyar sus razonamiento bélicos, aquel diario, contraponía las características de la «mina-torpedo Bustamante» a la de otros existentes: “...Tres de ellos extranjeros: El Torpedo «Singer» de origen americano, el cual es mecánico pero tan inseguro en su funcionamiento, que puede hacerlo explotar el menor movimiento, incluso el oleaje del mar.

El Torpedo eléctrico «Mathieson» de origen americano, es flotante y necesita dos estaciones en tierra que cierren el circuito eléctrico a voluntad del torpedista y además una boya unida al torpedo conteniendo un cerrador de circuitos. Todos los cerradores de circuitos conocidos son tan deficientes que lo mismo pueden funcionar por el choque de un buque que por una marejada algo fuerte o por el mismo balanceo de la boya o flotador.

Torpedos Latimer Clark y Mac Evoy este también de origen americano, son eléctricos como el anterior y con los mismos inconvenientes, sin ninguna ventaja. Estos torpedos son extranjeros y nos cuestan en fábrica aproximadamente el doble que los nuestros.

El torpedo «Bustamante» puede construirse para que funcione mecánica o eléctricamente, pero está probada la superioridad del mecánico, porque cerrándose un puerto con este material en condiciones estratégicas convenientes, resulta imposible la entrada de un buque sin que forzosamente choque con algún torpedo.

Véase si ayer teníamos razón al decir, que poseemos recursos más que suficientes para defender nuestras costas de toda agresión...” (La Voz de Vizcaya del 2 de julio de 1898). La mina-torpedo Bustamante fue un arma anfibia, obra del santanderino  Joaquín Bustamante y Quevedo. Se trataba de una mina estática, de accionamiento automático, que no requería de la acción humana exterior, ya que solo con un leve choque con el casco de un navío, era suficiente para que explosionara. La misma era una envuelta metálica para la carga de figura troncocónica, dotada con seis percutores y mismo número de palancas en la parte más ancha de su circunferencia. Estaba unida por un cable a un dispositivo de inmersión que se situaba en el fondo marino y se mantenía fija a éste flotando entre dos aguas. Cuando un barco impactaba o rozaba una de las palancas, ésta empujaba el percutor asignado que a su vez encendía el iniciador y explosionaba la carga. Pesaba trescientos diez kilos, de los que cuarenta y cuatro correspondían a la carga explosiva compuesta de algodón pólvora; era fácil de manejar y fondear y su capacidad de resistencia soportaba una explosión de ciento noventa kilos de pólvora aproximadamente a cuarenta metros de distancia; además de aguantar hasta cincuenta días sumergida en el mar con capacidad operativa.

Y entre tanto, la polémica sobre los puestos de defensa del Abra, y sus cañones y morteros, seguían siendo alimento de la prensa bilbaína. Otros diarios trataban sobre el tema «El Noticiero Bilbaíno» discernía a cerca de la responsabilidad de artillar las defensas de «Punta Lucero» y «San Ignacio»: “...Desde hace mucho tiempo venimos llamando la atención acerca de la conveniencia de poner el puerto de Bilbao en condiciones de defensa. La Junta de Defensa, constituida en Bilbao, viene trabajando con laudable celo a fin de conseguirlo, pero tropieza se estrella contra la pasividad y abandono del gobierno.

Todo lo que hasta ahora se ha hecho a sido por iniciativa de esa Junta. Pero resulta que los cañones emplazados en las baterías ya construidas no son suficientes, y aunque están destinados a la segunda línea de fuego, se necesitan mas cañones y obuses de largo alcance, alineados en puntos más avanzados.

Aquí hacen falta cañones modernos y de alcance para las baterías destinadas a la defensa del puerto, la Junta de defensa se halla dispuesta a sufragar sus gastos. Si por abandono del Gobierno, el puerto de Bilbao se viera el día de mañana atacado, pudiera decirse que se ha cometido con nosotros un crimen. La responsabilidad del Gobierno sería inmensa...” (El Noticiero Bilbaíno del 3 de julio de 1898).

Pero como todo no iba a ser guerra, y esta estaba lejos, también traía la prensa noticias refrescantes de nuestros lugares de asueto veraniegos, así narraba un tal “Juan de Amorebieta”: “...Las playas de Portugalete, Las Arenas, Algorta y Santurce, adquieren a cada momento mayor animación. Los calores estivales hacen que la gente que puede vaya a veranear a las lindas playas citadas, y la otra parte, al pueblo que permanece encerrado en talleres y oficinas los seis días de la semana, esa se aprovecha del descaso dominical para asaltar trenes y tranvías e ir a respirar las frescas brisas del Cantábrico y darse un chapuzón en sus azules aguas. La gente se preocupa de la guerra, pero no me ocuparé de ella en mi crónica. Huyamos de las sombras...” (El Nervión del 3 de julio de 1898).

Era aquella época de avances en la medicina y las enfermedades parasitarias, en Alemania la Malaria era una de ellas: “...El célebre doctor Koch, de regreso de las colonias alemanas, acaba de dar en Berlín una interesante conferencia sobre la «malaria», que acaba de estudiar minuciosamente en aquellas regiones.

Koch opina con los autores que le han precedido, que la causa de la malaria es un bacilo cuya naturaleza está exactamente determinada; en cuanto al modo de propagarse la enfermedad, opina que no es por medio del agua ni del aire, sino por medio de los mosquitos.

La quinina ha producido también en algunos casos tratados por Koch buenos resultados, pero no obra más que en cierto período de la enfermedad; la quinina no mata los bacilos, pero impide su desarrollo.

El doctor Koch se propone proseguir sus estudios, y espera encontrar, tarde o temprano, la vacuna de la malaria...” (La Voz de Vizcaya del 4 de julio de 1898). Y de mientras aquí, en casa, se daban consejos para combatir la Tisis: “...Para matar todos los gérmenes de la Tisis hay que someter la leche durante mucho tiempo a presión de vapor, a temperaturas superiores a la de cocción. La mortalidad en Bilbao por la tuberculosis alcanza la aterradora cifra de 6,68 por 1.000...” (El Noticiero Bilbaíno del 5 de julio de 1898).

En la próxima entrada de esta serie veremos como, los efectos de la guerra pareciera que habían llegado hasta las costumbres de algunos habitantes de la ría bilbaína.