
Antes
de que en nuestro entorno sugieran las primeras Colonias Escolares de
Verano,
comentar que sobre este tipo de Colonias Escolares, más allá de
nuestras fronteras, en la vieja Alemania, ya se trataba en 1876.
Contaba el diario madrileño «Época»:
“...Colonias
escolares de Vacaciones.- La Revista germánica, que aparece en
Leipzig, ha publicado en uno de sus últimos números un
importante
artículo sobre Estudios Pedagógicos. El periódico hispano alemán,
al estudiar el importante asunto de las colonias escolares de
vacaciones, o sea la residencia en los mejores puntos de la montaña,
de los niños de constitución débil o enfermiza e hijos de familias
menesterosas que concurren a las escuelas urbanas. El pastor Bion,
natural de Zurich, fue el que inició tan provechosa idea en 1875,
enviando al campo a niños de ambos sexos, dirigidos por varios
profesores. Al año siguiente casi se duplicó el número de los
infantiles expedicionarios, fundándose inmediatamente colonias en
Basilea, Francfort, Stuttgart, Dresde, Berlín, Brema, Leipzig y
Colonia. También han tomado carta de naturaleza en Austria...”
(La
Época 14 de enero de 1883).
Getxo
tuvo sus propias Colonias Escolares, en
la segunda década del Siglo XX,
entre los años 1927 y 1936, en la población de Cardeña Jimeno
(Burgos). Nuestro
municipio creyó llegado el momento de crear un centro de salud para
nuestros pequeños, sobre todo para tratar, como decían en 1929:
“...La
salud de los niños pobres y enfermizos, necesitados de cambio de
clima, seleccionando en las escuela primarias a los mas pobres y
débiles...”
Pero
además, nuestra Anteiglesia, sirvió como
lugar de colonias para niños/as de la comarca, sobre todo de Bilbao,
desde finales del Siglo XIX. La corporación bilbaína tenia colonias
en varios puntos de la geografía, en las cuales cerca de un millar de
niños disfrutaron en los veranos, tanto en zonas de playa como de
campo, pero que gravaban mucho las arcas del ayuntamiento, por lo que
decidieron realizar una actividad, que por un lado resultara
beneficiosa para aquellos pequeños y por otro abaratase el
presupuesto, dicha actividad buscaba enviar mil niños a disfrutar de
los baños de mar.
Esta
actividad se desarrolló en la playa de Ereaga. En esas primeras
experiencias, los niños iban a pernoctar en sus propios domicilios,
realizando diariamente viajes de ida y vuelta entre Bilbao y Algorta.
Existe constancia de esas colonias veraniegas durante los años 1912,
1913, 1914, 1915, a través de algunas publicaciones como «Nuevo
Mundo»
(Madrid) y «Novedades»
(Gipuzkoa), además de por la prensa bilbaína.
Ya
desde agosto de 1898 aparecen en la prensa bilbaína las primeras
referencias a las Colonias
Escolares, a las que acudían los niños bilbaínos. Comenzaba el
relato de prensa, el día en que partieron hacía las colonias:
“...Hoy
marcharan a Larrauri, Zalla, Gorliz
y Algorta las colonias escolares organizadas por la Junta Local de
Primera Enseñanza de Bilbao.
La
Colonia Escolar de Algorta esta formada por: Las Maestras, Dña.
Juliana Aguirrezabala y Dña. Ángeles G. de Mardones; las niñas que
compones dicho grupo son: Carmen Zamacois, Mercedes Vidaurrazaga,
Victoriana Larrea, Eulalia Azpitarte, Lucia Arachavaleta, Adela
Labin, Asunción Bilbao, Narcírsa García, Joaquina Hungría,
Constancia Pradera, María Lecuona, Carmen Echeandia, Gumersinda
Arrizabalaga, Benita Santa María, e Isabel Arteaga. La colonia va
acompañada por un vocal de la Junta, el cual no regresara hasta que
el grupo quede instalado. El señor Mendizabal marchará con la de
Algorta.
Ayer
se remitió a los puntos de destino el material y la ropa de los
escolares. Los niños
vestirán
blusa, sombrero de paja y alpargatas, cada uno lleva su
correspondiente bolso de mano. El tiempo de duración de la colonia
será de cuatro semanas...”
(El
Noticiero Bilbaíno del 29 de julio de 1898).
Unos
días más tarde, el mismo diario, hablaba sobre las actividades que
desarrollaban las niñas en la colonia de Algorta: “...Las
niñas hacen sus camitas, cuando vuelven del baño sus profesoras les
enseñan a hacer su limpieza personal, ayudándolas cuando no saben y
dirigiéndolas cuando lo hacen mal, y siempre atentas a educar con el
ejemplo, en casa, en la mesa, en el paseo, en todas partes. Todas las
niñas escriben sus diarios. Disponen de una pequeña biblioteca, en
la que se incluyen: Al lado del «Quijote de la juventud», la obra
maestra de Amicis «Corazón» poesías escogidísimas, las
magnificas «Cartillas Científicas», un diccionario de la lengua
castellana, y para que nada falte, un libro de poesías escritas en
euskera...”
(El
Noticiero Bilbaíno del 7 de agosto de 1898).
La obra «Corazón», de Edmondo de Amicis, que pertenece a la
literatura Italiana del Siglo XIX, enfoca
el papel de la escuela pública como centro integrador de orígenes
territoriales y de diferencias sociales; la misma narra
las vivencias de un niño italiano, sus
ilusiones, alegrías y tristezas. Es la historia
de un año escolar, descrita por un alumno de tercero de una escuela
municipal de Italia.
Casi
al finalizar el tiempo de la Colonia, una nueva carta llegaba a la
prensa bilbaína: “...Los
sesenta niños (treinta de cada sexo) que constituyeron las cuatro
colonias escolares, acudieron ayer a la Casa Consistorial, donde
fueron sometidos a un minucioso
examen antropométrico y antropológico por
el doctor Gorostiza. Vienen muy mejorados, y casi todos han ganado un
peso muy cerca de los tres kilos.
Durante
las cuatro semanas que han permanecido
en Gorliz, Larrauri, Zalla y Algorta han sido objeto de las
generales atenciones del vecindario. Las profesoras Dña. Juliana
Aguirrezabala, Dña. Victoria Urcelay, Dña. Ángeles Mardones y Dña.
Guadalupe Blasco, como los profesores señores Mata y Lara, que han
estado al frente de las colonias, regresan altamente satisfechos de
la expedición, de la que se han obtenido saludables frutos físicos y
morales...”
(El
Noticiero Bilbaíno del 28 de agosto de 1898).
Las
vacaciones de las Colonias Veraniegas de la capital de Bizkaia,
estaban orientadas a la mejora de su salud y a la prevención de
enfermedades. Precisamente sobre dichas colonias trataba el pleno del
Ayuntamiento de Getxo del 21 de julio de 1898: “...Se
da cuenta de una instancia de D. Juan Montes vocal de la Junta Local
de 1ª Enseñanza del Bilbao, individuo que organiza las Colinas
Escolares de vacaciones, quien indica haber tenido pleno
consentimiento de D. Luciano Alday para utilizar los locales de la
Escuela de la Fundación de niñas pobres de Andrés Cortina en
Algorta, para instalar una Colonia Escolar de 15 niñas también
pobres durante el presente periodo de vacaciones escolares. El
Ayuntamiento de Getxo acuerda conceder con sumo gusto, la
autorización que se solicita, debiendo dejar el solicitante dichas
escuelas en el estado en que las recibe, y tras realizar las
formalidades necesarias, con el Sr. Regidor Sindico D. Manuel
Cámara...”
La
prensa bilbaína, y también alguna revista gipuzkoana, recogieron
pequeñas historias y fotografías de aquellos pequeños, que desde
la Villa de D. Diego pasaron algunos veranos, acompañados de sus
maestros/as disfrutando de nuestras playas, siendo acogidos en algún
Colegio de Algorta.
En
un pleno del Ayuntamiento de Bilbao del
21 de octubre de 1910, presentaba una moción el Sr. Horn Areilza,
en la que se decía: “...El
Ayuntamiento hace un gran esfuerzo enviando cada verano a mil
escolares de ambos sexos a las colonias de verano, pero que es una
pena que muchos otros que también lo necesitaban por su precaria
salud, queden sin ese recurso. Para paliar esta carencia y mejorar la
salud de un mayor número de escolares proponía organizar el envío
de otros mil más a tomar baños de mar en alguna de las playas
cercanas a la Villa. Y se aprobó aquella propuesta que sería
llevada adelante en 1911...”
(Bilbao
periódico municipal, Baños
de mar para los escolares 2005).
La
prensa bilbaína, en uno de sus ejemplares, describía el semblante
de algunos de aquellos niños, a los que presentaba con aspecto
raquítico y endeble: “...Sus
rostros denotan la huella de una enfermedad terrible, propia de
organismos pobres...”
(El
Noticiero Bilbaíno del 7 de agosto de 1910).
Aquel año los niños bilbaínos fueron a colonias de Villaverde de
Trucios, Montes Claros, Busturia y Lekeitio.

Distintas
comisiones y servicios del Ayuntamiento colaboraron con otros
organismos e instituciones a lo largo de aquel invierno para hacer
posible estos baños: “...Las
compañías de transportes contestaron de forma afirmativa; la
Compañía Vizcaina de Electricidad informaba en carta remitida el 10
de abril de 1911 de su disposición a transportar en su tranvía a
100 escolares cada día desde Bilbao hasta la Avanzada y regreso por
un precio de diez céntimos por día y escolar. Pocos días más
tarde, el 25 de abril, la Compañía del Ferrocarril de Bilbao a
Santander, escribía que estaba dispuesta a transportar a cuantos
escolares fuera necesario por el mismo precio que el tranvía, diez
céntimos diarios por niño, en su ferrocarril desde Bilbao hasta
Algorta y regreso. A comienzos de mayo, una vez elegida la playa de
Ereaga como destino, el alcalde, Federico Moyua dirigió un oficio al
Ayuntamiento de Getxo, cuyos alcalde y concejales ofrecieron todas
las facilidades que pudieron y reservaron un espacio de playa para la
colocación de las casetas, además de ceder gratuitamente un local
en el que se pudieran guardar durante el invierno las casetas, lonas,
estacas, maromas, etc. El 19 de junio de 1911 se aprobaron los
presupuestos y normativa de esta iniciativa que años más tarde tomó
el nombre de Semicolonia de Algorta...”
(Bilbao
periódico municipal, Baños de mar para los escolares 2005).
En las expediciones del
año 1911 Se siguieron las normas referidas, con las siguientes
peculiaridades:
El servicio de almuerzo
quedó a cargo del industrial J. García Cazaña, dueño de la
panadería “La Esperanza”, quien debía de suministrar un
bocadillo compuesto por pan francés con una loncha de jamón un día
y por pan español con dos lonchas de queso al siguiente. En su
oferta inicial incluía un pastel cosa que el médico municipal
estimó conveniente retirar, incrementando en su lugar la cantidad de
pan.
Se presentaron numerosos
maestros para los puestos de directores y de ayudantes, lo que no es
de extrañar pues las cien pesetas asignadas a cada uno como
gratificación suponían una cantidad importante para ellos (en
aquella época el sueldo mínimo de los maestros vizcaínos era de 825
pesetas anuales).
Los bañeros
seleccionados por el Ayuntamiento de Getxo fueron todos ellos vecinos
de Algorta y marinos de profesión: José Domínguez, Juan Cruz
Llona, José Núñez, Agustín Irueta, Antonio Deusto, Jenaro
Maguregui, Martín Echevarria y Manuel Sáez.
Una
fotografía de 1912 en la revista «Nuevo
Mundo»
de Madrid nos daba idea de las vestimentas de los niños de las
Colonias veraniegas.
En ese año, 1912, los
expedicionarios parece ser que provocaron varios incidente en el
ferrocarril de Algorta y en la playa, lo que dio lugar a algunas
reformas implantadas a partir del verano de 1913.
Se separaron las
expediciones de niños y niñas, acudiendo los primeros desde
mediados de julio hasta comienzos de agosto y las niñas después;
también se incrementó el tiempo de permanencia en la playa. Se
limitó a doscientos el número de expedicionarios de cada día y se
intensificó la vigilancia, incrementando el número de maestros
acompañantes a la vez que disminuía el total de expedicionarios a
435 plazas para niñas y 409 para niños.
Cada día acudían cerca
de doscientos escolares divididos en cuatro secciones, acompañados
por un maestro director con cuatro ayudantes, cuando los chicos, y
por la directora con cuatro maestras auxiliares cuando las niñas.
Tenían su salida a las ocho de la mañana en la estación del
ferrocarril a Plentzia y el regreso lo iniciarían en la estación de
Algorta en el tren que tenía su salida a las 17,30h. Cada sección
disfrutaba de media hora de baño, aunque los bañeros deberían de
permanecer en su puesto, por si acaso, desde las 8h. Hasta las
12,30h.
La ampliación del
horario de permanencia obligó a sustituir el bocadillo de almuerzo
por una comida en regla, suministrada por el Ayuntamiento siguiendo
las normas y menús del reglamento que regía la cantina escolar de
la escuela de Urazurrutia. También se confeccionaron menús para los
maestros, a base de sopa, cocido, dos principios y postre. Después
de dirigirse infructuosamente a una treintena de industriales del
ramo de Getxo, se recurrió al Hospital Hospicio de Getxo, que se
hizo cargo de todos los aspectos: cocina, comedor y limpieza. Se
repartieron 8.358 raciones de comida a niños y niñas, con un coste
que sumó 4.233 pesetas.
El presupuesto total de
la semicolonia ascendía a 9.500 pesetas, durante los siguientes años
se mantuvo esta actividad sin variaciones, en los posteriores a la
Guerra Civil se utilizó el mismo modelo, pero cambiando el destino
que pasó a ser Artxanda; lugar adonde los escolares subían
utilizando el funicular”.
En
la foto superior se puede ver a la izquierda de la foto a los
maestros bilbaínos Srs. González, Fernández Playas y Barrios; a la
izquierda se aprecia al Bañero de Algorteño Sr. Echevarria
explicando a los niños cosas relativas al mar.

En
el año 1913, el comienzo de aquellas colonias fue por iniciativa de
D. Juan de Irala: “...El
propietario del moderno barrio de Irala-barri, D. Juan J. Irala, se
propone, al igual que en años anteriores, enviar en la primera
quincena del próximo mes de Septiembre unos 100 niños de las
escuelas de dicho barrio a tomar los baños en la playa de Algorta.
Con esta fecha ha dirigido el Sr. Irala un escrito a la Alcaldía, en
el que solicita se le conceda permiso para usar gratuitamente las
casetas y demás servicios que utilizan en la actualidad en Algorta
los niños de las escuelas municipales de nuestra Villa. Los niños
que se propone el Sr. Irala enviar a tomar baños, irán acompañados
de sus respectivos profesores y del intendente del citado barrio,
para mayor vigilancia y seguridad...”
Aquella temporada de baños escolares, para niños, terminaba el día
12 de agosto: “...Hoy
termina la temporada de baños de los
niños de las escuelas de esta villa que diariamente los vienen
tomando en la playa de Ereaga de Algorta. Según el acuerdo
oportunamente adoptado por la Comisión municipal de Fomento y
Colonias Escolares, las 175 niñas ya designadas empezaran a tomar
los baños, en la citada playa, el próximo miércoles. Esta temporada
de baños para las niñas durara hasta el 9
de
Septiembre. Dichas niñas irán acompañadas de cinco maestras de las
escuelas municipales y una portera...”
(Euzkadi
del 6 y 12 de agosto de 1913).
En
1915, el Ayuntamiento de Bilbao programó para su población escolar
con mayor riesgo de enfermedades unas vacaciones de verano al aire
libre.
Enviar
mil niños a disfrutar de los baños de mar, la cual fue conocida
bajo el nombre de “Semicolónia
de Algorta”,
una experiencia en la cual los niños iban a pernoctar en sus propios
domicilios, realizando diariamente viajes de ida y vuelta entre
Bilbao y Algorta.
Una
vez seleccionados los mil candidatos a disfrutar de esta
“semicolonia”; selección que realizaba el Médico Municipal
Inspector de Escuelas, fueron sólo 766 los seleccionados, quedando
los restantes escolares limitados a jugar en la playa, sin contacto
con el agua, lo cual seguro que fue un castigo para los que no
habían sido agraciados en la selección.
A cada niño se le
proporcionaba un carnet en el que constaban sus datos personales,
descripción física, días en que debía acudir, medio de transporte
y horario, así como unas casillas perforables numeradas para cada
viaje y cada almuerzo. Cada escolar debía de llevar una “sábana”
y un traje de baño, condición sin la cual no serían admitidos.
Se dividió a los
escolares en tres grupos, cada grupo acudiría a tomar baños durante
nueve días. Cada uno de ellos sería a su vez subdividido en tres
secciones: las dos primeras se reunirían a las seis y media de la
mañana; una en el Ayuntamiento, para salir a las siete en el tranvía
hasta la Avanzada, tomaría sus baños entre las nueve y las diez de
la mañana para regresar a Bilbao en el tren que salía de Algorta a
las once.
La segunda tenía su
punto de reunión en el Instituto Vizcaino, situado en lo que ahora
es la plaza de Unamuno, saliendo para Algorta en el tren de las siete
de la mañana, tomaría su baño entre las ocho y las nueve de la
mañana, y regresaban a Bilbao en el tranvía que salía de la
Avanzada a las once y media, la tercera se juntaba a las siete y
media en el Instituto Vizcaino, saliendo en el tren de las ocho para
tomar su baño entre las diez y las once. Su regreso se hacía
también en ferrocarril, en el tren que tenía su salida de la
estación de Algorta a las doce menos diez.
Los niños procedentes de
Zorrotza y Olabeaga se desplazaban en el ferrocarril de Bilbao a
Portugalete, cruzando el Puente Colgante, y desde allí, en tranvía
a Ereaga. Los de la zona de Ibaizabal y la Peña lo hacían en el
Ferrocarril Vascongado hasta Bilbao, donde enlazaban con el resto de
los niños utilizando el tranvía urbano. En ambos casos, eran
acompañados por un maestro ayudante.
Se suministraba a cada
niño un almuerzo, seleccionado por concurso entre los proveedores
locales, recibirían además un traje de baño cada uno. El personal
que acompañaba a cada expedición, consistente en seis maestros
voluntarios, actuando dos de ellos como director y directora; los
directores cobrarían 125 pesetas y los ayudantes 100 pesetas.
De acuerdo con lo pactado
con el Ayuntamiento de Getxo, éste seleccionaba ocho bañeros, que
percibirían 138 pesetas cada uno por mes y medio de trabajo,
debiendo prestar servicio entre las ocho y las once de la mañana.
También se contrató en
Getxo una señora encargada de recoger, secar y guardar la ropa de
los niños, que percibiría 2,50 pesetas por día trabajado.
Desde
Instrucción Publica de Bilbao decían: “...Se
ha reunido ayer esta Comisión municipal, con asistencia de los
señores Etxebarria, Laiseka y Otazua, adoptando, entre otros, los
siguientes acuerdos: Quedan enteradas de la comunicación de la
Alcaldía de Getxo, autorizando la instalación de las casetas de
baños en la playa de Ereaga para el servicio de los niños, y
cediendo los locales del año pasado para establecer en ellos los
comedores, habiéndose acordado dar las gracias. Ultimados todos los
preparativos para las Colonias, se ha dispuesto que éstas salgan de
Bilbao el día 21, verificándose las operaciones de peso y talla el día
19, a las cuatro de la tarde, en el Salón de Quintas...”
(Euzkadi
del 11 de julio de 1915).
El
anuncio de aquellas expediciones se publicaba en la prensa bilbaína:
“...Los
Baños Escolares.- Por el tren que tiene su salida a las ocho de la
mañana, marchó ayer a la playa de Ereaga, de Algorta, la expedición
escolar de niñas de las escuelas municipales que van a tomar baños.
La expedición,
compuesta de 175 niñas, dividida en cuatro secciones, fueron bajo la
dirección de la maestra municipal Dña. Braulia Rodríguez. Las
cuatro secciones van al cuidado de las maestras Dña. Engracia Abad,
Dña. Francisca Iza, Dña. Elena de las Fuentes y Dña. Julia
Elorriaga. La temporada de baños durará 27 días...”
(Euzkadi
del 14 de agosto de 1915).
Algunos
de estos datos están extraídos: De una publicación del Ayuntamiento
Bilbao, del diario «El
Noticiero Bilbaíno»
y
«Euzkadi»,
además de algunos diarios madrileños.