En
la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo
XIX veíamos como, la celebración de las fiestas de San Juan
prendían a lo largo y ancho de Bizkaia.
Un
anuncio en la prensa daba cuenta del arriendo de los vinos,
aguardientes y abacería de Getxo, que eran adjudicados en pública
subasta: “...Se
hace saber al público que habiendo sido, en el remate verificado el
día de hoy, adjudicado provisionalmente el arriendo de los arbitrios
de vinos, aguardientes, abacería y otros artículos de esta
Anteiglesia para el próximo año económico, a D. Luis Sancho,
vecino de ella, en la cantidad de 80.000 pesetas, o sea con baja de
la tercera parte de la base, y lo mismo el de carnes, a D. Emeterio
Camiruaga, en las dos terceras partes de su base, o sea 25.000
pesetas...”
(El
Noticiero Bilbaíno del 27 de junio de 1898).
En
alguno de los puertos pesqueros de Bizkaia, desde hacía año se
venían presentado quejas por el uso de artes de pesca que destruían
la misma. Pues bien, entre los pescadores que incluían alguna de
aquellas artes se encontraban, como ya indique anteriormente, algunos
que faenaban en nuestra Ría: “...Hace
algunos años, los pescadores de Bermeo formularon repetidas quejas
contra el uso de ciertos artefactos que se solían emplear en la
pesca, destruyéndola por completo, y pidieron su prohibición.
En
virtud de estas reclamaciones, la Comisión de pesca de Bilbao
procedió la formación de una Junta Provincial, con asistencia de
los delegados de todos los puertos de la provincia, cuya Junta
propuso a la Comisión Central de pesca los siguientes acuerdos, que
fueron aprobados:
1º.-
Prohibir el uso de palangres en los puertos y proximidades de la
costa hasta dos millas de ella, entrando dentro de las atribuciones
de los Comandantes de Marina el determinar, después de oído el
parecer de la Comisión Provincial, la prohibición de la pesca con
toda clase de artes en determinados puntos donde reconocidamente
algunas especies reproducen sus crías.
2º-
Absoluta supresión del arte de arrastre, alcanzando esta prohibición
a las redes que se fijan en sitios apropiados para acorralar la pesca
y muy particularmente en aquellos que al reflujo quedan en seco.
Resultado
de estos acuerdos y compendio de los mismos, fue la Real Orden del
19 de Febrero de 1883, dictada para reglamentar la pesca e impedir la
destrucción de la misma con el empleo de determinados aparatos,
especialmente los llamados de arrastre.
Pues
bien, según nuestras noticias, la guardia civil detuvo no hace mucho
tiempo en las inmediaciones de Portugalete y Santurce, a unos
pescadores que se dedicaban a su industria por el sistema llamado de
arrastre. Los detenidos acudieron en queja a la Cámara de Comercio y
esta corporación, tomando por su cuenta el asunto, parece que se ha
dirigido a la Comandancia de Marina con la pretensión de que no se
exijan responsabilidades.
Si
el hecho es tal y conforme lo hemos referido, parécenos que la
Cámara de Comercio no se ha conducido con el mayor acierto en esta
ocasión. Lo que procede es que la sección marítima de la citada
Cámara estudie detenidamente el asunto y examine la Real Orden de
1883. Y que no se apliquen o se suspendan caprichosamente los
efectos de una disposición, que si está bien dictada, constituye
una garantía de la industria pesquera...”
(La
Voz de Vizcaya del 27 de junio de 1898).
Ahora
que algunos, con pocos escrúpulos y más incultura claman contra los
que llegan de otros lares, necesitados de una vida “decente”,
sería bueno ver como era a finales del Siglo XIX, el flujo de la
emigración e inmigración en el Estado: “...De
la estadística publicada por la Dirección general del Instituto
Geográfico, entresacamos los siguientes datos demostrativos de la
emigración é inmigración en la Península en el primer trimestre
del año actual.
En
dicho período emigraron 24.122 individuos, de ellos 22.065 varones y
2.051 hembras.
Inmigraron
en igual época en la Península 19.980 individuos, 17.973 varones y
2. 07 hembras.
De
los 24.122 emigrantes, eran españoles 21.626 v españolas 1.867. De
los que inmigraron eran españoles 17/94 y españolas 1.641. De modo,
que solo eran extranjeros 1.245. Los extranjeros emigrados de España
solo fueron 629.
El
mayor número de emigrantes fue a Cuba (17.142), siguiendo en orden
a Argelia fueron 1.683; luego la República Argentina con 1.61;
Puerco Rico 718; Brasil con 827; Filipinas 681; Inglaterra con 324 y
Méjico 276.
De
donde más inmigrantes vinieron fue de Cuba 9.180; Filipinas 3.895;
Argelia 2.686; República Argentina 1.019 é Inglaterra 531.
Clasificados
por profesiones los españoles emigrados, figuran en primera línea
los agricultores, que ascendieron a 2.964.
El
Instituto Geográfico y Estadístico incluye como emigrantes a los
militares, los cuales figuran en la clasificación de que hablarnos
con la cifra de 16.041. El número menor corresponde a los
sirvientes, pues sólo emigraron 4.
Inmigraron
3.202 agricultores y 18 sirvientes españoles.
También
incluye en la inmigración el Instituto a los militares, los cuales
fueron 11.512...”
(La
Voz de Vizcaya del 29 de junio de 1898).
Y
cambiando de aires, y con la llegada del verano, Las Arenas y
Portugalete recibían las visitas de los veraneantes bilbaínos:
“...A
provechando lo espléndido del día, fue muchísima la gente que en
tranvías, trenes y carruajes particulares se trasladó ayer a
Portugalete y Las Arenas, con el fin de respirar las frescas brisas
del mar...”
(La
Voz de Vizcaya del 29 de junio de 1898).

En
el pleno municipal de Getxo del 30 de junio de 1898, se daba cuanta
del servicio de barreduras en el barrio de Las Arenas: “...Se
da cuenta de una instancia de D. Domingo Mugarra, de esta vecindad,
en el que se compromete al arrastre, conducción de la barreduras y
desperdicios de las casas y calles del barrio de Las Arenas durante el
año económico de 1898 a 1899, con arreglo a lo establecido en sus
bases, osea en doscientas pesetas. Debido a que ha quedado desierto
el concurso para dicho servicio se acuerda: Acceder a las
pretensiones del Sr. Mugarra y adjudicarle el expresado arriendo. De
la misma manera se accede a conceder el servicio de barreduras de
Algorta a D. Juan Bautista Unibaso...”
Seguía
el pleno municipal, y a pesar de que habían transcurrido 22 años
desde que finalizara la última guerra entre Carlistas y Liberales,
todavía coleaban pagos pendientes de los servicios prestados por los
carreteros de Getxo: “...En
vista de una instancia presentada por D. Saturnino Azcorra, y de los
recibos que acompañan a la misma, acuerda el Ayuntamiento de Getxo
se expida a favor de D. José Camiruaga, D. Juan José Torre y
consortes, carreteros que estuvieron realizando bagajes en la última
guerra en Bilbao, el libramiento de 1.500 pesetas por los servicios
prestados...”

Además
otras cuentas, estas de la última epidemia de viruela, eran atendidas
en cuenta: “...Se
da cuenta y aprueba el pago, tan pronto como se pueda, de una cuenta
a Dña. Margarita Echevarria que importa 234,85 pesetas, procedentes
de géneros de alimentación suministrados a las casas de las
personas atacadas de viruela, por su condición de pobres, desde el
19 de marzo hasta el 7 de mayo últimos. Además se acuerda el pago
de una cuenta de 196 pesetas a Dña. Eduvigis Uribe, por los
servicios prestados durante 49 días y noches, en algunas casas
atacadas de viruela, desde el 15 de marzo hasta el 8 de junio último.
También el pago de otra cuenta al farmacéutico D. Alejo Sarria, que
importa 14,25 pesetas, por los medicamentos suministrados a los
pobres del municipio...”
Algún
pago también era realizado a algunos soldados de la localidad, que
habían retornado de la guerra de Cuba: “...Igualmente
acuerda este Ayuntamiento se paguen las raciones que por pan
corresponden a los soldados retornados de Cuba, de esta localidad, D.
Anselmo Artolozaga Vidaurrazaga y D. Dionisio Gorordo Astica, desde
el 18 de abril 30 de junio, según consta en sus pases...”
En
la próxima entrada de esta serie veremos como, la tensión de la
guerra con los EEUU por la isla de Cuba, hacía que comenzaran los
preparativos de defensa del Abra.