En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, se estaban realizando obras de Algorta, en Alango y San Nicolás.
En la prensa bilbaína se hacían la pregunta ¿El Pescado es un buen alimento?, la respuesta que daban incluían alguna estadística sobre su consumo: “...Sabido es que ciertas personas no pueden comer pescado sin verse atacadas de afecciones diversas, de enfermedades de la piel, etc.
Pero estos casos constituyen las excepciones. En general el pescado puede ser tenido como un buen alimento. En todo tiempo los pescados, los crustáceos, los moluscos, han servido para la alimentación del hombre.
Sin hablar de los tiempos prehistóricos, se puede invocar el testimonio de Heródoto, quien refiere que los babilonios y los egipcios contaban con varias tribus que solo se alimentaban de pescados, y que otras tribus los hacían comer también a sus caballos. En nuestros días, el pescado es todavía el único sostén de numerosas colonias marítimas (esquimales, groelandeses, etc.).
En Francia, tal vez no se le concede la importancia que podría tener en la alimentación, especialmente en provincias. Los mercados del interior están menos provistos, lo cual se debe atribuir en primer término a que los medios de transporte resultan demasiado onerosos o poco rápidos. Y sin embargo, la carne de pescado es más nutritiva de lo que generalmente se cree...” Por aquellos días se realizaron diversos análisis de los pescados y mariscos, concluyendo que los primeros eran ricos en azoe y grasa, y que los que contenían menos grasa eran los mariscos. (El Noticiero Bilbaíno del 28 de julio de 1898).
Aquel verano de 1898 fue el aldabonazo de salida para las Colonias de Niños bilbaínos, que acompañados de sus profesores acudirían a las playas del litoral. Fue una de las manifestaciones de la moderna aplicación de higiene escolar destinada a niños y niñas pobres. La Comisión Organizadora eligió cuatro lugares para aquellas Colonias, Getxo, Gorliz, Larrauri y Zalla, para aquella novedosa actividad se seleccionaron los niños y niñas más pobres y más enfermizos de las escuelas públicas. La prensa bilbaína decía: “...Mañana es el día designado para la salida de las cuatro expediciones escolares de Bilbao, a los puntos designados por la Junta Local. Esta acordado que que la Colonia Escolar de niñas que dirigen las profesoras Dña. Juliana Aguirrezabalaga y Dña. Ángeles Mardones, se instale en Algorta...” (El Nervión del 28 de julio de 1898).
Por otro lado, otro de aquellos diarios hablaba sobre el barrio de Las Arenas, de sus atractivos, sus fiestas y sus hoteles: “...De Las Arenas.- Muy señor mío y de mi mayor aprecio: Encuéntrome en este delicioso sitio veraniego donde tan grata se hace la estancia, rodeado de toda clase de atractivos. Hemos entrado en la gran semana, pues la serie sucesiva de romerías que en ella se verifican la hacen acreedora a tal título. Ayer se verificó la romería de Santa Ana con gran animación y por la noche cantó el orfeón organizado por el inteligente e infatigable profesor de música Sr. D. Millán Armero.
Tanto los jóvenes que componen dicho orfeón como su director fueron objeto de ruidosas ovaciones por el buen gusto y delicadeza con que matizaron todas las piezas de que se componía el programa, singularmente los números 4° y 6° titulados «Ziri bersoa» (asto-kontua) y «Maruñela», este último con la bonita agregación escrita por el Sr. Armero.
La banda de música algorteña tenía obligación de tocar por la noche, pero no lo hizo, por cuyo motivo el director de la de Sestao, con cinco músicos, tuvieron que amenizar el baile.
Los hoteles se encuentran muy concurridos, especialmente el de Ventura, donde, debido a las grandes comodidades que posee y al bonito jardín que tiene en la parte zaguera del edificio, se ve frecuentemente visitado por infinidad de bañistas y gente bilbaína que viene a pasar el día a estas playas...” (La Voz de Vizcaya del 28 de julio de 1898).
Algún diario bilbaíno, es posible que con simpatías, o financiado por un poderoso señor con propiedades en Las Arenas, cantaba en sus paginas las maravillas que el barrio ofrecía a sus visitantes veraniegos: “...En la Playa de Las Arenas.- Continúa siendo esta playa la preferida por cuantos buscan en esta costa las delicias que en ella ofrece la estación estival. De día en día se ve mayor concurrencia de veraneantes, ansiósos de respirar las brisas del Cantábrico, y sentar sus reales en las preciosas villas y hoteles que, circundados de bosques de pinos marinos, existen en esta deliciosa estación balnearia.
Ya anteriormente di cuenta a los amables lectores de El Nervión, de la distinguida colonia veraniega con que con que contamos, a la que tengo que añadir algunos nombres más, debido sin duda a que van conociéndose las inmejorables condiciones de Las Arenas, como residencia veraniega. Prueba de ello son las distinguidas familias que procedentes del interior se hospedan en el elegante «Gran Hotel de los Baños de Mar Bilbaínos».
Allí se encuentran hospedadas, entre otras familias, los marqueses de Bosora y de Mondéjar de Madrid; D. Álvaro Olea de Pimentel de Valladolid; D. Justo Otero de Zaragoza; D. Mariano Sainz de Madrid. Sería prolijo enumerar el número de habitaciones pedidas por familias que tienen previsto venir a pasar una temporada en estas linda playa.
La. terraza del elegante hotel, desde donde se domina el más precioso golpe de vista que pueda soñar la imaginación, es el punto de cita, a las horas de comer, de conocidísima familias bilbaínas, entre las que vimos días atrás a los señores de Lewison, de Landeta, de Azaola, de Renovales, de Aguirre, de Coste, la lista sería interminable dada la numerosa concurrencia que allí acude dado el buen trato y amabilidad de los dueños del Gran Hotel.
Las Fondas se ven también muy concurridas por familias bilbaínas que van a pasar las breves horas de calor cerca de la playa. Hallándose muy concurrido el establecimiento de Baños de Mar Calientes «Las Delicias». Entre las familias que últimamente han llegado allí, para ocupar las lindas Villas que poseen esta la del Sr. Gana, el distinguido Hotel del que es propietario esta situado a la entrada del Puerto. El día de Santa Ana hubo aquí un asalto a las casas de amigos que aquí poseen villas, las gentes distinguidas sociedad bilbaína.
A la animación de la playa contribuye el hecho de que lleva sin llover todo el mes. De animación muy bien, el domingo se celebrará la Romería de San Ignacio en la Avanzada, y el domingo siguiente la repetición de la de Santa Ana en la ermita de Lamiaco. Firmaba el artículo un tal Juan de Amorebieta...” A aquella desbandada hacía la costa influía el calor: “...Que en Madrid es sofocante, y que anima a la gente a salir a baños hacia las playas de Norte...” (El Nervión del 29 de julio de 1898).
En la próxima entrada de esta serie veremos como, la alarma ante la posible llegada de la armada Yanqui alteraba el devenir de la vida de nuestros convecinos.





.jpg)
.jpg)

.jpg)











