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domingo, 8 de octubre de 2023

EL GREMIO DE PESCADORES DEL PUERTO DE ALGORTA


En 1685 el Consulado de Bilbao preparaba la defensa del Abra, con las baterías de Portugalete, Campo Grande, Santurce, Ciervana y Algorta. En ellas se estaba haciendo las obras necesarias para proteger al comercio de la villa; eran tiempos de guerras continuadas. Los caminos hasta nuestra Anteiglesia aun estaban prácticamente intransitables. Precisamente en un expediente del Archivo Foral de Bizkaia de 1684 aparece recogido: “...Reconocimiento de las baterías y fortificaciones que la villa de Bilbao ha construido en El Solar y en el Campo Grande que llaman de Bilbao de la villa de Portugalete, en Usategui de Algorta, y en San Bartolomé, en San Jerónimo y Jibilis en el concejo de Santurce, efectuado por Joaquín de Basabe Uribarri, regidor capitular de la Bilbao, y Juan de Larragoiti Leara, en nombre de la villa, el capitán Juan de Taborga Sarabia, como encargado de dichas obras, y Lucas de Longa y Antonio de la Pedrosa, como maestros de obras nombrados al efecto por la villa y por Bartolomé de Casares, rematante de las obras...” (Archivo Foral de Bizkaia. Expediente: Bilbao Antigua 0037/001/015 de 1684).

Viene esto a cuento de que tan solo 19 años más tarde se hablaba ya de la defensa del Puerto de Algorta, y en un legajo de ese mismo Archivo se regogía lo siguiente: “...Libramiento de diez mil cuatrocientos nueve reales emitido por Juan de Hormaeche, depositario de los maravedíes destinados a gastos de fortificaciones que por parte de la villa de Bilbao se efectúan en la de Portugalete, concejo de Santurce, puerto de Algorta y otros parajes de la comarca para asegurar sus puertos de las embarcaciones enemigas, en favor de Agustín de la Hormaza Urquijo, Síndico Procurador General de la villa, para pago de la pólvora que compró para la defensa de dichas fortificaciones...” (Archivo Foral de Bizkaia. Expediente: Bilbao Antigua 0254/001/002 de 1703).

Diez años más tarde, la actividad pesquera del Puerto de Algorta y su Cofradía de Mareantes mostraban una larga historia. De sus actividades tenemos información a través de los legajos del Archivo Foral de Bizkaia desde mediados del Siglo XVII. En uno de esos escritos, se habla de un auto de embargo al capitán de una pinaza (embarcación de vela y remo): “...Embargo realizado por el vicario de la Merindad de Uribe, en la causa promovida por Francisco de Basarte, vecino de Guecho, mayordomo de la cofradía de mareantes de San Nicolás de Algorta, contra Martín de Arrigunaga, capitán de una pinaza, sobre el pago de veintidós reales por el importe de luminaria para dicha cofradía...” (Archivo Foral de Bizkaia. Signatura JCR2655/022. Del 17 de mayo de 1695).

También podemos encontrar información a través de los libros publicados sobre nuestra Anteiglesia. Una de esas informaciones, nos acerca a los tiempos de la construcción del puerto y a sus gentes: “...Hasta el siglo XVI no suena nada el nombre de Algorta y entonces empezó a nombrarse como puertecillo donde habitaban algunos mareantes que se dedicaban a la pesca y al practicaje. A principios del siglo XVII, la Anteiglesia, construyó un muelle con su dársena en Algorta, para lo cual le prestó ayuda de dinero el Señorío, y entonces empezó a poblar la cañadilla por donde se baja al puerto, de modo que a fines del siglo XVIII ya contaba Algorta con cerca de cien casas en su mayor parte próximas al puerto, el cual tenía unas veintena de lanchas. En 1790 fundo el gremio de mareantes la ermita de San Nicolás...” (Historia general de Bizkaia de D. Juan Ramón de Iturriza y Zabala -1787).

Otra que nos habla a cerca de sus estructura data de 1627: “...Cuando los getxotarras casi acapararon el pilotaje de la barra y el atoaje de la ría, la anteiglesia comenzó a sentir la necesidad de un fondeadero para sus lanchas. Amarrar las embarcaciones en la ría, además de peligroso, acabó por estar prohibido. Pairarlas en la mar tampoco ofrecía seguridad. Así que, la Cofradía de mareantes tomó la iniciativa de construir un puerto para el refugio de lanchas detrás de la abrigada ladera de Usategui. No hay constancia, pero podemos suponer, que antes que el puerto actual, existió otro más rudimentario. Tal vez de estacadura, reforzada de piedra y argamasa que, desgraciadamente, no tenía la solidez suficiente para aguantar los fuertes embates del mar, y que precisó constantes reparaciones. Hay un dato objetivo de 1627, en ese año la anteiglesia estaba construyendo ya su puerto. En el “Regimiento” del 12 de septiembre de 1626 el Señorío había asignado 80 ducados para esas obras...” (Historia de Guecho de D. Carlos María Zabala -1990).

También nos llegan datos a cerca de la Escuela de Náutica del Puerto Viejo de Algorta, que vino a sustituir a la sede de la Cofradía de Mareantes y Lemanes. De ello nos habla “Itxas Memoria”: “...Escuelas de Náutica de Bizkaia: Antonio Zugasti extiende tres certificados por su escuela del puerto de Algorta (Getxo). Se documentan como profesores de Náutica en Getxo (Algorta) Andrés Cortina, en 1796, y Antonio Zugasti, desde 1798 hasta 1812. En 1880 se inaugura la Escuela de San Nicolás, sobre el puerto de Algorta, con el maestro Eusebio Echaniz, en funciones tanto de Náutica como de Comercio. La Escuela se engloba en el Colegio Municipal de San Bernardo en 1894-95, siendo profesores Prudencio Bárcena de Geografía, Domingo Ochoa de Matemáticas y Física, Gabriel Lafuente de Pilotaje, Cosmografía y Maniobras, y Juan Dourte de Dibujo. En aquel curso asistían diez y ocho alumnos. En el curso 1902-1903, bajo la dirección de D. Ochoa, se consignan veintitrés alumnos en las nueve asignaturas de Náutica. Por competencia de la Escuela Oficial de Bilbao, se cerró la de Getxo en 1914...” (Itsas Memoria. Revista de Estudios Marítimos del País Vasco del 2000).


A pesar de que el régimen de propiedad sobre las lanchas pesqueras de bajura estuvo bastante generalizado y se mantuvo prácticamente inalterado en la mayoría de los puertos vascos entre el seiscientos y el ochocientos: “...Casi todas las informaciones que hacen alguna referencia al modo en el que se repartía la propiedad sobre las lanchas de pesca durante el siglo XVIII, en la Bizkaia del siglo XIX en la información contenida en el Archivo General del Señorío, señala que ningún dueño de lancha poseía más de una lancha mayor, aun cuando, en algunos lugares, se constata que al mismo tiempo eran propietarios de lanchas sardineras que utilizaban en verano. Sin embargo, esta regla conocía también excepciones. Por un lado, se daban casos de embarcaciones pertenecientes a varios condueños. En el puerto de Getxo, durante los siglos XVII y XVIII, las embarcaciones pesqueras eran de propiedad compartida incluso entre ocho copropietarios...” (José María Beascoechea, Guecho. Monografía histórico-artística, Bilbao, 1984, pág. 112).

Pesca que, a veces, llegaba mansamente a nuestras playas, tal y como relataba un diario madrileño en agosto de 1864: “...El viernes por la mañana aparecieron en la playa de Algorta un número considerable de tollinos. Estos enormes pescados se internaron tanto en la playa que al bajar la marea no encontraron bastante agua como para volver al mar. Algunos pescadores llegaron a coger hasta 25 ejemplares. Sabido es que estos tollinos van constantemente en persecución de la sardina, ello explica su presencia en nuestras playas...” (La Correspondencia de España del 8 de agosto de 1864).

En los autos del Archivo Foral de Bizkaia, también podemos encontrar menciones a la Cofradía de Pescadores de San Nicolas de Algorta, las cuales nos hablan de los Mayordomos de la Cofradía: “...En la causa promovida por Francisco de Basarte, vecino de Guecho, mayordomo de la cofradía de mareantes de San Nicolás de Algorta. (Signatura JCR2655/022. Años 1695-05-17 / 1695-06-27). En el pleito promovido por Juan de Sarría, mayordomo de la Cofradía de San Nicolás de Algorta, por sí y en nombre de los cofrades y dueños de lanchas. (Signatura JCR0471/045. Años 1703-12-17 / 1704-02-18). Autos del pleito promovido por Carlos de Uria y Antonio de Goicoechea, vecinos de la anteiglesia de Guecho y mayordomos de la cofradía de San Nicolás de Algorta, contra Antonio de Arana y Piñaga, vecino de dicha anteiglesia, propietario del solar contiguo a la ermita del puerto de Algorta, sobre la venta del citado solar con motivo de la ampliación de la ermita. (Signatura JCR2044/022. Años 1792-05-23 / 1792-06-01). Comunicación de José Ramón de Ubao, mayordomo de la cofradía de mareantes de Algorta, a Mariano Ordóñez de Barraicua, sobre el mantenimiento de la ermita de "San Nicolás de Bari". (Signatura VILLARIAS 2733/007/003 . Año 1810-02-18).

En acta de un expediente municipal, relativa a las pescas que en el Puerto de Algorta se realizaban, se elaboró un estadillo sobre lo empleado en salazones, frescos, escabeches y para exportación. Y en el aparecía como Mayordomo de la Cofradía de Algorta, D. Martín Berreteaga. (Archivo Municipal de Getxo. Datos sobre Pesca y Embarcaciones del 4 de octubre de 1878. Signatura 4626.2).

Nuestra Cofradía, la de Algorta, en ciertas ocasiones intervenía, en las reuniones de la Asociación de Navieros de Bilbao, y hacía que sus opiniones fueran tomadas en consideración: “...En la Junta General ordinaria el miércoles la Asociación de Navieros de Bilbao, a la que asistieron los Sres. Sota, Astigarraga, Madariaga, Yandiola, Real de Asúa, Ferrer, Uníbaso, Portillo y Garteiz, aprobaron la memoria del año 1902. En dicha Junta se acordó acceder a lo solicitado por la Cofradía de Mareantes de Algorta, para practicar el servicio de botes en este puerto...” (Diario de la Marina del 6 de febrero de 1903).

En el libro de plenos del 12 de noviembre de 1914, en la segunda página, aparecen ya referencias, por un lado de la Cofradía de San Pedro de Algorta y por otro a la necesidad de construir la Casa venta de Pescado en Arriluze: “...Se da cuenta de una moción suscrita por los señores Cortina, Antonio de Uriarte y Enrique Vidaurrazaga en la que proponen:

1º La aprobación del Reglamento de la Cofradía de Mareantes de San Pedro, de esta localidad, que se acompaña a este escrito.

2º Se aprueben los planos y presupuestos adjuntos de las obras de la Casa de Venta de Pescado. 3º Solicitar a la Junta de Obras del Puerto la oportuna autorización para construir, junto al Puerto nuevo de Algorta, el referido edificio...” En el mismo libro, en la cuarta página, se menciona una comunicación del Presidente de la Sociedad del Gremio de Pescadores de San Pedro “...Se da cuenta de una comunicación del Presidente de la Sociedad el Gremio de Pescadores de San Pedro de Algorta, en la que se dice que el día 15 del corriente, en Junta General dar su conformidad al Proyecto de Casa de Contratación y Reglamento de dicha Sociedad...” (Archivo Municipal de Getxo. Libro de Plenos del 12 de febrero de 1914 al 5 de marzo de 1916. Signatura 10727).


El día 11 de noviembre de 1914 el Ayuntamiento de Getxo recordaba que: “...En Sesión del 18 de junio de 1914 se acordó subvencionar con 5.000 pesetas la construcción de una Casa Venta de Pescado que se propone construir la Cofradía de Mareante de San Pedro, en las inmediaciones del Puerto nuevo de Algorta. Por otro lado además de proponer algunas modificaciones en el Reglamento, se han tomado las precauciones necesarias para el caso de disolución de la Cofradía. También se acuerda aprobar el Reglamento de la cofradía de Mareantes de San Pedro...” El precio estimado para la construcción de dicho edificio ascendía, según lo indicado en el Presupuesto General: “...Asciende este presupuesto a la cantidad de 10.418 pesetas...” El material, que se iba a emplear para la construcción del citado edificio, tenía la siguiente procedencia: “...La piedra será de las canteras de Axpe. El mortero de cal y arenas hidráulicos de Zumaya...” Por otro lado se recogía en este expediente el reglamento aprobado de la Cofradía de Mareantes de San Pedro: “...Se constituye esta Sociedad con el nombre de «Gremio de Pesadores de San Pedro». El objetivo de esta sociedad es mantener en toda su pureza las relaciones de compañerismo, mutuo socorro y fraternidad que han existido siempre entre los Pescadores de este Puerto...” Seguía aquel reglamento citando apartados, entre el se recogían cosas como: “...Todo socio que en la temporada de invierno no se halle en este pueblo y no se dedique a la pesca del besugo o sardina, pagará una peseta mensual; se considera temporada de invierno del 1 de octubre al 31 de marzo. Los socios que durante la temporada de verano se dediquen al cuidado de embarcaciones de recreo, abonaran durante dicha época una peseta y cincuenta céntimos mensuales. A todo socio que se emplee fuera de la industria de la pesca, se le dará de baja temporalmente mientras dure ese empleo...” Los socios de la Cofradía de San Pedro tenían derecho a atención médica y a pensión durante su convalecencia: “...Tiene derecho los socios a asistencia gratuita de los facultativos en el arte de curar y a medicamentos en todas las enfermedades, que no provengan de mano airada. A una pensión de cincuenta céntimos durante el tiempo que permanezcan enfermos, lo cual deberá ser acreditado por un facultativo. También tendrán derecho a una pensión de cincuenta céntimos diarios cuando por su avanzada edad o achaques, contraídos en el ejercicio de su profesión, se vean incapacitados. En caso de fallecimiento de algún socio, su familia recibía 75 pesetas de los fondos de la Sociedad...” Las dietas para los cargos de la Sociedad, que eran gratuitos, cuando para realizar gestiones tenían que acudir a otras localidades eran: “...Se le abonará 3 pesetas de dieta por viaje a Portugalete y 5 pesetas a Bilbao...” Los Socios de la Cofradía debían de pagar por derechos de pesca, lo cual nos daba el dato de las capturas que se realizaban en la época: “...Tendrá que pagar por cada docena de Verdel de tamaño crecido, jibión, cabra, fanecas y abadejo, cinco céntimos por cada docena.

Por el verdel de tamaño pequeño, conocido con el nombre de veriguetes, cinco céntimos por cada ciento. Por el congrio, cinco céntimos kilogramo, siempre que pese más de 3 kilos.

Por cada langosta 5 céntimos.

Por las brecas 10 céntimos docena.

Por las lubinas y corbinas de medio kilogramo de peso en adelante, 10 céntimos por kilogramo.

Por las urtas o tollos, 5 céntimos la unidad.

Los Socios pagaran los derechos de pesca a las 24 horas de haberla vendido...” La Cofradía llevaba un libro de cargo y data en el que se anotaban los ingresos y gastos.

Finalmente se recogía la formula que había de aplicarse en caso de disolución de la Sociedad: “...Para disolver la Sociedad será necesaria la conformidad de las dos tercera partes de sus socios. En caso de acordarse su disolución, los fondos que existan serán entregados al Santo Hospital Municipal de esta Anteiglesia. El edificio de Ventas pasará a ser propiedad del Ayuntamiento...”


Era Presidente de la Cofradía de San Pedro de Algorta, en noviembre de 1914, D. Martín Palacios. En membrete de su correspondencia figuraba como «Sociedad de Gremio de Pescadores de San Pedro de Algorta».

El 24 de diciembre de 1914, el Presidente de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao, D. Ramón de la Sota, dirigía una carta al Alcalde de Getxo: “...La Junta de Obras de este Puerto se ha servido aprobar y hacer suyo el siguiente informe, a cerca de la Casa para la Contratación de Pescado en el Puerto de Algorta: Examinado el proyecto presentado por la Sociedad de Pescadores de San Pedro de Algorta, para la construcción de un edificio dedicado a la venta de pescado, tengo el honor de manifestar a V.S. que para dar cumplimiento a lo dispuesto en la R.O. del 5 de junio de 1914, propone esta Dirección que el canon que la Sociedad de Pescadores de San Pedro de Algorta abone a la Junta de Obras se fije en 40 pesetas anuales, teniendo en cuenta que la superficie ocupada por las obras es una roca inservible para los usos del Puerto y que se halla dos metros por debajo de la pleamar. Si para los proyectos futuros de la Junta de Obras fuera un obstáculo la obra concedida, el solicitante deberá derribarla en el plazo de tres meses...” El 14 de abril de 1916 salían a subasta las obras de aquel edificio. El 4 de septiembre de 1916, el Arquitecto Municipal D. Fidel Iturria, certificaba que aquellas obras se hallaban terminadas. (Archivo Municipal de Getxo. Obras Venta de Pescado 1914).

Cuando anteriormente me refería al libro de cargo y data, en el que se anotaban los ingresos y gastos de al Cofradía, decir que este se llevaba desde junio de 1906, y en el mismo se consignaban los siguientes datos: “...Lo recaudado por derechos de pesca durante aquel mes, en el que habían abonado: Fernando Arenaza, Juan Bª Goicoechea, Juan Ardanza, Rufino Gutierrez, José María Baez, Mariano Barrondo, Juan Bª San Sebastián, la lancha forastera «Bermeo» y los botes como concepto de derecho, distintas cantidades hasta hacer un total de 337,69 pesetas...” Las sardineras y las lanchas forasteras también abonaban distintas cantidades, las cuales era recogidas en aquel libro. Por otro lado la Cofradía realizaba algunos pagos como: “...A los cuatro hombres que portaron el Santo, el día del Corpus, 3 pesetas. Al médico D. Ramón Pereiro por atender a un socio 3,10 pesetas. Por el blanqueo del Etxetxu 13 pesetas. A los boticarios D. Pedro Salazar y Alejo Sarria 18,60 pesetas. A la viuda de Antonio Deusto por la defunción de su marido 75 pesetas. Por la reparación del bombo para el sorteo de la pesca, a la hojalatería de Emilio Soler de la calle de la Carretera frente a la casa Consistorial, 28 pesetas...” Los médicos que figuraban en aquellos libros eran los Señores: “...Ramón Pereiro, Joaquín Aznar, Manuel Hormaechea y Ramón Libano...” Cuando en julio de 1917, dejó de existir la Sociedad del Gremio de Pescadores de San Pedro de Algorta, eran Presidente de la Cofradía era D. Juan Ardanza y secretario D. Ermenegildo Tellitu. (Archivo Municipal de Getxo. Contabilidad Gremio de Pescadores de1906 a 1923).

El 12 de Marzo de 1920, en nombre de la Asociación de Navieros, Francisco de Aldecoa, solicito el permiso para la construcción de un edificio destinado a Salvamento de Náufragos y Cofradía de Pescadores. Aquel edificio, tenía en su planta baja un local para el pesaje del pescado; en la primera planta estaba otro local destinado a su venta, además de la casa del guarda y varias salas, entre ellas una destinada a curas. (Archivo Municipal de Getxo. Signatura 903016 del 12 de marzo de 1920).

Contaba Koldo Azkue en su publicación «Actividades pesqueras residuales en el puerto de Algorta, Bizkaia», refiriéndose a la evolución de la Cofradía de Mareantes del Puerto de Algorta, que: “...Cuando las actividades pesqueras se trasladaron al nuevo puerto de Arriluze construido al socaire del contramuelle del Puerto Exterior, la sede de la Cofradía de San Nicolás se ubicó en el nuevo edificio de Salvamento de Náufragos, en la entrada del puerto. En ella también se situó la lonja para la descarga y venta de pescado. Una campana enclavada en la pared frontal, frente a la rampa del puerto, avisaba de la celebración de las subastas. Cuando la actividad pesquera profesional prácticamente desapareció en Algorta, la existencia de una Cofradía perdió su razón de ser...”

Para completar esta historia sobre la Cofradía de Pescadores de Algorta, añadir un dato y acontecimiento, que podríamos llamar histórico, ya que pertenece a otro ejemplar que he podido localizar del Reglamento de la Sociedad, esta vez bajo el nombre de “Gremio de Pescadores de San Nicolás de Algorta”. Se trata de un ejemplar de 1916, que fue reproducido en la Imprenta de Arrola Hnos. en Bilbao. En su primer artículo dice: “...De la Sociedad y su constitución: Se constituye con el nombre de sociedad “Gremio de Pescadores de San Nicolás de Algorta”, en el Puerto de Algorta, bajo la advocación de San Nicolás...” A lo largo de sus 21 páginas irá desgranando los objetivos de la sociedad, las facultades de sus socios, su forma de gobierno y administración, la composición de su Junta Directiva, de las Juntas Generales, de los cargos y de la forma de disolución de la Sociedad; de lo relativo a la pesca como los Impuestos de pesca, de la forma de contratación de la misma y sobre los compradores de lo pescado. Finalizaba el texto de aquel reglamento con la firma de su Presidente, D. Juan Ardanza, un 31 de julio de 1916.

En el libro de Acuerdos del 15 de diciembre de 1916, se recogía un escrito del Presidente de la Sociedad del Gremio de Pecadores de San Nicolás, agradeciendo al Ayuntamiento de Getxo su ayuda: “...Se da cuenta de un escrito presentado por el Presidente de la Sociedad del Gremio de Pecadores de San Nicolás, por el que da las gracias al Ayuntamiento de Guecho por la ayuda moral y material prestada a la expresada Sociedad, para la construcción de una casa para la contratación de pescado...” (Libro de Acuerdos del Ayuntamiento de Getxo de 1916).

Hasta aquí una historia, referida las Cofradías de Pescadores del Puerto de Algorta.

domingo, 11 de julio de 2021

LOS SECRETOS DE LA ANGUILA Y LA ANGULA y -II-

 


Continuando con esta historia sobre las anguilas y las angulas, ahora me acercaré a los recolectores, que en nuestros ríos y riberas marinas recogen ambos anguilidos.

Algunas de las zonas tradicionales de pesca de la angula en Getxo han sido: El embarcadero de Areeta-Las Arenas, la zona de Cisco y el desagüe de la Bola, Arriluce y el Contramuelle, y como no, el río Gobela, tanto aguas abajo de la Avanzada, cómo aguas arriba hasta Berango.

En esta entrada recojo algunas experiencias de los anguleros que practicaron la pesca, tanto en el Gobela y sus tributarios, como en la costa del Abra. He entrevistado a alguno de ellos y recojo sus recuerdos y experiencias. Entre los anguleros de Getxo estaban:


Del barrio de Romo estaba, entre otros, M. A. (Indico solamente sus iniciales pues me ha pedido que así lo haga), quien me contaba su actividad pesquera: “…Me recordaba la frase de río anguilero, río angulero, cuando me hablaba de como pescaba su Aita esos alevines, en los años 50-60. La pesca se realizaba durante los meses de enero y febrero, en días de mareas vivas, a poder ser sin luna y con aguaduchus. Entonces las angulas subían por las antiguas bocas (túneles) de la playa de la Bola (Balanar), hasta llegar al río Gobela; mi Aita preparaba una especie de arqueta con ladrillos cuatro metros dentro del túnel, donde capturaba las angulas; para poder ver dentro de los túneles llevaba un farol de carburo, algunos llevaban un farol con una velita pero esta solamente iluminaba lo que cogías y si querías no tropezarte hacía falta mayor campo de visión, más tarde salió en farol de butano. Mi zona de licencia es en el campo de fútbol del Arenas, hasta el aliviadero Valdés. En los años 50-70 no había topes de capturas, en esa época se podían hacer capturas de 18 kilos en una noche, ahora solamente podemos pescar 2 kilos por licencia y día.

Cada uno tenemos nuestros pequeños trucos, yo tengo un acuario, en el que pongo la temperatura del agua cómo está en el río, meto en el 300 gramos de angulas, si suben una o dos ni me molesto en ir a pescar, si suben todas es el momento de ir al río, es mi barómetro. Eso sí, las aguas tienen que estar turbias, si hay luna las ves pero ellas también te ven, y el muble y la lubina, sus principales depredadores.


Para matar la angula, para poder consumirla, hay varias formas, algunos las matan con tabaco, hacen una infusión con tabaco que mezclan con la angula; sin embargo mis abuelos mi padre y yo siempre las hemos matado mediante un puñado de sal gorda, lo cual evita que pueda quedar gusto al tabaco. Antes hay que limpiarlas bien para quitarles la babilla, parecen caracoles.

A la hora de consumirlas hay gente que las escalda, yo no lo hago nunca, el bacalao no se escalda, les quito el agua de la limpieza y a la cazuela, para que las vas a cocer si lo van a hacer en la cazuela…”



En el barrio de Areeta-Las Arenas, Víctor Elías Fernández San Martín (Pelu), de la calle Urkijo de Areeta-Las Arenas. Su apodo (Pelu) es conocido popularmente en el barrio. Siempre me ha picado la curiosidad saber de donde procedía: “...Mi apodo “Pelu” proviene de una señora de la calle Urkijo, que me salvó la vida cuando tenía 4 años, se llamaba Pelu Gorbeña...” Pelu (Victor) pescaba las angulas en la zona que iba desde el embarcadero de Arriluze hasta la punta del contramuelle, y en el embarcadero de Areeta-Las Arenas. El cual relata lo siguiente: “...Empezamos a coger angulas a mediados de los años 60. Teníamos un gasolino de 9 metros, tenía 2,40 de manga y un motor ingles de 100 caballos, que nos solía dejar Juan José Bonilla (Padre), a mi y a José Mari Jambrina que vivía también en la calle Urkijo, llevábamos la embarcación con dos cedazos, uno por babor y otro por estribor, yo iba al timón con el acelerador, Jose Mari llevaba los cedazos, sujeto al barco con unos estrobos en los toletes de gasolino, que cogía con ambas manos. Arrancábamos en el faro de Arriluze y llegábamos casi hasta la punta del contramuelle, abiertos unos 10 metros de contramuelle de Algorta. Un día llegamos a coger en media hora, unos 16 kilos de angulas, venían en bolas, pero nos tuvimos que meter a Arriluze porque había mucho viento Sur y nos llevaba contra el contramuelle; había un temporal fuerte, aquel día un barco que estaba para el desguace, fue arrastrado hasta las faldas del molino de Aixerrota...” Respecto de las mejores condiciones para la pecas de la angula nos comenta: “...Siempre se han cogido las angulas en noches de aguaduchus y vientos del Sur o Noroeste. En la desembocadura del Gobela, en la Bola, solo se podían coger con viento Sur y marea alta...” 


Otros aficionados a la angula utilizaban otras zonas para la pesca en Las Arenas: “...En el embarcadero de Las Arenas se solían coger desde tierra, allí ir a pescar gentes de la calle Urkijo, Txetxu Arteaga que era carnicero, Santos Aurtenetxea, el aita de Jaiju, que vivía en la calle Mayor, encima del Ciclo Club Santa Ana. Otro que también cogía angulas era Jaime del Horno (Trole), uno de Portugalete que fue marinero en el Club Marítimo, las cogía entre el embarcadero y la rampa que esta a la izquierda (dirección a la playa de Las Arenas); otros de los pescadores de angulas eran Juan Antonio y Román Aguirrezabalaga (el hijo de Lareki). Otro que se dedicaba a la angula era Javi Baudor, las cogía en la grúa del embarcadero de Las Arenas. También cogía angulas Carlos Santa María de Romo, las solía capturar en las escaleras de Cisco. Los cedazos tenía la forma de un huevo, las angulas las echábamos en una caja de madera, que a la entrada, tenía una especie de malla de plástico agujereada para evitar que entraran porquerías, nos alumbrábamos con el foco del gasolino, que iluminaba al cajón...” Su versión de como matar las angulas es: “...Para matar las angulas cogíamos dos baldes con agua y echábamos una especie de infusión que hacíamos metiendo tabaco, dos o tres cigarros, en un trapo blanco, que estrujábamos sobre los baldes, las angulas se revolvían en el balde y subían muertas hacia la superficie, luego las limpiábamos con agua dulce para quitar la babilla y mi Ama las cocía, quedaban blancas. Cogíamos las angulas para consumo de casa, no las vendíamos...”



Entre los anguleros del Puerto Viejo de Algorta se encuentra, Román Deusto (Faneka), el cual me relataba su odisea pesquera, con esos deliciosos alevines de anguila: “…Tanto mi Aita como yo nos hemos dedicado a la pesca de la angula, desde tierra en Arriluce, desde el muelle hasta la punta, incluso en los desagües del Gobela y en el interior del Abra, fuera del puerto de Arriluce, desde un bote, el “Ana”. Yo empecé con este tipo de pesca a los 14 años, en los años 70. Para poder pescar bien tenían que ser noches sin luna, con la mar movida y viento. Las artes para pescar en el mar eran diferentes a las de río, los mangos eran más largos, medían casi cuatro metros, y las cestas ovaladas; desde tierra la cesta era redonda con la boca hacia dentro, se utilizaba en las escaleras de fuera de Arriluce, las que estaban próximas a la pasarela del Tximbito; desde ese punto y siguiendo a lo largo del contramuelle era la zona de pesca de la angula, tras la curva, en las primeras escalerillas estaba el mejor sitio de capturas.

No se cogían las angulas por negocio, aunque alguna veces las hemos vendido, sobre todo eran para consumo de casa. En un día bueno podíamos llegar a coger 4 o 5 kilos. En aquella época no se necesitaba licencia para pescar. Pescábamos desde noviembre hasta mayo, en este último mes era cuando más se pescaba, los días de lluvia era cuando más se cogían en los reboses del Gobela; para poder ver utilizábamos un candil de carburo de carburo; las angulas las depositábamos en un artesa de madera (cajón) cubierto por una red de malla muy tupida, para impedir que entran las zaborras, la artesa en el fondo tenía una apertura, también cubierta por esa malla, por la que desaguaba la caja; después de lavar las angulas para quitarles la babilla que tienen, para matarlas utilizábamos tabaco, dos cigarrillos cuya ralladura metíamos en un pañuelo, el cual después de cerrarlo, introducíamos en agua caliente, y escurríamos sobre las angulas. No tenemos fotos de aquellas pescas, entonces no había cámaras de fotos como actualmente, era de noche, con mal tiempo, en aquellas condiciones con no caer al agua ya teníamos bastante. Además de nosotros (mi Aita y yo) había otros anguleros conocidos, Gaizka Ardanza que era de Las Arenas, Anselmo Ardanza y Josetxu Bretos del Puerto Viejo y otros…”

Algunos de esos pescadores venían de otros pueblos a nuestro litoral, por ejemplo, un antiguo vecino de Erandio, Juan Antonio Ponce, que actualmente reside en Getxo: “...Salíamos a pescar angulas en los años 80. Mi punto de pesca preferido era Arriluze, solíamos pescar desde barco, tenía un barco en ese puerto que se llamaba “Nahikari”, y también desde tierra...” Respecto de la técnica para matar la angula, cuenta Ponce: “...Unos las mataban con sal y otros con tabaco. El que las mataba con sal luego para cogerlas no utilizaba sal en el agua, mientras el que lo hacía con tabaco si echaba un poco de sal al agua de la cocción...”



En la actualidad para poder pescar la angula es imprescindible contar con un permiso expedido por el Gobierno Vasco, “Licencia de Pesca Marítima de Angula de Superficie”, aunque ya no se dan nuevas, dicha pesca está sujeta a lo establecido en la Ley 6/1988, del 13 de marzo, que establecía dos modalidades, la de tierra y desde embarcación; la cual se podía realizar con “cedazo” o “baia” el cual no podía tener un diámetro mayor de 1,8 metros. Según dicha licencia está prohibida taxativamente la venta de la angula (Artículo 18). La temporada de pesca es desde una semana antes de la luna nueva de octubre hasta una semana después de la luna nueva de marzo, el objeto de esta normativa es el de garantizar la continuidad de la explotación sostenible del producto. En las cuencas que van desde el Artibai hasta el Urola, en la temporada del 2007-2008, se autorizaban un total de 1068 licencias; este número de licencias ha ido decreciendo, en la temporada del 2019 solamente se autorizaron 757 licencias en superficie (de ellas 24 eran para el Abra-Las Arenas) y 38 desde barco. La pesca tenía como límite, para la anguila europea, el tamaño de 12 centímetros.

El plan para la recuperación de la Anguila europea de la CAPV, del 2008, cuando habla de esta especie especifica que: “…Las larvas leptocéfalas son aplanadas y transparentes, y pasan de 2 a 3 años en las aguas superficiales del Océano Atlántico. Estas larvas sufren una metamorfosis al aproximarse a las costas europeas, transformándose en angulas cilíndricas transparentes. Estas angulas penetran por las desembocaduras y estuarios, pigmentándose conforme penetran en el agua dulce. La entrada de angulas en los ríos suele ocurrir en oleadas de carácter semi-lunar influenciada por condiciones atmosféricas. Generalmente, las angulas nadan activamente de noche y permanecen inmóviles en los sedimentos durante el día. Conforme penetran por los ríos y estuarios comienzan a alimentarse y a crecer en tamaño. Pasados los 10 centímetros de longitud se denominan angulones.

Conforme crecen, estas anguilas juveniles toman una coloración con tonalidades amarillentas, pasando a denominarse anguilas amarillas. Las anguilas amarillas suelen ocupar la mayor parte de los hábitat fluviales, desde los estuarios hasta las cabeceras de los ríos. El tiempo que las anguilas amarillas permanecen en agua dulce antes de madurar y transformarse en anguilas plateadas varía entre 6 y 12 años en los machos, y entre 10 y 20 años en las hembras. Las anguilas plateadas tienen esa coloración característica y descienden por los ríos hacia el mar. Su tamaño durante la migración varía habitualmente entre 30 y 40 cm en los machos y entre 55 y 65 cm en las hembras.

Una vez que retornan al océano, parece que nadan por el fondo, descienden a profundidades abisales y se dirigen a las zonas de puesta en algún lugar del Atlántico Central. Aunque en los estudios pesqueros se suele estimar la biomasa reproductora de las anguilas a partir del número de anguilas plateadas que descienden por los ríos, estos valores siempre serán una sobrestima de los valores reales, al no considerarse la mortalidad de anguilas plateadas durante su migración oceánica hasta las zonas de puesta, que debido a su enorme distancia podría ser muy significativa (ICES, 2000)…”


Sobre los instrumentos de pesca decir que el Cedazo o Baya es un artilugio alargado, con un largo mango que debe manejarse con los dos brazos. Tiene un fondo de red, y la cierra un arco de madera de castaño (gaztai, en euskera) con unos pocos centímetros de altura. El diámetro de la baya puede alcanzar el metro y medio. El mango, fuerte y resistente, llega a medir los cinco metros de longitud.

Al farol que se utiliza en la pesca de la angula se le denomina en euskera “Kadilla”. La angula, una vez cogida con la baya, se deposita en una caja cerrada con red, de este modo la angula cae a la parte inferior de la caja, mientras las hierbas y hojas caen encima de la red. Se ha de pescar la angula subiendo la marea. En cuanto al tiempo, y siempre contando que se va a por angulas en las noches.

Y para finalizar un aspecto importante, sobre todo para los aficionados a tan exquisitos manjares, la anguila y la angula. Ya que hay productos que se son definidos y valorados por su aroma o por su profundo sabor, en nuestro caso la angula, casi carece de sabor, ya que el mismo es muy tenue, el aspecto de esos “pececitos gruesos, como cañones de paloma y de tres pulgadas de largo”, tampoco invita a quien no las ha probado, y sin embargo producen una sensación única en nuestro paladar, su preparación no requiere de grades circunloquios, tan solo necesita de aceite, ajo y guindilla, para convertir este diminuto alevín de la anguila en un bocado exquisito. Respecto a las formas de preparar las anguilas y las angulas, recuerdo una receta de una cocinera del “Sporting Club”, Felipa Barandica, que publicaban recientemente en el Bolg “El Mareómetro” de Portugalete, cuya preparación era la siguiente:

“…Freírlas en aceite, cuando están algo fritas se sacan a una cazuela, en ese mismo aceite se sofríe cebolla, cuando esta pochada, se le agrega un buen puñado de perejil, una hoja de salvia, nuez moscada, salsa de anchoas, harina, sal y pimienta, luego se le agrega vino tinto de valdepeñas, cuando la salsa está ligada se pasa por un colador a la cazuela en la que se depositaron las anguilas, se dejan hervir hasta que estén hechas. Y ya se pueden servir…” Aunque, cómo todas las salsas están más apetitosa cuando han reposado un rato.


La revista “Bilbao” recogía en un artículo dedicado a la gastronomía vasca una receta de un famoso restaurante, “Mallabia”, que en su día publicara “K-Toño”: “...En una cazuela se pone al fuego aceite, perejil picado, un poco de ajo, un pedazo de choricero remojado, y una o dos jícaras de arbejillas tiernas. Se frota un poco de pimiento para dar color, y cuando empieza a hervir, se echan los pedazos de anguila, bien limpias y cortadas en pedazos de tres a cuatro dedos. Se vierte un poco de agua para que se vayan haciendo. Menear a cazuela para que no se agarren y espese la salsa. Se les echa un poco de sal, se les da vuelta una por una y, cuando están ya hechas, se pasa por el colador una yema de nuevo cocido, majada en el mortero, y desleída en un poco de agua. Que hierva todo y que la salsa ni abunde, ni quede en seca. !Era de chuparse los dedos!...”

Respecto de la angula, me quedo con lo que nos decía María Mestayer de Echagüe, la “Marquesa de Parabere”, en su enciclopedia de alta cocina: “...Las elegimos blancas, gordas y sueltas. Y con tan solo dos dientes de ajo y medio pimiento choricero sin pepitas, las condimentamos en una cazuelita de barro. En ella, previamente se habrá frotado el fondo de la cazuela con el pimiento para darle color, a fuego vivo se calienta el aceite, se echan los ajos, cuando ya estén dorados se saca del fuego y se deja enfriar, cuando este el aceite templado se echan las angulas, llevándolas a fuego vivo, se menean con un tenedor de madera, llevándolas desde los extremos hacia el centro, sin que se quemen; cuando rompe el hervor de sacan del fuego. Y ya no hay que perder el tiempo, !A la mesa, y a disfrutar de este manjar!...” No requieren de mucho aceite, Parabere recomendaba hacerlas con solo un poco de este liquido graso: “...Que apenas se vea, no hay que freírlas mucho pues se endurecen...”

No obstante, tanto en el recetario de la Marquesa de Parabere, como las geniales cocineras del “Amparo”, Ursula, Sira y Vicenta Azcaray, podemos encontrar la alquimia para preparar ambos productos, bien asadas o guisadas las anguilas, con recetas a la Marinera, a la Tártara, Mirentxu, 7y las angulas con, yo creo, la única receta, en cazuelita, no dejarían indiferentes a los más exigentes paladares. No obstante hoy en día se preparan incluso asadas, en una parrilla especial, como lo hace en el Etxebarri de Bittor Argizoniz.


Producto que algunos afortunados pescadores incluso pueden alardear de mantener congelado para su consumo. 

Los grabados que acompañan este relato han sido realizados por un buen amigo, José Ramón Elorriaga, un algorteño de los de toda la vida, medico, pintor y amante de su Pueblo, a quien deseo agradecer su ayuda para la realización de esta entrada. No ha sido mi intención dejar fuera de esta entrada a nadie, existen otros pescadores de anguilas y angulas, así como asadores, he mencionado a quienes conocía.


Algunos de estos datos tiene origen en publicaciones cómo: La revista “Bilbao”, “El Lexicón Bilbaino” (1896), “El Mar de los Vascos” de Juan Garmendia y Luis Pedro Peña (1982), “Anguilas y Angulas” de la Sociedad de Oceanografía de Gipuzkoa y “El Evangelio de las Angulas” de Patrik Svensson. De entrevistas a pescadores de anguilas y angulas de nuestra Anteiglesia (Getxo).

miércoles, 7 de julio de 2021

LOS SECRETOS DE LA ANGUILA Y LA ANGULA-I-

Todos hemos oído hablar de las Anguilas y las Angulas, algunos hasta hemos probado ese exquisito majar, pero: ¿Qué son la Anguila y la Angula; cuál es su origen, de donde proceden; cuál es su periplo vital; desde cuando se sabe de ellas; dónde están los caladeros de ambas en nuestro Pueblo; cómo se pescan, con que artes; cómo se cocinan? A todas estas preguntas trataré de dar respuesta.

La Angula: Es una extraña criatura, que cuando tan solo tiene dos centímetros, emprende un lago viaje desde el Mar de los Sargazos hasta los ríos de Europa. En ellos tendrá una vida que sitúan entre 5 y 20 años. En ese mar del Caribe, descansan a una profundidad de 400 y 500 metros. En sus salinas aguas, las hembras, expulsan sus huevos por medio de contracciones abdominales, mientras los machos se encargan de fecundarlos. Con las aguas templadas, a una temperatura de aproximadamente 20ºC, los huevos se desarrollan con gran rapidez, surgiendo de ellos las diminutas larvas, poco más de un milímetro, transparentes como el cristal, son las angulas. Una vez que nacen los adultos que ya han cumplido su misión reproductora mueren.

Más tarde, los diminutos alevines de angula se agrupan en grandes bolas, que utilizan como sistema de defensa contra sus depredadores, y cruzaran el océano Atlántico rumbo al rio del que antes partieron sus progenitoras.

Tras llegar a nuestras cuencas, al cabo de tres años, las minúsculas angulas que partieron del Caribe con tan solo un milímetro, ya habrán alcanzado 6 cm y su color se habrá tornado completamente blanco. Es en ese momento cuando comienzan a remontar los ríos. Este fenómeno acontece entre los meses de noviembre a diciembre y se prolongara hasta finales de abril.

En ese intervalo sufrirán dos metamorfosis antes de hacerse adultas. La primera se producirá cuando se acercan a las costas europeas, allí se transforman en angula. La segunda se producirá cuando se llegan a su fase de maduración y migración reproductiva, según una investigación sobre esta especie de un instituto Murciano: “…Entonces los cambios estructurales que se producen están relacionados con el aumento de la actividad natatoria y comienza a adquirir tonos plateados por los laterales, que se extienden hasta la cola. Posteriormente, se oscurece tanto por los laterales como el dorso. Los ojos, que antes eran pequeños y redondos, crecen y los flancos se vuelven más pronunciados. En esta nueva fase se le denomina anguila plateada. Al empezar la migración, la anguila plateada, ya sea macho o hembra, deja de comer, atrofiándose su sistema digestivo y dedicando enteramente sus recursos energéticos a la maduración gradual de las gónadas y a la larga migración de regreso, parcialmente estudiada, mediante la que se dirigen a las zonas donde desovan y mueren, ya que no hay pruebas de supervivencia posterior…”


Es esta una especie con un ciclo vital a la vez complicado y fascinante, que pasa la mayor parte de su vida en las aguas continentales de Europa (ríos, lagunas y áreas de agua dulce y salada). En la última fase de su vida iniciarán un viaje de regreso al mar de los Sargazos, siendo este el único lugar donde realiza la reproducción de la especie.

Su lugar de nacimiento, el mar de los Sargazos, está situado en el Océano Atlántico, frente a la costa este de los Estados Unidos y es descrito como de forma ovalada. Recibe su nombre de un alga flotante llamada “Sargassum”. Esta alga se reproduce en aguas abiertas en lugar de reproducirse en el fondo del mar. Es un mar de alta salinidad y bajo en nutrientes. Es la cuna de la especie que voy a traer a esta página. En el desovaran dos tipos de anguila, la americana “Anguilla Rostrata” y la Europea “Anguilla Anguilla” (nuestra Angula).

Sobre estas especies han hablado filósofos, prensa y la tradición popular, a veces con reflexiones contradictorias sobre su origen, y de forma más placentera por su valor gastronómico.

Sobre las anguilas decía Aristoteles: “…La mayoría de los peces tienen huevos y desovan. Sin embargo la anguila, explicaba el filósofo, es una excepción. No es ni hembra ni macho. Ni pone huevos ni se aparea. Afirmaba de un modo absolutamente categórico que el cuerpo de la anguila nunca aloja huevos, y que quien afirme lo contrario no las ha estudiado con minuciosidad suficiente…” En Gipuzkoa y Rioja llaman “Rabincha” a la cría más desarrollada de la angula.

En 1778 a Juan Laglance (viajero italiano) le llamó la atención la calidad de las angulas. Entre la amplia relación de productos que degustó señalaba: “…A más pescado delicado y abundante y diversidad de ellos que traen de la mar, tienen en la ría algunos, y con especialidad hacen su delicia en invierno las angulas, que son pescados muy pequeños, pero delicados y abundantísimos el tiempo que dura…”

Por otra parte, en la Villa de Don Diego, en el Siglo XIXI, crearon un lexicón en el que hablando sobre la angula, también conocida como “Txitxardin”, decía: “…Son unos pececitos gruesos, como cañones de paloma y de tres pulgadas de largo, que se tornan blancos después de ser cocinados. Su pesca es nocturna, lenta y penosa, pues se verifica en la peor estación del año, en lo más crudo del invierno…”


Sobre los anguleros, a finales del Siglo XIX, el día 13 de mayo de 1894, comentaba en un artículo de prensa en el diario “El Nervión”, “Un Chimbo”, : “...En el mes de las sordas y los sabañones.... Avecinase la noche, fría como un carámbano y oscuro como la boca de lobo Empieza a caer el sirimiri....Flanqueando ambas orillas del manso Nervión, se deslizan por centenares, vigorosas y fantásticas sombras....Llevan al hombro el pesado lanzón terminado en una especie de rodela y en su diestra el objeto luminoso que flamea y billa....Son los Anguleros, que se dirigen a tomar posiciones...” Respecto a los lugar referidos de pesca contaba el articulista: “...Los más clásicos, los que asientan su reales en la Isla y los Caños, tienen sus “arris” predilectos, y se han respetado siempre como propiedad usufructuaria entre la gente del barrio. Las margenes del río, desde el puente de San Antón hasta la Salve, presentan un sorprendente golpe de vista, en sus orillas oscilan mil luces marcando sus orillas. Y como el oficio requiere calma y el frío arrecia, pasan engañándolo de trago en trago mientras cantan:

Chir, chir, chir, las angulas al cedazo

han de venir... Con su linterna van a la taberna,

con su farol van al obrador

!Anguleros, anguleros, tengáis, valor!

Mientras, ellos, se retiran poco antes del amanecer...”


Su pesca se ha llevado a cabo desde tiempos remotos en la desembocadura de los ríos y en ellos mismos. En nuestro caso en el rio Gobela y los remansos del Abra. Es esta de una actividad de invierno, ya que se practica durante los meses de diciembre y enero, siempre de noche. Antaño se realizaba con la ayuda de un cedazo y un farol, la mayor parte de las veces se trataba de una caja metálica con paredes de vidrio en cuyo interior se coloca una vela; a medida que evolucionaban estos, la luz se creaba mediante faroles de carburo; en la actualidad este artilugio ha sido sustituido por faroles eléctricos. El principal arte de esta pesca, el cedazo, ha tenido diversa formas, según la zona de pesca o el entender del angulero, desde los de formas rectangulares y ovaladas (como medio huevo) a cónicas.



El atuendo de los recolectores de tan delicado manjar ha ido variando con el paso del tiempo. Antaño iban cubiertos con capotes de agua, impregnados de aceite de linaza, la cabeza cubierta por un gorro de agua, cual gabarrero de la ría. Las ropas actuales son más ligeras e impermeables.

La angula y la anguila han sido y son unos ejemplares codiciados en la gastronomía vasca. Sobre el consumo de ambas especies decir que en el periódico municipal de Bilbao de diciembre de 1999 aparecía un artículo “Los Anguleros vascos tienen aparcados sus cedazos”, en él contaban: “…Cuándo se convirtió el bilbaíno en devorador de angulas es un misterio. Pero ya en 1775 el naturalista irlandés Bowles, tras varios meses de estancia en la Villa, escribió: «Las angulas son semejantes a congrios pequeños, y suben por la ría en multitud increíble; su grueso es como una pluma de paloma, su largo cosa de tres pulgadas, y su color blanco pálido: no tiene espina huesuda o vertebrosa como las verdaderas anguilas, se cogen á millones en las mareas bajas, se comen fritas y de varios modos, quince o veinte a la vez…”


La práctica de la pesca de esta especie, en sus dos transformaciones, ha dejado entre nosotros un reguero de pequeñas historias, de los lugares en los que se ha practicado la pesca de la Anguila y la angula, de las personas que realizan la misma en el río Gobela y sus tributarios. En su recorrido por la Anteiglesia de Getxo, al Gobela, se le irán agregando otros tributarios, entre ellos destacan los arroyos Kandelu, Bolue, Mimenaga, Txatxarro, Ubetu y otros.

Este río, “molesto” al parecer para algunos, ha sufrido también sus metamorfosis, modificando su trazado y desembocadura.



En la zona de Errotatxu (Santa María de Getxo) estaba: Isidro Basarte, del caserío Bidegane, era uno de los pescadores de anguilas: “…Cuando las aguas estaban turbias por haber llovido era el momento de la pesca. A él, le gustaban en salsa verde. Había tantas y tan grandes que en algunos molinos llegaban a anegar el acceso a sus ruedas…”


En la zona de Fadura, un conocido pescador de anguilas echaba sus línea, Celedoni Madariaga (El padre de Cele, el carnicero de la plaza de Torrene): “...Acompañado de su nieto, José Ignazio, a quien de vez en cuando llevaba como acompañante, practicaba la pesca de la anguila. Y mientras él espera la picada del las anguilas, su nieto se entretenía atrapando loinas, con un viejo paraguas que desplazaba contracorriente desde la ribera del río...” Algunas gentes de cierta edad recuerdan: “...A algún anguilero faenando, con aguaducho, en las orillas del Gobela a su paso por Algorta, en el lavadero próximo al puente, que cruza en la bajada de Salsidu, en el comienzo de la carretera Avenida de Simón Otxandategi, desde el lavadero hasta el campo de fútbol del Getxo. El lavadero servía de cobijo en el caso de que la lluvia fuese muy intensa...”



En la zona de la Vega de Santa Eugenia (Romo) estaba: Goio A., a quien solía acompañar su hijo Mikel, él era uno de esos pescadores de anguilas. Cuenta Mikel: “…Mi Aita, y yo solía acompañarle, cogía anguilas en el río Gobela, desde Ezequiel Aguirre hasta la altura de la Avanzada, en la llegada del túnel de desagüe del río, que están situados en la Playa de la Bola, algunas veces llegábamos hasta Jolaseta. Las pescábamos con una caña, provista de una línea de hilo bala, en cuyo extremo había una especie de rosario formado por gusanas de tierra (ver hoja explicativa). Cuando conseguíamos cogerlas, las depositábamos sobre un paraguas abierto para evitar que por su viscosidad escaparan. No había temporada de pesca, daba igual que fuera verano que invierno, lo era importante es hubiera llovido y el río bajara con aguaducho (riada), así, con las aguas turbias se podía capturarlas (Hoy su pesca está prohibida. A mi Aita le encantaban en salsa verde…”



Por mi parte, los recuerdos de mi niñez se agolpan en mi memoria: “...En los años 50, en el tramo del río Gobela, que va desde la calle del mismo nombre hasta la calle Prolongación Amaya, en la zona de Santa Ana, en los puentes que cruzaban este río, era habitual ver a los anguileros provistos de su caña de pescar. No recuerdo sus nombres pero si sus maniobras para coger aquellos latiguillos escurridizos. De aquella caña, en cuyo extremo estaba la línea, de la que colgaba un plomo, al final del nailon tenían armado el “rosario”, que no era otra cosa sino un grupo de lombrices ensartadas formando una bola, ese rea el cebo para las voraces anguilas. En ese cebo la anguila enredaba sus afilados dientes en aquella enmarañada bola. Mientras, en el entorno del río, que estaba lleno de barbos, loinas,..., los patos surcaban sus aguas, dejando entre los juncales de las orillas sus huevos. Y en sus riberas se podía ver algún bote de remos atracado! Aquel río tenía vida!...”

En la próxima entrada continuaré con las experiencias de los pescadores de angulas de nuestra Anteiglesia, así como con algunas recetas para ambas.