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jueves, 16 de octubre de 2025

LA RIQUEZA DE GETXO EN 1894

Desde el Siglo XIX, algunas zonas y barrios de Getxo vieron cambiar su fisonomía. Andra Mari (Getxo) mantendrá su vida como área eminentemente rural. Algorta desarrollará un crecimiento de capitalidad (Ayuntamiento, Correos y Telégrafos, Mercado, Balnearios, etc.). Las Arenas va a aparecer en nuestro calendario poblacional, en este caso de la mano de la familia de Máximo Aguirre, quien compró en 1856 la llamada Vega de Lamiaco“que agrupaba la playa y marisma de Lamiaco, las cuales pertenecían a Getxo (actual barrio de Santa Ana), poco a poco fue convirtiendo aquella marisma en un área, cada vez más densamente poblada, al principio como zona residencial veraniega (Balneario, Club Marítimo) y más tarde creciendo en densidad de población, tanto en el centro de Las Arenas como en sus zonas adyacentes de Romo y Santa Ana. Neguri lo hará entorno a la Sociedad de terrenos de Neguri y Jolaseta. En todas estas zonas la vida tanto pecuaria, ganadera e industrial van a evolucionar de diferente manera. Mientras que Algorta y Las Arenas (Romo incluido) pronto atraerán a diversos comercios, los demás barrios tendrán un crecimiento desigual y más lento, algunos todavía inexistentes.

En 1894, todavía algunos barrios, que como decía anteriormente, ni siquiera existían. Las Arenas era un pequeño núcleo, rectangular, conformado por las calles Mayor con el Muelle de Las Arenas y Andrés Larrazabal con Evaristo Churruca, Santa Ana que formaba parte del primer barrio tan solo era una zona incipientemente urbanizada, de casas aisladas. Zugatzarte aún no existía. Algorta era un barrio diseminado, con edificaciones algorteñas entorno a Basagoiti, la Estación del ferrocarril y la zona del Castillo. Getxo era el núcleo rural, que tan siquiera era representado en los mapas que elaboraba la Junta de Obras del Puerto de Bilbao. Esos barrios aún dependientes de Algorta y Las Arenas (Neguri y Romo), inexistentes en los planos de la Junta, aparecerán reflejados en los de 1928.

A lo largo de los años, Getxo, al igual que otros pueblos de la Provincia de Bizkaia, realizó su declaración de bienes ante la Diputación bizkaina. En el periodo que va de 1894 a 1895, la riqueza y los servicios en nuestra Anteiglesia se veían reflejados en unos estadillos. Tres tipos de declaración se realizaron en esos años, referidos a la Riqueza Pecuaria (Propiedad y Tierras) e Industria y Ganadera.

Me voy a detener en una de ellas, la referida a la Riqueza Industrial. Aquellos estadillos nos dejaban conocer servicios y personas que los regentaban, nombres y apellidos de los contribuyentes, profesión, donde ejercían su actividad industria y domicilio; además de la renta que les correspondía pagar en función de la tarifa y clase en la que se les había situado. En esos años se indicaba que el Pueblo de Getxo tenía 3686 habitantes establecidos (INE).

En Getxo existían cuatro tipos de tarifas y clases, en función de las cuales se pagaba una renta. Los oficios de aquellos habitantes de Getxo eran: Confiteros (2), Canteros (3), Zapateros (10), Herreros (6), Barberos (6), Albañiles (6), Carpinteros (15), Hojalateros (3), Pintores (3) y un número elevado de Practico Lemanes (25), además de otra persona que se dedicaba con su lancha a ejercer ese mismo oficio amarrando barcos.

Dentro de aquellos oficios: Entre los Confiteros, había uno que vivía en la calle de la Carretera (Luis Santamaria) y otro en Alango “sic. Alanguetas ” (Juan Learra).

Respecto de los Canteros, dos vivían en la calle de la Carretera (Martín Berasaluce y Miguel Garaizar) y otro en Andra Mari (Juan Arrieta).

Del resto de las persona que ejercían aquellos oficios, solamente mencionaré a algunas de ellas, ya que la lista era muy extensa:

Entre los Zapateros, uno habitaba en Las Arenas (Benito Albeniz); el resto lo hacían en Algorta repartidos entre la calle: Carretera (Pedro Meaza) y (Saturnino Azcorra); calle Mayor (Marquines Hnos.) y (Daniel Arechavala); y en el Puerto y sus aledaños en la calle Rivera (Valentín Larrazabal), San Nicolás (Manuel Arambalza) y puerto (Manuel Ignacio Ugarte).

Respecto de los Herreros, decir que dos vivían en Las Arenas (Roque Ortiz) y (Isidro Inchaurtieta), otro en Santa María (Getxo) (Pascual Azcorra) y otro en Algorta en la calle San Nicolás (Felipe Landaida).

Le seguían los Barberos que se repartían entre Las Arenas (Venancio Ocano), (José González) y (Félix Cámara); en la calle Mayor de Algorta vivían (Eusebio Fernández), (Indalecio Bastardo) y (Aquilino Benito).

Otro de los gremios era el de los Albañiles, dos de ellos habitaban en Las Arenas (Braulio Ajuria) y (Juan Domingo Echevarria); el resto eran de Algorta, dos de ellos de la calle Aretxondo (Julián Aguiriano) y (Domingo Zubizarreta), que se repartían por este orden: en la calle Puerto (José Palacios), en San Nicolás (José Martín Zavala), en Alanguetas “sic”.(Gregorio Arzubiaga).

Respecto de los Carpinteros, se repartían entre Las Arenas y Algorta, del primer barrio eran (Antón Olavarria), (Marino Inda), (Rafael Elcoro) y (Pedro Goenechea); de Algorta eran (Manuel Aguirregabiria) de Alanguetas “sic”, cinco eran de la calle la Carretera (Antonio María Ugarte), (Teodoro Onagoitia), (Justo Ugarte), (Manuel Bengoechea)y (Juan José Sarria), dos de la calle Mayor (Higinio Cereceda) y (Luis Lasa) y uno de la calle San Nicolás (José María Maguregui).

Le seguían los Hojalateros, dos de Las Arenas (Felipe Charroalde) y (Eloy Martín) y uno de Algorta, de la calle Mayor (Genaro Gómez).

Entre el gremio de los Pintores estaban, (José González) de Las Arenas y (Félix Diot) de la calle de la Carretera.

El gremio de cotizantes más extenso lo componían los Prácticos Lemanes, todos ellos de Algorta, seis del Castillo (Antonio Zubiaur), (Juan Felipe Sierra), (José Ramón San Martín), (Santiago Saitua), (Leandro Astobizaga) y (Juan Bautista Echeandia); dos de la calle Nueva (Juan José Saitua) y (Francisco Bengoechea Arteta); siete de la calle Rivera (Francisco Bengoechea), (Casimiro Landarte), (Victor Zarraga), (Rufino Betolaza); de Aretxondo (Pedro Icaza), (José María Laucirica) y (José Landarte); de la Cuesta de San Ignacio (José Ramón Arana) y (Miguel San Sebastián); uno de la calle del Puerto (Joquín Ardaza). Y un propietario de de lanchas dedicado al lemanaje y amarre de barcos (Antonio Trueba). Cuyos pagos de rentas eran de entre 40 y 80 pesetas.

En 1894, en Getxo, la riqueza industrial y comercial se basaba en actividades ligadas a su naturaleza marítima como puerto de pesca, a su incipiente crecimiento como zona residencial de la burguesía bilbaína y en el empuje de su naciente comercio local. Recordar que los poseedores de título de pilotos lemanes en 1699 en Algorta casi doblan al resto de los puertos de la desembocadura del nervión, Algorta tenía en esos años 79 pilotos lemanes.

Getxo entre tanto, ya en 1894 tenía aprobadas ya sus “Ordenanzas de Edificación y Policía de Guecho” y las obras del Contramuelle del Puerto Exterior salían a subasta.

Aquella declaración de rentas fue remitida por el Ayuntamiento de Getxo a la Diputación de Bizkaia. (Archivo Foral de Bizkaia-Riqueza Industrial y Comercial- 1894-AH05091/003).

miércoles, 28 de mayo de 2025

EL PUERTO DE BILBAO - LAS PROTESTAS ANTES DE SU CONSTRUCCION

El Puerto Exterior del Abra de Bilbao, según los literatos, aunque sus contramuelles se hallen entre Getxo y Santurtzi, a lo largo de su dilatada historia han tenido sus momentos de conflicto de intereses.

El Puerto del Abra, en la fase de Información Pública anterior a su construcción, como muchas otras obras, también fue sujeto de protestas, solo que estas venían de los grandes propietarios, alguno de ellos con interés en los transporte públicos y otros hosteleros en el barrio de Las Arenas en 1877.

Las mismas venían precedidas por una orden del Ministerio de Fomento a través de la Dirección General de Obras publicas del 8 de julio de 1874. La misma decía lo siguiente: “...Ministerio de Fomento. Dirección general de Obras publicas. Puertos. Recibida la exposición de V. de 15 de Febrero ultimo, acompañando un ante-proyecto de puerto en el Abra de la Ria de Bilbao, y solicitando que sin perjuicio del estudio a que ha de dar lugar dicho ante-proyecto se le reconozca el derecho de prioridad de toda concesión para el establecimiento de dicho puerto, y que una vez terminada la tramitación del expediente y resuelta la cuestión técnica, se autoriza a V. para formar el proyecto definitivo que pueda servir de base a la concesión, esta Dirección General ha acordado manifestar a V. que los referidos documentos han estado detenidos a causa de la situación de guerra e incomunicación de Bilbao que impedía toda resolución. Ha dispuesto asimismo se proceda a la tramitación de la solicitud y ante-proyecto en cuanto la situación de guerra y especialmente la de Bilbao lo permita. Madrid 18 de Julio de 1874. El Director general, Lino Penuelas. Sr. D. Francisco de Lázaro y Marín de Alfocea...”

Por lo que el solicitante de las obras D. Francisco de Lázaro Marín de Alfocea (Concesionario del Anteproyecto del Puerto Exterior) consideraba lo siguiente: “...La lectura de la preinserta disposición, se desprende sin mas explicación, la significación legal y derechos que asisten al que suscribe en lo que atañe a la concesión de obras en el Abra y Ria de Bilbao, y en armonía con la misma ruega a V. E. que habiendo cesado el estado de guerra y perturbación que hasta poco ha dominaba en la provincia de Vizcaya y especialmente en Bilbao, se sirva disponer, se de curso y tramite debidamente el ante-proyecto del puerto en el Abra de la Ria de Bilbao...”

Como consecuencia de aquella iniciativa fueron varias las protestas presentadas, en total fueron cinco las quejas: “...Abierta la información publica, se han presentado, cinco reclamaciones o protestas, que nos han sido comunicadas, por el señor Gobernador Civil de Vizcaya, para que expongamos lo que creamos conveniente a nuestro derecho. Vamos, pues, a examinar las observaciones que se hacen en dichas protestas, por el orden siguiente:

La primera de D. Máximo Castet, vecino de Portugalete.

Le siguen las de D. Antonio Ochoa, representante de la Compañía inglesa titulada «Bilbao Iron Ore Company Limited», conocida generalmente por ferro-carril minero de Galdames.

D. Juan Aman y Palau. Concesionario y director gerente del tranvía de Bilbao a las Arenas de Lamiaco y Algorta.

De varios vecinos de Bilbao, propietarios en las Arenas de Lamiaco, cuyos nombres aparecen a la cabeza del extracto.

De D. Francisco Bellver y Pla, peticionario de la concesión de un puerto de Refugio y comercial en el Abra de Bilbao...”

Extracto de la protesta de D. Máximo Castet, vecino de Portugalete:

...Dicho Sr. se limita a consignar, que las marismas o playas de Sestao, donde proponemos el establecimiento de una dársena, son de su propiedad, teniendo solicitada autorización del Gobierno para la construcción de diques y otras obras relacionadas con ellos y todo con anterioridad a nuestra pretensión. Al terminar su protesta, sencillamente solicita, se una al expediente del Sr, Francisco Lázaro, para que surta sus efectos y mantenga los derechos del Sr. Castet...”

El Sr. Ochoa, presentante de la Compañía Inglesa «Bilbao Iron Ore Company Limited» manifiesta:

...El inmenso gasto de las obras. El periodo de doce años, que se señala para construirlas, es muy largo. Construido el muro que se propone para unir el muelle de la Benedicta con la playa de Algorta, y hasta la terminación de las obras exteriores o muros del Norte, el muelle y obras de la Compañía de Galdames, durante el indicado periodo de 12 años, quedarían expuestos al embate directo de los mares del Norte y Noroeste. La entrada que para el puerto se proyecta, ofrecerá la mayor dificultad a las embarcaciones y sumo peligro, una imposibilidad completa de franquearla en tiempos duros. Los canales de salida y entrada proyectados al Sur del Puerto serán siempre difíciles para la navegación. Además una parte del el Puerto sería inútil por la acumulación de rocas, arena. Que mucho más seguro y barato sería la construcción de un rompeolas. La Compañía de Galdames espera que el Sr. Ministro de Fomento que no accederá a la concesión del Sr. Lázaro, que de tal suerte pone en peligro tan importantes intereses, como los del comercio de Bilbao..."

Extracto de la Protesta de D. Juan Aman y Palau, concesionario y director gerente del Tranvía de Bilbao a Las Arenas:

"...Se opone a las obras del Puerto de ese anteproyecto por que invaden su propiedad. Con el canal de desviación se destruye Las Arenas, reduciendo considerablemente su playa, a las que debe su preponderancia como punto balneario. Porque desaparece la parte edificada y cultivada, que constituye una de las cabezas del tranvía. Se dificulta entre ambas márgenes del río. Que una vez perdida la importancia de la playa de Las Arenas y que desapareciendo el elegante y ameno barrio de aquel punto, desaparecidos los pasajeros que hoy proporciona a la empresa del tranvía la margen izquierda el tranvía quedará herido de muerte..."

La cuarta protesta iba firmada por algunos vecinos de Bilbao, y Las Arenas de la Lamiaco. Firmaban la misma los siguiente propietarios: Los hermanos Eduardo y Ezequiel Aguirre, Ricardo Arellano, Juan González Labín, Juan Aburto, Eusebio García, Manuel Barandica, Antonio González Careaga, Juan Carbonell, Julián de la torre y Cía, Hilario Lund, Sr. de Jacquet, J.A. Rochelt, Srs. Aznar y Zubiria, Benigno Barrera, Sr. Moronati y Eusebio Real de Asua.

Extracto de la Protesta de varios vecinos de Bilbao, propietarios en Las Arenas de Lamiaco:

...Que con la desviación de la Ria, se expropiaría una gran zona de cultivo en la Vega de Lamiaco, lo cual es sensible tratándose de una comarca en que tan escasos son los buenos terrenos de labranza. Que se haría desaparecer las estación balnearia de Las Arenas porque para abrir el canal se tendrían que destruir todas la edificaciones actuales, y la barra se trasladaría forzosamente a la embocadura del nuevo cauce. Que tal oposición, la hacen no por defender intereses privados, sino porque entienden que al exponer la conveniencia de fomentar Las Arenas, y que no se relegue a la inacción y al destierro la margen derecha del Nervión, suponen defender los intereses generales de Bilbao en su estación Balnearia. Que el sistema de desviar las Rías de barra, se halla desacreditado, por los malísimos resultados obtenidos en las desviaciones del Soma, del Orne, de Gravelines, Dunkerque y otros.

Seguía un extenso informe en el que se volvían a reproducir las razones alegadas por los anteriores reclamantes. Pero solo recogeré algunos de ellos:

En primer lugar se recordaba el de D. Francisco Bellver y Pla, peticionario de la concesión de un puerto de Refugio y comercial en el Abra de Bilbao...” En dicho alegato se decía: “...Era el proyecto de un puerto de refugio, consignado en el reglamento que se dicto en 1852 para la ejecución de la ley de puertos, cualidad que no reúne el que aquí se combate por su disposición, escasa capacidad y malas condiciones de entrada, durante los malos tiempos y gruesas mareas de N. 0...”

Respecto de las otras alegaciones se decía a cerca de ellas: “...Una excepción existe sin embargo, nos referimos a la protesta del Sr. Castet de Portugalete, que mesurada y sencillamente, se limita a llamar la atención del Gobierno, sobre sus derechos de propiedad en la ensenada de Sestao. Las otras cuatro, repetimos, revelan hasta una excitación febril. En prueba de ello, véase la acumulación y hacinamiento de males, defectos y perjuicios, colosales y hasta inconmensurables, que en unas cuantas docenas de líneas se acumulan, sin justificación alguna.

El Sr. Ochoa, como representante del ferro-carril de Galdames, se lamenta, de que pasemos en olvido intereses de tanta importancia como los que por si sola entraña la Compañía de dicho ferro-carril. Los perjuicios del Sr. Aman, pueden concretarse en la forma siguiente: Que nuestro proyecto destruye el establecimiento Balneario, construido por los señores Aguirre; que destruye así mismo la parte edificada y cultivada de aquella localidad. Las protestas de los Sres. propietarios de Lamiaco, sobre daños y perjuicios, se resumen diciendo que nuestro proyecto destruye la Estación Balnearia de Las Arenas, destruyendo las edificaciones actuales...”

Cuestiones que el concesionario del Anteproyecto de las Obras del Puerto Exterior del Abra fue rechazando una por una. Sin embargo alguna de aquellas alegaciones resulto premonitoria, por ejemplo la del Balneario de los Aguirre (Baños de Mar Bilbaínos): “...La compra de los arenales realizada en 1867-1868 posibilitaría el nacimiento del Balneario (1868). Balneario que sirvió de acuartelamiento a las tropas del Gobierno durante la segunda guerra carlista. La reapertura de dicho establecimiento balneario se realizó en 1876 con la ampliación del edificio. Pero a pesar de la expansión de los negocios familiares, sobre todo con el balneario, una actividad basada en el turismo de temporada, iba a sufrir duro contratiempo, con la línea del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, quedaría tocada posteriormente con la construcción del puerto exterior (1889). Con ello la playa de Las Arenas, que ante iba desde la Playa Balanar (la Bola) hasta el espigón de Churruca), quedaría reducida a su actual tamaños. El “Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos” desapareció en 1898...” Y eso que aquel informe decía: “...Parten de una base, a todas luces inexacta, cual es la desaparición de la Estación Balnearia de Las Arenas de la Lamiaco...”

En la Memoria de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao de enero de 1882 se enumeraban las correspondientes a nuestra Anteiglesia: “...Obras de la estación electro-semafórica de la punta de la Galea. Las obras, aprobadas por R . O . de 4 de Diciembre de 1879, completar el encauzamiento de la mitad inferior de la ría, y el dique exterior que para mejora de la barra se construye en prolongación del muelle de Portugalete...”

Finalmente el proyecto de construcción del Puerto exterior del Abra sería realizado por D. Evaristo de Churruca, quien tras trabajar durante varios años para la sección de carreteras y ferrocarriles de la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos, se hizo cargo en 1877 de la construcción del puerto exterior de Bilbao y de la canalización del río Nervión. Las obras finalizaron en 1904 y convirtieron al Puerto de Bilbao en uno de los mejores y más seguros del estado. Estas obras permitieron el desarrollo industrial de esa ciudad.

jueves, 10 de marzo de 2022

BATEAS EN EL ABRA


Algunos vimos y oímos hablar de la cría de muskulus, mojojones, mojijones o mejillones, en el contramuelle de Arriluze en el Abra y también en el embarcadero de Areeta-Las Arenas, estos últimos muy demandados por un famoso establecimiento de la calle Ledesma de Bilbao.

Este histórico bar de Bilbao, que estuvo regido por D. Castor Artajo Unzue, un popular bilbaíno que puso de moda los mojojones en un bar que abrió en esa famosa calle bilbaína. Fue una taberna que empezó a funcionar tras la postguerra, de la que desde los años 49-50 ya existe constancia de su actividad en el Archivo Foral de Bizkaia. Desde sus inicios se especializó en rabas y tigres, que popularizó con sus famosas “Ostras negras” (mojojones). Los de este célebre hostelero bilbaíno eran servidos con tomate picante, a los que apellidaban de Yurre, dicen: “...Sin que nadie respondiese por tal apelativo...” Contaba en la revista Bilbao, en la sección “Sabores de la Memoria”, el articulista Javier Urroz.

No era el único lugar donde se cogían los muskulus, todas las peñas de nuestro litoral eran magníficos lugares de cría. Y otro de esos sitios donde gran número de aficionados al yantar de esta especie, acudía con frecuencia, recibe, en el barrio arenero, el nombre de “La Mojijonera”. Se trata de la punta de Churruca, que antes de la construcción de ese bello espigón partía de la misma orilla de la playa, una punta de rocas que separaba la playa del cauce de la ría. Por entonces esos muskulus, alegraron con su exquisito sabor muchas sopas de pescado. Cuentan que en Bilbao había un viejo dicho, referente a ese plato: “...De las sopas, la de mojojones...”

Esta acepción referida esos deliciosos moluscos bivalvos de cascara negra, “muskulus o mojojones son las formas más tradicional con la que se les conoce en Getxo y toda la comarca del Nervión. Nombre que ya en abril de 1883 se les daba en la Sección “De Domingo a Domingo” en “El Noticiero Bilbaíno”, cuando al hablar del menú que ofrecía el propietario del Txakoli de Montaño decían: “...Tienen ustedes mojojones, chirlas, percebes, merulusita frita, bacalao...” (El Noticiero Bilbaíno del 1 de abril de 1883). Eran muy apreciados, los de el embarcadero de Areeta-Las Arenas, allá por 1937, cuando demandaban fueran enviados al Hospital de San Luis: “...Sabemos muy bien que en el embarcadero de Las Arenas, frente al Club Marítimo, hay centenares y centenares de mojojones que nadie los toca, sin duda alguna, por carecer de permiso para ello, y es una pena que un bocado tan sabroso pase desapercibido con lo mucho que nos gusta. ¿No se podría conseguir, mandaran un par de sacos siquiera para hacer "boca"? No te rías por nuestra ocurrencia, pues de veras nos alegraríamos mucho verlos en la mesa. ¡Ahí son hermosísimos!...” (El Noticiero Bilbaíno del 30 de enero de 1937).

Estos moluscos triangulares, muy populares en la cocina vasca, debían parte de su fama a su antaño bajo coste, y su delicioso sabor a mar. Poco que decir de sus recetas, quizá las más populares sean abiertos al vapor, cocinados con tomate o en salsa marinera, también esa variante picante popularizada como tigres, y también empanados en su propia cascara. Y, no se porque, pero cada vez que pienso en recetas me acuerdo de esas delicias que en el pueblo de mi Aita, Portugalete, preparaban algunas etxekoandres como, Felipa Barandica, que nos legó su receta de los “Mojones a la Marinera” manuscrita: “...Se pone mantequilla en un sartén, en ella se rehogan cebolla, zanahoria y perejil, cuando esta pochada esa fritura se le añade un poco de vino blanco y unos clavitos, un poco de pimienta y tomillo, a continuación se le hecha un poco del jugo de los moluscos...” Bueno, seguro que cada uno tendrá su propia variante de esta receta, en cualquiera de los casos resultan deliciosos hasta cocinados al vapor.

Y ya antes de la parte de la historia de esta entrada, que se desarrolla en 1950, hubo otra un expediente incoado por: “…D. Guillermo Azpeitia para establecer un criadero de mojijones en el puerto, frente a la Avanzada de Algorta…” (“El Pueblo Vasco” del 29 de diciembre de 1922).

Pero vamos al grano, en los años 50 del pasado Siglo XX, cuando las renegridas chimeneas arrojaban a los cielos los penachos de humo blanco de los Altos Hornos, en nuestro Abra, en Algorta, junto al contramuelle de Arriluze, se alzaron unos mástiles negros pertenecientes a dos bateas (viveros flotantes), para la cría de mojojones. Cuando en Bilbao, dicen, se comían al rededor de 1.000 kilos diarios de ese sabroso molusco.


Fue un diario bilbaíno, “La Gaceta del Norte” del 14 de agosto de 1955, quien llevaba la noticia a sus páginas: “...Viveros de mejillones en el Abra. Se ve en el Abra bilbaína, el comienzo de una la fuente de modernas producciones, los mejillones. Sabemos que se proyecta llegar a tal aprovechamiento de ésta, hasta hace poco desconocida riqueza marina, que van a ser contratados “ya se han hecho algunos experimentos” expertos profesionales de la natación submarina para llegar al máximo aprovechamiento de este fruto submarino sin esperar a que las aguas lo lancen a la superficie. Son ensayos y adiestramientos caros, 40.000 pesetas por cada sesión...”

Las dos balsas se encontraban cerca del contramuelle, próximas a la punta del morro, de ellas destacaban ocho mástiles negros, estaban destinadas a la cría del mojojón. Cada batea disponía de unas 750 cuerdas de unos seis metros, de las que colgaban las semillas o larvas de los moluscos. Cada cuerda producía una media de 20 a 50 kilogramos mojojones.

Las bateas habían sido colocadas en 1953, y según contaba el guarda: “...La materia prima, el mejillón menudo, se recoge en esta misma costa y otras veces se trae de Galicia. En el primer año se recogieron 40.000 kilogramos...” Explicaba la forma de colocación de las larvas en la cuerdas: “...Se va colocando en torno a la cuerda sujeto con una especie de vendaje de red vieja. No va apretada para deja libertad de movimientos. Después el mejillón se adhiere a las estachas y al crecer rompe las vendas...”

Respecto de la jornada laboral contaba: “...Aquí hay de día y de noche una persona por lo menos y el perro, que es un magnífico auxiliar. Tenemos tres turnos de ocho horas y así se cubre !a jornada, pero por conveniencia propia tenemos establecido un “modus vivendi”, en virtud del cual hacemos jornadas de veinticuatro horas y luego descansamos dos días. El trabajo en verano es agradable, pero los inviernos son tremendos. El movimiento de estas balsas con esas grandes panzas, sujetas «a la gira», son especiales para marearse. ¡Las “borracheras” que tengo cogidas aquí! ¡Y cuántas veces, a pesar de las prendas de abrigo y las de agua, están las manos medio entumecidas!...”

Contaba el trabajador que uno de los mayores peligros para los mojojones eran: “...Las doradas, que en quince días acabaron el año pasado con la totalidad de un vivero. ¡Más de 30.000 kgs. de mejillón! Son tremendamente peligrosas. ¡Sí viera usted cómo nos defendíamos de sus ataques a pedradas! Pero todo fue inútil. Ahora colocamos redes, que protegen el espacio vital de la batea, son muy costosas y además cada red dura escasamente un año...” Para mejorar la sujeción de las redes al fondo marino habían decido: “...Para el acondicionamiento de las redes, vamos a utilizar hombres-rana, que podrán llegar al fondo para sujetarlas a los 15 o 20 metros de profundidad que hay aquí y evitar así las acometidas de las doradas...”

Hablaba también de la recolección de aquellos bivalvos: “...Se hacen extracciones anuales que duran unos tres meses. Durante el verano, con el calor y las aguas calientes, crecen. Y hacia septiembre y hasta noviembre y también diciembre, se hace la venta...” De aquel producto, que resultaba escaso para la demanda que había explicaba: “...Se consumen unos mil kilos diarios, de manera que nosotros -dice- producimos, por ahora, una pequeña parte comparada con este consumo. El resto llega de Galicia. Es que en este momento sólo funciona un vivero, después del desastre de las doradas, pero próximamente se montarán, además de las dos que hay ahora, seis que están en avanzado período de construcción...”

Aquellos sabrosos caparazones negros se vendían en el mercado a unas 8 pesetas el kilogramo. Aquel negocio de las bateas, también se había instalado en Castro, pero la cría en aquel entorno había fracasado, en la que se había invertido cerca de un millón de pesetas.

Pero aquella pequeña planta de cría de mojojones no duró mucho tiempo, ya que antes de finalizar los 50 desapareció. Quedando como único sitio de cría comercial, en Getxo, el embarcadero de Areeta-Las Arenas, de cuyos frutos que crecían en los pilotes, el Bar Artajo de Bilbao tenía la exclusiva. Aunque también hubo quien afirmaba que los mojojones de los pilotes del Embarcadero de Las Arenas, cuya recogida estaba prohibida, para la eran la defensa de aquellos largos apoyos de hormigón.

Antes de terminar esta entrada quiero agradecer a mi amigo, José Ramón Elorriaga, su aportación a esta entrada. Y es que hay trabajos que lucen más cuando cuentan con la aportación gráfica de un amigo, en este caso la que encabeza este artículo. Mila Esker, Elozu.