En Getxo hasta mediados del siglo XIX las comunicaciones eran escasas o muy deficitarias. El correo entre Bilbao y Algorta en 1847 sólo se recibía tres días a la semana (lunes, jueves y sábados).
Los mensajes se realizaban mediante diligencias conducidas por caballos, lo que hizo que a mediados de dicho siglo, el Ayuntamiento de Getxo se viera en la tesitura de tener que organizar un servicio de correos rápido y eficaz, pero sobre todo diario. El de Noviembre de 1855 en una sesión municipal bajo la presidencia del entonces Alcalde de Getxo, Valentín de Eguiraun, se plasmaban los motivos por los que se debía de proceder de forma urgente, a la reorganización del servicio municipal de correos, para que el funcionamiento del mismo fuera diario. Durante años aquel servicio fue cubierto, durante la estación estival por una figura llamada “correo peatón”. Y es que durante los veranos, se creó dicha figura, para dar servicio: “...A los veraneantes, y se acordó establecer un doble servicio diario de correo, abonando 1 peseta diaria a quien se hiciera cargo del mismo, que resultó ser el correo peatón del Pueblo. El doble correo peatón comenzó a funcionar el día 24 de julio de 1889...”.
Y a pesar de que en 1915, con motivo del intento fallido de establecer comunicación telefónica directa entre Bilbao y París, y de la presencia en la Villa del Director General de Comunicaciones, se hablara de la necesidad del establecimiento de una estafeta de correos en Getxo: “...Tras el banquete en el Club Marítimo de Abra, con la presencia del Senador Zabala y los directores de Teléfonos, Correos y Cable de Bilbao, banquete en el que se sirvieron los siguientes platos:
Entremeses variados.
Huevos a la portuguesa.
Salmonete a la Maitre d’hotel.
Poulet santie bordelaise.
Endretotte bommes frites.
Helados, postres.
Champagne de diversas marcas y Vinos diversos.
El Sr. Ortuño anuncio que en breve se establecerá una nueva estafeta de Correos en Guecho...” (El Liberal del 7 de agosto de 1915).
Pero, pasados algunos años, en uno de sus barrios, todavía en 1926, se quejaba de tener un servicio de correos deficiente. En uno de los diarios de mayor tirada bilbaínos, en su portada y en el capítulo “Temas Vizcainos”, se decía refiriéndose a nuestro barrio: “...El Servicio Postal en Las Arenas.- En al barrio de Las Arenas, del término municipal de la Anteiglesia de Guecho, hay un servicio postal en extremo deficiente, en todas las épocas del año, especialmente durante el verano, que es cuando con mayor cuidado debiera estar atendido.
La correspondencia se reparte con lamentable retraso, y casos se dan en que los efectos salidos, de Bilbao en el primer correo de la mañana no llegan a las manos de sus destinatarios hasta el último reparto de la tarde. Si los mismos fueran llevados por un correo pedrestre llegarían mucho antes.
Esta grave deficiencia proviene de que en Las Arenas aún continúa prestando el servicio postal un solo hombre, como hace medio siglo, cuando aquel barrio guechotarra no tenía mas que unas pocas docenas de edificaciones, un solo hombre, a cuyo cargo corren las obligaciones de recoger la correspondencia, clasificarla y distribuirla.
No es justo, pues, cargar en cuenta a ese buen funcionario, que hace todo lo que puede y aún más de lo que puede, por remediar los ahogos en que se ve envuelto, la culpa de que los servicios postales de Las Arenas funcionen de modo tan inconveniente.
Por otra parte, también es forzoso absolver a la Administración Principal de Correos que, conocerá de problema, ha tratado varias veces de que las cosas cambien, solicitando a la Superioridad que se organice de forma más eficaz dicho servicio.
Hechas estas salvedades, que son justas, en reconocimiento del celo del funcionario de Las Arenas y de la Administración Principal, se impone una gestión que apoye al señor administrador de correos, para dar satisfacción a los anhelos del vecindario de aquella zona.
Dicha gestión pudiera ser hecha por el Ayuntamiento de Guecho, con la ayuda de la Diputación Provincial, a cuya maternal solicitud viene siendo encomendado tradicionalmente la solución de asuntos de naturaleza parecida a la que nos ocupa.
La conveniencia de la mejora que pedimos es fácilmente defendible, puesto que su necesidad es evidente. Cedemos la palabra a los señores Bilbao y Urresti...” (El Noticiero Bilbaíno del 21 de julio de 1926).
En 1926 ya se preparaba un proyecto de reorganización y unificación, de todos los servicios de correos y telégrafos en todos los barrios del municipio. En el informe presentado, se hablaba de la existencia de una estafeta de correos y una estación de telégrafos ubicada en Algorta, que daban servicio a Algorta y Neguri, mientras que en Las Arenas no había servicio telegráfico, y existía únicamente un servicio de cartería rural.
El proyecto de reorganización de 1926 no se materializó de inmediato. Tuvieron que pasar varias décadas hasta la inauguración de las nuevas instalaciones, que se concretaron finalmente en la década de 1940.



