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domingo, 10 de noviembre de 2024

CUANDO SE HABLABA DE KRESALTZU

Kresaltzu, Kresaltxu, Gresaltzu, Cresalchu, muchos nombres para una misma zona, de la llamada Vega de Santa Eugenia (Romo).

Ya en 1882 se hablaba de de nuestra Vega, y lo hacía una revista de carácter político, científico y literario, se trata de la madrileña “La raza Latina”; publicación que salía los días 15 y 30 de cada mes. Esta publicación se editó en Madrid a partir del 15 de enero de 1874. Su vida se alargaría hasta 1887.

En su edición del día 30 de agosto de 1882, en su número 182, hablaba sobre nuestro barrio. Lo hacía en un artículo dedicado al progreso y Adelanto de las Obras de la Ría de Bilbao. Y decía al referirse a su trazo hasta nuestra Anteiglesia: “...La ría hacia 1300, lejos de estar encauzada como ahora, se extendía en las pleamares por las vegas que se asentaban a uno y otro lado de ella, desde el paseo actual del Arenal hasta las marismas de Guecho, desecadas en nuestros tiempos. Aquella circunstancia hacía que el régimen de la ría fuera más variable que ahora; las grandes avenidas alteraban el curso de la canal y acumulaban en ella bancos de grava y arena, de modo que los buques que arribaban a la ría, después de salvar el obstáculo principal de la barra exterior próxima a Portugalete, se encontraban con otra barra mucho menos hondable, si bien no tan peligrosa como la anterior, llegando su límite superior muy cerca del bajo hoy llamado “El Fraile”, donde entonces se bifurcaba el canal de la ría, marchando uno de los brazos por las marismas hoy desecadas de Guecho (se referían a 1882), y el otro por la margen de Sestao, cuya situación consta aún en un plano levantado en 1731 que existe en el archivo del Consulado…”

Aquel documento hablaba sobre las vicisitudes diversas por las que había pasado la navegación de la ría y las obras emprendidas para mejorarla: “...En un documento cuyo original obra en los archivos del Ayuntamiento de Bilbao, el año 1502 fueron comisionados por «los señores del regimiento de esta noble villa y prior y cónsules de la ciudad de Burgos» los maestros Guiot de Beaugrand y Juan de Garita para dar dictamen sobre las obras que convenía hacer para mejora de la barra y parte inferior de la ria, los cuales fallaron: Que el rio que viene de Gresalzu, junto a la casa de Las Arenas hace tanto daño que si el remedio dello no se ponía en breve tiempo y con diligencia podrá ser que pierda toda la canal desde San Nicolás de Somorrostro fasta todo el sorgidero de las naos delante de la villa de Portogalete, porque el dicho rio trae mucha arena consigo de que con el grande corriente e yusente todo va a dar la dicha barra e al banco que está en ella, e atajando este dicho río a que no venga por donde viene sino por la parte de Las Arenas debajo de Gobela junto a las peñas vaya a dar en la mar fuera de la barra se remediará todo inconveniente e daño que dicho rio hace lo cual es cosa muy fácil de lo remediar

A continuación se expresa en dicho documento la manera como había de verificarse dicha obra: “...Resultando que la longitud del nuevo cauce había de ser 410 brazas, presuponiendo su apertura, presa de desviación, establecimiento de un paso superior y obras accesorias, en la cantidad de 620 ducados, o sea 6820 reales vellón, lo cual da idea del valor de la moneda en aquella fecha. El río cuya desviación se proponía, hoy llamado Gobelas, serpenteaba entonces por las arenas movedizas de las dunas de la desembocadura del Nervión, alterándose su curso con frecuencia y acarreando a la ría gran cantidad de arenas, cuyo inconveniente se trataba de evitar, haciendo que en lugar de desembocar en la ría, lo verificara directamente en el mar al final de la playa de Las Arenas

Y al referirse a nuestro río, el Gobela, decían en aquel informe: “...Aunque el nombre de Gresalzu casi se desconoce en el día, lo cual dio margen a que el Ingeniero D. Agustín Marcoartu en su Memoria de 1848 creyera que, el rio a que se hace referencia, era otro que el llamado hoy Gobelas, basta un poco de conocimiento de la topografía local para comprender que ambos nombres se refieren al mismo rio ó arroyo. Para mayor seguridad, he investigado entre los labradores que allí habitan si hay algún lugar que se llame hoy Gresalzu, dando por resultado que en efecto hay una tierra baja por donde corre el Gobelas que tiene aquel nombre, voz que en vascuence equivale a la palabra castellana marisma y que estaba perfectamente apropiada a aquellos terrenos, puesto que antes de la desecación de las marismas de Guecho o Lamiaco, se anegaban en mareas vivas encharcándose e impregnándose de sus sales...”

Esta obra no debió llevarse a efecto entonces, pues más adelante, en 1558 se volvió a informar acerca de la necesidad de ejecutarla. Pero así es como lo veían en aquel informe de 1882.

Y sin embargo algo más de cien años después se volvía a hablar de esta populosa zona y calle del la vega de Santa Eugenia (Romo), en un revista de tirada local, “Galea-Periódico de Getxo”, en su edición de noviembre de 1991 decía: “...El origen de la denominación de esta calle, arteria principal de Romo, hay que buscarlo, no podía ser de otra manera, en ese pequeño rio que marca el limite geográfico y sociológico entre Romo y Las Arenas. Etimológicamente, según nuestros historiadores locales, la palabra Kresaltxu seria una derivación de bresalzu, nombre con el que se conocía antiguamente a un arroyo que afluía al Gobela, y cuya raíz euskerica seria Kresal, traducción ultima de “Salitre”...”

La Vega de Santa Eugenia (Romo). a lo largo de los siglos tuvo mucho usos, mucha historia, pero de ello ya traté en otras entradas.


domingo, 27 de octubre de 2024

LA REINAUGURACIÓN DE LA CAPILLA DEL HOSPITAL HOSPICIO

Ya desde 1888 las demandas de asistencia benéfica eran tal que, el Ayuntamiento de Getxo creyó llegado el momento de crear un Hospicio-Hospital en Algorta. Le siguieron algunos hitos antes de llegar al momento de reinaugurar la capilla del Hospital Hospicio:

El 9 de Enero de 1894 se anuncia al público el proyecto de emplazamiento del nuevo Hospicio-Hospital.

La primera piedra se colocó el 14 de octubre de 1894.

La inauguración del Hospital Hospicio del Sagrado Corazón de Jesús fue el 7 de febrero de 1897.

La “Sala Cuna” del Hospital Hospicio de Algorta nacería años más tarde, por iniciativa de D. Juan José Sarria, el 11 de Mayo de 1.926.

Y sin embargo, el 31 de enero de 1935, la prensa bilbaína anunciaba “Mañana, inauguración de la nueva Capilla del Hospital-Asilo de Guecho”. Aunque realmente se tratara de una reforma, seguida de inauguración, pues dentro del artículo de prensa, continuaba diciendo la rotativa: “...Después de las importantes reformas introducidas en la antigua Capilla del Hospital-Asilo de Guecho, mañana viernes tendrá lugar su inauguración. Habrá misas a las seis y media, ocho y media y diez, predicando en esta última el superior de los Padres Paules de Baracaldo.

Al mediodía, los ancianos acogidos en el Hospital-Asilo serán obsequiados con una comida extraordinaria. Por la tarde, a las tendrá lugar una función religiosa a la que asistirán todos los bienhechores del establecimiento, autoridades y vecindario de Algorta...” (La Gaceta del Norte del 31 de enero de 1935).

El día 2 de febrero de 1935, el mismo diario, anunciaba en su última pagina la “Inauguración de la Capilla del Hospital-Asilo de Guecho”: “...Solemnemente se celebró ayer la inauguración de la capilla del Hospital- Asiló de Guecho, después de las grandes reformas que se han llevado a cabo en ella para su embellecimiento. Por la mañana tuvieron lugar tres misas. A las seis y media, ofició D. Gregorio Ocariz, capellán de la excelentísima señora Dña. Felisa Alday (viuda de Morera), bienhechora del establecimiento. A las ocho y media, ofició D. Javier Ordeñana, capellán del Asilo.

Y en la de diez, ofició D. Manuel Escauriaza párroco de Las Arenas, predicando con gran elocuencia el superior dé los Padres Paules de Baracaldo, R. P. Rafael Marcos.

A las tres misas acudió gran número de fieles, especialmente a la de diez en que estuvieron presentes, una Comisión de concejales con el alcalde en funciones, D. José Bautista. Merino, la Junta de Gobierno del Hospital-Asilo, varios distinguidos vecinos y un gran número de fieles.

A las doce se sirvió a los acogidos en el Hospital-Asilo, que en total suman un centenar entre ancianos, niños y mendigos, que de ordinario acuden al Asilo, con una comida extraordinaria, consistente en paella, huevos con tomate, ternera albardada, pasteles, naranjas, café, copa y cigarro.

A las cinco de la tarde se celebró una solemne función, como primer viernes de mes. Pasado mañana, lunes, tendrá lugar, en la nueva capilla, un solemne funeral en sufragio, de los familiares fallecidos de la benemérita dama Dña. Felisa Alday (viuda de Morera)...” (La Gaceta del Norte del 2 de febrero de 1935). El artículo de prensa iba acompañado de dos fotografías del acto, una del presbiterio y altar mayor y otra de la comida ofrecida a los asilados; aunque las fotografías que acompañan a este artículo son las de los diarios “El Pueblo Vasco” y “El Noticiero Bilbaíno”, ambos del (02/02/1935), de mejor calidad fotográfica.

También el diario “Euzkadi” ofrecía una pequeña coletilla en su sección “De Bilbao al Abra”: “...La Nueva Capilla del Hospital Hospicio.- Ayer tuvo lugar la inauguración de las obras efectuadas en la capilla del Santo Hospital-Asilo de esta anteiglesia, costeadas por una distinguida dama vecina de Getxo...” (Euzkadi del 2 de febrero de 1935).

Hasta aquí la historia de la reinauguración de la capilla del Hospital Hospicio de Algorta.

jueves, 10 de octubre de 2024

EL PUERTO DE BILBAO, UNA HISTORIA DE 1925

El Puerto de Bilbao, mucho se ha escrito sobre nuestro Puerto, una de esas historias fue descrita por un diario bilbaíno, “El Pueblo Vasco”, se trataba de un diario nacido el 1 de mayo de 1910, era de carácter monárquico de tendencia maurista. Pero lo importante de los artículos que sobre el puerto realizaba era la visión que desde 1925 hacían en esa rotativa acerca del Puerto de Bilbao.

Encabezaban la información, en su primera plana, con una imagen del creador de aquella obra de ingeniería, D. Evaristo de Churruca, que titulaban como: “...El Hombre que hizo el Puerto. En este día en que dedicamos unas páginas al Puerto de Bilbao, querernos consagrar en lugar preferente de nuestro número un recuerdo al inolvidable y esclarecido ingeniero D. Evaristo de Churruca. El nombre de Churruca irá unido perpetuamente aI Puerto de Bilbao. Fue el vencedor de la lucha que durante tantos siglos sostuvo Bilbao con el mar...” (El Pueblo Vasco del 1 de julio de 1925).

En el interior del diario, a lo largo del varias páginas, se desgranaba la historia del Puerto, sus industrias, las Compañías de Cabotaje y Navieras.

HISTORIA DEL PUERTO Y LA RÍA:

Empezando por los prolegómenos de sus obras, los cuales datan de 1502: “...Los primeros documentos de las obras emprendidas se refieren al año 1502 en que se consultó a los maestros Guiot de Beaugrand y Juan de Garita, sobre que diesen dictamen para hacer mejora de la barra y parte interior de la ría. En el dictamen que dieron ambos y sobre todo el famoso Guiot, padre del que labró maravillosamente el antiguo y hoy desaparecido retablo de plata de la iglesia de Santiago, decían “que el río que viene de Gresalzu junto a la casa de Las Arenas hace tanto daño que si el remedio de ello no se ponía en breve tiempo y con diligencia, podrá ser que pierda toda la canal desde San Nicolás de Somorrostro hasta todo el sorgidero, de las naos delante de la villa de Portugalete porque el dicho río trae mucha arena consigo”...” Continuaban con la descripción de las obras acometidas, incluyendo la modificación del curso de río Gobela: “...Tratan de la manera de edificar y remediar lo de la barra que habría de tener 410 brazas, cada braza antigua tiene tres medias varas mayores, según da estas medidas el Fuero de las Encartaciones que se formó precisamente un año después del año 1503 y en la iglesia de San Francisco de Bilbao. El capital de aquella obra era de 620 ducados. Para apreciar el valor de esta cantidad basta saber que la nao que dio la vuelta al mundo en el año 1521 costo 720 ducados. Con la obra anterior se modificaba el curso del Gobelas como se corrigió y así aparece en los antiguos planos...” (El Pueblo Vasco del 1 de julio de 1925).

Y aunque lo que describo a continuación no pertenece a aquellos artículos del diario bilbaíno, me parece interesante incluirlo porque complementan los datos anteriores. En 1558, el 9 de Abril, pasaron a reconocer las obras de la barra del Abra: “...Una Comisión, compuesta por delegados de ambos Consulados (se referían a los de Bilbao y Burgos)..., ...entre ellos Juan de Erauso, nombrado por el de Bilbao...,...como resultado del reconocimiento, expresaron que...,...había de desviar el rio Gresalzu (hoy llamado Gobela), con objeto de que en lugar de desembocar en la ría, donde lleva muchas arenas, lo haga en el mar, hacia la parte de Algorta, junto a las peñas del Gobela... El río Gobela, a lo largo de los siglos, ha ido sufriendo modificaciones en su transcurso, como decía, existen datos que avalan que ya desde 1.501, se empezó a interferir en su cauce, las crecidas del rio, los sedimentos que arrastraba iban aumentando, la ya dificultosa para la navegación barra de Portugalete, por ello se recomendaba la creación de un canal que fuera, a través de las dunas de la “Vega de Santa Eugenia, las cuales todavía no recibían ese nombre, y que desembocara junto a los escarpes de Arriluze. Su desembocadura en 1.853, antes de comenzar el relleno de la Avanzada, cuando la Playa de Las Arenas iba desde la mojijonera de Las Arenas hasta los escarpes de la llamada playa de la Bola, y aun estaban sin construir los contramuelles, y los arenales de Romo aun no recibían ese nombre, el río tenia su desembocadura cerca de lo que hoy es la Playa Balanar (La Bola). 

Por entonces la llamada Vega de Santa Eugenia (Romo), que aún pertenecía a Las Arenas, era una zona de prados juncales semiencharcados y arenales. Esta situación se va a mantener hasta la segunda mitad del Siglo XIX (1.859), la urbanización de toda aquella vega junto con la de Lamiako, adquirida por el empresario bilbaíno Máximo Aguirre, creara un nuevo canal para el Gobela, obligándole a desembocar junto al río Udondo en la ría del Nervión. Las obras de los muelles y la ría, y sobre este río, las describí en mi entrada del 14 de enero del 2015, “Los muelles de la ría, el informe Ochadategui”. Estos asuntos eran tratados, entre otros, en algún diario de 1882. (“La raza Latina” del 30 de agosto de 1882).

Sobre el río Gobela, en 1928 se decía que era: “...Un riachuelo al que en la actualidad llaman Gobela y también Gobelas, que tomó su nombre en época todavía reciente, de un caserío antiguo llamado Gobela y por junto a cuya puerta pasaba el camino que conducía al río o regato que en aquella época llamaban sencillamente “Errekea”, sin adición alguna. Algún tiempo después de la última Guerra Carlista, los en aquel tiempo escasos habitantes de los caseríos de Algorta dieron en llamar “Gobela’ko errekea” al citado riachuelo, y traduciendo la denominación al castellano le llamaron “el río de Gobela”, después “El rio Gobela”…” (Al referirse a la última Guerra Carlista lo hacían a la de 1872-1876).

Volviendo a aquel extenso artículo del diario “El Pueblo Vasco”, en el mismo se tocaba la importancia de las infraestructuras portuarias para nuestro puerto: “...Pero dificultades mayores surgirían para dar al puerto de Bilbao facilidad en la entrada y permanencia de los buques, porque como dice la exposición que se dirigió a los Reyes Católicos el año 1503 “la canal que está cerca de la Villa de Portugalete es de tal condición variable que muchos navíos e gente se pierde”. Se pretendió remediar tal suerte con boyas traídas de Flandes, de estas boyas hablan los documentos antiguos. Eran seis boyas, cuyo coste era de 300.000 maravedíes (por entonces una gallina costaba tres maravedíes. Dichas boyas de grandes dimensiones obtuvieron nueve codos de profundidad, en mareas muertas, oséa unos 18 pies, con lo que se remedió en falso el fatal paso de la barra...” (El Pueblo Vasco del 1 de julio de 1925).

SUS INDUSTRIAS

Aquel diario también hablaba sobre las industrias existentes en 1925, sobre ellas decía: “...En la dársena de Axpe parte de la ría que parece escogida a propósito para el establecimiento de factorías dedicadas a la construcción y reparación de buques, se halla montada desde hace muchos años la que hoy rige bajo la razón social de Mutiozabal y Fernández. Aunque principalmente se dedica a la construcción y reparación de buques, abarca también las construcciones metálicas y maquinaria en general. Seguía detallando otras muchas a lo largo de la ría como el Establecimiento de los Señores Guezuraga y Anasagasti (Erandio), la Compañía Española de Pinturas Internacional (Lutxana), la del naviero D. Miguel Orozco (Deusto) o La Industria Electromecánica S.A. (Deusto), también de los talleres de construcción y reparación de buques de Alejandro Bengoechea Compañía, Ltda, en el muelle de Botica Vieja...”

Trataba sobre la importancia del Puerto de Bilbao para la importación y exportación de «Productos Coloniales». Sobre esta faceta decían: “...El puerto de Bilbao ha sido, desde muy antiguo, uno de los centros importadores de mayor categoría de productos coloniales, y por eso no sorprende que haya en nuestra Villa casas importantísimas que se dedican al comercio de estos productos de tan general consumo. Entre las que se dedican al tráfico de importación y exportación destaca la de D. Luciano Acle, que desde hace muchos años se halla establecido en Bilbao. D. Luciano Acle se dedica principalmente a la importación de bacalaos, tasaje, garbanzo mexicano y alubia de todas las procedencias. De la casa de tostación mediante aire caliente de café de D. Eusebio Legarreta de Bilbao...”

LAS COMPAÑÍAS DE CABOTAJE Y NAVIERAS

Desde su fundación, Bilbao, se percató de la intima vinculación de sus destinos con su ría y con el mar: “...Por medio de algunos de sus órganos representativos, Corporaciones locales, Cámara de Comercio, Industria y Navegación, Junta de Obras del Puerto y diversas entidades mercantiles estuvo siempre pendiente de las mudanzas de los tiempos para adaptar su evolución progresiva a a naturaleza del trafico y condiciones económicas que pudieran determinar el mayor auge de su puerto. Este tráfico, en su forma preponderante lo constituyen dos productos de gran masa : uno, el mineral de hierro vizcaíno exportado; y otro, el carbón inglés importado. Pero la exportación del mineral vizcaíno, por causas muy conocidas, va decreciendo sensiblemente; de unos cinco millones de toneladas, cifra máxima registrada en el año 1900, ha bajado a unos dos millones en 1924. Y la importación del carbón inglés no ha alcanzado, en ese mismo año de 1924, ni a 200.000 toneladas. En otros tiempos, antes de la guerra, era más del triple o del cuádruple de esa cifra la cantidad del carbón importado....”

Pensando en el tipo de vida que una ciudad marítima requería, idearon un proyecto de convertir Bilbao, la Vega de San Mames, en una zona que fuera útil para el trafico marítimo y servicios.

Seguían diciendo que: “..Los puertos pueden clasificarse, como las ciudades, en absorbentes, tentaculares, delanteros y en subalternizados, satélites y retardatarios. Bilbao, ciudad y su Puerto pertenecen a la primera categoría...”

De un estudio realizado por un ingeniero Americano, Nelson P. Lewis, entendieron que las ciudades de esas características debían tener grandes medios de transporte: “...El tráfico, de forma preponderante, lo constituyen dos productos de gran masa: Uno, el mineral de hierro vizcaíno exportado; y otro, el carbón inglés importado. Por lo que en lo sucesivo se deberá dar prioridad al amejoramiento de vías y servicios ferroviarios portuarios llevando los servicios hasta el último rincón del Puerto.

Y ponían como ejemplo los puertos de Holanda y Bélgica, en los que se crearon dársenas y canales interiores, creando zonas de servicios para dichos cauces. Y hacían notar que la «Compañía del Norte», poseedora de la red de vía ancha que utilizaba la zona de influencia del Puerto de Bilbao, tenía tan solo un enlace peligroso e insignificante a través de Cantalojas, e indirectamente a través de ferrocarriles de vía estrecha...”

Hablaban de la «Compañía de Seguros Bilbao», fundada en septiembre de 1918: “...Esta casa en Bilbao se dedica a la exportación de minerales de hierro, surtiendo a las fábricas siderúrgicas de Gran Bretaña suministrando sus minerales a las fábricas asturianas, e importando a considerable escala carbones ingleses...”

También lo hacían de la casa «Aznar y Compañía»: “...Una de las firmas que de más antiguo vienen, dedicándose en Bilbao a los negocios marítimos. Quienes ostentan la agencia en estía plaza de las grandes líneas trasatlánticas: «The Unión-Castle M Ail Steamship C. Ltd., de Londres y «Det Forenede Dampskibs Selskab», de Copenhague...”

Mencionaban en aquel artículo a la «Compañía Trasatlántica», de ella decían: “...Tiene líneas con distintos puntos de América desde este Puerto a la Habana, Veracruz y Tampico, con los nuevos, veloces y lujosos vapores de su flota «Alfonso XIII» y «Cristóbal Colón»...”

También lo hacían a la «Compañía Marítima del Nervión»: “...Esta importante Compañía, cuyos buques tocan en todos los puertos del mundo, y que tan alto han colocado el pabellón marítimo de nuestro Puerto, destaca por su sólido renombre entre las navieras con que cuenta Bilbao. Constituida el 16 de mayo de 1907, con capital exclusivamente bilbaíno, cuenta en la actualidad, a pesar de haber perdido durante la guerra varios de sus barcos, con los siguientes: Mar Mediterráneo, Mar del Norte, Mar Tirreno, Mar Rojo, Mar Caspio, Mar Báltico, Mar Caribe, Mar Negro y Mar Adriático, algunos de ellos de ellos de moderna construcción quemaban indistintamente carbón y petróleo o ambos combustibles al mismo tiempo. Esta Compañía tiene líneas regulares entre la península y el continente americano...”

Entre los Corredores los Corredores Interpretes de Buques de Bilbao estaba en activo uno de nuestra Anteiglesia: “...D. Policarpo Eguiraun y Cortina, que tenía casa en la calle Avenida Basagoiti, y contaba con el número de teléfono 7090...”

Estaba en comunicación con nuestro puerto por medio de las compañías «Neptun y Menzell» y el puerto de Bilbao con América en línea rápida por medio de la red «Star Line», representadas en Bilbao por sus consignatarios la acreditada casa bilbaína «Hoppe y Compañía». Los muelles de Ripa, Arriaga y Uribitarte, así como la zona de ría entre Erandio y Baracaldo, por las fotografías que mostraban en aquel reportaje, se hallaban repletos de gabarras y vapores.

Al hablar sobre la Asociación de Navieros, y en este capitulo mencionaba a nuestra dársena de Arriluze, decían: “...La Asociación de Navieros de Bilbao se constituyo para la defensa y fomento de los intereses de los armadores asociados y de la Marina Mercante de Bilbao. De la obra de la Estación de salvamento de Algorta (El 12 de Marzo de 1920, en nombre de la Asociación de Navieros, Francisco de Aldecoa, solicito el permiso para la construcción de un edificio destinado a Salvamento de Náufragos y Cofradía de Pescadores), en ese edificio se halla instalado el Refugio de los Pescadores de Algorta, cedido por la Asociación de Navieros sin ningún coste...”

Así era como desde aquel año de 1925, el diario “El Pueblo Vasco” describía la pujanza de nuestro Puerto y sus márgenes hasta la Villa de Bilbao. Rubricaban aquellos artículos algunas firmas como: D. Luis Camiña, Director del Puerto de Bilbao; D. Ramón de Olascoaga; D. Julio de Lazurtegui y D. Fernando de la Cuadra Salcedo.

domingo, 16 de junio de 2024

LA ANTEIGLESIA DE GETXO A FINALES DEL SIGLO XIX

De como nos veía la prensa bilbaína y como llamaban a la Anteiglesia de Getxo, nos da idea una de las cartas que a la misma se dirigían a finales del Siglo XIX.

No es nuevo, que muchas veces, por la preponderancia de alguno de sus barrios, confundieran al más desarrollado con Getxo. Cosa que causaría deseos de desanexión en alguno de ellos, como sucedió con el barrio de Areeta-Las Arenas. Como decía en mi entrada del 18 de noviembre del 2013, en mi entrada «Los Intentos de Segregación de Areeta-Las Arenas»: “...El barrio de Areeta-Las Arenas, no sólo tuvo una canción independentista para segregarse de Getxo, si no que en 1880 tuvo un primer intento, promovido en las Cortes, por D. Eduardo Aguirre. Aquella canción, quizá recogiera el espíritu de la propuesta de quien la formuló en 1880. Pero su letra, con un mucho de humor y retranca, sí tenía deseos secesionistas: «El pueblo de Las Arenas, que a Getxo no pertenece, le vamos a gobernar de manera independiente. Alcalde Simón Ugarte y secretario Batelera. Serenos Silbote y Manta; y de alguacil Irineo y a Lasuen, y a Mendia, para que el pueblo ande bien, por si acaso hay viajeros sospechosos en el tren. Y Don Pedro de Oliver, de recaudador de multas, y la Casa Ayuntamiento será la tasca de Lucas».

Pues bien, en 1883, una semblanza del barrio era recogida, precisamente por algún ciudadano de uno de sus barrios “Algorta”. Decía aquella epístola dirigida a uno de los diarios de mayor tirada en la Villa de Don. GUECHO: “... Esta anteiglesia la constituyen tres barrios bastante extensos, que casi podían calificarse de tres pueblos, tanto más por las costumbres tan diferentes de sus respectivos pobladores. En uno de sus barrios, propiamente el mismo Guecho, en su generalidad sus pobladores se dedican a la labranza, muchos de estos después de retirarse de la navegación.

El otro barrio, o sea la feligresía de Algorta, es el más poblado de los tres; siendo a día de hoy quien da vida a la anteiglesia; sus moradores compuestos por intrépidos e inteligentes marinos que han cruzado todos los mares conocidos, como por instinto se retiran, como el ave envejecida a las inmediaciones del nido desde donde salió su primer vuelo, para concluir su existencia en ese pueblo o barrio: El retiro de esas aves que, saliendo del Puerto de Algorta en botes o lanchas, han extendido su navegación por los inmensos mares para después de cierto número de años refugiarse al pueblo a vivir en el retiro y el descanso de la azarosa vida del navegante; así es que este hábito de intrépidos marinos les hace que sea esta tan distinta de la del pausado y sistemático labrador.

El tercer barrio, Las Arenas, denominación derivada por los arenales donde están asentada esta población, en ella son sus pobladores tan varios y de tan distintas procedencias, que no es posible clasificar sus hábitos y costumbres.

El municipio o Ayuntamiento de este pueblo se denomina de Guecho, y está en su mayor parte compuesto por los habitantes de Algorta; tiene ese espíritu de expansión, ese hábito de progreso, esa inclinación a imitar lo mucho que han visto; y esto les sirve para que el pueblo en pocos años haya avanzado extraordinariamente; y son tales los provectos que tienen concebidos los concejales que componen el Ayuntamiento actual, que si los realizan dejarán memoria para los tiempos venideros. Proyectase un gran puerto, para el cual pronto se practicarán los estudios; el relleno y desmonte de varios terrenos, con el objeto de hacer una esplanada; la traída de aguas abundantes y de buena calidad, con un crecido número de fuentes, y un camino que llevará a Arrigunaga, sin genero de duda al mejor punto para tomar baños de mar.

En cuanto al primer proyecto que he señalado, no sé que ventajas podrá redundar sobre el interés del capital que se invertiría; pero no hay duda que, como inteligentes marinos, no se les puede disputar la competencia en este terreno. El relleno y desmonte ya no es un plan tan vasto; y como esta clase de trabajos es tan vulgar que hasta a los más legos nos es permitido tratarla, diremos que es muy sencilla su ejecución, no de gran coste; pero para hacerlo con más economía, en primer lugar, ya que no está en el escalafón de proyectos, bueno seria pensar en las alcantarillas maestras, y con las excavaciones que de ellas resultara, llenar las depresiones de los terrenos que ahora intenta rellenar el contratista que toma una obra de esta naturaleza, fijando el lugar que se le señale para el trasporte de tierras sobrantes, y que le vendrían muy bien todas las ondulaciones que se le señalaran. Además, ya que toda la extensión de estos terrenos que se quieren terraplanear son de particulares, que cada uno los haga a su gusto; en todo caso, al que le sobre la tierra, se le podrá permitir que la eche a otro solar que le haga falta, y así recíprocamente, entendiéndose los dueños, podrán arreglarse más a su gusto, y el Ayuntamiento tendría de este modo ese desembolso de menos que hacer; pero esta no es una obra de gran necesidad por ahora.

El camino a Arrigunaga es de menor coste y más necesario, ya que es un camino público en el cual los ayuntamientos deben cifrar sus ideas y llevarlas a cabo; estos son planes de bien general, diferentes del anterior, con el que solo saldrían beneficiados los dueños de aquellos solares.

Sobre el otro, el de la traída de aguas abundantes y de buena calidad, corren versiones muy distintas sobre dicho proyecto: Hay quien dice que es imposible su traída; quienes afirman que costaría más de 40.000 duros; otros que afirman que no se puede quitar a los molinos dicha agua; otros, en fin... En resumen que ven imposible su ejecución.

Yo soy lego aún en este ramo; pero he oído que una empresa se propone traer el agua y distribuirla en la población creando unas catorce fuentes por 25.000 duros; y como desconfían los del pueblo que pueda esta cumplir su cometido, ha propuesto no cobrar ni un céntimo hasta que se vean las aguas correr por el pueblo de Algorta. Esta empresa ha hecho los estudios a su costa y asegura ser fácil la traída de las aguas; sobre todo si es cierta su proposición, con la condición que establece de no cobrar nada hasta que las aguas lleguen al pueblo. Se les achaca que no son facultativos los que han hecho los estudios.

Se me olvidaba decir que la última fuente la señalan en el punto de la Avanzada, desde donde con poco más coste se podría abastecer al barrio de Las Arenas.

A los actuales concejales no se les puede tachar de negligentes; antes por el contrarío, son hasta muy activos; sólo se oye tacharles de elegir los proyectos menos necesarios con gran furor, como el de los terraplenes, al cual se opone casi todo el vecindario, y prefieren el de la traída de aguas, como de urgencia mayor aquellos se oponen. En fin, el año pasado han probado prácticamente la escasez del agua, y los forasteros que han estado en baños, en lugar de gastar su dinero recreándose lo han echo sacrificándose y padeciendo la sequía. Estos proyectos son cuestión de apreciación o de gusto, es decir, que hay quien considera que las grandes explanadas, aunque sean reducidas a árido suelo, como el desierto de Sahara, son mas convenientes y pintorescas que la linda Venecia convertida en un ameno y delicioso vergel...” (El Noticiero Bilbaíno del 25 de abril de 1883).

De algunas de aquellas obras, de las que se trataba la carta dirigida al Noticiero Bilbaíno, ya se hablaba desde hacía muchos años antes:

En el pleno del 24 de julio de 1879 se decía sobre la necesidad de un camino que desde Algorta condujera a la playa de Arrigunaga, en vista de que como el verano y las playas atraían al los forasteros. Por los que acordaron que se realizara: “...Un camino peatil a la playa de Areachu cerca de Arrigunaga, y que se haga de coste barato, con los camineros de la población, nombrando administrador de las obras al regidor D. Francisco de Uriaguereca...”

Sobre la escasez de agua se decía en el pleno del 17 de junio de 1875: “...Hízose presente que en esta población escasea mucho uno de los artículos de primera necesidad que es el agua...” Por lo que decidieron aprovechar un pequeño manantial próximo a la casa de D. José Ramón de Arecheta, y realizar una fuente para el consumo del vecindario. Por aquellos días decidieron construir fuentes en Ereaga y Arrigunaga.

Sobre la traída de aguas, en el pleno municipal de Getxo del 13 de septiembre de 1883, el Ayuntamiento trataba sobre dicha traída de aguas potables al municipio.

A principios de junio de 1884 se informaba en el pleno municipal de la aprobación, por parte del Ayuntamiento y Junta Municipal, del proyecto presentado por el ingeniero D. Laureano Gómez Santa María, para la traída de aguas a la población; “...«Desde los manantiales de Berango, Basarte, Achabale y Jauncoerreca, situados en los montes, de la jurisdicción del inmediato pueblo de Berango»...”

Otra de las obras que se mencionaba en aquella carta, la del nuevo Puerto, iba a ser realidad unos pocos año más tarde: “...El 18 de agosto de 1887 el pleno municipal de Getxo trataba, a solicitud del regidor D. Mateo Ajuria, uno de los asuntos que venía para modificar el aspecto exterior e interior del Abra, su Puerto exterior. La construcción del Puerto, obra del D. Evaristo Churruca, a su regreso de la Habana en 1873, tras hacerse cargo en 1877 de la construcción del mismo y la canalización del río Nervión. Obras estas que finalizaron en 1904...”

Muchas obras iban a ver la luz para la mejora de la Anteiglesia de Getxo, de ellas ya he hablado en mi relato de los “Aconteceres del último cuarto del Siglo XIX en Getxo”. Pero así era como nos veían y hablaban sobre nuestra Anteiglesia en esos años de 1883.

domingo, 28 de mayo de 2023

DATOS ESTADISTICOS DE VIDA EN EL GETXO DEL SIGLO XIX

Desde mediados del Siglo XIX (1860-1900) nuestra Anteiglesia tuvo un crecimiento que podemos situar en la media de la Provincia.

En 1875, un diario local, publicaba unas estadísticas de vida, sobre la “duración de la vida del hombre”, la cual ofrecía los siguientes datos: “...La duración de la vida del hombre crece de un modo notable. Debe atribuirte este efecto a la mayor comodidad que la civilización procura, a la propagación de la vacuna que roba a la muerte millares de individuos, y sobre todo, a la aplicación de los mejores principios de higiene pública y privada. La escala creciente que marca la observación es como sigue:

En el siglo XVII, la duración era de 23 años.

Antes de 1789, de 29 años, nueve meses.

En 1817, de 31 años, ocho meses.

En 1834, de 34 años.

Actualmente, de 40 años. (Se referían al año de la publicación 1875)

Dicho esta que para aumentar la duración de la vida conviene habitar en climas sanos, proscribir los excesos de todas clases, adoptar costumbres sencillas y la vida de familia, dedicarse a trabajos moderados y desterrar los placeres abusivos, origen de la mayor parte de las muertes prematuras...” (El Noticiero Bilbaíno del 17 de enero de 1875).

Así, mientras que en Bilbao pasaban desde los 17.969 habitantes de 1860 a los 83.306 en 1900 y Erandio de los 1.678 a los 6.385 en ese mismo intervalo de años; Getxo lo hacía desde los 2.156 habitantes de 1860 a los 5.442 en 1900. En ese periodo de tiempo según datos de “Eustat”: “...Entre 1787 y 1900 se constata la primera duplicación de la población de la hoy C. A. de Euskadi, cerrándose la fase del antiguo régimen demográfico: alta natalidad y mortalidad, con crecimientos moderados de población...”

La industrialización trajo con sigo enfermedades endémicas (tifus, tuberculosis, etc) y hace su aparición un nuevo padecimiento, el cólera morbo. La Gaceta Médica de Bilbao decía que, según datos de “Philipp Hauser”, referidos a los años 1900 a 1906: “...Se dan tasas de mortalidad para Bizkaia del 24,09‰. Las cifras de mortalidad infantil para el primer año de vida era en Bizkaia del 208‰...”

Y sin embargo en nuestra Provincia, Bizkaia, desde 1860 hasta 1900 la mortalidad sufrió un serio retroceso. Pero no sucedió así en todo el colectivo de la población, ya que el estado de salud empeoró notablemente en el colectivo infantil y juvenil. Tasa de mortalidad debida, sobre todo, a enfermedades infecciosas que diezmaban a la infancia y juventud. La viruela, el sarampión, tuberculosis, las fiebres tifoideas, diarreas, viruela, sarampión, difteria, las neumonías y otras, fueron las enfermedades que causaron mayor número muertes.

Entre 1860 y 1900, los municipios del entorno de la ría experimentaron sustanciales transformaciones generadas por un acelerado proceso de industrialización que iba a traer consigo, la urbanización y la modernización económica, pero también hacinamiento y enfermedades.

Y así, mientras que en la Ley de Sanidad de 1855 se decía: “...En caso de epidemia o contagio se giraran visitas ordinarias de inspección, que serán desempeñadas por delegados facultativos del Gobierno. Y se señala como obligatoria la vacunación de toda la población infantil...”

Aquí, en casa, ya se empezaban a realizar controles periódicos de la población. Derivados de aquella decisión del pleno municipal de abril de 1876 en que nuestra Anteiglesia acordaba: “...Que ya va siendo hora de que nuestro municipio tenga una Junta de Sanidad, así que se decide componerla, y para ello se envía una lista de las personas que podrían formarla al Gobernador Civil, las personas elegidas fueron: El Alcalde como presidente y el Farmacéutico D. Miguel García Salazar; además se propuso una terna de vecinos entre los que se encontraban: D. Antonio Arrigunaga, D. Francisco de Berreteaga, D. José Joaquín Urisabel, D. José Julián Mandaluniz, D. José María Ordeñana, D. Ángel Zavala, D. Saturio Alzaga, D. Francisco de Uriaguereca y D. Manuel de Uriamendi…”

Una de las preocupaciones sanitarias de 1886 era el llamado Cólera Morbo, que había causado infinidad de victimas en la península, por ello el Gobernador Civil exhortaba el 11 de enero de ese año a: “...Que se reúnan las Juntas de Sanidad y acuerden las disposiciones necesarias y se ocupen del estado de las aguas potable, del saneamiento completo de las casas donde se hayan producido defunciones coléricas...” (“El Noticiero Bilbaíno” del 14 de enero de 1886). Pocos días más tarde, el 26 del mismo mes, se incluían ordenes: “...El Director General de Beneficencia y Sanidad ordena a los Gobernadores Civiles que remitan quincenálmente a esta dirección un estado sanitario de la provincia de su mando, acompañado de la certificación del análisis de las aguas. A formar un padrón de los médicos que existan en cada una de las localidades...”

Para entonces, año 1886, ya se empiezan a realizar controles de población diarios, en forma de estadillos. En estos controles se van a incluir datos de matrimonios, nacimientos y defunciones, separando los datos en función del sexo de las personas (varón o hembra), también en su estado civil (solteros, casados o viudos), por edades; también por defunción en función del tipo de enfermedad, y aquí el listado era especialmente amplio, lo cual nos dejaba una relación importante de las que afectaban a nuestra población en aquellos años: Viruela, Sarampión, escarlatina, angina y laringitis diftérica, coqueluche, fiebres tifoideas, puerperales, intermitentes palúdicas, disentería, sífilis, carbunco, hidrofobia y otras de carácter infeccioso contagiosas. El primer parte de Estadística Sanitaria elaborado por el Ayuntamiento de Getxo, de enero de 1888, fue, junto a otros, remitido al Gobierno de la Provincia.

Cuadros que que se realizaban con carácter diario, decenal, mensual y semestral. Tal y como se puede ver en el cuadro de abril de 1886, la edad de nupcialidad estaban entre los 20 y 25 años; en el caso de Getxo la profesión del contrayente era la de labrador y jornalero; el número de nacimientos oscilaba entre los 2 y 5 vástagos, indicándose expresamente en el cuadro que los retoños eran “legítimos”. Dentro de las defunciones, el cuadro, recogía estas por edades y periodos, en función del tipo de enfermedad y la causa de la misma.

El cuadro que nos ocupa, referido al primero, segundo y tercer tercio del mes de abril de 1886, recogía algunos epígrafes ciertamente curiosos, ya que las edades estaban clasificadas de la siguiente manera: Dentición (5 meses a 3 años), Pubertad (13 a 20), Nubilidad (20 a 25), Virilidad (25 a 40), Virilidad descendente (40 a 60), Senectud (60 a 80) y Decrepitud (de más de 80 años).

Las defunciones registradas en ese periodo decenal eran las siguientes, habían fallecido: Un niño de entre 5 meses y tres años, un adulto de virilidad descendente, 2 en plena senectud y dos de la etapa de decrepitud de más de 80 años; lo habían hecho por diversas causas entre las que se hallaban: 1 fallecimiento por fiebres tifoideas, otra por causas puerperales (parto), y las otras derivadas de causas Circulatorias (1), Respiratorias (3) y Digestivas (1).

En el año 1887, en el que Getxo según datos del INE contaba con 3649 habitantes (1640 varones y 2009 hembras). El cuadro que recogía el primer semestre del año, resumen del registro semestral, y decenal del movimiento de la población en matrimonios, nacimientos y defunciones, incluía los datos siguientes: Durante los meses de enero y febrero se habían producido un total de 8 enlaces matrimoniales; en los meses de marzo, abril y mayo 18 fueron los enlaces, dos de ellos entre primos hermanos; y en el mes de junio estos habían descendido a 2 matrimonios; entre las profesiones de los contrayentes de daban los casos de militares, industriales, comerciantes y labradores. Por otro lado, los nacimientos se dividían entre los considerados legítimos e ilegítimos, de los primeros, durante aquel semestre se habían producido un total de 85 alumbramientos legítimos, el mes más fértil resultó ser el de febrero con 19 nacimientos; respecto de los ilegítimos tan solo se habían producido 2 casos; de ellos 46 habían correspondido a varones y 37 habían sido hembras. Respecto de las defunciones: 1 se había producido en el claustro materno; 5 de ellos en niños de hasta 5 meses; 6 de niños de 5 meses a 3 años; 1 entre 3 y 6 años habían sido los fallecimientos; 2 de 6 a 13 años; 5 fallecidos de 13 a 30 años; la banda de más amplia mortalidad era la que iba de 60 a 80 años, con un total de 20 fallecimientos; en total las defunciones de aquel semestre habían alcanzado los 47 fallecimientos; de ellos los mayores índices se daban en los problemas circulatorios, respiratorios y cerebro espinales con 14 casos cada una de las afecciones; en aquella relación de fallecimientos se daban en menor medida, también, casos de enfermedades cancerosas, alcoholismo, lepra, pelagra y bocio; también aparecían, en número mínimo (1), casos de suicidio, homicidio y ejecutados por la justicia.

En el año 1888 el mayor número de nupcias, nacimientos y defunciones se habían producido durante el mes de enero. Aunque , al no aparecer anotaciones en el cuadro an los siguientes meses, cabe al duda si estos registro no correspondían al semestre. Los matrimonios registraros eran 12; los nacimientos ascendían a 10 varones y 3 hembras y dentro de los considerados hijos ilegítimos habían nacido 2 niñas; las defunciones registras eran 7, las más numerosas (3) correspondían mayores de 80 años derivadas de problemas respiratorios. Algunas de las defunciones de aquel 1888 fueron debidas a a enfermedades como la viruela, sarampión, y otras derivadas del aparato circulatorio.

La causa de defunciones por problemas respiratorios era la más común tanto en zonas industriales como rurales, y según un cuadro comparativo de los años 1895-1902, así sucedía en municipios como Munguia y Baracaldo. (Mortalidad e Industrialización en el País Vasco. Vizcaya, 1860-1930 U.P.V)

Todos los datos de los años 1886, 1887 y 1888, fueron remitidos, tal y como se indicaba en los estadillos, al Gobierno de la Provincia; debiendo ser conservados los estadillos en la secretaría municipal, estos decían: “...A fin de que en todo tiempo pueda obtenerse copia autorizada de los datos suministrados. Se hacía responsable de la custodia de los mismos al Secretario Municipal...”

Todos los datos de esta entrada, referidos a los cuadros de estadísticas sanitarias, están sacados de: (Estadísticas Demográfico Sanitarias 1887-1888, Nº Registro 46946, Signatura 4567007 del Archivo Municipal de Getxo).