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domingo, 4 de diciembre de 2022

UN SALTO A LA RÍA DESDE EL TRANSBORDADOR

 

El Puente Bizkaia (el Transbordador) ha sido lugar de espectáculos varios a lo largo de su existencia. En el ha habido desde exhibiciones aéreas, campeonatos de natación, competiciones de balandros y regatas, muchas de ellas realizadas durante los veranos. También en los últimos tiempos se ha podido ver actividades multi-aventura para pequeños y exhibiciones de mayores, haciendo góming desde lo alto del puente.

Pero seguro que una de esas demostraciones veraniegas, no pasó desapercibida para nuestros antepasados de ambas márgenes de la ría. Aconteció cuando un comediante se lanzó a la ría desde lo alto del Puente Bizkaia.

Como pasa el tiempo, ya hace más de 100 años, un comediante o aventurero, que también eran así llamados, llegado desde Madrid, “Mr Tebar” o “Tovar”, que con ambos nombres le dio a conocer la prensa local, realizo un espectáculo que llevó a que los vecinos de Areeta-Las Arenas y Portugalete llenaran ambas márgenes de la ría, ansiosos por contemplar un insólito acontecimiento, que la prensa local bautizó como “El Hombre Cometa”. Sobre este acontecimiento próximo a producirse, un diario bilbaíno decía: “…Por fin, el domingo próximo, se realizará en Portugalete el emocionante espectáculo de que hablamos hace días. Se celebrará a las cinco de la tarde. Un hombre, se arrojará al agua desde lo alto del Puente de Vizcaya. Se llama Manuel Tevar. Cobrará 100 pesetas por el ejercicio. Que la ría le acoja benévolamente…” (“El Pueblo Vasco” del 18 de julio de 1912).

Aunque hubo muchas elucubraciones sobre cómo sería el salto, la generalidad creía que el hombre iba a tirarse de cabeza, o dando vueltas de campana o haciendo contorsiones desde lo alto del puente. Las dudas fueron despejadas el domingo día 22 de julio, fecha en la que se produjo el acontecimiento.

Varios diarios locales cubrieron el evento, “El Noticiero Bilbaíno”, “La Gaceta del Norte”, “El Nervión” y “El Pueblo Vasco”, también recogieron la noticia otros diarios, alguno catalán como “La Vanguardia” y otros del Estado como: El diario madrileño “La Correspondencia de España” y “El Debate”, el salmantino “El Adelanto” y “El Heraldo de Zamora”, todos ellos incluían la siguiente coletilla: “…El gimnasta se arrojó desde lo alto del Puente Colgante a la ría. La altura desde el puente a la ría pasa de 60 metros, sujeto con los dientes a una polea y deslizándose por un cable Algunos de esos diarios llamaban al artista “Hombre-Cometa”.

El personaje: Se trataba de un madrileño de 29 años, Manuel Tebar, quien se hacía llamar en las tarjetas de presentación “Mr. Tebar”. Este personaje había trabajado en la compañía de varietés que dirigía Simón Assas. Hacía años, trabajó en una función que se celebró en la plaza de Indauchu, contratado por el señor Villagodio, realizando ejercicios de fuerza y rompiendo piedras con la cabeza. También actuó en la compañía Circo Moderno, bajo el nombre de “El Hombre de Acero”.

Respecto de la Compañía de Simón Assas decir que: Simón Assas era un personaje del mundo del espectáculo que formó una agencia artística internacional matriculada Barcelona. Esta compañía se dedicaba a espectáculos acrobático-cómico-musicales, y recorrió a principio del Siglo XX numerosos teatros del todo el estado, entre ellos el Cervantes y el Alhambra de Granada, el teatro Circo de Córdoba y el teatro Principal de Santander.

Que el acontecimiento había despertado curiosidad entre los vecinos de ambos Pueblos, y de otros cercanos, no cabía la menor duda, el diario “El Noticiero Bilbaíno” decía en sus páginas el día 22 de julio: “…Los trenes y tranvías llegaban atestados de personas, los muelles, terrazas, balcones y azoteas, desde los que se dominaba la vista del Puente Vizcaya, estaban llenos…”

El momento era el idóneo, en Portugalete se celebraban sus fiestas patronales, y en Las Arenas estaban a punto de llegar las de Santa Ana. Y mientras que en la Villa Jarrillera, discurría la mañana en medio de una carrera de bicicletas y la Banda Municipal entonaba en el quiosco notables obras de su escogido repertorio, los vecinos de ambas márgenes de la ría, más los llegados de otra poblaciones de la Provincia, esperaban inquietos el espectáculo de la tarde.

Conforme avanzaba la tarde, mayor era el numero de personas que se trasladaba hacia Portugalete y Las Arenas. Para ello se valían de todos los medios de transporte disponibles, unos en los trenes y tranvías de ambas márgenes, en automóvil, bicicleta y coches de caballos. El ferrocarril de Portugalete puso trenes cada cuarto de hora.

Antes de comenzar, en la ría, el Ayuntamiento de Portugalete había fletado una lancha, con todo lo necesario para el caso de que fueran necesarios auxilios. Se formó un jurado compuesto por: El primer teniente de alcalde D. Joaquín Inza; el segundo teniente de alcalde D. Enrique Retuerto y el médico D. José Babio. En la lancha iban el ingeniero Sr. Retuerto y el arquitecto D. Emiliano Pagazaurtundua.

Llegó el momento esperado y el artista-acróbata apareció en lo alto del puente: “…Eran pocos más de las cinco de la tarde. Estaba en traje de baño, se situó entre dos banderas en el centro del transbordador y saludó al público. A continuación, comprobó el artilugio que había dispuesto para realizar el espectáculo, se trataba de un pequeño carrete unido a un alambre con forma plana, muy inclinado, que llevaba una anilla de caucho, a la cual se sujetó con los dientes, este alambre iba desde el puente a una boya colocada en la ría. Sujetó el alambre del carrete entre los dientes, salvó su cuerpo sobre la barandilla del puente, y poniendo los brazos en cruz se dejó deslizar por el cable. La primera parte del cable la recorrió vertiginosamente, soltó el asidero de los dientes al llegar a ocho metros del agua, zambulléndose en la ría. El experimento duro tan solo diez segundos. Los de la lancha le recogieron envolviéndole en una manta. Desde donde le trasladaron al Hotel de Portugalete, a una habitación en la que le esperaba la comisión de festejos…” Decían que un comerciante bilbaíno, de una conocida marca dentífrica, acuñó un hábil eslogan: “…Mr. Tebar, desde su niñez, usa Licor del Polo de Orive, de la calle Ascao, 7…” Una vez terminado el espectáculo, la concurrencia se disemino por Las Arenas y Portugalete.

Los diarios comentaban que: “…El jueves próximo, días 25 de julio, se repetirá el espectáculo. Las Compañías ferroviarias y del tranvía están de enhorabuena porque tienen en perspectiva otro día de negocio como él de ayer…”

Este fenómeno gimnástico dio también lugar a la chanza política, el diario “El Liberal” publicaba en sus paginas, aprovechando el acontecimiento, una tira cómica representando el salto desde el Puente, a la que le habían colocado la cabeza del Alcalde de Bilbao, Sr. Moyua. Era esta una rotativa nacida en Madrid, que se publicó en Bilbao, era de orientación liberal republicana, y ese mismo día daba la noticia de la repetición del salto desde el puente con el mismo protagonista, Mr. Tebar: “…Con motivo de una novillada celebrada en Portugalete y de la anunciada repetición del salto a la ría desde el Puente de Vizcaya. Y una vez terminada esta, la gente abandonó el frontón se dirigió a la ría para presenciar el emocionante ejercicio que iba a realizar el gimnasta Tebar. A las seis y cinco se disparó la bomba anunciadora y el gimnasta volvió a realizar el salto(“El Liberal” del 25 de julio de 1912).

Aunque desafortunadamente, ningún fotógrafo inmortalizó el momento, tampoco el acreditado fotógrafo D. G. Novillo, que había abierto su nuevo gabinete fotográfico de Algorta.

Solo que el acontecimiento no ocupó esta vez tanto espacio en las páginas de los diarios bilbaínos, a pesar de que concitó numeroso público en ambas orillas de la ría.

Y así igual que causo expectación, aquella fantástica exhibición veraniega, entre la población de ambas márgenes de la ría, desapareció el recuerdo de aquel acontecimiento, de una época en la que escaseaban estos, y que salvo en el cine, nuestros antepasados tenían pocas atracciones que llenaran de emoción sus vidas.

jueves, 24 de enero de 2019

LAS DESAVENENCIAS DE UN CUADRO


Era 1887, sucedió un hecho curioso. Contaban en aquella época que el suceso vino a trastocar la paz social entre el Consulado de Bilbao y ciertos frailes Carmelitas, cuyo convento estaba en un lugar de la ría llamado “El Desierto”.

El motivo de tal disputa: un espléndido cuadro que, aunque las crónicas decían que era de las postrimerías Siglo XVII probablemente lo fue del Siglo XVI. Estaba pintado al óleo y fue depositado en uno de los salones del Consulado de Bilbao. La pintura representaba: “...El Abra desde el cabo Lucero hasta Punta Galea en el momento en que atravesaba la barra, mal llamada de Portugalete, un bergantín a toda vela, amparado por varias lanchas de Lemanaje...” A ambos lados del Abra y de sus costas aparecían representadas algunas fortificaciones y baterías: “...En las del Oeste las de Santurce, Campo de Bilbao, del Cuervo y Portugalete y en las del Este, las de la Galea, Algorta, San Nazario y Begoña, cerrando todo el frente de tierra, menos la embocadura del Nervión, los Arenales, como entonces se llamaba a esa parte de Las Arenas...”

En esos arenales, según la crónica, se alzaban tan solo: “...Una escueta y alargada casa tejavana, con otras dos más pequeñas a sus lados, llamadas las casas del Consulado, por alojarse en ellas los aparatos de socorro para los siniestros marítimos; y los muelles nuevos, que contenían los arenales cual un fuerte dique contra las mareas. Por la parte exterior aparecía el río Gobela, con más franco curso que el que hoy le obligan a seguir las manos del hombre...”

Contaban las crónicas de aquel tiempo que ese cuadro trajo desavenencias al Consulado y a la comunidad de frailes Carmelitas del Desierto: “…Porque a causa de que habiendo costeado estos una parte de él y no floja, y otra algo mayor la Casa de Contratación, faltó el pintor al convenio...” Al parecer habían acordado representar en aquel cuadro la imagen del convento con todas sus pertenencia, bañada por el mar.


Esta desavenencia, a la que me refería anteriormente, pudo suceder en las postrimerías del Siglo XVI, ya que fue satirizada por el fabulista Samaniego (1745-1801). Debido al enfado el artista fue empapelado por la temida inquisición de Logroño. Le fue impuesta una pena por la que tuvo que permanecer encerrado algún tiempo en el convento de los carmelitas de “El Desierto”. Los frailes le recibieron y trataron con agasajo, y él les pagó con una sátira, que se hizo famosa, y que en algunas de sus partes resultaba muy ocurrente. En ella pintaba la vida monástica como tipo de ociosidad, regalo y glotonería.

Pero volviendo al autor del óleo, quien seguro que al revés que los frailes de la fábula pasó bastante hambre hasta que se dirimiera la cuestión, ya que no cobró ni un maravedí hasta que añadió un nuevo trozo de lienzo en el que representó el citado convento y sus pertenencias. Terminación que resultaba harto grosera ya que discordaba con el original en el colorido, amén de que le delatara el costurón que los unía, pero con la que los frailes se dieron por satisfechos.

Pasaron los años y aquella imagen que el pintor plasmó en el cuadro fue cambiando. Sobre aquellos muelles y arenales, en los que antaño crecieran solitarios cardos marinos de anchas y punzantes hojas, a los que el viento del poniente agitaba de uno a otro lado, fueron modificados, primero por un acaudalado bilbaíno, D. Máximo Aguirre (1856-1863), con la plantación de argomales y pinos mediterráneos que sujetaron los mismos. Más tarde, por el ingenio de un emprendedor, D. Miguel A. Victoria (1884), quien transformaba aquellas extensiones de arenas, antes estériles, en plantaciones de sabrosas y codiciadas plantas, que tanto juego dieron en nuestras cocinas, la patata Victoria.


En aquel lugar poco a poco irían surgiendo bellas villas y edificaciones, plazas y calles, con espléndidos paseos. Balnearios que formaron un pueblo de verano, atrayendo cada vez a más gentes animadas por la belleza del lugar y sus playas. Ante aquel crecimiento, a decir de la prensa local, se produjeron cambios en la forma de viajar: “...Era natural que al compás de aquel crecimiento de población y de vida se acrecentaran también los medios de comunicación, porque las personas que constantemente residían en Las Arenas y las que temporalmente habitaban en ella, no podían acomodarse ni al penoso viaje de las históricas carrozas, ni al de los coches públicos y ómnibus que las reemplazaron, mal organizados siempre, faltos de aseo en su totalidad; ni podían tampoco sujetarse a viajar en aquellos vapores de ría (zapatillas) tan incómodos y poco seguros, tan inconstantes en las horas de viaje, unas veces por indolencia o informalidad de sus patrones, otras porque las mareas y la falta de agua en los “Churros” se les oponían...” Aquellos hábitos de viaje sobre todo para las clases más pudientes cambiaron. Más tarde, lo harían para el resto de la población con la llegada del tranvía y el ferrocarril de ambas márgenes de la ría, garantizando con sus llegadas a horas fijas, tanto en su salida como en la llegada, un nuevo sistema más cómodo de viaje, que permitía calcular los tiempos de cara a la actividad laboral.

Tal era la belleza de los paisajes que la prensa de 1887, desde un medio de comunicación bilbaíno explicaba: “...Desde su salida de San Nicolás en Bilbao hasta su llegada a Las Arenas, baste decir que en el ferrocarril de Las Arenas se llega al término del viajo sin dar tiempo a los ojos para admirar tantas obras de la naturaleza festoneadas por el eterno verde de las montañas y valles...” Pero la mano del hombre se encargaría, años más tarde de transformar y degradar aquellas idílicas imágenes, que el pintor plasmó en su óleo y que causaron aquellas desavenencias entre el Consulado de Bilbao y ciertos frailes Carmelitas, celosos de aparecer en el cuadro. ¡Que para eso habían pagado!

Para ilustrar esta historia, en la parte superior de este articulo, he elegido un mural que fue reproducido por “El Mareómetro” de Portugalete, en un homenaje al pintor Echarte el 23 de febrero del 2015. El mismo responde a parte del oleo barra de Portugalete y desembocadura de la ría de Bilbao, del cuadro que existía en el Consulado de Bilbao del año 1740. 

miércoles, 5 de junio de 2013

LEYENDO PERIODICOS -V-


Para finalizar, de momento, con estas pequeñas historias, del Siglo XIX, hoy traigo nuevos sucesos, que nos acompañan en nuestra larga historia, de un Getxo que ha cambiado , pero que conserva aquellos lugares, que nuestros antepasados crearon, dando nombre y belleza a nuestro paso por la historia.

El miércoles 10 Agosto 1864 aparecía una noticia en el periódico madrileño “La España”, relacionada con una especie marina que siempre nos acompaño, en nuestras playas y ría, los “Tollinos”, bajo el epígrafe “Huéspedes marítimos” decía así:

...El viernes por la mañana aparecieron en la playa de Algorta un número considerable de tollinos (delfines), estos enormes pescados llegaron a internarse tanto en la playa, que cuando bajó la marea no encontraron bastante agua para moverse.

De esta coyuntura se aprovecharon algunos pescadores que llegaron a coger hasta 23 delfines. Sabido es que los delfines o tollinos, como vulgarmente se llaman en todas las costas cantábricas, van constantemente en persecución de la sardina y la abundancia de este último pescado que ha habido en estos días, explica la presencia de estos tollinos en aquellas playas...”.

Verdad es que en los últimos tiempos, la compañía de esta bella especie, no se ha dejado notar por nuestra ria, aunque algunos pescadores, pueden disfrutar de su vista en aguas mas profundas.


Otra noticia que llegaba vía Madrid desde el diario “La Discusión” el Sábado 19 de Agosto 1865, en el uno de aquellos asiduos veraneantes, de la preciosa playa de Algorta, describía unos hechos relacionados con los inconscientes bañistas, que provocaron la arriesgada intervención de los en aquellas fechas “bañeros” profesionales, asi lo relataba Inocente Benavente, quien desde la Playa de Algorta, enviaba una carta a los diarios madrileños “La Discusión” y “El Pueblo”:

...Muy señores míos: bajo una impresión dolorosa, tomo la pluma para participarles una desgracia que tuvo lugar en esta, en la mañana de ayer.

Testigo presencial del acto, y con el afán de que se aprecie en su justo valor la verdad del acontecimiento, se premie el heroísmo, y se tomen las precauciones necesarias para que en lo sucesivo no se tengan que lamentar desgracias de esta naturaleza, me apresuro a ponerlo en conocimiento de ustedes.

La playa de Algorta, la mas hermosísima y pintoresca, y quizá la menos peligrosa de los mares del Norte, presentaba ayer un espectáculo desgarrador. Gruesa, imponente y un tanto picada por el viento N. E. lanzaba a la playa grandes y consecutivas olas que formaban una corriente rápida y una resaca terrible.

Uno de los marinos-bañeros llamado Simón Zubiaga, desde por la mañana temprano, amonestaba a los bañistas a que no se separasen de las casetas mas que unos Catorce a veinte metros, por la exposición que había con la resaca y corriente unidas.

Menospreciando tales consejos, y confiando en los conocimientos que poseía de natación, uno de los bañistas se lanzó al furioso elemento, desviándose un gran trecho de la playa. No desmintió su pericia; nadaba de todas las maneras conocidas, pero envuelto por dos gruesas olas y lanzado al centro de la corriente, esta le arrastró a bastante distancia, pero sin sumergirle, viéndose perdido el nauta y faltándole fuerzas para luchar, imploró socorro.

Sin embargo, sin ser conscientes de que se lanzaban a una muerte cierta, los que se atreviesen a salvarle, arrancando al alborotado mar la presa que ya entre sus manos tenia, por tener que luchar contra la corriente, vemos con asombro que un caballero se desnuda precipitadamente y sin dar oídos á su esposa, que veía el inminente peligro a que su abnegación le exponía, se tira al revuelto mar en auxilio del desgraciado que aun sobrenadaba entre las ondas turbulentas. 

 
Seguidamente hacen lo propio dos marinos-bañeros, él citado Simón Zubiaga y Ramón Urresti, los que después de salvar infinidad de peligros logran asir al desdichado bañista. !Ya era-cadáver! Pero faltaba lo principal, lo preciso, la vuelta. Varios marinos que se encontraban en la playa veían imposible el que volviesen aquellos tres héroes al punto de partida, miraban como imposible su salvación.

Mas he aquí que después de esfuerzos sobrehumanos llevados á cabo por Zubiaga y Urresti, cargados con el cadáver, logrando vencer la corriente, y ayudados después por los bañistas, depositaron en la playa su fúnebre carga. Llamábase este infeliz D. José Esteban Rivero, vecino de Madrid, soltero y de unos treinta años de edad.

Esperando en la playa entre los bañistas de aquel cortejó fúnebre, hallábase el profesor de medicina y cirugía Sr. D. Eduardo Sánchez y Rubio, el que, con el exquisito celo y delicado tacto que le caracterizaba, propinó al naufrago los auxilios, que su estado requería, permaneciendo a su lado unas cinco o seis horas.

Viendo imposible de todo punto la salvación de aquel infeliz, se dictaron las medidas oportunas para el traslado de este a Algorta, lo que se llevó a efecto en breve tiempo.

Abierta en los primeros momentos una suscripción, entre los bañistas, para premiar la acción heroica de los bañeros, recaudación que fué realizada por mi amigo D. Julio Arellano y el que tiene el honor de dirigirles esta Comunicación, vieron con gusto que su total ascendía unos novecientos treinta reales de vellón, los que han sido entregados a Zubiaga y Urresti.

Después se ha acordó felicitar por su abnegación heroica al caballero que se lanzó a la mar en auxilio del finado, llamado D. Joaquín Cabañero, por medio de una carta, cuya redacción se encargó al escritor público D. Nemesio Fernandez Cuesta, suscrita por la mayor parte de sus compañeros bañistas...”

Se hacían unas recomendaciones tendentes a la adquisición de unas lanchas que mejorasen las condiciones del salvamento marítimo de los bañeros durante la temporada veraniega. En estos y otros relatos se podía desprender la valoración que de nuestras playas se hacían desde otros puntos geográficos, a las que acudían, con gran profusión, en la época estival.


Cambiando las desgraciadas noticias de naufragios y ahogados, desde las paginas de la revista gaditana “La Moda Elegante Ilustrada”, a quien denominaban “El Periódico de las Familias”, nos llegaba el 9 de Diciembre de 1866, unos poemas de Antonio de Trueba, que en unas de sus estrofas de “Alboradas” dedicaba a Algorta:

...Arnáuri, río Arnáuri
que corres al manso Nerva
desde Gorbea y Altube
saltando de peña en peña;
rio Arnáuri, rio Arnáuri,
párate en la anciana Areta
y besa los pies a Ochanda
la de las doradas trenzas,
que desde la blanca Algorta
hasta Orduña la morena,
es la doncella mas linda
y mas pura y mas discreta...”.

En otro orden de cosas la empresa de vapores de la Ria de Bilbao, en el “ Diario oficial de avisos de Madrid” del 25 de Mayo de 1867, publicaba la siguiente nota:

...A los bañistas:

La empresa de los vapores de ria en Bilbao, nombrados Bilbao y Portugalete, llama la atención del público hacia el buen servicio del pasaje que ha establecido entre estas dos villas, siguiendo el curso de su pintoresca ria.

La elegancia de estos nuevos vapores, su seguridad, rápida marcha y amabilidad de sus capitanes, nada dejan de desear, así es que ha venido a llenar el vacío que existía para la comodidad del público todo, como ya se ha reconocido por las muchas personas que los favorecen con sus viajes.

Reunido a la baratura de su pasaje, que no puede ser mas económico, tienen para las familias la comodidad de que pueden tomar a la hora que gusten el baño en Portugalete, Santurce, Lamiaco y Algorta, y trasladarse a esta villa si aquí tienen la residencia, habiéndoles costado solo cuatro reales el pasaje, o de otra manera estar relacionados con Bilbao si se trasladasen a cualquiera de los puntos citados, pues para eso basta decir que los vapores hacen catorce viajes diarios.

Portugalete, de tan antiguo favorecido por la gente veraniega, ha mejorado las condiciones de su playa, va a establecer botes para la seguridad de los bañistas y se propone darles distracciones con corridas de novillos, fuegos artificiales, bailes, cucañas, etcétera, etc.


Ademas se ha establecido una nueva fonda que sirve comidas a la española y francesa, con una elegante y bien surtida mesa y precios económicos.

Lamiaco, por su parte, trata de dar comodidades al público con sus varías fondas, que sirven comidas a todas horas, y se ha embelleciendo cada día con las construcciones de pintorescas casas de campo que se hacen en la vasta propiedad del Sr. Aguirre.

Santurce y Algorta son otros dos puntos amenos de baños por sus pintorescas posiciones y que hacen distraer al bañista con todos los medios que están a su alcance,

Todo esto, pues, hace de Bilbao y sus alrededores hoy el punto mas agradable, a donde el viajero puede dirigirse en su excursión veraniega, en la seguridad que todo le convida a distraerse.

La empresa de vapores tiene combinadas dos salidas, mañana y tarde, con los trenes de llegadas de viajeros, para los que inmediatamente quieran trasladarse a cualquiera de los puntos citados...”.

Resulta curioso como aquel anuncio se ponía en un diario madrileño, lo cual nos da hoy una pequeña idea, de lo solicitadas que estaban las instalaciones de ambas margenes (Casas de Baños), fondas y hoteles, así como aquellas bellas playas.


Hasta aquí un pequeño repaso de lo que la prensa de otros lares y alguna local decía a cerca de nuestros pueblos, diarios en los que la vida de Getxo, se hacia presente unas veces por noticias relacionadas con la mar, y otras por hechos bien de urbanismo o de causas sociales.

martes, 4 de junio de 2013

LEYENDO PERIODICOS -IV-


Vuelvo con esas viejas noticias de nuestros barrios, que en aquella prensa foránea, aunque también en la local, hablaban sobre nuestras cosas.

En esos años, la presión mediática para la ejecución del puerto de Bilbao, se hacia insistente, aunque no seria realizada hasta el siguiente siglo. Tal era asi que con insistente y dramática continuidad, se sucedían naufragios, como el que se produjo el 10 de Noviembre de 1862, naufragio que recogía en sus paginas el diario madrileño “La Discusión”, que en sus paginas recogía lo siguiente:

...la corbeta Linda, capitaneada por Luzarraga, salió el 10 de Bilbao con dirección a la Habana, cargada de harinas, armas, conservas y pasajeros; tuvo que arribar al puerto a causa del temporal, y al cruzar la barra con mar grande y fuertes chubascos, quedó atravesada en la mojijonera del Nordeste (Algorta) en una situación bastante comprometida.

Las lanchas que salieron en su auxilio no pudieron aproximarse a ella; pero la coincidencia de ir bajando la marea dio lugar a que los pasajeros pudieran salvarse.

La corbeta permaneció así hasta el 11, en que las olas la destrozaron arrojando a la playa parte de su carga, que valía muchos miles de pesos. Un destacamento de carabineros se situó en la orilla del mar para recoger y custodiar cuantos objetos arrojasen las corrientes a la arena...”.


Los naufragios se sucedían y eran recogidos en los diarios madrileños, esta vez era en el “La España”, del sábado 14 de Marzo 1863, el día 11 de aquel mes, por la noche, naufragaba el considerado mejor vapor Bilbaíno el “Rita”, y aunque aquella prensa madrileña, equivocaba el nombre del lugar, llamando Algorta a lo que en realidad era Las Arenas, recogía así aquel suceso:

...El mayor y mejor vapor de la matricula bilbaína ya no existe. Está mañana atravesó la barra el vapor Rita, procedente de Inglaterra, con efectos para el ferro-carril vizcaino y mercancías, metiéndose en el sitio llamado la Mojonera, que es una especie de ensenada, hacia la parte de Algorta, y cuyo fondo está erizado de rocas, quedó varado.

La tripulación se salvó inmediatamente, pero el cargamento no se ha podido sacar, porque casi todo él consiste en objetos de mucho peso. Batido el buque todo el día con el oleaje, pues la mar estaba muy picada, acaba de llegar la noticia de que se ha hecho pedazos.

Las pérdidas son inmensas, el casco del buque estaba asegurado por una compañía de Londres en 70.000 duros; los efectos para el ferro-carril, que consistían en dos locomotoras y raíles, lo estaban en 24.000 por una compañía bilbaina, se ignora si el resto del cargamento, qué no valdrá menos de 25.000 duros, estaría asegurado.

Dícese que haciéndose desde el puerto señales a una lancha para que se dirigiese a la Mojonera, el vapor creyó que las señales eran á él, y torció hacia el escollo.

Las autoridades, y muy particularmente el comandante de marina señor Velasco, que es inteligentísimo y celoso, han hecho y están haciendo grandes esfuerzos para aminorar en lo posible el siniestro; pero se cree que nada se podrá salvar, porque el sitio es fatal y la mar estaba al anochecer muy arbolada, según he visto por mis propios ojos...”.


La preocupación por el aseguramiento de los fletes y la coba al Comandante de Marina, completaban aquella crónica, que era recogida también por el periódico “El Clamor Público”, dando otros datos de aquel naufragio y una bella descripción del suceso:

...apenas habían desaparecido entre las embravecidas olas del mar Cantábrico los últimos restos del hermoso vapor Rita, embarrancado en las playas de Algorta, cuando un nuevo naufragio ha venido a patentizar, de una manera elocuentísima, la urgente necesidad, tantas veces encarecida por nosotros y que no nos cansaremos en encarecer, de construir un puerto de refugio fuera de la barra de Bilbao, como el único medio de poner término a las innumerables y sensibles desgracias que allí se suceden con una frecuencia aterradora.

Un bergantín goleta francés que, impelido por el furioso temporal que reina hace días en aquellas costas, se creyó en el caso extremo de intentar la entrada de la ria para librarse de un naufragio, que sus tripulantes consideraban inevitable, fue arrojado por los golpes de mar sobre los arenales del N. E., como lo había sido pocos días antes el “Rita”, y a no ser por el heroísmo de seis bravos marineros, que despreciando su propia existencia corrieron a salvar la de sus hermanos, no solo el buque, cuya pérdida era de todo punto inevitable, sino hasta el último de los individuos de su tripulación, hubiesen quedado sepultados para siempre en aquella costa inhospitalaria.


He aquí cómo se refiere este triste acontecimiento en una carta de Las Arenas:

Las Arenas 16 de Marzo de 1863. Ayer por la tarde la playa de Las Arenas fue teatro de una de esas escenas marítimas tan conmovedoras como imponentes.

El bergantín goleta “Jeanne Marthe”, a consecuencia sin duda del espantoso temporal reinante, no pudiendo sostenerse por mas tiempo en la mar se aventuró a acometer la barra a media marea y fue, como era natural, arrojado por la grande mar sobre los bancos del N. E. próximos a ella.

A las cuatro y media se encontraba atravesado sufriendo la furiosa rompiente de las olas y separada de la tierra la gente que lo tripulaba por el abismo esas mismas olas a distancia de dos cables.

En la situación que ocupaba el buque, era imposible fuera socorrido por las lanchas del puerto; cinco hombres se distinguen subidos en los pales y aunque la fuerza del viento impedía oír sus clamores se comprendía la angustiosa desesperación en que se hallaban.

El señor comandante de Marina, con motivo del naufragio del “Rita” se hallaba justamente en los momentos de la pérdida; viendo la imprudencia de enviar lanchas en auxilio de los náufragos, dispuso con los dependientes del señor Ingeniero arrojar algunos cohetes con e| disparador que hay para estos casos, con intento de darles un cabo; pero la distancia y sobre todo la violencia del viento lo impidieron. 

 
Entonces el inteligente capitán Arana, le indicó el emplear uno de los botes salvavidas que perteneció al vapor “Rita”, y acogida la idea como última esperanza, en breves momentos fue trasportada en volandas la pequeña embarcación, y a la primera citación de la autoridad de marina se presentaron seis valientes marinos, cuyos nombres ponemos a continuación, ofreciendo heroicamente sus vidas para salvar a los desdichados que debían seguir con ansiedad creciente, los movimientos de la gente de la playa.

El pequeño bote salva-vidas fue llevado a hombros hasta las mismas rompientes de la playa, y allí a flote sus valientes tripulantes avanzaron sobre el hervidero de mares en busca de sus compañeros de la goleta, teniendo delgado cabo de retenida de en tierra.

Espectáculo imponente y admirable era el que ofrecía la pequeña cáscara luchando con las embravecidas olas, pero avanzando siempre al impulso del vigoroso aliento de los remadores hacia los náufragos.

Un grito de alegría y de entusiasmo, salió del pecho de todos los que contemplaban la heroica acción, cuando el bote llegó al costado del bergantín goleta, y cuando algunos momentos después desembarcó en la playa, conduciendo a los cinco hombres, que aguardaban la muerte hacia un instante encaramados a los palos, y el capitán cuyo mal estado le había impedido subir con sus tripulantes.

No es posible describir el sentimiento general que en todos se experimentó al estrechar en sus brazos a aquellos desgraciados y a los valientes marinos que los habían salvado, poniendo en riesgo sus vidas.

El Capitán M. Thiband, efecto sin duda de las violentas emociones que recibió como mayor responsable, llegó a tierra en un estado de completo desvarío, así como otro marinero, atontado por efecto de algunas contusiones. A todos les prodigaron prontos auxilios, y merced a las disposiciones que se tomaron, aquellos valerosos hombres, que creían perdidas sus vidas, pocos minutos antes, se hallaban perfectamente atendidos y a salvo.


Al salvamento acudieron multitud de personas de la localidad, distinguiéndose entre ellos los Capitanes Arana y Cortina (Andres), el digno y activo alcalde de Guecho, el señor Bareño, el infatigable Arechavala, y otras personas, así capitanes como empleados del ramo de fomento, que todos sin excepción contribuyeron con grande abnegación al salvamento.

Los nombres de los valientes salvadores de la “Jeanne Marthe”, son los siguientes:

De Algorta, Ramon de Larrondo, casado; Julián de Menchaca, Id; Anastasio Sanchez, soltero; y del vapor “Pelayo” los tripulantes Víctor Ayala, Braulio de la Hoz y Epifanio de Garay, los cuales serán recomendados a los gobiernos francés y español...”.

Seguiremos en próximas entradas con estos relatos, de lo acaecido en nuestro pueblo, durante aquellos aciagos días del Siglo XIX.

lunes, 3 de junio de 2013

LEYENDO PERIODICOS - III -


Siguiendo con las entradas derivadas de la lectura de los viejos periódicos del Siglo XIX, tan cercano y a la vez lejano, nos hablaba de sucesos que acaecían en nuestro Getxo.

En el diario “La Iberia” de Madrid, del Miércoles 20 de Agosto de 1857, aparecía recogida la siguiente reseña, dedicada a un famoso compositor Portugalujo “Emilio Arrieta”, que la encabezaba bajo el titular “El Grumete en Algorta”:

...De Portugalete escriben a las Novedades la siguiente hazaña del distinguido autor de “Marina” :

Es tan común que el hombre no sobresalga en nada, es tan raro que si sobresale en algo sea también sobresaliente en otras cosas, que cuando conocemos a algún hombre notable por su mérito en las artes o en las ciencias, no se nos ocurre que destaque también sobre los demás en cosas diferentes y aun opuestas.

Así es mayor nuestra sorpresa, si por acaso vemos en un sujeto que goza de celebridad por un título, otro título a otra celebridad ¿Quién espera, por ejemplo, asistir á una delicada comida, aderezada toda ella por un gran orador?...., ….¿Quién habrá de creer que el melodioso autor do “Ildegonda” y de “El Dominó azul” fuese también nadador ? Pues no hay nada mas cierto.

Allí ganó este renombre , en el mar de Cantábrico, con admiración y aplauso de cuantos presenciaron su hazaña. A las cinco y media de la tarde se arrojó al agua en la playa de Santurce nuestro compositor D. Emilio Arrieta, quien a pesar de los ruegos de sus amigos se propuso llegar nadando hasta el pueblo de Algorta, que dista tres cuartos de legua, y llegó en efecto en poco mas de una hora.

Pero el mérito principal no consiste en haber atravesado en tan corto tiempo tanta distancia, y fué mayor aun porque no siguió la linea recta, ni en luchar con las corrientes que tan fuertes son en esas mareas, sino en no haber suspendido ni variado un instante siquiera el mismo movimiento con que emprendió su difícil y largo paseo.

Cantando unos ralos, hablando otros con los amigos que le seguían en dos botes, siempre sereno, sin esfuerzo ni fatiga, llegó a la playa de Algorta como si hubiera ido andando, y en disposición de repetir su hazaña.

El asombro que mostraban los habitantes de Algorta que acudieron al muelle a recibir a tan singular huésped, los vítores y cohetes que oyó al acercarse el de Portugalete y las felicitaciones y aplausos de sus amigos, le parecían chocantes al señor Arrieta. Y es que él juzgaba fácil y sencillo, y lo es en efecto para este hábil y fuerte nadador, lo que para todos es tan difícil si no es de todo punto imposible.

Solo otro antes que el señor Arríeta ha hecho la misma hazaña, pero es seguro que le costaría mas esfuerzo. Al señor Arríeta no le costó ninguno. Naturalmente trae este hecho a la memoria de otro parecido, Lord Byron atravesó nadando el Bosforo. El gran poeta era también gran nadador.

Pero en Inglaterra, y sobre todo en su aristocracia, cuya educación y costumbres son tan diferentes de la nuestra, no es esto tan extraño como en nuestro país. Es dificil, sin embargo , que Lord Bayron llegase al fin de su travesía tan tranquilo y descansado como nuestro Arrieta...”.


Otro de aquellos periódicos “La Correspondencia de España”, en su numero 1.444 del Viernes 50 de Mayo de 1862, hablaba de la construcción de una nueva carretera entre Las Arenas y Algorta, decía lo siguiente:

...Se va a construir con autorización de la diputación foral de Vizcaya, una carretera desde el muelle de Las Arenas, frente de Portugalete, al pintoresco Algorta, cuyo blanco caserío se extiende sobre la barra de Santurce, Algorta, que parece destinada a ser el nuevo Biarritz...”

En el periódico Bilbaino “Irurak Bat”, en Agosto de 1862, siguiendo la noticia anterior aparecía los siguiente:

...Todavía no han comenzado las obras del Camino que ha de ligar al muelle de Las Arenas con el pueblo de Algorta, y sin embargo, su construcción se remató, como saben nuestros lectores, hace dos meses, Mucho sentimos que así suceda, porque comprendemos los perjuicios e incomodidades que le vienen de no estar echa esta importante e indispensable vía, para la cual no han escaseado sacrificio alguno.

Ignoramos los obstáculos que se oponen al comienzo de esta obra, y no sabemos las razones que pueden entorpecer un negocio, en apariencia tan fácil y tan hacedero.

Pero si hay algún veto que dificulta la inauguración del camino, no dudamos que los Algorteños trabajarán sin descanso hasta verlo alcanzado, y mas particularmente su alcalde que con tanto celo vela por los intereses encomendados a su cuidado.

Lo mismo esperamos de la inteligencia de la autoridad superior administrativa y de las demás personas qua pueden mediar en este asunto, pues ninguna de ellas deja de reconocer que la construcción del camino rematado, es un negocio vital para AIgorta, y que no se deben poner entorpecimientos para detener el progreso de uno de nuestros mas bellos y prósperos puertos de baños...”.
Estaba claro que la prensa de la época presionaba para que aquella carretera se ejecutase, así este diario, fundado en 1851 por el escritor y editor Bilbaíno Juan Delmas, de ideas liberales, no seria ajeno, aunque fuera por simpatía, a los interese económicos que, al igual que el Alcalde de Getxo, que pertenecía al Partido Carlista Unitario, tendrían con los promotores de aquella obra.

En este mismo diario, “Irurak Bat”, en Septiembre de 1862, se sugería la necesidad de acometer obras en el río Nervión y en la ensenada de Las Arenas y Algorta, asunto que también era recogido en las paginas del diario madrileño “El Clamor Publico” del Partido Liberal, el Miércoles 10 de Septiembre, así relataba lo que a su entender era ya, sin mas dilación, sumamente necesario:

...El asunto sobre el que versa, y del cual nos hemos ocupado mas de una vez, es de tal importancia para la capital de Vizcaya y para el porvenir de su comercio, que bien merece que fijen en él la atención, no solo el ministro de Fomento, sino también cuantas corporaciones y centros administrativos deben entender en su resolución.

Mientras el “Nervión” no se limpie, dragándole con actividad y perseverancia, desde el muelle del Arenal hasta las inmediaciones de Portugalete; mientras no se rectifiquen algunas de las curvas que hacen su curso demasiado tortuoso; mientras, enfín, no puedan bajar y subir por él, sin correr los graves peligros a que hoy se ven expuestos, buques de 300 a 400 toneladas, cuando menos, es imposible que aquella importante plaza comercial adquiera la prosperidad, ni llegue al grado de engrandecimiento a que por sus circunstancias especiales, por la actitud comercial y la infatigable laboriosidad de sus habitantes, está llamada.

Ciertamente que la construcción de un puerto de refugio en la ensenada de Algorta o en la de Santurce seria el complemento de las mejoras que el puerto de Bilbao necesita, para evitar los inconvenientes que ofrece su peligrosa barra con tiempos duros del primero y del cuarto cuadrante, pero como esto exige grandes dispendios, conviene que se piense por ahora en lo que puede llevarse a cabo sin grandes dificultades, sobre todo cuando la Iimpiéza de la ría y la rectificación de sus curvas habría necesidad de hacerlas aunque el proyectado puerto de refugio llegase a ser una verdad...”.

En la próxima entrada recordaremos hechos acaecidos en nuestro municipio, que pese a la lejanía, no dejan de parecer cercanos, son parte de nuestra historia, que quedaron reflejados en aquellos diarios para siempre.

viernes, 31 de mayo de 2013

LEYENDO PERIODICOS - II -


Siguiendo con la entrada anterior, derivada de la lectura de los viejos periodicos del Siglo XIX, hoy traigo a estas paginas algunos de aquellos sucesos que produciendose en Getxo, llenaron las paginas de los periodicos de otros punto del estado.

En el periódico de Madrid, del martes 12 de Setiembre de 1854, “La España”, aparecian las siguientes noticias:

...la funesta enfermedad de la vid ha causado tales estragos, que todos cuentan por perdida la cosecha de este año.

En varios puntos de aquel señorío ha habido últimamente fuertes tempestades y copiosas lluvias, las que afortunadamente no han causado daño alguno.

Las personas que fueron a aquellos pueblos, a pasar la estación calurosa, van regresando, unas curadas o mejoradas de sus achaques y padecimientos, otras en el mismo estado en que se hallaban en un principio, pero todas contentas de haberse encontrado en puntos en que, durante los últimos sucesos, ha habido tranquilidad y orden.

En la anteiglesia de Algorta, varios vecinos acaban de abrir una suscricion con el objeto de recaudar las cantidades necesarias para la construcción dé una iglesia de nueva planta que supla a la antigua ermita de San Nicolás de Barí, ruinosa e incapaz ya para contener el vecindario de aquella feligresia, aumentado considerablemente durante estos últimos años. Este proyecto al parecer lleva trazas de realizarse, pues en él se hallan interesadas personas piadosas que donarán algunas sumas de importancia para la construcción del necesario templo.

El estado sanitario de toda Vizcaya es muy favorable...”.


En el mismo diario el Martes 18 de Septiembre de 1855 aparecian las siguientes y preocupantes noticias relacionadas con la epidemia de colera que asolaba Bizkaia en aquellas fechas:

...En Bilbao sigue el implacable cólera sin alteración notable. De diez a veinte son las víctimas que inmola diariamente. Las anteiglesias que circuyen a la capital mejoran de situación, á pesar de que en el linde de la de Abando con Baracaldo se han observado algunos casos funestos. En esta última anteiglesia no ha habido grande declinación, pero en Sestao casi había desaparecido por completo.

En Porlugalete y en Santurce se han presentado estos dias varios casos, entre los que se cuentan un pequeño número de fulminantes, con especialidad en la primera de estas poblaciones.

En las demás de las Encartaciones sigue su curso el mal, creciendo el número de invadidos en algunos, y declinando en otros, sin que los estragos sean de gran importancia.

No sucede así en las que se estienden a la orilla derecha de la desembocadura del Nervión y sus agregados, en las cuales parece que el mal se ha fijado y se complace en destruir la lozana generación de sus habitantes.

Algorta, el barrio mas ventilado y que reune muy buenas condiciones higiénicas, ve diezmada su población. Allí y en sus cercanos pueblos de Guecho.

Barrica, Sopelana,Urduliz y otros, han perecido los hombres de la ciencia, boticarios y gentes muy bien acomodadas. Pero sobretodo, en donde el mal se presenta con mas ira, es en la villa de Plencia , la cual ha sido ya diezmada sin piedad, y según nuestras noticias, será la que mas ha padecido hasta ahora dentro del señorío. Allí, estacionado el azote, lleva al sepulcro mas de diez víctimas cada día. Las gentes aterradas con tanta crueldad huyen despavoridas de sus lares, porque, infectados venenosamente, hallan en ellos una muerte segura é inevitable.

Bermeo y Lequeitío siguen bien, asi como han mejorado de situación Mundaca, Pedernales y Busturia, pueblos los tres espantosamente castigados. Cuéntase del segundo que se ha quedado sin ayuntamiento, pues varios miembros que lo componian han sucumbido al mal...”.

Parece que aquella épidemia causo autenticos estragos entre la población, de los datos y noticias que anteceden, se podia aseverar, que la enfermedad reinaba en casi todos los pueblos de Bizkaia; que en algunos se ceba con intensidad, al paso que en otros apenas deja marcada su huella.


Los periodistas de la época hacian sus disquisiciones acerca de aquella plaga:

...El cólera en 1834 apareció en Vizcaya, y apenas invadió ninguna villa de importancia, salvándose casi todos los demás pueblos de su mortífero hábito, excepto Bilbao que sufrió rápida y horrorosamente.

Había dentro dal territorio dos ejércitos beligerantes que sostenían una cruda pero encarnizada lucha, ejércitos que se trasladaban de un punto a otro por dias, por horas y por momentos.

En el carlista apenas se dejó sentir la peste, y cuenta que sus condiciones sanitarias eran las mas a propósito para que se desarrollase, el liberal sufrió mas, a pesar de su mejor estado.

Los pueblos, agobiados por las incursiones militares, no contaban con recursos para oponerse a la epidemia, ni siquiera pensaron en ella, y sin embargo se salvaron de la infección.

Hoy, sus condiciones higiénicas son en extremo mas ventajosas que las de aquel tiempo; casi todos poseen facultativos, farmacias, hospitales, etc. ¿En qué, pues, consiste que el mal no echó raices en 1834, y 21 años mas tarde cubre de luto nuestros pueblos? ¿Dependera esto por ventura, de la falta de comunicación en aquella época, en la que varios pueblos no tenian el mas exiguo roce, y en que hoy son más frecuentes y espeditos los conductos.

Cuestión es esta que sometemos al examen de los hombres que se creen doctos en la materia...”.


Mientras tanto, y en el mismo diario, “La España”, aparecian tragicas noticias relacionadas con los naufragios en nuestras costas, asi el Sábado 7 de junio de 1856, nos encontrabamos con el siguiente suceso:

...En uno de nuestros últimos números anunciamos el varamiento del bergantín goleta “Nikolas” que, procedente de Noruega, navegaba hacia Bilbao, ocurrido al N. E. de la mojijonera, en la playa de Guecho.

En efecto, y según como entonces dijimos, el desastre sobrevino entre 10 y 11 de la noche del viernes de la pasada semana, pero su causa fué otra que la anunciada.

Iba el buque con su práctico a bordo, cuando al embestir la barra, como creyera que las luces que usa el piloto mayor para entrar los buques de noche, fuesen dos que en la dirección de la barra veía, siguió aquel derrotero y pronto observó que padecía un engaño, en efecto, el buque tocó en un banco, y sin guia , fué a embarrancar en el lugar que mas arriba mencionamos.

Las luces que engañaron al práctico fueron de una goleta francesa que poco antes habia fondeado en la bocana del puerto, y otra la de una casa de Porlugalete, que combinadas ambas, formaban parecida perspectiva a las usadas por el piloto mayor de la barra.

Una vez enbarrancado el buque y amanecido, trató de dársele auxilio y sacarle de la embarazosa posición en que se hallaba, y para conseguirlo se usaron lanchas y cables, pero inútilmente, hasta que el remolcador “Bilbao” acudió al lugar del siniestro, aunque parece que en su primera tentativa nada pudo conseguirse por haber formado ya lecho el bergantín goleta varado.

Acometió de nuevo la empresa en la marea de la tarde, y a las doce y media de la del mártes fué salvado el “Nikolas”, y conducido al fondeadero de Olaveaga, pero no sin haber sufrido algunas averias, roto el timón y haciendo agua.

En este estado, pues, y alijado se halla en aquel punto, sufriendo las reparaciones del momento y las que se le han de aplicar incesantemente.

Tan feliz resultado es debido al Recolcador, sin cuyo poderoso auxilio, el “Nikolas” probablemente hubiera quedado hecho pedazos en las funestas playas de Algorta, testigo de tantos naufragios...”.


Afortunadamente este naufragio no costo vidas humanas, como en otros caso anteriores venia sucediendo.

En la proxima entrada continuaré, con los sucesos, que derivados de la lectura de la prensa del Siglo XIX, narraban acontecimientos relacionados con el Municipio de Getxo.