domingo, 14 de marzo de 2021

UNA GETXOTARRA AL TIMÓN

 


Una getxotarra al timón del velero “Bachibuzuk”, embarcación del armador Antoni Borrás, gana una regata para mujeres en la bahía de Mallorca. Lucia que es miembro del real Club Náutico de Pollença, ha resultado ganadora de la regata en la modalidad de “Flying Fifteen”.

 

En la regata participaron 18 embarcaciones, realizando un periplo costero, que visitó lugares emblemáticos de la bahía como punta Avanzada, Pinar, Formentor y Barcarès. De las tres clases que compitieron el primer clasificado fue el “Bachibuzuk” patroneado por Lucia.



Lucia Ugarriza, médico especialista en Mfyc del IB Salut de Palma de Mallorca (Islas Baleares), participo en el “-I- Congreso de Displasia Fibrosa” en el 2019. Es presidenta de ADF, sobre ella ya hable en mi entrada del lunes 4 de marzo del 2019.


miércoles, 10 de marzo de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -208-

 


En la entrada anterior veíamos cómo el Alcalde de Getxo publicaba un pregón anunciando la prohibición del establecimiento de pocilgas en la zona poblada del barrio.

 

El día 8 de noviembre de 1893 se cantaba en la parroquia de san Nicolás de Bari de Algorta un “Te Deum” en acción de gracias por el final de la epidemia de Cólera. Al día siguiente el diario “El Noticiero Bilbaíno” reproducía una carta enviada por el Corresponsal en ese barrio, dando noticia del acto: “…Ayer después de una solemne misa con exposición de S. D. M. y asistencia de la Corporación y juez y fiscal municipales, así como numerosa concurrencia, se cantó en la parroquia de San Nicolás de Bari de Algorta el tan deseado Te Deum en acción de gracias al Todopoderoso por haber desaparecido de este Municipio la terrible enfermedad. Que se inició el día 19 de setiembre bajo auspicios aterradores, y terminó el dio 2 del pasado Octubre. El templo, iluminado con profusión, se hallaba lleno de bote en bote de fieles, en cuyos semblantes se reflejaba la alegría de que estaban poseídos. El cólera asiático, se monstruo aterrador que siega vidas sin cuento,  se había embotado completamente, debido a la resistencia que desde un principio le opusiera nuestra celosa autoridad local y la incansable Junta Municipal de Sanidad. Desinfectantes, camas para los enfermos, alimentos para los mismos y la pronta asistencia médica, fueron las nobles armas de que se valieron para atacar al enemigo y vencerlo…” Aprovechaba él corresponsal para dar una nota de sociedad: “…Hoy ha habido dos casamientos los jóvenes D. Ramón Sánchez y D. Fidel Uriarte se han unido en matrimonio con las señoritas Fernanda Mujica y Rufina Uriarte…”

 

En el Boletín Oficial del día 9 de noviembre aparecía recogida una circular del Gobierno de la Provincia: “…Dejando sin efecto la prohibición de celebrar ferias y romerías en la Provincia…”

 


En el pleno del 9 de noviembre de 1893 se anunciaba la salida a subasta para la construcción del nuevo Hospital Hospicio de Alango: “…Previo expediente instruido y con autorización de la Diputación Provincial se anuncia la subasta para la construcción y obras de un nuevo Hospital Hospicio en esta Anteiglesia, con fecha del 7 de marzo de 1891 para el 11 de abril siguiente, pero habiendo llegado al convencimiento, el Ayuntamiento, de que el terreno donde se trata de emplazar el edificio dividía en dos partes casi iguales la línea del trazado del ferrocarril de Las Arenas a Plencia, había suspendido la Corporación Municipal la subasta con el fin de evitar posteriores gastos. Se llegó a un acuerdo con la compañía del ferrocarril abonado ésta 4.750 pesetas por la heredad adquirida por el Ayuntamiento para el emplazamiento del referido edificio. Tras efectuar infructuosas negociaciones para obtener un terreno y debido a que unos propietarios se negaron y a lo desorbitado de los precios de otros. Últimamente, habiendo visto en compañía del arquitecto municipal una heredad  para sembrar hoy perteneciente a la casa llamada Alango en Algorta, estando localizada en un punto muy bueno para el emplazamiento del edificio, se empezaron las negociaciones con  D. Eusebio Azcorra, representante de dicha heredad, fijando el precio del terreno en 1.000 pesetas la peonada que es de 3.528 pies cuadrados, y que cuando menos se le habían de comprar 15 peonadas; haciendo constar el arquitecto municipal de que para el emplazamiento del edificio, sus accesorios, patios y lugares de recreo son necesarias unas 17 peonadas. Teniendo en cuenta lo módico del precio, en comparación con el de otros terrenos peor situados, acordamos iniciar las diligencias para que en este terreno se pueda edificar el Hospital Hospicio…”

 

Para el día 10 de noviembre el invierno estaba llamando a las puertas. La prensa local decía: “…El frio se deja sentir en Bilbao que es un primor. Desde hace tres días no cesa de caer una lluvia fina con honores de nieve. Los silbidos de las aves frías nos anuncian continuamente que el invierno se ha anticipado a nuestros deseos…”

 

En el Boletín Oficial de la Provincia del día 11 de noviembre de 1893 se publicaba una circular del Gobernador: “…Para que los Presidentes de las Juntas Municipales del censo Electoral comuniquen por el medio más rápido el resultado de la proclamación de candidaturas y designación de interventores para las próximas elecciones municipales…”

 


Avanzaba noviembre de 1893, cuando en el pleno del 16 de ese mes, se trataba sobre una edificación del barrio de Algorta: “…Se da cuenta de una instancia de D. Francisco Ciriaco de Menchaca, como apoderado de Dña. Josefa de Batiz Echevarria, solicitando se expida la certificación conforme a la Ley Hipotecaria para inscribir a su favor en el Registro de la Propiedad la casa llamada “Esesumagachu”…”

 

El día 14 de noviembre de 1893, según relataba “El Noticiero Bilbaíno”, naufragaba: “…Frente a Punta Galea la lancha de pesca  “Santa Teresa” como consecuencia de un golpe de mar, que provocó que dos de sus tripulantes cayeran al agua. Los prácticos con el buque “Piloto” acudieron en su auxilio evitando la pérdida de vidas humanas. La embarcación era de nueva construcción…”

 

Por otro lado, en ese mismo pleno se trataba sobre la renuncia de un presbítero de Algorta: “…Teniendo noticia esta municipalidad que el presbítero D. Fernando Ansolega ha renunciado al cargo de coadjutor de la parroquia de San Nicolás, cargo que venía ostentando hasta la actualidad, acuerda este Ayuntamiento facultar al Alcalde para que en representación de esta Corporación eleve una reverente exposición al Yltmo. Señor Obispo de la Diócesis de Vitoria, suplicándole nombre coadjutor de esta parroquia a D. Cándido de Ordeñana y Aspegorta natural de esta, que desempeña igual cargo en la Anteiglesia de Deusto…”

 


Recordando los días pasados de la “enfermedad sospechosa”, en el pleno del 16 de noviembre de 1893, se devengaban sus haberes al responsable de analizar las aguas del río Gobela: “…En virtud de un oficio del sr. Gobernador de la Provincia, acuerda este Ayuntamiento satisfacer a D. Amadeo Echevarria 136,50 pesetas por practicar el análisis bacteriológico de varias muestras de las aguas del río Govelas, remitidas al efecto en el mes de septiembre último y principios de octubre, con motivo de los casos de la enfermedad sospechosa ocurridos en Las Arenas, Algorta, Berango y Sopelana…” En esos días las reclamaciones por la pérdida de enseres, que con motivo de la enfermedad sospechosa a la que por fin ponían nombre, “Cólera”, se sucedían: “…Entre los reclamantes se encontraban D. Fulgencio García quien reclama 188 pesetas, valor que da a las ropas de cama y de vestir quemadas el día 24 de septiembre por el fallecimiento de Dña. Dorotea Ausin González en el barrio de Las Arenas de la enfermedad de cólera reinante. También presenta reclamación D. Santiago Astorga por haber fallecido su criada, en su casa de cólera el día 2 de octubre último, lo que motivo la quema de algunos efectos y ropas, que estimó importan 186 pesetas…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo      se anunciaba la salida a subasta de las obras del contramuelle del puerto exterior de Bilbao que iba a partir desde Punta Begoña.

domingo, 7 de marzo de 2021

8 DE MARZO, DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA, EN TIEMPOS DE PANDEMIA

 


Cómo todos los años este es un día de gran importancia para la humanidad, pero más para las mujeres que desde ya hace demasiado tiempo sufren y mueren por lograr su emancipación, por algo tan sencillo, a la vez que revolucionario, como por ser dueñas de sus destinos, por no tener que pedir permiso para vivir y ser libres e iguales.

 

Mientras, que desde finales del Siglo XVIII durante la revolución francesa, se comenzaran a reivindicar los derechos que los hombres y los poderosos reclamaban para ellos, se lo negaban a sus mujeres. A partir de ese momento se lucha por todos los derechos, el de sufragio, representación, decía Maríe Gouze (Olympe de Gouges): “…Si podemos subir al cadalso, también podemos ocupar cargos públicos…”

 

Lucha que a lo largo de los siglos que le precedieron hizo necesaria la participación activa y masiva de las mujeres para exigir su puesto en una sociedad dominada por hombres, que las relegaban a los servicios caseros y los mal llamados de género, excluyéndolas de la toma de decisiones y de derechos básicos, asignándoles roles fruto de una educación y socialización diferenciada que las marginaba, atribuyéndoles determinadas tareas por las que se las ninguneaba hasta en los salarios. Sus luchas, fueron pagadas a menudo, incluso en nuestros días, con penas que las llevaron a las cárceles y a la muerte.

 


Mujeres, si, que aún hoy siguen explotadas, solo es necesario ver las colas que se forman todos los días para atravesar la ría bilbaína, de trabajadoras de aquí y llegadas de otros países, que acuden a casas de algunos mejor situados en condiciones de precariedad, tanto salarialmente como de seguridad laboral.

 

Muchas y muchos son los nombres que a lo largo de la historia forjaron un mosaico, de sudor, lágrimas, sangre y libertad, que ahora algunos pretenden borrar, pero que inexorablemente pasara por encima de ellos.

 


A pesar de que algunos, de una forma burda, tratan de reemplazar esta simbólica fecha. Nuevamente reivindicaremos en este día, y ya van dos en medio de la pandemia, los derechos de nuestras compañeras, para que no sean nuestras sirvientas, para que los mismos sean como mínimo iguales a los nuestros. Para que dejando nuestras injustas ventajas caminemos a su lado apoyando su lucha, por eso que resulta tan fácil de pronunciar y a la vez difícil de aceptar, la emancipación e igualdad entre seres iguales que caminan y luchan juntos.

 

PARA NO TENER QUE PEDIR PERMISO PARA VIVIR Y SER LIBRES E IGUALES.

 

!! NI UNA MENOS, ASKI DA!!

miércoles, 3 de marzo de 2021

CURIOSIDADES DEL LIBRO DE BILBAO Y CERCANÍAS -I-

 


Aprovechando que, mientras escribía el último cuarto del Siglo XIX en Getxo, para recoger como se desarrollaban las cosas en nuestro entorno próximo a comienzos de 1894, iba leyendo diarios de la época, al leer el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 30 de enero de ese año he visto que, en él, se anunciaba la pronta salida del libro “De Bilbao y sus Cercanías”, del editor D. Luis Larrañaga. Traigo a estas páginas por su interés algunos datos que dicho libro incluía sobre nuestra Anteiglesia, la forma de vida en aquel Bilbao y su comarca de finales de siglo.

 

En los años 1895 y 1896 se publicaron dos libros que tenían por nombre “El libro de Bilbao y sus cercanías”. Se trataba de una guía artístico-comercial editada por D. Luis Larrañaga. En la misma se aportaban datos históricos sobre Bilbao y su comarca, entre ellos aparecían algunos relativos a la vida en nuestra Anteiglesia.

 

La Guía tenía un apartado dedicado a anuncios comerciales, incluía los precios por hacerse propaganda en la misma, estos iban desde las 30 pesetas que costaba uno de plana entera, a las 15 pesetas de media plana. Si se deseaba resaltar los encabezamientos con letras “Versales” había que añadir 1 pesetas al coste del anuncio. En esta guía nos daban una idea de los comercios y profesiones de la época.

 


Entre ellos había algunos dedicados a Peluquerías cómo la de “José Marquinez” de Hurtado de Amezaga, quien ofrecía servicios de tocador, fricciones capilares y tinte de pelo por 25 céntimos y 50 si eran a domicilio. De conservas cómo los de “La Bilbaína”, quien ofrecía toda clase de pescados, aves, carnes, hortalizas y verduras, se encontraba situada en la calle Iturribide. La de carbones en Erandio de “Uriarte y Compañía”, que incluía toda clase de efectos navales. Los de farmacia del “Laboratorio Químico de Galdiz” de la calle Hurtado de Amezaga. Los almacenes de quincalla de “Antonio Araluce” de la calle San Francisco. Los “Chocolates de Aguirre” de Artecalle. O los Baños “El Nervión” quien anunciaba tratamientos hidroterápicos, baños y duchas que disponían de jabonetas de olor, eso sí, los baños estaban separados por sexos ¡Que era una casa seria!, estaba situada en la calle Nueva.

 

Otras profesiones eran las de los abogados, entre los que indicaban que había 8 dedicados a los pobres. Academias de contabilidad, solfeo e idiomas; administraciones de loterías, adornistas de salones y templos. Servicios de vapores, agentes de aduanas, agencias funerarias, marítimas, afinadores de pianos, agencias mineras; una larga retahíla de servicios de bebidas, aguardientes y licores, aguas azoradas y medicinales, gaseosas, azucares y confiterías. Alpargaterías, armeros, bacaladerías y salones de baile. Almacenistas de hoja de lata, estaño, cobre y cinc cómo “Ricardo Rochlet”. Albéitares, herradores, aserradores de madera, fabricantes de bastones, bisutería, boterías, carruajes, cesterías, colchonerías y estufas. Corseterías y cordelerías, de cromos, estampas y grabados, cuchillerías y curtidos. Fabricantes de fuegos artificiales cómo “Juan de Anta” o “Julio Barrena Charlen”. Incluso la lista de hoteles, como el “Hotel Terminus” de la calle Estación. La lista de servicios y profesiones era interminable.

 


Respecto de los diarios y revistas de esa etapa estaban: “El Basco” que estaba en la calle Banco de España. La revista semanal “Bilbao” situada en la calle Jardines. El “Boletín Oficial” que tenía su rotativa en la calle Iturribide, en el patio del Instituto. “El Diario de Bilbao” de la calle Ledesma. “El Nervión” que estaba en la calle María Muñoz. “Las Noticias” en la calle Santa María. “El Noticiero Bilbaíno” que tenía su rotativa en la calle Gran Vía y “El Porvenir Vascongado” situado en Iturribide.

 

En cuanto a las referidas a nuestro municipio se mencionaba al Notario Pedro Jesús Vozmediano, cuya notaría estaba en la Villa, pero tenía establecida su residencia en Getxo. Entre los abogados mencionaban al vecino de Algorta Remigio Anchia. Y a Antolín Urtiaga, propietario de la “Fonda de Recreo Antolín Urtiaga”, situada en Las Arenas, junto a las cocheras del tranvía y el Puente Palacio. A la fábrica de mosaicos y azulejos “La Algorteña” de Manuel Uria. Y entre los viejos habitantes de la Vega de Santa Eugenia mencionaban la joyería de Matías Romo, que estaba en la calle correo de Bilbao.

 


De los medios de transporte animal se mencionaba a los carruajes de un solo caballo, que para una o dos personas dentro de la jurisdicción, la tarifa era 0,75 pesetas. O los de dos caballos, cuyo coste para dos personas era de 1,50 pesetas. Servicios que comenzaban a las seis de la mañana y duraban hasta las doce de la noche.

 

Nos recordaba que el paseo que había en Campo Volantín estaba poblado de grandes mansiones y hoteles. El mismo aparecía adornado por largas hileras de arbolado, compuestas por hayas, álamos, robles, fresnos, acacias y otros ejemplares. Junto a él, pasaba el Tranvía de Bilbao a Las  Arenas, que enlazaba desde esta última población con Algorta y Plencia.

 

Nos hablaba de  los transportes urbanos, del Tranvía de los Amann, del Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, que había entrado explotación en 1887, el cual enlazaba en esta última estación con el que iba destino a Algorta y Plencia. Nos hablaba de los servicios de los Fielatos para la recaudación de arbitrios municipales, entre ellos estaban el de la estación de Las Arenas y el de Portugalete.

 


Incluso daba datos de la profundidad del cauce de la ría, la cual debido a los aluviones que el flujo de la marea depositaba casi enfrente de la Casilla de la Comandancia de Marina de Portugalete y Las Arenas, hacía que este punto fuera el de mínima profundidad de la ría, que en las circunstancias más desfavorables daba una profundidad de 3,35 metros a bajamar equinoccial.

 

De los servicios de teléfonos los más cercanos se encontraban en Las Arenas, en la calle Urquijo junto al camino a la playa (Andrés Larrazabal) y en Portugalete en la calle del Cristo. En aquel momento la red de telefonía de Bilbao contaba con 1.000 abonados.

 


Los servicios sanitarios marítimos del Puerto tenían las oficinas en Portugalete, en la calle Muelle de Valdecilla.  Eran cubiertos por un médico suplente llamado Juan José Conde Pelayo. Contaba con un maquinista también de Portugalete Indalecio Zorrilla y un corredor marítimo jurado Sixto Escalante.

 

Esta entrada se compone de tres partes, en las dos siguientes sobre esta serie, hablaré de lo que escribían de Algorta y Las Arenas.

domingo, 28 de febrero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -207-

 


En la entrada anterior veíamos cómo se producía la compra de vacunas para la población de Getxo.


La cría de cerdos en Algorta parece que era una actividad que permitía sobrevivir a muchas familias. A finales de octubre de 1893, el sábado 28, el Alcalde de Getxo publicaba un pregón anunciando la prohibición del establecimiento de pocilgas en la zona poblada del barrio, así lo relataba “El Noticiero Bilbaíno” el día 31 de octubre: “…Dicen de Algorta que el pasado sábado, por medio de un pregón, hizo recordar el Alcalde al vecindario la proximidad del cumplimiento del bando sobre desaparición de cerdos y pocilgas, que debe realizarse para el día 1 de noviembre, bajo la multa de 50 pesetas para los infractores. Los vecinos afectados celebraron una reunión en la plaza de San Nicolás, acordando nombrar una comisión formada por cuatro personas para gestionar ante el Gobernador Civil una prórroga…”

 

Para el 1 de noviembre de 1893 se daba ya por terminada la “enfermedad sospechosa” ya que en toda la Provincia, aquel día y en los siguientes, no se había producido ningún caso. Quizá uno de los hechos que venía a demostrar el fin de la temida enfermedad, era la vuelta de algunas familias bilbaínas a sus hogares, ya que ante el temor a los contagios se habían alejado de la Villa con todos sus vástagos.

 


El 2 de noviembre de 1893, ante la necesidad de dotar a la Anteiglesia de más agua potable, el Ayuntamiento de Getxo recibía un  oficio de la Comisión provincia, en el que ésta aprobaba: “…Se invierta sin más trámites la cantidad consignada en el presupuesto, así como mayores cantidades su fuera necesario para la traída de agua a ese Pueblo, conforme al acuerdo adoptado por su Ayuntamiento el 14 de septiembre de 1893…”

 

El viernes día 3 de noviembre de 1893 aparecía publicado en el Periódico Oficial de la Provincia la convocatoria de elecciones municipales para el día 19 de noviembre.

 

En aquel pleno se hacía la primera referencia a la llamada “Guerra del Riff”, que había comenzado en 1859. Entre 1860 y 1893 reinó una cierta paz entre España y Marruecos, tan solo alterada por algunos incidentes. Hasta que el día 3 de octubre de 1893, volvió a estallar cuando los españoles comenzaron las obras de un fuerte en “Sidi Guariach” en Melilla, en las inmediaciones de un terreno considerado sagrado por los musulmanes. En dicho pleno municipal el Ayuntamiento de Getxo acordaba: “…Tomando en consideración la guerra que sigue el Gobierno contra los Riffeños  por la injuria y ultraje causados a las fuerzas que se guarnecen en Melilla, y no pudiendo mostrarnos apáticos e indiferentes, este municipio a los muchos donativos que hacen diferentes Corporaciones para atender a dicha guerra. Acuerda se compren 8 fusiles del sistema “Maüsser” para regalar a las fuerzas españolas que se han de poner frente a los Riffeños…”

 


El 4 de noviembre de 1893, publicaba “El Noticiero Bilbaíno”, una noticia relacionada con el barrio de Algorta y su Casino: “…La suscripción abierta en el Casino de Algorta para la adquisición de fusiles “maüsser”, con objeto de entregarlos al ejército, ascendía anteayer a 3.800 pesetas. El Ayuntamiento de aquella Anteiglesia ha suscrito con 800 pesetas. Se espera que la suscripción aumente, pues los algorteños tienen el propósito de regalar 50 fusiles…”

 

El jueves día 9 de noviembre se anunciaba en la prensa bilbaína: “…Se ha autorizado a los Alcaldes de la Provincia, para que una vez desaparecidas las causas que motivaron la suspensión de las romerías y ferias de ganados, puedan celebrarlas…” Ese mismo día, en el pleno municipal quedaba aprobado el Reglamento del Matadero de Getxo, el cual se iba a aplicar tan pronto como este entrara en funcionamiento.

 

En el pleno municipal del 9 de noviembre de 1893 se decidía atender los gastos causados por la epidemia, a la que por primera vez se le daba nombre el “Cólera”. Algunos de ellos tenían que ver con la vigilancia en el río Gobela, por la prohibición de utilizar el mismo para el lavado de las ropas. Tarea que recaía en las mujeres, pero la vigilancia la efectuaba un hombre, por lo que se acordaba: “…Se hagan los pagos que con motivo de la epidemia “Colérica” que ha reinado en esta localidad a D. Esteban Castillo 85 pesetas por  34 días de vigilancia en el río Govelas…”

 

Otros con el suministro de enseres para la atención a los infectados: “…A D. Matías Soria 406,50 pesetas por el suministro de diferentes géneros y artículos, para la enfermedad sospechosa, que afectó a D. Pedro Arechavala en el mes de septiembre…” Incluso a algún enfermo se le abonaban cantidades por la destrucción de sus enseres: “…A D. Pedro Arechavala 64.50 pesetas como indemnización por la quema de sus ropas…” Y es que este último señor, que había perdido sus enseres, reclamaba al Ayuntamiento: “…Que tomando en consideración el tiempo que estuvo cerrado mi establecimiento, con motivo de la enfermedad sospechosa de Pedro Arechavala, enfermedad que le aconteció estando en mi casa, se me abonen los perjuicios sufridos durante los días que mi establecimiento estuvo cerrado…” El Consistorio de Getxo zanjaba el asunto afirmando: “…Que este Ayuntamiento no tiene ninguna responsabilidad por el cierre de dicho establecimiento, por lo que no precede la petición…”

 

También en aquellos días fue necesaria la vigilancia de las casa para evitar que nadie entrara, salvo los galenos, o saliera algún infectado: “…Se abone a las siguientes personas, Bruno Lujua, Juan Felipe Arrieta, Antonio Urquiola y Josefa Artolozaga 197 pesetas por los servicios y guardias prestadas en las casa de las personas atacadas por la enfermedad en septiembre…”

 


Se liquidaban también los suministros de medicinas y desinfectantes al farmacéutico de Las Arenas: “…Al farmacéutico D. Fermín Unanue 69,30 pesetas por el suministro de medicinas y desinfectantes en Las Arenas…”

 

Estando ya próxima la fecha en la que se iban a celebrar las elecciones municipales (19 de noviembre de 1893), el Ayuntamiento de Getxo acordaba proceder a la designación de los locales donde se iban a celebrar. El municipio en esa fechas constaba de dos mesas electorales: “…En el Distrito 1º, Sección única: El local asignado será la Casa Consistorial (se referían a la actual Biblioteca de San Nicolás). En el Distrito 2º se realizarán en la llamada Casa Hospital…”  Se iba a anunciar aquel acuerdo al público, de acuerdo con lo establecido en la legislación electoral, el día 12 de noviembre. Por lo que se convocada a la Junta Municipal del Censo: “…Para que concurra este mismo día a fin de proceder al nombramiento los interventores  para ambas mesas…” Acto seguido acordaban realizar el sorteo de los concejales procedentes de la elección de 1891, para saber quiénes eran los dos que debían cesar el día 1 de enero de 1894. Realizado aquel sorteo el resultado fue que: “…Cesaran para dicha fecha D. Juan José Camiruaga del Distrito Nº 1 y D. Román Uribarri del Distrito Nº 2…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo      el Ayuntamiento de Getxo anunciaba la próxima salida a subasta del nuevo Hospital Hospicio de Alango.

miércoles, 24 de febrero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -206-

 


En la entrada anterior veíamos cómo se producía un triste naufragio en el Abra.


Por último, en aquel pleno municipal se acordaba: “…La compra de doce tubos de linfa vacuna Suiza para proceder a la vacunación y revacunación del vecindario por medio de terneras que serán compradas o alquiladas al efecto…” La técnica consistía en aplicar el experimento de Edwadr Jenner, que consistía en inyectar en la piel el líquido o “linfa” de la vesícula de una lesión de viruela vacuna. Aquellos tubos de “linfa” fueron adquiridos por el farmacéutico D. Salustiano Oribe y el Ayuntamiento pagó por ellos la cantidad de 36 pesetas.

 

El día 26 de octubre de 1893 llegaban buenas noticias referidas a la salubridad de las aguas de los cauces de los ríos de nuestra Anteiglesia: “…Se han recibido dos oficios del Gobernador de la Provincia dando cuenta del buen resultado que han dado los análisis verificados en Bilbao con las muestras remitidas de la parte superior e inferior del río Govelas…”

 

Otros vecinos de Getxo también se apresuraban a realizar los injertos de sus aguas sucias a la red municipal: “…D. Tomás Uria solicita permiso para injertar por medio de una cañería en la alcantarilla del municipio, situada en la calle de la Carretera, las aguas sucias y materias fecales de la casa llamada “Mariandresena” sita en dicha calle…” El Ayuntamiento accedía a dicha petición estableciendo algunas condiciones: “…El caño deberá tener 50 centímetros de ancho por 60 de altura. Las obras estarán revestidas de mortero hidráulico quedando a beneficio del Ayuntamiento. Si las obras a realizar exceden de 15 metros lineales en la vía pública hasta su entrada en la alcantarilla municipal, no pagará el impuesto municipal por el injerto, pero si no llegara a los expresados metros deberá abonar en la Depositaria del Ayuntamiento la cantidad de 175 pesetas…”

 

Por otro lado una vecina de la calle Rivera del Puerto Viejo de Algorta solicitaba: “…Se me expida la certificación para poder inscribir en el Registro de la Propiedad, que marca la Ley Hipotecaria, la casa de mi propiedad llamada “Tatoena”, radicante en la calle Rivera…”

 

Para entonces se habían producido un total de 9 enterramientos de vecinos afectados por la “enfermedad sospechosa”. El encargado de realizar aquellos enterramientos fue D. Ángel Egusquiza, quien percibió por su trabajo la cantidad de  22,50 pesetas.

 


Durante todos los meses en que aquella pandemia afectó a nuestros antepasados, la prensa cubría todos los días sus secuelas. En uno de los diarios “El Noticiero Bilbaíno”, en una de sus secciones llamada “La Cuestión Sanitaria”, aparecían  datos acerca de las condiciones de salubridad y de vida en los domicilios particulares, que entiendo eran extensibles a toda la población de Bizkaia, aunque los mismos en la prensa se refirieran a la capital (Bilbao). En ese diario el día 18 de octubre de 1893 se decía: “…Las medidas tomadas por la comisión ejecutiva de salubridad respecto del agua del rio han sido mal recibidas por gran parte del vecindario, principalmente por aquellas familias que no tienen en su casa otra agua…” Las autoridades prohibían el suministro de aguas de río en lavaderos, mataderos y demás servicios públicos ante el temor de que estas estuvieran contaminadas con cólera. Y es que las condiciones en que muchas familias vivían eran de absoluta precariedad, y afectaban fundamentalmente a los más desfavorecidos, así lo manifestaba en una carta en ese mismo diario el Sr. M. Alberto de Palacio que titulaba “Higienización en Bilbao”: “…El hacer la felicidad de un pueblo equivale a higienizarlo» Un pueblo no es feliz porque sea rico, numeroso y potente; es preciso que sea sano. Hace algunos años, cuando la higiene pública y privada no era muy conocida, las causas de la excesiva mortalidad, el origen de muchas enfermedades infecciosas y los medios de prevenirlas o extirparlas, solo cabía resignarse a sufrir impasibles tan terrible azote. En Bilbao, como en España, como en Europa, como en el mundo entero, las epidemias de toda clase empiezan siempre por los barrios de los obreros, en los que se hallan terrenos bien abonados y materia favorable a su desarrollo y propagación, por el abandono en que viven y han vivido basta ahora. La solución de este conflicto es evitar los focos de infección, y esto se consigue concediendo atención, aunque no sea más que por instinto de conservación, a la existencia y modo de vivir de las clases menos favorecidas…” Se quedaba corto en su análisis pero era una parte de la verdad. Las infecciones y defunciones a diario llenaban las páginas de los diarios. Mientras se informaba de la procedencia de los buques de las zonas del mundo declaradas “sucias”.

 

El día 22 de octubre de 1893, debido a los problemas sanitarios que asolaban a la Provincia, el Gobernador Civil adoptaba la siguiente resolución, la cual aparecía en las páginas de la prensa local: “…El señor Gobernador ha comunicado hoy oficialmente a todos los Alcaldes de la Provincia el acuerdo tomado por la Junta de Sanidad, por el que se prohíbe la visita a los cementerios durante los días de difuntos, primero y segundo del próximo mes…” Entre los acuerdos adoptados había uno que hacía abrigar esperanzas: “…Por último, se ocupó la Junta del curso de la enfermedad sospechosa que, ya casi extinguida por completo en el resto de la provincia, es de creer que muy en breve lo sea en Bilbao…” Para el día 27 de octubre, la Junta de Sanidad ya daba casi por superada la epidemia de la “enfermedad sospechosa”.



El día 28 de octubre de 1893, el diario “El Noticiero Bilbaíno”, ofrecía una estadística del mes de septiembre sobre los accesos y defunciones producidas en la Provincia:

 

POBLACIÓN

INVASIONES

DEFUNCIONES

Bilbao

179

84

Baracaldo

124

48

Derio

1

0

Begoña

7

4

Erandio

49

17

San Salvador del Valle

28

4

Deusto

34

16

Echevarri

1

0

Lequeitio

1

1

Sestao

49

22

Portugalete

10

7

Zalla

2

1

Arrieta

1

0

Guecho

11

7

Munguia (Villa)

1

0

Arrigorriaga

1

1

Abanto y Ciervana

87

18

Musquis

13

4

Santurce

62

28

Yurre

2

2

Gamiz

1

0

TOTAL

664

264

 

A lo largo del mes de octubre y hasta el día 28 se habían producido en la Provincia un total de 525 invasiones y 214 defunciones.

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Ayuntamiento de Getxo colaborara con el Gobierno de la Nación, en su guerra en África, con la compra de fusiles “Maüsser”.