En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, la vida veraniega, transcurría placida para la burguesía bilbaína en los elegantes locales de Las Arenas, pero la prensa ignoraba la vida local de los menos favorecidos.
La Colonia Escolar bilbaína instalada en Algorta, recibía la visita del Alcalde de Bilbao y del Jefe de los servicios de Higiene de dicho Ayuntamiento: “...El Alcalde señor Alonso de Celada ha visitado la colonia escolar de Algorta, obsequiando a los niños con preciosas cajas de dulces. Le acompañó el inspector de los Servicios de higiene y demografía, señor Gorostiza...” (El Nervión del 12 de agosto de 1898).
En uno de los periódicos bilbaínos se daba cuenta de una reclamación realizada por los vecinos del barrio de Andra Mari de Getxo: “...Reclamación realizada por los vecinos del barrio de Santa María de la Anteiglesia de Guecho al Ayuntamiento de la misma, sobre el agotamiento de la fuente llamada Elejalde...” (La Voz de Vizcaya del 12 de agosto de 1898).
Antes de continuar con este relato del último cuarto del Siglo XIX, y aprovechando una cita sobre la lozanía de las flores, he pensado enlazarla con una entrevista a un cantautor catalán. Decía aquel artículo de 1898: “...Monologo de una flor,- Como todas las flores, he tenido una época en que fui hermosa, y mi lozanía y aroma atraían a miles de insectos que se consideraban muy dichosos cuando les concedía asilo entro mis pétalos. Poco me duró aquel reinado, unos dedos, suaves como los besos del céfiro me colocaron sobre otro trono. Un tiempo llegó en que fui olvidada. Muchos años pasaron sin que nadie se acordara ni de ella ni de mí...” Y ahora, transcurridos 128 años, este cantautor nos recuerda: “...Resulta curioso como, al hacernos mayores, nos empujan hacia un rincón, como si nuestra sol existencia recordara a los demás, una verdad que prefieran ignorar, que el tiempo pasa para todos...” Y es que el edadismo se ha echo parte de nuestra cultura, mientras que antes se valoraba el saber de la edad, ahora se ignora, desconociendo la sabiduría del reino animal, que como los elefantes singuen al más longevo, pues el, es quien posee la sabiduría de la ruta hasta en agua.
Y continuando con las historias del Siglo XIX, relatar como contaba la prensa bilbaína, aquellos días del verano de agosto de 1898, en que ambas orillas del Nervión disfrutaban de las fiestas de uno y otro lado de la ría: “...Explendido fue el tiempo de ayer y aprovechado para la gente que gusta de solaz y de esparcimiento. A Las Arenas y Portugalete acudió inmenso gentío. La vecina villa de Portugalete estará hoy animadísima y los trenes y tranvías de ambas orillas del Nervión, harán seguramente su agosto, trasladando gente a aquella bonita estación veraniega. Por la mañana con una diana, tocada por la banda municipal y por la tarde con patos y cucaña en la ría...” Y es que aquel día los termómetros marcaban 37º C, a la vez que en Algorta se celebraba la romería de San Ignacio. (La Voz de Vizcaya del 15 de agosto de 1898). Mientras, a los bebedores del destilado del txakolin, les llegaban noticias desde Las Arenas: “...La colonia veraniega de Las Arenas tiene buena ocasión de surtirse del excelente cognac de chacolí. Se expende al por mayor y menor en el acreditado establecimiento de la señora viuda de Caballero, frente al camino de la playa de Las Arenas...” (El Noticiero Bilbaíno del 15 de agosto de 1898).
Y respecto de aquellos días de fiesta en Portugalete y Las Arenas, la prensa decía: “...En Portugalete y Las Arenas.- Todo cuanto se diga de la animación que reinó en estos puntos, será pálido ante la realidad. En Portugalete hacía calor y con esto está dicho todo. Medio Bilbao, puede decirse se trasladó a participar de los festejos con que los Ayuntamientos de Portugalete y Guecho obsequiaban al público y a disfrutar al propio tiempo de la agradable temperatura que reinaba. Los tranvías y trenes fueron materialmente atestados de viajeros. El remolcador Rodas que partió del muelle del Arenal a las tres de la tarde condujo al Abra numerosa concurrencia. A media tarde los muelles de Portugate y Las Arenas totalmente ocupados ofrecían aspecto magnífico. A las cinco se verificaron las cucañas anunciadas. A esta hora, multitud de botecitos, chanelas, lanchitas y otras pequeñas embarcaciones, algunas de ellas caprichosamente adornadas, circulaban en torno del vapor donde tuvo lugar el espectáculo. El puente Vizcaya estuvo toda la tarde pasando gente, el trasbordador iba lleno en todos los viajes. En los tranvías lo mismo que en los trenes venía gente hasta en los estribos. En ocasiones tomaba la gente con una hora de anticipación los carruajes del tranvía. Los fuegos artificiales fueron de mucho efecto. Para que se juzgue el movimiento de expedicionarios que hubo ayer a las playas debemos decir que, según cálculos hechos, el ferrocarril de Portugalete transportó más de 20.000 viajeros, el de Las Arenas 10.000 y el Tranvía Eléctrico 15.000...” (La Voz de Vizcaya del 16 de agosto de 1898).
Y para ver como estaban los precios por aquellos tiempos, contar lo que publicaba uno de los diarios bilbaínos, acerca del tema: “...Alubia agarbanzada a 5 reales. Chocolate 70 céntimos paquete. Café mezclado 4 reales con regalo. Garbanzo (cuece en una hora) 14 reales. Jabón superior 3 reales kilo...” Estos producto se vendían en el Almacen de los Santos Juanes de Bilbao. (El Noticiero Bilbaíno del 16 de agosto de 1898).
Los pescadores furtivos, algunos de ellos provistos de explosivos, trataban de hacer el agosto en nuestras aguas: “...Nos dicen de Portugalete que ayer fueron entregados por el cabo de mar señor Alcaraz, al Comedor de los pobres de aquella Villa, el pescado que se acogió ayer, a los cuatro mozalbetes que, según contamos anteayer, fueron conducidos a aquel pueblo por una pareja, de carabineros...” Contaban que los cuatro furtivos podían ser de Algorta o Plencia. (El Nervión del 17 de agosto de 1898).
En el pleno del Ayuntamiento de Getxo del 18 de agosto de 1898 se trataba entre otros temas, la concesión de agua potable a D. Alberto Palacio, vecino de la calle Barria de Areeta-Las Arenas: “...Se da cuenta de una instancia de D. M. Alberto Palacio, vecino de Bilbao y dueño de la casa llamada «Cristina Echea» número 6, sita en la calle Barria del barrio de Las Arenas, y tomando en consideración su solicitud, concederle el agua potable que solicita para el consumo de la citada casa...”
Otros vecinos, estos de Algorta, solicitaban construir un pequeño espigón cerca de la peña llamada «Galdaretxe» del Puerto de Algorta: “...Se da cuenta de una instancia firmada por D. Ignacio Urrechua, D. Pedro Picaza y otros 32 vecinos de esta Anteiglesia, en la que exponen las razones por las que considera conveniente, de que por el lado de la llamada peña «Galdareche», próxima al Puerto de Algorta, se construya un pequeño espigón...”
En la próxima entrada de esta serie veremos como, el suministro de agua era asunto de discusión en el pleno municipal, en este caso atañía al colegio de niños/as pobres de las Escuelas del Puerto de Algorta, conocido como «Las Monjas de Puerto».



No hay comentarios:
Publicar un comentario