miércoles, 17 de febrero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -204-

 


En la entrada anterior veíamos cómo, debido a una enfermedad a la que habían dado el nombre de “sospechosa”, se creaba una Brigada de Desinfección.

 

Tras diez días de continuadas lluvias, algunas zonas de Las Arenas aparecían anegadas, incluso algunos vecinos se veían imposibilitados para salir de sus casas. El pleno del 28 de septiembre de 1893 trataba el asunto: “…Con motivo de las lluvias de los últimos días se han estancado gran cantidad de aguas en las calles que desde la plazuela del barrio de Las Arenas siguen hacia la estación del ferrocarril, quedando en esa zona sin poder salir de sus casas algunos vecinos, habiendo tenido que dar salida a las aguas provisionalmente a un terreno perteneciente a los señores D. Rafael Elcoro y D. José María Azpiri. Por este motivo hemos acorado que se haga una alcantarilla para evacuar dichas aguas…”

 

Alguna carta al director venía a ensalzar el trabajo desarrollado por nuestro Ayuntamiento con aquella sospechosa enfermedad. Decía un tal “X” en el “Nervión” del 28 de septiembre de 1893: “…Todos trabajan aquí con gran interés para evitar que se propague enfermedad de ninguna especie. No puedo prescindir de hacer mención al primer Teniente de Alcalde D. Asensio Inchaurtieta, que, estando en funciones como Alcalde, se persona en todos los sitios donde su presencia pueda ser necesaria, fuese de día o de noche. También mencionar a los médicos titulares Srs. Hormaeche, Anitua y Lanchares, así como al Dr. Saloña. Y como no al Alcalde D. Santiago Diliz, quien estando descansando en los Baños de Sobrón, tan pronto tuvo conocimiento de la enfermedad, regresó inmediatamente a Guecho…” Aquel día se había producido una defunción en el barrio de Las Arenas.

 

Para el 30 de septiembre de 1893 ya habían desaparecido todas las casetas de baños de mar de la playa de Las Arenas.

 


En el pleno del 5 de octubre de 1893 se decidía abrir una suscripción popular en la Anteiglesia de Getxo para poder hacer frente a la sospechosa enfermedad que atacaba a los vecinos, sobre todo a los de las zonas bajas del municipio. El 6 de octubre el Gobernador Civil, de acuerdo con la Junta Provincial de Sanidad, prohibía la celebración de romerías y ferias en toda Bizkaia.

 

En el diario bilbaíno “El Nervión” del 7 de octubre de 1893 se publicaba el estado comparativo del movimiento y de los productos obtenidos por el Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas entre 1892 y 1893 durante el mes de septiembre. Datos que indicaban que en todos los apartados se había producido una fuerte bajada:

 

A lo largo de 1892:

El número de viajeros había sido de 110.443.

Las mercancías transportadas ascendieron a 1.951.273 kilogramos.

El rendimiento en pesetas había sido de 31.320,88.

A lo largo de 1893:

El número de viajeros había sido de 98.487.

Las mercancías transportadas ascendieron a 1.432.147 kilogramos.

El rendimiento en pesetas había sido de 26.366,51.

Por aquellas fechas aparecía publicado el “Anuario de ferrocarriles españoles” un informe del “Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas y Algorta. En él, como miembros del consejo de administración estaban: D. Eduardo Aguirre (Presidente) y D. José María Solaun (Vicepresidente). La Compañía disponía de 5 locomotoras, 8 coches de primera y 16 de tercera, 6 furgones para equipajes y 22 furgones cubiertos para mercancías y ganado.


Volviendo a las cuestiones sanitarias que tanto preocupaban a nuestros vecinos en aquel octubre de 1893, bueno es leer, para hacernos a la idea de cómo eran las condiciones vida en el barrio de Las Arenas, lo que relataba un vecino de Algorta en “El Noticiero Bilbaíno” del 12 de octubre. El relato hacía referencia a una carta publicada días antes en “El Porvenir Vascongado”: “…El Porvenir Vascongado con el epígrafe “Desde Las Arenas” publicaba el 8 del corriente: Hoy, señor Director, que tanto nuestra primera autoridad civil, como la Diputación Provincial, los Ayuntamientos y Juntas de Sanidad, se hallan constantemente vigilando la salud pública, llevando a cabo obras de saneamiento en toda la Provincia con motivo de la enfermedad reinante, atrévome a señalar a las dignas autoridades y corporaciones locales, y muy especialmente a la de Guecho, por si ignoran lo que sucede en el pueblo de Las Arenas. Rara es allí la casa que en este barrio tiene excusado con desagüe a la alcantarilla, que como es sabido es la base de la limpieza e higiene de un pueblo…” Continuaba el comentarista: “…Dada la mesura con la que escribe el autor de las anteriores líneas, creo firmemente que no habrá tenido intención de zaherir, ni mucho menos inferir una ofensa a las autoridades de Guecho, al sentar aquellas palabras de «Atrévome a señalar a las dignas autoridades y corporaciones….de Las Arenas.» Más como de dejar las cosas en tal estado las pudiera torcerse la opinión pública, bueno es poner los puntos sobre las íes. Ignora sin duda el articulista que la Junta Municipal de Sanidad, con su presidente nato a la cabeza, deseosa de cerciorarse por sí misma de cuento atañe a la salubridad pública en el municipio, giró el día 29 de septiembre una visita al barrio de Las Arenas (de la cual salió bastante mal impresionado) y dio algunas ordenes preventivas, para que se tomaran medidas radicales para cortar de raíz los focos de infección que aquel estado de cosas pudiera provocar. El día 5 de octubre volvieron a repetir la visita, tras el acuerdo adoptado con el Diputado Provincial D. Manuel Galindez, delegado especial del Gobernador Civil. Como resultado de ambas visitas el señor Alcalde publicó un bando el día 7 de octubre, que en su artículo 4 decía: «Quedan obligados terminantemente los propietarios que tienen sus excusados en condiciones de acometer al caño maestro construido por el Ayuntamiento hace un año, a insertarlo en el dentro del presente mes, bajo la multa de 100 pesetas; y a los que no puedan injertar, a que pongan en condiciones los pozos negros»…”  Entre tanto, en aquel día en las afueras de Bilbao, desde Begoña a Santurce, desde Sestao a Portugalete y en toda la zona minera, se habían producido un total de 16 invasiones (infectados) y 10 defunciones.

 

Precisamente para atajar aquella enfermedad sospechosa, que no era sino el cólera morbo, en Las Arenas, en el pleno del 12 de octubre de 1893 acordaban: “…Utilizar los servicios de D. Marcos Zamacona, quien suministró sacos de cal hidráulica y otros de nieve. También se compraron seis camas de hierro, con sus correspondientes colchones y mantas, para instalarlos en el Fuerte Las Canteras de Aiboa, en caso de que la temida enfermedad provocara contagios, y así poder aislar a los afectados…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo      se producía un naufragio en el Abra.


domingo, 14 de febrero de 2021

CARANAVALES CON MASCARAS DE PANDEMIA

 


Carnavales en Pandemia, que difícil es su celebración al igual que otras actividades, cuando ni la medicina está segura de su duración. Como fantasmas embozados, con blancas máscaras, caminamos inseguros a la espera de los próximos libres del temido virus.

 

Esta conmemoración pagana, atribuida por unos a los sumerios, otros de la antigua Grecia y también a los romanos en recuerdo de las lupercales. En nuestras latitudes tras la asimilación, al igual que otras fiestas por la iglesia católica, desde ya hace mucho tiempo se viene celebrando como preludio de la llamada Cuaresma. Que se celebrará del 16 al 21 de febrero, ya que siguiendo la tradición del santoral católico, la misma debe de tener lugar 40 días antes de la llegada de la fiesta del silencio (Semana Santa).

 

Fiestas en las que tradicionalmente el desenfreno, la sátira y la contestación a las normas se ha realizado, incluso en épocas de dictadura. Celebración rica en personajes míticos (Zanpantzar, Joaldunak, Ziripot, Miel Otxin, Atorrak, y otros). Con creaciones adaptadas a cada Pueblo, incluso entre nosotros con un diario festivo en los años  80 “The Jaiak Post”.

 

Las, antes, alegres y coloridas mascaras han sido sustituidas nuevos embozos, tristes y monótonos, que no dejan adivinar lo que cada cual lleva debajo. Decían que la careta, por regla general, era un pretexto para desahogar el cerebro de las tonterías amontonadas en el año, que difícil se nos va a hacer con esta nueva.

 


Este año, tampoco podremos disfrutar de los desfiles de cuadrillas, Euskal dantzak (Areeta), photocall o las batukadas (Algorta), los concursos de disfraces (Romo) y las kalejirak desde Malakate (Santa María de Getxo).

 

Así que para ir calentando motores para los del 2022, voy a recordar otro de unos carnavales ya muy lejanos, el celebrado en febrero de 1900. Contaba a cerca del mismo el semanario “La Voz de Guecho”, que tenía su sede en la Avenida Basagoiti Nº 94 de Algorta: “…Entre el elemento joven, reina grande la animación, para el baile que mixto de sala  y de disfraz, que organizado por el Circulo Algorteño, tendrá lugar en el elegante salón del mismo a las nueve de la noche de hoy…” A parecer la iniciativa de carnavales fundamentalmente corrieron a cargo de esa entidad Algorteña. Se hablaba de que para presentarse al baile: “…Aquellas señoras o señoritas que lo deseen, y que no tengan familiar que pertenezca al Círculo, podrán acceder al salón si van acompañadas de un socio…” Para acceder al mismo disfrazados era necesario: “…Proveerse con antelación de un ticket, el cual será facilitado por la comisión de fiestas a los socios…” Se advertía que los mismos eran los responsables de: “…Los actos que las máscaras pudieran cometer. En la puerta de entrada habrá una comisión receptora a la cual las máscaras deberán de entregar el billete…” Eso sí, muy puritanos ellos, exigían que: “…Los disfraces deberán de ser decentes, y dignos de un baile de salón…”


Según contaban en aquel semanario: “…Es mucha la gente joven de este barrio que se ha preparado ya con las indispensables municiones de guerra (Confettis y serpentinas), para la batalla que ha de librarse en plazas y paseos durante estas fiestas de carnaval…” La Plaza de San Nicolás y la Avenida Basagoiti era esos espacios festivos en los que los confetis y serpentinas volaban animado la fiesta exterior, la cual era amenizada por la banda y los tamborileros. Y para los que no habían hecho acopio de aquellas armas anunciaban: “…Si hubiera algún perezoso que aún no estuviera provisto de tales proyectiles, puede acudir a la casa CENTENO…”

 

Se celebraron dos bailes en el Circulo Algorteño, uno el domingo y otro el martes de carnaval. El salón aparecía profusamente ataviado con serpentinas y lucía una espectacular iluminación, que sorprendía a los asistentes. La variación de los tarjes y máscaras era otro de los elementos que dieron brillantez al acto. Propio de la época, a las jóvenes asistentes se les obsequiaba con cucuruchos de confeti y pastas. Se comentaba aquellos días que nunca se había visto tal derroche de confetis en el Pueblo. Y cómo ya tocaba cambiar el arrendamiento del ambigú del Circulo Algorteño el mismo era adjudicado a D. Mateo Ajuria, quien tenía un comercio llamado “Ultramarinos, telas y Ferretería de Mareo Ajuria”.

 


Tras esos días de “desenfreno” tocaba purgas las “culpas”, el Ayuntamiento previsores ellos, seguro que bien aconsejados por su asesor espiritual, presentaban la propuesta de: “…Facultar al párroco de san Nicolás de Bari para que nombre los tres predicadores que han de encargarse de los sermones de Semana Santa. Se hace saber a dicho párroco que el Ayuntamiento vería con gusto que se encargara de uno de esos sermones a uno de los Reverendos Padres del convento de los Trinitarios de Algorta…”

 

Acompañaré a esta entrada de unas fotos, actuales ya que no existen de la época, de pasados carnavales de nuestros barrios. Y una correspondiente al Carnaval de Donosti, publicada por la “Fundación Sancho el Sabio”, para ilustrar como se representaba en aquellos días los carnavales.

miércoles, 10 de febrero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -203-

 


En la entrada anterior veíamos cómo a mediados de septiembre de 1893, la salud pública era cosa que preocupaba y llenaba las páginas de los diarios locales.

 

En el pleno del 21 de septiembre de 1893, al albur de la enfermedad sospechosa que acechaba a nuestros vecinos y al resto de la provincia, algún vecino presentaba una queja: “…Se da cuenta de una denuncia presentada por D. Mateo Ajuria, y tomando en  consideración las circunstancias actuales, menciona que el criado de D. Juan Luis Uriarte ha arrojado aguas sucias en el sumidero de al lado de su casa, que se halla en la calle Mayor…” Exigía que al infractor le fuera aplicada la multa que contemplaban las Ordenanzas Municipales.

 

El Ayuntamiento de Getxo había creado con motivo de aquella enfermedad una brigada de desinfección: “…Se hace constar que por causa de las circunstancias que atravesamos, con motivo de haber ocurrido algunos casos de enfermedad sospechosa en Las Arenas y Algorta, aunque solamente uno en este barrio, de acuerdo con la Junta Local de Sanidad, se había instalado una Brigada de Desinfección, compuesta por fumigadores y conductores de cadáveres de fallecidos, que está compuesta por los siguientes señores:  Enrique Pérez, Pablo Aguaron, Braulio Aguirremota, Juan José Aldecoa, Lorenzo Ayo y Antonio Lazarobaster, devengando a cada uno por cada día y noche mientras otra cosa no se disponga la cantidad de 5,50 pesetas. Disponiendo que además desinfecten todos los escusados y depósitos de comunes de la población urbana, después de desecar dichos depósitos…” Para poder realizar las tareas de desinfección se compraba en “Barandiaran y Compañía”, por valor de 215,50 pesetas, cloruro férrico y otros productos.

 

Y viejas reclamaciones con el estado volvían a estar sobre la mesa, en aquel pleno municipal se retomaba el asunto de los bienes comunales que pretendían ser sacados a la venta por el Administrador de Bienes Nacionales: “…En seguida, enterado de las comunicaciones dirigidas por el Sr, Administrador de Ventas de Bienes Nacionales de Vizcaya, acordó el Ayuntamiento solicitar la exclusión de varias fincas de la relación acompañada, por cuanto aquellas tienen carácter de bienes común aprovechamiento, cuya excepción de venta se pidió en tiempo oportuno en el año 1867 ratificándolo en 1888, con arreglo a las disposiciones que ordenaban la formación de expedientes…”

 


En el pleno municipal del 28 de septiembre de 1893 se daba cuenta de una felicitación del Gobernador de la Provincia: “…Se da cuenta de un oficio del Gobernador de la Provincia, el que manifiesta que habiendo puesto en conocimiento de la superioridad las medidas adoptadas por el Ayuntamiento y Junta Local de Sanidad, por su orden acerca de la salubridad del vecindario, le encarga el Ilmo. Sr. Secretario del Ministerio de la Gobernación felicite al Sr. Alcalde y Ayuntamiento, así como a los médicos de esta localidad…”

 

Pero los trabajos de contención de aquella epidemia requerían de fondos y el Ayuntamiento de Getxo, por lo que decía, andaba muy escaso de ellos. Para cubrir sus necesidades tuvo que recurrir a préstamos de algunos vecinos: “…A consecuencia de los casos de la enfermedad sospechosa reinante en esta localidad, desde el día 16 de septiembre de 1893, se han tomado las precauciones conducentes para combatir dicha enfermedad y evitar su desarrollo, de conformidad con la Circular enviada por el Gobernador Civil y los acuerdos adoptados por la Junta de Local de Sanidad, algunos de ellos en unión con D. Manuel Galíndez Delegado Sanitario para los Pueblos del partido de Bilbao, nombrado por dicho Gobernador. Que siendo crecidos los gastos actuales, lo serán mucho mayores en el desgraciado caso de que continuare la citada enfermedad. El Municipio se encuentra sin recursos para hacer frente a los gastos, por lo que en la tarde de ayer decidimos llamar a una reunión a los mayores pudientes del vecindario para hacerles presenta la situación en que nos encontramos. Varios de estos contribuyentes se han ofrecido a prestar al Ayuntamiento hasta la cantidad de 10.000 pesetas, por ahora, a un módico interés. En vista de todo lo manifestado este Ayuntamiento acuerda: Autorizar al Alcalde a adoptar las medidas sanitarias ordenadas por las autoridades. Pedir a los vecinos mayores pudientes, por el interés por ellos indicado, las cantidades que creyere necesarias para el pago de los gastos, al 5% de interés anual, con la condición de amortizar los capitales en cuatro años, contados desde 1894 a 1895 y antes si fuera posible. Para ello se facilitará a cada uno de ellos su correspondiente documento firmado por los señores Síndico y  el Secretario Municipal. Que con dichos fondos se pagarán exclusivamente los gastos producidos por dicha enfermedad y en caso de ser necesarios más fondos se formalizaran nuevos documentos. Poner este acuerdo en conocimiento de la Diputación y del Diputado Sr. Galíndez…” Entre los mayores pudientes del vecindario que empezaron a entregar sus fondos  se encontraban:

 

ü Martín Berreteaga que aportaba 500 pesetas.

ü Ramón Sánchez que aportaba 500 pesetas.

ü José Antonio Uriarte que aportaba 500 pesetas.

ü Juan Luis Uriarte que aportaba 500 pesetas.

ü José María Aqueche que aportaba 250 pesetas.

ü José Zubiaga que aportaba 250 pesetas.

ü Eladio Sustacha que aportaba 250 pesetas.

ü Martín Berreteaga (padre) que aportaba 250 pesetas.

ü Mariano Gutiérrez que aportaba 2.000 pesetas.

 

Por otro lado para dar cumplimiento a la orden del Gobernador Civil sobre el lavado de ropas en el río Gobela se adoptaba la siguiente resolución: “…Con el fin de cumplir dicha orden de prohibir el lavado de ropas en el río Gobela siempre que previamente no hayan sido hervidas en lejía, se acuerda comprar por lo menos tres calderos de gran calibre para poner uno en Las Arenas y dos en Algorta…”

 


En ese mismo pleno se daba cuenta de la solicitud de la plaza de maestro de  la escuela de niños de Algorta: “…Mediante una instancia de D. Casimiro García y Angulo, natural de Valle de Mena (Burgos), y Maestro de 1ª Enseñanza con título superior, en la que solicita la plaza de auxiliar de la Escuela Pública de niños de Algorta, la cual quedó vacante tras el fallecimiento del maestro D. José Antonio Urquía. El Ayuntamiento acordaba nombrar al solicitante como pasante auxiliar de la referida plaza con la dotación de 750 pesetas…” Así mismo el Ayuntamiento acordaba: “…Pagar a la viuda del maestro Urquia, Dña. Teresa Ansoleaga, los haberes correspondientes al tercer trimestre…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo las fuertes lluvias anegaban algunas zonas de Las Arenas.

domingo, 7 de febrero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -202-

 


En la entrada anterior veíamos cómo se daba cuenta de una circular del Gobernador de la Provincia, en la que dictaba varias reglas encaminadas a cuidar la higiene y la salubridad pública, ante el temor de la llegada del Cólera Morbo.

 

Como ya terminaba el verano, el ferrocarril de Las Arenas a Plencia reducía sus horarios, eliminado las salidas de los trenes extraordinarios de las 20:40 y 21:30, que eran las salidas desde ambas poblaciones.

 

Durante aquellos días de mediados de septiembre de 1893, la salud pública era cosa que preocupaba y llenaba las páginas de los diarios locales. En “El Noticiero Bilbaíno” del 19 de septiembre se decía en la primera página: “…Nadie que de imparcial se precie puede negar que la salud pública de esta población, que ha sido durante muchos meses envidiable, ha sufrido notable alteración desde los primeros días del presente mes con la repentina aparición de accidentes gastrointestinales coleriformes. Se han multiplicado los casos en Bilbao, con 10 casos en diferentes calles, en los barracones de Solocoeche se han dado 15 casos, 2 hombres y 13 mujeres. En el resto de las márgenes de la ría aumentan los casos seguidos de defunciones (Santurce, Erandio, Lejona, Deusto y Sestao). El Boletín Oficial publicaba ayer dos circulares, una para los Alcaldes y la otra para el resto de los ciudadanos. En la primera se pide a los Alcaldes que se prohíba el baño, así como que se laven ropas y enseres en la ría. En la otra circular se prohíbe la pesca de ostras en costas y ría, así como su comercialización. El médico de Lejona, en vista de las circunstancias por las que atraviesa las orillas del Nervión, ha ordenado el cierre de las escuelas…” Al día siguiente algunos casos alcanzaban a nuestros barrios: “…En Las Arenas se registró una defunción de un individuo que comió gran cantidad de ostras. En Algorta tuvo un acceso otro individuo que estuvo de paso por Las Arenas. Se daba orden de, al igual que en París, se lavaran las ropas en calderas de agua caliente…” Se recomendaba en la prensa volver a publicar bandos con las instrucciones para conocer los síntomas y el tratamiento anticolérico, que al parecer habían sido tan útiles de 1885: “…Indicando que la mayor parte de las muertes que se produjeron entonces fueron debidas a la desatención en sus primeros estadios. Hablaban de los síntomas que presentaban los enfermos de cólera, falta de apetito, diarreas, extremidades frías y amoratadas, piel visco, voz apagada e insensibilidad en el pulso. Recomendaban tratamientos a base de láudano, recomendado por el especialista italiano Doc. Tunisi. Recomendando que una vez se tuvieran los primeros síntomas de diarrea colérica, se comenzara un tratamiento a base de manzanillas y agua con láudano; recomendando se administraran para los niños de pecho de 3 a 5 gotas, para mayores de 14 años de 5 a 8, de 14 a 18 años 12 gotas y de 18 años en delante de 12 a 15 gotas…”

 


Mientras que la Diputación de Bizkaia editaba una guía sanitaria para evitar y curara el cólera: “…En época colérica alimentarse preferentemente de leches cocidas, sopa de arroz, carnes asadas, huevos y pescados blancos cocidos a más de 100 Cº.

Dentro de la fruta, evitar comerla cruda, preferentemente utilizar manzanas y peras asadas. 

Hacer un uso moderado de vinos, consumiendo preferentemente los llamados vinos de mesa y blancos de jerez o rueda.

El agua preferentemente hervida y aireada antes de su consumo. Se procurará mantener el vientre y las extremidades bien protegidos.

Se evitará todo exceso sensual y alimentario, ayudando siempre de un sueño reparador.

Todos los trabajos corporales como intelectuales serán moderados.

Las defecaciones o necesidades corporales se efectuarán en lugares previamente desinfectados.

Como tratamiento recomendaban utilizar un preparado a base de:

40 centilitros de alcohol de 36 grados.

12 gotas de licor de menta.

12 gramos de láudano.

200 gramos de azúcar.

60 centilitros de agua.

De este elixir recomendaban tomar una o dos copitas, previa recomendación del facultativo de turno…”

 

Algunas voces se alzaban contra algunos hábitos poco saludables, lo mismo de los barcos que arribaban a nuestros muelles como de los vecinos que no dudaban en utilizar aguas procedentes de sus pozos. Lo publicaba el diario “El Noticiero Bilbaíno”, el 20 de septiembre de 1893: “…Se nos dice que la mayoría de los buques que entran en la ría toman el agua de los puertos de donde  proceden. Esa agua viene encerrada en tanques y no es arrojada hasta que van a dar principio  los trabajos de carga, después de permanecer en los tanques de 10 a 20 días; por lo que sucede que llega un buque infectado, hace la cuarentena y concluida ésta arroja el agua que le sirvió de lastre en la ría…” Aconsejaba el diario que se obligara a los buques a vaciar sus tanques antes de entrar a puerto. Por otro lado respecto de los vecinos que usaban sus aguas de pozos o aljibes decían: “…Hay muchas personas que no tienen inconveniente en beber agua de sus pozos o aljibes. Esto que decimos de los vecinos de Bilbao vale también aplicación para los de Las Arenas o Algorta. ¿No hay medio de evitar esto?...”

 

En el pleno del 21 de septiembre se daba lectura  de una circular de  la Diputación de Bizkaia: “…Ordenado que los pueblos no envíen enfermos al Hospital Civil de Bilbao mientras duren las actuales circunstancias de enfermedad sospechosa…”

 


Sin embargo, un soplo de solidaridad abría sus puertas en Algorta: “…El Presidente de la Comunidad de Padres Trinitarios del convento situado en Algorta, en vista de las circunstancias que atravesamos de casos de enfermedad sospechosa, pone todo el personal de su comunidad a disposición del Sr. Alcalde, y dado el caso hasta el local de que dispone. El Ayuntamiento daba las gracias y le comunicaba que en caso de que fuera necesario se lo comunicarían previamente…” También la Comunidad de las Siervas de Jesús domiciliadas en Bilbao ofrecían: “…Que en caso de que hubiera alguna invasión de cólera en ese municipio pueden contar con el personal de este convento para la asistencia, para lo que rogamos se nos facilite un teléfono de contacto. El Ayuntamiento agradecía y facilitaba dicho contacto…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo se producían algunas quejas de vecinos por arrojar aguas sucias en el sumidero de la calle Mayor.

miércoles, 3 de febrero de 2021

AGATE DEUNA, DE NUEVO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

 


Un nuevo Agate Deuna, también éste en tiempos de Pandemia, llega a nosotros para que con golpes de makilla recordemos a la tierra que debe despertar. Y en recuerdo a la Santa de Palermo, que la tradición decía que lo mismo servía para curar enfermedades mamarias que verrugas.

 

Festividad de muchas tradiciones que, entre nosotros van de un lugar a otro de Euskal Herria, pero que en todos los pueblos se repite con los coros de Agate Deuna (Santa Agueda). En Bizkaia, como contaba Resurrección María de Azkue: “…Con toques de campanas en parroquias y ermitas, mientras grupos de mendigos caminan de casa en casa por todos los barrios, solicitando huevos, salchichas y viandas…” Actualmente, algunos dineros para celebrar una vez terminadas las rondas la festividad con una buena cena. O como en Izurza, donde era tradicional antaño recoger obsequios (huevos, chorizos, nueces, etc.), y con todo ello se celebrar una merienda.

O en Baracaldo, donde en 1888 contaba “El Noticiero Bilbaíno”: “…Que muchos romeros acudían a la cumbre de Santa Agueda provistos de velas para ofrecerlas a la Santa en la ermita que allí existe…”

 

Santa adicta al frio y nieve, que habitualmente por esas fechas adornaban nuestros montes, decía la prensa en 1888: “…Hace dos días que esta capital se ha convertido en peligrosa montaña de los Alpes, calles y tejados aparecen cubiertos de blanca y helada nieve…”

 


Este año, siguiendo mi costumbre de rememorar viejas tradiciones  recordaré, ya que seguramente seguiremos viendo restringidas estas debido al virus que anda suelto por nuestras calles, cómo era la costumbre y los días que rodeaban al año 1929. El 4 de febrero del mismo, según relataban los diarios Euzkadi, El Noticiero Bilbaíno, El Nervión y El Liberal, al día siguiente: “…Los jóvenes del Arenas Júnior y del Gobela Sport recorrieron ayer por la noche los diferentes barrios de la Anteiglesia interpretado los clásicos coros de “Deun Agate”. La recaudación obtenida la dedicaron a fines benéficos…”  En aquella misma fecha se celebraba en Algorta la despedida de soltero de Jose Luis Azcorra, quien iba a contraer matrimonio con Soledad de Uria. Entre tanto, para el viernes día 8 de febrero, se anunciaba continuando con el espíritu filantrópico, la celebración en el Gran Cinema de Algorta de una velada para obtener fondos para el Ropero de Santa Rita de reciente creación en la localidad.

 

En lo deportivo, comentar que el domingo día 3 de febrero, el Arenas jugaba contra el Athletic en Ibaiondo. Era un partido: “...Correspondiente al Campeonato de Vizcaya de Reservas, ganando el equipo arenero por 3 a 0. En el Arenas jugaban: Zarraonandia; Arrieta y Careaga; Barrenechea, Arrizabalaga y Rejón; Anduiza, Martín, Gurruchaga, Zárraga y Poli…”

 

Mientras, en pueblos cercanos como Baracaldo recorrían las calles los coros del Euskotarra Club; en Portugalete los hacían La Sociedad Coral y el Club Deportivo y en Leioa era la Agrupación de Obreros Vascos la que recorría las calles; en Laudio la agrupación “Racatapla” era la encargada de acompañar a los coros, que lo hacía con guitarras y bandurrias. Entretanto,  en la Villa de Bilbao, se celebraba el tradicional mercado de San Blas.

 


Mientras, en otros lares sonaban estos bertsos dedicados a la santa de Catania, en los que las referencias a las dádivas de los pobres mendicantes se hacían más precisas, se trataba de las estrofas popularizadas por  Francisca Erkizia de Zumaia:

 

“…Bedeinkatua izandedila etxeontako jentea,

Pobre ta umilda bizitzanentzat

Badute borondatea.

Libertatea eskatzaen diot etxeko printzipalari.

Santa Yaguedaren alabantzak kantatutzera noa ni…”

 

“…Sea bendita la gente de esta casa,

tienen voluntad para los que andan pobres y humildes.

Pido licencia al amo de la casa.

Voy a cantar las alabanzas de Santa Agueda…”

 

Hasta aquí un recuerdo a los coros y acontecimientos, que en torno a la festividad del Agate Deuna, sucedían halla por 1929.

Y que sin embargo este año, debido a la perniciosa pandemia, verán acalladas sus maquillas y no podremos disfrutar, más que con el recuerdo de años anteriores, de sus coplas.

domingo, 31 de enero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -201-

 


En la entrada anterior veíamos cómo se anunciaba la autorización para la apertura oficial de la línea de Algorta a Plencia.

 

En el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 10 de septiembre de 1893 se daba cuenta QUE: “…Desde que hace 28 días se abrió a la explotación el Puente de Palacio, desde Las Arenas a Portugalete, se han recaudado por derechos de pasaje la cantidad de 14.200 pesetas. Dícese que la Compañía del Puente se constituirá en Sociedad Anónima con el nombre de “Puente de Vizcaya”…”

 

En el pleno municipal de Getxo del 14 de septiembre de 1893, se daba cuenta de una circular del Gobernador de la Provincia, en la que dictaba varias reglas encaminadas a cuidar la higiene y la salubridad pública: “…Siendo en todo tiempo uno de los más importantes deberes de la Administración el cuidar de la higiene y la salubridad pública, conveniente es velar por ellas en las actuales circunstancias, cuando en alguna naciones de Europa se suceden casos de cólera. Por lo que se llama la atención a todos los Alcaldes de esta Provincia para que de acuerdo con lo dispuesto en las R.O. del 12, 27 y 30 de agosto de 1892 se haga observancia de las reglas siguientes:

Para que en el momento que reciban el Boletín en que aparece recogida esta circular, oficien a los médicos de su jurisdicción, que tan pronto como visiten a un enfermo de carácter sospechoso, les den cuenta inmediata y lo hagan también al Subdelegado de Medicina del Distrito, y que semanalmente se comunique  el estado de los enfermos y las defunciones ocurridas a lo largo de la semana, expresando la enfermedad que las ha causado.

Tan pronto como la Autoridad Local reciba aviso de algún caso sospechoso, reunirá a la Junta Local de Sanidad adoptando medidas de desinfección y aislamiento.

Que se provea a los Ayuntamientos de desinfectantes tales como cloruro de cal, sublimado corrosivo y sulfato de cobre.

Que se habilite local en punto aislado o se construya un barracón para trasladar en caso de que fuera necesario a los enfermos que presenten síntomas sospechosos.

Que se atienda diariamente a la limpieza de calles y sitios públicos, tales como hospitales, inclusas, hospicios, teatros, mercados, mataderos y todos los lugares en los que se aglomeren gentes, no permitiendo que se amontonen estiércoles de ganados y aves de corral en las viviendas.

Que se disponga la inmediata limpieza de lavaderos, estanques, aljibes, arroyos, lagunas o pozos y la desinfección constante de los pozos negros, letrinas y alcantarillas.


Se vigile con escrupulosidad la venta de los artículos de consumo, los cuales deberán ser reconocidos por el veterinario o facultativos de farmacia, entregando a los Tribunales sin contemplación alguna a quienes expendan géneros adulterados con materias nocivas para la salud.

Se examinen con frecuencia las aguas destinadas al consumo público.

Se vigilen esmeradamente los cauces o cañerías de agua potable, así como el estado de fuentes y pozos.

Que no se consientan la celebración de exequias de cuerpo presente, que está actualmente prohibido, debiendo conducir los cuerpos al cementerio sin entregarlo a la iglesia.

Firmaba aquella circular el Gobernador D. Fernando Torres de Almunia…”

El Ayuntamiento de Getxo, por su parte, acordaba: “…Se cumpla lo establecido en dicha circular. Y se compren los desinfectantes, haciéndolo con el cloruro de cal y azufre en abundancia para su uso inmediato…”

 


En el mismo pleno se continuaba con una vieja costumbre relacionada con las personas pobres del municipio y los baños de mar, que en octubre de 1886 habría visto abrir sus puertas en la Playa de Erega: “…A instancia de una solicitud de Dña. Severiana Echevarria y Dña. Bonifacia Menchaca, viudas y declaradas pobres, quienes solicitaban ayuda para tomar baños de mar calientes por prescripción facultativa, según unas certificaciones que adjuntaban en una instancia. Hacía que el Ayuntamiento acordase oficiar a D. Antonio de Arechavala, propietario del “Balneario la Perla”, situado en la playa de Ereaga, encargándole que suministre a ambas en clase de pobres, baños de mar calientes en su establecimiento, y que por cada baño que cada una de ellas tome se abonen 3 reales de los fondos municipales, por haberse dado antes de ahora gratis a otras dos pobres de Algorta de sonde son también las solicitantes…”

 

En el apartado de pagos, que el municipio autorizaba, aparecían recogidos los siguientes: “…Al Noticiero Bilbaíno 31,95 pesetas por los anuncios publicados por los festejos de fiestas, y otra de 40 pesetas por la publicación de las obras del nuevo matadero, que deberá pagar el rematante de ellas D. Domingo Zubizarreta. Otra de 797,50 pesetas al pirotécnico Sr. Anta por los fuegos artificiales quemados en esta localidad con motivo de las romerías celebradas por las festividades de Santa Ana, San Ignacio y San Nicolás y de treinta docenas de cohetes  y dos bombas fuertes. Y al pirotécnico D. Julio Barrena Charlín 135 pesetas por 44 docenas de voladores, 4 de luces y 32 de bombas, remitidas para quemar en Las Arenas con motivo de los festejos celebrados en aquel barrio…”

 

Y como quiera que el Alcalde D. Santiago Diliz, que al parecer tenía la salud delicada, el Consistorio concedía permiso para: “…Ausentarse por 15 días al Balneario de Sobrón, que está en la provincia de Alava, con el fin de restablecer su salud. Por ese motivo quedará encargado del mando el primer teniente de Alcalde D. Asensio Inchaurtieta…”

 


Finalmente la epidemia de la que hablábamos anteriormente parece que tuvo sus primeros brotes a lo largo de la ría, el día 18 de septiembre de 1893 “El Noticiero Bilbaíno” informaba de la misma: “…Siguen ocurriendo algunos casos sospechosos. En Bilbao se registraron tres casos. Otros tres en Deusto. En Portugalete ocurrió un fallecimiento sospechoso, se trata de la madre de un sacerdote de aquella Villa. En Baracaldo un caso sospechoso y dos defunciones. En Erandio tres casos. En Erandio un caso sospechoso. Y en Las Arenas, un caso. El Inspector Sanitario Sr. Camiruaga estuvo ayer en el barrio de Las Arenas y en Erandio para dictar algunas medidas…” Decían que el origen del brote pudo deberse: “…A alguno de los tripulantes de un buque, que procedente de zona sospechosa, ha llegado a la ría y ha amarrado en Sestao…” Algún avispado vendedor de cerveza bilbaíno aprovecha el miedo reinante para tratar de hacer su agosto anunciando: “…Contra el Cólera la cerveza inglesa marca “T”. Acaba de publicarse en Hamburgo una estadística: Existen en esa ciudad 18 fábricas de cerveza que ocupan a 850 empleados y solo dos entre estos murieron de cólera. En Viena durante al terrible epidemia del 75, había frente a la fábrica de Dreher una casa en la que murieron todos sus habitantes, mientras que en la fábrica de Drehero, que ocupaba a 3.000 operarios, no hubo ninguna baja…” Realizaba aquel ladino anuncio el representante de la marca de cerveza en Bilbao D. Juan Furner.

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo la Diputación de Bizkaia pedía a los Ayuntamientos que mientras durara aquella sospechosa enfermedad no enviaran a sus enfermos al Hospital de Bilbao.