domingo, 6 de septiembre de 2026

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -491

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, a pesar de las altas temperaturas en el mes de agosto, las fiestas se celebraban con gran afluencia de publico bilbaíno.

Las Monjas del Puerto de Algorta, su colegio, durante los primeros años recibía el agua para sus servicios de forma gratuita por parte del Ayuntamiento de Getxo, hasta que en agosto de 1898 cambió esa ayuda. En el pleno municipal de Getxo del 18 de agosto se trataba sobre este asunto: “...El Ayuntamiento de Guecho había dispuesto que para aumentar sus recursos económicos se diera agua potable a los domicilios particulares que lo solicitaran a razón de 1 peseta el metro cúbico. Hasta entonces el agua había sido suministrada en fuentes y lavaderos. Por otro lado el Edificio Escuela, construido con los fondos legados por Dña. Rogelia Cortina desde el año 1889, viene disfrutando de forma gratuita de dicha agua; como resultado de la petición realizada por D. Juan Bautista Cortina, testamentario de la finada Dña. Rogelia, para el Edificio destinado a la enseñanza de niños y niñas pobres, de ambos sexos, del Pueblo de Guecho, bajo la dirección de las Hijas de la Cruz, que posteriormente en el mismo año al establecer agua, manifestó el Sr. Cortina que dicho colegio era para niños y niñas pobres de esta Anteiglesia, por lo que solicitaba se les continuara suministrando el agua de forma gratuita. El Ayuntamiento de Guecho, atendiendo a la escasez de medios económicos del municipio, y que el citado edificio viene disfrutando de agua de forma gratuita, en el que además del parvulario hay otras enseñanzas de pago. Acuerda por mayoría retirar al mismo el suministro de agua gratuita que disfruta en la actualidad, y si lo desea se le podrá suministar agua a razón de 0,50 céntimos el metro cúbico, a la mitad del precio que pagan los particulares...” Juan Bautista de Cortina y Aldecoa, cumpliendo los deseos de su hermana Rogelia de Cortina y Aldecoa, compró a Dionisio de Zubiaga y Aldecoa, una tierra en el término llamado de «Mugaburu», para edificar un colegio, “Para el bien de los pobres de la Anteiglesia de Guecho, con sus barrios de Algorta y Las Arenas”. Ese proyecto se gestó a favor de los niños de Algorta, y de manera especial de los del Puerto de pescadores. Para hacerse cargo de la obra fueron llamadas las Hijas de la Caridad.

Y como venía siendo tradicional, en la época de la sequía, el Ayuntamiento de Getxo acordaba en el pleno del 18 de agosto de 1898, proceder a la limpieza del cauce del río Gobela: “...En vista de la necesidad que resulta, acordó el Ayuntamiento de Guecho, se proceda a la limpieza de la madre del río Gobelas desde las vegas para abajo, cuya operación, según años anteriores, se realizará por medio de jornaleros...”

Finalmente, en aquel pleno, el Arquitecto municipal informaba sobre la ejecución de un plano de los solares de la calle Alango: “...Habiendo sido formado y presentado por el Arquitecto Municipal un plano de los solares de edificación de Alangüetas, entre los números 30 y 38, que confinan con la citada calle Carretera, de la alineación de dicha calle (actual Avenida de Algorta), acordó el Ayuntamiento se cite a los dueños de dichos solares, que son herederos de los mismos, D. Castor Igual, D. Luciano Alday, Dña. Serapia Mujica, D. Felipe Villa, D. José Ramón Aqueche y D. Feliciano Ansolega, se sirvan concurrir a la Casa Consistorial con el fin de examinar, junto al Arquitecto Municipal, el citado plano...”

Aquel verano, según contaba la prensa bilbaína, la banda Comercial de Sestao, bajo la dirección de A. Hernández, seguía actuando, durante los veranos, en la plazuela de Las Arenas; mientras que en la de la Villa de Portugalete lo hacía la Banda del Regimiento de Garellano. (El Noticiero Bilbaíno del 18 de agosto de 1898).

Y aquí, al lado de casa, en Berango, se anunciaba la vacante de la plaza de tamborilero: “...Está vacante la plaza de tamborilero y alguacil del Ayuntamiento de la Anteiglesia de Berango, dotada con 300 pesetas anuales...” (El Noticiero Bilbaíno del 18 de agosto de 1898).

Habían transcurrido cuatro días desde la celebración del las fiestas de Andra Mari (las primeras fiestas de este barrio estuvieron vinculadas a las celebraciones de “La Asunción” 15 de agosto y “San Roque” 16 de agosto). Y como era habitual durante el periodo estival, los corresponsales de algunos diarios bilbaínos, que junto a los veraneantes de la villa de D. Diego, habían trasladado su residencia junto a las playas de Getxo, pasaban crónica de las fiestas locales: “...Carta de Algorta.- Continuando la relación de las fiestas que durante seis días consecutivos hemos tenido en esta, voy a darle noticias de las celebradas los días 15 y 16. El primero de dichos días y con motivo de la festividad de la Virgen, se celebró solemne función religiosa en la parroquia de Santa María de Guecho. El altar de la Virgen, adornado e Iluminado con sumo gusto, dejaba ver la mano maestra de una respetable dama que en esa época del año habita en su chalet de Guecho.

La capilla, dirigida por el organista de la parroquia D. Cesareo Ocariz, cantó muy bien la brillante misa de «Craozi», y en el ofertorio el afamado bajo D. Emilio Icaza demostró su buen gusto cantando el «Ave María» de Olivares. El sermón en vascuence, a cargo del R. P. Lorenzo do la Concepción, fue muy bueno, demostrando sus conocimientos y facilidad en la predicación, tanto en el idioma de Cervantes cuanto en el de Astarloa.

Asistió a esta solemnidad religiosa el Ayuntamiento y numerosa concurrencia de fieles. Por la tarde hubo romería en la campa contigua a la iglesia, y por la noche, baile campestre en la plaza y soportales de la Casa Consistorial de Algorta.

Ayer, como último día, parece que tanto los forasteros como los del pueblo quisieron dejar bien puesto el pabellón de diversiones. En efecto: Treinta y tantos jóvenes se reunieron a la una de la tarde en un arbolar particular de «Cortiñe», donde tuvieron una suculenta comida, acompañada de la tan rica limonada. A la caída de la tarde, después de la comida, se dirigieron todos juntos a la campa de Guecho, llevando la cabeza al concejal del barrio y tocando los tamborileros alegres pasacalles. Una vez en la campa, bailaron un hermoso aurresku, y continuaron divirtiéndose en medio del mayor orden hasta el toque de oración. Por la noche, a las diez, dio principio el bailo en Algorta, y aquello fue el disloque. !Que animación, que entusiasmo, que manera de divertirse!

Hubo la mar de aurreskus, vimos bailar a jóvenes de todas clases y a sesudos padres que con sus piruetas demostraron ser ágiles bailarines y amantes de las antiguas costumbres.

La banda municipal, incansable, pues a pesar de haber tenido que amenizar las romerías durante seis días, no dieron señales de cansancio, como lo demostraron en el wals de los veinte minutos y la jota repetida de treinta y cinco, que a petición del público ejecutó en la noche de ayer como remate de fiestas...” (El Noticiero Bilbaíno del 19 de agosto de 1898).

En la próxima entrada de esta serie veremos como, algunos vecinos de la Vega de Santa Eugenia (Romo), pedían al Ayuntamiento de Getxo, se reconociera el puente de madera para paso sobre el río Gobela y el mismo fuera reparado.