jueves, 14 de enero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -197-

 


En la entrada anterior veíamos cómo se realizaba el sorteo de los Asociados Municipales de Getxo.


En plenas fiestas de Algorta, el día 2 de agosto de 1893, los amigos de lo ajeno visitaban el Casino Algorteño: “…Adueñándose de 20 pesetas que había en la caja. Penetraron por una ventana de la planta baja. El juzgado encontraba cerca del edificio una palanqueta y el cajón del dinero…” Contaban que el autor de aquel robo había sido detenido, al parecer se trataba de un vendedor ambulante.


Las ofertas de casetas de baño se sucedían en la prensa bilbaína en el verano de 1893, sobre todo en la Playa de Las Arenas: El lunes 7 de agosto de 1893 anunciaba sus renovadas casetas de baño el popular establecimiento de la Playa de Las Arenas “La Guipuzcoana. Lo anunciaba el diario “El Nervión””: “…A disposición del inteligente público se hallan una partida de espaciosas casetas, barnizadas de nuevo sistema y colocadas en el mejor punto de la playa de Las Arenas, con un servicio esmerado. Se ofrecen tarjetas para 9 baños a 2,75 pesetas, también para 9 baños y 9 viajes en ferrocarril desde Bilbao, al precio de 6,25 pesetas en 3ª y 7 pesetas en 2ª…” Otra de las ofertas venía por parte del bañero D. Vicente Zabala, quien también ofrecía bonos. Las alternativas que daba la prensa para disfrutar de los baños eran varias: “…También combinaban con el tranvía de Bilbao a Las Arenas, que se podían sacar en la calle de la estufa en Bilbao; el precio de los mismos era para baños de mar fríos, incluyendo lo que llamaban 9 viajes redondos por 6,25 pesetas cada uno…” Aquel verano parece que las visitas se agolpaban en nuestra Anteiglesia, también las ofertas llegaban desde Algorta, desde donde: “…Se alquila una bonita casa con huerto, con vistas al mar, situada frente a la iglesia. Razón D. José María Iturria…”  La prensa bilbaína hablaba del calor que hacía en la capital. Quizá este era el motivo de acercarse a la costa: “…Durante todo el día de hoy se ha sentido en la Villa un calor insoportable. En cambio en Las Arenas la temperatura ha  sido agradable según nos comentan personas que han estado allí…” Además, el boletín meteorológico del día lo confirmaba: “…Con viento del Noroeste, se espera una temperatura máxima de 42º y la mínima de 18º, presentará un cielo totalmente despejado…”


Quizá por ese motivo los ladrones se afanaban en aquellos días por nuestro pueblo, días antes le había tocado al Casino Algorteño. El día 7 de agosto le tocaba el turno a otro local del barrio: “…En la taberna de Algorta de Dña. Leona Bilbao penetraron el sábado pasado algunos ladrones, los cuales se llevaron 250 pesetas, que había en un cajón. Aquel dinero lo tenía destinado la dueña del establecimiento para el pago de una factura de vino…”


En el pleno del 10 de agosto de 1893 se informaba de una carta de agradecimiento de D. Alberto Palacio: “…Se ha recibido un oficio del Ingeniero autor del Transbordador de Las Arenas a Portugalete, dando gracias al Ayuntamiento de Getxo, por las palabras dedicadas a nuestra Compañía con motivo de la inauguración del Puente construido entre Las Arenas y Portugalete…”


También se daba cuenta de una instancia presentada en relación con la casa “Ascane Nueva”: “…Se da cuenta de una instancia presentada por D. Eleuterio Larrea solicitando se expida la correspondiente certificación, que la Ley Hipotecaria previene, para poder inscribir en el Registro de la Propiedad la casa llamada “Ascane Nueva” y pertenecidos…” Esta casa se encontraba situada en la llamada Cuesta San Ignacio.


El nuevo matadero iba a ver aumentada su superficie gracias a la venta del terreno que en la zona tenía Dña. Juana Arecheta: “…Dña. Juana Arecheta trata de vender un trozo de terreno de su pertenencia que existe entre el nuevo matadero en construcción y el callejón que se dirige a su casa llamada “Santiena Avanzada”. Acuerda este Ayuntamiento se pase dicha instancia a informe de la Comisión de Fomento y Policía, con el fin de que practique la operación con asistencia del Arquitecto Municipal, debiendo presentar la exponente los documentos de propiedad para practicar el deslinde del terreno…”


En el pleno del 17 de agosto de 1893 se informaba que: “…Del reparto hecho por la Diputación Provincial para cubrir el déficit de su presupuesto, correspondiendo a esta Anteiglesia según dicho reparto 12.864,71 pesetas…” Esa era la cantidad que, de acuerdo con los parámetros establecidos para cada municipio, correspondía abonar a Getxo.


En el pleno municipal del día 17 de agosto de 1893, entre otros temas, se trataba sobre la solicitud del vecino de Bilbao D. León Sáez Nieva en la que pedía ocupar la plaza de alguacil de Las Arenas, a pesar de que no se había publicado aún la vacante.

 


En el mismo pleno se trataba sobre un escrito enviado por Dña. Juana Arecheta al Alcalde de Getxo relativo al nuevo matadero en construcción en Alango: “…Contestando a otro que le había enviado al Alcalde, en el que la citada señora decía que el valor del terreno de su propiedad, perteneciente a la casa que habita denominada “Santiena”, era de cinco mil reales o sea 1.250 pesetas. Este Ayuntamiento  considera módico dicho precio, teniendo en cuenta los servicios que pueda prestar, considerando ser muy interesante y conveniente para este Ayuntamiento. Acordamos se compre el terreno otorgando a Dña. Juana la correspondiente escritura pagando en el acto la citada cantidad…”


Mientras en el barrio de Santa María de Getxo: “…Varios vecinos de esa parroquia solicitaban al Ayuntamiento de Guecho convoque al resto de vecinos a una reunión, con objeto de tratar sobre la conveniencia de la creación de un puesto de médico, por carecer este barrio de dicho funcionario. El consistorio decidía acceder a la pretensión de los exponentes..."


En la próxima entrada de esta serie veremos cómo la Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas solicitaba un cambio en las vías en la calle Andrés Larrazabal.

domingo, 10 de enero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -196-

 


En la entrada anterior veíamos cómo nada más comenzar su andadura el Puente Palacio, surgieron las primeras reclamaciones por los precios.

 

En el pleno municipal del 3 de agosto de 1893 se trataba sobre la verificación del sorteos de los Asociados Municipales de Getxo: “…Acuerda este Ayuntamiento  verificar los sorteos por secciones de los Asociados que con el mismo han de constituir la Junta Municipal del corriente año económico de 1893 a 1894, a tenor de lo que dispone la Ley del 2 de octubre de 1877. Acto seguido se da lectura a las listas de las tres secciones, llenadas todas las formalidades y preliminares legales, se practicó cada sorteo, resultando designados los señores que a continuación se expresan:

 

Por la sección Primera: D. Julián Bilbao Argaluza, D. Gerardo Cotera, D. Martín Berreteaga Arana, D. Martín Berasaluce Goitia y D. Justo Ugarte.

 

Por la sección Segunda: D. Juan José Sarria, D. Pascual Urresti, D. Juan Antonio Garay y D. Joaquín Ardanza.

 

Por la sección Tercera: D. Juan José Fresnedo y D. Jacinto Eiguren.

 

Según ordenaba la Lay Municipal aquellos resultados se expusieron al público durante ocho días…”

 

Los serenos del barrio de Las Arenas no parece que tuvieran sus herramientas de trabajo en muy buen estado ya que en aquel pleno se daba cuenta de: “…Una instancia del preferente de los serenos del barrio de Las Arenas, haciendo presente hallarse los tres revólveres que usan él y sus dos compañeros en un estado de completa inutilidad, necesitando ser reformados o la compra de unos nuevos que sean útiles. Acuerda este Ayuntamiento que se compongan o arreglen dichos revólveres, poniéndolos en buenas condiciones, o cambiarlos por otros que sean útiles…”

 


En el pleno del 3 de agosto de 1893 se trataba sobre la concesión a la Compañía del tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta para, atendiendo a su solicitud de realizar un ramal desde la estación de Las Arenas hasta llegar al cruce de Miramar en Zugatzarte, hacerlo bajo cuatro condiciones, afín de dar satisfacción a las demandas de los vecinos: “…Examinado con toda la atención que el asunto requiere tanto la concesión que la Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta solicita para establecer un ramal que partiendo de la estación que el Ferrocarril de Bilbao a Las Arenas tiene en este último punto termine en la playa del mismo barrio, con su ramal de empalme con la vía general, cuanto la reclamación presentada en contra de dicha concesión por algunos vecinos de ese barrio, teniendo en cuenta que la concesión reportará un verdadero beneficio para el crecido número de bañistas que hacen uso de la playa de Las Arenas, y por consiguiente al citado barrio, puesto que cuanto mayores sean las comodidades de viabilidad, mayor será el número de forasteros que afluyan en la época veraniega…” Por otro lado, explicaban en aquella decisión: “…Que como prueba el hecho expuesto al público la mencionada petición de algunos vecinos, durante 20 días según lo preceptúa el artículo 87 del Reglamento de ferrocarriles y Tranvía de fecha 24 de mayo de 1878, tan solo se ha presentado una reclamación autorizada por 14 vecinos y propietarios oponiéndose a la concesión…”

 

La reclamación de aquellos 14 vecinos y propietarios, seguramente más los segundos que los primeros, consistía en que: “…Parte de la calle aún no está terminada, pero hacemos la salvedad de que si la empresa del tranvía se comprometiese a terminar por su cuenta y bajo la dirección del Arquitecto Municipal, la caja de aquella con sus aceras, en este caso no nos opondremos a la concesión del ramal. Porque así los viajeros no tendrían que asolarse, precisamente momentos antes de bañarse…” Se referían a que de aquel modo se evitaría que tuvieran que circular a lo largo del muelle, desde el Puente hasta la playa. Decían también que las obras debieran de realizarse teniendo en cuenta la época del año, ya que de realizarse durante el otoño o invierno se dificultaría el tránsito por al que iba a ser la calle Andrés Larrazabal. Recordaba el pleno, al referirse a dicha calle: “…Esa calle, en la temporada de verano es muy concurrida, y habría momentos en que el tranvía no podría abrirse paso por la mucha aglomeración de transeúntes, so pena de provocar alguna desgracia…”

 


La Corporación Municipal acordaba, por siete votos contra dos, conceder a la Compañía la autorización solicitada, dejando la última palabra al Gobernador de la Provincia. Decidían así mismo que la empresa concesionaria cumpliese con cuatro puntos: “…No podrá la empresa concesionaria instalar sus vías en esa calle hasta que no estén realizados todos los rellenos en toda su anchura y altura. Si la empresa decidiera en el presente verano hacer parte de las obras de instalación de sus vías, las hará de forma que no dificulte en tránsito público. En la parte baja de la calle, en la que termina en la playa, no podrá colocar más de una vía que será emplazada en el centro de la calle, no pudiendo colocar el apartadero que aparece en sus planos. La empresa deberá de cumplir las condiciones impuestas por el Gobierno de la Provincia con fecha del 23 de marzo de 1891, y publicadas en el Boletín Oficial  del 24 del mismo mes, en la que se concede la colocación de la vía en la zona de 30 metros de anchura en Las Arenas…”

 


Finalizaba aquel pleno de día 3 de agosto de 1893 con un acuerdo municipal para: “…Reponer y blanquear los edificios destinados a Escuelas, así como el local para Juzgado Municipal situado en el lugar donde imparte la enseñanza del Francés y Comercio, con el fin de pasar parte de los niños que asisten a la Escuela de Algorta al Salón que hoy ocupa el Juzgado…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Ingeniero autor del Transbordador de Las Arenas a Portugalete, agradecía al Ayuntamiento de Getxo las palabras que este le había dedicado en la inauguración de aquel ingenio mecánico.

miércoles, 6 de enero de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -195-

 


En la entrada anterior veíamos cómo fueron la inauguración del Puente Bizkaia y las fiestas de Santa Ana de Las Arenas.


Acababa de comenzar su andadura el Puente que unía las dos orillas entre Las Arenas y Portugalete, y comenzó en la prensa bilbaína la crítica a sus precios abusivos. La barquilla que estaba pensada para dos clases sociales los pudientes que iban sentados y los humildes a quienes toba ir de píe. La concesión a la empresa del puente para su explotación obligaba a que se respetaran dos tarifas, en función de estas clases. El diario bilbaíno “El Nervión” en su edición del 1 de agosto de 1893 decía: “…El puente, hace pocos días inaugurado en Las Arenas, es sin duda una obra muy atrevida y que habiendo sido realizada en inmejorables condiciones de solidez, prestará grandes servicios al público proporcionándole un paso cómodo y seguro de una a otra margen de la ría. El éxito es merecido y vemos con satisfacción que una obra de tanto coste empiece desde el primer día a recompensar con largueza los sacrificios que hubo de hacer necesarios su construcción; pero si nos parece bien que el trabajo y e1 riesgo obtengan su retribución, nos parece muy mal que se abuse del público y valiéndose de subterfugios se falte a las condiciones en que se hizo la concesión de esa obra y se cobre más de lo debido a los que por ese puente pasan. Los precios de pasaje, según una de las cláusulas de la concesión, son de diez céntimos de peseta por persona, en primera clase, y cinco céntimos, en segunda. Como estos días es infinito el número de los que desean realizar el paso de un lado a otro de la ría, la Sociedad constructora ha hecho que, por lo menos en las tardes de los días festivos, solo se expendan billetes de primera clase consiguiendo con esto un aumento grande en la recaudación. Hay en el puente sitios destinados a los pasajeros de primera y otro que corresponde a los de segunda; pues no debe cobrarse diez céntimos a los que van de pie en este lugar de inferior clase…” Transcurridos tan solo cinco días desde su inauguración, informaba “El Noticiero Bilbaíno”: “…El Puente Palacio entre Las Arenas y Portugalete ha transportado de una orilla a otra 33.000 personas…”

 

Entre aquellos usuarios había algunos “pitarques” que no dudaban en dejar deudas en algunos comercios de Las Arenas, mientras que ostentosos, acudían a la playa acomodando sus ropajes en las casetas de baño. Encabezaba el diario con buen tino: “…El que tenga deudas que las pague presto. No vaya a ser que le ocurra lo que ayer a un joven en la playa de Las Arenas: Debía este a un comerciante cierta cantidad y como resultaran inútiles cuantos recados de atención le mandara el acreedor al deudor, para ver de cobrar su dinero, concibió una idea al verlo en la playa. ¡Tienes dinero para bañarte y divertirte, dijo, ¡eh!...pues lo que es de hoy, no pasa! Dicho y hecho, esperó a que saliera del agua y cuando lo tuvo cerca, se introdujo en la caseta y haciendo un lío con la camisa, la americana y las botas le dijo:  ¿Ves esto? pues bien, o me pagasen en el acto o regresas a Bilbao en traje de máscara. Cuantos ruegos dirigió el bañista deudor su acreedor fueron inútiles, e indudablemente hubiera cumplido este su decisión, si aquel ente él temor de verse perseguido por los chiquillos cuando se pusiera en marcha, no hubiera satisfecho la deuda…”

 


Al día siguiente, 2 de agosto de 1893, todavía continuaban llegando quejas de los precios abusivos de la Compañía del Puente Palacio. Por ello el diario anteriormente citado se decidía a publicar una lista de tarifas, a fin de que el público las conociera y se evitaran fraudes, además de las condiciones de viaje en función de dichas tarifas. El reglamento del servicio contenía entre otras las siguientes disposiciones:

 

Sobre el número de viajeros y el peso: “…El número de viajeros de todas clases que podrán ingresar en el trasbordador en cada viaje, no pasará de cien; cuando a la par deban pasarse mercancías o vehículos, el peso neto de estos se compulsará con el de los viajeros a fin de que el total no exceda de 10.000 kilogramos…”

Viajeros de primera clase: “…Se consideran viajeros de primera clase todos los que se colocan sobre las aceras o paseos que llevan bancos, así como los coches o vagones clasificados en primera…”

Viajeros de segunda clase: “…Se consideran de segunda clase los viajeros que se colocan en el centro del trasbordador y los cocheros de los vehículos de 2º clase…”

También se establecían las prioridades de viaje: “…Si se presentan más viajeros o mercancías de los que puedan ser trasportados en cualquier viaje, se dará la prioridad a los que paguen de primera clase…”

 

El cuadro de tarifas para viajeros y mercancías establecía los siguientes precios: “…Una persona a pie, a caballo o en coche, diez céntimos de peseta en primera clase y cinco en segunda.

Un bulto o maleta de 20 o 30 kilos, cinco céntimos.

Un caballo, mula, buey, vaca o asno, enganchados o sin enganchar, diez céntimos en primera y cinco en segunda.

Un becerro, puerco, carnero, oveja o cabrito, perro, etc., cinco céntimos.

Un coche de dos ruedas, sin tiro y sin cochero, cincuenta céntimos en primera y cuarenta en segunda.

Un coche vacío de cuatro ruedas, sin conductor y sin tiro, sesenta céntimos.

Por cada caballería o buey en vehículos cargados, treinta céntimos.

 Un vagón o tranvía vacío de cuatro ruedas, una peseta o sesenta céntimos.

Una máquina de vapor o artefacto cualquiera cuyo peso no exceda de diez toneladas, 3 pesetas.

Una carretilla de mano, velocípedo o pesos inferiores a 200 kilos, diez céntimos en primera y cinco en segunda.

Los precios establecidos serán aplicables durante todo el día hasta la caída del sol. De noche los precios serán dobles…”

 

Respecto a las condiciones para que se realizasen los viajes del transbordador, estas eran: “…Nadie podrá exigir que se verifique un viaje mientras no ascienda a cincuenta céntimos el producto del mismo. Habiendo cinco viajeros de primera o diez de segunda, se deberá iniciar el viaje…”

 


Finalizaba el artículo del diario diciendo: “…Con las tarifas y disposiciones que acabamos de copiar, saben nuestros lectores con respecto al servicio del puente de Las Arenas, casi tanto como la empresa constructora, y juzgamos que ese conocimiento no será vano, puesto que merced a él si los directores de ese servicio trataran de eludir el cumplimiento de su deber, el público podrá exigir se cumplan las condiciones aprobadas e impuestas por real orden. Parece que el señor Gobernador va a oficiar a la empresa explotadora del nuevo puente entre Portugalete y Las Arenas para que se observen con toda regularidad las tarifas aprobadas por aquella autoridad.…”

 

En la próxima entrada de esta serie veremos el resultado del sorteo de los Asociados para la Junta Municipal del año económico de 1893-1894.

domingo, 20 de diciembre de 2020

NAVIDADES DE PANDEMIA

 


Ya llega esta fecha para unos entrañable, para otros no deseada y de ingratos recuerdos, que marca desde hace mucho un tiempo lleno de gastos y desórdenes alimentarios para muchos; de pesadumbre y escasez para los desheredados. Fiestas en las que en algunas mesas faltaran seres queridos por diversas causas.

 

Días que este año no debieran de ser como las anteriores, aunque no siempre fueron de dispendio, y que dependiendo de las culturas, incluso religiosas, son celebradas desde perspectivas diferentes. Celebraciones que en cualquiera de los casos se han convertido en un objeto comercial. Oía hace ya algún tiempo, y me ha parecido un ejemplo adecuado, que esta forma de celebración no tiene nada que ver con tradiciones religiosas: “…En el portal de Belén seguro que no había una mesa con manjares para celebrar tan magno día y eso que era el nacimiento del Jefe…”

 

Fiestas que en otras épocas, tampoco congregaba como actualmente a todos los familiares. En mis primeras navidades solo éramos tres a la mesa, luego llegaron mis hermanos. Las celebrábamos en la cocina junto al fogón, de aquellos llamados económicos, que era el que daba calor a toda la vivienda. La cena, como la cocina, era acorde con unos tiempos de escasez, a base de unos entremeses de jamón de york, chorizo, una especie de mortadela que llevaba huevo y aceitunas y algunas sardinillas de lata; le seguían la coliflor, besugo y bacalao con pimientos morrones (era el plato preferido de mí Aita) o el “Pollo de Navidad”, ya que entonces ese majar solo era consumido en esas fechas, terminaba con el turrón duro y blando, al que acompañaban la compota con arroz con leche. Los adornos eran escasos, era la casa de un gabarrero, y aquello no daba para estipendios.

 

Pero seguro que como todos no he conocido un tiempo más feliz, salvo cuando empezaron a llegar los hijos y los nietos, pero eran tiempos distintos, ya casi no conocíamos a los vecinos y la cuerda que antaño colgaba de la cerradura de la puerta, permitiendo abrirla desde el exterior, pasó a ser de doble cerradura y pasador. Aquel mundo había cambiado.

 

No serán para muchos iguales, porque por responsabilidad hacía los más vulnerables, se evitarán en unos casos esos contactos tan deseados con los seres queridos que impedirán males mayores;  mientras otros por irresponsabilidad o por exceso de ganas de diversión quizá, ojala no, les lleve a tener que lamentar más tarde efectos no deseados para ellos o sus mayores. Nosotros, por seguridad, limitaremos la celebración, por este año, a los convivientes.

Como todos los años me despido hasta el próximo 7 de enero del 2021 en que volveré con más historias de Getxo.

 

 Os deseo de corazón  unas felices navidades junto a los vuestros. ¡ÁNIMO, QUE YA FALTA POCO PARA PODER CELEBRALAS COMO ACOSTUMBRÁBAMOS!

 

ZORIONAK eta URTE BERRI ON

jueves, 17 de diciembre de 2020

CUANDO LA CAJA TONTA LLEGÓ PARA AISLARNOS DEL MUNDO

 



La “Caja Tonta”, esa ventana cuadrada que nos miraba fija, hizo que desaparecieran dos cosas muy importantes en nuestras vidas, los diálogos familiares de la sobremesa y los cines de barrio. A muchos niños, y no tan niños de hoy en día, se les hace raro oír que hace cuatro días no existían, casi, ni la radio y mucho menos la televisión.

 

Es obvio que la nostalgia forma parte de una felicidad pasada. Y tendemos a recordar con deleite los recuerdos lejanos. Rememorar esos ecos del pasado, esas historias lejanas, nos hace valorar algunos momentos familiares que vivimos, y que ya nunca volverán a ser como los conocimos. Y es eso lo que pretendo hacer, al relatar cómo aconteció la llegada de aquella caja tonta a nuestros hogares.

 


Ya desde julio de 1960 se empezaba a trabajar en los tejados de las viviendas preparando la llegada de las primeras imágenes de la televisión a Bizkaia. En la prensa local se informaba por parte de la Cámara  Oficial de la Propiedad Urbana: “…Antenas de Televisión: Con el fin de solventar las dudas que viene suscitando la colocación de antenas en la cubierta de los edificios, antes de adoptar alguna decisión al respecto consulten su caso en estas oficinas…” Lo anunciaban “La gaceta del Norte” y “La Hoja del Lunes”.

 

Hasta entonces la única señal que llegaba a nuestros hogares era la de las emisoras de radio locales “Radio Bilbao”, “Radio Nacional” y “Radio Juventud” y algunas emisoras, a las que llamaban piratas, y que a hurtadillas, de noche, procurando que no se oyera desde fuera, esperábamos para oír algo que no fuera las radios del régimen, se trataba de “Radio Euzkadi” y “Radio Pirenaica”.

 


El domingo 17 de julio de e1960 “La gaceta del Norte” anunciaba en su primera plana: “…La antena de Tv de 30 metros llegó al Sollube. Sus 30 metros elevados sobre los 36 de la torreta iban a alcanzar una altura de 66 metros, la misma tenía un peso de 6.500 kilogramos…”  Se había trasladado en cuatro tozos. En el edificio principal, además de los huecos necesarios para la instalación de la emisora, que había sido construida en Holanda, se había dejado un hueco para colocar un “telecine”: “…Era una maquina proyectora de películas, que tenía como fin suplir los cortes que se pudieran producir en la programación…” Por aquellos días había tenido lugar la “-II- Travesía del contramuelle de Arriluze, que fue ganada por Federico Teran del Club Deportivo de Bilbao. El primer clasificado de Getxo fue, en el puesto número 13, Felipe Artola.

 


El martes día 30 de agosto de 1960 TVE empezaba a emitir en periodo de pruebas desde Sollube. En algunos locales que se apresuraron a exhibir aquellos primeros televisores de la marca Telefunken,  la gente pegaba sus narices a la vitrina del comercio para admirar por vez primera una emisión. En Bilbao, pero también en Las Arenas, en la calle Las Mercedes, cerca de la esquina de Bidearte, había uno de aquellos comercios: “…Muchos adultos, y algunos adolecentes de tan solo 12 años, esperábamos expectantes que la carta de ajuste, que se hacía de rogar, diera paso a las primeras imágenes. A eso de las 16:30 de la tarde se produjo la conexión y como primera película ofrecieron una del género policiaco. Le seguirían otras de Rin Tin Tin…” Ya entonces decían que: “…Con esta especie de cine pequeño revolución se hará la competencia a los de barrio y los bares y cafeterías se harán la competencia entre ellos…”

 


Para acercarnos a aquel mundo de hace 60 años: Recordar que comenzaron a verse por nuestras calles los Isocarro, una especie de triciclo motorizado de tres ruedas, que en su parte posterior tenía un habitáculo para el reparto, cuyo distribuidor fue “Hijos de Lorenzo Sancho” que estaba en la calle Alameda Urquijo de Bilbao. Uno de los primeros comercios en poner a la venta los televisores en Las Arenas fue “Comercial Radio Reguera”, que tenía su tienda en la calle Paulino Medivil, entre las calles Amistad y Barria, que curiosamente, en aquellos momentos anunciaba una radio de la marca Philps por 2.592 pesetas, mientras que un modelo de televisor de la misma marca costaba 17.898 pesetas. En Algorta lo hizo “Radio Tangora”, que estaba en la Avenida Basagoiti. Otro de los modelos de la época era un televisor que Radio Askar ofrecía, aquel cajón, un televisor de 17” con 21 válvulas, tenía unas dimensiones de 470x400x400 milímetros que incluía mando a distancia. Y como no, las lavadoras “Bru” de carga superior, a las que se echaba el jabón de la marca “Chimbo” en escamas, que habían llegado para hacer más llevadero el trabajo a nuestras madres.

 


En aquel mundo de hace más de medio Siglo sucedían algunas cosas que mencionaré a continuación: “…Fallecía el llamado padre del cine cómico, Mack Sennet, quien en Hollywood fundara los estudios Keistone.  Fue uno de los mecenas de los grandes genios del cine mudo Charlot, Buster Keaton, Roscoe 'Fatty' Arbuckle, Harold Lloyd y otros muchos que pasaron a la gloria de dicho arte…” Los cines de Getxo estaban en su apogeo; se proyectaban películas en el Gran Cinema y Gurea (Algorta); en el Gran Cinema, Casa Social y Arenal  (Las Arenas). Mientras que la incipiente TVE, que iniciaba su sobremesa a las 14:30, ponía en su programación la serie infantil “Furia” y las Aventuras de Rin Tin Tin, que comenzaría a mediados de los 60 y la sesión de tarde que sábados y domingos comenzaba a las 15:50. Y cómo no, uno de los iconos de los forofos del balón pie, el partido que los vendedores de televisiones anunciaban el 6 de noviembre de 1960, el encuentro, a las diez y media de la noche, entre el real Madrid y el Athletic de Bilbao.

 


Y el 5 de diciembre de 1960 se verificó la conexión del Sollube con la TVE mediante una conexión con una unidad instalada en la feria de Muestras de Bilbao.

 


Legaba la navidad de 1960, y mientras la ría bajaba en riada debido a las intensas lluvias y nevadas,  algunas calles comenzaban a lucir sus luces de colores; “La Gaceta del Norte” entrevistaba el día 25 de diciembre al que fue en 1922 el segundo maquinista del “Aldecoa”, que contaba ya 80 años, se trataba del vecino de Algorta Enrique Arechavala Laucirica: “…Salimos en la mañana del día de San José rumbo al puerto de Galbestown (EEUU), componían la tripulación Martín Aldecoa (Capitán), Francisco Blasco (Primer Oficial), Julio Araluce (Oficial Segundo), Graciano Eguia (Primer Maquinista), Juan Madariaga (Tercer Maquinista) y José Sánchez (Ayudante de Máquinas)…” Y terminaba el año con anuncios para la navidad, entre ellos aquellas curiosas neveras-frigorífico alimentadas a gas  butano; con las consabidas, desde entonces, televisadas campanadas de fin de año y una viñeta-comic de traspaso de poderes al año nuevo.

 

Así transcurrieron aquellos días del nacimiento de la “Caja Tonta” que, como decía al principio, vinieron a terminar con las tertulias de la sobremesa y más tarde con los cines de barrio.

domingo, 13 de diciembre de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -194-

 


En la entrada anterior veíamos cómo en julio de 1893 arrancaban las pruebas de la línea ferroviaria de Las Arenas a Plencia.

 

Durante de la fiesta de Santa Ana, el 26 de julio de 1893, algunos avispados tramposos trataron de hacer su “agosto” en las campas del barrio de Las Arenas, contaba “El Noticiero Bilbaíno” del 28 de julio “…Durante los días que se han celebrado las fiestas de Santa Ana en la campa de Las Arenas, los agentes de vigilancia recogieron infinidad de ruedas, cartones y bolitas, con las que ejercían su industria algunos individuos que han sido multados por el Gobernador Civil…” El juego de las “Bolitas”  pudo llegar desde la lejana Luisiana, ya que en esa población de EE UU lo practicaban desde el Siglo XVIII: “…Quien inventó una variante del juego del trile, consistente en jugar con tres dedales y pequeñas bolitas de papel en vez de con las conchas que hasta entonces eran habituales. Este trilero fue famoso por haber sido el primero en utilizar la estratagema de pegar un delgado triángulo de papel en la parte interior de uno de los dedales. Le daba la vuelta y brevemente mostraba el papel al primo de turno, haciéndole creer que la bolita estaba debajo de ese dedal…”

 

Y por fin llegó el gran día, “El Noticiero Bilbaíno” del 29 de julio de 1893 lo contaba bajo el titular “El Puente de Las Arenas”: “…Cuatro pilares de hierro, truncadas a la altura de 63 metros…, menos artísticos que esos capiteles que sobre templos góticos con altivez majestuosa destacan…, que desde la base hasta la cúspide suben sobre asiento robusto y en tan ligeras como esbeltas formas. Un tramo, que atrevido y resistente al modo de las pirámides,  se extiende a 45 metros sobre sobre el nivel máximo de las aguas y mide 65 de longitud…, con 10 gruesos cables de alambre quedan poderosamente anclados en Las Arenas por uno de sus extremos y por el otro en Portugalete. Dieciséis amarres laterales (cuatro en cada torre) y un transbordador capaz, que pende del gran tamo por medio de 18 tirantes de alambre atornillados, de tres en tres, a unos lazos que engarzan con el transbordador, más un sencillo motor de vapor, que recorriendo el tramo con movimiento rotatorio lo transporta de orilla a orilla en unos 60 segundos…” De esta lírica forma describían la gran obra de ingeniería de D. Alberto Palacio y Elissague.

 


A continuación describían la ceremonia de la inauguración: “…Diversas autoridades invitadas a ese acto,  y de su lado algunas personas de viso y respetabilidad en la política, las ciencias y las artes ocupan la plataforma. Entre ellas, y frente a un pequeño altar, se ve al sacerdote con indumentaria sagrada y atributos propios de rito que va a celebrar. Cuando llega el momento de iniciar la solemnidad, el locomotor sale del punto de partida, y rueda con lentitud hasta colocar el colgante vehículo en posición perpendicular al eje de la ría, y en llegando allí se detiene. El sacerdote  comienza la ceremonia, y eleva al cielo plegarias a las que los fieles responden y los acólitos hacen coro. Y rocía con gotas de agua el caudal inmenso, y lo bendice. Las músicas (entre ellas la primera la de Guecho) llenan los aires con melodías cadenciosas. Se suceden fuegos de artificio, con descargas de voladores estrepitosos.  EL sencillo arco que Guecho dedica a la empresa constructora, con bandera y flámulas que adornan la obra y las orillas dan realce a la perspectiva…” Firmaba aquel artículo D. Francisco Ruiz de la Peña.

 

En esa misma fecha, el 29 de julio, se daba cuenta en el pleno municipal del convenio suscrito con los tamborileros de Elgoibar: “…Queda conforme esta Anteiglesia con el oficio remitido por el primer teniente de alcalde de Elgoibar, sobre el convenio con los tamborileros de aquella Villa para tocar por las fiestas de San Nicolás en esta localidad…” Mientras la banda de Algorta se veía necesitada de renovar su instrumental: “…Se da cuenta de una instancia de D. Ramón Ibizate, director de la banda de música de esta localidad, haciendo presente la necesidad de adquirir un bombardino, por haberse inutilizado por el uso el que había, el cual ya tiene muchas composturas para ponerlo en servicio…” El consistorio autorizo la adquisición de otro nuevo.

 

Así mismo la escasez de agua potable se dejaba sentir y en el pleno se informaba de lo que el Consistorio pensaba hacer: “…En vista de la escasa cantidad de agua que viene al vecindario para su indispensable consumo, a causa del escape que se produce en los manantiales, y siendo apremiante poner remedio al mal. Acuerda este Ayuntamiento autorizar a la “Comisión Permanente de Obras”, para que sin levantar mano haga las obras de ensayo por medio de prácticos para averiguar en los manantiales donde se producen las fugas de aguas en los montes de la jurisdicción de Berango, de donde vienen las expresadas aguas a esta localidad, evitando de este modo la falta notable que existe de dicho líquido para el suministro a nuestra población…”

      

 

El domingo día 30 de julio de 1893, repetición en el barrio de Las Arenas de la festividad de Santa Ana, la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas y Algorta anunciaba en el diario bilbaíno “El Nervión”: “…La Compañía del tranvía Bilbao a Las Arenas y Algorta pone en conocimiento del público que hoy domingo, repetición de la romería de Santa Ana dará un servicio de cuarto en cuarto de hora entre Las Arenas y Algorta, independiente del servicio ordinario, desde las tres de la tarde, en adelante, quedando suprimido servicio  de la playa, por la tarde. Igualmente el lunes, día de San Ignacio, con la diferencia de que en este día los coches, durante este servicio no pasarán en Algorta de la plazuela de San Ignacio y de que entre esta plazuela y la iglesia de San Nicolás habrá un servicio especial…” Al siguiente día al referirse  esta festividad decía: “…Santa Ana y lluvia son dos palabras que van íntimamente unidas. Desde hace años no se concibe la repetición de las fiestas en Las Arenas dispuestas en honor de su Santa patrona sin la correspondiente lluvia. Ayer sucedió lo propio. Solo que a los romeros les importan un mito, los constipados y otras zarandajas que trae consigo ese huésped molesto para abandonarse en brazos del bullicio. La campa de la romería estuvo ayer animadísima. Hubo al principio un poco de huelga entre los músicos porque querían cobrarles el billete, pero la cosa se arregló a satisfacción de todos. Y los artistas estuvieron sopla que te sopla, desde las primeras horas de la tarde hasta el anochecer. En esa tarea fueron dignamente ayudados por los pianos de manubrio y los corros de ciegos. Es incalculable el número de personas que ayer pasaron la ría en la plataforma del puente de Las Arenas a Portugalete. Sin que sepamos las qua causas se interrumpió el servicio  las seis de la tarde. Debido a las acertadas disposiciones del señor Gobernador Civil, dignamente secundadas por la Compañía del ferrocarril de Las Arenas, no hubo reventa de billetes…” El referido diario nos dejaba una curiosa noticia referida al tránsito entre ambas orillas que nos da una idea de la locura de gente que acudió: “…Fue ayer tarde tal la aglomeración de gente en el nuevo puente entre Portugalete y Las Arenas, que hubo un individuo que se vio obligado a andar como judío errante o alma en pena de un lado a otro. Porque sucedía que cuando creía haber llegado a la orilla de sus deseos, se agolpaban los pasajeros tan atropelladamente, que no le era posible salir de la jaula, por lo que volvía a desandar lo andado. Después de cuatro o más viajes; desembarcó cuando pudo, en la orilla misma en que se había embarcado, y aún conserva el billete para una próxima vez…” En ella también hablaban sobre el tiempo en nuestra población: “…El aspecto que presentaba ayer el mar, imponía verdaderamente. La resaca era grandísima y las enfurecidas olas al chocar con los rompientes de Las Arenas y Portugalete, formaban enormes cascadas, algunas de las cuajes en forma de baile ruso, envolvieron a la multitud de curiosos que desde ambos muelles presenciaban el espectáculo…”

 


A su vez el diario “El Noticiero Bilbaíno” relataba así aquel acontecimiento: “…A pesar de lo desapacible del tiempo, que estuvo lluvioso a ratos, la concurrencia que ayer tarde acudió a la romería de Santa Ana, celebrada en Las Arenas fue inmensa. Hubo momentos en los que los trenes y tranvías eran tomados al asalto. El sitio donde se celebró la romería era un verdadero maremágnum. Y eso que el tiempo no acompañó. El regreso se hizo con algo de barullo, pero sin que se tuvieran que lamentar sucesos desagradables como el pasado año, sobre todo debido a las medidas tomadas por las autoridades y la Compañía del Ferrocarril de Las Arenas. No tenemos la cuanta exacta de las personas que cruzaron la ría en el puente movible entre Las Arenas y Portugalete, pero seguramente se acercarían a las doce mil. Parecía que en esa fecha todo el mundo se había dado cita para inaugurar el Puente.  El carro transbordador iba en algunos instantes hasta los topes, parecía un inmenso racimo de seres vivos los que allí pasaban. Algunas persona iban colgadas de los cables.…” Si extrapolamos los habitantes de Getxo entre 1887 y 1897, estimo que nuestra Anteiglesia tendría en 1893 del orden de 4.450 habitante, lo que nos indica que la cifra de los que cruzaron la ría en las fiestas de Santa Ana de 1893 fue enorme, casi doblaba a la población de todo Getxo.

 

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo nada más comenzar su andadura el Puente Palacio surgieron las primeras reclamaciones por los precios.