En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, el Arquitecto Municipal presentaba un informe con el proyecto del nuevo puente a construir en la Vega de Santa Eugenia (Romo).
Las fiestas de Las Mercedes de septiembre de 1898, se celebraron por todo los alto, incluso hubo personalidades de barrio que bailaron un aurresku: “...Ayer se celebró en Las Arenas la romería de Ntra. Sra. de las Mercedes, patrona de la bonita iglesia que existe en aquella barriada. Por la mañana se celebró solemne función religiosa, a la que asistió numerosa concurrencia.
Por la tarde, a las cuatro, dio comienzo la romería, que se vio muy animada. Por la noche continuaron los festejos, a las nueve y media se bailó un aurresku de honor por varios señores de la Asociación de Socorros Mutuos titulada «Ntra. Sra. de las Mercedes».
El aurresku lo bailó D. José María Azpiri, quien tuvo por pareja a la esposa del conserje de la «Sociedad Recreativa» Dña. Pepita, y el aurresku el Señor Gavilondo, que llevó por pareja a Dña. Margarita Charroalde. En la romería reinó buen humor y la fiesta resultó muy agradable. Hoy se repite la romería...” (El Nervión del 25 de septiembre de 1898). Sin embargo, el mismo diario al día siguiente, hablaba de un día festivo pasado por agua: “...La lluvia deslució por completo la repetición de la romería de Nuestra Señora de Las Mercedes, que se celebró en Las Arenas. El mal tiempo, sin embargo, no impidió que la gente joven se divirtiera, pues en los salones de la «Sociedad Recreativa», se improvisó un animado baile...” (El Nervión del 26 de septiembre de 1898).
Otro diario bilbaíno, ofrecía datos de como se divertía la sociedad más opulenta en Las Arenas, en esos día festivos: “...De veraneo en Las Arenas.- En los elegantes salones del palacio que en esta playa poseen los señores de Jacquet, se verificó ayer una fiesta de carácter intimo, A la que asistieron, invitadas galantemente, distinguidas familias veraneantes bilbaínas.
La gente joven aprovechó bien de las horas, que transcurrieron rápidamente en tan agradable reunión, para gozar del baile.
En los paréntesis de éste, las distinguidas señoritas de Maestayer (María y Luisa) bailaron unas sevillanas y algunos otros bailes andaluces, acompañadas con guitarras por D. Enrique y D. Eduardo Careaga, siendo muy aplaudidas por la aristocrática concurrencia. D. José Power, acompañado al piano por el Señor Lapeyra, cantó varios aires españoles, mereciendo grandes aplausos.
A la fiesta de los señores de Jacquet, asistieron además de sus hijas, las señoritas de Mestayer, de Castellanos y de Mac Mahón, y sus nietas Srtas. de Maestayer y Castellanos; las señoras de Ibarra, Olavarri, Achutegui, Zubiria, Castellanos, Olloqui, Isasi, Coste (D. Ramón), señoritas de Ibarra (María Luz y María Luisa), Arellano, Salvíela y Mario Zubiria, Alday, Gil, Olavarri, Longa, Offmayer y otras muchas más cuyos nombres no he podido retener mi memoria.
Entre los señores se hallaban los hijos políticos del dueño de la casa, señores de Mestayer, Castellanos y de Mac- Mahon, D. Santiago Martínez Rivas, los señores de Lapeyra, D. A. A Levison, D. Manuel Ucao, Power, Careaga (D. Enrique y D. Eduardo), Langa, Aguirre (D. Enrique, D. Juan y D. Jaime), Aranaz, Ibarra (D. Juan, D. José y D. Gabriel). D. Luis Zubiria, Echevarría, Zarauz, Lavígñon y otros muchos.
La fiesta, como digo, resultó brillantísima, y los concurrentes salieron complacidísimos de la amabilidad de los dueños de la casa y sintiendo que las horas no se hubieran prolongado indefinidamente en tan agradable morada.
Para hoy se anuncia otra fiesta de confianza en los salones del Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos, donde se bailará un cotillón, dispuesto por varios jóvenes de la aristocracia.
Se conoce que las distinguidas familias que habitan en esta playa, quieren despedir alegremente a la agradable «sasson» veraniega, que toca ya a su fin...” (El Nervión del 27 de septiembre de 1898). Estaba claro que el junta letras era un poco pelotilla con los “aristócratas”.
Por fín la obras de construcción del puente de acceso de la Vega de Santa Eugenia (Romo) salían a subasta, en el pleno municipal del 29 de septiembre de 1898 se decidía: “...Dada cuenta de las condiciones económicas formuladas por al Comisión de Obras para para la construcción de un puente para paso sobre el río Gobelas, en la Vega de Santa Eugenia del barrio de Las Arenas, acuerda este Ayuntamiento: Aprobar dichas condiciones en todas sus partes, y que se anuncie el remate de las mismas para el día 9 de octubre próximo a las diez de la mañana, y se autoriza constituir la mesa para adjudicar provisionalmente dichas obras...”
Seguía el pleno y en el se trataba sobre la queja de algunos vecinos de Santa María de Getxo (Andra Mari), sobre el mal estado del camino peatil que iba desde el caserío “Leceta” hasta Saratxaga: “...Se da cuenta de una instancia de varios vecinos del barrio de Santa María de Guecho, solicitando se proceda a la reposición del camino peatil que desde la casa llamada “Leceta” pasa por frente a Sarachaga por hallarse en mal estado para el transito por el, y que dicha reposición se verifique del mismo modo en que se esta realizando desde Artega a Sarachaga. Tras una razonada y meditada discusión se decide que: No disponiendo el Ayuntamiento de fondos para arreglar dicho camino, por su larga distancia y coste, que la reposición del mismo se practique por los vecinos interesados por ser Rural, conforme dispone la Ley Municipal, atendiendo el Ayuntamiento al pago de las raciones de pan y vino de los que trabajen en dichas obras...”
Con motivo de la festividad del Ángel de la Guarda al 1º de Octubre, en Santa María de Getxo, se iban a celebrar unas pruebas de arrastre de piedra en la campa de la Iglesia: “...Se da cuenta de una instancia presentada por varios vecinos, y acuerda el Ayuntamiento: Que el día 2 de octubre de 1898, domingo, a las dos en punto de la tarde tenga lugar en la campa de la Parroquia de Santa María de Guecho, el arrastre de una piedra por parejas de bueyes, bajo las condiciones que dispondrá la Comisión que se ha de designar. El premio que se dará a la pareja que en menor tiempo conduzca la piedra al lugar fijado será de treinta pesetas. Que se anuncie dicha celebración a la localidad, y se envié, carteles a los pueblos próximos, así como solicitar la autorización del Señor Gobernador Militar de la provincia por causa de las circunstancia de excepción por la que atraviesa la Nación. Quedan designados para este cometido los regidores Cámara y Beascoechea...”
En la próxima entrada de esta serie, veremos como el encargado del Cementerio de San Nicolás de Algorta (la Campa del Muerto), solicitaba algunos materiales para atender sus funciones.





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