miércoles, 11 de marzo de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -149-


En la anterior entrada veíamos cómo se había producido un incidente a bordo del vapor ingles “Merannie”.

En el pleno municipal del día 10 de septiembre de 1891 se trataba sobre: “...Un oficio del Gobernador Civil en el que declaraba la necesidad de que se expropien varias fincas de propietarios particulares y del municipio para la construcción del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia, ordenado se notifique a los interesados para que puedan presentar la reclamaciones en tiempo oportuno...” El consistorio decidió dar cumplimiento a lo ordenado por el Gobernador.

En ese mismo pleno algunos vecinos se quejaban: “...Haciendo presente el mal estado del río que se dirige desde los puentes de Villabotas a Lamiaco, cuyas aguas se ven retenidas por las ramas y hierbajos, y solicitan se obligue a los propietarios colindantes a su limpieza...”

El agua potable era en esas fechas otra de las preocupaciones de nuestros primero ediles, puesto que las traídas en el año 1.886 no llegaban para abastecer al vecindario, por ello el Alcalde y Primer Teniente de Alcalde y Síndico presentaban la siguiente moción: “...Advertimos de la conveniencia y necesidad imprescindible de acometer sin demora las obras necesarias para traer aguas potables a esta localidad, debido a que las traídas en 1.886 no llenan las necesidades del vecindario...” Se habían traído aguas desde los manantiales de “Basarte”, “Atxabale” y “Jaunkoerreka”, situados todos ellos en los montes del vecino municipio de Berango. Seguía la propuesta del los capitulares: “...Menos podrá aún llegar el suministro para llenar las necesidades del vecindario con el progresivo aumento del consumo que se observa de un tiempo a esta parte…” Pero no solo era ese el asunto que proponían en el pleno: “...Hay otras necesidades que cubrir como son las del un matadero y nuevas Escuelas Públicas...” Atendiendo a la propuesta el pleno decidía: “...Por unanimidad y en primer lugar se forme el correspondiente proyecto, con planos y presupuesto para traer a esta población, Algorta, las aguas de los manantiales denominados “Seierre”, “Acharbide” y “Sustacha”, encargando de ello a ingeniero D. Laureano Gómez de Santa María...”

Entre tanto en esos días según contaba la prensa local algunas actividades como el Practicaje estaban viendo limitaciones, decía el diario “El Nervión” del 16 de septiembre de 1891: “...Parece que se pretende cohibir el libre ejercicio del practicaje que está decretado rija en este puerto. Varias son las quejas que se reciben últimamente y son varios los navieros y comerciantes de esta localidad que están dispuestos a acudir a la Cámara de Comercio para que se ocupe del asunto y ver el modo de que cese tal oposición al practicaje, formado una comisión que en caso necesario vaya a Madrid para que sean respetados los reglamentos, y se protejan los interese del comercio y navegación...” Para la práctica de dicho servicio se había publicado una R.O. el día 11 de mayo de 1886 con las bases del servicio con: “...La reglamentación del practicaje en todos los puertos españoles excepto en el de Bilbao, en donde continuará rigiendo la libre competencia, hasta que este sistema pueda implantarse en los demás puertos, por reconocerlo ventajoso...”


En el pleno del 17 de septiembre de 1891 se daba cuenta de una instancia de D. José Ángel Aurrecoechea rematante de los arbitrios de vinos, aguardientes y abacería de Getxo: “...Suplicando se me conceda la caseta del Municipio que se halla cerca de la estación del ferrocarril de Las Arenas, con el fin de instalar en ella los encargos de la recaudación para la inspección y cobro de los géneros que se introducen por dicho ferrocarril para no obligar a los conductores a que los lleven al fielato a causa de su larga distancia y molestias que causa...” El Ayuntamiento de Getxo decidía: “...Que teniendo presente que dicha caseta es utilizada por los serenos y vigilantes nocturnos, y sin que supusiera un perjuicio, el rematante podrá utilizar para los servicios que indica la caseta, sin perjuicio del que podrán hacer los serenos y vigilantes, haciendo una segunda llave por su cuenta que deberá entregar en el Ayuntamiento el día que cese como rematante…”

En ese mismo pleno y teniendo en cuenta que la fiesta de “Las Mercedes” en Las Arenas ya estaba cerca, el consistorio acordaba: “...Que con motivo de ser el próximo día 24 Ntra. Señora de Las Mercedes patrona de la iglesia de Las Arenas aneja de la parroquia de Algorta, acordamos que según costumbre de años anteriores se proporcione un sacerdote para predicar en aquella iglesia en la misa de dicho día, acordando también que una comisión del Ayuntamiento asista a presidir aquella celebración religiosa...”

Las mareas eran la noticia el 18 de septiembre de 1891 ya que según decía el mismo diario: “...Será la mayor que veremos en este año y probablemente en otros muchos, pues alcanzarán las aguas un nivel excepcional. Ya la marea de ayer alcanzó gran marca, estando a punto de rebasar los muelles en algunos puntos de la ría. Con el fin de presenciar el soberbio espectáculo que presentará esta tarde a las tres la mar, son muchas las personas que piensan trasladarse a los muelles de Las Arenas y Portugalete. Los ferrocarriles han conducido esta tarde a Portugalete y Las Arenas mucha gente que iba a presenciar la gran marea y a disfrutar del apacible tiempo...” La pleamar equinoccial anunciada era de 4,31 centímetros sobre la bajamar.

El 23 de septiembre en el pleno municipal se informaba de una real Orden insertada en el Boletín Oficial del día 19 de septiembre: “...Para abrir una suscripción nacional destinada a atender al posible remedio de los estragos causados por los últimos temporales e inundaciones en la provincias de Almería, Toledo y Valencia y a cualquier otra a la que se extiendan los efectos de aquellas desgracias; en virtud de lo cual previene el Gobernador Civil: 1º)- Que los Ayuntamientos acuerden el donativo con que han de contribuir a la suscripción. 2º)- Que dicho donativo sea entregado en el Banco de España o sus sucursales dando cuenta a dicha autoridad del día en que se ha entregado. 3º)- Que al propio tiempo se abra una suscripción popular en el vecindario encabezada por los Alcalde y Concejales. Todos los empleados municipales contribuirán con un día de haber a no ser que se presten a hacerlo con cantidad mayor…” Del resultado de aquella suscripción debían remitir al Gobernador una lista nominal de todos los suscriptores para insertarla en el Boletín Oficial de la Provincia. El Ayuntamiento acordó contribuir con 300 pesetas de los fondos municipales; los concejales contribuyeron con cantidades que iban desde 15 a 5 pesetas. Incluso un viejo habitante de uno de nuestros barrios, D. Matías Romo colaboraba en la suscripción abierta con 20 pesetas.

Por aquellos días D. Antonio Trabada tenía en la calle La Carretera un comercio de venta de carnes frescas. Solicitó permiso para instalar una tejavana que daba a dicha calle y al callejón pegante a la casa de Doña Concepción Aguirre.

Ese mismo día 23 de septiembre un político miembro del Partido Liberal-progresista estaba pasando unos día en Las Arenas, en la casa del Diputado D. Eduardo Aguirre, aprovechando para visitar la fábrica de la “Delta”. Había llegado la víspera, procedente de Santander, en el yate del Sr. Chavarri. Al día siguiente salía hacia Logroño.


El domingo día 27 de septiembre, relataba “El Noticiero Bilbaíno”, a media mañana, cuando entraba a puerto el vapor Inglés “Monmonthsire” con un cargamento de carbón: “...Procedente de Newport, cuando iba a enfilar la embocadura de la ría dio una guiñada y se fue sobre el N.O., hacia la playa de Las Arenas, cerca del punto donde poco tiempo ante había embarrancado el vapor “Rivas”, quedando en una situación bastante comprometida, sobre todo debido al mal estado de la mar. Por la noche, a la hora de la marea pensaban rescatarlo aunque se temía lo peor...” El día 28 de septiembre, en la marea del medio día, ayudado por los remolcadores “El Siglo”, “Cantabria” y “Bilbao” finalmente pudo ser rescatado y conducido al Desierto.

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo se estaban realizando obras de saneamiento desde Amesti hasta Calvetena.

sábado, 7 de marzo de 2020

NO ES POR CASUALIDAD



Ahora que algunas voces de la derecha reclaman que nadie se apropie de las reivindicaciones del feminismo, en esta fecha tan señalada “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, conviene recordar que fueron las ideas conservadoras las que a lo largo de los siglos retrasaron, cuando no impidieron, que la mujer consiguiera su emancipación.

Para ello basta ver cómo desde los distintos pensamientos de esa derecha conservadora trataban a las mujeres, incluso desde publicaciones creadas “ad hoc”:

Uno de esos diarios conservadores era “El Tiempo”, periódico madrileño que en 1845 escribía las siguientes lindezas, refiriéndose a “La Independencia Política y Social de las Mujeres”: “...Vamos a ocuparnos de la independencia que gozan actualmente las mujeres en la Europa civilizada, empezando por Inglaterra. Aun cuando ningún otro motivo tuviéramos para oponernos a la emancipación social de la mujer, siempre creeríamos que no se halla preparada para esta revolución en nuestras costumbres a la que aspiran sus ardientes defensoras...” A continuación hablaban sobre las opiniones de algunas eruditas inglesas, francesas e italianas, defensoras de la emancipación, obviamente para atacarlas con aseveraciones como la siguiente: “...Es pues una anomalía prescindir de la delicadeza, de la modestia, de la gracia, encantos “particulares de su sexo”, y renunciar de este modo a todos los privilegios de miramientos que suelen rodear a la que se contenta con ser buena hija y buena madre de familia...” Finalizaban el artículo diciendo: “...A nosotros nunca se nos podrá convencer con tales utopías en que sus autores, cualquiera sea su sexo, parece comienzan por olvidar que todo se halla ligado a la organización social. Toda reforma que ataca a la religión, ataca en general las costumbres públicas. La emancipación de las mujeres tal cual la mayor parte de los reformadores la pretenden, tiende a acabar con el matrimonio; pues la legislación política de acuerdo con la divina somete la mujer al marido…” !!Y se quedaban tan anchos!!.

Afortunadamente también existían algunos articulistas que en la prensa defendía a los movimientos sociales de emancipación. En 1896 el diario “La España Moderna” decía en un artículo dedicado a “Los Problemas del Feminismo”: “...Este Movimiento Social no se halla circunscrito a un país determinado, antes bien se manifiesta en todas las naciones sometidas al influjo de la civilización occidental. Trátase de una revolución, pero de una revolución sin violencias, o, como decía uno de nuestros amigos, de una revolución sin «R». Lo que con más o menos propiedad se denomina movimiento feminista es hoy una de las más universales preocupaciones en el mundo culto...” Una articulista del diario “Le Figaro” decía en un artículo referido a este movimiento, mostrándose discrepante con algunas de sus expresiones: “...Por ridículas que sean las reivindicaciones femeninas, por mucho que les perjudique a menudo, la forma bajo la que suelen presentarlas, es imposible negar el progreso que las ideas de emancipación hacen (Le Figaro 10 septiembre de 1896)...”


Mientras, algunas mujeres salían en defensa de las reivindicaciones feministas con la lógica de la época. Ese fue el caso de la madrileña “Revista Contemporánea” en un artículo de los meses de enero a marzo de 1897, decía sobre el feminismo la literata sevillana María Montes de Oca “María de Belmonte”, que en ocasiones escribía con el apellido de su esposo, defendiendo los intentos de algunas mujeres para cambiar el rumbo de su historia, y situándolos en aquel momento histórico: “...No os figuréis, lectores benévolos (Dios haga buena la calificación); que a fuer de mujer, al tratar un asunto que de modo tan vivo apasiona los ánimos, vaya yo a izar la bandera, halagadora para las mujeres, de la supremacía de su inteligencia. Ni siquiera voy a proclamar la igualdad de aptitudes de un sexo y de otro. El progreso moderno ha ido sacando a las mujeres del pueblo del rincón de su casa, haciéndolas acudir a las fábricas y los talleres en que hoy trabajan unidas al hombre, sin que por ello sus costumbres se hayan relajado, mírase con cierta prevención desfavorable a las que, viviendo en más elevadas esferas, buscan, merced a ese mismo progreso otros horizontes a su actividad. Es cierto que hoy la mujer tiene mucho adelantado para su ilustración y desenvolvimiento intelectual, puesto que se han abierto para ella los centros de enseñanza, y casi puede decirse que las trabas que dificultan aún sus pasos en este terreno son debidas a la rutina y al atraso lamentable de nuestras costumbres. A la mujer se la considerada inapta para los trabajos especulativos, se le inculca desde sus primeros años la idea de que la frivolidad es uno de sus atractivos más poderosos, y la ignorancia y la dependencia absoluta, lo que forma las esposas dignas y las buenas madres. Y la mujer, como era en los tiempos antiguos, sigue siendo ahora para el hombre sólo un objeto de recreo; porque ahora, como entonces, entre ellos ninguna otra cosa hay de común. Sin embargo, aunque se la haya acostumbrado a tener por principal ocupación la de atender al adorno de su cuerpo, antes que al cultivo de su inteligencia, la mujer, como el hombre, no sólo de pan vive...” A continuación decía refiriéndose a la actitud de la mayoría de las mujeres frente a ese reto: “...Entre nosotros este movimiento feminista no despierta gran interés. Aquí la mujer, que, si no en otra cosa, iguala al hombre en indolencia, se preocupa muy poco de la suerte presente y futura de su sexo, la incesante y fecunda labor de las mujeres de otros países no arranca a los labios de la mujer española ni una frase de simpatía. Es de esperar que las mujeres, una vez convencidas de todo lo que tiene de trascendental y de hermosa su regeneración, se agrupen bajo la humanitaria bandera levantada por espíritus animosos, y sostenida por la parte más ilustrada del mundo civilizado...”

Sin embargo, en esos mismos años, 1897, una de las más destacadas revistas ilustradas dedicadas a la moda y las labores “destinadas a la mujer”, que obviamente era dirigida por un hombre, decía al referirse a las Sufraguistas inglesas: “...Las sufraguistas son las más caracterizadas representantes del feminismo de acción violento y tumultuoso, pretenden intervenir de un modo directo en la política de su país. Aun colocándome en el terreno de las mujeres que reclaman su participación en la vida política de un país, me parece que esas buenas señoras a quienes interesa más que el gobierno de un hogar la felicidad de una nación, tienen más medios de conseguir sus ideales. Debemos compadecer a esas mujeres que renuncian a las cualidades más estimables de la condición femenina para incurrir en las debilidades del sexo fuerte...”

El tiempo pasaba y ya estábamos en 1908. Y mientras la cámara inglesa, en el periodo del otoño trabajaba para implantar leyes sobre las licencias, la educación y la cuestión agraria en Irlanda, las llamadas “Suffragettes” (Las Sufragistas), persistían con energía en su campaña en pro de los derechos de la mujer, comenzando apenas abierto el Parlamento a perseguir a los ministros, dando lugar al encarcelamiento de varías feministas (Lo Escribía el diario “El Noticiero Bilbaíno” del 15 de octubre de 1908). Dos años después, el 11 de julio de 1910, en el País de la “Egalite et fraternite” no parece que la cosas habían mejorado para las mujeres, contaba el mismo diario: “...En las últimas elecciones que tuvieron efecto en Francia se presentaron quince mujeres como candidatas; pero en vista de que en la República Francesa no rige el derecho electoral para la mujer, los pocos votos que a su favor se reunieron fueron declarados nulos...”

Seguía pasando el tiempo, ya era 1925 cuando un 3 de febrero la prensa local “El Noticiero Bilbaíno” llevaba a sus páginas lo siguiente: “...Dos nuevas reformas de la Constitución de los estados Unidos, en una de ellas se da la bienvenida al derecho de sufragio femenino. Y muy probablemente en la que será la XX reforma de su Constitución los hombres y mujeres tendrán iguales derechos...” Pero a continuación seguía diciendo: “...En todos los Estados Unidos la ley considera que el marido es dueño del trabajo de la mujer...”

El 27 de marzo 1930, en el diario “El Liberal”, era noticia el hecho de que: “...En Canadá ha sido elegida la primera mujer que ocupa puesto en el Senado, después de una larga campaña abogando por que se reconozcan los derechos de la mujer...”


Y no es casualidad, que en la mentalidad franquista de los años 40-50 se dijeran lindezas, por parte de una preclara activista del pensamiento falangista, casi al igual que hoy lo expresan algunos de sus correligionarios. Ideas que plasmo en un libro con afiches “La Guía de la Buena Esposa” en 1953, la líder de la Sección Femenina de la Falange, en la que se apuntaban 11 consejos que debía seguir la mujer casada según el ideal del régimen franquista, en el que decía entre otras bagatelas: “...Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles...” En otra de la misma guía espiritual decía: “...La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse...” Incluso en aquellos afiches propagandísticos ilustrados en los que referían expresiones como: “...No te quejes si llega tarde, si va a divertirse sin ti o si no llega en toda la noche. Trata de entender su mundo de compromisos...” Los libros y folletos relativos al papel de la mujer publicados durante los años cuarenta y cincuenta eran casi indistinguibles de los del siglo XIX.

Y nos dicen ahora, por ejemplo, en Madrid que: “...El Gobierno regional debe de adoptar medidas para combatir los estereotipos sexistas en la escuela...” A que parece que no ha cambiado nada.

Y aún así, pese a todo, sigue siendo muy difícil el compromiso de los hombres, no en el abstracto ideológico, si no, en el día a día de nuestras actuaciones para cambiar el rumbo de la historia haciendo que nuestras compañeras no sean esclavas de nuestra pereza.


PARA QUE NO SIGA SIENDO POR CASUALIDAD
!! VIVAS, LIBRES E IGUALES, YA!!

miércoles, 4 de marzo de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -148-



En la anterior entrada veíamos cómo se celebraban corridas de toros en la Plaza de Algorta.

El día 15 de agosto el ferrocarril de Las Arenas transportaba a 5.767 viajeros, al día siguiente eran 5.230 los viajeros transportados, mientras que el ferrocarril de Portugalete llevaba en sus unidades durante los dos días a 34.000 viajeros.

Contaba el diario “El Nervión” del 16 de agosto de 1891 que se había producido un incidente a bordo del vapor inglés “Merannie”: “...Lo que provocó que el práctico lemán de Algorta D. Joaquín Ardanza se viera precisado a pedir auxilio a voces. Otro vapor fondeado en el Abra, el “Colón” envió un bote tripulado en socorro del práctico, transbordándole de uno al otro vapor. Ambos vapores habían entrado en la marea de esa mañana...”

Casi a mediados de agosto, el día 18, empezaba la prensa a referirse a las carreras de caballos que se iban a realizar en el Hipódromo de Lamiaco: “...En ellas participarán diversos caballos pertenecientes a gentes de la nobleza, entre ellos estaban el marques de Villagodio y Adolfo de Urquijo e Ibarra, también D. Agustin Levison. Una de las condiciones para participar en dichas carreras era que los caballos fueran propiedad de personas residentes en Asturias, Santander y Provincias Vascas...”

El 23 de agosto de 1891 la Compañía del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia continuaba el trazado por terrenos comunales del municipio. En un oficio dirigido al Ayuntamiento de Getxo: “...Solicitaba permiso para continuar las obras de la línea en los terrenos comunales del municipio a su paso por la Anteiglesia. Solicitud que quedaba aprobada en las condiciones que ambas entidades habían pactado con anterioridad...”


El 27 de agosto de 1891 D. Antonio Uribe, preocupado por las obras que se iban a realizar en la calle Torrena, que modificaban la altura de la rasante de la carretera planteaba que: “...Tras haber visto un anuncio en el que se publica el proyecto de rebajar la rasante frente a la casa de Dña. Timotea Larrauri, y siendo el exponente propietario de una casa en la parte opuesta a dichas obras, que afectan a la seguridad de mi propiedad, se garantice el perjuicio que se pudiera resultar a la mencionada casa titulada “Careagagüena nueva”...” Al ser este proyecto obra de la Diputación de la Provincia el Ayuntamiento acordaba remitir dicha solicitud al ente provincial.

El Ayuntamiento, preocupado por las condiciones de trabajo de los serenos-vigilantes de la localidad, encargaba al Síndico D. Sabino Laca: “...Para los nueve serenos veladores nocturnos de la localidad les suministre impermeables y gorras, para evitar mojaduras y poder conservar secas las ropas que llevan a cuestas, los mismos deberán ser sin mangas...”

Cómo ya el verano avanzaba hacia su finalización, para garantizarse el Ayuntamiento el cobro de los impuestos por las casetas de baño de las playa del municipio, acordaba: “...Que un concejal acompañado del alguacil tome la razón del número de casetas colocadas en las playas por diferentes bañeros, haciendo firmar a sus dueños la conformidad del número de casetas colocadas por cada uno para evitar reclamaciones ulteriores...” Quedaron comisionados para tal fin los siguientes concejales: Para Las Arenas D. Braulio Ajuria y para Ereaga y Puerto D. Sabino Laca.

Cuando se trasladaban a otro puesto los carabineros de la localidad, el responsable de llevar los equipajes de estos era el alguacil Sr. Miragaray.

La Fabrica “La Algorteña”, de la que era propietario D. Miguel Uria, dedicada a la fabricación de cementos y baldosas, solicitaba el 27 de agosto de 1891 permiso para realizar ensayos en piedras que extraía en diferentes puntos del municipio a fin de localizar una cantera en la que existieran piedras adecuadas para sus productos.

Las carreras de caballos en el “Hipódromo de Las Arenas” (Campa de Lamiako) llamaban ya a la puerta el día 29 de agosto de 1891. Las mismas se iban a celebrar el domingo 30 de agosto a las tres y media de la tarde. Se trataba de una competición de carreras lisas y de saltos. Dicha celebración iba a ser amenizada por al banda de Santa Cecilia: “...El domingo, el hipódromo aparecía con lo más florido de la sociedad bilbaína, amaneció con un día agradable y soleado, en las tribunas se podía ver distinguidas damas de esa sociedad, a las Martinez Rivas, O`Shea, Aznar, Elorriaga, Barandiaran, Real de Asua, Zubiria, Gortazar, Arellano, Allende, Mac Mahon, Isamendi y otros apellidos de la alta burguesía. En la primera carrera de 1750 metros resultó ganador el caballo “Mario-II” propiedad de P. Garvey...”


Ya en septiembre de 1891, el día 2, se estaba procediendo a las pruebas de dragado por una nueva draga en la benedicta. Decía el diario “El Nervión”: “...Ayer tarde se efectuaron en el banco de arena del muelle de la Benedicta las pruebas oficiales del buque-draga, aspiradora y portadora de vapor, “Bilbao”, que ha adquirido la Junta de Obras de este puerto...” El buque-draga medía 45 metros de eslora, 8,60 de manga y 3,75 de puntal bajo cubierta. Al acto asistieron el ingeniero jefe Sr. Lequerica, D. Eduardo Coste y Vildosola, D. Pedro J. De Errazquin y D. Evaristo de Churruca. Se estimaba que la nueva draga podía extraer diariamente del lecho de la ría y puerto 1.000 metros cúbicos: “...Después con la arena extraída y sus tanque llenos, se dirigió la draga hacia la Galea poniendo rumbo a Plencia, haciendo el trayecto de ida y vuelta en dos horas y media…”

La fabrica de chocolates “La Lealtad” de Astorga, que había obtenido medallas de oro en las exposiciones de Madrid y Bruselas, vendía sus productos en dos establecimiento de Getxo: “...En Las Arenas en el regentado por D. Ángel Lorente y en Algorta en el de D. Tomás Goicoechea...”

El día 3 de septiembre de 1891 El Ayuntamiento de Getxo, ante el deterioro que se estaba produciendo en los plátanos de la Plaza del Mercado (San Nicolás) decidía: “...Que teniendo presente el daño que hacen con su sombra los chopos de la plaza del mercado a los árboles plátanos que existen en el intermedio de aquellos sin que puedan estos prosperar, acordamos se arranquen los chopos en la parte que perjudican a los plátanos…”


En esas fechas, según el libro de actas municipal, el muro del Puerto Viejo se hallaba en mal estado: “…Hallándose en mediano estado parte del muro de contención del punto de Asuarca o Ereachu en la proximidad del Puerto de Algorta y pudiendo resultar que de continuar así las olas podrían causar males mayores, acuerda este Ayuntamiento se proceda a la reparación de dicho muro...”

En ese mismo pleno se trataba sobre el establecimiento de un puesto de la Guardia Civil en el barrio de Las Arenas: “...Se hace presente que para establecer el puesto de la Guardia Civil existente en el barrio de Las Arenas, se había adquirido por cuenta del Municipio habitaciones pertenecientes a D. Santiago Lecumberri, en la casa donde vive, cuyo arriendo corre desde el día 5 de julio último a razón de 750 pesetas anuales. A la vez acordó el Ayuntamiento que con arreglo a las disposiciones vigentes y gozando de libertad los artículos de consumo que introducen los individuos de los puestos de la Guardia Civil para si y sus familia, así como de la asistencia facultativa gratuita en sus enfermedades, sean comprendidos en dichas libertades los Guardia Civiles y sus familias del puesto de Las Arenas, y se comunique esta resolución al cabo de la citada fuerza, con encargo de que lleven nota circunstanciada de los géneros que devengan derechos municipales cada vez que introduzcan exclusivamente para su consumo y de su familia, y otra nota igual el rematante de arbitrios, a fin de que pague oportunamente el Ayuntamiento el importe de aquellos géneros. Se participe también de este acuerdo al médico titular de Las Arenas...”

La actividad del Casino de Las Arenas aumentaba y un nuevo atractivo llegaba a sus locales, el sábado día 5 de septiembre de 1891, de un espectáculo de un grupo de Teatro de Guiñol, que al parecer se pretendía que funcionara estable en esa agrupación.

Tras más de un mes anunciando la subasta del establecimiento de “Baños de Mar Bilbaínos” de Las Arenas, ocupando las paginas de los diarios locales el anuncio que establecía dicho acto para el día 10 de septiembre de 1891, finalmente por falta de licitadores quedaba desierta la subasta.

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo el Gobernador Civil enviaba un oficio en el que declaraba la necesidad de expropiar las fincas de los vecinos y propietarios para la construcción del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia.

lunes, 2 de marzo de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -147-



En la anterior entrada veíamos cómo la descripción de las fiestas de Santa Ana del día 26 de julio de 1891 que hacía el diario “El Nervión” merecía ser contada.

En la corrida de toros celebrada en la Plaza de Algorta el día 31 de julio la entrada, según decía la prensa, fue: “...De lleno completo, con toros de D. Galo Quintana...” La de la repetición de los San Ignacios, que se celebró el día 9 de agosto, tuvo las siguientes características: “...Con motivo de la repetición de Ia romería que se celebró en Algorta el día de San Ignacio, la empresa de la Plaza de Toros había anunciado una corrida en la que se iban lidiar cuatro toros navarros de la ganadería de D. Galo Quintana, para aquellos pobres animales anunciaban que iban a ser dos capeados y banderilleados y los otros dos muertos a estoque por la cuadrilla de Madrid que dirigía el matador Telesforo González (a) “El Americano”. La corrida comenzó a las cuatro de la tarde…”

El sábado 1 de agosto se celebraba un baile de niños en el Casino de Las Arenas. El casino tenía una curiosa norma: “...Los señores propietarios de terrenos o casas en Las Arenas, no son admitidos, si no en concepto de socios propietarios. Para ellos había algunas ventajas: tenían entrada gratuita a los bailes de niños y las esposas e hijas se les facilitaban entradas gratuitas para toda la temporada...”

En el pleno del 6 de agosto de 1891 se daba cuenta de un oficio de la Diputación en el que aprobaba el expediente instruido por el Ayuntamiento de Getxo para colocar aceras desde Mantequena (Iturrieta, la casa de los Aldecoa, junto a San Nicolás) hasta el Hospital-Hospicio.


Se abonaban a Dña. Norberta Ganeca 104,11 pesetas por los seis trajes de verano hechos para los alguaciles y vigilantes de las playas y de aguas.

El 8 de agosto de 1891 el diario “El Nervión” ofrecía un cuadro comparativo de la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas, referido a los movimientos de viajeros, mercancías y ganancias del mes de julio, en los años 1890-1891: “...Durante el mes de julio de 1890 el movimiento de viajeros había sido de 95.805 personas, el de mercancías de 314.943 kilogramos, habiendo obtenido 22.595,38 pesetas de beneficio. En el mismo mes en 1891 el movimiento de viajeros había sido de 103.806 personas, el de mercancías de 533.879 kilogramos, habiendo obtenido 30.158,19 pesetas de beneficio...”

El 13 de agosto de 1891 se trabajaba en la reforma de algunas calles de Algorta: “...Se dio cuenta en el pleno municipal de un oficio de la Diputación de la Provincia , fechado el 7 de actual, ordenando que hallándose proyectada la modificación de la rasante para la reforma del camino o calle del punto de “Torrena” en Algorta, cuyas obras se están ejecutando mediante el desmonte necesario frente a la casa de Dña. Timotea Larrauri, se tramite el oportuno expediente de información pública...” En esas fechas se procedió también a realizar el alcantarillado de esa calle hasta la denominada entones calle de la Carretera (Actual Algortako Etorbidea).


En ese mismo pleno se designaba a los Vocales Asociados, informando que con el Ayuntamiento iban a componer la Junta Municipal durante el corriente año económico los siguientes vecinos:

Por la sección Primera (5 asociados): D. José Ramón Sánchez, D. Juan Bautista Eguia, D. Tomás Ayo, D. Matías Soria y D. Antonio Larrabeiti.

Por la sección Segunda (4 asociados): D. José María Mota, D. Juan Antonio Garay, D. José María Baez y D. José Basagoiti.

Por la sección Tercera (2 asociados): D. Manuel Arana y D. Ramón Videa.

El 14 de agosto en la prensa bilbaína se anunciaba la venta del Establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos”: “...El día 10 de septiembre de 1891, tendrá lugar en la notaría de D. Blás Onzoño, en Bilbao, la subasta extrajudicial de esta hermosa propiedad en la cantidad de 350.000 pesetas...” Se describía las características de la propiedad: “…La finca sobre la que se halla este establecimiento ha costado 160.000 duros, mide un área de 102.589 pies cuadrados, de los cuales 19.392 están cubiertos por esta sólida edificación, queda un amplio terreno edificable en sus preciosos jardines. Tiene el Hotel grandes salones y comedores, 138 dormitorios con 257 camas...” Lo que nos daba una ligera idea de aquel magnifico edificio y sus alrededores. Continuaba el anuncio diciendo que: “...Los interesados podrán dirigirse a su propietario D. Eduardo Aguirre en Las Arenas antes del día 10 de septiembre en que tendrá lugar la subasta...”

Una apuesta tuvo la culpa, lo anunciaba el diario “El Nervión” el 14 de agosto de 1891, de que aquel día se recorriera en un velocípedo cuatro veces el trayecto entre Las Arenas y la Salve (Bilbao) en dos horas, eran los tiempos en que durante las fiestas de la Villa de Bilbao había actividades con carreras de caballos, exposiciones de ganado, tiro de pichón, carreras de velocípedos, se introducían los juegos ingleses de cricket y lawn tennis, tanto para la diversión de la colonia inglesa como para los locales. Así que aquel acontecimiento deportivo debió de formar parte de aquellos actos festivos.

Las ayudas de lactancia para familias en extrema pobreza eran habituales en el Getxo de 1891. Uno de esos casos aconteció un 20 de agosto de ese año: “...Se trataba de un matrimonio con un niño de corta edad, cuya esposa acababa de fallecer repentinamente, encontrándose el esposo sin recursos para poder criar a aquel retoño, solicitó ayuda al Ayuntamiento. El consistorio acordó facilitar la ayuda de costumbre que era de 15 pesetas al mes, y solo por un año. También en este caso llevaba la concesión la coletilla de “pero si el niño antes de un año falleciera ese día cesará la ayuda concedida”...”


Mientras que otras ayudas no parecía tan claro que tuvieran que ser financiadas, ya que existían causas de mayor necesidad entre los más desfavorecidos del municipio, a pesar de los cuales algunos reglamento balnearios recogían la obligatoriedad de dar esa ayuda. Fue el caso de un apellido sonoro en Algorta, perteneciente a la señora “Basagoiti”, quien aducía para pedir la ayuda municipal: “...Viuda de esta vecindad, solicita socorro para atender a los gastos de baños de mar que me han sido recomendados por el médico D. Martín Valdés, y por carecer de recursos para sufragarlos a causa de mi pobreza...” El Ayuntamiento acordó que: “...Siendo obligación de los dueños de los Balnearios suministrar gratis los baños a los pobres con arreglo al Reglamento del ramo, se oficie al dueño del balneario del punto de Ereaga, encargándole suministre baños gratis a la exponente, ya que le han sido recomendados por el facultativo que la asiste...” D. Antonio de Arechavala, propietario del balneario “La Perla”, enviaba un oficio al Ayuntamiento: “...Admitiendo en clase de pobre, para tomar baños de mar gratis, a la Sra. Basagoiti...”

La colocación de casetas de baño era muy demandada en esas fechas. Uno de los puntos reclamados por los bañeros era la playa de Arrigunaga, en la que el día 20 de agosto de 1891: “...D. Pedro Beascoechea, vecino de Guecho, solicita permiso para colocar dos o más casetas de baño en la playa de Areachu del punto de Arrigunaga con destino a baños de mar...”

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo la empresa del Ferrocarril de Las Arenas a Plencia continuaba el trazado por terrenos comunales del municipio.

jueves, 27 de febrero de 2020

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -146-



En la anterior entrada veíamos cómo la llegada del verano provocaba cambios en el pueblo.

El día 17 de julio de 1891 el diario “El Noticiero Bilbaíno” anunciaba los nombramientos de fiscales municipales de la provincia, para Getxo era nombrado para el bienio próximo D. Pedro Bonifacio Sarria.

A veces los trabajos de desmantelamiento de vapores siniestrados en la playa de Las Arenas causaban problemas a los bañistas, el día 20 de agosto de 1891 el diario “El Nervión” decía: “...Sería muy conveniente que durante las horas de baño en la playa de las Arenas, se suspendieran los trabajos que se vienen haciendo para hacer desaparecer el vapor encallado en aquella playa, pues ha llegado el caso de que al dar fuego a un barreno con objeto de volar el barco, un bañista ha estado a punto de resultar herido por uno de los cascos despedidos por el barreno...”

En Las Arenas frente a la Iglesia de Las Mercedes estaba la barbería de Juan, quien el día 24 de julio de 1891 demandaba en la prensa la necesidad de contratar a un oficial barbero “que conociera bien su oficio”.

El mismo diario afirmaba el día 25 de julio de 1891 que con motivo de las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Las Arenas en previsión de lo sucedido el año anterior, en que a la hora del regreso los trenes y tranvía habían sido tomados por asalto: “...Mañana, día de Santa Ana en que se celebra la renombrada romería en Lamiaco, el ferrocarril de las Arenas ha puesto un servicio de trenes tan numeroso, que los romeros que concurran, por muchísimos que sean, podrán hacer el trayecto con toda comodidad...”


El 23 de julio de 1891 era otro vecino de Algorta quien solicitaba la colocación de casetas de baño en la playa de Ereaga, se trataba de D. Francisco Elorriaga, a quien se le concedía la colocación en la mitad del lote número 7. En la otra mitad del lote tenía sus casetas D. Ramón Bilbao Zubiaga.

En esa misma fecha se recibía en la secretaría municipal la solicitud de D. Ignacio Alberdi para: “...Habitar la casa “Fuerte de las Canteras”, sin pago de alquiler y solo por arreglar y conservar por hallarse deshabitada...” La casa estaba en muy mal estado, con desperfectos en sus ventanas. El consistorio accedió a la solicitud.

El domingo 26 de julio se celebraba la romería de Santa Ana en Las Arenas. Se celebró con gran afluencia de público y estuvo, a decir de la prensa, muy animada: “...Se celebró en Lamiaco (así llamaba la prensa a la campa de Santa Ana) estuvo concurridísima y animadísima…. Y todos los ísimas que se quieran, porque todos serán pocos para dar idea del jolgorio que allí reinó durante toda la tarde, hasta que la pasajera tormenta y las cuatro gotas que cayeron, disiparon a toda la gente...”

La descripción de las fiestas de Santa Ana del día 26 de julio de 1891 que hacía el diario “El Nervión” al día siguiente, merece ser contada. Nos veían así: “…Es incalculable el número de viajeros que los ferrocarriles de ambas orillas de la ría transportaron ayer a las playas vecinas, deseosos unos de disfrutar de las brisas marinas, otros del partido del frontón “La Estrella” de Portugalete, los más de la renombrada romería de Santa Ana.


Ya a las cuatro de la tarde la concurrencia en la pradera donde se celebraba la romería era grandísima, costando un triunfo y buenos pisotones tomar asiento en una de las infinitas tiendas de campaña que por allí se hallaban esparcidas y donde se expendían, eso si, a precios reducidos, comidas y bebidas.

Conforme pasaba el tiempo la animación iba creciendo, el golpe de vista de que resultaba de todo aquel conjunto de cabezas que se movían al son de las guitarras de los ciegos y de la música de la banda de Algorta hacía que la fiesta resultara magnifica.

Pero de pronto, cuando más gente había, cuando se podía decir que la fiesta había llegado a su apogeo, comenzó el cielo a nublarse y el agua comenzó a caer sobre los indefensos romeros, poniéndolos como una sopa. !Allí fue Troya!.

Las chosnas fueron tomadas por asalto y los infelices que dentro de ellas se hallaban merendando, tuvieron que sufrir aquella avalancha mirando compungidos cómo sus manjares yacían por el suelo.

Y que diremos de las expendedoras de agua y licores, cuando vieron que sus mesas, bancos, botellas, vasos y demás enseres , habían desaparecido como por encanto, así como muchos que debían de satisfacer la cuenta del gasto hecho. Nada diremos tampoco de la manera con que fueron asaltados los tranvías, coches, ferrocarril y lanchas del pasaje.

Pero todo tiene su fin, y cuando las nubes ya habían despachado a su gusto, y los romeros salieron a proseguir el interrumpido baile, daba lástima ver el aspecto que presentaba la pradera. !Aquello parecía un campo de batalla!

A las siete de la tarde comenzó el desfile general de retirada, los coches del ferrocarril y tranvías fueron tomados al asalto. Los pobres empleados del ferrocarril de Las Arenas se multiplicaban, pero eran impotentes para contener aquella inmensa muchedumbre que luchaba por regresar a sus casas. Hubo expedicionarios que no pudiendo ir dentro de los coches se subieron al cupé, fue un milagro que no aconteciera ninguna desgracia. Percances los hubo, un tranvía de Bilbao a Santurce chocó contra otro, y se le rompió la lanza.

Las Arenas fue un auténtico escándalo desde las seis de la tarde hasta las once de la noche...”

El día 27 de julio de 1891 fecha en que se celebraba la repetición de las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, el ambiente meteorológico era de sofocante calor, mientras que a decir del diario “El Nervión” el festivo era así: “...En la pradera de las Arenas, donde se celebraba la repetición de la romería de Santa Ana, el pueblo soberano disfrutaba del baile y de las meriendas al aire libre, reinando la mejor armonía hasta bien entrada la noche...”

El día 30 de julio de 1891, en el pleno municipal, se daba lectura a un oficio del Gobernador Civil de la Provincia. En él autorizaba a la empresa de la plaza de toros de Algorta para dar corridas de toros los días 31 de julio y 9 de agosto. Y el arquitecto municipal D. Eladio Iturria daba el visto bueno: “...La plaza de toros reúne las suficientes condiciones de solidez para que puedan verificarse la corridas anunciadas por la empresa...” La empresa de la Plaza de Toros solicitó permiso para: “...Entrar los toros para las corridas de los días 31 de julio y 9 agosto en la cuadra de la casa llamada Hospital, permiso que era concedido por el Ayuntamiento...”

Los baños de mar no solamente eran demandados por los vecinos y veraneantes, si no también por algunos religiosos de Algorta. El día 30 de julio de 1891 se producía la siguiente solicitud en el Ayuntamiento de Getxo:
“...D. Gregorio del Sagrado Corazón de Jesús, Ministro del Convento de la Santísima Trinidad de Algorta, solicita autorización para colocar una caseta en la playa de mar del punto de Arrigúnaga, con el fin de tomar baños algunos religiosos de este convento...” El Ayuntamiento accedió a dicha solicitud.


Se había nombrado una Comisión municipal para en dicha playa hacer una división de lotes para la concesión a distintos bañeros: “...La comisión presentó un croquis con los espacios de un lado al otro de la playa de Arrigunaga, desde las peñas salientes del Castillo en ruinas hasta el Molino Viejo de viento, para colocación de casetas de baño. La concesión se había adjudicado así: el primer lote se concedía a D. Damián Guerricagoitia, el segundo a D. Manuel Cámara, el tercero se concedió a D. Juan Mezo, el cuarto a D. Pedro Basterrechea...” La concesión era por aquel verano.

En ese pleno el Alcalde manifestaba: “...Que conforme a la práctica seguida en años anteriores había acordado establecer un correo diario extraordinario por la mañana para la temporada de verano, por medio de peatón que hace el servicio ordinario por una peseta al día...”

Algunas veces los bañeros acaparaban los lotes para la colocación de las casetas de baño, provocando que otros las colocaran en zonas no autorizadas o de peligro: “...La Comisión de Playas indicaba en el pleno municipal que las casetas de baño de D. Andrés Zulaica de la playa de Las Arenas estaban situadas fuera de los lotes marcados en dicha playa según el bando, en un sitio donde fácilmente pudieran ocurrir desgracias por lo peligroso del punto. Además, teniendo en cuenta que D. Eladio Berriatua dueño del Balneario que en los últimos años ha venido ocupando con sus casetas de baño en nueve lotes, puede colocarlas holgadamente en ocho. Y considerando que no es justo dejar sin lote a D. Anrés Zulaica para colocar sus casetas por ser uno de los bañeros más antiguos de esta playa. Teniendo en cuenta que si aconteciera alguna desgracia donde las tiene puestas el Sr. Zulaica podría recaer alguna responsabilidad sobre esta corporación. Y que aún no se han señalado lotes fijos al dueño del Balneario, no puede reclamar el derecho a conservar los nueve lotes. Por todo ello este Ayuntamiento decide que sean quitadas de donde están las casetas del Sr. Zulaica colocándolas en uno de los lotes que en otros años ha venido usando el dueño del Balneario…”


En la próxima entrada de esta serie veremos cómo se celebraba la corrida de toros en la nueva Plaza de Algorta el día de San Ignacio.