jueves, 10 de mayo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -36-



En la anterior entrada veíamos cómo el cementerio de Algorta (La Campa del Muerto) se había quedado pequeño y cómo los vecinos pensaron en comprar un terreno cercano al cementerio, de propiedad particular, para ampliarlo. En esta entrada iremos viendo las relaciones económicas de Getxo y la Diputación.

Los pueblos de la provincia de Bizkaia desde antiguo venían aportando unas cantidades a la Diputación en concepto de Culto y Clero. Ya desde 1845 la Constitución española establecía que: “...La religión de la Nación española es la católica, apostólica, romana. El Estado se obliga a mantener el culto y sus ministros, siendo los municipios los encargados de sostener el culto parroquial...” En mayo de 1883, la institución provincial envió una circular a los municipios para exigirles que los Ayuntamiento debían de aportar las cantidades correspondientes. En concreto, el de Getxo estaba obligado a aportar a la tesorería provincial 11.237, 16 pesetas. Nuestro municipio contestaba a la Diputación que: “...«Según el arreglo parroquial corresponde pagar a esta anteiglesia por ese concepto 10.275 pesetas, debiendo permanecer en ella dos párrocos y cinco coadjutores, y que faltando un coadjutor a la parroquia de Santa María, este Ayuntamiento se ve perjudicado en el repartimiento realizado por dicha institución, por lo que solicita se modifique la cuota asignada a este Pueblo»...”
En esas fechas era D. Ignacio Arias, quien reclamaba para su propiedad los censos de los conventos de Santa Clara de Portugalete y de la Capellanía de Lekumberri, que era quien venía cobrándolos.

Así mismo las caserías de Garayena Nueva del barrio de Usategi y Salsidua de la entonces Vega de Fadura trataban de ser inscritas en el Registro de la Propiedad por D. Miguel Antonio de Ibarguren.


El 7 de junio de 1883 el representante de la Compañía “Direct Spanish Telegraph”, D. José Aparicio Fernández residente en Madrid, solicitaba al Ayuntamiento de Getxo un terreno de 40 metros cuadrados para establecer una caseta habitable en Las Arenas, en el punto donde se encontraba amarrado el cable Inglés. Dicha caseta estaba situada: “...«En la faja de terreno de treinta metros de ancho, situada al Este entre la carretera que desde Algorta se dirige al barrio de Las Arenas, y las posesiones de D. José Niceto de Mezquiza»...” La misma tenía una habitación al costado para ser habitada por el peón caminero encargado de la custodia de dicho cable. El consistorio autorizó dicha instalación, condicionándola a que si algún día la Compañía del Cable abandonaba aquel edificio, el suelo pasaría de nuevo a manos del Ayuntamiento.

Las obras del camino al cementerio de San Nicolás, que habían sido realizadas por el contratista D. Juan Bautista Eguía, y que al decir de su cuantía no habían sido muy importantes, tan solo costaron 16,50 pesetas, veían su finalización.

Otro de los temas que la corporación municipal trataba en esos días, a propuesta de varios vecinos, era la música. Entre los que se encontraba D. Maximo Llantada. Trataban de que el consistorio contratara a D. Ambrosio Meigoya para ocupar el cargo de maestro de enseñanza de solfeo para los niños de Algorta. Además, y como ya estaban próximos los exámenes finales de curso en las escuelas del municipio, acordaban repartir la misma cantidad a las cinco escuelas existentes en el mismo. El local en el que se instaló dicha escuela de solfeo fue en el antiguo salón de sesiones, comenzando a funcionar el día 18 de agosto de 1883.

Y en relación a la música, también fueron protagonistas en aquellos días los miembros de la Banda Municipal, que según el Ayuntamiento habían cumplido sus actuaciones del año, habiendo recibido el dinero estipulado para las mismas, que alcanzaba la cifra de 250 pesetas. Además fueron contratados para las actuaciones veraniegas, que iban desde el 24 de junio hasta el 30 de septiembre, en las que debían de tocar en las procesiones y festividades religiosas, así como en las noches de los meses de julio y agosto, por las que les iban a ser abonadas 500 pesetas.


A mediados de junio de 1883 se nombraba vigilante de la playa de Las Arenas, dependiente de la autoridad local del barrio, a D. Isidro de Inchaurtieta.

En el presupuesto económico de los años 1883-1884, se incluían las 104.195 pesetas que el Ayuntamiento recibió de la Tesorería de la Hacienda por los terrenos propios que habían sido vendidos. Para cuadrar el presupuesto el Ayuntamiento de Getxo tuvo que recurrir a empréstitos, que hubo que devolver, los cuales figuraban en una relación que el consistorio envió a la Diputación Provincial.

El 1 de julio de 1883 nombraba el consistorio a sus nuevos miembros. Al no existir ningún reglamento que fijara la forma de elección, lo hicieron mediante sorteo, quedando como sigue: Primer Edil D. Roque de Zabala, le seguían D. Pedro José Urquijo, D. Manuel Valle, D. Juan Bautista de Echevarria, D. Dámaso Ibarra, D. Ángel de Zabala y D. Manuel de Zalduondo. La misma contaba con otros ediles como D. Asensio Inchaurtieta, D. Andrés Larrazabal,

La distribución para las comisiones que se crearon, respondían a las siguientes funciones:

Hacienda e Instrucción Pública: D. Pedro José Urquijo, D. Ángel de Zabala y D. Dámaso Ibarra.

Fomento Deslindes, Policía Urbana y Rural: D. Asensio Inchaurtieta, D. Manuel Valle y D. Juan Bautista de Echevarria.

Regidor Interventor: D. Ángel de Zabala.

Cuidado de la Alhóndiga, toma de razón de vinos y otras bebidas, pan elaborado, leches, pesas y medidas de los establecimientos: Para este cometido acordaron repartirse las funciones, los ediles de dos en dos, durante los meses del año.

En la sesión municipal del 12 de julio de 1883 se daba cuenta del saldo existente a esa fecha de la Escuela de la Fundación de Niñas Pobres de San Martín de Algorta, el cual ascendía a 5.848,70 reales.

Y como todo no iban a ser saldos favorables, la nueva llega del Obispo de la Diócesis para visitar a sus administrados e impartir la Confirmación, el consistorio decidía preparase para el recibimiento. El cual se realizó mediante el lanzamiento de cinco docenas de volanderas (cohetes), la limpieza de las calles por las que iba a transitar el prelado, intervención de la Banda de Música Municipal y el alquiler de un coche del tranvía para que el séquito municipal pudiera acompañar al Obispo. Aquellos gastos fueron consignados en el capítulo de imprevistos.


En la próxima entrada veremos cómo en una sesión municipal se leía la solicitud del Club Náutico de Bilbao para que el Ayuntamiento de Getxo encabezara, “con alguna cantidad decorosa”, la instalación de una Estación de Salvamento de Náufragos en el Puerto de Bilbao. Y cómo la temporada de verano, que ya estaba llamando a la puerta, veía cómo la prensa local anunciaba la apertura de baños en el establecimiento de “Baños de Mar Bilbainos”.

domingo, 6 de mayo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -35-



En la anterior entrada veíamos los enfrentamientos entre los poderosos hacendados y el Ayuntamiento al tratar estos de pasar por encima del Consistorio, acudiendo a los favores del Gobernador. Y cómo en marzo de 1883 se anunciaba, con carteles colocados por el pueblo, la feria de ganado en la campa de Alango. En esta veremos cómo el cementerio de Algorta (La Campa del Muerto) se había quedado pequeño, y cómo los vecinos pensaron en comprar un terreno cercano a éste de propiedad particular para ampliarlo; y cómo el ganado pastaba por los jardines próximos al tranvía, en Las Arenas.

Para mediados de abril de 1883, los vecinos y concejales ya eran conscientes de que el cementerio de Algorta (Campa del Muerto) se había quedado pequeño, y pensaron en comprar un terreno cercano a este de propiedad particular para ampliar el cementerio, y para poder realizar: “...«un lugar independiente y decoroso para las personas que mueran fuera de la religión católica»...” Pero aquella obra para la que el consistorio pidió ayuda para abonar sus costes, a la Junta de Fábrica de la Parroquia de San Nikolás, no tuvo buena recepción por parte de ésta, ya que contestaron negativamente. Así que el Ayuntamiento informaba a la parroquia que sus pretensiones de que: “...«tras amortizar el coste de la obra, se adjudique todo el Campo-Santo a la parroquia, ya que además lo prohibía la Real Orden 17 de junio de 1863»...”

El 18 de abril era recepcionada la nueva Casa Consistorial de San Nikolas, tras recibir el certificado de que las obras estaban terminadas por el Maestro de Obras D. Francisco Ciriaco de Menchaca. Las obras habían sido realizadas por D. Domingo de Aurrecoechea.


A finales de abril de 1883 parece que el ganado pastaba por los jardines próximos al tranvía, en Las Arenas, incluido el recinto de las cocheras, por lo que el Ayuntamiento acordó prohibir que toda clase de rumiantes (vacuno, caballar, mular, cerda, lanar, y cabrío, así como aves) pastaran por los mismos. El barrio y sus jardines, al parecer, o eran un lugar de engorde para toda suerte de animales, o el Ayuntamiento previsor para no tener que repetir las ordenes del Bando de Buen Gobierno, incluyó a toda la cabaña de labor y corral del municipio. Algunos de aquellos ejemplares de ganado lanar, cómo los corderos y cabritos de leche del país, vivos, y según la clase y tamaño, se cotizaban de 4,50 a 6 pesetas la unidad.

Por esas fechas el responsable del cementerio de Santa María de Getxo, que estaba junto a la iglesia del mismo nombre, solicitaba al Ayuntamiento diverso material para realizar sus funciones, entre aquellos materiales se incluían: “...«un caco, una zarda-pala solida de treinta centímetros de ancho, compuesta de siete hojas y con intermedio medio centímetro de hoja a hoja, además de una sierra para corte de mangos de ataúdes»...”

El 10 de mayo de 1883, el consistorio se daba por enterado, de un oficio del Gobernador de la Provincia, mediante el cual se informaba que: “...«con fecha del cinco del corriente, manifestaba haber concedido a la Compañía del Cable Submarino, que representa D. José Aparicio Fernández, el establecimiento de una nueva línea telegráfica subterránea entre Bilbao y Las Arenas»...” La noticia era recogida por el “Noticiero Bilbaíno” la víspera.


El 10 de mayo el regidor D. Ángel de Zavala, refiriéndose a la Cofradía de Mareantes del Puerto, planteaba ante el pleno municipal: “…«Que ha llegado a su conocimiento que la Cofradía de Mareantes del Puerto de Algorta, que en virtud de no se que derecho, se deja abandonados a los intereses locales de este pueblo o a sus gremiantes, puesto que el día 8 del corriente mes, habiéndose reunido en la Comandancia de Marina de Bilbao en Junta, con el Comandante de Marina, quedo acordado que el servicio de abordaje, que ahora se viene haciendo con toda libertad y en mejores condiciones para los pobres navegantes de alta mar, y en particular para los de ultramar, en esa junta se había acordado que se realizara por turno entre los prácticos»...” Al parecer el fondo del conflicto estaba en que los mareantes de Algorta habían incluido una cláusula, que beneficiaba a los del Puerto y por la que: “...«Solo ellos harán ese servicio, sin ocupar a ningún remero no práctico, ya que lo dispuesto en la misma no admite más de dos jóvenes de la clase de no prácticos en la lancha, quedando así solo para ellos, ese patrimonio quedando un numero considerable de remeros de aquí sin trabajo, que hasta ahora era libre, y las gentes del pueblo ganaban su pan, por lo que siendo iguales vecinos los que quedan abandonados, que son la mayoría, ruego a mis compañeros se disponga lo que sea más conducente a los interese locales»...” Tras un encendido debate acordaron llamar al Mayordomo de la Cofradía para que expusiera lo acordado en la Comandancia de Marina de Bilbao.

En mayo de 1883 se acordaba realizar un camino peatil para el transito de los vecinos desde la casa del finado Sr. Hormaechea hasta la campa de Alango, que a su vez iba a ver cómo su superficie era adoquinada con piedra traída desde la playa de Arrigunaga. Trabajo que como decían en el acta iba a ser realizado por un experto cantero.

En mayo de ese año 1883, la utilización de los fuegos de artificio, que tanto gustaban a los vecinos, eran estudiados al recibir una oferta del pirotécnico bilbaíno D. Ciriaco de Berastegui, en la que se comprometía a quemar por 500 pesetas, en las próximas romerías de la localidad. Además dicho artesano se comprometía a dejar un número importante de fuegos a disposición del municipio, así cómo seis libras de pólvora y ocho docenas de voladores de diversas clases.

El 23 de mayo de 1883, y en vista de que el cementerio para los no católicos no prosperaba, el Gobernador Civil amenazaba a los ayuntamientos que no cumplieran la Real Orden del 28 de febrero de 1872: “...«Sobre la construcción en lugares bien cerrados, inmediatos los cementerios e independientes de ellos, para inhumar a los que mueran perteneciendo a religión distinta de la Católica»...” El Ayuntamiento de Getxo acordaba que: “...«Sin más dilación se construya cerca del cementerio de Santa María, en terreno perteneciente al municipio, un cementerio cercado, con una puerta, para enterrar, por ahora, a los cadáveres de las personas que fallezcan en esta Anteiglesia, perteneciendo a religión distinta de la Católica»...” Y como la obra, a decir del consistorio, era de mucha consideración, se formó una comisión encargada del proyecto compuesta por los ediles D. Roque Zabala y D. Asensio Inchaurtieta.


En esa misma fecha se recepcionaban las obras del tranvía entre la carnicería y el Casino (desde la casa de D. Cipriano de Urquiola hasta D. Antonio Arrigunaga) , en la entonces Calle de la Carretera”, actual Algortako Etorbidea. Las obras fueron realizadas por el contratista D. Manuel Learra.

Y como la celebración del Corpus, que era al día siguiente, era un fiesta de gran relevancia en el barrio de Algorta, el Alcalde D. Manuel de Zalduondo, invitaba a toda la corporación a asistir a la función religiosa y procesión, que se iba a celebrar en la iglesia de San Nikolas de Bari de Algorta. Solamente declinó la invitación D. Roque de Zabala, ya que como habitante del barrio de Santa María, iba a acudir a la celebración que con ese motivo se celebraba en dicho barrio de Getxo.

En la próxima entrada veremos cómo algunas reclamaciones del secretario municipal de Getxo alanzaban a edificios religiosos de Portugalete y Bilbao. Y la solicitud de la Compañía “Direct Spanish Telegraph” para establecer una caseta habitable en Las Arenas, en el punto donde se encontraba amarrado el cable Inglés.

miércoles, 2 de mayo de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -34-



En la anterior entrada veíamos la importancia que se daba a los fondos municipales Las necesidades de información administrativa y legal parece que anidaban en nuestro munícipes. También leíamos cómo trataba la prensa en agosto de 1882 al barrio de Las Arenas, del que decía que hacía veinte años, tan solo había en él no más que dos ó tres edificios, y aquella llanura era toda arenales y dunas sin ninguna vegetación. Y en ese año estaba cubierta de bosques y Jardines frondosos, entre los que se alzan multitud de lindos y suntuosos edificios. En esta veremos los enfrentamientos entre los poderosos hacendados y el Ayuntamiento al tratar estos de pasar por encima del Consistorio, acudiendo a los favores del Gobernador. Y cómo en marzo de 1883 se anunciaba, con carteles colocados por el pueblo, la feria de ganados en la campa de Alango.

Los enfrentamientos entre los poderosos hacendados y el Ayuntamiento seguían repitiéndose al tratar, éstos, de pasar por encima del Consistorio, acudiendo a los favores del Gobernador. El 28 de diciembre de 1882 D. Fernando Mieg, que en julio de 1865 había adquirido uno de los terrenos de Las Arenas, solicitaba al Gobernador permiso para: “...«elevar 5 litros por segundo del rio Gobela a fin de regar la finca Sagarra-Barrena de mi propiedad»...” El Ayuntamiento de Getxo se opuso alegando que: “...«los ganados no podrán abrevar, impedirán que las lavanderas acudan a sus orillas, no pudiéndose utilizar las aguas para beber y uso doméstico, no pudiendo desarrollar su industria las tejeras e impedirá que los dueños de terrenos de Santa Eugenia puedan regar sus fincas»...”

Y finalizaba el año con un acto, que seguro que a los implicados no gustó excesivamente, el “Sorteo de Mozos” para el remplazo del ejército del año 1883. Entre los llamados a quintas aparecían nombres conocidos en el barrio: Luis Arondo, Santiago Luis Saitua, Eduardo Sarria, Juan Bautista Larrinaga, Hilario Aguirrechu, entre otros.

En la próxima entrada veremos la llegada del nuevo año, 1883 con sonsonetes cuarteleros referidos a los suministros de materiales bélicos, hechos por el consistorio durante la última Guerra Carlista


En la anterior entrada vimos las necesidades de información administrativa y legal que anidaban en nuestros munícipes, y cómo eran tratados los impuestos sobre la sidra. En ésta veremos la llegada del nuevo año, 1883, con sonsonetes cuarteleros referidos a los suministros de materiales bélicos hechos por el consistorio durante la última guerra. Y los conflictos con la Cofradía de Mareantes del Puerto de Algorta.

Y así comenzaba el año 1883, con sonsonetes cuarteleros, referidos a los suministros de materiales bélicos, hechos por el consistorio durante la última guerra a las tropas del Gobierno (a los Liberales), que habían sido suministradas por el vecino de Madrid D. Baldomero Burreros.

Entre las obras que se iban a acometer nada más empezar el año estaban la Plaza y calles de Las Arenas, un lavadero cubierto en el río Gobela en el punto llamado Lejarreta. En enero de 1883 se acordaba establecer el sistema métrico decimal en el Matadero de Algorta.

Y para que no quedaran dudas de la religiosidad del barrio, se ordenaba hacer los listones para colocar las tablillas con las láminas del Antiguo Testamento en la Escuela de Niñas de Santa María de Getxo. Y como no fuera que las iras divinas descargasen sus rayos celestiales, el 25 de enero el consistorio encargaba a D. Julián Torre la colocación de un pararrayos en la torre de la iglesia de Andra Marí.


A mediados de febrero de 1883 eran varios los vecinos de Las Arenas quienes ofrecían al Ayuntamiento la cantidad de 27.000 reales para arreglar la calle que iba desde la carretera, junto al Balneario de Baños de Mar Bilbaínos, a la capilla de Santa Ana. El proyecto quedó encargado al maestro de obras D. Francisco Ciriaco de Menchaca.

Para cumplir la orden del Gobierno Civil, del 19 de febrero de 1883, que demandaba: “...«la construcción de un lugar independiente al cementerio para enterrar a las personas que fallezcan fuera de la religión Católica»...” El consistorio acordaba estudiar la ampliación del cementerio de San Nikolás, y la construcción del citado recinto para los no católicos.

El 19 de marzo de 1883 se anunciaba con carteles colocados en el pueblo la feria de ganados en la campa de Alango. Y aunque no era el caso, en esos días, las pruebas de bueyes que estaban prohibidas, demandaban el interés de la prensa: “...«por el gobierno civil de Vizcaya se prohibieron las repugnantes pruebas a que se sometían en nuestros feriales las yuntas de bueyes, pruebas que consistían en hacer arrastrar a los pobres animales, a fuerza de gritos, rejonazos y palos, enormes piedras cuyo peso era cuando menos doble del que buenamente podían arrastrar las yuntas…, las pruebas no eran más que pretexto para las apuestas y, a decir de la prensa, levantar las más bajas pasiones de crueldad contra los animales...»” A pesar de ello, varios municipios del interior de Bizkaia recogían firmas para levantar la prohibición.


A finales de marzo se trataba sobre un documento de propiedad de las casas denominadas Goñi-bekoa nueva y vieja, presentado a requerimiento del consistorio por D. Juan Antonio de Goñia, el cual adjudicaba la propiedad de la campa llamada “Goñí” a la primera casa. No obstante el Ayuntamiento se reservaba el uso de la misma, si lo consideraba conveniente.

Y como la custodia de los fondos municipales era cosa importante, el 29 de marzo, el consistorio adquiría a “Gostcher y Cª de Bilbao” una caja de hierro, cuyo precio fue de 880 pesetas, reforzada por tres cerraduras, no fuera que alguien habilidoso pudiera abrir alguna.

En la próxima entrada veremos cómo para mediados de abril de 1883, los vecinos y concejales ya eran conscientes de que el cementerio de Algorta (Campa del Muerto) se había quedado pequeño, y pensaron en comprar un terreno cercano a éste, de propiedad particular, para ampliarlo. Y cómo para finales de abril de 1883, ante la invasión de ganados que pastaban por los jardines próximos al tranvía, en Las Arenas, incluido el recinto de las cocheras, el Ayuntamiento acordó prohibir toda clase de rumiantes en la zona.

lunes, 30 de abril de 2018

PRIMERO DE MAYO



Primero de mayo, conocido como el “Día de los Mártires de Chicago”, y cuyo origen está en las luchas que sindicalistas americanos desarrollaron en 1886 para reivindicar la jornada laboral de 8 horas. Iniciada con la consigna de: “...«Obreros, que vuestra consigna sea: ¡Cobardes a la retaguardia! ¡Hombres al frente!»...” Pronunciada por August Spies, provocaría que fechas más tarde cinco de ellos fueran ahorcados. A partir de esa fecha todos los trabajadores del mundo celebran su día de reivindicación más popular.

Un día de lucha, no de descanso. Y que en nuestro Pueblo nace desde las entrañas de Triano, antes yermos despoblados, donde la explotación del mineral del hierro hizo crecer un potente movimiento obrero, ya desde los inicios de 1880. Cuyos vecinos en mayo de 1883, en una carta enviada a la prensa, presentaban como: “...«Una numerosa población diseminada por aquellos montes, que no podía permanecer más tiempo privada de los derechos de ciudadanía, viviendo como parías, en medio de una sociedad cuyas cargas levantaban sin opción a participar de ninguno de sus derechos»...” Y que años más tarde ,en 1885, en el mismo medio de difusión decían, con motivo de la llegada de las elecciones: “...hoy que un honrado trabajador se ve obligado a elegir entre votar por el candidato que el amo le indica, o que este le ponga de patitas en la calle...” En esas condiciones de vida, no iba a ser raro que desde esas minas partiera toda la lucha que la clase obrera iba a desarrollar años más tarde.

Como decía en 1887, al referirse al primero de mayo, un escritor: “...«Es el día en que la clase trabajadora, los desheredados, las victimas de todas las iniquidades sociales, se reúnen para demostrar a la clase opresora la justicia de sus pretensiones»...”

Y es precisamente hoy, en que los derechos de los trabajadores se ven pisoteados con jornadas abusivas, con salarios de miseria, con condiciones de trabajo cada vez más leoninas, que esta fecha toma cada vez más sentido. Para luchar y reivindicar, derechos que ya teníamos, y que estos gobernantes han hecho retroceder, el derecho a salarios dignos, a contratos dignos, a pensiones dignas.


!GORA MAIATZAREN LEHENA!

!VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

miércoles, 25 de abril de 2018

NAUFRAGIOS EN LA RÍA, EL TOÑIN



La mayor parte de los naufragios en nuestra costa, en la de Getxo, a lo largo de la historia se produjeron en la temida barra de Portugalete, algunos en nuestras playas o en la Galea. ¿Pero cuantos naufragios se produjeron en la ría?. Esa es una pregunta que poco a poco trataré de contestar.

Desde aquellos primero naufragios, de los que se tiene conocimiento, como el Bretón “San Agustín” 1730, el Francés “La Genoveva” 1735 o la “Juan y María” de 1753, hay uno de ellos que hacia la mitad de la Segunda República Española, dejó huella, incluso fotográfica, de nuestra ría.

Se trata de un vapor construido en 1889 en los astilleros de J. Fullerton, en Paisley (Escocia). Medía 31,66 metros de eslora, 6,23 de manga y 2,56 de puntal, con un calado a toda carga de 11 pies, a popa. Desplazaba 160 toneladas, siendo de 59 el tonelaje neto, y estaba provisto de una máquina de alta y baja presión de 35 caballos efectivos, con una marcha normal de siete a ocho millas hora. A lo largo de su vida tuvo varios nombres, desde el inicial Amy, que en 1922 cambiaría por “Toñín García”, aunque se le conociera más habitualmente con el primer nombre “Toñín”.


Perteneció a una flota llamada “María Cruz”, cuyos barcos pertenecían a la Casa armadora de D. Francisco García, de Bilbao y Santander. Barcos que eran conocidos con el nombre de “los Marías”. Desde el año 1922 pasó a ser propiedad de la Compañía “Vapores Costeros, S. A.”, domiciliada en Bilbao. Se dedicaba al servicio regular de mercancías entre Pasajes, Rivadeo y puertos intermedios del Cantábrico.

El 23 de marzo de 1934, toda la prensa local y la del Estado recogían en sus páginas, el naufragio del “Toñín”: “...A la una y cuarto de la madrugada de ayer naufragó en Las Arenas, yendo a montar sobre la escollera del muelle del Relleno, frente al monumento en construcción a Churruca. El vapor español "Toñín", de matrícula de Bilbao, perteneciente a la Empresa "Vapores Costeros, S. A.", presentada por los consignatarios Sres. Acha y Arregui, de la plaza Uribitarte....”

El relato del inicio del naufragio lo realizaba el patrón del vapor, D. Paulino Fernández Jardón a pie de escenario: “...Salimos de Santander, próximamente a las ocho de la noche, llevando a bordo ciento veinte toneladas de carga general, entre ellas setenta y nueve de café y cacao, procedentes de Centro América, transbordadas en Santander del trasatlántico francés "Cuba", con destino al comercio de Bilbao...”

Durante todo el día el fuerte Noroeste reinante, con algunas ráfagas de Norte, provocó un temporal durísimo. Para hacerse una idea de la situación en la ría, baste recordar que: “...era tal la violencia del viento, que a las nueve de la noche se podía observar cómo el transbordador del puente de Bizkaia, detenido en el muelle, era mecido por el vendaval…” El temporal provocó que varios buques tuvieron que entrar de arribada forzosa y suprimir la salida algunos de los que pensaban hacerse a la mar.

Tras una travesía, en la que navegaron con un fuerte viento del noroeste, y mar gruesa, a pesar de que la tempestad parecía echar una partida a la muerte, el barco soportó admirablemente, probablemente debido a sus excelentes condiciones marineras, los envites de las olas. A las once y media avistaron la luz de la Galea, embocando el puerto exterior sobre la una menos, coincidiendo con la hora de la bajamar.

Enfilada la ría, y al llegar a la altura del inicio de la mojojonera de Las Arenas, falló de repente el guardín de estribor, lo que provocó un brusco giro del timón a la banda contraria. Ese giro ocasionó que el barco diera una brusca guiñada, virando a babor, yendo en un momento sobre las peñas de la escollera del muelle, en el lugar llamado el relleno de Churruca. Fruto del choque contra las rocas, a flor de agua se veían la proa y parte de la chimenea y del puente.


El patrón, tan pronto como el barco quedó sin gobierno, comprendió que de nada serviría intentar guarnir un aparejo para gobernar a popa, porque el ancho de la ría no permitía realizar la maniobra a tiempo. Rápidamente ordenó a su tripulación que tratara de alcanzar la orilla, y al maquinista D. Francisco Antonio Fontao, que apagara los fuegos y abrir los escapes de vapor para evitar que la caldera hiciera explosión. Al quedar el barco encaramado de proa sobre las peñas, muy cerca del muelle, facilitó que los siete miembros de la tripulación pudieran alcanzar tierra. Durante todo el día, fue incesante el desfile de curiosos para ver la situación en que había quedado el vapor siniestrado.

Enseguida llegaron las primeras ayudas. El subdelegado de marina les acompaño hasta el Hotel Antolín, situado en la Plazuela de Las Arenas (la del Puente Bizkaia actualmente), donde quedaron hospedados y se realizaron las primeras tomas de datos sobre el accidente. Para más tarde, al llegar los consignatarios del vapor, trasladarse a Bilbao.

La carga que transportaba el “Toñín” sobre la cubierta, bocoyes de vino, bidones de aceite, cajas con latas de petróleo y otros efectos, fueron recogidos, algunos en la playa de Las Arenas y otras zonas próximas, desde donde fueron llevados a un almacén, permaneciendo bajo la custodia de los carabineros.


Días más tarde, aprovechando la mejoría del tiempo, el casco del vapor “Toñin” fue revisado por un buzo, comprobando que el mismo, al quedar apostado sobre las rocas, había sufrido abolladuras en algunas planchas, presentando abierta una vía de agua, que por fortuna, no era tan extensa como se temía en un principio. Por lo que decidieron empezar a alijar la carga, para hacer una taponadura provisional en el casco, y si el tiempo lo permitía, tras terminar el alijamiento, intentar levantarlo por medio de la grúa flotante de la Junta de Obras del Puerto. Una vez puesto a flote con el auxilio de un remolcador fue conducido a la playa que se extendía al fondo de la Dársena de Galdames en la jurisdicción de Sestao, donde se procedió a su reparación.

De aquel naufragio dieron cuenta varios periódicos bizkainos: “El Noticiero Bilbaíno”, “El Nervión”, “Euzkadi”, “La Gaceta del Norte”, “El Pueblo Vasco” Y “La Tarde”. También lo hicieron otros del resto del Estado como “La Vanguardia” de Cataluña, y los diarios madrileños: “Luz”, “La Libertad”, “Ahora” y “Siglo Futuro”. Pero como decía uno de aquellos diarios que informaron sobre su hundimiento, lo más importante de aquel echo fue: “...«Que se salvó toda la tripulación»…”


domingo, 22 de abril de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -33-



En la anterior entrada veíamos cómo varios vecinos de Las Arenas se dirigían al Ayuntamiento solicitando permiso para construir un camino arbolado desde las casas de D. Álvaro García y de la Sra. viuda de Anduiza hasta enlazar con la calle que se dirigía a la Capilla de Santa Ana. En esta veremos la importancia que se daba a los fondos municipales, y las necesidades de información administrativa y legal parece que anidaban en nuestro munícipes. Y cómo trataba la prensa en agosto de 1882 al barrio de Las Arenas, del que decía que hacía veinte años, tan solo había en él no más que dos ó tres edificios y aquella llanura era toda arenales y dunas sin ninguna vegetación. Y en ese año estaba cubierta de bosques y Jardines frondosos, entre los que se alzan multitud de lindos y suntuosos edificios.

A mediados de noviembre de 1882 se nombraba como depositario de los fondos municipales a D. Juan Manuel de Ugarte, vecino y propietario con casa en la calle Carretera de Algorta (Actual Algortako Etorbidea), y lo hacía siendo responsable subsidiario con: “...«todos sus bienes habidos y por haber para el cargo de depositario»...”

A final de noviembre de 1882 las necesidades de información administrativa y legal parece que anidaban en nuestro munícipes, puesto que tomaron la decisión de realizar la compra de varios libros, entre ellos estaban: El “Diccionario General de Formularios”, “Derecho Administrativo Provincial y Municipal”, “Manual de Procedimiento Administrativo de Apremio”, la entonces novísima ley de “Aguas Puertos y Canales “, el Manual de Legislación de Montes y Policía Rural”, la “Constitución del Estado” del 30 de junio de 1876, el “Manual de Caza y uso de Armas” y el “Diccionario de la Academia”.


Así mismo el primer teniente de Alcalde proponía al pleno que se tomara en consideración el arreglo del camino al Campo Santo de Algorta, y que fuera el sacristán de San Nikolas, quien se hiciera cargo de las llaves de la puerta de hierro que daba acceso a dicho recinto.

La sidra era otro de los temas a tratar por el consistorio. A finales de noviembre el vecino de Las Arenas D. José María de Aramberria, enviaba una solicitud al Ayuntamiento para que se les aliviaran los impuestos que sobre esta bebida se venían aplicando. El Consistorio accedió a sus demandas y se rebajó un quince por ciento por vía de merma a las barricas que dicho vecino tenía en su bodega de Las Arenas, y que la destinada a la exportación pagara, por cada vez, un cuarto de pipa como impuesto.

Y a pesar de que como decía la prensa en agosto de 1882: “...«Hace veinte años aun no había en las Arenas más que dos ó tres edificios, y aquella llanura era toda arenales y dunas sin ninguna vegetación. Hoy la cubren bosques y Jardines frondosos, entre los que se alzan multitud de lindos y suntuosos edificios»...” Entre algunos de sus habitantes, sobre todo los más hacendados, estos encabezados por D. Ezequiel Aguirre, a todas luces promotor de la gran urbanización que se iba a desarrollar en esos arenales, surgía una demanda, que ya había tomado cuerpo en julio de ese año, y que en diciembre de 1882 volvía a ser tratada por nuestros ediles: “...«Numerosos vecinos y propietarios del barrio de Las Arenas, teniendo presente que ninguna mejora se ha podido realizar en aquel barrio, debido a la escasez de recursos en obras de mejora de la plaza y calles, las cuales darían impulso para que la edificación se desarrollase con mayor escala en el barrio naciente»...” Solicitaban al consistorio que se abordase la mejora de calles y plaza de dicho barrio. El Ayuntamiento acordaba dirigirse a la Delegación Provincial de Hacienda, a fin de que con los recursos de la venta de propiedades comunales se atacaran aquellas demandas.


A mediados de diciembre de 1882 terminaban los exámenes en uno de los centros de enseñanza de Algorta, “La Purísima Concepción”. Las actas municipales y la prensa recogían la noticia: “...«Han terminado los exámenes en el colegio de la Purísima Concepción, dirigido por la señorita Dña. Carmen Gómez. Los mismos se realizaron bajo la atenta mirada de D. José de Ansoleaga, teniente alcalde y D. Martín Retana cura párroco. La gran influencia de la iglesia se hizo sentir en los mismos, ya que el primer temario consistió en Historia Sagrada, catecismo y moral cristiana, que presentó la directora del centro, comprendiendo ser estas materias las ramas más importantes de la educación cristiana. El señor cura párroco empleó dos horas en preguntas sobre el tema, las niñas jóvenes educadas, hablan con viveza al sentimiento, preparan y conducen el corazón a seguir con decisión y entusiasmo los derroteros y caminos de la virtud. En Historia y Aritmética llenaron su cometido»…” Finalizaban alabando a la directora por: “...«el celo y firme carácter derramado en el corazón de las jóvenes el suave aroma de las virtudes»...” En definitiva, todo un compendio de la moral y conocimientos de la época.

Y como las cosas de la próstata no eran asuntos menores en esos días, el Ayuntamiento, preocupado por las evacuaciones de sus vecinos, encargaba al Arquitecto bilbaíno D. Martín Guridi que: “...«Sin pérdida de tiempo hiciera todo lo posible para colocar un meadero decente en la plaza de Las Arenas»...”

Llegábamos al fin de año, y ya próxima la navidad, nuestros ediles decidían celebrar la natividad acudiendo al banco de la presidencia de la iglesia de San Nikolas de Bari de Algorta.

Hasta en esas fechas las obras avanzaban a buen ritmo, esta vez era la fuente del punto de Santa María denominado “Chacharro”, la llamada a servir a los vecinos del barrio para el abastecimiento de agua. El 28 diciembre de 1882 se plantaban tamarindos en el monte y barranco de Ereaga.


En la próxima entrada veremos los enfrentamientos entre los poderosos hacendados y el Ayuntamiento al tratar estos de pasar por encima del Consistorio, acudiendo a los favores del Gobernador. Y cómo en marzo de 1883 se anunciaba con carteles colocados por el pueblo la feria de ganados en la campa de Alango.

miércoles, 18 de abril de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO19 EN GETXO -32-



En la anterior entrada veíamos que, estando ya encima las fiestas locales, se trabajaba para darles gran vistosidad con festejos populares, quema de vistosos fuegos artificiales y toros embolados. Otro de los atractivos de las fiestas iban a ser las regatas Internacionales del Club Náutico de Bilbao, que se celebraron en ambas márgenes de la ría. En esta entrada veremos cómo varios vecinos de Las Arenas se dirigían al Ayuntamiento solicitando permiso para construir un camino arbolado desde las casas de D. Álvaro García y de la Sra. viuda de Anduiza hasta enlazar con la calle que se dirigía a la Capilla de Santa Ana.


A primeros de octubre de 1882 varios vecinos de Las Arenas se dirigían al Ayuntamiento solicitando: “...«permiso de esta corporación para construir a costa de los mismos, un camino arbolado desde las casas de D. Álvaro García y de la Sra. viuda de Anduiza, hasta enlazar con la calle que se dirige a la Capilla de Santa Ana»...” El consistorio accedió con la condición de que el camino fuera de propiedad municipal y se realizara de acuerdo con las indicaciones del maestro de obras D. Francisco Ciriaco de Menchaca.

Como en todas las épocas los pequeños diablillos de Algorta, durante las fiestas de julio y agosto, se habían dedicado a romper unos farolillos de papel, que el Ayuntamiento había colocado para engalanar las zonas festivas e iluminar las mismas. Así que a los pequeños alborotadores, la autoridad municipal impuso unas multas para resarcir sus destrozos. Multas que en la totalidad alcanzaron los 123 reales.


En octubre de 1882 se encontraba acuartelado en el Fuerte las Canteras de Aiboa, el 5º Regimiento de Artillería. El consistorio venía suministrando al regimiento pan y aceite de forma regular, por lo que el Ayuntamiento decidió reunir todos los recibos firmados por el responsable del acuartelamiento para reclamar a la administración militar el pago de los suministros.

En esas fechas, la maestra de la Fundación de Niñas Pobres de San Martín solicitaba al Ayuntamiento, diferentes libros y objetos para la enseñanza. Por lo que el consistorio decidió enviarle media docena de paquetes de polvos para hacer tinta, otra media de cajas de plumas, además de hilo blanco; así mismo autorizaba a la maestra, con cargo al municipio, a suscribirse al periódico “La Guirnalda”. Este periódico que se publicaba quincenalmente, se empezó a editar en 1867 por el profesor de estudios católicos de Madrid D. Vicente Oliveras, para “ampliar la cultura de la mujer” sobre las bases de la propiedad y el catolicismo más acendrado. Y como decía en su portada estaba destinado “Al bello Sexo”. Sus artículos recogían figurines, patrones y bordados; el precio de la suscripción era de 7 pesetas al trimestre.


Para finales de octubre de 1882, el responsable del mantenimiento de los faroles de Algorta era D. Matías Cuevas, el cual desempeñaba su cargo por ocho reales diarios. Al parecer esa cantidad no era suficiente para su sustento por lo que solicitaba al consistorio que: “...«Se le cedan sin pago las latas vacías donde trae la esencia para el alumbrado»...”

Los derechos de abacería de aquel mes de octubre, por degüello de cerdos, había supuesto para las arcas municipales la cantidad de 2359 reales.

A principios de noviembre de 1882 la estrada de Píñaga, debido a los derrumbes ocurridos en los terrenos circundantes como consecuencia de las fuertes lluvias acaecidas, se encontraba intransitable. Uno de los vecinos, D. Ramón de Guerediaga, que habitaba en Piñaga-Erdikoa, solicitaba ayuda al consistorio para reparar dicha estrada. El Ayuntamiento acordaba reparar aquella estrada junto a las que conducían a los caseríos de Telletxe y Elorri.

El 3 de noviembre de ese año era nombrada maestra de la Escuela de primeras letras de Santa María de Getxo Dña. Andresa Goñi y Zabalza

Días más tarde, el 9 de noviembre, se daba curso a una petición de los testamentarios de Dña. Francisca Antonia de Mugica, que presentaban D. Luciano de Alday y D. Jose E. de Gorrondona, reclamando el pago de 50.000 reales, que adeudaba el Pueblo de Getxo a dichos testamentarios.


Por otro lado, los primeros vigías del Semáforo de la Galea D. Miguel Morales (Jefe del Semáforo) y el segundo vigía agregado D. Ricardo Sarachaga y Arteaga, solicitaban ser exentos del pago de derechos municipales de consumo. El 12 de octubre se había abierto al público dicha estación electro-semafórica.

A mediados de noviembre se trabajaba en la ejecución de los desmontes y terraplenes de los solares del barrio de Algorta que llamaban de “Alangüetas” para realizar las rasantes de las calles para edificar en dichos solares. El consistorio pedía a los propietarios de esos terrenos que tapiaran los limites de sus propiedades a fin de hacer que las obras de rasantes fueran: “...«Más perfectas y evitar cuestiones de deslindes»...” A la vez se proyectaba realizar una carretera desde Amorotoena (junto a la plaza de Jardingana) hasta el barranco del Castillo, en el punto denominado Arrigunaga. Formaban parte de esas obras la continuación de las que se estaban realizando desde el Casino hasta Jardingana, que iban a continuar hasta San Martín. También en dicho proyecto se incluía otra que iba desde la encrucijada de Jauregi hasta la Iglesia de Andra Mari, en Getxo.

En la próxima entrada veremos la importancia que se daba a los fondos municipales y las necesidades de información administrativa y legal parece que anidaban en nuestro munícipes. Y cómo trataba la prensa en agosto de 1882 al barrio de Las Arenas, del que decía la prensa que hacía veinte años, tan solo había en él no más que dos ó tres edificios, y aquella llanura era toda arenales y dunas sin ninguna vegetación. Y en ese año estaba cubierta de bosques y jardines frondosos, entre los que se alzan multitud de lindos y suntuosos edificios.