miércoles, 7 de julio de 2021

LOS SECRETOS DE LA ANGUILA Y LA ANGULA-I-

Todos hemos oído hablar de las Anguilas y las Angulas, algunos hasta hemos probado ese exquisito majar, pero: ¿Qué son la Anguila y la Angula; cuál es su origen, de donde proceden; cuál es su periplo vital; desde cuando se sabe de ellas; dónde están los caladeros de ambas en nuestro Pueblo; cómo se pescan, con que artes; cómo se cocinan? A todas estas preguntas trataré de dar respuesta.

La Angula: Es una extraña criatura, que cuando tan solo tiene dos centímetros, emprende un lago viaje desde el Mar de los Sargazos hasta los ríos de Europa. En ellos tendrá una vida que sitúan entre 5 y 20 años. En ese mar del Caribe, descansan a una profundidad de 400 y 500 metros. En sus salinas aguas, las hembras, expulsan sus huevos por medio de contracciones abdominales, mientras los machos se encargan de fecundarlos. Con las aguas templadas, a una temperatura de aproximadamente 20ºC, los huevos se desarrollan con gran rapidez, surgiendo de ellos las diminutas larvas, poco más de un milímetro, transparentes como el cristal, son las angulas. Una vez que nacen los adultos que ya han cumplido su misión reproductora mueren.

Más tarde, los diminutos alevines de angula se agrupan en grandes bolas, que utilizan como sistema de defensa contra sus depredadores, y cruzaran el océano Atlántico rumbo al rio del que antes partieron sus progenitoras.

Tras llegar a nuestras cuencas, al cabo de tres años, las minúsculas angulas que partieron del Caribe con tan solo un milímetro, ya habrán alcanzado 6 cm y su color se habrá tornado completamente blanco. Es en ese momento cuando comienzan a remontar los ríos. Este fenómeno acontece entre los meses de noviembre a diciembre y se prolongara hasta finales de abril.

En ese intervalo sufrirán dos metamorfosis antes de hacerse adultas. La primera se producirá cuando se acercan a las costas europeas, allí se transforman en angula. La segunda se producirá cuando se llegan a su fase de maduración y migración reproductiva, según una investigación sobre esta especie de un instituto Murciano: “…Entonces los cambios estructurales que se producen están relacionados con el aumento de la actividad natatoria y comienza a adquirir tonos plateados por los laterales, que se extienden hasta la cola. Posteriormente, se oscurece tanto por los laterales como el dorso. Los ojos, que antes eran pequeños y redondos, crecen y los flancos se vuelven más pronunciados. En esta nueva fase se le denomina anguila plateada. Al empezar la migración, la anguila plateada, ya sea macho o hembra, deja de comer, atrofiándose su sistema digestivo y dedicando enteramente sus recursos energéticos a la maduración gradual de las gónadas y a la larga migración de regreso, parcialmente estudiada, mediante la que se dirigen a las zonas donde desovan y mueren, ya que no hay pruebas de supervivencia posterior…”


Es esta una especie con un ciclo vital a la vez complicado y fascinante, que pasa la mayor parte de su vida en las aguas continentales de Europa (ríos, lagunas y áreas de agua dulce y salada). En la última fase de su vida iniciarán un viaje de regreso al mar de los Sargazos, siendo este el único lugar donde realiza la reproducción de la especie.

Su lugar de nacimiento, el mar de los Sargazos, está situado en el Océano Atlántico, frente a la costa este de los Estados Unidos y es descrito como de forma ovalada. Recibe su nombre de un alga flotante llamada “Sargassum”. Esta alga se reproduce en aguas abiertas en lugar de reproducirse en el fondo del mar. Es un mar de alta salinidad y bajo en nutrientes. Es la cuna de la especie que voy a traer a esta página. En el desovaran dos tipos de anguila, la americana “Anguilla Rostrata” y la Europea “Anguilla Anguilla” (nuestra Angula).

Sobre estas especies han hablado filósofos, prensa y la tradición popular, a veces con reflexiones contradictorias sobre su origen, y de forma más placentera por su valor gastronómico.

Sobre las anguilas decía Aristoteles: “…La mayoría de los peces tienen huevos y desovan. Sin embargo la anguila, explicaba el filósofo, es una excepción. No es ni hembra ni macho. Ni pone huevos ni se aparea. Afirmaba de un modo absolutamente categórico que el cuerpo de la anguila nunca aloja huevos, y que quien afirme lo contrario no las ha estudiado con minuciosidad suficiente…” En Gipuzkoa y Rioja llaman “Rabincha” a la cría más desarrollada de la angula.

En 1778 a Juan Laglance (viajero italiano) le llamó la atención la calidad de las angulas. Entre la amplia relación de productos que degustó señalaba: “…A más pescado delicado y abundante y diversidad de ellos que traen de la mar, tienen en la ría algunos, y con especialidad hacen su delicia en invierno las angulas, que son pescados muy pequeños, pero delicados y abundantísimos el tiempo que dura…”

Por otra parte, en la Villa de Don Diego, en el Siglo XIXI, crearon un lexicón en el que hablando sobre la angula, también conocida como “Txitxardin”, decía: “…Son unos pececitos gruesos, como cañones de paloma y de tres pulgadas de largo, que se tornan blancos después de ser cocinados. Su pesca es nocturna, lenta y penosa, pues se verifica en la peor estación del año, en lo más crudo del invierno…”


Sobre los anguleros, a finales del Siglo XIX, el día 13 de mayo de 1894, comentaba en un artículo de prensa en el diario “El Nervión”, “Un Chimbo”, : “...En el mes de las sordas y los sabañones.... Avecinase la noche, fría como un carámbano y oscuro como la boca de lobo Empieza a caer el sirimiri....Flanqueando ambas orillas del manso Nervión, se deslizan por centenares, vigorosas y fantásticas sombras....Llevan al hombro el pesado lanzón terminado en una especie de rodela y en su diestra el objeto luminoso que flamea y billa....Son los Anguleros, que se dirigen a tomar posiciones...” Respecto a los lugar referidos de pesca contaba el articulista: “...Los más clásicos, los que asientan su reales en la Isla y los Caños, tienen sus “arris” predilectos, y se han respetado siempre como propiedad usufructuaria entre la gente del barrio. Las margenes del río, desde el puente de San Antón hasta la Salve, presentan un sorprendente golpe de vista, en sus orillas oscilan mil luces marcando sus orillas. Y como el oficio requiere calma y el frío arrecia, pasan engañándolo de trago en trago mientras cantan:

Chir, chir, chir, las angulas al cedazo

han de venir... Con su linterna van a la taberna,

con su farol van al obrador

!Anguleros, anguleros, tengáis, valor!

Mientras, ellos, se retiran poco antes del amanecer...”


Su pesca se ha llevado a cabo desde tiempos remotos en la desembocadura de los ríos y en ellos mismos. En nuestro caso en el rio Gobela y los remansos del Abra. Es esta de una actividad de invierno, ya que se practica durante los meses de diciembre y enero, siempre de noche. Antaño se realizaba con la ayuda de un cedazo y un farol, la mayor parte de las veces se trataba de una caja metálica con paredes de vidrio en cuyo interior se coloca una vela; a medida que evolucionaban estos, la luz se creaba mediante faroles de carburo; en la actualidad este artilugio ha sido sustituido por faroles eléctricos. El principal arte de esta pesca, el cedazo, ha tenido diversa formas, según la zona de pesca o el entender del angulero, desde los de formas rectangulares y ovaladas (como medio huevo) a cónicas.



El atuendo de los recolectores de tan delicado manjar ha ido variando con el paso del tiempo. Antaño iban cubiertos con capotes de agua, impregnados de aceite de linaza, la cabeza cubierta por un gorro de agua, cual gabarrero de la ría. Las ropas actuales son más ligeras e impermeables.

La angula y la anguila han sido y son unos ejemplares codiciados en la gastronomía vasca. Sobre el consumo de ambas especies decir que en el periódico municipal de Bilbao de diciembre de 1999 aparecía un artículo “Los Anguleros vascos tienen aparcados sus cedazos”, en él contaban: “…Cuándo se convirtió el bilbaíno en devorador de angulas es un misterio. Pero ya en 1775 el naturalista irlandés Bowles, tras varios meses de estancia en la Villa, escribió: «Las angulas son semejantes a congrios pequeños, y suben por la ría en multitud increíble; su grueso es como una pluma de paloma, su largo cosa de tres pulgadas, y su color blanco pálido: no tiene espina huesuda o vertebrosa como las verdaderas anguilas, se cogen á millones en las mareas bajas, se comen fritas y de varios modos, quince o veinte a la vez…”


La práctica de la pesca de esta especie, en sus dos transformaciones, ha dejado entre nosotros un reguero de pequeñas historias, de los lugares en los que se ha practicado la pesca de la Anguila y la angula, de las personas que realizan la misma en el río Gobela y sus tributarios. En su recorrido por la Anteiglesia de Getxo, al Gobela, se le irán agregando otros tributarios, entre ellos destacan los arroyos Kandelu, Bolue, Mimenaga, Txatxarro, Ubetu y otros.

Este río, “molesto” al parecer para algunos, ha sufrido también sus metamorfosis, modificando su trazado y desembocadura.



En la zona de Errotatxu (Santa María de Getxo) estaba: Isidro Basarte, del caserío Bidegane, era uno de los pescadores de anguilas: “…Cuando las aguas estaban turbias por haber llovido era el momento de la pesca. A él, le gustaban en salsa verde. Había tantas y tan grandes que en algunos molinos llegaban a anegar el acceso a sus ruedas…”


En la zona de Fadura, un conocido pescador de anguilas echaba sus línea, Celedoni Madariaga (El padre de Cele, el carnicero de la plaza de Torrene): “...Acompañado de su nieto, José Ignazio, a quien de vez en cuando llevaba como acompañante, practicaba la pesca de la anguila. Y mientras él espera la picada del las anguilas, su nieto se entretenía atrapando loinas, con un viejo paraguas que desplazaba contracorriente desde la ribera del río...” Algunas gentes de cierta edad recuerdan: “...A algún anguilero faenando, con aguaducho, en las orillas del Gobela a su paso por Algorta, en el lavadero próximo al puente, que cruza en la bajada de Salsidu, en el comienzo de la carretera Avenida de Simón Otxandategi, desde el lavadero hasta el campo de fútbol del Getxo. El lavadero servía de cobijo en el caso de que la lluvia fuese muy intensa...”



En la zona de la Vega de Santa Eugenia (Romo) estaba: Goio A., a quien solía acompañar su hijo Mikel, él era uno de esos pescadores de anguilas. Cuenta Mikel: “…Mi Aita, y yo solía acompañarle, cogía anguilas en el río Gobela, desde Ezequiel Aguirre hasta la altura de la Avanzada, en la llegada del túnel de desagüe del río, que están situados en la Playa de la Bola, algunas veces llegábamos hasta Jolaseta. Las pescábamos con una caña, provista de una línea de hilo bala, en cuyo extremo había una especie de rosario formado por gusanas de tierra (ver hoja explicativa). Cuando conseguíamos cogerlas, las depositábamos sobre un paraguas abierto para evitar que por su viscosidad escaparan. No había temporada de pesca, daba igual que fuera verano que invierno, lo era importante es hubiera llovido y el río bajara con aguaducho (riada), así, con las aguas turbias se podía capturarlas (Hoy su pesca está prohibida. A mi Aita le encantaban en salsa verde…”



Por mi parte, los recuerdos de mi niñez se agolpan en mi memoria: “...En los años 50, en el tramo del río Gobela, que va desde la calle del mismo nombre hasta la calle Prolongación Amaya, en la zona de Santa Ana, en los puentes que cruzaban este río, era habitual ver a los anguileros provistos de su caña de pescar. No recuerdo sus nombres pero si sus maniobras para coger aquellos latiguillos escurridizos. De aquella caña, en cuyo extremo estaba la línea, de la que colgaba un plomo, al final del nailon tenían armado el “rosario”, que no era otra cosa sino un grupo de lombrices ensartadas formando una bola, ese rea el cebo para las voraces anguilas. En ese cebo la anguila enredaba sus afilados dientes en aquella enmarañada bola. Mientras, en el entorno del río, que estaba lleno de barbos, loinas,..., los patos surcaban sus aguas, dejando entre los juncales de las orillas sus huevos. Y en sus riberas se podía ver algún bote de remos atracado! Aquel río tenía vida!...”

En la próxima entrada continuaré con las experiencias de los pescadores de angulas de nuestra Anteiglesia, así como con algunas recetas para ambas.

domingo, 4 de julio de 2021

LA INAUGURACIÓN DE LA PLAZA DEL MERCADO DE AREETA-LAS ARENAS

 


Sobre este mercado realice una pequeña entrada el miércoles 16 de noviembre del 2011, casi al inicio de mi Blog “Memorias de Getxo”. Ahora, diez años después, vuelvo a traer a estas páginas la noticia de la inauguración de la Plaza del Mercado de Areeta-Las Arenas, gracias a que he encontrado una fotografía que reflejaba aquel momento, en los fondos de la biblioteca digital de Donostia, en la revista semanal ilustrada “Novedades” del 11 de julio de 1915.


Las Arenas como barrio se puede decir que nace en 1856, cuando la familia de Máximo Aguirre compra la “Vega de Lamiaco“, la cual agrupaba la playa y marisma del mismo nombre, aquel paraje que años antes tan sólo era un inmenso arenal, por el que el rio Gresaltzu (Gobela) discurría en medio de marismas anegadas. A partir de ese momento la familia Aguirre emprendió las tareas de consolidación y fijación de los terrenos y la apertura de un nuevo cauce para el río. Cuatro año más tarde, hacia 1860, ya se estaban preparando los primeros planes de urbanización de la zona, iniciándose las primeras ventas de parcelas en 1863.


A partir de ese momento el barrio comenzó a desarrollarse, pero aún debían de transcurrir 55 años, hasta que el 3 de julio de 1915 se inauguró aquel mercado de abastos, del que la prensa bilbaína dijo: “…Tenemos que señalar con satisfacción un nuevo esfuerzo realizado por el Ayuntamiento de Getxo y Junta de Fomento de Las Arenas al dotar a este importante pueblo de una preciosa plaza de mercado, instalado en el punto más céntrico y dotado de todos los adelantos requeridos en edificios de esta índole…” Diario Euzkadi 4 de julio de 1915.


El antiguo Mercado de Las Arenas, estaba situado en el rectángulo que forman las calles Andres Larrazabal (denominada en aquel momento calle de La Estación), Urkijo, Ogoño (llamada en su época calle Nueva) y Las Mercedes.


A las seis de la tarde del 3 de julio de 1915 se realizaba la inauguración de aquel mercado, que la prensa bilbaína llevaría a sus portadas al día siguiente. El nuevo mercado estaba engalanado y rodeado de gran expectación por parte de los vecinos, y no era para menos ya que lucía impresionante, teniendo en cuenta que era una edificación de principios del Siglo XX, que hizo a la prensa decir sobre el mismo: “…Hemos de consignar quedamos asombrados al encontrarnos con un edificio que tanto por su ornamentación como por sus condiciones de ventilación, higiene y distribución, para sí quisieran las más importantes ciudades…”


Al llegar los invitados fueron recibidos por el Ayuntamiento en pleno, que estaba presidido por su Alcalde D. Tomás de Urquijo. En el acto inaugural estuvieron presentes los miembros de la Junta de Iniciativas, con su presidente D. Valentín Gorbeña al frente, el arquitecto director de las obras D. Fernando Escondrillas, el clero parroquial y muchos periodistas.


Reunidos todos en el pabellón central del mercado, el párroco de Las Mercedes, D. Manuel Moral, acompañado de dos coadjutores procedió a la bendición de la plaza y puestos.


Terminada la ceremonia religiosa, el Ayuntamiento obsequio a las autoridades, Junta de Fomento de Las Arenas y Prensa con un lunch, servido por el Club Marítimo del Abra. En el centro de la nave principal fue colocada la mesa, artísticamente adornada con flores. Ocupaba la presidencia en el lunch el alcalde, D. Tomas de Urquijo, que tenía a su derecha al párroco D. Manuel Moral y al arquitecto D. Fernando Escondrillas, a su izquierda a D. Venancio de Echevarria y a D. Valentín Gorbeña, el resto de los asientos fueron ocupados por el presidente de la Junta de Fomento D. José María Abaitua, apoderado de la Viuda de Chavarri, el arquitecto municipal D. Fidel Iturria, los Concejales de Getxo y los miembros de la prensa bilbaína. Al levantar su copa para brindar por la inauguración, el Alcalde de Getxo dijo: “…Las mejoras que vienen introduciéndose en Las Arenas, hacen de este pueblo un punto envidiable y a su playa la más codiciada por los veraneantes. Manifestando, así mismo, que los esfuerzos del vecindario, encauzados por el Ayuntamiento y secundados por la incansable Junta de Fomento, han de tener pronta repercusión en la recepción definitiva del proyecto de traída de las aguas, con el cual el pueblo de Las Arenas podrá presentarse en digna competencia con las más adelantadas poblaciones veraniegas…”




Terminado el lunch, dos fotógrafos, el de la revista “Novedades”, gracias a la cual podemos disfrutar de las fotografías de aquel acto, y el de “El Noticiero Bilbaíno” que también tomó una instantánea del acontecimiento, inmortalizaron el acontecimiento.


La nueva plaza fue proyectada por el joven arquitecto D. Fernando de Escondrillas y construida bajo su dirección. Las obras que fueron realizadas por los contratistas F. Castillo y Vallhonrat, constaban de: “…Una nave central con pasillo transversal y treinta y cinco puestos admirablemente distribuidos, quedando lugares disponibles para la Inspección y Jefatura. Los materiales empleados en su construcción han sido cemento y mármol. Cada uno de los puesto cuenta con una fuente de agua potable…” En la parte exterior del edificio, en la fachada que daba a la calle recientemente abierta (calle Nueva), actual Ogoño, se habían habilitado locales para el despacho de la carne, destinándose los del interior para el pescado, verduras, aves, carne de cerdo, quesos, frutas, etc. El mismo día de la inauguración 24 de los puestos habían sido ya alquilados, quedando desde ese mismo día abiertos al público.


Los terrenos en los que se asentó el nuevo edificio eran propiedad de la Viuda de Chavarri. El coste de aquella obra rondó las 170.000 pesetas, dinero que fue adelantado por dicha señora, y que el Ayuntamiento de Getxo se comprometió a abonar en el plazo de 20 años.


Cubrieron aquel acto los diarios bilbaínos “Euzkadi”, “El Nervión”, “El Noticiero Bilbaíno”, “El Liberal”, “La Tarde” y la revista de Donosti “Novedades”.



En 1962 se remozó el viejo edificio, pero hacia se derribo, para dar lugar a una manzana de edificios de nueva planta. El día 11 de diciembre de 1970 un nuevo mercado tomaría su lugar, estaba situado entre las calles Urquijo y Las Mercedes, fue construido frente a aquella antigua plaza del mercado, en el espacio conocido como “Las Cuestas”. 



De aquel nuevo mercado, ya en septiembre de 1986 en el pleno municipal se hablaba de que: “...Que debido a las tasas que se aplicaban a los comerciantes había dejado de ser rentable, por lo que el Ayuntamiento debiera de pesar en crear otros centros más adecuados...” El propio Alcalde D. Juan Ramón Barquin afirmaba: “...El mercado de Las Arenas, cuyo puesto están cerrados en un 80%, ha dejado de cumplir la misión para la que fue creado...” 




El nuevo mercado, que constaba de tres plantas (una de ellas dedicada a supermercado) y sótano, también fue derruido, en mayo del 2010 el Ayuntamiento de Gatxo autorizaba su derribo, el cual daría lugar a un vivero de empresas dentro del marco del proyecto “Biskaytik”, decía el diario “Deia” el 7 de mayo del 2010: “...La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Getxo ha concedido a la sociedad foral Azpiegitura, en su reunión de esta semana, la licencia de obras correspondiente a los trabajos de demolición del antiguo Mercado del barrio getxotarra de Areeta, cuya explotación pública cesó hace ya algunos meses. Una vez que la sociedad foral Azpiegitura dispone ya de la licencia de obra municipal, la construcción del Elkartegi comenzará próximamente con la demolición del antiguo edificio del mercado, situado entre las calles Las Mercedes, Urquijo y Ogoño, en pleno corazón del barrio getxotarra de Las Arenas...”


Hasta aquí una pequeña historia del mercado de Areeta-Las Arenas, que tan buenos recuerdos aportó a los nacidos en la zona, de una época en que las existencias escaseaban y los niños comprábamos los pizarrines en la “Librería Lopez”.


miércoles, 30 de junio de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -223-

 


En la entrada anterior veíamos como algunas vecinas de Santa María de Getxo presentaban una queja en el Ayuntamiento de Getxo pues, a pesar de tener reconocida su condición de “persona pobre”, no recibían la atención medica que como tal les correspondía.


A finales de abril de 1894, la amenaza del la epidemia de cólera volvía a cernirse sobre nuestros pueblos, el día 28 de abril, el diario “El Noticiero Bilbaíno” publicaba la siguiente información: “...Según las últimas noticias, continúa en aumento el cólera en Portugal, tendiendo a propagarse por todo el reino. Dé Francia dicen que en el Consejo de Sanidad se ha hablado de casos de cólera en varias localidades del Norte y en Marsella. Aun cuando afortunadamente la salud pública en Vizcaya es completamente satisfactoria, el señor gobernador de la provincia considera que las autoridades locales deben tomar todas las medidas que tiendan a garantizarla y conservarla...” Para ello proponía atender a la limpieza de hospitales, teatros, mataderos, calles, así como abrevaderos, aljibes, arroyos, pozos y alcantarillas: “...Cubriendo estas debidamente, debiendo ser objeto de un y especial cuidado los edificios o lugares donde la epidemia hizo victimas en el año último de 1893, los cuales deben ser desinfectados enérgicamente...” Por otro lado recomendaba:“...Se vigilen con escrupulosidad la venta de los artículos de consumo, los cuales deberán reconocerse con la mayor detención por los subdelegados de Medicina, farmacia y veterinaria. Se hagan examinar frecuentemente las aguas destinadas al consumo público y se publiquen bandos recomendando a sus administrados el blanqueo interior y exterior de los edificios. Que se reúnan las Juntas locales de Sanidad a fin de que giren frecuentes visitas en sus localidades...”


Aquel 28 de abril de 1894, llega a nuestro puerto el vapor Ingles “Duplex”, perteneciente a la Compañía “Eastern Telegraph Cª”, el cual llegaba para proceder al arreglo del cable submarino que unía Bilbao (Getxo) con Falmouth.



El 30 de abril de 1894, como calentado motores de cara al 1º de Mayo, se producían “Meeting Socialistas”, alguno de ellos en Gallarta, en el mismo intervinieron destacados dirigentes de la zona minera, Tarancón, Cenón, Carretero, Hernandez, Yuste y Varerla, este último hacía: “...Un recorrido histórico sobre la burguesía y los trabajadores, que concluyó dando vivas al primero de Mayo...” Mientras, el Alcalde de Gallarta pedía al Gobernador Civil: “...Algunas fuerzas de la Guardia Civil, en previsión de que ocurran algunos disturbios, en el “Meeting” que se va ha celebrar mañana 1º de mayo...” Entretanto, en el Arenal bilbaíno, se preparaban puestos para refrescos para celebrar el 2 de mayo. Y desde Las Arenas se podía disfrutar de los fuegos artificiales, que la localidad vecina, Santurtzi, lanzaba con motivo de las fiestas de San Jorge.


Ese mismo día, 30 de abril, se producía un siniestro marítimo en la escollera del puerto exterior: “...Al salir de este puerto el vapor inglés “Kravenspur” con rumbo a Roterdam, chocó con la escollera del puerto exterior ocasionándose tan graves averías que se da por segura su perdida...”



Así llegaba el 1º de Mayo de 1894, fecha en la que se iban a celebrar “Meeting” en Bilbao, Sestao y Gallarta. En Bilbao, se encontraban reunidos en el local de la Federación Obrera, en la calle la Laguna, 300 trabajadores, esperando oír la alocución del dirigente Socialista Perezagua. Eran días de gran necesidad para muchos trabajadores, que se veían en la necesidad de sustraer bacaladas en el muelle de Ripa.


El 2 de mayo de 1894, en el pleno del Ayuntamiento de Getxo, se daba cuenta de que: “...Mediante un oficio del Director General del Tesoro Público, de fecha 28 de abril, se comunica haber sido nombrado en propiedad administrador de loterías de 2ª clase de esta Anteiglesia D. Santos Larrazabal; cuya administración y lotería se halla en el barrio de Las Arenas...”



En la próxima entrada de esta serie, sobre el último cuarto del Siglo XIX, veremos cómo a finales de abril de 1894, se atendía en el consistorio algunos problemas que dificultaban realizar algunos tramites de Hospital Hospicio de Alango.

domingo, 27 de junio de 2021

UNA REPRESENTACIÓN GRAFICA, DEL PUERTO, EN LA AVENIDA BASAGOITI

 


Muchas veces, cuando transitamos nuestras calle, en los lugares más insospechados encontramos representaciones gráficas de artistas conocidos, otras de anónimos aficionados. En este caso la obra de arte que hoy traigo a estas páginas corresponde a un pintor de reconocida fama que tuvo por seudónimo “S de Albi”. Sobre él, Fernado Alcolea, en su pagina web, dice: “...S. de Albi es el pseudónimo adoptado por José Ribera y Font o Josep Ribera i Font (Albi, Lleida 1887 - Bilbao Circa 1873)...”


Este pintor, escritor y comerciante nació en Albi (Lleida), en el seno de una familia de músicos. A los 12 años, sus padres lo enviaron a estudiar pintura en París pero tuvo que regresar a Barcelona por problemas familiares, allí frecuentó la bohemia artística de la capital de Catalana. Tras contraer matrimonio, a los 25 años, con la concertista de piano Emma Chacón Lausanca, se estableció en Bilbao, donde desempeñó labores en la delegación de una empresa textil de origen catalán.


En la Villa bilbaína inauguró en 1919 la galería de arte Majestic-Hall, centro este donde expusieron artistas de la relevancia de Vázquez Díaz, Evaristo Valle, Julio Romero de Torres, Ricardo Verdugo Landí y Daniel Zuloaga. Durante ese tiempo continuó pintando para si mismo, hasta que en 1943 expuso sus obras en la galería de arte de Alberto Alonso en Bilbao, las acuarelas que realizó con la firma “S. De Albi”.


Expuso asiduamente en nuestra tierra, tanto en la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria como en Casa Alonso, en 1946 en compañía de su hijo José María Ribera Chacón.



En 1963, Josep Ribera ilustro la revista “Vida Vasca”, en uno de sus apartados dedicado a la capital Bilbaína (Páginas 191 a 199), aparecían varios de sus lienzos, los cuales firmaba con su seudónimo “S de Albi”. La revista “Vida Vasca” se editó en Bilbao, de forma anual, tuvo una dilatada vida (de 1924 a 1981), en 1938 traslado su sede a Gasteiz. Fue una publicación de contenido extenso (tenía entre 200 y 300 páginas), con información sobre el territorio vasco-navarro en lo relativo a su geografía, su arquitectura, sus paisajes, sus costumbres y sus gentes.




Y como decía al comienzo, uno de sus cuadros, el que encabeza esta entrada, ocupa una de las paredes de un portal de la Avenida Basagoiti, frente a la calle Juan Bautista Zabala, en el podemos disfrutar en una “vista tipo Drone”, del Puerto Viejo de Algorta. Es esta una acuarela, que recrea ese viejo barrio de pescadores, antes de que la carretera de Punta Begoña llegara a sus empinadas escaleras. Que nos ofrece una perspectiva del Puerto coronado en lo alto por el “Etxetxu” y la vieja ermita de San Nicolás.


Hasta aquí una referencia a un pintor catalán, que dando testimonio de su paso por nuestra Anteiglesia, dejo plasmado en sus lienzos una imagen de uno de nuestros barrios favoritos allá por el Siglo XIX.

miércoles, 23 de junio de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -222-

 


En la entrada anterior veíamos como se realizó el muro de protección que desde Punta Begoña, cerraba dando cobijo a las embarcaciones, en lo que hoy se conoce como el Puerto de Arriluze.


En el pleno del 19 de abril de 1894, algunas vecinas de Santa María de Getxo presentaban una queja, pues a pesar de tener reconocida su condición de “persona pobre” no recibían la atención medica que como tal les correspondía: “…Se dio cuenta de una instancia de Ramona, Francisca, Juliana, Casilda, María (de todas ellas se acompañaba su apellido), presentando una queja porque a pesar de hallarse declaradas pobres para la asistencia gratuita del médico, no han sido atendidas por el titular, por ello solicitan se les cambie de facultativo. El Ayuntamiento pedía al médico titular que aclarara, en caso de ser cierto, el motivo por el que no había tenido para dejar de asistir en sus enfermedades a las mencionadas señoras…”


Otra de las reclamaciones estudiadas en aquel pleno, ésta relacionada con las percepciones económicas de un servidor público, era atendida por el consistorio: “…El tamborilero de Las Arenas D. Benito Albeniz solicita se le aumente el sueldo que viene disfrutando por el desempeño de su cargo en el citado barrio. El Ayuntamiento acuerda que desde el día 1 de julio próximo se paguen a dicho tamborilero 300 pesetas de sueldo, en lugar de las 250 que viene percibiendo en la actualidad, las cuales le son abonadas anualmente…” Por aquellos días la Oficina de Correos se encontraba situada en la planta alta de la Alhóndiga Municipal de Algorta.


En abril de 1894 la zona de carretera del muelle entre la llamada Plazuela de Las Arenas (Bizkaiko Zubia) y las cuadras del Tranvía, que se hallaban situadas tras el Hotel Antolín, parece que tenían una gran pendiente, lo que al parecer ofrecía alguna dificultad para el tránsito de los carros de aquel medio de comunicación. Esto motivo que la Compañía decidiera reformar la rasante en aquella área: “…El día 26 de abril, en el pleno municipal, se daba cuenta de un oficio del Ingeniero Jefe de Obras Públicas de la Provincia, en la que informa a este Ayuntamiento de un expediente promovido por la Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta, solicitando modificar la rasante de la zona marítima, en la parte del muelle que confronta en la Plazuela de Las Arenas y las cuadras del Tranvía, a fin de que desaparezca la fuerte pendiente del punto de partida…”



En ese mismo pleno una solicitud de un vecino de Algorta, D. Miguel Uria, nos daba la oportunidad de conocer donde se encontraba situado, en aquellas fechas, el Circulo Algorteño: “…Se da cuenta de una instancia de D. Miguel Uria, vecino propietario de esta, por la que manifiesta se halla obstruido el caño que injertó a la alcantarilla del municipio, casa que se encuentra donde se halla el Circulo Algorteño…”


En dicho pleno, tras realizar una consulta, el médico D. Ezequiel Anitua, que se dedicaba a la atención de familias pobres en el barrio de Algorta, recibía las indicaciones por parte del Consistorio de cuáles eran sus obligaciones: “…Que además de atender a los enfermos pobres, que viene visitando en la parroquia de Algorta, debe de prestar su asistencia facultativa gratis a los declarados como pobres de Santa María de Guecho…” En dicho informe incluía algunos nombres que no citaré.


Por otra parte, en el mismo pleno, se daba cuenta de la renuncia a su cargo del Director de la Banda Municipal D. Román Ibisate.


Y como eran aprobadas por el Gobernador Civil, a propuesta de la Diputación Provincial, las Ordenanzas de Edificación y Policía de nuestra Anteiglesia, se acordaba: “…Imprimir en una pieza o libro, en número de 106 ejemplares, siendo 6 de ellos empastados y 100 en rústica las normas de Ordenanzas de Edificación y Policía…”


En ese mismo pleno, del 26 de abril de 1894, se trataba sobre un informe emitido por la Comisión de Fomento y Policía Urbana: “...Que ha sido remitido por D. Evencio Cortina, vecino y propietario de esta localidad, proponiendo la permuta de un terreno de su propiedad, con el fin de ensanchar el camino estrada que por Govelas se dirige a la casa llamada “Hormaeche”...”


En esas mismas fechas el tramo final de la calle San Nicolás, en el tramo de llegada a la ermita del mismo nombre, se encontraba bastante deteriorado: “...Se da cuenta de un informe de la Comisión de Obras, en el que se habla sobre el mal estado de la calle San Nicolás, especialmente en su parte baja, en la que se hace indispensable, para evitar el arrastre de las aguas de la tierra que cubre esa zona, la colocación de un adoquinado en esa calzada, en un tramo de unos 110 metros, en todo el ancho de la calle, excepto en las aceras, y se propone sacar a remate dichas obras...”



Era aquella una época, en la que las apuestas se sucedían, algunas llamaban la atención por el recorrido y los acompañamientos elegidos para dichos eventos. En aquel mes de abril de 1894, dos fueron las apuestas que se cerraron, la primera enfrentaba: “...A un joven bilbaíno con otro de Marquina, la apuesta consistía en que partiendo de la Salve ambos y teniendo como punto de llegada el limite de Lamiako con Getxo, harían el recorrido uno en bicicleta y el otro a píe, quien llegara antes ganaba la apuesta de 125 pesetas que se habían cruzado...” La segunda apuesta consistía en: “...Una carrera desde Bilbao a Plencía, la cual pasaba por nuestra Anteiglesia, uno iría a bordo de un “Tilburi” (Carruaje de dos ruedas de tracción animal) y el otro en bicicleta, ganaba la misma quien legaba a la “Gallarda” en primer lugar...”


En la próxima entrada de esta serie, sobre el último cuarto del Siglo XIX, veremos cómo a finales de abril de 1894 la amenaza del la epidemia de cólera volvía a cernirse sobre nuestros pueblos.

domingo, 20 de junio de 2021

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -221-

 


En la entrada anterior veíamos como D. Ángel Lorente instalaba una tienda de telas y ropas en el barrio de Las Arenas.


El 2 de abril de 1894 “El Noticiero Bilbaíno” contaba en sus “Gacetillas”: “…Ha sido trasladado el jefe del Semáforo de la Punta Galea D. José Gimenez con igual cargo a Filipinas…”


Mientras la picaresca de algún propietario de terrenos y de los vecinos de una población colindante se dejaba sentir en la prensa local: “…Se practican diligencias por la Guardia Civil de Las Arenas para averiguar quienes son los ladrones de algunas estacas, robadas cerca de Lejona, junto a la fábrica de la Delta, que servían para dividir las propiedades municipales y particulares…” El río Gobela también era fuente de conflicto: “…Ha sido detenida una mujer de un municipio colindante por apoderarse de un pato en el cauce del Govela perteneciente a D. José Larrazabal…” Seguramente este caso era más de hambre que de intereses comerciales. En aquellos días el sueldo por jubilación de un carabinero ascendía a 75 pesetas mensuales.



El día 5 de abril de 1894 “El Noticiero Bilbaíno” publicaba una noticia que nos dejaba ver en torno a qué fechas se realizó el muro de protección, que desde Punta Begoña cerraba dando cobijo a las embarcaciones, en lo que hoy se conoce como el Puerto de Arriluze: “…En Algorta se trata de construir un muro de contención que partiendo del punto conocido por la “Begoña” dejando a este el lugar necesario para que las lanchas y pequeñas embarcaciones puedan transitar con facilidad…”



Otra noticia, ésta relacionada con las actividades deportivas del “Club Velocipedista de Bilbao, tenía como referencia el recorrido en nuestro barrio de Algorta: “…La Comisión Directiva del Club velocipedista de Bilbao anuncia que el próximo domingo a las ocho de la mañana se realizara una expedición a Urduliz, la ida se realizará por Lujua y la vuelta por Algorta…”


En el pleno del 5 de abril de 1894 D. Domingo Zubizarreta solicitaba fueran recibidas definitivamente las obras del nuevo Matadero de Alango. A la vez, se acordaba pagar 45 pesetas por la suscripción del teléfono desde el 1 de enero al 31 de marzo.


Resultaba cuando menos sorprendente, el 10 abril de 1894, la comparativa entre el número de viajeros de ambas márgenes de la ría, la misma se hacía entre los años 1893-1894:

“...Línea de Bilbao a Las Arenas en marzo de 1893: 56.815 viajeros

Línea de Bilbao a Portugalete en marzo de 1893: 195.978 viajeros


Línea de Bilbao a Las Arenas en marzo de 1894: 54.193 viajeros

Línea de Bilbao a Las Arenas Portugalete en marzo de 1894: 167.413 viajeros...”


El 12 de abril de 1894, en el pleno municipal de Getxo, se daba cuenta de: “…La presentación de los planos, pliegos de condiciones y presupuestos formados por el arquitecto municipal D. Eladio Iturria, para la construcción de un Hospital Hospicio, de enfermedades comunes no infecciosas, en esta Anteiglesia, en una heredad perteneciente a la casa llamada Alango del barrio de Algorta, comprada para el efecto, por no haber sido posible construir dicho edificio en el punto o heredades que se expresaban en el expediente de la Diputación Provincial del 29 de enero de 1891, por haber sido partidas dichas heredades por el ferrocarril de Las Arenas a Plencia, dejándolas inutilizadas para el objeto…”


En el mismo pleno, se daba cuenta de la solicitud para instalar una tejavana en un terreno de Algorta, lo cual nos dejaba el dato del lugar del barrio en que habitaba el industrial D. Miguel Uria: “…Dicho vecino habitaba la casa llamada “Mariandresena” de la calle la Carretera…”



El consistorio de Getxo acordaba ponerse en contacto con el Congreso de los Diputados y el Senado para exponer lo siguiente: “…Unimos la voz de esta Corporación Municipal a las de otras corporaciones que reclaman contra los proyectos presentados por el Gobierno para la ratificación de los tratados de comercio con Alemania y otras Naciones por considerarlos funestos para el País ya que causaran de lesiones a las industria de ambas márgenes del Nervión…”


Por otro lado se acordaba: “…Poner a las casas de Las Arenas el nombre que deben llevar dichas calles y número correspondiente a cada casa…” Hasta entonces, las calles estaban siendo denominadas mediante una letra del abecedario.


En ese pleno del 12 de abril de 1894 volvía a estar sobre la mesa un tema ya recurrente, el suministro de agua potable para los barrios de Algorta y Las Arenas. El temor a que con la llegada del verano la amenaza de falta de suministro se pudiera agravar, lo confirmaban los datos que en el pleno se presentaron: “…La Comisión permanente de Fomento y Policía Urbana manifiesta que: El depósito de agua único, existente en el barrio de Algorta para el suministro de agua para los barrios de Algorta y Las Arenas, se encuentra completamente vacío, por lo que no hay presión suficiente en algunas fuentes de los barrios, y tampoco en las restantes la necesaria para todo el día. Circunstancia esta que pone al vecindario en una situación crítica, a la que es urgente poner remedio. De lo contrario, el mal sería de funestas consecuencias, ya que ahora que estamos en la mejor época del año para que los manantiales tengan la mayor cantidad de agua, si carecemos de ella, se puede prejuzgar lo que pudiera suceder en los meses del verano. El verano pasado tuvimos una prueba práctica de esta situación, de la cual fueron testigos algunos miembros de la Diputación Provincial. La falta de agua llegó a tal grado que la Corporación Municipal se vio precisada a reglamentar el consumo, permitiéndose solamente en ciertas horas del día, el suministro de esta en las fuentes públicas, cerrándolas por las noches a fin de poder recoger alguna pequeña cantidad en el depósito de Algorta. El clamor del vecindario fue grande, y teniendo en cuenta que una gran parte de la vida económica del Municipio, se debe a la afluencia de forasteros a sus playas de baños de Algorta y Las Arenas, si se careciera de dicha agua, es innegable que dicha afluencia mermaría de una manera considerable, lo que llevaría al Municipio a una vida lánguida y miserable, puesto que mermarían sus recursos. Y parte del vecindario huiría en pos de otros pueblos en los que no existe este problema de suministro. Máxime si apareciera, como el año anterior, el terrible azote del cólera o cualquier otra enfermedad epidémica. Urge que antes de la llegada del verano se acometan todos los trabajos para que el Municipio este perfectamente abastecido de agua…” Explicaban en aquel pleno que en el año 1885 le fue concedida a la Corporación Municipal la autorización para: “…El aprovechamiento de los 207.132 litros diarios de agua que brotaban en los montes de Berango, que fue inaugurado en el año 1887. En el presente, tras verificarse los aforos, tan solo llegan 100.000 litros de agua por día, y teniendo en cuenta que por las pérdidas este aforo se limita a unos 96.000 litros día, hacía temer que la misma resulta escasa para el suministro ya que había aumentado la población, que según el último padrón pasa de quinientos. Tras un estudio realizado por el arquitecto municipal ingeniero D. Laureano G. Santa María, se decía que podría aumentarse el caudal de las aguas en los mimos nacederos, eliminado las pérdidas con un presupuesto de 41.176 pesetas, siendo la mayor parte del presupuesto de colocación de tuberías nuevas de hierro, en el mismo no se incluyen los honorarios del este ingeniero, ni las indemnizaciones que habrán que abonar a los propietarios de los molinos. Con esta mejora quedará bien abastecido el suministro de aguas al vecindario y cubiertas todas sus necesidades durante algunos años…”


El día 13 de abril de 1894 se anunciaba, en el diario “El Nervión”, de la llegada para dentro de cinco días, del vapor Ingles “Duplex”: “…Anteriormente llamado “Neutwater”, perteneciente a la Compañía Eastren Telegrafh, que tiene el encargo de arreglar el cable de la Direct Spanich Telegrafh, que une Bilbao con Londres, y que en lugar de penetrar en el mar, como lo hacía hasta hoy, por la playa de Las Arenas, lo hará por la de Arrigunaga de Algorta, esta desviación se hace necesaria a causa de las obras del rompeolas y muelle del Puerto Exterior…”


Ahora que la palabra pandemia esta de moda entre nosotros, mencionar que en 1894, llegaban algunas noticias de los pueblos limítrofes sobre virus provocadores de enfermedades que aterrorizaban a nuestros vecinos. Su difusión, al igual que hoy, se realizaba mediante los medios de comunicación bilbaínos, ello me lleva a recordar una referida a Leioa, que “El Noticiero Bilbaíno” incluía en su crónica “Gacetilla” del 15 de abril de 1894: “…El ilustrado médico titular de la Anteiglesia de Lejona, D. Ricardo San Martín, que tan buenos servicios prestó en el ejercicio de su cargo durante la última epidemia colérica, va a ser premiado por aquel Ayuntamiento con una medalla de oro…”


El 19 de abril de 1894 se daba cuenta en el pleno municipal, de un escrito remitido por vecinos de Las Arenas sobre la apertura de una nueva fonda: “…Queda enterado este Ayuntamiento del escrito de D. P. Craste dando cuenta de la apertura, el próximo domingo día 22 de abril, de la “Fonda de Las Arenas” en ese barrio…”


En la próxima entrada de esta serie, sobre el último cuarto del Siglo XIX, veremos cómo algunos pobres de Santa María de Getxo se quejaban por la falta de atención médica