domingo, 13 de marzo de 2022

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -262-

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos cómo algunos vecinos criticaban la inacción del Ayuntamiento de Getxo respecto del barrio de la Vega de Santa Eugenia (entonces perteneciente a Las Arenas y desde 1958 reconocido oficialmente como Romo).

En el pleno Municipal del 28 de marzo de 1895 se trataba, entre otros asuntos, sobre los montes comunales de Getxo los cuales el “Administrador de Hacienda de Vizcaya” trataba de sacar a subasta: “...Se ha recibido una carta dirigida al Alcalde de Guecho, enviada desde Madrid por D. Constantino Careaga, dándole ciertas noticias referentes a los montes comunales, haciéndole presente lo conveniente que sería remitir al Ministro de Hacienda una instancia resaltando en ella la justicia en reclamación del Ayuntamiento de Guecho, haciendo constar en la misma el número de cabezas de ganados que pastan en la Galea, además de incluir planos de la Galea, Aiboa y Baserri. Acordaba el pleno enviar sin perdida de tiempo toda aquella documentación...”

Y finalizaba el pleno municipal tratando sobre los arbitrios de Getxo: “...Acordaba el Ayuntamiento autorizar al Alcalde Santiago Diliz y a los ediles Laca y Libano, para que formen las condiciones de los arbitrios de vino, etc. y carnes para el próximo año económico, haciendo algunas reformas que el caso requiera, especialmente consignar 129 milésimas de peseta en kilogramo de vino en vez de las 125 que hoy tiene al litro. Poner, con baja de tercera parte, la base de 70.000 pesetas a los vinos, etc., y 20.000 a las carnes...”

Por aquellos días de finales de marzo de 1895, en una sociedad altamente influenciada por las doctrinas religiosas, no era de extrañar que la prensa de forma constante, tratara sobre acontecimientos, incluso astronómicos, aplicándoles coincidencias religiosas. En el diario “El Nervión” del 30 de marzo de 1895 escribían: “...Hemos llegado pian pianito al Domingo de Pasión, y la preocupación de las gentes, es esa noticia que ha circulado por los periódicos, dando cuenta de que el Viernes Santo próximo, los astros principales del sistema planetario, ocuparán la misma posición que el día en que murió el Señor, y con tal motivo hay quien se prepara a acudir a Archanda en la madrugada del Viernes para ver la salida del sol, en la creencia sin duda de que aquel día ocurrirá algún fenómeno meteorológico...”

En ese mismo diario, el día 1 de abril de 1895, informaban sobre un nombramiento en el faro de la Galea: “...Ha sido nombrado ordenanza del semáforo de Punta Galea, D. Evaristo Cuttel Díaz...”

El 1 de abril de 1895 aparecía en “El Noticiero Bilbaíno”, a modo de queja, una carta en la que “Uno del Pueblo”, planteaba el descontento por algunos cambios que se estaban produciendo en recién estrenado “Puente Vizcaya”: “...Rogándole me conceda un pequeño espacio en el diario de su digna dirección, con el fin de hacerme eco de algunas de las quejas del público, ante las exigencias de la empresa del hermoso “Puente Vizcaya”. Sabido es de todos que cuando se presupuestó la construcción de dicho puente, se fijó como coste del mismo una cantidad, que resultó más que duplicada al llevarse a efecto; y por consecuencia de este hecho, el interés del capital empleado ha quedado reducido a lo mitad o menos del que se había calculado. Parecía lógico que la empresa constructora se resignara con tal resultado, puesto que así y todo el negocio era bastante bueno. Y tratase de aumentar sus rendimientos, atrayendo al público con un servicio bueno y barato. Pero entendiéndolo de distinto modo, la empresa que, por lo que se ve, es lo que vulgarmente te llama una hormiguita para su casa, se preocupa solamente de aumentar los ingresos, dejando de lado todo lo demás...” Continuaba el vecino relatando los quebrantos, que en su opinión, se estaban produciendo en el servicio, a la vez que explicaba como funcionaban los distintos espacios dentro del Puente: “...Como para muestra dicen que basta un botón, bastaría citar el acuerdo tomado de suprimir los abonos para el paso por el puente: Se establecieron estos bajo una base que bien puede calificarse de mezquina, puesto que sus únicas ventajas eran evitar la molestia de tomar continuamente billetes, y permitir de noche el paso al mismo precio que el establecido para las horas del día, beneficiándose en cambio la empresa con el ahorro del billetaje y con el anticipo de las sumas que los abonos pudieran importar. Mas por consideraciones que no se me alcanzan, los abonos fueron suprimidos, y se dijo que no se habla tenido presente más razón que la de que sus poseedores dejaban de pagar algunas perrillas, sirviéndose del transbordador de noche.

Para el paso del puente estableció la empresa dos clases: Primera, que es aquella constituida por los dos lados del tras bordador, separada de la segunda por barandilla con nada menos que cuatro puertas, que tiene cubierta y asientos. Y Segunda, que la forma el centro del mismo tras bordador, que además de para el público, sirve para toda clase de vehículos y animales. No era seguramente muy aceptable ni la primera, por su excesiva modestia, ni la segunda por sus malas condiciones; pero de todas suertes eran una verdadera ganga, comparada con lo que nos ofrece la empresa con la modificación que actualmente esta llevando a cabo y que consiste en correr al centro las barandillas que limitaban ambas clases, para ampliar una, pensarlo muchos; no señor, para reducir las dos, más aún de lo que eran. A primera vista parece casi imposible esto; pero para la empresa del “Puente Vizcaya” no hay imposibles cuando se tratado aumentar el número de perros chicos en las ventanillas.

Es evidente que, al correr las barandillas, la clase primera quedaba o debía quedar mis desahogada; pero ¡ay! que no es así, porque antes existían dos filas de bancos y ahora nos han largado tres, porque las primeras han criado otros banquitos chiquititos, raquíticos y molestos que parecen así como desecho de algún chacolí tronado.

Sin embargo, mejor o peor, pueden sentarse los de primera; pero los de segunda ¡Dios mío! esos infelices, sobre que tienen que continuar de pies, pues nunca se los consideró dignos de otra cosa, han perdido, y mucho me temo que para siempre, el pequeñísimo hueco que a ambos lados quedaba en la plataforma para guarnecerse algo, aunque poco, de las inclemencias del tiempo, y lo que es más importante, para defenderse de los cuadrúpedos que con frecuencia ocupan el transbordador.

La empresa se ha dicho: O me pagáis 10 céntimos por el transbordador o, habéis de ir revueltos con las bestias, aguantando el agua o el sol, o pasaseis a nado; y claro es que espera que paguemos la perra gruesa; a lo que el pueblo soberano te memos que conteste: !O no pagamos nada y pasaremos en lancha, o no pasaremos!.

Y bien pudiera suceder que se saliera el pueblo con la suya; pues el pasado verano en algunos días se estableció el pasaje con traineras que alguna sombra hicieron al puente, a pesar de su elevación, y se dice que para el próximo hay el propósito de volverlas a poner, en cuyo caso es seguro que el público les daría la preferencia, siempre que reúnan condiciones que siempre han debido tener, como son comodidad, aseo y seguridad, y la empresa se encontraría con que le había salido la criada respondona...” No parece que aquellos vaticinios se cumplieran, los bancos desaparecieron, y el Puente evolucionó a su actual forma de servicio, desbancando a los boteros y ya casi al gasolino.

En aquel mismo diario, el día 1 de abril de 1895, aparecía el resultado del sexto certamen que la casa “Dotesio” venía realizando, consistente en descubrir cual era la palabra, que marcada con una “X” aparecía todos los día en aquel diario, entre los que se encontraba un vecino de Algorta: “...He aquí resultado del sexto Certamen de la casa Dotesio: A las once de la mañana del día 31 de marzo de 1895 fue abierto por el Notarlo D. Laureano Tejada el sobre lacrado depositado en sus manos, y declaró dicho notario que la palabra en él encerrada era “Increíble”; de manera que la frase completa resultó ser “La música que vende Dotesio es increíble”. Han acertado los señores: D. Candido Arrola de Algorta...” La lista era más amplia y abarcaba a gentes de Bilbao, Baracaldo, Eibar, Durango, Bayona, Mondoñedo o Madrid. (La Casa Dotesio S.A. fue fundada en 1885 en Bilbao por el químico francés Louis Ernest Dotesio (1855-1915), quien creó un catálogo editorial de autores locales y vascos).

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo, en el pleno municipal se trataba sobre D. Juan Dourte, quien solicitaba ayuda al consistorio para sus enseñanzas de Pilotaje. 

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