jueves, 24 de marzo de 2022

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -265-

En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos cómo se daba cuenta de un edicto del Gobernador Civil, relativo a la autorización solicitada por la Compañía del Tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta, para sustituir el motor animal por el eléctrico.

En el pleno del 18 de abril de 1895 se informaba sobre un oficio de, D. Enrique Aguirre, quien aceptaba retirar unas escalinatas construidas junto a propiedad del muelle de Las Arenas.

También se informaba del deslinde contiguo a la casa “Ocheneco-Landa”, solicitado por su propietaria Dña. Carmen Barrenechea, viuda de Trabada.

En esa misma fecha una nueva puerta iba a mejorar la accesibilidad del Casino Algorteño: “...Se da cuenta de una instancia de D. Manuel Eguia, solicitando permiso para abrir una nueva entrada al casino Algorteño independiente del café, convirtiendo para el efecto en puerta la ventana situada frente a la propiedad del Sr. Amezaga...”

Por otro lado en dicho pleno se decidía dar permiso para celebrar una junta a la Sociedad Benéfica de Algorta: “...Se da cuenta de una instancia del Sr. Presidente de la “Sociedad Benéfico Recreativa” de Algorta, y de acuerdo con lo que en ella se solicita, acuerda este Ayuntamiento conceder el oportuno permiso para que puedan, el domingo 21 del actual o el siguiente día 28, reunirse los socios en la casa llamada “Hospital”, con el fin de tratar asuntos relativos a la administración de dicha sociedad...”

El 18 de abril de 1895, una nueva carta, de un clásico de los temas relacionados con el municipio que, D. Francisco Ruiz de la Peña, llevaba al diario ”El Noticiero Bilbaíno”, proponiendo mejoras en el trazado del la red viaria del tranvía, así cómo señalando las deficiencias que el barrio presentaba: “...La empresa de los tranvías de Bilbao a Algorta y a Santurce ha comenzado a levantar el material fijo, que actualmente utiliza en ellos, y a poner en asiento el que ha de servir a la locomoción por medio de impulsores eléctricos. De desear es que a un corto trozo del tranvía, que termina en Algorta (trozo que tiene su desarrollo dentro del perímetro de dicha barriada) pueda darle curso por el paraje que dicen “Chominchu” hasta llegar frente al Casino. Un poco dura es la pendiente del indicado paraje, pero es corta. Si para el arrastre por medio de la fuerza de sangre resultaba surgir de ese trecho el inconveniente de un aumento en los ganados de tiro, o el de una perniciosa fatiga en contra de los mismos, tengo para mí qué la mudanza de que se trata no podría motivar recargo en la potencia cuantitativa del fluido motor. El acceso de viajeros al servicio de los carruajes, y el tomar y dejar las mercancías de que en ellos se haga, trasporte habría de ser ocasión de molestias, mayores en bien poco más que las que, al efecto, hoy se originan. Porque entre la carretera y la calle median unos cuantos metros, y las avenidas, que sirven a recorrerlos, son cómodas y frecuentes.

La conservación de aquella zona de carretera, en que los materiales de vía queden sentados, costaría algo más; más es de suponer que el Ayuntamiento habría de prestarse a sufragar parte de las diferencias. Y, que a decir verdad, el número de carruajes, que por allí transitan, es en la actualidad exiguo, y no puede ocasionar desperfectos de coste subido. Pero en cambio los riesgos personales no serian tantos. Tengo por casualidad rarísima el que no hayan ocurrido desgracias de esa índole en el trayecto de la calle; toda ella de la mayor concurrencia que se da en la barriada. En lo sucesivo, de no moderar la marcha de los vehículos, y saliendo ellos más a menudo, maravilla ha de ser la de evitar percances lamentables.

Dado el cambio de dirección, que de insinuar concluyo, la calle podría, a bien poca costa, quedar trocada en un hermoso paseo. Pavimentándola, en todas sus dimensiones, al modo en que lo están hoy sus aceras: dejando crecer hacia el centro de la misma los ramajes de su arbolado: haciendo de modo que el alumbrado eléctrico quedase, por medio de arcos, pendiente sobre su fondo: colocando asientos laterales en muchos de los parajes, que dentro de su largo transito los consientan, y decorando algo qué los parquecitos de San Ignacio y de María Cristina, que la sirven como de remate, Algorta ganaría bastante en comodidades y su atractivos. Dentro del casco urbano apenas cuenta con punto alguno donde poder pasear de manera un tanto desahogada y cómoda. De hacerse la mudanza, lo mismo en los días buenos que en las noches tranquilas, se podría circular por la calles con apacible sosiego. Los niños no tienen dónde espaciarse, si no es en la reducida y acorralada plaza de la casa del Ayuntamiento. Pero, «más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena», se dice, y el adagio no deja de ser en parte verdadero. De ahí el que el advertir a D. José Amann lo que sobre ese asunto conviene...”

En las paginas de ese mismo diario se daba cuenta de una reunión, para constituir el Colegio Médico Farmacéutico, que iba a tener lugar en Las Arenas: “...El sábado próximo a las tres de la tarde se reunirán en la “Fonda Nueva” de Las Arenas los señores médicos y farmacéuticos de ambas márgenes del Nervión y pueblos limítrofes, con objeto de discutir el Reglamento para la constitución del Colegio Médico Farmacéutico, que será sometido después a la aprobación de la superioridad...”

Mientras, en las paginas de “El Nervión” se daba cuenta de uno de los descubrimientos, que los aventureros de la época, más ansiaban, el Polo Norte: “...Según los telegramas publicados por la prensa europea el secreto tanto tiempo inviolable del ’Polo Norte ha sido finalmente terminado. Esta gloria estaba reservada al hombre mejor preparado, al célebre explorador noruego Fridtjof Wedel-Jarlsberg Nansen. Estaban para cumplirse dos años (24 de Junio de 1893) que Fridtjof Nansen salió a bordó de su buque “Fram” (Adelante), tripulado por compañeros valientes y decididos. Pasó mucho tiempo sin tenerse noticias de la expedición que se empezaba a creer perdida, afortunadamente no ha sucedido así, y Nansen parece haber logrado completamente llevar a cabo la obra formidable que le valdrá ser colocado en la historia de los grandes exploradores...” (“El Nervión” del 19 de abril de 1895).

En ese mismo diario y fecha, se hablaba sobre la preparación de las candidaturas, de las ya próximas, elecciones municipales: “...Los carlistas, que son según parece, los que más adelantados llevan los trabajos, presentan ahora como candidatos a los señores, D. Manuel Allende, D. Ángel Iturralde, D. Alfredo Acebal, D. Luis Lezama Leguizamon, D. José Bulfy y D. Luis Solís...”

Aquel mimo día informaba un diario local, sobre una reunión que se iba a celebrar en la Diputación, la cual habría de dar luz verde a una de las escuelas de más prestigio de Bizkaia: “...A las cuatro de la tarde se reunirá hoy en la Diputación la comisión que estudia el proyecto de establecer en Bilbao una Escuela de Ingenieros Industriales, con objeto de conocer el informe de la ponencia...” (“El Noticiero Bilbaíno” del 19 de abril de 1895).

En la próxima entrada de esta serie veremos cómo se anunciaba, que en el mes de Agosto iban a comenzaran a funcionar los tranvías, mediante electricidad, entre Bilbao a Santurce y Las Arenas.

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