miércoles, 5 de septiembre de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -50-



En la anterior entrada veíamos cómo en mayo de 1885 aparecía un artículo en el “Noticiero Bilbaíno” firmado por un tal “Lesmes”, en el que hablaba de las bondades de nuestro pueblo.

A finales de mayo de 1885 D. Juan José Torre extraía piedra de Ereaga con destino a la carretera de Las Arenas, con seguridad se trataba de la piedra procedente del desmonte de Punta Begoña.

En lo relativo a inscripciones en el registro de propiedades, en ese mismo mes D. Bonifacio Cortina y Diliz, solicitaba copia del registro para poder inscribir a su nombre la casa llamada “Manchiena” de Algorta.

En esas mismas fechas de finales de mayo de 1885, el ejecutor de la obras (rematante) de la calle que iba desde el establecimiento de Baños de Mar Bilbaínos, propiedad de la familia Aguirre, hasta la ermita de Santa Ana, D. Robustiano Larrondo solicitaba al Ayuntamiento le fueran recibidas las obras por él ejecutadas. No era la única obra para la que se solicitaba recibo, ya que la ejecutada por D. Juan Bautista Eguia, la carretera desde la Avanzada hasta la Fonda San Ignacio, también lo demandaba.

La siguiente acta llegaba el 3 de junio de 1885. Y lo hacía con nuevas obras, en este caso se trataba de la carretera o camino que conducía desde Amorotoena, junto a Jardingana, hasta Arrigunaga, obra que había sido rematada por D. Baldomero Martín y D. Eleuterio Ruanes.

Los 40 solares vendidos como bienes del Estado en 1865 del barrio de Las Arenas, que el Gobierno había vendido como bienes del Estado, a cuyo remate (subasta) protestó el ayuntamiento en esas fechas por ser propios de este municipio, seguían dando trabajo a nuestros ediles. El 30 de junio de 1885 se remitía, vía Gobierno Civil, un escrito al Ministro de Hacienda exponiendo nuevamente los puntos de vista de nuestra corporación municipal.

Se daba inicio a los primeros tramites para la construcción del lavadero de Aretxondo, junto a la propiedad de Dña. Leona de Aguirre.

El Ayuntamiento de Getxo, el 4 de junio, sacaba a público remate, anunciándolo en el “Noticiero Bilbaíno”: “...«El 31 de junio los arriendos de los arbitrios municipales para el próximo año económico de 1885-1886, impuestos sobre vinos, chacolí, aguardiente, licores y otras bebidas; abastos de carnes frescas; abacería y degüello de cerdos; asientos del mercado, poncherías y barracas»...” Firmaba aquel anuncio el Alcalde D. José Antonio Uriarte.

A finales de junio de 1885 se daba lectura a una solicitud del Alcalde de Portugalete: “...«Para que los pobres de este municipio puedan postular en Guecho»...” Petición que fue denegada porque se acababa de publicar el Bando de Buen Gobierno: “...«Aprobado por las autoridades superiores, que prohíbe en este pueblo la postulación de pobres de fuera de la localidad»...” Lo cual no era si no un queda bien, ya que la autorización dependía de la voluntad de nuestro municipio.


Para el arreglo de algunas zonas de la carretera principal de Algorta (actual Algortako Etorbidea), se trajeron en 25 vagones del tranvía, con recebo de las canteras de Axpe. Dicho material fue descargado junto a la “Carnicería”, cerca de María Cristina, y frente al Casino de Algorta.

La actividad durante los primeros días de junio era frenética, se trabajaba en todo el barrio de Algorta en diversas obras para preparar sus calles y plazas para la llegada de forasteros veraneantes; entre las obras que se estaban realizando aparecían: “...«En la calle Arechondo, arreglando el caño; en camino del alto de San Martín; en la calle Carreras del Castillo; en la plazuela de la antigua carnicería, bajada a Ereaga; en la plazuela de Altamira; y en la llamada Carretera de Algorta (Actual Algortako Etorbidea)»...”

A finales de ese mes, el Gobernador Civil recomendaba al consistorio de Getxo: “...«La compra de un carro, a poder ser tirado por caballos, para recoger a primeras horas de la mañana la basura que se depositaba en las calles de Las Arenas, llevándola a un paraje lejano y deshabitado. Así como la instalación de dos urinarios, de suficientes dimensiones»...” El Ayuntamiento encargó aquel cometido al concejal del barrio D. Andrés Larrazabal, pero aclaraba que la colocación de urinarios: “...«Hasta que no se traigan las aguas a este barrio, en lugar de ser una mejora, sería más bien un foco de infección por no disponer de agua para realizar la limpieza»...”

Los suministros de vino y pan a los carreteros que durante el otoño mantenían en buen estado los caminos rurales, eran de cierta entidad, ya que a finales de junio se les entregaban 55 y ¾ azumbres de vino y 111,5 libras de pan. El número de personas que participaban en las tareas de reparación era elevado, ya que participaron 74 carreteros y 75 peones.

El martes día 1 de julio de 1885 se constituía el nuevo Ayuntamiento. Formaron parte de él: Cómo Alcalde D. Irineo Ramón Diliz. Las comisiones quedaban formadas como sigue:

Hacienda: D. Manuel Valle y D. Dámaso Ibarra.

Obras Públicas y Caminos: El primer teniente de Alcalde D.Irineo Ramón Diliz, D. Pedro Amezaga y D. José Antonio Uriarte.

Fomento, Deslindes, Policía Urbana y Rural: El primer teniente de Alcalde D.Irineo Ramón Diliz, D. Miguel Uria y D. Pedro Bonifacio Sarria.

Cuidado del Matadero, Alhóndiga, Reconocimiento de pan elaborado, Leches, Pesas y Medidas de los establecimientos públicos: Lo hacían 6 concejales alternándose cada mes dos a dos.

En julio comenzaban D.Irineo Ramón Diliz y D. Pedro Amezaga.

En agosto lo hacían D. Miguel Uria y D. Manuel Valle.

Y en septiembre D. José Antonio Uriarte y D. Pedro Bonifacio Sarria.

Regidor Interventor: D. Manuel Valle.

La Junta Local de 1ª Enseñanza era presidida por: D. Pedro Amezaga.

Para dicha junta se presentaron dos ternas al Gobernador de la Provincia, compuestas:

La primera por: D. Sebastián Sainz, D. Feliciano Ansoleaga y D. Manuel Uria.

La segunda por: D. Juan Antonio Acha, D. Juan Francisco Sarria y D. Mateo Ajuria.

El 2 de julio de 1885, como las fiestas del Pueblo estaban a la vuelta de la esquina, los regidores D. Pedro Bonifacio Sarria y D. Miguel Uria fueron nombrados para: “...Hacer los preparativos de las fiestas y festejos del verano de este Pueblo, tanto religiosas cómo votivas con el mayor lucimiento posible, dentro de las cantidades consignadas en el presupuesto. Así cómo para contratar una banda de música para tocar en las referidas fiestas, domingos y demás días de precepto, desde el 15 de julio al 15 de septiembre»...”


Para el 9 de julio de 1885 se daba lectura a las cuentas de la “Escuela de la Fundación de Niñas Pobres”. Las mismas correspondían al bienio 1884-1885, las presentó el Alcalde cesante D. José Antonio de Uriarte. Los ingresos habían sido de 25.848 reales y los gastos de 17.139,92 reales, por lo que quedaba un saldo positivo de 8.708,08 reales. Durante el próximo bienio el encargado de las cuentas de la fundación sería D. Antonio de Aldecoa. En la misma acta se hacía referencia al depósito en el Banco de Bilbao de 12.083 pesetas a favor del Ayuntamiento de Getxo.

En esa misma fecha, los vecinos de Las Arenas, y en su nombre D. Felipe de Charroalde reclamaban: “...«Se establezca en este barrio un hombre con una caballería para recoger todos los días las inmundicias y despojos de las casas de este barrio»...” El consistorio acordaba que: “...«Considerando que de establecer dicho servicio para el barrio de Las Arenas que se solicita, tendrían el mismo derecho el barrio de Algorta, con lo que aumentarían los gastos, acuerda el municipio que a pesar suyo, no puede acceder por ahora a las reclamaciones de los vecinos de Las Arenas»...” !Los vecinos de Andra Mari parece que no contaban para la limpieza!, probablemente por sus basuras, al contrario de los otros barrios, eran quemadas en sus huertos.

En la próxima entrada veremos cómo la traída de aguas a Getxo, era uno de los temas recurrentes a lo largo de los años. Y cómo las epidemias venían atormentando a nuestra población en el verano de 1885.

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL KIOSKO DE SAN NIKOLÁS




El kiosko de San Nikolas, aunque más bien debiera decirse “Los Kioskos de San Nikolas”, ya que a lo largo de la vida de esta plaza de Algorta, han existidos tres, todos ellos fijos.

El primero de ellos debió de colocarse tras la ejecución del muro que daba a la propiedad de la finca de D. Juan Bautista de Basagoiti y la construcción de las Antiguas escuelas de la entonces llama Plaza de la Constitución (Actual San Nikolas), entre los años 1850-1868, cuando el maestro de obras (arquitecto municipal) D. Ciriaco de Menchaca, redactara un escrito que iba a cambiar la fisonomía de la mentada plaza. Estaba adosado a las escuelas, entre el paso que quedaba entre la calle Andrés Cortina y el Ayuntamiento (Actual Biblioteca San Nikolas) Era un kiosko rústico, construido con madera, como puede verse en la fotografía que encabeza este artículo.


El segundo de 1930, estaba adosado al frontón (este llamado también “El Tinglado”), situado en exterior del mismo, en el centro, hacia la plaza . Nació por iniciativa municipal, el 11 de julio de 1929. En esas fechas se decía: “...«que la plataforma que se utiliza para los conciertos de la Banda, que actualmente está instalada en la Plaza de la Constitución, por el natural desgaste de ella maderas que la forman, y los desperfectos sufridos por los continuos traslados de la misma, se halla en tan malas condiciones, que ni siquiera admite un arreglo parcial»...” En su proyecto de construcción, el arquitecto Ignacio María Smith se decía: “…«Es de reducida extensión respecto de la plaza. Y será utilizado especialmente en la época invernal, del 15 de octubre al 15 de mayo. Dejando el quiosco completamente libra la plaza, resguardado el mismo del noroeste, se consigue que en los días de lluvia , en los que se aprovecha el pórtico para el baile, dicho pórtico quede completamente libre»...” El diario “El Liberal” del 15 de marzo de 1930 recogía la noticia de la retirada del antiguo kiosko de madera: “...«Se va a proceder a desmontar el viejo quiosco de madera, que con destino a la banda municipal de música, había sido levantado en la Plaza de la Constitución de Algorta»...” El domingo 19 de octubre de 1930 se inauguraba el nuevo kiosko, que quedaba adosado a los soportales de la que fuera Casa Consistorial y antiguo juzgado, con la actuación de la banda de música municipal, al medio día, bajo la dirección del maestro Gainza. A partir de aquel día se anunciaba la actuación de la citada banda, todos los domingos y festivos, desde las 15 hasta las 19 horas.

Era una plataforma cubierta, destinada a la actuación de la Banda Municipal en las fiestas del Pueblo. Su construcción fue realizada sobre un zócalo de arenisca, procedente de las canteras de Berango, trasdosado de ladrillo; disponía de una escalerilla lateral para acceso al mismo; el forjado de su pavimento fue realizado de hormigón armado. Con una cubierta de chapa de cinc, a dos aguas, que estaba soportada por columnas de hierro galvanizado. El precio estipulado en la subasta, que salió al público el 13 de febrero de 1930, fue de 7021,45 pesetas. En la puja intervinieron D. Deogracias Inchausti, D. Aquilino Unamuno y D. Gerardo Marquijana, quedando adjudicada la construcción del mismo a D. Deogracias Inchausti por la cantidad de 5.430 pesetas. Su parte metálica fue construida en los talleres de herrería “La Esperanza” de Bilbao y sus piezas fueron trasladas en tranvía hasta Algorta. También intervino D. Lorenzo Pelletier, que tenía un taller de cerrajería mecánica entre las calles Urquijo y Las Mercedes de Areeta-Las Arenas. Otro de los que intervinieron en la ejecución de aquel kiosko fue la “Cª Palencia y Colominas” estucadores de la calle Ronda de Bilbao. El 13 de noviembre de 1930, el secretario municipal certificaba la liquidación de las obras, eso sí, como viene siendo habitual en casi todas la obras, su importe había aumentado a 8.047,78 pesetas.


Respecto del tercer kiosko, decir que estuvo situado junto a la parada de autobuses de la calle Andrés Cortina y que su ejecución coincidió con la transformación del Juzgado de la Plaza de San Nikolas, en la actual Biblioteca San Nikolas. Noticia que era recogida por la prensa local el 11 de julio de 1976, consistente en: “...«el traslado del actual quiosco de música hasta la línea de borde con la calle Andrés Cortina, junto a la parada del autobús»...”

A lo largo de su historia estos kioskos han visto pasar por sus plataformas innumerables actos festivos. A música fue uno de ellos, en junio de 1911 varios vecinos solicitaban que los domingos y días festivos tocara la banda de música en la Plaza de San Ignacio y el paseo de María Cristina. El consistorio acordó que los domingos por la tarde la banda de música de Algorta actuara en dicho paseo y si el tiempo lo impedía lo hiciera en la Plaza de la Constitución (actual San Nikolas). En 1932 fue escenario de actos de carácter político del Partido Socialista con motivo de la inauguración de la bandera de las juventudes socialistas, acto que recoge la fotografía inferior.


Años más tarde, durante los años 50-70, los bailes dominicales animados por afamadas orquestas del momento, como la Orquesta Monserrat, aportaron vida y divertimento a la juventud de Getxo.


Pero no solo la música fue la protagonista de ese escenario. Las actividades religiosas de la cercana parroquia de San Nikolas de Bari, también tuvieron como escenario esa plaza. Las fiestas de San Ignacio y San Lorenzo vivieron momento mágicos a lo largo de los años en es te escenario. En ella se hacían entrega de los premios de marchas reguladas y montaña de la Sociedad “Itxas Gane”. La entrega de premios del mercado de San Lorenzo, también tuvo como escenario el kiosko de la plaza. Fue escenario de la actuación de la agrupación de txistularis de Uribe-Kosta, quienes durante años nos deleitaron con sus conciertos todos los domingos. En el aspecto político, baste decir que todas las reivindicaciones de una época, tenían como final esta plaza. Con el replanteo, anterior a la excavación, para la construcción del aparcamiento subterráneo, en agosto del 2009, se iniciaba la desaparición de aquel escenario, que desde el lejano siglo XIX, vio las celebraciones más importantes del barrio de Algorta.

jueves, 9 de agosto de 2018

LAS FIESTAS DE SAN NICOLÁS DE BARI DE ALGORTA



A lo largo de su historia las fiestas de San Nicolás de Bari de Algorta han recibido varios nombres: “Fiestas de San Nicolas de Bari”, “Fiesta del Puerto Viejo” o “ Portu Zaharreko Jaiak”. Todas ellas ligadas de alguna manera a la antigua ermita de San Nicolás, que se hallaba situada en la denominada “Perrera”, al final de la cuesta de San Nicolás en el Puerto Viejo de Algorta. Al convertirse canónicamente la ermita en parroquia (1808), la festividad del Patrono adquirió solemnidad de fiesta principal del barrio.

Aunque también esta efemérides ha tenido su contradicción, ya que la misma se celebra en Algorta el día 12 de agosto, mientras que la festividad litúrgica de su patrono “San Nicolás de Bari” es el 6 de diciembre. Quizá el cambio de fecha fuera debido a que el 11 de agosto de 1855 D. Manuel María Beloqui, Provisor interino, ratificó la concesión, firmada por el Secretario, Lic. Vicente Lumbreras, que daba paso a la erección del nuevo templo de Algorta.


La primera referencia a las mismas aparece en la prensa bilbaína en 1876. Lo hace en el diario “El Noticiero Bilbaíno” un 13 de agosto. En los archivos municipales, la primera mención como programa festivo que se conserva, es del año 1883, a pesar de que ya en los libros de actas aparecerá en 1875.

De ellas he hablado en mi Blog en repetidas ocasiones, y cómo decía en mi entrada del 7 de mayo del 2013, aunque parezca que han cambiado mucho, la verdad es que casi se repiten los mismos actos festivos, obviamente la misa en San Nicolás, que se celebraba en aquellos años, ya no pertenece al programa festivo actual, pero otros festejos de las mismas son casi calco de aquellas.

Volviendo a cómo eran contempladas en 1876, un junta letras de la época, que firmaba cómo Genaro Calda, decía: “...En demanda siempre de jolgorio y animación, no he podido prescindir de visitar él pintoresco puerto de Algorta, los días en que su alegre vecindario celebra con sin igual entusiasmo las fiestas dedicadas a San Nicolás, venerado patrón de todos estos habitantes. La animación que aquí ha reinado, y que hoy continúa con creces, solo puede calcularse hallándose uno incluido en el numero de los testigos presenciales de bailes y paseos que según era de esperar han estado a una altura por demás brillante. Hoy, domingo, terminada la misa mayor, se situó en la plaza del pueblo una charanga amenizando las fiesta…” El ambiente festivo que se disfrutaba en el Pueblo lo explicaba otro redactor en 1877: “...Dos días de romería en un pueblo tan lindo como Algorta, es lo mismo que pasar cuarenta y ocho horas en el paraíso. Terminada la función religiosa, se dio principio a los actos, que podemos llamar cívicos, inaugurándose los bailes en la campa de la iglesia con el tradicional aurrescu...”


Tal era la afluencia de público, a finales del siglo, que hasta los amigos de lo ajeno se daban cita en el barrio de pescadores. Los rateros, en 1879, se dedicaban a desvalijar,al parecer, a visitantes bien dotados económicamente, por lo que relataban en su crónica: “…Los cacos parecen haber extendido el teatro de sus operaciones hasta el vecino Puerto Viejo de Algorta. Con motivo de las romerías y aprovechando la aglomeración de gente que allí se han reunido, los discípulos de Candelas han logrado robar a un sujeto la cantidad de diez mil reales y un reloj de oro...”

La descripción más exhaustiva de los actos festivos la hacían en el mismo diario en agosto de 1881: “...Las romerías con que estos días se obsequia a los forasteros, para poder formarse una idea de la vida alegre que por aquí se disfruta la da el programa de fiestas: El día 12, a las diez de la mañana habrá novillos en el Puerto; el 13 a las cuatro de la tarde cucaña y a las nueve de la noche fuegos artificiales en la Plaza de San Nicolás, y el día 14, a las cuatro de la tarde, regatas desde el Puerto a la medianía del Abra...”


Cómo decía al comienzo, en el programa festivo de 1883, que existe en un expediente municipal, se habla de actividades ligadas a toros embolados en Ereaga y el Castillo (Usategi). Las acuáticas con cucañas y juegos de patos; y las que llenaban los cielos de color a través de los fuegos de artificio, esta vez en la Avanzada, completaban las fiestas del Puerto Viejo. Durante los siguientes años las romerías se volvieron a celebrarse en la campa del Castillo y la Plaza de la Constitución (San Nicolás). Entre los juegos festivos estaba el de la Samaritana con cántaros en la cabeza, que se realizaba entre Mantequena y Calvetena (Avenida Basagoiti), pero que en fiestas del Puerto tenían gran visibilidad en la ensenada de dicho recinto marinero.

Las últimas fiestas de esa década, incluidas en uno de los primeros carteles festivos, fueron las de las fiestas de San Nicolás: que se desarrollaron entre los días 11 y 13 de agosto, con romerías el primer día repartidas entre la campa del Castillo y la Plaza de la Constitución (ésta por la noche), que así los faroles encendidos permitían controlar al personal. Los juegos se desarrollaron en la playita del Puerto el día 12 con cucaña giratoria y hombres ensacados y por al tarde regatas de traineras y botes. Finalizaban las fiestas con toros ensogados, romería en la Avanzada y fuegos de artificio en el Puerto.

Si las comparamos con las de 1928 veremos que se repetían casi las mismas actividades: Romería el primer día en la Plaza de la Constitución y el domingo 12 de agosto, regatas de botes de pesca y cucañas en el Puerto Viejo; por la tarde y por la noche se repetirán las romerías en la Plaza de la Constitución.


Muchas de estas actividades, sobre todo las ligadas a los festejos acuáticos, se siguen repitiendo en la actualidad. La indumentaria, que a finales del siglo XIX era más clásica con atuendos de diario, en los que dominaban las camisas blancas, pantalones oscuros y en muchos casos blusa, cambiaba por ropas más prácticas y de tradición marinera en los años 70-80 del pasado siglo. Así todas las cuadrillas de Algorta (Gu Gara, Kaixo, Kantarepe, Kuru, Piperrak y Zutik) lucirían sus pantalones y camisas de riguroso azul marino, en todas las fiestas del Puerto Viejo de Algorta, que llevarían en las nuevas actividades festivas (Gansos y Marmitako), incluso en las alzadas de gansos; cambiando de su atuendo tan solo el pañuelo de fiestas que ahora era azul, rojo o a cuadros azul marino, según el diseño de la organización. Y ya, el anagrama festivo incorporaba el logo de “Portu Zaharreko Jaiak” y el personaje del “Txo” sobre las escalinatas del Puerto.

Cómo he dicho en múltiples ocasiones estos relatos no son algo cerrado, ya que cada uno recordará o habrá vivido diferentes experiencias festivas, muchas de ellas aún sin incorporar a los recuerdos colectivos. Sólo depende de nosotros que estas historias no se pierdan.

viernes, 27 de julio de 2018

LAS FIESTAS CAMPESTRES DE ALGORTA



Las Fiestas Campestres de Algorta, así se llamaba a las Fiestas de San Ignazio de Algorta entre los años 1876-80, debido a que en esa época los campos libres abundaban en nuestro barrio y no había problema para elegir un sitio adecuado donde celebrarlas.

Las efemérides se realizaban tanto en la zona denominada “El Castillo” (Usategi) cómo en San Ignazio. Y aunque en 1876 se determinaba que las romerías se iban a celebrar en el “Castillo” y una segunda en la “Avanzada”, parece que la cosa, que no fue del agrado de la vecindad, provocó que el sindico D. Juan Francisco de Sarria expusiera en un pleno el sentir del vecindario: “...que las romerías debieran celebrase según costumbre en la campa del Castillo y no en la Avanzada…, así mismo el consistorio declara que habiendo visto con sorpresa el disgusto que ha causado en varios vecinos, acuerda dejar sin efecto el cambio de localización de dichas romerías...” Aquella propuesta fue aprobada y las romerías continuaron durante años celebrándose en aquel punto, tocando la banda los días de fiesta, día y noche, por 700 reales de vellón.

En esos años algunas fondas colgaban el cartel de “completo”. Era el caso de la “Fonda de las Elorrianas” denominada entonces “La Buena Vista”. Eran años en los que para alquilar una vivienda que se considerara adecuada para pasar el verano, por las familias pudientes de Bilbao, más si esta era próxima a la playa de Ereaga, debían de tener un pequeño terreno y un aljibe de agua, ya que todavía el liquido elemento no llegaba a las casas y había que recogerla en las fuentes públicas del barrio.

En 1878 se colocaba la primera piedra de la iglesia de San Ignazio, por lo que al año siguiente con motivo de la celebración del primer aniversario y para solemnizar el acontecimiento, el jueves 31 de julio, se celebraba una gran fiesta. La romería, que tuvo lugar en la plaza del santo, duró hasta el anochecer, momento en que las fiestas se trasladaron a la plaza del mercado, la llamada de la “Constitución” en San Nicolás, que había sido decorada con una iluminación Veneciana.

Las fiestas de San Nicolas también tenían su espacio festivo en la plaza del mercado. En 1879 los días 12 y 13 de agosto se iban a celebrar con gran boato tras la misa en San Nicolás de Bari (Algorta), las celebraciones que iban a incluir cucaña y diversos festejos (La samaritana, andarines ensacados,..). Las romerías contaron con la asistencia de la banda del regimiento Toledo.


En 1880, la víspera de San Ignazio se inauguraba el tranvía desde la Avanzada hasta Algorta, así que las fiestas de aquel año contaron con mayor asistencia de gentes llegadas de Bilbao, Las Arenas y Portugalete. Fiesta que contó con la actuación de la banda de música, aurreskularis, una iluminación con elegantes farolas y el lanzamiento de vistosos fuegos de artificio. Las romerías se alargaron hasta las 23:30 de la noche.

Y cómo no, los militares también tuvieron su participación en las fiestas. El día 12 de agosto, desde la batería San Ignacio, se lanzaban cañonazos avisando a la población previamente con la izada de un pabellón, avisando a las embarcaciones menores del riesgo de transitar durante los ejercicios de tiro. Aquellas prácticas, al parecer no eran bien vistas por al población afectada, máxime cuando en noviembre de 1883 que: “...Con motivo del ejercicio de tiro al blanco desde la Campa del Castillo al mar, reventaron en el aire varias bombas esparciendo sus cascotes entre la población, lo cual motivo gran desasosiego entre la población, por cuanto alguno de los restos que pesaba más de 12 libras, cayo sobre alguna casa cercana a la iglesia de San Nicolás...”

Muchas fueron las celebraciones festivas de Algorta. Seguiremos hablando de ellas en las siguientes entradas, de éstas y de otras realizaré un recorrido histórico, incluyendo todas las referencias de archivo así como de prensa a lo largo de la historia de nuestro Pueblo.


martes, 24 de julio de 2018

COMO TODOS LOS AÑOS, POR FIN LLEGAN LAS VACACIONES



Cómo todos los años, por fin llegan las vacaciones, incluso, qué paradoja, para los jubilados. Debe de ser porque esas las pagamos nosotros y no cuestan al erario público, por eso no son cuestionadas por los que mandan más.

Días para romper con la monotonía para la que no tenemos tiempo, porque entre las muchas obligaciones de nuestro nuevo estatus, que algunas de ellas las realizamos con verdadera satisfacción, casi no nos queda tiempo para el relax.

Tiempo para rearmar y preparar nuevos temas, para pensar en qué hacer y disfrutar de unos días de paseo por nuestro maravilloso pueblo y otros cercanos. Sacar fotografías de nuestras fiestas locales, de fantásticos atardeceres, mojar los pies en nuestras calas mientras vemos complacidos a los nietos corretear por la arena.

También para hacer alguna aventura gastronómica con los amigos, que de eso algo sabemos, aunque sea por acumulación de experiencias. Redescubrir lugares casi olvidados de nuestro entorno y su historia. Desempolvar viejos legajos que nos ayuden a recordarla y completar nuestros conocimientos de un Pueblo que merece la pena ser descubierto.

Así, sin más, me despido por unos días de todos vosotros, deseando que disfrutéis de esta corta pero intensa gloria que son las vacaciones, sobre todo para los que aún pesa la “maldición divina”, que forma parte de una superstición teológica, que por no escuchar y comer en exceso, dicen fuimos condenados.

Volveré a estas páginas el día 3 de septiembre con nuevos y viejos temas. Hasta entonces:

!!!ONDO PASA!!!

lunes, 23 de julio de 2018

ACONTECERES DEL ÚLTIMO CUARTO DEL SIGLO XIX EN GETXO -49-



En la anterior entrada veíamos cómo las relaciones vecinales no siempre eran fáciles, los vertidos y alcantarillado no eran cómo los actuales y muchas veces provocaban enfrentamientos, ya que cada cual los vertía según su criterio. Y las actividades que desarrollaba la sociedad de Salvamento de Náufragos en nuestra ría.

El 18 de mayo de 1885 aparecía un articulo en el “Noticiero Bilbaíno” firmado por un tal “Lesmes”, en el que hablaba de un viejo conocido del que ya he tratado en estas paginas, el Puerto de Algorta: “...«Mucho ha prosperado en estos últimos veinte años el barrio de Algorta, en el municipio de Guecho, debido a variedad de circunstancias, y especialmente a la iniciativa de los dignos Ayuntamientos que se han ido sucediendo; pero mucho más ha de prosperar, en menos tiempo, si, como es de esperar, se lleva a cabo el nuevo puerto proyectado y decretad o por las Cortes. Los pequeños puertos de mar viven en la actualidad o de la concurrencia que en verano atraen sus playas, o de la riqueza que parte de sus moradores arrancan al mar. Para lo primero, cuenta Algorta con playas que rivalizan con las mejores del reino y aún del extranjero; para lo segundo, esto es, para la pesca en gran escala, fáltale un puerto que a la vez que preste todas las seguridades posibles, proporcione al gremio de pescadores todas ellas»...”

El articulista, a continuación ensalzaba las comodidades y comunicaciones de esta población con la Villa de Bilbao y hablaba de los temporales que asolaban esta costa: “...«Nadie que haya vivido o viva en estas costas ignora que la mayor parte de las borrascas que se levantan en ella provienen de los vientos del cuadrante N.0. Pues bien; resguardado como se encuentra el nuevo puerto de los citados vientos por su muelle principal y por la prominencia llamada Castillo, fácilmente se comprende que preste seguro abrigo y buena entrada a las embarcaciones que a él se dirijan buscando resguardo y salvación en días de tormenta. Lo expuesto basta para probar las inmensas ventajas que el nuevo puerto prestaría a los pescadores del litoral que quisieran radicarse en Algorta»…” Y hecha esta presentación de las bondades de un nuevo Puerto, continuaba haciendo una visión de las ventajas, que para él, el mismo traería a Getxo, entre otros el aumento de población: “...«Hasta la fecha, Algorta no cuenta con industria alguna que le dé vida propia: hecho el puerto, es de esperar que se establezca la fabricación de conservas y escabeches, que tan buen resultado ha dado en los puertos vecinos. Esta industria, igualmente que la pesca de que se alimenta, necesita brazos que, no habiendo aquí los suficientes, tendrían que venir de fuera. Dadas las condiciones del nuevo puerto, es innegable que la emigración tendría que ser considerable, y de aquí que el pueblo aumentase sus arbitrios, por cuanto el consumo sería mucho mayor. Así convertirán a esta barriada en reina y señora del abra de Portugalete, y en oasis de recreo preferente para propios y extraños»…”


Días más tarde, nuevos defensores del Puerto acudían a la prensa para defender la necesidad del mismo, con alabanzas a la historia comercial que Bizkaia había tenido: “...«A sus glorias marítimas que le habían reservado un lugar distinguido en las páginas de nuestra historia. Cómo así lo comprendieron nuestros antepasados excursiones dedicándose a la pesca de la ballena. Así, cómo cuando empezó la navegación a verificar el transporte de mercaderías. A partir de las cuales se empezó a barajar la necesidad de lugares que abrigaran a las naves de las tempestades, y que facilitaran la carga y descarga de dichas mercaderías…” Cada uno desde sus propios intereses, animaba para que el nuevo Puerto fuera una realidad en breve.

Algunas de las miradas que aquellos complacientes e interesados defensores hacían, llegaban a alabar la ría y sus pueblos a medida que venían bajando desde Bilbao hacía Las Arenas y Algorta. Durante los últimos días de junio, no faltaba día, en el que algún escritor no dedicara un pasaje de admiración hacia nuestro Pueblo: “...«Llego ya a las externas y apacibles llanuras de Lamiaco, y quiero descansar a su entrada, porque al penetrar mañana en los frescos, dilatados y sombríos pinares, y en el dédalo de hermosas quintas y elegantes casas de vecindad de Las Arenas, justo será que no lo haga fatigado, tanto más cuanto no he de terminar este viaje por la margen derecha del Ibaizabal, sin llegar a la blanca, a la hermosa pulcra Algorta»...”

Lugares comunes que recordaban el crecimiento de nuestros barrios, precisamente en una carta a un amigo de Teruel, uno de nuestros vecinos, recordaba un, entonces, asiduo visitante, y en ella relataba: “...Querido amigo: Cuando algunas tardes del otoño de 1865 usted y yo nos metíamos en algunos de aquellos desvencijados coches que andaban de Bilbao a Las Arenas y viceversa, íbamos principalmente a ver la mar. Si no hubiera sido así, poco satisfechos hubiéramos vuelto, porque entonces apenas había en Las Arenas más edificios que estos: una casa antigua, destinada a guardar efectos de salvamento marítimo, un alto torreón cilíndrico que había sido molino de viento, y hoy es mirador de una gran casa adyacente a él, otra de un sólo piso donde estaba el fondículo de Bernardino: al lado opuesto de este fondículo, y casi a la sombra de un frondoso emparrado que subsiste aún en triste decrepitud y abandono, una especie de pabellón convertido en escuela, donde los días festivos había mesa redonda que presidía constantemente D. José Jorge de Goya, juez de primera instancia de Bilbao, gran aficionado a aquellas marismas, donde construyó una hermosa casa en la planicie que precede a Algorta: y por último, el barracón de madera de D. Diego de Uribarri, donde esta buena familia debió hacer una honrada y modesta fortuna que la permitió trocar el barracón en hermosa casa.


Si hoy volviera usted a las Arenas, y sobre todo, si contemplara aquella llanura desde Santa María de Portugalete, que es el mejor punto para contemplarla, la desconocería por completo. Todos aquellos argomales y dunas donde hace veinte años se hacían esfuerzos por arraigar los pinos marítimos, las argomas y las retamas, son hoy frondosos y dilatados bosques por donde el veraneador puede discurrir sin que apenas le alcance un rayo de sol. Ya entonces se conocía que en Las Arenas había una hermosa y segura playa a la que se daba el nombre de “Sol de justicia”.

Mucho antes de llegar a las Arenas, multitud de casas de campo, tanto a orilla de la vía como llanura adentro. Al llegar al Pasaje, como antiguamente se llamaba muy propiamente al de Las Arenas frontero a Portugalete, ya una hermosa población en torno de una gran plaza con jardincillos en su centro. En dirección a Algorta multitud de excelentes edificios formando calle. A la derecha, ósea, internándose en la llanura, muchas y lindas quintas rodeadas de huertas y jardines, y entre ellas una linda capilla con la advocación de Santa Ana.

Toda aquella muralla de arena interpuesta entre la playa y el casi impracticable camino de Las Arenas a Algorta, por donde se caminaba penosamente oyendo y no viendo los embates del mar, ha sido arrasada y sustituida con hermosos edificios, entre los que domina el magnifico de los Baños de Mar Bilbainos.

El camino de Algorta, que realmente no era tal camino, sino una huella longitudinal que desaparecía bajo la arena apenas desaparecían los pies que la formaban, es una cómoda carretera por donde se dilatan los carriles del tranvía de Bilbao a Algorta.

Si usted me acompañara en este viaje, al dirigirnos a Algorta no experimentaría tanto como en Las Arenas el descubrimiento, pero si aun en mayor grado el encanto. Ya Algorta, cuando usted anduvo por ella, era populosa y linda y alegre, porque data de los tiempos que siguieron a la terminación de la primera guerra civil carlista. A los ojos del que penetra hoy en ella, no da el aspecto de una ciudad populosa, sino por el apiñamiento de sus caseríos, por la suntuosidad, por la alegría y por la pulcritud de este barrio.

Quizá es Algorta el único pueblo donde el que lo visita por primera vez y sólo lo ve por fuera, cree que allí todos son ricos ó poco menos. Si hay allí pobreza, se lava todos los días con agua del arroyuelo y esconde sus harapos con flores del campo, cosas ambas que no cuestan dinero y de que, sin embargo, no suelen hacer uso los pobres.


Apenas se deja el llano donde surgen de la arena los lirios marinos y los tamarices, para ascender a las colinas donde los sustituyen las siemprevivas, el poleo y la zara-rosa, empiezan los verdaderos palacios por la hermosa y gran Fonda San Ignacio, rodeada de jardines y con vistas que no llamo admirables porque no son excepción de casi todas las demás de Algorta, dignas de aquel calificativo.

Apenas tiene el pueblo más que una calle, pero esta vale por muchas, porque para ir desde el lindísimo templo consagrado a San Ignacio de Loyola, que se esta levantando a su principio, hasta la magnífica Iglesia parroquial que se ha levantado a su termino, despues de que usted anduvo por allí, se necesita mucho tiempo que se hace muy corto mirando a un lado y otro. Algorta, donde casi todos los edificios son blancos, la playa tenia un gran pero, pero ya no lo tiene, se comunica el bañista no por derrumbaderos como hace veinte años, sino por un suave camino-paseo que no excluye ni aun a carruajes como aquel que trajo de Madrid un amigo mío y no le sirvió ni aun para viajar de Bilbao a las Arenas»...” Aquella bonita y enamorada descripción del Pueblo nos hace, ciento treinta y tres años más tarde, descubrir cómo era en aquellos tiempos pasados, parte de nuestro Municipio.

En la próxima entrada veremos cómo el consistorio de Getxo protestaba por la venta de solares de propiedad comunal de 1865. Y la llegada del nuevo Ayuntamiento.

jueves, 19 de julio de 2018

PAELLAS EN AIXERROTA, UN DÍA ÚNICO.



Paellas en Aixerrota, un día único, así se puede denominar a una de las fiestas, para mi, más emblemáticas de Getxo. En un paraje sin igual, sobre los acantilados del Abra, con una de las concentraciones de gentes más importantes del año, con un tiempo y ambiente increíbles y unos aromas que embriagan, se celebran las fiestas más bonitas del municipio.

Explicar lo que es el día de Paellas es algo complicado porque seguro que es diferente para cada asistente, aunque hay cosas que creo que serán comunes para casi todos. Es un día donde cualquiera puede perderse por la campa de Paellas y encontrar a innumerables amigos, entre la neblina del humo de las fogatas con laboriosos sukaldaris, algunos ayudados por pequeños aprendices que en unos años cogerán la titularidad; todos ellos dispuestos a compartir conversación y suculentas viandas. Donde la música, la dantza y como no, la paellas a cual más vistosa y suculenta, alegran un día, que para quienes nos visitan, puede resultar inolvidable.

Como todos los años, éste toca rememorar otros pasados. Este año he elegido la “XVII” edición, la fiesta de Paellas de 1972. En medio de un día radiante de sol, que hasta eso garantiza Itxas Argia, aparecía en la prensa ya desde la víspera con un: “...«Hoy, en Aixerrota, la Olimpiada de la Paella”»...” En el que parecía que todo conducía a Getxo, pues hasta el primer premio del concurso de perros de muestra de Amorebieta, con la perra “Petula” de José Antonio Arenaza, volaba para nuestro municipio.


La afluencia fue masiva. Más de 25.000 asistentes, a decir de la prensa, llenaban las landas de Aixerrota. El número de paellas presentadas hacían honor a la amplia concurrencia. Se presentaron a concurso 264 pellas. Los ganadores fueron la cuadrilla “Deriotarrak”, un grupo compuesto por 40 amigos, cuyo sukaldari era Rufino Landa, quien creó una vistosa paella para 48 personas. A la misma añadió 2 pollos, almejas, cigalas, langostinos, 2 langostas y nada menos que 5 kilos de arroz. Entre los clasificados de Getxo figuraban en tercer puesto “Paúl y Gema”. Junto a esa habilidad gastronómica, otro de los alicientes era el “Concurso de Txosnas”, que ese año contó con nada menos que 15 espléndidas construcciones y cuyo ganador resultó ser la Sociedad Algorteña “Itxas Gane” ¡Aquellos chicos del Scout eran auténticos arquitectos!.

Bajo la paellera anunciante de la fiesta aparecía el grupo organizador de Itxas Argia. Entre ellos algunos amigos que ya nos abandonaron: el párroco de Andra Mari Francisco Antxustegi y Jenar Serrano.


En ese año de 1972 ya se anunciaban las próximas fiestas de Santa Ana en Las Arenas, con concurso de tangos incluido. Y las de Algorta y el Puerto, con uno de los espectáculos de la época en este reducto marinero, la novillada en la plaza portátil del relleno. Fiestas, estas últimas, que los ayuntamientos de la dictadura organizaban todos los años muy al gusto de sus ediles.

Este año, como no puede ser de otra manera, con el tiempo garantizado y más ganas que nunca, muchos getxotarras y otros venidos desde distintos municipio vascos, acudirán a las landas de Aixerrota. Por ellas han pasado gentes venidas desde Irlanda, Escocia, Bélgica, Australia, Suiza y Japón, y cómo no, en los últimos años, nuestros vecinos llegados de Sudamérica, que siempre nos acompañan en esta fiesta de paellas. Algunos buenos amigos de la cuadrilla “Irurena”, promotores de esta fiesta, Antonio Bilbao (Txirri) y Félix Iurrebaso a pesar de que ya nos dejaron seguirán con nosotros en el recuerdo. Seguro que Damián Ayo nos acompañará y charlaremos con él por la campa, recordando viejos días.


Será un día mágico. Desde días antes empieza la actividad de Paellas: quedar con los amigos del toldo y hacer una relación de asistentes, preparar la lista de compras, de bebidas y viandas. La víspera hacer las compras, muchas de las cuales quedarán en los coches para subirlas a la campa al día siguiente. Y por fin llega el día esperado, la actividad empieza desde primeras horas de la mañana, la cola de vehículos si no se madruga es agotadora; descargar junto al toldo mesas, sillas, bidones y todos los enseres que ese día se utilizan. Ir a por hielo y leña, mientras algunos amigos empiezan a montar el toldo y a preparar el espacio para el esperado amaiketako.

Mientras los amaiketakos van cogiendo forma, las paellas comienzan su primer aderezo. Y antes de que los de Itxas Argia comiencen a deleitarnos con sus dantzas en la campa, aprovecharemos para visitar los toldos de los amigos, probando en ellos sus suculentos guisos y afrodisíacos néctares báquicos.

Tras las dantzas, las paellas van subiendo al estrado para que el jurado pueda ir probándolas. El ambiente festivo y el colorido, va a más y las landas presentan el aspecto de no hay sitio. A medida que se van colocando en las mesas expositoras las paellas, los jugos gástricos se revelan por la continua agresión olfativa de aromas, complementos gastronómicos y colores. ¡Qué envidia da el jurado, aunque después de probar 50 paellas todavía les falten por probar más de 150, seguro que es agotador!


Después, tras tomar algo en el bar de la organización, charleta con amigos y conocidos, llega el momento de comprobar si el sukaldari de nuestra txosna, ha acertado en la condimentación de la paella. Tras la comida y los primeros tragos de champán, surgen espontáneas las primeras canciones, a las que acompañarán otras del cancionero popular guardado con mimo para la ocasión. La tarde será larga y hay que dosificarse, así que un paseo por la campa, además de ver el ambiente, nos ayudará a hacer la digestión.

A media tarde empieza la entrega de premios, que será larga, los ánimos se van caldeando, y aunque todos parecen los ganadores por la alegría con la que reciben los premios, a medida que se acercan los primeros se empiezan a desbordar los gritos de entusiastas. El nerviosismo se adueña de las cuadrillas sabedoras de que tienen posibilidades; aún no las han nombrado. Llega el esperado primer premio, los gritos, las carreras, el champán, las fotos, todo es un conjunto festivo que desborda el lugar.


Finalmente ha llegado la hora de preparar la merienda, que hay que macizar un poco para seguir libando. Las parrillas vuelven a crear suculentos platos y algunos perezosos retornan a los toldos, después de haber bailado y cantado por el recinto festivo. Viene el momento temido, hay que retornar a casa, pero antes hay que recoger y eso después de un largo día de frenesí. Es duro, la verticalidad en algunos casos es complicada de mantener.

Pero para algunos la vuelta será como continuar la fiesta por el barrio donde seguirán las canciones y libaciones, resistiéndose a que pase ese día que recordaremos durante años, esperando la próxima celebración de “Paellas”.

!Ya falta menos, se acercan las fiestas de Santa Ana, San Ignacios, Romo y el Puerto! Así que, como todavía está por llegar el día de la “Olimpiada de las Paellas”, nos vemos en Aixerrota:

“
Eraso sexistarik

Gabeko Jaien Alde”


“Por unas fiestas libres


de agresiones sexistas”


NOS VEMOS EN AIXERROTA

!ONDO PASA!