lunes, 6 de julio de 2015

VINO A LA MILICIA



Algunas veces nuestros regidores tomaban decisiones ciertamente sorprendentes. Esto sucedía durante las movilizaciones obreras que se sucedieron entre 1890 y 1910, fechas en las que Bizkaia conoció cinco huelgas generales de amplia repercusión.

Las movilizaciones se producían por la condiciones de esclavitud en las que los mineros tenían que vivir en inmundos barracones, condiciones de habitabilidad miserables, compra de alimentos en cantinas, largas jornadas de trabajo mal remuneradas, carencias alimentarias, “... una queja repetida por los mineros era la de que al acercarse a las minas en busca de trabajo, había que preguntar al capataz si tenía cama para dormir, y comprar sus alimentos obligatoriamente en cantinas regentadas por éstos últimos...”. Pero este tema ya lo traté en mi articulo del jueves 18 de octubre del 2012 bajo el título “La Huelga de 1911 en Bizkaia”.

Y en medio de estas convulsiones el Alcalde Presidente de Getxo D. Ildefonso Arrola el día 1 de septiembre de 1910, tomó la sorprendente decisión que figura en el titular. Consideraba el alcalde que quizá fuera necesaria la intervención de las fuerzas armadas “...para garantizar la seguridad de los habitantes del termino municipal, con motivo de la huelga declarada en la provincia...,...se había dirigido al Capitán General de la Región para solicitar el envío de alguna fuerza...”.

Solicitud a la que dicho militar accedió gustoso, enviando una sección de caballería que quedó acuartelada en el “Fuerte de las Canteras” de Algorta. Así que en prueba de agradecimiento, el primer edil de Getxo tomó la decisión de obsequiar a la milicia con “...doce litros de vino de forma diaria...”, se ve que o bien tenían mucha sed o necesitaban calentar sus ánimos con aquella bebida espirituosa para cumplir fielmente con su cometido. No se tienen noticias del resultado de tan desafortunada iniciativa, pero no creo que fuera necesario calentar los ánimos a quien maneja armas.

No obstante, como se suele decir “la burra va al trigo”, esta situación volvía a repetirse en septiembre de 1911, entonces suspendieron la sesión municipal para acudir a recibir y a alojar a las milicias. Al parecer en vista del aspecto que iba tomando la huelga y para evitar el desabastecimiento de pan a la población, el consistorio había realizado una compra superior a la habitual de harina, que fue descargada por los soldados. Así que, como muestra de agradecimiento, volvió a las andadas, quizá por aquello de que: “...El burro y el horno por la boca se calientan...”.

Hasta aquí una pequeña entrada de un hecho sin mayor trascendencia, que en un momento convulso de las relaciones sociales, provocó un hecho que visto desde hoy pudiéramos considerara insólito, !!Animar más a la milicia!!


sábado, 4 de julio de 2015

GRECIA NO ESTA SOLA


Grecia no esta sola, nos espera, espera de la solidaridad de todos. Mientras que el F.M.I., la Troika, los especuladores, la Banca, todos a los que hemos rescatado a escote, con el sufrimiento de la clase obrera y media, sin precio, ahora pretenden ponérselo a quienes ellos mismos, con su especulación, con su rapiña, falseando las cuentas, con sus cómplices (Gobiernos de la derecha y alguno de pseudo-izquierda), colaboraron a esquilmar económicamente.

Y todo para seguir obteniendo beneficios a costa nuestros pueblos, robándonos la Sanidad, la Educación, las Pensiones, todo aquello que con nuestro dinero, nuestro sudor y el ahorro, nuestros impuesto, hemos logrado crear. Mientras, !Ellos no los pagan!, crean “Sicavs, facturas falsas, reparto de dividendos, pago de gastos personales como si fueran de la empresa, paraísos fiscales”, todo un entramado para esconder el dinero, para robarnos.

Las fuerzas conservadores de Europa esperan y desean que en el referéndum gane el “sí”, los saqueadores quieran que gane el “si”, esa banda de ladrones económicos quieren que gane el “si”.

Los trabajadores, las clases medias, ahorradores forzosos del sistema, no podemos compartir los deseos de estos especuladores, no podemos consentir que los mercados fijen las políticas económicas a los pueblos, que secuestren la DEMOCRACIA.

Los dirigentes de la derecha española dicen que “...España ha prestado a Grecia 26.000 millones de euros, en concepto de solidaridad...”, cuando lo hicieron por pura especulación. ¿Cuantos millones dejaron a fondo perdido a la Banca? , ¿Cuanto les cobraron?, ¿Quienes lo pagamos? Y !!Porque a ellos no se les demanda en las mismas condiciones que a los griegos!!.


Por mi parte la deuda con GRECIA, con el PUEBLO GRIEGO, esta saldada. NO HABLEN EN MI NOMBRE. !!!VOTEN NO, YO TAMBIÉN LO HARÍA!!!. EUROPA DEBE SER DE LAS PERSONA, DE LOS PUEBLOS, NO UN ZOCO, NO DE LOS ESPECULADORES.

viernes, 3 de julio de 2015

CUANDO ROMO JUZGÓ A LA PACA



Era mediados del Siglo XX, cuando Romo, un barrio de Getxo, asociativo donde los haya, veía erigir su nueva iglesia “San José Obrero” (marzo de 1959). En los locales adyacentes de su antigua capilla “Nuestra Señora de los Angeles”, bajo los de la “Sociedad Gobela”, auténtico motor de iniciativas populares; en la planta baja, se encontraba un espacio que más tarde iba utilizarse como cinematógrafo.

No hacía falta mucho, para que un conglomerado de cuadrillas, joven y con ganas de dar vida al pueblo, rompiera con la monotonía a que la época nos tenía acostumbrados. Ese revulsivo llegó de la mano de un curita joven, que tras su ordenación fue destinado a Romo. Llegó desde el cercano Erandio, a principios de los 60. Se trataba de “D. Ramón Sánchez Murueta”, se había ordenado el 8 de julio de 1956, y celebró su primera misa el 15 del mismo mes en su parroquia natal.

Este sacerdote, al igual que el resto de los de su época, vestía negra sotana y cubría su cabeza con una saturniana teja. Venía, como todos al principio, con ganas de hacer cosas, y una de las que impulsó fue la relacionada con el cine y el teatro. Su actividad fue el caldo de cultivo para que una de esas cuadrillas, cogiera el personaje del que a continuación hablaremos, y realizara una interpretación que aún perdura en el recuerdo de muchos vecinos, que en los años 60 tenían en esas funciones, como válvula de escape para el tedio de una época, con escasos medios para la diversión.


Esa obra llevaba por titulo “El Juicio a la Paca”, comedia menor teatralizada, dicen que por primera vez en la “Universidad de Deusto”. Representada en casi todas las del estado, y buscada por muchas asociaciones y grupos culturales, por sus chispeantes diálogos, escasos recursos necesarios para su ambientación, casi una mezcla de entremés “jácara” y sainete cómico-musical, que conjuga el humor la sátira, mediante canciones con letras adaptada a la situación. Donde los personajes lo que pretenden es divertir al espectador buscando su risa.

En el año 1964 D. Ramón, alma de todas las actividades culturales, que en torno a la iglesia de San José de Romo se realizaban. En ese pequeño salón del que hablaba al principio que se encontraba en los bajos de la Escuela de “Nuestra Señora de los Ángeles” (Actual Aula de Cultura de Romo). Organizaba representaciones teatrales, autos sacramentales y proyecciones cinematográficas para los más pequeños. Para obtener fondos para el mantenimiento se vendía a la entrada caramelos, chicles y toda suerte de golosinas, que eran ávidamente consumidas por aquellos pequeños roedores de dulces. D. Ramón era el proyector del cinematógrafo, el apuntador en los teatrillos, quien buscaba y organizaba el cuadro artístico, en definitiva la medula de aquel espacio cultural-recreativo-religioso, pues desde la mirada seria y casi inquisitorial del Párroco D. Juan Maria Arrinda, que ejercía un riguroso control sobre todas las actividades, ese pequeño espacio de libertad daba vida al barrio.


ALGUNOS MIEMBROS DEL
CUADRO ARTISTICO

En ese marco es donde se iba a desarrollar aquella comedia. D. Ramón buscaba una cuadrilla, pues solo así, en ese espíritu de camaradería pensaba que era posible desarrollarla, que tuviera entre sus miembros alguien con suficiente vis cómica como para representar al personaje central “La Paca”. !Y pardiez que lo logró!. Pero vayamos por orden primero el argumento: “...La Paca, una mujer de la vida, a quien quieren quitar la custodia de sus hijos, por su vida “licenciosa con los hombres”, a quien acusaban de no atenderlos bien, es llevada a juicio...”.

En la trama aparecía un cuadro artístico compuesto por: La acusada “La Paca” interpretada por Juan Mari Velasco, el “Juez” era interpretado por Ubaldo Valle (+); dos “Fiscales” ejercían la acusación Koldo Bilbao y Paco Lopez (+); los hijos de la Paca estaban representados por Felipe Estancona (+) y Miguel Ocio; tres “Testigos” Juanan Ortiz, Jose Luis Rios e Iñaki Bikandi; dos “Borrachos” que testificaban a favor de la Paca, Angel Mari Larrazabal y Eugenio Amores; y finalmente los personajes de los dos “Guardia Civiles” que conducían a la arrestada, fueron interpretados por Gerardo Sordo (+) y Jose Luis Vigiola, la dirección artística corrió a cargo de Angel Saavedra, Jose Andres Egaña y el propio D. Ramón. En la fotografía inferior podemos ver a algunos de los protagonistas, aunque con algunos años más que cuando se celebró aquel evento en una romería: Empezando por la izquierda Iñaki Bikandi, Jose Luis Vigiola, Felipe Estancona (+), Jose Luis Rios, Juan Mari Velasco “La Paca”, Miguel Ocio y Angel Mari Larrazabal.


El escenario, al que se accedía a su parte trasera a través de otra estancia, facilitaba la labor, casi innecesaria, de los apuntadores, estaba al fondo del salón. Sobre él estaba dispuesta una mesa en la que, a ambos lados, se situaban los actores para poder ser vistos por el público, y como atrezzo unas simples cortinas, que impedían que los apuntadores fueran visto por el público. Los ensayos eran un autentico augurio de lo que luego iba a resultar la obra, no podían contener muchas veces la risa.

La obra se representó a comienzos de la primavera-verano de 1964. Todos los intervinientes ya peinan canas, y la mayoría tienen nietos, pues en esos años rondaban los 17-19 años. El día elegido, un jueves por la tarde-noche. En esa esperada y comentada obra de teatro, el personaje central, era uno de los elementos que tenía en vilo al barrio, todos se preguntaba “...Quién será la Paca, quien osará dar vida a una mujer tan licenciosa, y además en un centro casi religioso...”, eran tiempos de censura. Ellos mantuvieron en secreto al “actor” que iba a dar vida a tan apasionante mujer, y lo hicieron gracias a esa otra estancia que permitía que los actores no pasaran entre el público, hasta el mismo momento de entrar en escena.

Los personajes iban disfrazados, algunos, con trajes alquilados en la Misericordia de Bilbao, los niños con pantalón corto, el juez con su toga, peluca y un mazo para golpear la mesa, los guardias perfectamente uniformados con sus negros tricornios, a la encausada le vistió y maquilló la hermana del juez “Maria Belén Valle”, en palabras de Juan Mari “...me puso hecho un cuadro, me pinto todo, labios, cara. Me dejó una falda tubo y me enseñaba como subir la falda para luego bajar la faja, en uno de los actos al hacer ese pícaro movimiento se me soltó la falda por al cintura y tuvimos que hacer virguerías para arreglar aquel descosido...”. El maquillaje resultó tan contundente, que no se lo pudo quitar todo, y al día siguiente permanecían huellas evidentes en su rostro. Cuenta Juan Mari: “...Yo al día siguiente, tenía partido contra el Indautxu, era el más joven del equipo del Arenas, y en el vestuario los otros, más veteranos, se pitorreaban !Chaval, pero tu que has estado haciendo!...”, así que el cachondeo duro más de lo previsto.


La entrada ya provocó una salva de aplausos y una carcajada general. Al hacer su entrada “La Paca”, a quien no dejaban salir al escenario para no ser vista y mantener así la intriga, sobre cómo sería el personaje. Al ver a un hombre vestido de mujer, y con aquel aspecto: falda de tubo con aberturas a los lados por encima de la rodilla, que permitían ver una liga negra, de la que colgaba un pequeño puñal; jersey de pico con manga corta muy pegado que permitía adivinar unos turgentes y grandes pechos, fruto de un relleno bien distribuido; zapatos negros de tacón bajo, para permitir mantener el equilibrio; peluca igualmente negra; cara maquillada, casi irreconocible; y collar de perlas blancas de dos vueltas al cuello. El salón se vino abajo de la sonora carcajada. Se sentó frente al público, por lo que los espectadores veían perfectamente toda su anatomía, ella pícaramente, con un descarado movimiento abría y cerraba sus piernas. Esto provocó que una de las espectadoras, de la primera fila, que se hallaba embarazada, nerviosa, tuviera que abandonar la sala, no se sabe si a consecuencia de la risa o de la desazón, al contemplar tan comprometedora escena.

Toda la obra era cantada. La entrada se iniciaba con las palabras del Juez “...Venimos aquí, (golpeaba la mesa con su mazo, ordenando silencio), a juzgar a esta mujer por los hechos que acontecen. !Que pase la acusada!. El juez inquiría serio ¿tiene algo que decir la encausada?...”; le seguía la intervención de la Paca cantando el estribillo“...Soy Paca y vengo ante la sala, reclama por los fiscales, porque (“Cloc, cloc”, golpeaba con el tacón dos veces en el suelo), dicen que soy mala..”. El juicio se desarrollaba en un hilarante ambiente, la Paca cansada de que el Fiscal arremetiera contra ella, en uno de los momentos, provocadora, se golpea el muslo y dice “...toma Costarrica...”. Ante tamaño descaro tiene que intervenir el Juez “...Paca compórtese, sea más recatada...”; los borrachos irrumpían en la sala en medio de un griterío, queriendo dar su apoyo a la Paca, siendo expulsados por los guardias; al final de la trama todos se abrazan por el veredicto, ya que terminaba con la absolución de la acusada.


A la representación acudió mucha gente. Entre ella hubo una gran representación de las chicas de servicio de Neguri. Al terminar la función, ya en la calle preguntaban “...¿Quién era la Paca, quién era?...”, al parecer resultó tan convincente la caracterización y sus femeninos gestos, que dudaban fuera un hombre el que había dado vida al personaje, y extrañadas, puesto que algunas le conocían y exclamaban: “...!no puede ser, si es un hombre muy serio!...”, muy probablemente les faltaban horas de hablar y conocer al personaje, para saber de su sentido del humor.

Aquella representación tuvo tan buena acogida, que llegó a oídos de algunos vecinos del cercano barrio de Lamiako, que iban a celebrar sus fiestas patronales. Pensaban incluir en su programa festivo la intervención de algunos grupos musicales, de nueva hornada. Esas actuaciones se iban a escenificar en el cine de su salón parroquial. Se pusieron en contacto con ellos para que realizaran esa representación en su barrio. El día de autos, los actores, se desplazaron en tren desde Romo, Iban en el primer vagón, en el espacio reservado para las lecheras, con la puerta abierta junto al conductor, ya que uno de ellos Ubaldo, trabajaba en el ferrocarril.

En Lamiako, la obra resultó un desmadre. Antes de empezar les ofrecieron un vinillo y algo de picar. “La Paca” se quejaba, la tenían secuestrada, ya que mientras el resto de los actores salían al salón para presenciar las actuaciones del los músicos, la mantenían encerrada. Mientras el público se revolvía inquieto deseoso de conocer la personalidad de la acusada.


Así que le dejaron solo, junto a una botella de vino, y como cuenta Juan Mari “...alguno estaba entrenado, pero yo no....”. Además las cantidades tomadas con antelación no debían de estar muy proporcionadas, ya que esos zumos espirituosos les animaron tanto que, ni el orden del libreto, ni las estrofas, siguieron luego un riguroso orden.

Tan animada estaba, que ya empezaba a sacar la cabeza por el telón del escenario, y el respetable se inquietaba aún más, gritaban “...Que salga la Paca, que salga la Paca...”. Por fin dio comienzo la obra, el regocijo fue general. Empezamos a cantar “...yo, algo afectado por los estímulos de aquel néctar embotellado, arranque por al segunda estrofa...,...gracias al resto de los intérpretes pude reconducir el orden de la obra...,...incluso di unos pasos de baile que no estaban en el libreto...,... El efecto era tal, que incluso el collar que me habían prestado se rompió, y todas la perlas quedaron desparramadas por el salón...”. La gente no se enteraba, pues no conocía el texto, creyó que aquello formaba parte de la representación, se desternillaban de risa y rompieron en aplausos. Su padre que no había visto la representación de Romo, animado por su madre, acudió a ver la de Lamiako y exclamó “...pero cómo se ríe tanto la gente, si el chaval está con media melopea...”, ella le contestó “...es que esto en Romo no lo hicieron...”. Así que a pesar de aquel pequeño cambio en el libreto, y de ese accidente interpretativo, la representación fue todo un éxito.


Como consecuencia de esas actuaciones, incluso las monjas del Asilo de Algorta quisieron que actuaran en sus locales para divertir a los ancianos, comentaban “...nos han dicho que ha habido unas risas increíbles, que no ha habido nada obsceno, que es una trama muy divertida...”, pero debido a algún problema del convento, finalmente no se llegó a realizar aquella actuación. Un tiempo más tarde, hicieron un auto sacramental con motivo del día del seminario. Esa fue su última actuación pública.

Deseo mostrar mi agradecimiento a Juan Mari Velasco y a Miguel Ocio, gracias a los cuales he podido traer a estas paginas este pedazo de la vida de un barrio, que siempre ha destacado por la calidad de sus cuadrillas, que guardan otras historias que quizá más adelante traiga a estas páginas.

lunes, 29 de junio de 2015

GARROBI, EL ARTE A PIE DE CALLE



GARROBI” nació de la inquietud de un grupo de artistas locales, entre los que se encontraban Ainhoa Ortells, Inés Bermejo, Laurita Siles, Izaro Leregi, Mikeldi Pérez, Fredi Paia, Jone Saitua, Rafa Anduiza y Nerea Falagan, tenía como objetivo “...crear una rutina cultural con una oferta amplia y de todos los colores, en espacios no convencionales, llevando la cultura y el arte a pie de calle...”.

En enero, se presentaban públicamente para dar a conocer su idea, en la que parafraseando a Oteiza decían: “...venimos a contaros que la cultura con sus movimientos y cambios en la historia, aunque pase, aunque toque o despierte a algún individuo o grupo, si no llega al pueblo como destino, la incultura actúa y atrasa activamente, destruye como un cáncer invisible, indolente, en silencio, todo el sistema espiritual y las reservas vivas de un pueblo...”. En definitiva faltaba crear una cantera que animara y dinamizara esas inquietudes, y de verdad que viendo lo que nos presentan, lo van a conseguir. En la primera asamblea que celebraron se juntaron 35 personas, ése fue el germen de los que hoy es el colectivo.



La cantera de artistas “GARROBI” ha demostrado que se puede llevar el arte a pie de calle. Más de 32 participantes de diferentes disciplinas, gente con ganas de hacer las cosas bien, nos regalaron sus trabajos, en un día pletórico de sol. El trabajo preliminar, desde primeras horas, nos deparaba algo de lo que íbamos a poder disfrutar, la tensión e ilusión se notaban en los dos espacios, en los que el colectivo iba a desarrollar la muestra. A la hora prevista daba inicio la presentación en la Plaza de Biotz Alai, la cual corrió a cargo de dos de sus componentes Ainhoa Ortells e Idoia Garai, que nos adelantaban que el objetivo principal de Garrobi es: “...promover y reforzar la rutina cultural local...”.

La asociación de artistas Getxotarras, el pasado sábado día 27 de junio, llevó su ingenio a las plazas de San Nikolas y Biotz Alai, convirtiéndolas en un mosaico colorista, muestra de su buen hacer. Con actividades itinerantes a lo largo de la Avenida Basagoiti, en la que el grupo “Kalabazan” ofreció, mediante unos largos susurradores, con forma de largas cornetas, poemas susurrados al oído de los viandantes; el grupo “Hibernando” con una maquina denominada “Tremebunda” iban realizando serigrafía; y la bailarina “Ana Capilla”, que realizó una interpretación de los espacios de la zona mediante la dantza.


Allí pudimos ver a viejos conocidos con sus trabajos plasmados en paneles, paredes y suelo de la plaza: “Pirograbados” de Ángel Fernández, las “Abstracciones” de José Fernández, a Mertxe Zulueta con su “Balsa de naúfragos”; paneles que iban desde una exposición de caratulas de cintas musicales, con diversos temas de “Betagarri”, “The Mamas & Papas”, “Janis Joplin”...; incluso un armonioso bodegón marinero, que alternaba con ilustraciones de “Pasionaria”, “Aita Barandiaran” y del bardo de Urretxu “Iparraguirre”; acuarelas de diversos rincones de nuestro pueblo; fantasmagóricas imágenes recreadas con cantos rodados de procedencia marina; el homenaje al cassette; un divertido “Getariako Sagua”.


Incluso desde Madrid acudieron a la cita, la autora de "Cuentos Inmorales", nos sorprendió con una fantástica "Instalación Urbana", cual arco iris en un día pletórico de sol: y un sinfín de expresiones artísticas que lamento no recoger en su totalidad, pero que dieron muestra de la capacidad creadora de nuestros artistas locales.


En la Plaza de San Nikolas el grupo “Utopian”, dentro de un pequeño circo de tela blanca, ofrecieron un teatro interactivo, en el que la gente podía participar. Visto desde fuera, parecía lo que pudiera ser una sauna de masajes terapeúticos, en la que dos clientes con sus albornoces y mascarillas, esperaban sus tratamiento tumbados en el suelo de la plaza; aunque el masaje terminaba en una guerra de almohadas, en la que participaban clientes y público, algunos al salir decían: “...con masajes como estos se pierde peso fácil...”. Casi en el medio de la plaza un “Domo” de madera, obra de “Uka Natura”, en el que la gente tenía la posibilidad de intervenir.

El carro del “Photographer”, otra de las atracciones, que en una de las esquinas de la plaza, junto al Ajuria, llamaba la atención de todos los visitantes. Ese antiguo carromato, con sus maquinas y viejas fotografías, representaba una época, en la que el revelado se hacía mediante una técnica denominada “Colodión Húmedo”, procedimiento fotográfico creado en el año 1851 por el investigador y fotógrafo francés Gustave Le Gray.


Y finalmente, al medio día, la sorpresa musical a cargo de la fanfarria “Txopolis”. En medio de la terrazas, que abarrotan una parte de esta concurrida plaza, surgieron inesperadamente, desde uno los balcones de la “Bibilioteca de San Nicolas”, desde las propias terrazas y de otro balconcillo que se encuentra sobre el bar “Maggie Fram”, con uno de sus ritmos veraniegos aparecieron unos divertidos personajes salidos del mundo animal-fantastico.

Como decía uno de sus componentes, el bertsolari de Algorta Fredi Paia, en uno de los bertsos el día de su presentación:

...Artea dugu gure bidea...”.

...El Arte es nuestro camino...”.

Con esta primera cita nos han demostrado que ganas no les falta, esperamos que en la próxima convocatoria consoliden las representaciones populares.



jueves, 25 de junio de 2015

SAN JUAN, RECUERDOS DEL PASADO



Noche de San Juan, noche mágica, celebración del solsticio de verano, día más largo, noche más corta del año. Como fantasma de días pasados, cual siluetas en procesión entre la niebla, nos trae a la memoria imágenes borrosas de niños acarreando ramas y puertas de madera, cargadas de viejos enseres, restos de mobiliario, que el paso del tiempo convirtió en inservibles, arrastradas por polvorientas calles aún sin asfaltar, rumbo a la hoguera purificadora.


MALAKATE (ANDRA MARI)

Noches del pasado llenas de júbilo, de canciones, de ritos. De hogueras alrededor de las que se saltaba y y cantaba “...por San Juan se come pan y leche...”. Entre cuyas brasas asábamos deseadas patatas, en época de escasez de alimentos, martirio de baserritarras que veían asaltadas sus heredades por un enjambre de mozalbetes inexpertos.


SAN NIKOLAS (ALGORTA)

Días irrepetibles, de cuando las campas se abrían intrépidas dentro de los pueblos, que la urbanización va convirtiendo en meros recuerdos del pasado. Ya, tan solo quedan hogueras testimoniales, no se ven aquellas fogatas de nuestros barrios (Pinueta, Campa de Fernan y la Prolon en Romo; Ibaigane, Santa Ana y la campa de los caballos en Areeta; Neguri Languille; Alango, Barrio de la Humedad y el Puerto en Algorta; Sarri, Venancio, Goñi y Saratxaga en Getxo), que lanzaban sus largos penachos chisporroteando hacia el cielo.


ARRIGUNAGA

Y sin embargo, la alegría de pequeños y grandes vuelve a hacerse presente en nuestras plazas, playas y calles, en medio de olores a humo y sardinas, sonidos de txistu y tamboril, recuerdo de viejas canciones, de bomberos preparados para apagar incendios provocados por la voraces llamas, que nos recuerdan como en la letra de Altzo (Gipuzkoa) que:

...San Juanek esku baten
sua eta besten ura...”

...San Juan, en una mano fuego
y en la otra agua...”.

Esperemos que el paso del tiempo no nos haga cantar aquella otra de Legutio (Araba):

...Goazean San Juanera,
San Juan kantatzera,
neu ezin joan nindaike
ain bere urinera...”

...A San Juan, vamos andando,
a cantar la sanjuanada;
no puedo yo por mis pasos,
que la campa está alejada...”.



lunes, 22 de junio de 2015

LA ACADEMIA DE D. PABLO



La Academia de D. Pablo, junto a la de Bidegorri de Alango, seguro que habrán visto pasar por sus aulas a medio barrio de Algorta. Este centro de enseñanza estuvo situado en la esquina de la confluencia de las calles Telletxe con Juan Bautista Zabala (junto a la Pastelería Zurikalday).

Su creador D. Pablo López de Uralde e Ibáñez era natural de Gasteiz, hijo de Saturnino y Juana Francisca, nació un 18 de octubre de 1900. Obtuvo el titulo de Maestro de Primera Enseñanza el 21 de Diciembre de 1932, a los 32 años de edad, en la Escuela Normal de Gasteiz (Araba).

Fue Maestro Municipal en las Escuelas de Juan Bautista Zabala de Algorta (en las que desempeño el Cargo de Presidente de la Comisión Municipal de Enseñanza durante el periodo de 1934 a 1936). En el encabezamiento aparece una fotografía de los maestros municipales en los cursos 1924-25.

Al finalizar el golpe de estado franquista del 36, al igual que otros muchos funcionarios municipales, fue expedientado. Solicitó su readmisión el 17 de junio de 1937. Para ello, a pesar de ser considerado una persona de derechas, al igual que otros funcionarios, tuvo que cumplimentar un test ideológico. En él, entre otras cosas, reconocía su pertenencia a la “Unión Patriótica” durante los dos últimos años de su existencia. Durante los meses de junio a julio de 1937, al no funcionar las escuelas debido a la guerra, trabajó en las oficinas de Estadística del Ayuntamiento de Getxo. Para entonces contaba con 37 años de edad, y había ejercido ya como maestro durante 12 años.



Esos test ideológicos, hoy sorprenderán a mucha gente, por su contenido y su simpleza. Entre las preguntas de aquel test (ver documento en fotografía superior) se incluían algunas tan extravagantemente totalitarias como: “Qué concepto se merece la actitud del maestro separatista”, “Cómo fomentará el Maestro el verdadero Patriotismo en la Escuela”, “Qué concepto tiene usted de España por derechos de Raza”, “Ha prestado su nombre a los amigos de la Unión Soviética”, que si se me permite una maldad, parecen sacadas de una ley con nombre de ministro actual. Las respuestas, por obvias, no podían ser de otra naturaleza si querían conservar su cátedra, eran: “...La obligación de un maestro con relación a la Patria, debe ser obedecer en un todo a la ordenes dictadas por la autoridades...” !Pobre de quién no contestara algo parecido!. El que más tarde iba a ser Alcalde de Getxo, Juan Bautista Merino, fue uno de los informantes de su comportamiento “político” en una carta remitida a los censores el 25 de octubre de 1937.

En esa época de camisas azules, correajes y bigotillos rancios, eran necesarios avales que garantizaran las inquebrantables accesiones, para poder recuperar y conservar el puesto de trabajo. Por ello D. Pablo fue avalado por gentes de cierto predicamento de Getxo como: Candido Arrola, el anteriormente citado Jose Bautista Merino, Juan Ramón Amann y Ramón Churruca, componentes de la Comisión Municipal de Getxo. También intervino en su aval el sacerdote encargado de la parroquia de San Nikolas de Bari Cirilo Larrazabal. En aquellos informes favorables la “Comisión de Cultura y Enseñanza de Vizcaya” decía del mismo: “...este señor cumple sus deberes religiosos con puntualidad, dando buen ejemplo a sus discípulos...,...no está adscrito a ningún partido político...,...su actuación durante el movimiento no se destacó por ningún lado...”. Otro de los elementos que propiciaban un juicio favorable a su causa, era el hecho de ser una persona de grandes convicciones religiosas, fue miembro de Adoración Nocturna de la parroquia de San Nikolas de Algorta.



En junio de 1940 unió su voz, en un escrito, a la del resto de maestros del municipio, solicitando que se incluyera a los maestros municipales, en la subida salarial que se había decretado para los funcionarios públicos y maestros nacionales, decían en el escrito: “...debido a las dificilísimas circunstancias económicas que la posguerra a colocado a las clases medias; solicitamos se nos equipare a los maestros nacionales, para no hallarnos en inferioridad económica respecto a ellos...”. Entre los firmantes del escrito se hallaban: José Ramírez Oses, Francisca Igartua, Banca Nieves Olazagoitia, Tirso de Albéniz, Esperanza Arechavala, Agueda Elorriaga, Plablo Lopez de Uralde, Margarita Landaida, Obdulia Ocariz, Maria Dolores Sangróniz, Samuel González, María Aurea Mulero y otos.

De su actividad pedagógica, de su academia, nos hablan algunos de sus antiguos alumnos. En sus viejas aulas, recibieron educación primaria muchas caras conocidas del barrio, las fotografías que aparecerán a lo largo de esta entrada así nos lo recuerdan. De aquellas viejas y austeras aulas con raídas mesas de madera, de sus agujeros para los tinteros de tinta china; de encerados presididos por el crucifijos y los viejos y obligados símbolos del régimen; de un rudimentario laboratorio; y una biblioteca no menos elemental, también esas fotografías guardan el recuerdo de aquellos día grises de escasez y adoctrinamiento obligado.



D. Pablo desempeñó el cargo de Maestro Municipal desde octubre de 1925 hasta el 31 de diciembre de 1941. La Academia de D. Pablo López de Uralde, estuvo situada en el Nº 1 de la calle Telletxe (la casa de Zubiaur). La Academia tenía dos entradas, una por Zabala, que daba la clase de los pequeños (1º y 2º de bachiller); otra por Telletxe, que daba a dos calles adyacentes, para pasar a las de (3º y 4º) no había más remedio que cruzar por la primera; al fondo del local se hallaba la de taquigrafía y bajo la escalera, junto al patio, estaba el laboratorio. Nos da idea del centro la (fotografía superior).

Aprovechando la cesión de esas fotografías, que su nieta Ana Cristina López de Uralde, ha tenido la amabilidad de hacer, veremos a algunos de sus protagonistas:




En primer lugar y sobre estas líneas aparecen D. Pablo López de Uralde y su esposa Valentina Caño.




En la fotografía inferior aparecen algunos de sus hijos José Luis, Javier, Ignacio (+) que fue profesor en dicho centro, Jesús (+) y Pablo (+), frente a la cantina de la estación de Algorta en los años 60.

Otras corresponde a algunos de sus alumnos. Bajo estas líneas unos de los cursos, quizá más antiguos de la Academia, corresponden a los años 1929-1930.
En otra de ellas aparecen viejas caras de Algorta: (Roberto Mardaras, Ignacio Sarria, Luis Onaindia, Jose Maria Arechaga, Pedro Esesumaga, Segundo Arechaga, Juan Salazar, Juan Antonio Goñi, Sebastián Martín, Miguel Angel Sánchez y Julián Larrauri).



En otras quizá nos sorprendan caras más jóvenes y más cercanas en el tiempo, aunque todas estarán encuadradas entre los años 50-60.

Algunos de ellos lo recuerdan así: “...tenía su Academia en Telletxe, los locales eran propiedad de Elorriaga y Zubiaur. D. Pablo era un hombre grueso, siempre provisto de su bata blanca, estaba acompañado de su hijo Ignacio a quien apodaban “Potasio”. Otros de los profesores del centro eran: José, un profesor de Sopelana; por las tardes otra de las maestras era Josefina, madre de Victor Aguinagalde. D. Pablo daba las clases de Comercio y Taquigrafía y el curso de 4º Física y Química; D. José impartía las clases de francés, ciencias, geografía, historia; la clase de latín corría a cargo del Sr. Antruejo (de Las Arenas), que más tarde fue sustituido por Tomás Gaztelurrutia (sacerdote que vivía en Amesti). Las clases de gimnasia, preparatorias de los exámenes en el Instituto de Bilbao, solían prepararlas en Fadura, eran de los más elementales, a parte de las consabidas tablas (Cubito supino, salto de altura, flexiones..), consistían en subir por una cuerda 5 metros y salto de altura, eran dirigidas por el hijo de D. Pablo...”.



D,. Pablo solicitó la jubilación voluntaria a la edad de 60 años, el día 28 de Abril de 1961. Cesó su trabajo en la academia en los años 80, que es cuando se cerro el centro de Telletxe.

Hasta aquí un pequeño recordatorio de uno de los maestros y su Academia, que durante los años 40-60 vio pasar por sus aulas, a un numero notable de vecinos de Algorta y otros barrios de Getxo.



jueves, 18 de junio de 2015

CALLE TETUAN (AVENIDA BASAGOITI) y -II-



Continuando con este recorrido por la artería peatonal por excelencia de Algorta, continuaremos viendo su evolución a partir de principios del Siglo XX.

Una parte de la modernización del barrio vendrá impuesta por la entonces novedosa directiva municipal de agosto de 1907, que establecía la obligatoriedad de que en las nuevas edificaciones y en las que solicitaban reformas, se instalaran las llamadas “Fosas Moras” para saneamiento. Para noviembre de aquel año ya se veía la mejora de la avenida a su paso por “Aretxondo”, ya que era una calle adoquinada.

En julio de 1908 incluso las comunicaciones empezaban a reconocer la zona como de gran interés. Se solicitaba a la Compañía del Tranvía eléctrico, el establecimiento de una parada fija frente al Casino. En abril de 1909 le tocaba el turno al quiosco de la música de San Nikolas. Esta vez ese quiosco, antes de madera, pasaba a construirse de hierro, aunque seguía siendo portátil (la idea era que fuera semejante al de Sestao).



El año 1910 sería el momento en que se iba a producir una gran modificación en el entorno de la Avenida Basagoiti. Debido a la extrema precariedad en la que se encontraban las Escuelas Publicas de la entonces “Plaza de la Constitución” (San Nikolas), y por una denuncia realizada por el Inspector de Primera Enseñanza de Bizkaia, se acordó el 7 de julio de ese año el derribo de dicho edificio. El 7 de Julio de 1910 se adoptaba la decisión de demoler éstas, trasladando a la Escuela de Artes y Oficios a los niños, de forma provisional, hasta la construcción de las nuevas en San Ignacio (el coste estimado por el vigilante municipal para dicho derribo ascendió a 818,60 pesetas). Ello dio lugar a que uno de los elementos del mobiliario urbano, de gran belleza, fuera desplazado. Se trataba de la fuente pública, sobre la que descansaba una preciosa imagen luminaria (egipcia), que todas las generaciones posteriores hemos tenido la suerte de contemplar, y de la que muchos recordarán alzarse majestuosas a la entrada de “Maria Cristina”, Este tema será cuestión de una entrada a parte.



Otros elementos de aquellas escuelas también resultaron útiles para alguna instalación hotelera de Algorta, tal fue el caso de las columnas de hierro de las escuelas, que fueron adquiridas por D. Manuel Eguía por 200 pesetas. Pero no fue este el único cambio, también se iba a producir un acuerdo que afectaría a la zona del Casino. De tal forma que se unirían la terraza del Hotel Eguia con la avenida, dando lugar a un hermoso paseo. En esa mismas fechas se llegaba a un acuerdo entre Eguía y el Ayuntamiento para que el primero pudiera unir con un puente sus casas de la Avenida Basagoiti y la situada en Satistegi. El 7 de abril de 1910 el consistorio daba luz verde al arreglo del reloj de la torre de la iglesia de San Nikolas, reparación que recayó en el vecino D. Cesar Ocejo.



En esas fechas el fervor musical llegaba hasta María Cristina y su paseo. En junio de 1911 varios vecinos, solicitaban que los domingos y días festivos tocara la banda de música, en la Plaza de San Ignacio y el paseo de María Cristina. El consistorio acordó que los domingos por la tarde la banda de música de Algorta actuara en en dicho paseo, y si el tiempo lo impedía lo hiciera en la Plaza de la Constitución. Se facultaba al alcalde para que cuando lo estimara conveniente, en lugar de hacerlo en dicha zona, lo hiciera en la Plaza de San Ignacio.

El municipio había experimentando un importante crecimiento desde 1887 hasta 1930, en algunos de sus barrios (Areeta-Las Arenas y Algorta), cercano al 44%. Ya en 1919, debido al incremento de la población, se había decidido ejecutar un Proyecto de Urbanización y Ensanche, cuya realización se encargó al Arquitecto municipal Ignacio Maria Smith. Fruto de sus ideas nacerían los proyectos de reforma de Maria Cristina (1913 y 1927-28) y el Proyecto de Reforma del Boulevard de Satistegi “Los Chopos” (1923-1924). El de “Miramar” nacido de otras manos esperaría hasta 1956.



Tras la finalización de la guerra provocada por el golpe de estado de 1936, verán la luz otros espacios urbanos, las plazas de “Satistegi” y “Tellagorri”. En 1947 tras la apertura de la calle Amesti, las casitas que ocupaban el espacio de dicha plaza serán derribadas, dando lugar a esta espaciosa y concurrida zona de esparcimiento. Entre 1955 y 1967 verá ampliarse otra de sus zonas de esparcimiento, tras el derribo de la casa de Líbano, la plaza de “Tellagorri” lugar de esparcimiento de niños y mayores, en el que se celebran diversos espectáculos festivos.

Otro de los espacios que cambiará su imagen será el “Boulevard de Satistegi”, que de ofrecer en 1950 una amplia visión del entorno costero que abarcaba hasta la “Batería San Ignacio”, quedará reducido en los 70, debido a la construcción de viviendas en la zona de confluencia de las calles Ribera Kalea y Satistegui. El derribo de la casa “Garaizar” (1966), el chalet “Iturria” (1973) y algunas de las denominadas casas algorteñas, como el “Palacio Zubiaga” (1868) quizá una de las primeras edificaciones de esa zona (hoy en ruinas), supuso una pérdida de parte de la historia del barrio. A pesar de ello nos quedan algunas reliquias como la que hoy corresponde al Nº 1 de la Avenida Basagoiti la casa “Ukaondo” de 1915 obra del arquitecto Smith y algunas nacidas de la mano de Garamendi, que junto a esa misteriosa mansión llamada “La casa encantada” (Casa Rosada, Palacio Malo de Molina, construida con planos del arquitecto Ciriaco de Menchaca) de 1898 y como no, una de las para mi, más bellas de la avenida: la casa “Uriarte”, junto a Maria Cristina, siguen deleitando nuestras pupilas.



Hasta aquí un paseo por la Avenida Basagoiti (Calzada, Tetuán, Mayor), una de las arterias principales de un barrio con solera, Algorta, que a lo largo de estos 153 años ha visto cambiar su fisonomía manteniendo su esencia.



lunes, 15 de junio de 2015

CALLE TETUAN (AVENIDA BASAGOITI) -I-



Calle de varios nombres, Calzada, Tetuán, Mayor y Avenida Basagoiti. De estas formas se llamó a lo largo de los años, esta transitada vía peatonal de Algorta, paseo habitual de todas las familias algorteñas.

El nombre de Tetuán lo recibió en 1863 como conmemoración, por los monárquicos locales, de las guerras coloniales. Más concretamente de la desarrollada en África por Leopoldo O'Donnell (duque de Tetuán), que durante la guerra colonial en África en (1859-60), dirigió personalmente la ocupación de la plaza de Tetuán. Dicha campaña fue la que le granjeó el título de duque. Aunque yo me atrevería a sugerir que también por su apoyo a la causa Isabelina durante la Primera Guerra Carlista de 1833-40. Su primer registro documentado como calle Tetuán aparece en el callejero de 1887.

A finales del Siglo XIX, en 1887 se denominaba Calle Mayor, y no será hasta 1899 que pasará a llamarse por su actual nombre “Avenida Basagoiti”, en homenaje a Antonio Basagoiti Arteta. Por su apoyo ante el ministerio para defender el actual diseño de los contramuelles, evitando en 1897 gracias a su intervención, la práctica desaparición de la playa de Ereaga y el Puerto Viejo de Algorta. Esta vía tal y como se decía en 1930 “...Comienza en en el punto denominado Chominchu y termina en el encuentro de la calle San Nikolás...,...Desde su principio en Chominchu a la Travesía María Cristina, corresponde a la zona de San Ignacio y el resto a la de San Nikolás...”.


Esta calle, como recoge un plano de 1878, partía de la “Plazuela de Menchaca”, en Cuatro Caminos y llegaba hasta la bajada a Ereaga, entonces denominada “Bajada a la Playa”. En dicho plano, si partimos de su entonces Nº 1 (actual Nº 76 edificio del Bar Mamarro), que entonces era la casa denominada “Amorotoena de Cortina”, seguido de ella se encontraba la “Plazuela de Jardingana”, a partir de ese punto comenzaba la entonces denominada “Calle Mayor” (actual Avenida Basagoiti), siguiendo en sentido descendente se llegaba a la Iglesia de “San Nikolás” (1863). Precisamente este templo edificado en la entonces “Campa de Múgica”, que fue donada para su construcción en 1854, junto al Ayuntamiento y las Escuelas Públicas de Primera Enseñanza (1859-1860) situadas a su derecha, fue el núcleo que ejerció de motor y centro de desarrollo del barrio de Algorta.

Continuaba la calle Mayor pasando por “Iturrieta Mayor” casa de Patxikin Aldecoa (1900), y recorría la Avenida hasta el “Casino” (Sociedad café) que tenía el Nº 44, una edificación de 1877. Finalizando en la casa de “Blanchard” en el Nº 104. A lo largo de su recorrido crecerían años más tarde amplias zonas con terrazas mirando al mar “Satistegi”, “Miramar” y “Urkijo Baso” (Maria Cristina), haciendo esquina con esta última estaba la casa “Berreteaga” y frente a ella la denominada “Uriarte”. Y es precisamente a lo largo de esta calle, entre Maria Cristina y San Ignacio donde a partir del Siglo XVI al XVIII surgirá una nueva clase social, la de los marinos (Capitanes y Pilotos Lemanes), que poblarán la avenida de las llamadas “casas algorteñas”. Junto a esta calle, en paralelo, discurrirá el “Camino Real o de Postas”.




Y es a partir del finales del Siglo XIX y comienzos del siguiente, cuando se va a conformar definitivamente esta “gran vía”. Quizá otros de sus hitos históricos fueran la creación de las Escuelas Publicas y el Mercado de San Nikolas, ligado al antiguo Ayuntamiento (mediados del Siglo XIX). La vendeja se realizaba en la misma plaza, y cuando arreciaba la lluvia, se celebraba bajo los soportales del actual frontón. En el Mercado de la Plaza de San Nikolas se realizaba la venta de pescado, frutas y verduras. Por aquella época (hablamos de mediados del Siglo XIX), esa plaza recibía el nombre de “Plaza del 16 de Junio”. Curiosamente en 1896 se llegó a plantear la realización de un puente al paso de la entonces “Calle Mayor” que cubría la “Calle Aretxondo”, puente de ocho metros de anchura, del que no se tiene constancia que llegara a realizarse para agilizar el transito de esta gran via.


Así como la Iglesia de “San Ignacio” obra del arquitecto Martín Goiri (1892), cuya escalinata principal fue realizada con piedra proveniente de las canteras de Durango. En la plaza se realizaba otro de los mercados de Algorta (ver fotografía superior), cuya urbanización fue diseñada en 1887 por el ingeniero Laureano Santa Maria. En 1892 era una zona de escasa edificación, con casas de una sencillez constructiva que chocaba con otros más próximos, prueba de ello es la (fotografía inferior) de la misma época. El crecimiento del barrio crearía la necesidad de construir una nueva plaza de abastos (Torrene), que no vería la luz hasta enero de 1939 (ver entradas de diciembre del 2013 El Mercado de la Plaza I y II”). Las modificaciones a realizar llegaban en febrero de 1904 hasta la caseta del tranvía, situada cerca de la denominada casa “Mantequena”, que iba verse desplazada hasta la parte trasera de las escuelas de San Nikolas.



En noviembre de 1901 la fisonomía del Boulevard de Satistegi verá cambiar su aspecto. D. Antonio Arrarte y otros vecinos de la zona solicitaban el cambio de los chopos que adornaban sus laderas. De ahí su nombre “Los Chopos”, que iban a ser sustituidos por “Plátanos” de jardín que el consistorio tenía en sus viveros. Este cambio se realizó en el Boulevard y la calle Rivera. Al parecer la altura y alguna especie de dípteros que anidaban en los mismos no eran del agrado de los vecinos. Sin embargo, en diciembre de aquel año eran los vecinos de María Cristina, representados por D. Emeterio Camiruaga y D. Francisco Elorriaga los que se dirigieron al Consistorio solicitando “...hermosear la zona de Maria Cristina...”.


En la próxima entrada seguiremos viendo las modificaciones que se estaban produciendo en esta importante arteria de Algorta.