jueves, 22 de marzo de 2012

ROMO DESDE LOS OJOS DE SAN JOSE OBRERO

Hoy traigo a estas paginas unas fotos que nos acercan a la evolución del barrio de Romo desde la construcción de la Iglesia de San Jose Obrero de Romo.


En el año 1856 el empresario Maximo Aguirre, que había adquirido la llamada “Vega de Lamiako” la cual abarcaba la playa y marisma de Lamiako, de la que pertenecian al Municipo de Getxo (28 Ha., el actual barrio de Santa Ana), y las vegas bajas de la anteiglesia de Leioa, unas 90 Ha. a lo largo de la Ría y hasta la desembocadura del río Udondo, emprendió las tareas de consolidación y fijación de los terrenos, y la apertura de un nuevo cauce al río Gobelas, abriendo un canal recto que lo comunicaba con el río Udondo y Simultáneamente, se llevando a efecto una plantación masiva de pinos.

Fue hacia 1860 cuando ya están preparados los primeros planes de urbanización de la zona. Se iniciaron las primeras ventas de parcelas se en 1863.


En 1876 las comunicaciones mejoraron con el desarrollo del tranvía de Bilbao a Las Arenas y Algorta en 1877 (eléctrico desde 1896), ferrocarril de Bilbao a Las Arenas (1887, promovido por la familia Aguirre). ferrocarril de Las Arenas a Plentzia (1893), y el Puente Bizkaia entre Las Arenas y Portugalete (1893).


Al construirse la Linea de Ferrocarril Bilbao-Las Arenas en 1887, de forma longitudinal a las vías del tren se crearon viviendas para los empleados del ferrocarril, siendo ellos el núcleo que dio lugar a la calle Santa Eugenia.


Entre tanto Romo se fue consolidando como un barrio de clase obrera, formado por gentes que autóctonas y otras que como se ha dicho llegaron con la construcción del ferrocarril, y la creación de las fabricas de Alfileres, Aceites y Cubertería.

Posteriormente todas ellas tuvieron un nexo de unión y convivencia al rededor de la Parroquia de San Jose Obrero, ya que durante los años de silencio forzado, algunos sectores de la Iglesia colaboraron a que los movimientos societarios se desarrollasen.


En 1934 y por iniciativa de Dn Manuel Eskauriaza, párroco de Las Arenas, el cual solicito la ayuda de las “Hijas de la Unión Apostólica”, se construyo como Casa-convento y Capilla la denominada “Nuestra Señora de los Ángeles” inaugurándose en 1935. 


El 17 de Noviembre de 1955 el entonces Obispo de Bilbao Dn. Casimiro Morcillo decidió la construcción de la Parroquia de San Jose de Romo, y aunque de forma provisional funciono en la capilla anteriormente citada.


Se nombro como Párroco a Dn. Juan Maria Arrinda Zabala. El proyecto de construcción fue obra de los Arquitectos Celestino Martines y Emiliano Amann, el 9 de Febrero de 1956 fue colocada la primera piedra, comenzando las obras de construcción en Junio del mismo año.


El 15 de Marzo de 1959, con la presencia del entonces Obispo de Bilbao Dn. Pablo Gurpide Beope, se bendijo el templo, inaugurándose el 19 del mismo mes, por coincidir con la festividad de San Jose, celebración dirigida por el Vicario General Dn. León Maria Martinez, con asistencia del Prelado y autoridades civiles.

El barrio creció de tener 2004 habitantes en 1950 a 4367 para 1963, para entonces ya se habían consolidado las calles de Ibaiondo, Santa Eugenia, Kresaltxu, Caja de Ahorros, General Echague y la Prolongación Amaya, ocupando el centro del barrio las denominadas “Casa Baratas” cuya edificación se remonta a 1924, obras de iniciativa de la Cooperativa “El hogar obrero de Getxo”.


En el barrio de Romo por iniciativas de algunos de aquellos presbíteros se desarrollaron actividades que ademas de contenido pastoral tuvieron la oportunidad de generar una dinámica asociativa y de recuperación de sus señas de identidad que llevaría a crear la que fue Sociedad Gobela.

 
Algunos de esos presbíteros como Dn. Ignacio Goicouria, hombre de gran iniciativa, hicieron de catalizadores de elementos entonces independientes como el Coro, Sociedad y Grupo de Dantza, unificándolos bajo el paraguas de las Sociedad Gobela de Romo. 


Hubo otros en aquellos años que como Dn. Ramón Sanchez, organizaba sesiones de cine y escursiones para los mas pequeños en la actual Aula Cultura, Lucio Azkoaga, Jose Manuel Anton, también dinamizador del Coro parroquial, que dieron vida al Barrio.

miércoles, 21 de marzo de 2012

LAS FIESTAS DEL PUERTO VIEJO Y SUS ESPECTADORES-III

Continuando con anteriores entradas de las Fiestas del Puerto Viejo, y los concursos.

Hoy traigo a estas paginas otro grupo de fotos de los años 70, de fiestas pasadas, que recogen a una parte de las pruebas que se celebraban.


Las Carreras de burros, se tiene conocimiento de ellas ya en el Siglo XV en el Palio de Siena, como forma popular a los juegos de los nobles. Las carreras de burros del Puerto tampoco hacían distinción entre nobles y plebe, mas de un jumento podía haberse confundido con mas de un ennoblecido de la época.


Exhibición de Tronpalaris, ya en la antigua Grecia Platón menciona los strobilos, que eran una especie de peonza zumbante. En Roma Catón aconsejaba a los padres el juego de la peonza, como más formativo y menos peligroso que otros usados en su época. En todo Euskal Herria, existe gran tradición hacia este juego, en el Puerto Viejo y en Algorta se han celebrado durante las fiestas múltiples exhibiciones de Tronpalaris.


Las Carrera en Gallumbos, aunque nos es una prueba tradicional como las anteriores, parece que en su momento tuvo gran acogida entre varios sectores de la población. En el Puerto participaron grandes atletas de la modalidad, en quienes el frió no hizo mella, quizá debido a estimulantes autóctonos como el Kalimotxo, pozion precisamente inventada en el propio pueblo.


Estas pruebas en contra de las anteriores, no requerían de excesiva fuerza, aunque si de otras habilidades e ingenio.

martes, 20 de marzo de 2012

LOS FIELATOS CELADORES DE ABASTOS

Con el paso de los años y el aumento de la población en Getxo, al igual que en otros Municipios, se genero la necesidad de acudir a mercados o comercios, que suministraban lo que no se producía en casa.

Para ello el Municipio creo la figura del Fielato, era el nombre popular que recibían las casetas de cobro de las tasas municipales sobre el tráfico de mercancías.


En el caso de Getxo, existía un fielato, especie de aduana municipal, en la que aquellos que comprasen productos de primera necesidad en otros municipios como Urdiliz, Berango o Portugalete, donde por lo general estaban más baratos, también para que los provenientes de esos u otros lugares, decidieran vender sus productos en el Pueblo , tenían que pagar un canon.

Las Ordenanzas Municipales aludían en su articulado a los abastos y a determinadas características del comercio de comestibles en los mercados del Municipio, los mercados debían celebrarse en los sitios designados por el Ayuntamiento, así en Las Arenas se celebraban en el Antiguo Mercado de Abastos y en los soportales de la Plaza de las Escuelas, en Algorta se realizaban en el Mercado de Abastos de Torrene.

En cada una de las casetas, estos celosos aduaneros locales paraban a toda las persona que pretendieran entrar con sus mercancías, y procedían a inspeccionar si transportaban alguna mercancía susceptible de pago de tasas. Daba lo mismo que fueran a pie, o en carro, todo el mundo debía detenerse y abonar las tasas establecidas.

Había varios Fielatos a lo largo del Municipio, sus emplazamientos ya eran recogidos en las actas desde 1884. En concreto estaban emplazados en Algorta (en la Cadena), en Neguri (junto a la Estación), en la entrada de Romo (junto a las vías del ferrocarril) y en Las Arenas, ademas de la anteriormente citada,otra estaba junto al Puente Bizkaia.


Como anécdota cabe referir que algún fielato tuvo cierto encontronazo con los amigos de lo ajeno en Las Arenas, el Sábado día 28 de Noviembre de 1931, sobre las seis de la tarde, cuando el Director, el subdirector y un empleado de la Sucursal de la Caja de Ahorros Vizcaína de dicha localidad, se hallaban haciendo el arqueo, se presentó un individuo, que tenía el aspecto de un obrero, pidiendo cambio de un billete de 25 pesetas, cuando el empleado iba a dárselas entraron otros tres Individuos, apuntándoles con una pistola, obligándoles a levantar las manos estupefactos, lo que aprovecharon los atracadores para llevarse cuanto dinero había sobre el mostrador, que se calculo en unas quince mil pesetas.

En aquel momento fueron a entrar en la sucursal un celador de arbitrios y una señora, a los cuales los atracadores intimidaron también, haciendo varios disparos para abrirse paso, logrando escapar por la vía del ferrocarril de las Arenas con dirección a Algorta, a pesar de la celeridad de los empleados en avisar a las autoridades y policía, los atracadores, tras una fuga casi de película, con tiroteos incluidos, lograron escapar, el hecho provoco una gran preocupación en el barrio, poco habituado a echos de este tipo.

Las noticias de la época decían que “los atracadores vestían trajes de obreros, llevando puestas gabardinas y un pañuelo que les cubría la cara”, siempre me ha causado curiosidad el saber a que llamaban “trajes de obrero” ya que salvo que se refirieran a buzos, no parece que en aquellos años, tampoco en los actuales, la indumentaria de trabajo de los obreros sea precisamente un traje.

A lo largo de los años aparecen referencias a la actividad de estos Fielato-Celadores recogidos en los libros de actas del Ayuntamiento de Getxo, como decía anteriormente ya en 1884 aparece la primera referencia en cuanto al emplazamiento de dicho servicio en Las Arenas, en 1907 lo hace en la Cadena a San Martín (Algorta), en 1932 junto a las estación de Neguri, en 1949 en la Plaza del Puente Bizkaia y en 1958 en la Estación Las Arenas-Romo.

En cuanto a las personas que desarrollaban estas funciones la primera referencia es en 1905 la de Marcelino Ojinaga Leguina, también al igual que a otros funcionarios, con el Golpe de estado de 1937, al entrar los golpistas e imponer un nuevo Ayuntamiento afín a su ideología, se produjeron depuraciones de antiguos funcionarios y trabajadores del Ayuntamiento, uno de estos Celadores a quienes se expediento fue Ramiro Mezo Bastida. El ultimo expediente de Jubilación que consta en los libros es de 1961 en la persona de Victoriano Gonzalez Martinez.

Los Fielatos desaparecieron definitivamente a principio de los años sesenta del Siglo XX.


lunes, 19 de marzo de 2012

LAS FIESTAS DEL PUERTO VIEJO Y SUS ESPECTADORES-II

Continuando con la anterior entrada de las Fiestas del Puerto Viejo, y los concursos los participantes y los espectadores.

Hoy traigo a estas paginas otro grupo de fotos de los años 70, de fiestas pasadas, que recogen a otra parte de las pruebas que se celebraban.

El Txarri Ensabado, consiste en untar a un pequeño txarri de sebo y soltarlo para que los concursantes traten de cogerlo y introducirlo en un saco, el animal corre y chilla, mientras que los concursantes sudan lo suyo para conseguir atraparlo, por lo resbaladizo que resulta el animal untado de grasa.



La Sokatira, esta prueba, que hoy conocemos como "deporte organizado", ya desde el siglo XIX tenemos referencia de ella en Europa. A pesar de que no existe nada escrito sobre sus origenes en Euskadi, parece que todo la vinculan al quehacer cotidiano de los marineros, que atracaban los barcos tirando de la "sirga" . Se tiene referencia de ella del 18 de abril de 1.915, durante las Fiestas Vascas, se celebraron en el campo de fútbol de Atocha concursos de sokatira, proclamandose vencedor el grupo denominado Jolastokieta. Fue parte de los Juegos Olimpicos desde 1900 hasta 1920.


La Txinga-erute, esta prueba consiste en trasportar dos pesas o “txingas”, una en cada mano, sin limitación de tiempo, a la mayor distancia posible. La prueba finaliza una vez que el participante llega al límite de sus fuerzas y las “txingas” se desprenden de sus mano.


Algunas eran de fuerza, aunque para coger al Txarri, ademas de habilidad, tambien se requeria alguna fuerza.

viernes, 16 de marzo de 2012

DOMINICA LA COLCHONERA


El colchón relleno de lana llegó a Europa tras las Cruzadas, cuando los europeos adoptaron la costumbre árabe de dormir sobre cojines. Los colchones no son como los que hoy conocemos, antiguamente, los colchones constaban de una funda rellena de materiales orgánicos como paja, lana, hojas, etc. que eran nido de pequeños insectos por lo que había que ventilarlos y airearlos periódicamente. Los colchones de lana no fueron populares en Europa hasta bien entrado el siglo XX. 
 
El Oficio de colchonera era un antiguo trabajo, duro y no bien pagado. La colchonera tenia que desarmar el colchón soltando sus costuras, primero se vareaba la lana, si no era nueva, se utilizaba un somier de caracol sobre el cual se vareaba y, como tenía agujeros, caía todo el polvo abajo, mientras la lana quedaba limpia. Después se extendía en el suelo la tela del colchón, pero no directamente sobre el terrazo, se ponía una manta de trapo de esas que había en los somieres. Seguidamente se colocaba la lana, la más menuda en el medio. Cuando ya estaba bien distribuida, había que cubrir la lana con la parte de tela no utilizada en la base, de tal forma que las puntas de arriba y abajo quedaban al mismo nivel. En ese momento comenzaba la tarea de unir las dos partes. Para evitar que la lana se saliera, se sujetaba las esquinas con imperdibles, después, se unían la cara superior e inferior, doblando hacia el interior el pliegue, a continuación, comenzar a coser el colchón puntada a puntada y acabar en las esquinas. Por último, se procedía a pasar las vetas por los ojetes cuya función era la de obtener una mejor distribución y presión de la lana, y por lo tanto mejor forma y cuerpo para el colchón, al principio había que hacerlos y luego ya venían las telas con éstos hechos. Los ojetes eran dobles en las dos caras del colchón y su número dependía del tamaño del mismo: en las camas de matrimonio eran doce y en las camas más pequeñas ocho, normalmente. Normalmente, el vareado de la lana se realizaba en un lugar cerrado o resguardado para evitar que el aire se llevara la lana.

Dominica Lombide Olaizola nacida el 29/09/1905 falleció a cuando le faltaban 3 meses para ser centenaria , era de Zumaya (Gipuzkoa), su marido Julian Arteagabeitia Garcia, era de Sestao, se casaron después de terminar la Guerra. Tuvieron cuatro hijos una de ellas chica, el mayor Julian, murió siendo muy pequeño, los hermanos que sobrevivieron fueron Sergio, Julian, y Kontxi, Dominica fue una colchonera que vivió en Las Arenas y Romo.

Dominica era una mujer muy trabajadora, muchos días con frió y heladas se dirigía a las 6 de la mañana al rió Gobela, allí había un lavadero, justo a la altura de la actual estación de Metro, con un balde, grande de aluminio en el que portaba en su cabeza la ropa que tenia para lavar, eran habitual en aquellos tiempos ver a mujeres con los rigores del invierno restregando aquellas prendas, que luego colgaban al sol.


Se puede decir que vivía para trabajar, realizo muchos trabajos, cuidaba señoras mayores, limpiaba bares, trabajaba en la huerta, cuidaba vacas, a las que por cierto les hablaba con mucho cariño y parece que la reconocían y hacían caso, pero su principal actividad fue la de “colchonera”, ver a Dominica en acción era impresionante, tenia una fuerza extraordinaria y unas manos acordes con la misma; el trabajo de varear la lana de los colchones requería de fuerza física, cuando golpeaba aquellas lanas sucias de polvo y olor a sudor, una pequeña nube se mezclaba con los tímidos rayos del sol creando una cortinilla de polvo que ascendía hacia el cielo, su habilidad con la vara de avellano era increíble, con un pequeño giro soltaba la lana, esponjándola y eliminando aquellos pedazos de lana apelmazada, por muchas horas de sueño, fríos , humedades y calores, en verano lo solía hacer en el patio de su casa de Romo, y en el invierno en su propia casa, cosía a mano la tela de los colchones con una destreza propia del mejor de los sastres, jamas falto a sus compromisos con su clientela.


Al principio vivieron en el Nº 1O de la Calle Las Mercedes de Las Arenas, mas tarde fueron a vivir a Romo a un piso situado en la Prolongación Amaya, que era donde solía varear los colchones, su mayor clientela provenía de las señoras de Neguri, para hacer colchones, solía hacer una media de 8 colchones al día.


Era una de aquellas trabajadoras que para poder sobrevivir trabajaban sin horas, para ganar un miserable sueldo, y llegar a final de mes, pero su orgullo de trabajo echo a conciencia nadie se lo pudo arrebatar, pertenecia a una estirpe de gente que desgarciadamente ya casi no queda.

jueves, 15 de marzo de 2012

LAS FIESTAS DEL PUERTO VIEJO Y SUS ESPECTADORES-I

Siguiendo con las Fiestas del Puerto Viejo, estas tienen muchos componentes, la música, los concursos los participantes y los espectadores.


Hoy traigo a estas paginas un grupo de fotos de los años 70, de fiestas pasadas, que recogen a una parte del espectro de las fiestas, las pruebas que se celebraban y sus espectadores.

La Sokamuturra, es una fiesta que se asemeja a otras como la del “toro enmaromado” o la del “toro ensogado”. La tradición de esta fiesta en Euskadi se remonta según cronicas al Siglo XVII, en San Sebastian se benia celebrando hasta su prohibición por la Corporación Municipal en 1902, tambien en otros lugares de Gipuzkoa como Azpeitia y Eibar. En Bilbao se describe su celebración ya desde el año 1730, siendo de gran aceptación entre la población, en el Puerto Viejo se realizaba anteriormente un encierro desde la zona de la curva esquina de la Playa de Erega hasta el Puerto, con el tiempo derivo a un encierro en la Playa del propio Puerto.


La cucaña, una fiesta de gran tradición en toda la costa, tanto de Bizkaia como de Gipuzkoa, incluso en Bera de Bidasoa se celebra tambien en el rio. Basicamente consiste en la colocación de un troco ensebado, untado de jabón o grasa, por el cual se ha de trepar o andar, según se coloque vertical u horizontalmente, y en cuyo extremo se coloca una banderita y quien la alcanza es el ganador. Es costumbre realizar al finalizar esta prueba un suelta de patos, que todos los participante tratan de capturar para celebrar luego una comida con la cuadrilla.



Los Gansos, esta fiesta larga tradición en los puertos de Bizkaia y Gipuzkoa, ya desde 1631 se da cuenta de su celebración en Lekeitio, los participantes van sobre lanchas, botes, para coger los gansos colgados de la maroma, en la actualidad los gasos estan ya muertos o bien son sustituidos por un saco, con lo que en el primer caso el ganador lo es al romper el cuello del ganso, o bien como en el Puerto Viejo es el que mas alzadas logra. En 1972 la embarcación Kalinka con 22 alzadas fue la ganadora, todo un récord en Algorta, segunda fue Ama Begoñakoa con 17 , tercera Zubizarreta con 14 y empatando con Txindos con también 14 alzadas. Como premio había un cordero de premio para cada uno.


Días de diversión y fiesta en las que pequeños y mayores disfrutan con las habilidades de todos!as los participantes y a veces envidian, unos el ser protagonistas de las hazañas y otros tener la edad para realizarlas.

miércoles, 14 de marzo de 2012

LOPEZ, LA LIBRERÍA DE LAS ARENAS

La librería Lopez era la librería de Las Arenas de los años 50, al frente de ella estaba Marciano Lopez, persona afable de aspecto bonachón, nacido en 1912 en un pueblecito Burgalés llamado Redecilla del Camino, dejo su pueblo natal en 1940, instalándose en Las Arenas en 1947 coguio el quiosco de Vadillo, junto a la estación, poco después el Ayuntamiento le arrendaría, por 30 duros en 1948, el local de la calle Las Mercedes.


Hombre polifacético tuvo un sin fin de trabajos, tuvo una charcutería, una fabrica de hielo, negocios dehostelería, trabajó de cartero, regentó una cuadra de caballos, un quiosco en la playa de Ereaga que llevaba en el toldo la leyenda “Publicaciones Extranjeras”, incluso vendió leche y pan en un local contiguo de la actual librería de Neguri. Falleció el 7 de Marzo del 2000.

Por aquella librería, pasamos todos los niños de la época, no recuerdo que hubiera otra en el barrio, era casi un apendiz de la Escuela Publica (actual escuela de idiomas), situada en la “Plaza de las Escuelas”, aunque la entrada la tenia por la calle Las Mercedes.

Estaba justo en la esquina de la calle Las Mercedes con la entonces calle de La Estación, actualmente llamada Andres Larrazabal, en el edificio del Antiguo Mercado de Abastos, edifico singular del que ya hable en una entrada anterior del miércoles 16 de Diciembre del 2011, en la foto inferior se puede apreciar, tanto el mercado como el frente de aquella librería. 

Al entrar en la misma, en seguida se percibía ese olor característico que dan los libros y el papel, tras un mostrador de madera, se encontraban las baldas llenas de todos los libros, cuadernos, y demás accesorios que se utilizaban en las escuelas de aquellos años.


Entre los múltiples útiles de enseñanza se encontraban: enciclopedias como “Rayas” la cual se utilizaba para hacer ejercicios de escritura, entonces se daba mucha importancia a tener una buena grafía, “El Parvulito”, la “Enciclopedia Alvarez” compendio de toda la enseñanza de la época, “Mis dictados” otros libros de lecturas, y un sin fin de elementos auxiliares como, plumas y plumillas, pizqarras y pizarrines, tinta china, gomas de borrar, secantes, tablas de sumar, restar, multiplicar y dividir con las que a base de repetir, todos los niños aprendimos de memoria estos pequeños y útiles cálculos, no existian las calculadoras, los deseados lapices de colores “Alpino”, los libros de problemas de “Rubio”, cuadernos de rayas, de cuadros, lapiceros de madera, bolígrafos de bic y tantas cosas que se requerían para los primeros pasos de la escolarización.


También vendió en la misma muchos volúmenes de las obras de Zunzunegui, revistas francesas y de moda que hicieron furor entre las modistillas de la época. Era una época en la que entre su clientela estaban los colegios de Gaztelueta y San Agustin, así que con su viejo coche de época, aparece en la foto superior, y haciendo del mismo un elemento de propaganda móvil, repartía los pedidos por el pueblo. Adjunto, en la foto inferior, una vieja tarjeta de visita de aquella librería de Las Arenas.


Aquella librería desapareció en 1971, al igual que el resto los comercios, junto con el Mercado de Las Arenas, por una decisión de los “políticos” de la época, probablemente por intereses especulativos de aquel solar tan bien situado. En el año 1964 había montado una pequeña Liberia frente a la estación de Neguri, a la cual llevó parte de los materiales de la librería de Las Arenas, el resto al no caber en la de Neguri, los fue vendiendo por los mercados. 

 
Agradecer a su hija Elena, que regenta en la actualidad la librería Lopez de Neguri, la ayuda prestada para realizar esta entrada.