En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, la fiesta de Santa Ana era muy popular entre toda la juventud de los márgenes de la ría y Bilbao.
En el pleno Municipal del Ayuntamiento de Getxo del 28 de julio de 1898 se daba cuenta de un telegrama del Ministro de la Guerra remitido a nuestro Alcalde, en el cual se accedía a una petición de nuestro consistorio, sobre que se mantuvieran los cuatro cañones de la Batería de San Ignacio.
Un mozo de nuestra Anteiglesia quedaba libre de tener que realizar el servicio militar. El motivo fue un oficio del Gobernador Civil de la Provincia: Participando que el mozo D. Gregorio Ocariz Gómez y Urquia, hijo de D. Cesáreo y Dña. Eulogia, sea excluido del servicio militar, por haber ingresado como novicio en el Convento de Carmelitas de Larrea Echano.
Siguiendo con la costumbre recién adquirida por el Ayuntamiento de Bilbao, ese año los niños de las escuelas bilbaínas, volverían a llegar a Algorta para disfrutan de unos días de sol y playa en colonias. Se da cuenta de un oficio del Presidente de la Junta organizadora de las Colonias Escolares de Bilbao, una de las cuales compuesta por 15 niñas, se instalará en la Escuela de Niñas Pobres de la Fundación de Andrés Cortina (San Martín), conforme a lo acordado por esta Corporación el pasado día 21 del corriente.
Seguía el pleno municipal de Getxo, y el Consistorio acordaba, de acuerdo con lo ordenado por el Gobernador Civil de la Provincia, en un acta de fecha 26 de julio, proponer las dos ternas para nombramiento de los dos vocales en concepto de padres de familia de la Junta Local de 1ª Enseñanza de esta Anteiglesia: Proponiendo en lugar de D. Enrique Balparda y D. Saturnino Azcorra, que han dejado de pertenecer a dicha Junta, en la primera terna a D. Higinio Cereceda, D. Juan Bautista Mugica y D. Eulaio Madariaga; y por la segunda a D. José María Basagoiti, D. Juan bautista Ibarra y D. Francisco Libano.
Una reclamación de cantidades en concepto de voladores (cohetes) era atendida por nuestro Consistorio. Se aprueba la cuenta de 7,25 pesetas a nombre de D. José Centeno, por valor de tres docenas de cohetes, que se lanzaron cuando la venida del Sr. Obispo de la Diócesis a esta localidad a impartir el Sacramento de la Confirmación.
En aquel pleno municipal de Getxo, también, se trataba sobra las obras que se iban a realizar en el barrio de Alango: Reunida la Comisión Permanente, a la que se incorpora el Regidor Zamacona, manifestó este último que en el día de ayer había había concurrido junto al Arquitecto Municipal a la calle Alangüetas, con objeto de señalar al rematante de las obras que se van a ejecutar en ella, pero ambos vieron que antes de proceder a las mismas era indispensable quitar la revuelta que forma la propiedad de Dña. Felipa Arana, la cual tiene unas paredes con cerradura no muy duradera, para de este modo que bien hecha para siempre dicha calle. Acuerda el Ayuntamiento se practiquen diligencias con dicha señora, a fin de conseguir un convenio económico, y someterlo a la mayor brevedad a la aprobación de este Ayuntamiento.
Seguía el pleno, y en el se trataba sobre una costumbre de época, la cual consistía en que durante los días de fiesta de San Nicolás (Algorta) y Nuestra Señora (Getxo), se predicaran sermones en la parroquia Algorta y Getxo: “...Con objeto de solemnizar las funciones religiosas de los días 11 y 15 de agosto próximo, acuerda este Ayuntamiento se avise por oficio a los señores curas ecónomos de ambas parroquias, se encarguen de proporcionar predicador, cada uno, para la misa mayor de dichos días, y que los gastos de los mismos serán abonados por el Ayuntamiento. Eran nombrados como Comisionados de festejos el Segundo Teniente de Alcalde D. Asensio Inchaurtieta y el vigilante de obras D. Juan Learra.
Por otro lado y como consecuencia de la negativa de la Banda de Música a tocar en las fiestas de Santa Ana en Las Arenas, el Ayuntamiento acordaba: Este Ayuntamiento, teniendo en cuenta la falta la falta cometida la noche del día 26 de julio por la Banda Municipal de Música, al negarse a tocar en la Plazuela del barrio de Las Arenas, a pesar de la obligación que tenía y estar señalado en el programa de festejos, acuerda imponer vía correctivo la multa de cinco pesetas a cada uno de los miembros de dicha Banda...”
Continuaba el pleno del Ayuntamiento de Getxo del 28 de julio de 1898, y en el se acordaba sobre las obras a realizar en dos zonas de Algorta, la de frente a la parroquia de San Nicolás y en la de Alango: “...Se decide adjudicar como mejor postor a, D. Tomas Guerediaga, las obras de una calle nueva desde frente a la Parroquia de San Nicolás de Algorta, y las de reforma y afirmado de la de Alangüetas a D. Pedro Llona...”
El ambiente veraniego y las costumbres de los veraneantes, tanto en Las Arenas y Portugalete y su playa (a la que llamaban de Santurce), eran recogidas a modo de prosa, en un diario bilbaíno, en su sección «Momentales del Día»: “...Les están resultando las tardes buenas a quienes en Santurce o en Las Arenas toman un buen bañito de seis a siete y enseguida frecuentan Portugalete. Con el traje de baño fino y flamante, me refiero a los hombres en este instante, se meten en el agua y allí están horas viendo los cuerpecitos de las señoras, algunas de las cuales ya están escamadas de tantos y tantos peces.
Cuando ya se han mojado la piel de veras y han visto A las bañistas y a las bañeras, se largan de la playa, dejando el cebo y luego se dirigen al Muelle Nuevo, y allí admiran los buques y se pasean y contemplan las olas y se recrean, y tan frescos exclamando seguidamente que les vino el bañito perfectamente. Firmaba aquel artículo un tal Chomin Chiqui...” (La Voz de Vizcaya del 28 de julio de 1898).
Respecto de la seguridad en nuestras playas decía la prensa bilbaína: “...Pocas playas ofrecen tanta, seguramente, para el bañista con buena condición como las que reúnen las de la Costa de Vizcaya, en general, en particular las que suelen ser más frecuentadas durante el verano, las de Porlugalete, Las Arenas y Algorta.
Esto no lo decimos solo nosotros; lo dicen y lo proclaman así la multitud de gentes de fuera, que todos los años vienen a pasar la época del Estío en estas playas, o buscar en las aguas del mar Cantábrico la salud perdida, que casi siempre encuentran. En este concepto, en el de la seguridad, pocas playas aventajarán a las de esta costa.
Es
raro el accidente desgraciado que aquí se registra durante la
temporada
de baños, porque en sus playas, que tan buenas
condiciones naturales reúnen, hay siempre expertos y valientes
bañeros para atender a los bañistas y librarles de algún percance.
Sin embargo, todo esto no basta; hace falta algo más para los casos de apuro en que en que suelen verse los bañistas imprudentes y hasta temerarios que, confiados en que son buenos nadadores, se internan demasiado en el mar.
Al efecto, pudiera y se debiera destinar una lancha que estaría en la playa constantemente para el servicio de salvamento en los casos más comprometidos...” (El Noticiero Bilbaíno del 28 de julio de 1898).
En la próxima entrada de esta serie veremos como, la prensa bilbaína aconsejaba la ingesta de pescado y daba algunos datos estadísticos sobre dicho consumo.





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