miércoles, 12 de marzo de 2025

LAS ROMERIAS Y BAILES EN GETXO -V-

Siguiendo con esta serie sobre las romerías y bailes en Getxo, en esta entrada iremos viendo como se realizaban los contratos con las orquestinas y los servicios de altavoces.

Dos años después de haber firmado el contrato con la “Orquesta Fernando”, para tocar en las plazas del municipio piezas bailables, el mismo era rescindido: “...Finalmente se acordó rescindir el contrato que sobre actuación de altavoces ha venido rigiendo, disponiendo que el mismo sea sacado a subasta. La condición es que dicho servicio ha de hacer mediante orquestinas, y en los días en que se estipula se realizará con audición de altavoces sin orquestina, con la condición de que las placas que se empleen habrán de ser de música, con la prohibición de canciones en las mismas...” (A.M.G. 8 de enero de 1943).

Las condiciones de contratación establecidas, para las orquestinas que iban a animar las tardes de sábados y domingos, nuestras plazas fueron las siguientes: “...La subasta tendrá dos modalidades: La primera de orquestina con altavoces y la segunda solamente de altavoces. En el caso de la primera modalidad, se comprometerá a actuar la orquestina los domingos y días festivos por un tiempo no menor a dos horas, y el resto del tiempo y los demás días la actuación será solo con altavoces, entendiendo que las plazas que se usen deberán ser solo de música, quedando terminantemente prohibido las canciones en las mismas.

Si la adjudicación se hiciera solo de altavoces, sin orquestina, el adjudicatario cumplirá las obligaciones establecidas anteriormente sobre las placas.

La adjudicación llevará aneja la exclusiva de bailables dentro del termino municipal. El horario de actuaciones será de cinco a nueve y media de la tarde.

Los días de actuación serán: Dos laborables y uno festivo en Las Arenas y un laborable en Algorta por semana, sin perjuicio de actuar en las romerías de los distintos barrios, así como todos los festivos del año...” (13 de enero de 1943).

Varios posibles concesionarios acudieron a la subasta municipal, entre ellos estaban: “...D. José María Iturregui Bilbao, de 48 años, vecino del municipio, con domicilio en la calle Andicoeche, quien llevaba ya más de un año al frente de las orquestinas en el municipio, que afirmaba que la concesión de las actuaciones solo a base de altavoces redundaría en perjuicio del municipio, ya que en la actualidad acude a esta plaza mucha gente venida de Bilbao, exclusivamente por oír a la orquestina y que en el caso de actuar solo con placas no vendría a esta localidad...” Otros que participaron en la subasta fueron: “...D. Víctor López Alonso, vecino de Santurce, quien ofrecía 15.000 pesetas por la actuación durante dos años, y en el caso de arriendo a base de discos 9.000 pesetas anuales...” Finalmente el Ayuntamiento acordaba adjudicar el servicio a base de altavoces, durante dos años, por la cantidad de 11.000 pesetas, a D. José María Iturregui, por ser la oferta más ventajosa...” (A.M.G. 22 de enero de 1943).

Un acuerdo cuando menos curioso, influido por la preponderante iglesia, se producía entre los Ayuntamientos de Getxo, Margen Izquierda de la ría y la Zona Minera: “...Los Alcaldes de los Ayuntamientos de Portugalete, Santurce, Sestao, Baracaldo, Gallarta, San Salvador del Valle, Ortuella, Somorrostro y Guecho, reunidos en las oficinas del despacho parroquial de Portugalete, para tratar de la falta de moralidad en estos Pueblos, cumpliendo con los establecido en las conclusiones del 1er Congreso Eucarístico, tomaron los siguientes acuerdos: Fijar la hora de finalización de los bailables a las once y media en verano y a las nueve en invierno. Señalar los domingos y festivos como únicos días de baile. Desaparición de los altavoces en los pueblos que dispongan de Banda de Música. Reglamentar los altavoces en aquellos que no tengan Banda de Música, imponiendo un descanso cada 10 minutos entre piezas, suprimiendo las placas cantadas o con letrilla, recomendando el uso de música española. Supresión de la llamas orquestinas de baile...” Aquellas disposiciones iban a entrar en vigor el día 8 de agosto de 1943. (A.M.G. 23 de julio de 1943).

A pesar de lo cual, al año siguiente, un vecino de la Vega de Santa Eugenio (Romo), participaba de aquellas iniciativas para ofrecer música bailable con sus altavoces y se dirigía al Ayuntamiento: “...El que suscribe D. Pedro Novales Campomar, soltero de 34 años, vecino de la calle Caja de Ahorros Vizcaína de Las Arenas, expone: Que hace dos meses tomo en traspaso los altavoces de Guecho, que venían tocando la música los días festivos hasta cerca de las doce de la noche. Ruega que se le autorice a tocar música hasta las once y media de la noche...” El Ayuntamiento de Getxo únicamente le autorizaba a ofrecer música mediante altavoces hasta las once de la noche. (A.M.G. 7 y 16 de junio de 1944). Sin embargo el Ayuntamiento una vez estudiado el expediente de concesión acordaba: “...Que dicho servicio fue adjudicado a D. José María Maguregui, sin que se tenga noticia oficial del traspaso a D. Pedro Novales, por lo que de acuerdo con la base 8ª de la concesión del servicio de altavoces, la cual establece que el horario de actuación de los bailes públicos será de cinco a nueve y media de la tarde, se indica al concesionario que el Ayuntamiento prescindirá en los sucesivo de los altavoces en todas las romerías nocturnas...” (A.M.G. 20 de julio de 1944).

El día 9 de enero de 1945, el Alcalde Getxo, D. Joaquín Ibarguengoitia, remitía a la prensa autorizada del momento: “Hierro”, “Correo” y “Gaceta del Norte”, el anuncio para la subasta del servicio de altavoces en el termino municipal de Getxo. Aquella subasta se establecía las siguientes condiciones: “...La concesión será por dos años a partir del 1 de febrero de 1945. Los altavoces funcionaran con placas (discos) sin canto, el cual queda prohibido terminante mente. Se usará música española por lo menos en el setenta por ciento del tiempo, siendo preferentemente a base de pasodobles, habaneras, tangos, chotis y jotas. La instalación será sometida a las instrucciones del Arquitecto Municipal. Los días de actuación serán los siguientes: En Las Arenas un laborable y todos los domingos y festivos, a excepción de los días en que se celebren fiestas patronales en otros barrios; en Algorta un laborable por semana y domingos en que la banda actúe en el barrio de Las Arenas. El horario altavoces que regirá desde el 15 de junio al 30 de septiembre será de siete a diez y media de la noche, y a partir del 1 de octubre al 14 de junio de seis a nueve de la noche. Las Romerías nocturnas en los barrios, tendrán uso exclusivo del servicio de altavoces. Siempre que actúe la Banda Municipal en los bailes públicos, su director dispondrá del orden de los bailes mediante altavoces, alternándolos con con los de la Banda, y avisará de ello al concesionario con 24 horas de antelación. El servicio se subastará por 12.000 pesetas anuales. Los concursantes de fuera de la localidad deberán presentar avales de dos personas de solvencia o de comerciantes de la localidad...” (A.M.G. 9 de enero de 1945).

Aquella nueva subasta para la adjudicación del servicio de altavoces, tuvo como resultado la siguiente adjudicación, por parte del Ayuntamiento de Getxo: “...Conceder la concesión a D. Víctor Alonso y a D. Teodoro Novales, domiciliados en la calle Caja de Ahorros Vizcaína de Las Arenas (Romo), en la cantidad de 17.000 pesetas...” (A.M.G. 26 de enero de 1945).

Algunas veces aquellos servicios de altavoces, no actuaron, con lo que el público que acudía habido de entretenimiento a la plaza de Las Arenas, se dirigía a otras poblaciones limítrofes a buscar esos momentos de esparcimiento musical: “...Los abajo firmantes, todos del comercio de Las Arenas (Guecho), exponen: Que se han visto sorprendidos porque el último sábado y domingo, no funcionó el servicio de altavoces, cosa que nunca había ocurrido, y por este motivo el público se disemino a otros pueblos como Lejona, Berango o Portugalete...” Entre los firmantes se encontraban Juana Aguirre, B. Aberasturi, Jorge Malcorra, Juan Ugalde... (A.M.G. 13 de febrero de 1945). El motivo de aquel parón en el servicio de altavoces se conocía pocos días después, ya que los concesionarios del mismo renunciaban a la concesión. (A.M.G. 16 de febrero de 1945). Pocos días más tarde volvía a salir a subasta dicho servicio de altavoces, a la misma se presentaron: Mario López y Víctor López de Portugalete y Teodoro Novales de las Arenas (Romo).

En la próxima entrada de esta serie sobre los bailes y altavoces en Gexo, veremos como por fin el Sábado de Gloría este servicio volvía al barrio de Areeta-Las Arenas.

domingo, 9 de marzo de 2025

LAS ROMERIAS Y BAILES EN GETXO -IV-

 

La vida continuaba y llegarían para los bailes normas de la moral establecida por el régimen. Las gentes, tras la finalización de la cruenta guerra, volverían a los lugares de diversión en plazas y campas. Sobre las consideraciones a cerca de la moral en las plazas públicas, que algunos ciudadanos tenían, casi diez años más tarde, nos da idea la carta dirigida al Alcalde de Getxo, en agosto de 1943, por apellidos de renombre de Algorta, que debido a las imposiciones de la época firmaban los los saludos de rigor de vivas y arribas : “...Los que suscriben vecinos de Algorta exponen: Que verían con agrado se retirara la concesión de altavoces en las plazas de Algorta y Las Arenas, hechas para el esparcimiento de nuestra juventud, pero que desgraciadamente esta formando un ambiente de inmoralidad y de chabacanería plebeya que no ha conocido nuestro municipio, y que desdice el adelanto y cultura de los que siempre hemos hecho gala.

El espectáculo que se presencia a ciertas horas en nuestras plazas, además de bochornoso, es altamente perjudicial para las familias cristianas y honradas, que buscando un lugar honesto de esparcimiento, acuden a ellas y tienen que retirarse por no ser lugar apropiado para sus hijos, ya que serían testigos de escenas que pugnan con el decoro.

Sin duda ha sido ese el motivo que ha llevado a Ayuntamientos vecinos a prohibir esos altavoces que eran cebo maligno para viciosos y desaprensivos que venían en gran número desde Bilbao, tomando las plazas de los pueblos vecinos como desahogadero de liviandades...” Me resisto a continuar con las valoraciones de sentimientos patrios que continuaban en la carta, propios de una época felizmente pasada. Encabezaban aquel escrito 37 vecinos del barrio de Algorta (A.M.G. 5 de agosto de 1940).

Carta a la que respondía el Ayuntamiento de Getxo en los siguientes términos: “...El Ayuntamiento acuerda la supresión de los altavoces para la utilización en tocatas de baile, todos los aparatos de esa expansión existente deberán moderar el sonido, sin que puedan utilizarse dichos altavoces, como ocurre actualmente en Iguereche. No obstante consideramos que ello no deberá ser motivo para que se supriman la romerías en la forma acostumbrada en las plazas públicas de Las Arenas y Algorta. Se dispone que se encomiende a la Banda Municipal una actuación más continua y duradera en sus tocatas, reduciendo los periodos de descanso entre pieza y pieza...” (A.M.G. 14 de agosto de 1940).

Sin embargo, no todos los sectores compartían aquellos planteamientos restrictivos, algunos, obviamente defendiendo sus propios intereses comerciales lo cuestionaban. Por ese motivo algunos industriales del ramo del espectáculo salieron a contestar aquella decisión municipal, provocada por mentes que amparándose en su concepto de moral, basada en prejuicios “religiosos”, repartían para toda la sociedad sus creencia morales emanadas de sus creencias religiosas, la cual habían impuesto como norma de conducta, y que seguramente no era compartida por toda la sociedad getxotarra. Aquellos industriales planteaban la siguiente reflexión: “...Tras tener conocimiento de la decisión tomada por la corporación Municipal, ordenando la suspensión de las audiciones con altavoces en Plazas Públicas en este termino municipal, exponen: Que disentimos de los motivos para dicha supresión, ya que tal clase de diversiones hacen que la juventud acuda a otros lugares, en los que acaso puedan producirse las circunstancias que ha motivado dicha supresión. Aparte que entendemos no debe de negarse a la clase más humilde este tipo de diversiones, cosa que otras personas de mayor nivel económico se pueden permitir en centros de recreo particulares. No cabe duda que a veces se producen hechos aislado de gamberrismo, que todos hemos tratado de evitar, pero que con una escrupulosa vigilancia se podrían evitar. Además esta decisión lesiona grandemente los intereses de los abajo firmantes, ya que al implantarse esa normativa los ingresos en todos los establecimientos se han reducido al máximo. En caso de persistir en el propósito de eliminar los bailes con altavoces, se volvería a la vida precaria de antes, lo que provocara que muchos establecimientos se vean obligados a cerrar. Por lo que suplicamos se tenga en cuenta nuestras exposiciones...” Aquel oficio venía apoyado por un número similar de firmas, entre las que destacaban las de los industriales: “...“Panadería Las Mercedes-Hijos de Aguirre”, “Café Recreo”, “Café Cosmopolita”, “Carnicería Larrazabal”, “Confitería y Panadería-Hijos de Domingo Aldama”, “Charcutería de José Villareal”, “Cafetería Novelti”, “Vinos Francisco Beascoechea”, “Restaurante El Puerto”, “Ultramarinos Félix Abaroa”, “Ultramarinos Finos Agapito García”, “Ultramarinos y Cereales Eusebio de la Quintana”...” (A.M.G. Las Arenas 21 de agosto de 1940).

Incluso uno de los concejales del Ayuntamiento de Getxo planteo su disconformidad con aquel acuerdo: “...El concejal que suscribe, expone a sus dignos compañeros: Que el acuerdo de supresión de los bailes mediante radio y altavoces, a petición de varios vecinos, ocasiona a la gente modesta y a los intereses comerciales de la Las Arenas quebranto y reducción de la concurrencia en la localidad, aumentando sin embargo los ingresos otros municipios colindantes. Que este concejal esta convencido que estas romerías en las plazas públicas son menos perniciosas que las andanzas a otras localidades o lugares en el campo. Que además no debe negarse a la gente humilde ese entretenimiento, con que otras clase sociales encuentran en tertulias, centros de reunión o recreo...” Aquel concejal daba alternativas para mejorar dichos espacios, espaciando la música de los altavoces, intensificando la iluminación, vigilancia. (A.M.G. JM. Muro, Las Arenas 19 de agosto de 1940).

El Ayuntamiento de Getxo tras estudiar todas las solicitudes acordaba mantener su disposición para prohibir los altavoces, y que las romerías fueran amenizadas por la Banda Municipal, no obstante se abría a estudiar otras posibilidades, incluyendo la intervención en aquellos bailes de algún grupo musical. (A.M.G. 23 de agosto de 1940).

Aquellas gestiones condujeron a que en enero de 1941, el entonces Alcalde de Getxo, D. Cándido Bilbao Basterra, firmara un contrato con un vecino de la Anteiglesia, domiciliado en la calle Cuesta de Usategui nº 8 de Algorta, y según decía el texto del contrato: “...Para resolver y concretar de la forma más conveniente todo lo referente a los bailes públicos, acuerda con D. Enrique Santos Pérez, el presente contrato...” Aquel vecino de Algorta se comprometía: “...A ejecutar piezas bailables con la “Orquesta Fernando”, que en periodo de prueba ha venido actuando desde el día 24 de septiembre último, o con otra similar de análogas condiciones de audición piezas para animar los bailes públicos en los distintos barrios del Municipio...” Dentro de aquel compromiso el concesionario quedaba obligado a: “...Dar con su orquesta un concierto matinal, en las festividades de Santa Ana, San Ignacio, San Lorenzo y en La Asunción de Nuestra Señora en Guecho. Ninguna de estas orquestas tendrá menos de cinco ejecutantes, y podrá emplear equipos amplificadores y altavoces, evitando que los mismos tengan resonancias y ruidos desagradables...” Se estableció un calendario con las siguientes fechas de actuación: “...Las orquestas actuaran desde el Sábado de Gloria hasta la festividad de Todos los Santos, los jueves, sábados, domingos y días festivos en el barrio de Las Arenas; y los miércoles y sábados en el de Algorta. Durante el resto del año tocaran los domingos y días festivos en ambos barrios, con excepción de los domingos de Pasión y Ramos...” Aquel contrato tuvo un duración de tres años. (A.M.G. 2 de enero de 1941).

En abril de 1943 se formó una Comisión encargada de estudiar las normas que se debían de establecer para la actuación de la orquestina encargada de amenizar los bailes. Dentro de las normas que se englobaban los siguientes aspectos: “...La parte artística, los intereses comerciales de los industriales del barrio, los del propio público y la repercusión en los fondos municipales...” Para formar parte de dicha Comisión se nombro a los siguientes señores: D. D. L., concejal del Ayuntamiento de Getxo y a D. Manuel Gainza, Director de la banda de Música de la localidad. (A.M.G. 16 de abril de 1942).

Dentro del informe elaborado por el concejal de turno se vertían las siguientes valoraciones a cerca de las formas de comportamiento en los bailes: “...Mi opinión franca y ya reiterada es que si el baile es realizado con decoro puede tolerarse, sin embargo realizado como de ordinario se acostumbra es por lo menos incentivo de pasión deshonesta cuando no ocasión directa de grave pecado, que entre caballeros que nos preciamos de cristianos esforzó destacar...” En base a aquellas valoraciones, y otras, proponían lo siguiente:“...En mi deseo de llegar a una solución y previo asesoramiento del señor Director de la Banda Municipal, en mala hora extinguida, quiero exponer en mi estudio lo siguiente: Que es más conveniente utilizar la orquestina que la pala gramofónica, porque en esta además de que los sonidos salen más adulterados, tienen el grave defecto de tener obras exóticas, muchas de ellas con canturreos lascivos y afeminados, que hacen que nuestra juventud las tararee con acento afeminado. Mientras que la orquestina puede hacer más arte y despertar el deseo de hacer música y perfeccionarla, además de atraer a más gente que la placa, pues la simple contemplación de sus componentes sirve de natural entretenimiento. Existen dos aspectos para el interés municipal: El directo, ósea los ingresos que la propia orquestina proporciona, si se saca a subasta sus servicios por un mínimo de 6.000 pesetas. Y el Indirecto, que la venta de vino proporciona, “averígüelo Vargas”, pues yo he observado que muchos domingos he visto, mientras tocaban los discos en Las Arenas, pasar en masa la gente a Portugalete donde la banda tocaba la misma pieza. Otro de los aspectos a contemplar son “los intereses del público en general”, del vecindario que no baila y paga sus impuestos para vivir tranquilo; ya que estos protestan por las molestias de los altavoces con los discos, muchos de ellos con cantos groseros; bajo este aspecto la orquestina es menos molesta.

La única razón que se puede esgrimir en defensa del baile, es el deseo manifiesto de la juventud del Pueblo, que mientras esta entretenida con el baile no marcha a buscar fuera de la localidad un esparcimiento, acaso más peligroso , por lo que recomiendo que el baile debe terminar como siempre fue costumbre a una hora prudencial, que en verano pueden ser las nueve de la noche y en invierno las siete y media, conforme ordena el Sr. Gobernador...” 

Para solucionar las demandas de los respectivos barrios proponía: “...Como quiera que el pueblo es dilatado y con el mismo derecho piden música los de Guecho, Las Arenas, Neguri, Algorta, Jolaseta o Gobelas, proponemos que: Los domingos y jueves, conforme lo viene haciendo, toque la orquestina en Las Arenas y los sábados en San Nicolás, concediendo a este barrio un concierto al medio día algunos domingos. En lo referido a la parte artística estimo que integrando en la orquestina, un sexteto podría los domingos y días festivos, durante el verano, de doce a una repartirse por los barrios que no tienen baile...” De aquel informe se desprendían las siguientes conclusiones: “...Puede tolerarse el baile siempre que se respeten los horarios anteriormente citados. Debe de actuar siempre una orquestina integrada como mínimo por cinco personas, con intervalos de siete minutos de descanso, y prohibición de tocar discos y ni tocar bailes exóticos. La orquestina actuara durante el verano de doce a una, repartida entre la Plaza de San Nicolás, San Ignacio o en la Avanzada, más los días de fiestas patronales en su respectiva localidad. La orquestina deberá ser elegida por concurso...” (A.M.G. 29 de abril de 1942).

jueves, 6 de marzo de 2025

LAS MUJERES OLVIDADAS

 

La figura de la mujer reivindicada desde antaño, por sus luchas por la igualdad, aparece publicada desde aquel 8 de marzo de 1857, en que miles de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles para protestar por las míseras condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil.

Reivindicaciones que se ajustaban como un paño a las declaraciones de alguna de las activistas del movimiento feminista: “...Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres...”.

Pero que desde diferentes demandas, se ha dejado en el olvido a muchas de ellas, a la gran mayoría; a la hora de reivindicar la explotación de la Mujer, nos acordamos de las que han figurado por sus acciones entorno a la escritura, la investigación o la docencia, la fotografía y el deporte, también de la música. También de las mujeres que por su trayectoria dejaron rastro en el historia de Getxo como: María Rosa Rogelia Cortina o Felisa Alday, Felipa Bustingorri, Sorne Unzueta, María Zarraga, Dominica Lombide, y tantas otras, se les ha recordado por sus actos de beneficencia o sus cualidades para el trabajo.

Y se nos olvidan esas trabajadoras de veinticuatro horas, las mujeres que entregaron su vida cuidando de su casa y familia de forma exclusiva, nuestras madres y hermanas, sobre ellas no se ha hecho apenas panegírico alguno. De ellas, que en muchos casos ejercieron un doble papel en el trabajo, ya que el suyo no terminaba ni cuando llega a casa fatigadas tras finalizar el día, y entonces les esperaban las ropas del marido, los niños, recoger la casa, preparar comida y cenas, la lavadora, que en algunos tiempos fue manual (había que ir al río con el balde sobre la cabeza).

Que desarrollaban trabajos mal pagados como la limpieza de escaleras y hogares ajenos, de cines, baños públicos, estaciones de ferrocarril, costureras y planchadoras, porteras, colchoneras, taquilleras de cine. En una época en la que las políticas familiares constituían una de las claves para asegurar la subordinación y dependencia de las mujeres.

Porque el trabajo doméstico es trabajo verdadero, ósea, y que como tal debe ser reconocido y compartido en la casa. Por ellas este 8 de marzo, los que siempre fuimos beneficiados por su trabajo, deberíamos participar en su lucha por cambiar este mundo, para que avancemos juntos en la consecución de una sociedad más igualitaria y en la defensa de las reivindicaciones feministas como pilar fundamental de una sociedad más libre, justa y democrática, a que esas pequeñas e importantes batallas, de las más olvidadas sean tenidas en cuenta. Ya es hora de reconocer su aporte al bienestar de la sociedad y de nuestras vidas

!Eran, son, nuestras madres!

8 MARZO

MUJERES LIBRES EN UN MUNDO SOLIDARIO

domingo, 2 de marzo de 2025

LAS ROMERIAS Y BAILES EN GETXO -III-

Continuando con esta historia de las Romerías y Bailes en Getxo, vamos a ver como afectaban determinadas celebraciones religiosas a la celebración de los mismos, algunas de las circunstancias, que a ojos de quienes mandaban, los hacían poco recomendables y los lugares donde se solían celebrar:

Era la primera década del Siglo XX, y al pleno municipal del 19 de febrero de 1914, llegaba una propuesta relacionada con el baile durante la Cuaresma: “...Solicitamos se acuerde autorizar el baile durante la Cuaresma. Tras ser puesto el asunto a discusión entre los Concejales. El Presidente, en vista de que no se llegaba a un acuerdo, sometió el mismo a votación, acordándose por mayoría que no hay bailes, ni los sábados, ni domingos durante el periodo cuaresmal...”

Algunas modalidades de baile, a finales del Siglo XIX, no parece que fueran bien aceptadas por algunos sectores de la población. Incluso en algún caso eran llamados despectivamente “Bailes Tanques”, forma peyorativa que hacía referencia a algunas prácticas que en ciertos salones con reducido grupo de participantes, en los cuales con música de piano de manubrio, era realizados por algunas “pupilas” con sus clientes: “...Se da cuenta de la moción de D. Serafín Laucirica y Victoriano Diliz proponiendo el Ayuntamiento la supresión de los corrillos de baile denominados “Tanques”. Y que solamente se baile al son del Txistu y tamboril, música que se halla subvencionada por el Ayuntamiento, por ser esta suficiente para la diversión de la juventud y distracción del público, así como para atraer a los forasteros...” Acordaba el Ayuntamiento y certificaba el Secretario Municipal: “...Que el Ayuntamiento en sesión de hoy, acuerda la supresión de los bailes de corrillos designados con el nombre de “Tanques”...” Aquel acuerdo era registrado por el Negociado de “Solemnidades y festejos”. (Expediente de Romerías del A.M.G. Código 2861 Signatura 2047-32 del 8 de febrero de 1918).

Algunos de aquellos bailes se celebraron en sociedades particulares, en festividades del año, tales como las fiestas de Carnaval, los mismos eran autorizados por el Gobierno Civil y Ayuntamiento. Tal era el caso del Casino de Las Arenas: “...El miembro de la Junta Directiva del Casino de Las Arenas, D. Pedro Lejarreta, solicita se le conceda permiso para celebrar un baile en los locales de dicha sociedad, a las diez de la noche de domingo día 6 de noviembre, el cual será amenizado por un sexteto...” (Expediente de del A.M.G. del Casino de Las Arenas. Código 2861 Signatura 2176-15 del 4 de noviembre de 1927).

En los años 20 del pasado Siglo XX, las verbenas y romerías eran recogidas por la prensa bilbaína, en muchos casos se trataba de actos de beneficencia, que nos dejaban el dato de cuales eran las orquestas que tocaban en uno de los establecimientos hosteleros de Ereaga. En el apartado “De Bilbao al Abra” contaban: “...La Verbena Benéfica.- Esta noche se celebrará la gran verbena, a beneficio del Hospital-Hospicio. Se espera que los amplios locales de Igeretxe, estarán totalmente llenos y de que la fiesta se prolongará basta muy tarde, alternando en el estrado, para que la gente joven baile sin cesar, con la Banda Municipal que tan acertadamente dirige el señor Gainza , con el sexteto “Paulino”. Bueno será recordar que habrá servicios de tranvías cuando la verbena se dé por terminada....” (El Noticiero Bilbaíno del 9 de septiembre de 1927).

Otras orquestas actuaban en el Balneario de Igeretxe, su actuación era recogida por otro diario: “...La Verbena de anoche en Igeretxe.- A beneficio del Hospital Asilo de Guecho se celebro anoche en el Balneario Igeretxe. Los salones y terrazas del edificio, adornados con verdadero gusto, estaban abarrotados por la aristocracia vizcaína, destacando las damas ataviadas con preciosos mantones de Manila. La orquesta “Elola” interpreto, con su habitual pericia los bailables, que duraron hasta las primeras horas de la madrugada, en que se inicio el desfile...” (La Tarde del 10 de septiembre de 1927). Otra de las orquestas que actuaron en aquellos salones fue “La orquesta Nicolau”. (La Tarde del 10 de septiembre de 1928).

Una idea de la acogida que por parte del publico tenían aquellas verbenas, tanto en el interior del balneario como en el exterior, nos la daba, durante las fiestas de San Nicolás en Algorta, en su primera plana el mismo diario: “...La Fiesta de San Ignacio, con su romería, vino a congestionar más aún aquel espléndido lugar algorteño...” Diario que en su primera plana ofrecía una fotografía, en la que aparecía completamente abarrotado aquel espacio festivo. (La Tarde del 1 de agosto de 1929).

Sobre el ambiente de aquellas verbenas, en la siguiente década, contaba el diario deportivo “Excelsius”: “...La temporada de Igeretxe ha sido espléndida. Todos los miercoles y sábados se han celebrado bailes...” (Excelsius de 16 de octubre de 1932). Una pista de quien era el organizador de aquellas veladas veraniegas nos la facilitaba el mismo diario un año después: “...De la verbena se van a encargar los Elola, insustituibles en toda verbena que tenga un poco de categoría. La verbena de Igeretxe, que se suele celebrar todos los años por estas fechas, ha sido organizada siempre por Sagu Aburto...” (Excelsius de 16 de septiembre de 1933).

En 1935 salía a concurso la adjudicación de los puestos de acordeón en las plazas municipales, que iban a actuar en los intermedios de la Banda Municipal. A dicho concurso acudieron algunos músicos de la comarca, entre ellos algunos vecinos de Las Arenas y Algorta: “...El Ayuntamiento de Guecho acuerda pasar a estudio el informe de la Comisión de Gobernación, a propuesta del Sr. Eguizabal, sobre que al trasladarse a Las Arenas las actuaciones de la Banda Municipal debiera de subastarse la actuación de los corros de baile por medio de altavoces....” (A.M.G. 4 de mayo de 1935). A continuación la Comisión de Gobernación y Policía proponía al Ayuntamiento: “...Reunida esta Comisión con asistencia de los Sres. Muguerza, Amann y De Miguel, acuerda proponer al Ayuntamiento la salida a subasta libre, ósea entre los acordeonistas, la concesión de los puestos de acordeón, en los intermedios de las actuaciones de la Banda Municipal, que en determinados casos habían solicitado la instalación de aparatos de radio con altavoces...” Era Presidente de dicha Comisión D. Prudencio Muguerza. (A.M.G. 14 de mayo de 1935). No obstante, la instalación de altavoces, según el criterio de la mayoría de los miembros de la Comisión: “...No es aconsejable, ya que tales aparatos han de causar molestias al vecindario , como se tiene ya antecedentes de la vecina Villa de Portugalete, por lo que por mayoría acordamos proponer la denegación de esos altavoces de radio...” (A.M.G. 11 de junio de 1935). La propuesta de la comisión fue la siguiente: “...Los puestos de acordeón y pianillos se realizarán bajo las siguientes condiciones: Los corros se establecerán en las Plazas de la Constitución (actual San Nikolas de Algorta) y Sabino de Arana (actual Bizkaiko Zubia). Se adjudicaran al mejor postor, dando preferencia a los vecinos de esta localidad. Los adjudicatarios se comprometerán a prescindir en todas sus actuaciones del llamado “jazz-band”...” (A.M.G. 14 de junio de 1935).

El Ayuntamiento de Getxo anunciaba la salida a subasta el día 17 de junio de 1935. A dicha subasta acudieron varios músicos, entre ellos los vecinos de Getxo: “...D. Lucio Goicoechea de Algorta, por quien firmaba por orden D. Tomás Arondo, solicitando el puesto de acordeón para la Plaza de Sabino Arana de Las Arenas por un precio de 705 pesetas.

D. Blas Reguera de 45 años, vecino de Las Arenas, quien desea obtener permiso exclusivo para amenizar con corro de acordeón los días de fiesta, y ofrece 1.120 pesetas por el permiso para una año.

D. Mariano López Alonso, vecino de Las Arenas, quien desea amenizar los intermedios con pianillo o acordeón por al cantidad anual de 1,327 pesetas.

Jesús Molero Argumosa, domiciliado en la calle Achecolandeta de Algorta, quien desea amenizar los bailables, durante los descansos de la banda, con un pianillo o manubrio nuevo, en las Plazas de Algorta y Las Arenas...” También se presentaron para la animación de dichas plazas, durante los días de fiesta: “...D. José María Rodríguez de Sestao, D. Víctor López de Santurce, D. Jesús de Lafuente de Sestao, D. Celestino Rodríguez de Bilbao y D. Tiburcio Feijoo Caballero de Portugalete. Finalmente el Ayuntamiento de Guecho acuerda: Que entendiendo que la mas favorable para los intereses municipales es la causada por el vecino de Las Arenas, D. Mario López, proponemos se adjudique a dicho señor el concurso de referencia...” (A.M.G. 1º de julio de 1935). A pesar de lo cual también hubo alguna discrepancia en aquella adjudicación, como la del edil Sr. Lecanda, quien afirmaba que: “...Me opongo a la adjudicación de estos corros de baile por considerarlos impropios para un Pueblo de la categoría de Guecho...” (A.M.G. 6 de julio de 1935). Además el Ayuntamiento de Getxo expresaba su deseo de que el concesionario: “...Utilice para animar los corros de baile, teniendo en cuenta la tradición de esta localidad, como instrumento el acordeón. Lo manda y firma el tercer teniente de Alcalde D. Justo de Zabala Sarria...” (A.M.G. 27 de febrero de 1935).

Había otra propuesta que también fue denegada por el Consistorio para amenizar los corros de baile mediante “Jazz-Band”, que al parecer era música del tipo foxtrot u otros ritmos llegados de la música Americana de moda en aquellos tiempos. Los datos relativos al año 1935 están extraídos del documento: (Puestos de baile a base de acordeón. Expediente del A.M.G. Código 2874 Signatura 3148-2).

La alegría de aquellas verbenas se vería truncada por el Golpe de estado de 1936. Según escribía en un diario que fue encontrado en el Balnerario de Igeretxe años más tarde. Describía aquel diario algunos pasajes desde el 13 de julio hasta el 31 del mismo mes, en ellos básicamente venía a decir: “...Julio, lunes 13 magnifico día de verano. Matan a Calvo Sotelo. A partir de ese día se sucederán los acontecimientos: El día 16 se suspende la Verbena de Jolaseta. Sábado, 18. Amanece gris y sigue todo el día de la misma. Levantamiento revolucionario fascista. Martes, 21. La revolución continua con gran confusionismo. Damos de comer a milicianos. El día 31, San Ignacio, el autor del diario apostilla lacónicamente; “Muy buen día, pero tristísimo sin fiesta”. El tañer de las campanas y el alegre explosionar de cohetes y volandas, es sustituido por el estruendo mortal del cañón y la metralla. La fiesta cede su sitio a la muerte. La guerra ha comenzado...” (Periódico Galea de noviembre de 1984).

A partir de ese momento vendrían días grises con olor a muerte que durarían 40 años. En la próxima entrada iremos viendo como eran aquellos encuentros de juventud, tras el final de la Guerra.


jueves, 27 de febrero de 2025

LAS ROMERIAS Y BAILES EN GETXO -II-

Continuando con esta historia de las Romerías y Bailes en Getxo, voy a continuar con los lugares de diversión pública entorno a las mismas, en nuestra Anteiglesia, la cuales se desarrollaron en varios espacios abiertos del municipio:

Las primeras celebraciones nacieron en el barrio matriz (Getxo), y aunque no hay una fecha concreta, se realizaron entorno a las Festividades de Santa María, San Roque y el Ángel: “...En 1897 los vecinos solicitaron al Ayuntamiento la implantación del arrastre de piedra en la Campa como diversión del barrio. En ambas noches, se hacían bailables en la campa. Fuera de programa en el día de San Roque algunas cuadrillas celebraban un banquete en un arbolado de Sarrikobaso. Concluido aquel, todos cogidos de la mano, al compas de la “biribilketa", subían hasta la campa. Allí, ante el alcalde y concejales, sentados y flanqueados por dos alguaciles con sus chuzos clavados en el suelo, se bailaba un “aurresku” de honor, tras el cual comenzaba el baile...” Durante la fiesta del Ángel, entorno a 1780, el baile se celebraba solamente por la tarde.

En el barrio de Algorta:

En San Ignacio: Se celebraba con bailes en la campa del mismo nombre a partir de 1888.

En Usategui: En este bello mirador se celebraron, en la segunda mitad del siglo XIX las romerías de San Nicolás, hasta que en 1898 se incautó del lugar el Ramo de Guerra para artillarlo.

En Ereaga, el Puerto y también en la campa de la Avanzada de Arriluze. De estos lugares festivos sabemos ya desde 1888 en que aparecen recogidos en un cartel de fiestas, el cual titularon “Fiestas en el Pueblo de Guecho y sus barrios de Las Arenas, Algorta y Santa María” (Expediente del EMG: Código 2874 Signatura 2197-32)

En Las Arenas: desde 1883 se celebraron romerías con motivo de las Fiestas de Santa Ana, en la que los bailes eran animados por la Banda Municipal y los llamados corros de ciegos, en la que proliferaban distintos instrumento: Acordeones, Pianos de manubrio, Guitarras y zarrabetes o gaitas de ciego.

Las fiestas de Las Mercedes se institucionalizaron a partir de 1888. Como contaba en una de las entradas de mi Bolg “Memorias de Getxo”, la primera referencia histórica de aquellas fiestas con sus romerías y bailes, aparece en aquel cartel de fiestas de julio de 1888. En dicho cartel se mencionaban las siguientes fiestas: Santa Ana (Areeta-Las Arenas) con un baile campestre en la campa de la ermita de la Santa.

Algunos de aquellos bailes se celebraban en sociedades particulares. El Casino Algorteño, que se construyó en 1879, fue uno de los exponentes de las clase más pudientes y sus bailes. Contaba el Alcalde Juan Bautista Merino en su libro “Apuntes para la Historia de Guecho”: “...En sus salones se reunieron durante años los señores del pueblo, cuando éstos no acudían a las casas particulares. Se celebraban los bailes y reuniones más importantes en las fiestas de San Nicolás y otras conmemoraciones. Como los faroles públicos no alumbraban demasiado en aquella época, al terminar la reunión del Casino, o las veladas hogareñas, esperaban las criadas de cada casa con sus faroles, las señoras rivalizaban en que éstos fueran más artísticos, para acompañar y alumbrar a sus respectivos dueños...”

Eran años en los que, hasta se recelaba con la moralidad en los bailes: “…Ya que hablamos de bailes, decir que el baile mas peligroso no es el “can-can”, es el flamenco. Véase la diferencia: En el can-can todo es saltos, en el flamenco movimiento de caderas; el primero es inmoral, el segundo voluptuoso; el primero es un río de corriente bulliciosa que nos asusta; el segundo un río de mansa corriente pero de pérfido lecho...” Tal es así que en algún pueblecito de Bizkaia, ocurrió que en 1880, la primera autoridad fue quien objetó sobre lo que él consideraba inmorales movimientos del baile agarrado: “...En el primer pueblo de Vizcaya por la carretera de Villareal. Hete aquí, que aparece por allá una guitarra vieja y uno la coge y la templa, alrededor se reúne la gente, más de ellas que de ellos, suena el instrumento clásico, se hace corro, empieza el baile y corre el chacolí. Apenas hacía cinco minutos que se movían a su compás nuestras piernas, cuando llega la primera autoridad del pueblo y con acento grave nos indica que si queremos bailar agarrados, tengamos la bondad de irnos a tierras de Álava...” Estas noticias aparecían en “El Noticiero Bilbaíno” de 1881.

Precisamente en relación a estos bailes, en nuestra Anteiglesia, era publicado un Bando por nuestra primera autoridad municipal el 28 de marzo de 1882. Decía nuestro Alcalde D. Manuel Zalduondo: “...Habiéndose visto prácticamente en años anteriores lo perjudicialísimo que es a la moral el que en los días de cuaresma no toque el tamborilero en la plaza pública, dando lugar con ello a que en las portaladas y casas se produjesen escándalos por la juventud sin que fuera posible evitarlos. El Ayuntamiento que presido, en sesión del 28 del actual acordó que en todos los días festivos de la cuaresma se toque el tamboril en la plaza pública de este Pueblo, desde las cuatro de la tarde hasta el toque de oración. Lo que anuncio al público para su conocimiento, y con el fin de que pueda reunirse la juventud en la citada plaza a divertirse con la debida decencia y moderación, en la inteligencia que de no hacerlo así y de averiguarse que “en los rincones ocultos se falta a la moral” y buenas costumbres, serán castigados los infractores con la multa de 1 a 5 pesetas y demás penas que se diese lugar...” (El Alcalde D. Manuel Zalduondo marzo de 1882).

Las romerías en nuestra Anteiglesia fueron un foco de atracción para vecinos de otras localidades cercanas, las de las fiestas de Algorta (San Ignacio y San Nicolás) y Las Arenas (Santa Ana) tenían gran popularidad. En 1883 sobre ellas decía un diario bilbaíno: “...En las renombradas romerías de San Ignacio y San Nicolás, hay una serie de bailes campestres desde 10 a 12 de la noche en el espacioso local que hay bajó la magnifica Casa Consistorial, el cual se adornará convenientemente para este fin. Festejos que en obsequio de los forasteros, amenizan la banda de música y los tamborileros...” (El Noticiero Bilbaíno del 30 de julio de 1883).

A finales del Siglo XIX, algunas costumbres relacionadas con los bailes habían cambiado, y las formas de diversión en campas y plazas habían dado paso a otros bailes, estos animados por lo que se conoció como corros de ciegos, contaban con acordeonistas y otras formas musicales, los cuales llenaban de ambiente a nuestras plazas durante los días del estío festivo. Y es que en ese verano de 1888, durante las fiestas de Algorta (San Ignacio), sonaron valses y otras piezas musicales entonadas por músicos ataviados con trajes blancos con listas encarnadas. Además para amenizar las fiestas, se contrataron los servicios de dos tamborileros y un redoblante durante las romerías de la festividad de San Nicolás. Pero no parece que esa forma de diversión estuviera bien vista por algunos sectores de la población.

En la próxima entrada de esta serie veremos como al entrar en el Siglo XX, la cuaresma influía en los bailes y las vidas de nuestro convecinos.