lunes, 13 de junio de 2016

LOS FERROVIARIOS, SUS MÁQUINAS Y ACCESORIOS



Siguiendo con la anterior entrada, hoy toca ver a los ferroviarios con sus viejas maquinas de vapor, sus herramientas de trabajo y algunos documentos acreditativos. Evidentemente no aparecen todas las personas que ocuparon cargos en las distintas estaciones, solo de las que he conseguido fotografías o documentos.

ESTACIÓN DE LAS ARENAS:


El primer Jefe de Movimiento de la Estación Central de Las Arenas, situada en la calle Mayor, fue Eusebio Muro Saseta. En la fotografía superior podemos verle en el anden de esa estación. Desde ella controlaba todas las salidas que se hacían desde la estación de Las Arenas para las dos compañías que operaban en las líneas de Las Arenas-Bilbao y la de Las Arenas-Plencia. Bajo estas líneas le podemos ver junto a su familia, sentado en uno de los bancos del andén


Tenían su vivienda en la estación. En la fotografía inferior podemos apreciar algunos detalles de cómo era la cocina de aquella vivienda. Disponía de un fogón de los llamados económicos, seguro que alimentado por el carbón que utilizaban las viejas locomotoras. En su chapa reposaban los pucheros y el termo para el patriarca de la familia; disponían de unos escurridores de platos y cucharones de madera; cualquier lugar sobre la lumbre era apropiado para secar los trapos de cocina; a la derecha estaba la boca rectangular del deposito de agua caliente. Un amplio ventanal, de marcos de madera, dejaba entrar los rayos de luz que iluminaba aquella vieja y oscura estancia.



En la fotografía inferior podemos ver a Eusebio en la estación de Las Arenas, junto a la locomotora “Zalla”, al lado de un grupo de ferroviarios. Es el quinto de la fila de abajo empezando por la izquierda, su cabeza esta cubierta con gorra de plato y tiene un abundante mostacho; la fotografía está sacada frente al Bar Recreo de la calle Mayor, era un día de San Juan de 1916 festividad de los ferroviarios.

Uno de los elementos de su autoridad para el transporte de mercancías era un sello con anagrama en forma de vampiro, correspondía al tren llamado “Gau Txori”, que salía en la madrugada, normalmente con mercancías. Con él sellaba el parte de la expedición.


ESTACION DE ROMO-LAS ARENAS:


Respecto a los ferroviarios de esta estación, mostrar la fotografía superior, en la cual aparecen dos de los empleados de la línea en los años 50. Se trata de los vecinos de Romo Pablo Otaolea y Manuel Ernaiz.


En la fotografía superior de 1927 aparecen, al pie de su maquina “Astillero”, de izquierda a derecha Julian García y como fogonero Cagigas.

ESTACION DE ALGORTA:


En Algorta uno de los jefes de estación fue Gabriel Guinea. En la fotografía superior podemos ver a una de las locomotoras de vapor la, “Esperanza”, con algunos de sus empleados a pie de maquina, fue sacada en 1930. En la fotografía inferior, que es de 1908, tomada también en esta estación, aparece subido en la maquina de vapor Ramón Ansoleaga.



Otro de los ferroviarios de Algorta, que ocupo el cargo de Jefe de Estación, fue Jaime Robles Rodriguez, nacido en 1923, en la calle Santa Eugenia de Romo. Fue hijo de un motorista del ferrocarril de la línea Bilbao Santander Honorio Robles Rojo, natural de Aguilar de Campoo (Palencia). La familia Robles vivió al llegara a Getxo en Romo en la calle Santa Eugenia, más tarde pasarían a vivir en Algorta, en la casa “Alango Barri”. Estudió en las Escuelas de Zabala. Después de los años de escuela, se mudaron a Romo, a la calle Caja de Ahorros Nº 14. Allí vivieron hasta que se caso en 1950.


Jaime trabajo desde muy joven, primero de botones en el Hotel Carton. Después, a partir de los 20, lo haría en la estación de Algorta, pasando por casi todas las profesiones de los ferroviarios, fue factor y a la jubilación de otro de los jefes de estación de esta localidad Sr. Garcia, pasó a ocupar su puesto, en los años 60. Su periplo laboral le llevó por diferentes estaciones, en dicho cargo: Lutxana-Erandio, Las Arenas-Romo y Algorta. Sus horarios de trabajo empezaban muy temprano, durante sus primeros años, a las 5 de la mañana.

Sus últimos años ocupo dicho cargo en Algorta, de su firmeza de carácter da una idea, un hecho relatado por su hija: “...en los años 80 solían convocarse muchas manifestaciones en Algorta, en una ocasión, estando en el anden una chicas muy jovencitas, la policía cargo y entró dentro del recinto ferroviario repartiendo porrazos a diestro y siniestro. Al ver la angustia de esas jóvenes, les abrió su oficina para que se protegieran; al llegar la policía le reclamó que les dejara entar para detener a las chicas, a lo que el se negó aduciendo !Yo soy la única autoridad en este recinto!...”


Entre estos trabajadores del ferrocarril, también se produjeron accidentes, en algunos casos con consecuencias fatales. Fue en esta estación de Algorta, cuando un 24 de junio de 1982, sucedió un terrible accidente en el que perdería su vida. Según lo que contaba la prensa de la época: “...Jaime Robles resulto muerto sobre las 19,20 de la tarde, cuando un tren maniobraba en la estación de Algorta, al dar marcha atrás, quedo bajo los carros de un motor. El rescate duró varias horas, finalmente fue la DYA la que con un cojín de levantamiento de 30 tn., y otros medios, consiguió recuperar su cuerpo....” El accidente se produjo en un momento en el que había dos trenes en la estación, se puso nervioso porque los trenes no se movían y bajo a las vías para organizar la maniobra. El convoy que tenía que coger la dirección a Bilbao realizó una maniobra, con el cambio de agujas, y el jefe de estación debió de perder el equilibrio cayendo en la vía y siendo arrollado por el tren.

Jaime eran muy amigo de un escritor de Getxo, Ramiro Pinilla, recientemente fallecido, quien le dedicó uno de sus libros “Las Ciegas Hormigas”.





ESTACION DE GETXO (ANDRA MARI):


De esta última estación en territorio de Getxo podemos ver, en la fotografía superior, sentado en un banco de la estación al que fuera Jefe de la misma, en los años 40, José Zabala, padre de Ignacio Zabala. El matrimonio José Zabala y Justa Mazorriaga habitaban el edificio de la vieja estación de Getxo. Años más tarde pasarían a vivir en el edificio llamado del “Sindicato”, junto a las antiguas barreras de Andra Mari.


Aprovechando y para poder visualizar algo de la misma, y aunque no eran empleados del ferrocarril, dos fotos. En la superior podemos ver a Ignacio Zabala, apoyado en un platanero. Y en la inferior a Ignacio Zabala y Ramontxu Bilbao con sus trajes de primera comunión.


Sobre la edificación de Getxo ya escribí en mi entrada “Nekazari Etxea, La casa del Sindicato Agrícola Católico en 1916-19”, del 27 de noviembre del 2011. Para refrescar recuerdos de cómo era incluyo dos fotografías (Planos) de dicha edificación, los cuales nos permiten ver el conjunto de estación (Apeadero) y Casa Sindicato Agrícola, tal y como fue diseñado.



Y por último, respecto de los documentos y sus accesorios, gracias a familiares de los implicados mostrar tres carnets, dos de empleados del ferrocarril, vecinos de Romo: El primero a nombre del Jefe de Tren Manuel Isart de 1948, y el segundo del motorista Osorio del Rio de 1960. El tercer documento es de 1931, es un Abono Temporal de segunda clase, para circular entre Bilbao y Las Arenas, a nombre del vecino de esta última Juan Muro.




Entre los accesorios, uno de los elementos que daba nombre a los revisores “El Pica”, elemento a modo de grapadora que servía para picar, revisar, el billete de tren; y uno de esos billetes del año 1959, de segunda clase, para viajar entre Neguri y Las Arenas.


jueves, 9 de junio de 2016

EL CUENTO DE JUNIO DE J.J. RAPHA BILBAO




Esta vez va de periodistas, que críticos con lo que acontece a su alrededor, no tienen prisa por cubrir la noticia, mientras filosofan en torno a una taza de café y un buen trago de cerveza.

En esta ocasión Alex Orbe, el dibujante de cabecera de J.J. Rapha Bilbao, ha madrugado. No diré que la llegada del cuento de junio me ha sorprendido. Lo espero, lo esperamos todos los meses, ávidos como el bebedor del cuento por apurar sus tragos.


En él, nuestro cuentista preferido, nos deja medio cuarterón de lectura para devorarla en un pisplás. Hasta la próxima entrega ya tenemos nuestra dosis mensual de misterio e imaginación.

Para enlace cliquear:

lunes, 6 de junio de 2016

LOS FERROVIARIOS, LAS ESTACIONES



Después de las entradas, dedicadas a las discusiones de la estación en la línea de Areeta-Las Arenas a Plentzia, me he decidido incluir otras dos dedicadas a recordar, simbólicamente, a algunos de los trabajadores de aquella línea, junto a sus viejas máquinas de vapor, y a las estaciones desaparecidas.

Espero que con estas fotografías, recuerdo de algunos de los que trabajaron en esta línea, sirvan de muestra y evocación de las personas, estaciones y apeaderos, de Areeta-Las Arenas, Gobela, Neguri, Aiboa, Algorta y Getxo (Andra Mari); así como de algunos de los elementos, que de alguna forma, fueron utilizados en dicha línea por los revisores del tren y maquinistas. Recordar por otro lado que en la construcción de la línea de Las Arenas a Plentzia, las estaciones de Neguri y Getxo (Andra Mari), fueron consideradas como apeaderos, aunque con el paso del tiempo pasaran a ser consideradas estaciones de pleno derecho.

En primer lugar veremos algunas fotografías de las estaciones ya desaparecidas, junto a algunos de los ferroviarios, que en diferentes puestos tomaron parte de la vida del ferrocarril de Bilbao-Las Arenas-Algorta-Plentzia:

LA ESTACIÓN DE AREETA-LAS ARENAS:


A lo largo de su vida tuvo dos localizaciones: La primera de ellas estaba situada en la calle Mayor. Eran los tiempos de la Y, en los que el ferrocarril Bilbao-Las Arenas, (esta línea se inauguró el 1 de julio de 1887), el ferrocarril tenía que entrar hasta la esquina de la calle Santa Ana, retrocediendo hasta la altura de Santa Eugenia. Seis años más tarde, esta línea había movido, a los largo del año 1983, un total de 863.882 pasajeros. En 1921 se coloco la vía doble entre Bilbao y Neguri y en 1929 se procedió a la electrificación de todo el ferrocarril.


El otro ramal, el de Las Arenas a Plentzia, tuvo que esperar hasta el 5 de septiembre de 1893. Contaba con tan solo una vía y fue en 1926 cuando inauguraron la doble vía entre Areeta-Las Arenas y Algorta. La doble vía entre Algorta y Berango vería la luz en 1970.

En la línea Bilbao-Las Arenas-Plencia operaban dos compañías independientes, la Compañía del ferrocarril de “Bilbao a Las Arenas” y la de “Las Arenas a Plencia”. Eso suponía que Las Arenas era el punto más conflictivo de la red, concebida como estación términi, en forma de fondo de saco, obligaba a continuas inversiones del sentido de marcha. Por lo que se proyectó unir ambas líneas con la creación de una nueva estación, a la que podríamos llamar “Romo-Las Arenas”. Para ello fue necesario trasladar los talleres que ocupaban el espacio destinado a la nueva estación a Lutxana-Erandio.


El 21 octubre de 1956 un diario bilbaíno anunciaba la pronta desaparición de la estación de Las Arenas en la calle Mayor. De esa estación se cuentan muchas anécdotas. Una de ellas era la utilizada por algunos adultos para advertir a los pequeños de las consecuencias de no portarse debidamente: “...si no os portáis bien el tren se marchará a Bilbao...”, y efectivamente el convoy retrocedía marcha atrás, volviendo por donde había llegado.


La nueva estación de Romo-Las Arenas, actualmente desaparecida, no entraría en servicio hasta el día 21 de junio de 1958. Tenía una cúpula semicircular que iba longitudinalmente en el sentido de circulación de los trenes y otra similar hacia la entrada de Las Arenas. Esta estación unía ambas poblaciones mediante un paso interior elevado. Las taquillas y servicios se encontraban en el lado de Las Arenas. En las tres fotografías superiores podemos ver la estación de Las Arenas cuando las vías llegaban hasta la altura de la calle La estación (actual Andrés Larrazábal); en las fotografías inferiores podemos ver la también desaparecida estación de “Romo-Las Arenas”.


EL APEADERO DE GOBELA:

En el intermedio entre Areeta-Las Arenas y Neguri se encontraba dicho apeadero, cuyos andenes estaban siguiendo el curso de la actual vía del Metro, a la altura de la calle Los Puentes. No disponía de tejavana para guarecerse de la lluvia. 


Tenía al final del apeadero un pequeño paso a nivel, que comunicaba las calles Negubide y Errekagane, y a través de un puente desembocaba frente al campo de Gobela.



LA ESTACIÓN DE SAN IGNACIO (NEGURI):

Esta, al igual que la de Getxo (Andra Mari), nacieron como apeaderos. La Cía del Ferrocarril de Santander a Bilbao, de la que Amann había sido nombrado director gerente en 1900, adquirió al año siguiente las dos compañías que explotaban la línea de Bilbao a Las Arenas y Plencia, que contaba con un solitario apeadero (San Ignacio) delante de los terrenos. Más tarde estos apeaderos se convertirían en estaciones. La primera “San Ignacio”, cambiaría su calificativo de la mano de la “Sociedad de Terrenos de Neguri”.


 El 30 de marzo de 1903, el Director de la “Compañía de los Ferrocarriles de Las Arenas a Plencia”, empresa que había adquirido los terrenos inmediatos al apeadero, solicitaba al consistorio getxotarra que: “...puesto que al pueblo o barriada que se forme, se le dará el nombre de Neguri, solicita se denomine de igual modo al apeadero de San Ignacio...” El 2 de abril de 1903 El Ayuntamiento en pleno acordó por unanimidad: “...autorizar la sustitución que se solicita del nombre del apeadero de San Ignacio por el de Neguri...”. Como se puede apreciar en la fotografía el edificio destinado a tal fin estaba sin urbanizar, los andenes eran de tierra batida.


Este tramo contaba en 1.913 con una derivación a las canteras de Neguri, situadas en la proximidades de Jolaseta, que fue suprimido en 1.924.

EL APEADERO DE AIBOA:


Estaba a continuación. Se construyó en 1.956 para dar servicio a una urbanización cercana. Era una pequeña edificación, con un reducido habitáculo con tejavana situado en el lado izquierdo sentido Las Arenas-Algorta; ambos lados de la vía tenían dicha tejavana con bancos, donde guarecerse de la lluvia.

LA ESTACIÓN DE ALGORTA:


Siguiendo ruta hacia Getxo (Andra Mari), estaba Algorta, que en su momento, antes de continuar hacía Plentzia, fue estación términi. Contaba con un bello edificio construido en 1.893, con almacén, cantina y aparcadero para trenes. En su paso a nivel hacia la calle Sarrikobaso, disponía de un cierre con cadena, que daría lugar a su popular nombre “La Cadena”. Años más tarde sería sustituida por unas barreras, que se controlaban desde una pequeña chabola cercana.


En 1957 se construyó un cocherón, con dos vías en su interior, para aparcar las unidades. En los años 70 se construyó un paso subterráneo que evitaba el peligroso cruce de vías, hasta entonces obligatorio; el acceso desde Villamonte se realizaba por ese paso inferior, y a su vez se utilizaba para acceder a ambos andenes, tanto dirección Bilbao como Plentzia.


LA ESTACIÓN DE GETXO (ANDRA MARI):

Era la última del municipio. Esta estación, al igual que la de Neguri, cuando se construyó en 1.893 fue considerada como un apeadero. Años más tarde adquiriría su condición de estación. En ella la familia de José Zabala, jefe de estación, a quien vemos sentado en la fotografía inferior junto a dicho edificio, tenía su domicilio. Su entorno como puede apreciarse en la fotografía superior disponía de un pequeño huerto. Y su grafía era la castellanizada de “Guecho”. Contaba con un ramal de vía con un aparcadero, construido en 1.919, para dar servicio al Sindicato Agrícola Católico de Maidagan, para la descarga de sacos de piensos y demás artículos agrícolas.


Esa estación tuvo varios cambios a lo largo de su vida. Uno de ellos, en los años 60, la remozó dotándola de una estructura más moderna, pero perdió su encanto de pueblo. Era todo cemento, más fría y distante, hasta los bancos eran duros y oscos. Sus muros, de hormigón, eran fuente de inspiración de grafiteros. Las barreras, antes de funcionamiento manual, fueron sustituidas por otras automáticas, incluso un túnel subterráneo permitía cruzar de un anden a otro, junto a las taquillas, sin atravesar las vías.


Más tarde, en 1995, aquella histórica estación, que tomaba nombre del barrio, desaparecería bajo el martillo neumático perdiéndose para siempre el nombre de “GETXO”.

En la próxima entrada veremos a esos trabajadores del ferrocarril de Bilbao-Las Arenas-Getxo, sus máquinas y elementos auxiliares de trabajo.



jueves, 2 de junio de 2016

UNA APROXIMACIÓN A LA ERMITA DE SAN MARTÍN DE ALANGO



La ermita de San Martín de Alango, su situación, su historia nos ofrecen interrogantes para los que modestamente trataré de aportar algunos datos que quizá nos acerquen a conocer su localización. Son muchas las fuentes, todas ellas nos señalan a “Alango” como lugar de situación de la ermita. Pero ese Alango no es el que muchos de nosotros popularmente conocemos como situado tras la “Gasolinera de Goñi”, en Algorta. Para fijar mejor el término convendría leer a varios autores y quizá, a mi entender, el que mejor lo sitúa sea D. Juan de Gorostiaga. Lo cual no lleva a desechar al resto de autores ya que todos ellos aportan datos para ubicarla históricamente.

Para realizar esta entrada he recurrido a diversas fuentes, que más adelante iré citando, también a los libros de decretos y plenos municipales. Sin embargo, existe un plano que aparece fechado en 1953, dibujado por M. Amann, en el que sitúa la Ermita de San Martin de Alango y que puede dar lugar a cierta confusión. Ese plano recrea lo que para el autor pudo ser Getxo en 1853 (ver fotografía superior).

Empezaré citando algunas fuentes escritas:

LA PRIMERA ES DEL PRESBÍTERO D. JUAN GOROSTIAGA, quien en su “Historia de la Anteiglesia de Guecho” decía:
...Alango, que antiguamente se extendía desde Arrigúnaga, en cuyas cercanías estaba la ermita de San Martín de Alango, hoy escuelas de San Martín, y por el recodo de la Avanzada se adentraba en la vega y marisma de Fadura...”

DEL LIBRO DE GORROTXATEGI “GETXOKO LEKU IZENAK”: En el mismo aparece recogido:

...La ermita de San Martin estuvo en la zona de la actual iglesia de los trinitarios, al parecer, en el número uno de la calle. Aunque para nosotros sea increible, en 1609 se especifica que esta ermita era de Alango. En 1863 estaba demolida... Al morir la señora María Rosa Rogelia Kortina Aldekoa en 1883, dejó 300.000 reales para construir y acondicionar un convento entre las iglesias San Nikolas y Andra Mari. Se llegó a un acuerdo con los trinitarios en 1888 y construyeron el convento cerca de la derribada ermita San Martin...”.


JUAN BAUTISTA MERINO (QUE FUE ALCALDE DE GETXO). En su libro “Apuntes para la Historia de Guecho” decía:

...La Anteiglesia de Getxo contaba, desde épocas antiguas, con cuatro ermitas que, tuvieron culto hasta principios del siglo XIX. La de San Martín de Alango, que se hallaba en el barrio de su nombre, radicada en Algorta, cerca de las Escuelas de Fundación. En las cuentas de 1702 aparece una partida cobrada de 16 reales por ventas de dos heredades de la Iglesia, una en San Martín y otra en la Vega. En las cuentas de 1705 aparece en la data un asiento de 16 reales por retejo de la ermita de San Martín. En las de 1710 se ve una partida de gasto de 55 reales por componer la ermita de San Martín. En la visita de 1741, hecha por el visitador don Diego Miguélez se previene que las ermitas de San Martín, de San Nicolás, de Santa Coloma y la del Ángel se tengan con decencia. En la realizada el 25 de agosto de 1795, se hace constar que la ermita de San Martín, sita en dicha República, que se halla indecente, el tejado lleno de goteras, las imágenes viejas, ridículas. Por una puerta lateral se pasa a una casa contigua. Las paredes negras y otras faltas. Se ordena que la imagen de San Martín se lleve a la parroquia de San Nikolas en procesión y que se cierre la puerta, que se blanquee el tejado y que si no se hace todo ello en breve plazo se procederá a la demolición de la ermita. En la visita hecha a la parroquia el año 1828 la ermita de San Martín se encuentra en estado ruinoso. Se advierte que se arregle, y si no se hace, que se demolerá. Así debió ocurrir, pues en la siguiente no se habla ya de ella...”

Otro de los escritores, que fue el que más extensamente trató el tema, CARLOS MARÍA ZABALA (TRINITARIO) en su libro “Historia de Getxo” decía:

...Actualmente, en el barrio de Algorta se conoce una zona denominada “Talayeta”, recordada por su calle homónima. Esa zona desciende desde el arranque del Alango antiguo, antes coronado por la ermita de san Martín, ya desaparecida, hasta llegar a la playa de Arrigúnaga...”

En el Capitulo 10 dedicado a la Ermita de San Martín decía: “...El Señorío de Bizkaia tenía la costumbre de ubicar las ermitas en parajes sombríos, altos y solitarios... Una de las reliquias más antiguas y venerables que Getxo vio desparecer a mediados del siglo XIX fue la ermita de san Martín... En el “Diccionario Histórico-Geográfico”, publicado por la Real Academia de la Historia, para cuya elaboración las Juntas Generales de Gernika mandaron hacer “cédulas" de todos los pueblos del Señorío que después fueron revisadas por Luis Marcelino Pereyra, del Consejo de S.M., Oidor de la Chancillería, y Corregidor que fue del Señorío, se recoge la tradición de que “La Ermita de San Martín que se dice fue la primitiva parroquia...”.

Iturriza abunda en la misma opinión, cuando escribía: “...Además de la parroquia de Santa María, hubo otra iglesia dedicada a san Martín de Alango, que fue la primitiva matriz parroquial de Getxo..., cuando en 1665 se abrió el “Libro de fabrica” cuya primera acta la firma “Antonio, Abad de Arteaga". La ermita estaba ya colgada en Alango, expuesta a la inclemencia del cruel y flagelante nordeste, no ofreciendo excesivas facilidades para el culto y resultando difícil y costosa su conservación. La falta de una Hermandad o Cofradía y la escasa atención del Cabildo precipitaron su abandono. De aquí que, cuantas veces se la nombra en las Visitas Canónicas, es para encarecer la necesidad de su conservación y el adecentamiento de sus ornamentos y vasos sagrados...”


Sobre dicha edificación y su estado decía: “...No fue de construcción sólida. En el “Libro de Fábrica” de Santa María aparecen asientos de partidas destinadas a su conservación..., en las Visitas practicadas por los visitadores D. Felipe López de Salazar, en 1736, y D. Diego Miguélez, en 1741, respectivamente, insistieron en que la ermita se tuviera “con decencia’’. En 1768 se alude a la ermita, que debía estar en estado aceptable, pues nada se manda. Sin embargo, el 25 de agosto de 1791, D. Francisco Mateo Aguiriano, obispo diocesano, en su visita la halló indecente, el tejado lleno de goteras, las paredes negras, las imágenes viejas y ridículas. Comprobó que por una puerta lateral se pasaba a una casa contigua’’. Por todo ello, ordenó que la imagen de san Martín se llevara a la parroquia en procesión, y que se cerrara la puerta; que se retejara, blanqueara y otras obras más, de modo que de no hacerlo en breve plazo se procediera a su demolición..., la ermita de san Martín fue enajenada en tiempo de la Guerra de la Independencia, a fin de pagar los gastos de la contienda..., El 10 de julio de 1828 giró Visita el Prebendado de la catedral de Santo Domingo, D. Millán López Dávalos. En el acta, extendida en Deusto, dice que encontró la ermita en estado ruinoso, y advierte que se hagan las obras necesarias hasta ponerla corriente, y en caso de no hacerlo..., se demolerá y pondrá una cruz que denota haber habido lugar sagrado. El cierre y secularización de la ermita se llevó a cabo después de 1828 y antes de 1856. En la visita de este año ya no se la nombra...”

En cuanto a su localización, parece que existe un elemento que la define: En la rotulación de calles y plazas de 1887, hecha siendo Alcalde D. Pedro de Amézaga, en la calle San Nicolás, Nº- 2 derecha, se señalaba: “...San Martín, en ruinas...” El emplazamiento de la ermita fue utilizado en escrituras, para situar fincas o terrenos cercanos. Buena prueba de ello son las escrituras públicas de compraventa o transmisión de propiedades: “...en la compra-venta, firmada el 11 de junio de 1888 entre D. Juan Elortegui Zabala y Juan Bta. Cortina y Aldecoa, por la que el segundo adquirió la “heredad de San Martín-ondo”, para fundar el convento de Trinitrarios. Existió también un “San Martín-solo”, en cuyo solar se construyó la casa de “San Martín-barri", así llamada en la Rotulación citada, y que corresponde al número 11 de la hoy calle de San Martín...” Más aún, en una Escritura pública con fecha del 6 de junio de 1901, en la que intervinieron D. Eustasio Zalduondo y Zalduondo y D. Francisco Dúo y Mentxaka, se dice textualmente que: “...la heredad de que se trata, limita por Poniente antes con solar que fue de la arruinada ermita de san Martín y su campa inculta, hoy (es decir, 1901) con camino público. Estas heredades la situada a la altura de las fincas que actualmente se señalan con los números 16 y 18 de la calle San Martín. El camino público mencionado es el que se conoció como “Camino Real”, que desde la ermita de San Nicolás llegaba a la parroquia de Santa María, hoy carretera. La “Campa del Tenor", actualmente plaza pública, hasta los primeros años de este siglo fue propiedad particular. Como recuerdo de la desaparecida ermita queda la calle homónima del santo, que arranca en el cruce de “cuatro caminos” (calles de san Nicolás-Arrigúnaga-Andrés Kortina), pasa por Trinitarios y Campa del Tenor, y desemboca en la calle Telletxe...”


EN EL BOLETÍN OFICIAL DEL OBISPADO DE BILBAO. La Comisión Permanente de Estadística de Bizkaia insertó en el Boletín Oficial de enero de 1859 las Instrucciones, que debían seguir los pueblos para proceder a la formación de un nuevo “Nomenclátor”, en base a la rotulación de las calles, de la numeración de las casas y fogueras. La anteiglesia concluyó su trabajo a 8 de mayo de 1859. Como carecía de “calles formales”, elaboró un sistema para la numeración de las casas y fogueras. Tomó como “punto de partida el centro la “Campa de San Martín”. Trazó una circunferencia imaginaria, y la dividió en cuatro cuarteles o distritos. Aproximadamente desde agosto de 1512, el Alango antiguo, se hallaba coronado por la ermita de San Martín, ya desaparecida.

Otros datos que parecen corroborar lo descrito por Gorostiaga y Zabala, pertenecen a fuentes del Archivo Municipal de Getxo, que aparece recogido en el “Libro de Acuerdos de 1848-1849”. En el, el 16 de enero de 1848 se cita el estado de la Ermita de San Martín”: “...lo útil y conveniente de proceder a la demolición absoluta de la tejavana y ermita arruinada de San Martín...” En dicho texto se mencionaba: “...a fin de evitar las desgracias de los niños de las escuela, que a su paso por aquel punto se entretienen subiendo a sus paredes y tejado...” (Código 1207, Signatura 4477- 4 del Archivo Municipal de Getxo).


En la sesión extraordinaria del pleno de Ayuntamiento de Getxo del 7 Febrero de 1878 se daba cuenta de la comunicación del 31 de enero de aquel año. En dicho escrito se notificaba la comunicación remitida por el Jefe de la Administración Económica, referente a un expediente instruido a instancias de D. Francisco Antón, en el mismo se recogía que : “...se solicita se venda el terreno llamado San Martín..., existiendo aún en el día de hoy, en el referido terreno, restos humanos, por haber sido sagrado, a causa de haber existido en otros tiempos una ermita...” Estos datos aparecen en el libro de actas del 17 de julio de 1876 al 21 de febrero de 1878 (Código 1207, Signatura 10703 del Archivo Municipal de Getxo).

En el libro de relación de calles de 1897 (código 2.1.4.7, signatura 2510-15) del Archivo Municipal de Getxo, aparece la Ermita de San Martín con el Nº 2 de la calle del mismo nombre, en estado de ruinas. Estas actas, junto a las descripciones del presbítero D. Juan Gorostiaga, nos permiten una aproximación a la posible ubicación de la citada ermita, en el entorno de la Escuela de niñas pobres de la “Fundación Cortina".