miércoles, 15 de octubre de 2014

BAÑOS DE MAR. LA MORAL EN LAS PLAYAS DE GETXO -I-



Las normativas de baños en las playas de Getxo, la moral en cuanto a usos y costumbres, las zonas y formas de tomar el sol han ido variando a medida que las costumbres han evolucionado. Pero ahí quedan aquellas normas, para unos rígidas, para otros tacañas, que desde aquellos primeros años de los Baños de Mar en que los Balnearios fueron una de sus expresiones, los Ayuntamientos editaban en forma de Bandos.
 
En el siglo XIX los sectores de la burguesía urbana, en ciudades cada vez más saturadas, con problemas de hacinamiento y enfermedades derivadas de la falta de servicios sanitarios, hicieron que surgieran con gran fuerza tendencias médico higienistas, que junto a la alabanza que los medios de comunicación hacían de sus cualidades medicinales, provocaría la demanda de aquellos establecimientos de baños de mar, que en toda Europa empezaban a hacer furor. 
 
Así, en nuestro municipio, como decía en la anterior entrada, sobre una de las bañeras de Areeta-Las Arenas, aparecen de la mano de D. Maximo Aguirre Ugarte los “Baños de Mar Bilbainos” (1868), en Ereaga el “Balneario la Perla” proyectado por D. Antonio Arechavala (1886), el de Dña. Felipa Teresa Bustingorri Abasolo en Areeta-Las Arenas (1888), y más tarde el “Balneario de Igeretxe” proyectado por D. Antonio de Araluce (1913). Estos locales de baños fueron frecuentados por lo más selecto de la burguesía bilbaina. En estos establecimientos, sus terrazas estratégicamente preparadas para aislar de las miradas curiosas a los bañistas, eran los lugares que los denominados “pacientes” utilizaban para: “....tomar los baños de sol amparados de toda discreción y dentro de una perfecta moralidad...”. 

 
 
A medida que los hábitos fueron cambiando, y que las playas no solo servían para pasear, eso si vestidos, la moralidad, esa cosa que a lo largo de los tiempos tanto ha preocupado a las mentes conservadoras, se convertía en manos de los regidores municipales en “Bandos de Policía y buen Gobierno de las Playas”. Así, mientras que ya en el verano de 1878, y para las personas, se establecían los términos en los que era adecuado bañarse: “...Queda terminantemente prohibido desnudarse y vestirse al aire libre, siendo todos los puntos de esta playa lugar de reunión , de permitirse causaría rubor a las personas que en ella se encontraran...,...el traje de caballeros y señoras ha de satisfacer la más rigurosa decencia...,...siendo solo disculpable dicha norma a los niños menores de ocho años...”. Se establecían multas de 3 pesetas para quien contraviniera aquellas normas. Para evitar lo que se denominaba “cuestiones enojosas” se recomendaba la instalación de casetas de baño en las playas. 



 MODELO MODERNISTA DE 1890
El reglamento de playas de 1904, (ver la fotografía del reglamento más abajo), fijaba las normas de “Buen Orden y Decencia”, que debían de observarse en las playas y puertos de nuestra Anteiglesia. Así se fijaban las normas para hombres y mujeres (el orden también era importante), y se decía: “...Podrán bañarse en playas y puerto, indistintamente, hombres y mujeres con tal que lleven vestidos de lana cerrados del cuello a la rodilla...” !Se lo imaginan, uff que calor!, pero eso si, eran condescendientes con los más pequeños para los que se autorizaba: “...Por excepción se permitirá usar traje de punto a los menores de 12 años, y a los que vayan cubiertos de capa y sabana desde la caseta a la orilla y viceversa...”. 

 
También fijaba las obligaciones de los “Bañeros”, quienes debían de: “...tener numero suficiente de sirvientes mayores de 18 años, vestidos al igual que se indica para hombres y mujeres; que sepan nadar y acompañen dentro del baño a toda persona que reclame sus servicios...,...usar buenas maneras con los bañistas...,...colocar las tarifas de precios de los distintos servicios...”. La responsabilidad de los dueños de las casetas se establecía en: “....custodiar las alhajas y dinero que les fueran entregados por los bañistas...”, debiendo poner en conocimiento de la autoridad cualquier sustracción ocurrida en las casetas de baño. 
 
Otra de sus obligaciones radicaba en: “...poner en conocimiento de la autoridad el nombre de los individuos que pernoctaban en la playa para el cuidado de las casetas de baño...”. Para las mujeres la norma establecida era: “...Queda terminantemente prohibido pernoctar en la playa a las mujeres...”. Se prohibía también la condimentación de alimentos en las playas, tales como (churros, buñuelos etc..), solo autorizándose a quienes previo permiso municipal dispusiera de un establecimiento, cuyo lugar fijaba el Consistorio. 

   
Las casetas debían de estar perfectamente numeradas, provistas de asientos, perchas, espejo, palangana, agua y ropas de servicio. Debiendo de estar provistas de ruedas móviles, que facilitaran el desplazamiento hasta la orilla. Debían de ser desinfectadas dos veces a lo largo de la temporada de baños.
 
Los precios establecidos en aquellas instalaciones eran: 
 
- Por persona que utilizara la caseta: 0,25 pesetas.
- Por el mismo servicio, transportando la caseta a la orilla; 0,50 pesetas.
- Servicio traje de baño: 0,25 pesetas.
- Servicio de capa: 0,25 pesetas.
- Servicio de gorra o sombrero: 0,10 pesetas.
- Servicio de alpargatas: 0,10 pesetas.
- Servicio de sábana: 0,10 pesetas.
- Servicio de bañero para un solo bañista: 0,50 pesetas.
- Servicio de bañero para más de un banista: 0,25 pesetas. 
 
En la confección de aquellas normas intervinieron D. Candido de Arrola, D. Julio de Arrondo y D. Jose de Zubiaga. En la próxima entrada iremos viendo la evolución de aquellas normas que la moral de la época imponía a los habitantes de Getxo.

lunes, 13 de octubre de 2014

RITA LA BAÑERA


Los baños de mar en Areeta-Las Arenas, lúdica costumbre que viene desde el ya lejano Siglo XIX, de la mano de D. Maximo Aguirre Ugarte (1869) y de Dña. Felipa Teresa Bustingorri Abasolo (1888). Ambos locales de baños fueron frecuentados por lo más selecto de la burguesía bilbaina. De las campañas de promoción turística de aquellas las instalaciones de Areeta-Las Arenas en 1872, da fe el ofrecimiento que realizaron Ezequiel y Eduardo Aguirre al monarca Amadeo de Saboya, a quien en Agosto de aquel año, ofrecieron una parcela junto a sus posesiones para sus estancias veraniegas, urbanización que nacería con el nombre de “Villa Victoria”. En aquella invitación, refiriéndose a las bondades del lugar, decían: “...pretendemos que esta zona esté a la altura y comodidades de otros lugares de la costa francesa, para evitar que las familias acomodadas, se vayan a veranear a Arcachon, Biarritz o San Juan de Luz...”.

 
El Establecimiento de Baños, motor recreativo de las élites económicas, desapareció junto a la gran Playa de Las Arenas. Llegaba desde Churruca a la Bola (ver fotografía inferior). En 1898 desaparecería, pero su espíritu y sus maneras pasarían a formar parte del sustituto de aquel establecimiento de baños, el “Club Maritimo del Abra” que nacería en 1903. 

  
En la fotografía inferior podemos ver la propaganda insertada en 1883 en el diario catalán “La Vanguardia”, firmada por el administrador de “Baños de Mar Bilbainos” D. Andrés Larrazábal. La “Playa de Las Arenas”, a pesar de lo tranquilo de sus aguas, tuvo algunos percances, en los que tuvieron que intervenir los “Bañeros”. El 12 de Agosto de aquel año, tres temerarios jóvenes se adentraron en el mar, alejándose a gran distancia de la orilla. Al oír los gritos de auxilio, acudieron algunos bañeros en una lancha, pero no lograron rescatar más que a dos de los bañistas, el tercero, un joven bilbaino, pereció ahogado. Una hora más tarde el cuerpo del infortunado fue devuelto a la orilla por la marea. 

Llevaron el cuerpo al “Balneario de Felipa Bustingorri”, y tres galenos realizaron maniobras para tratar de volverlo a la vida, incluso le metieron en un baño caliente para reanimarlo, pero ya era tarde. El joven en cuestión, de apellido Navarro y domiciliado en la calle Belostikalle de Bilbao, perdía su vida en nuestra playa. Aquella noticia aparecía en el diario liberal conservador de Madrid “La Monarquia” el miércoles 15 de Agosto de 1888. 

  
Pero al hablar de bañeros, por fuerza no podemos dejar de recordar las casetas de baño. Pero también a una de las mujeres que regentó aquellas instalaciones en la Playa de Las Arenas, a Rita de los Remedios Martinez Allende “Rita la Bañera”, nacida en en el Puerto Viejo de Algorta, en la bajada de Aretxondo, el día 27 de Octubre de 1883, hija de Evaristo Martinez Talledo y de Vicenta Allende Sarria. Mujer de gran carácter y muy trabajadora, que regentó aquellas instalaciones hasta su desaparición de la vida pública. 
 
Es una pena que al hablar de esta mujer no se pueda presentar una fotografía en la que se vea con claridad su semblante. No obstante, y a pesar de que no se llega a ver su rostro, la única foto de que dispone de ella su familia, es la que aparece al pie de este artículo. 
 
Al hacer la entrevista a su nieta, Laureana Revuelta, lo primero que ha chocado con mis recuerdos, ha sido su edad. Conocí a Rita entre 1952-53. En aquellos años acudía a la playa con mis aitas, que eran amigos de su familia. Solíamos colocarnos muy cerca de la plataforma desde la que Rita dirigía el negocio veraniego. Mi recuerdo de esta mujer (Rita) es de una persona agradable, vestida de riguroso negro, con su pelo blanco recogido en un cuidado moño, pero que no representaba su edad en absoluto. 

 
Evaristo Martinez Talledo, padre de Rita, fue el primero de la saga familiar en dedicarse a esos menesteres. Casada con José Varela, hombre de origen gallego, tuvo sus más y menos con su progenitor, quien llegó a desheredarla por casarse con un foráneo. Rita no fue mujer que viajara mucho, ni conociera lugares tan próximos geográficamente como Donosti, pero de joven y motivado quizá por aquel desencuentro con su padre, emigró con su esposo Jose Varela, carpintero de profesión, a Sudamérica. 
 
El matrimonio Varela-Martinez partió con sus dos hijos mayores para ganarse la vida. Retornaría años más tarde con otros cuatro vástagos. Mujer orgullosa de sus orígenes y de haber visto mundo, solía decir: “...Yo soy Vasca, no conozco San Sebastian pero tengo dos hijos, de Argentina y de Chile...”. A su vuelta se quedo junto a su padre, a quien cuidó hasta su fallecimiento, y heredó el negocio de casetas de baños. Su nieta Laureana aún conserva en casa aquel testamento. Rita y Jorge vivieron en la calle Joaquín Arellano Nº 7 (Las Arenas), tuvieron 6 hijos Bibi, Aurora, Laura, Evaristo, Vicenta y Rita.

 
 
Mujer muy activa, Rita tenía a su cargo casetas de baño, toldos, sillas, maromas, todo lo necesario para atender a los bañistas. Comenzaban a colocar aquellas instalaciones a mediados de junio y estaban hasta pasado el 20 de setiembre. Trabajaban con ella dos bañeros. Uno de ellos sobrino suyo de Algorta. Para cobrar los toldos repartía unos tickets de papel. Algunas familias tenían todos asignados de forma permanente, Laurena, su nieta recuerda: “...Luego era yo quien tenía que ir a cobrar a las casas de aquellos ricachones, y las doncellas me decían “!!Es que no está la señora!!”, “Venga mañana” .”Todo era dar largas para no pagar...” Eran familias que mandaban por delante a las añas y a las señoritas inglesas con los niños y exigían: “...!!Rita que no han puesto el toldo para los niños!!...”. Tenía una autentica guerra con las añas. De ellas solía decir “...!Estas Bermeanas...!...” Porque aquellas cuidadoras eran de Bermeo. Respecto al cuidado de las ropas, comenta su nieta: “...Alguna vez, algún amigo de lo ajeno robó algunas ropas dentro de los toldos...”. 

 
Los bañeros ayudaban a Rita a vigilar, poner y quitar los toldos, aunque por su fuerte carácter, a veces era ella quien se enfrentaba con más brío a aquella tarea. Sobre todo cuando veía alguna nube por el mar. Entonces mandaba a sus empleados al trabajo de desmontar los toldos. La experiencia de largos años a pie de playa hicieron de ella una autentica meteoróloga. A voz en grito, avisaba a sus empleados: “...Que viene agua, hay que quitar los toldos...” Sus ayudantes solían hacerse los remolones, y era ella quien primero emprendía el trabajo de quitar las sillas y toldos. Mientras que los bañeros sacaban el bote salvavidas del agua. 
 
Rita vivía con el tiempo. Como una autentica meteoróloga, para las siete de la mañana ya estaba en la playa. Las gentes de los chalets del muelle y Las Arenas, solían fijarse si había colocado los todos o no para saber el tiempo que iba a hacer. El que los pusiera o no era síntoma de buen o mal tiempo. El marqués de Barrio Lucio, que vivía en un chalet cerca de la Iglesia de Las Mercedes, solía decir “...hoy mal tiempo, Rita no ha puesto los toldos...”. 
 
Alquilaba bañadores a quien quería bañarse y no disponía del equipo necesario. Mujer muy emprendedora, incluso hacia con sus propias manos aquellos bañadores que luego alquilaba. Fue en la época en la que estaban de moda las faldas en los bañadores de las mujeres. Durante los inviernos cosía a mano aquellas vestimentas veraniegas. Alguna de sus hijas y nietas solían ayudarla en la playa. Para guardar aquellos útiles (casetas, sillas, toldos), al principio solían utilizar los baños de la playa, más tarde compraron una lonja en la calle Artekalle (Areeta). 

Entre las casetas de baño, había una cedida por el Ayuntamiento para cuando venían los niños de “La Misericordia” de Bilbao, para disfrutar del sol y las tranquilas aguas de nuestra playa. En 1922 la casa de “Las Irlandesas” estaba próximo a la playa. Más tarde compraron el solar junto al transbordador de Areeta-Portugalete. Aquellas monjas acudían a la playa a las 8 de la mañana envueltas en sudarios largos y unos bañadores parecidos a los camisones de manga larga. Y vestidas como fantasmas se adentraban en el agua con sus cabezas cubiertas con gorros de baño. Laureana, su nieta, recuerda que acudía a la playa a ver aquel espectáculo con la excusa de llevar el desayuno a su amama. Otros famosos asiduos a aquella playa, en los años 50, eran los jugadores del Athletic (Canito, Panizo, Iriondo,...), también solían acudir los actores de teatro cuando venían a Bilbao. 

 
Ya en 1955, en una publicación local “El Boletín Parroquial” de Las Arenas, decía Rita: “...de 16 años a esta parte se ha notado el cambio...,...yo tengo trajes de baño para alquilar, pero como tienen falda, las chicas no los quieren...”. Ella notaba los cambios que se estaban produciendo en las costumbres, costumbres que poco a poco hacían que servicios como el que ella prestaba fueran decayendo. Decía : “...Ahora se desnudan fuera de las casetas porque llevan el traje de baño puesto...”. 

 
En 1957 en un viaje que realizó a Bilbao el ciudadano Juan Carlos de Borbón, tuvo un pequeño encuentro con Rita, y le saludó en el muelle de Portugalete. La prensa local confundía el lugar, a pesar de lo claro de la fotografía, identificando el lugar como Las Arenas (ver fotografía superior). La actividad de las casetas de baño desapareció de la playa de Areeta-Las Arenas hacia finales de los 60.


viernes, 10 de octubre de 2014

EL CUENTO DEL MES DE OCTUBRE DE J.J. RAPHA BILBAO


Nuevamente nos acompaña un cuento de J.J. Rapha Bilbao, esta vez su titulo es “Los pendientes rojos”. De el nuestro amigo Jose Javier dice:

Otro cuento perteneciente a la Saga MARÍAS. Con este tercer recuerdo los personajes y su entorno se van perfilando hasta el desenlace. Los dibujos de Alex Orbe, como siempre, empujando la historia con su feliz fantasía”.



miércoles, 8 de octubre de 2014

AÑOS 50. LOS BARRAQUEROS


Durante los años 50 y comienzo de los 60, era típico ver llegar a los “Barraqueros”. No había fiesta que se preciara, que no contara con esa “trupp” de gentes de humilde condición; unas forzadas por la necesidad, otras por tradición familiar, todas utilizando el mismo medio como sistema de vida. Estas gentes animaron nuestras fiestas locales, unos con atracciones “de las caras”, otros con puestos más modestos, más humildes. Acudían, previa solicitud al Ayuntamiento, para ambientar nuestras fiestas y llevar pan a sus casas. 


Era durante las Fiestas de Santa Ana, San Ignazio y Las Mercedes, fundamentalmente, en las que la concentración de estos feriantes se hacía sentir con más intensidad. En las fiestas de Santiago y Santa Ana, en Areeta-Las Arenas, se agolpaban a lo largo y ancho de la calle Santa Ana, desde la calle Gobela hasta la ermita de la santa. Innumerables puestos de todo tipo, tiro con carabinas de aire comprimido, tiro con pelotas de trapo, churrerías, puestos de venta de dulces y coco, tómbolas, tiovivos de barcas voladoras, autos de choque, balances, carruseles de caballitos, tobogán, y hasta simples mesitas de madera en las que vendían chufas, caramelos y pan de higo; sin olvidar la chozna merendero. En la festividad de San Ignazio estos feriantes se agolpaban a lo largo de la playa de Ereaga y en algunas ocasiones en el relleno del Puerto. Mientras que, durante Las Mercedes, lo hacían tras la iglesia del mismo nombre. Algún año lo hicieron en una pequeña campa que estaba entre las calles Areetako Etorbidea y Barria. 

 
Aquellas festividades incluso fueron motivo de conflictos como el acaecido durante las Fiestas de Santa Ana de 1950, donde por la instalación de unos puestos de aceitunas y chucherías para niños, se produjo un enfrentamiento entre el responsable de feriantes y el responsable de la Jefatura Municipal, en el que intervino también el Jefe de Celadores. Aquel conflicto, quizá más debido a un exceso de autoridad del Jefe Municipal, que a razones objetivas, supuso un intercambio epistolar entre ambos y el Alcalde de Getxo, haciendo ambos ver sus puntos de vista. Llegando a plantear el Sr. del Burgo (Jefe del Cuerpo de Arbitrios) que el Sr. Libano (responsable de la Jefatura Municipal), que se había “...dedicado a intrigar con los concejales de Las Arenas para salirse con la suya...”. Aducía el Sr. del Burgo, no falto de razón, que aquella pobre gente (se refería a los feriantes) “...tenían hechas las acometidas eléctricas para sus modestos puestos, y pagadas ”las muchas pesetas que les cobra la compañía eléctrica”, merecen más consideración, máxime cuando no estorban a nadie...”. 

 
Fiestas que contaban con profusión de engalanaduras en escaparates y balcones, otorgando premios a comerciantes y vecinos, hasta de 1000 pesetas (escaparates) y 500 pesetas (balcones). Incluso con premios sorpresa como el establecido durante las fiestas de San Ignazio en Ereaga “El Cofre de los Piratas”, que era enterrado en la playa con una sustanciosa cantidad para la época 500 pesetas y que resultó casi imposible de localizar debido a la profundidad a la que fue enterrado. Incluso contaron con servicios de trolebuses especiales durante dichas fiestas. 

 
Contaban aquellos festejos con un presupuesto, en 1952 de 55.600 pesetas, de los que gracias a las aportaciones de los feriantes por la instalación de barracas y puestos se recaudaron 43.516,15 pesetas, correspondiendo a los feriantes de Santiago y Santa Ana (12.766,15 pesetas), Fiestas de la Avanzada (1.546,50), Fiestas de San Ignazio (22.231,50), Las Mercedes (5.824,50) y las de Andra Mari (1.147,50). 

 
Como refería al comienzo, aquellos feriantes, unos de mayor poderío económico que otros, instalaban diversos puestos como las casetas de tiro de Francisco Carrillo, Saturnino Lázaro y Angel García; las churrerías de José Cordivilla y Jesús Calleja; el Carrusel de olas de Jacinto Pedrosa; los puestos de venta de aceitunas y cocos de Julio Álava y Félix la Cruz; los siempre deseados por los pequeños puestos de globos de Máximo Mendieta y Rafael Tapia y los queridos puestos de barquillos y caramelos de Valentín Manteca y Arcadia Torrecilla. Por uno de aquellos puestos de tiro, durante las fiestas de Las Mercedes el vecino de la calle Santa Eugenia de Romo Francisco Carrillo, llegó a pagar 200 pesetas. Incluso había puestos de tiro llamados “a la perra gorda” (nombre con el que se denominaba a la moneda de 10 céntimos), que instaló durante las fiestas de Andra Mari en 1954 Santiago Llorente Malumbres y por el que junto a otros dos puestos de su propiedad abonó 300 pesetas. 

 
Fiestas que contaban con una atracción que se ha perpetuado a lo largo de los años “el toro de fuego”. Hasta aquí una pequeña reseña de aquellos humildes feriantes, que en los años 1950-60, recorrieron nuestros barrios, y que llevaron a niños y mayores la ilusión de la música y colores, que los tiovivos giradores, con sus sillas colgando de cadenas, hacían soñar a los pequeños con viajes siderales.

lunes, 6 de octubre de 2014

SAN AGUSTIN UN COLEGIO DE GETXO 1947-48 y -III-


Como decía en la última entrada a cerca del Colegio San Agustin de Santa Ana, son muchas las actividades que dicho centro realizó en el curso 1947-48, en esta segunda entrada veremos algunas de ellas, tales como: “Los Concursos”, “Los Torneos de Fútbol”, también haremos un repaso al “Profesorado”, los “Alumnos” y a algo que se daba mucha importancia en aquellos tiempos “Los Cuadros de Matricula de Honor”.


Dentro del espacio dedicado a “Los Concursos”, fueron de gran importancia los desarrollados dentro de la fiesta de Santo Tomas de Aquino, dedicados a la Ciencia, Literatura y Arte. Los tribunales calificadores se vieron obligados a aumentar el número de premios, debido a la calidad de los trabajos presentados.



El premio de “Ciencias” recaería en Jose Maria Echevarria del 6º Curso; el de “Literatura”, a un alumno de 5º curso, a Ignacio Garcia Revuelta y el de “Arte” en la especialidad de dibujo y pintura terminó en las manos de un alumno de 4º curso Juan Ignacio Bastero, en la fotografía inferior podemos observar el cuadro de premiados en aquella velada.

CORO DEL COLEGIO

El Deporte, ese gran inhibidor, en opinión de la iglesia de aquellos tiempos, de actitudes como: “...la pereza...”, y a su vez favorecedor de: “...la nobleza y la colaboración...”, no dejaba de ser recomendado siguiendo la indicaciones del “Santo Padre”, quien además de recordar el aforismo de: “...mens sana in corpore sano...”, se refería a su practica como: “...fortalecedor del cuerpo y preservador del alma y muchos peligros...”, se supone que se refería a los del pensamiento. 


 


Precisamente la Selección Estudiantil de Fútbol, deporte que junto al baloncesto ocupó uno de los espacios centrales de aquel colegio, creando una liguilla de primera y segunda división. En la Primera División se organizaron 7 equipos: “Trimotor”, “Mercurio”, “Coyote”, “Gobeloqui”, “Matarile”, “Bugui-Bugui” y “Robaperas”. En la Segunda División se organizaron 8 equipos: “Saltaviñas”, “Canguro”, “Flecha Azul”, “Rayo”, “Bólido”, “Siete llavines”, “Fracagorri” y “Chacurra”. 

  
Cuyas clasificaciones podemos ver en los cuadros superiores: En la Primera División resultaron ganadores, por el siguiente orden: “Trimotror” en el que se alinearon los siguientes jugadores: Isasi, J.C. Rica, L. Bilbao, Muñoz, Llorca, Ciordia y J.L. Arbaiza y el “Mercurio” en el que se alinearon los siguientes jugadores: G. Arbaiza, Iribarnegaray, Alonso, Legarreta, Zubiaur, los hermanos Losada y Ocejo. En la Segunda División resultaron ganadores, por el siguiente orden: “Saltaviñas” en el que se alinearon los siguientes jugadores: Elorriaga, Echevarria, Montenegro, B. Bilbao, Sarria, R. de Zugasti y Olabarri; “Canguro” en el que se alinearon los siguientes jugadores: Fernandez, Damborenea, Aguirre, J. Rica, Fraile, Ruiz, Guinea y Goñi. En los campeonatos de copa, modalidad que también crearon, resultarían ganadores los equipos “Coyote” (Campeón) y “Gobeloqui” (Subcampeón), aquel encuentro de finales se jugó el 1 de Junio a las 11,30 horas, los equipos formaron compuestos por: “Coyote” con Barrios, Rica, Arbaiza, Celaya, Blas Gonzalez, Iragüen, Perez y Sariniarte; “Gobeloqui” con Hernandez, Bilbao, Angulo, Gil, Zubiaur, Allende y Albert. Triunfó el “Coyote” por 2 a 1, proclamándose campeón de copa.



Otra de las modalidades deportivas de aquel año fue la de baloncesto, el sorteo clasifico en semifinales a los dos favoritos, el “Tune” de 6º curso y el “Mariachis” de 7º, este último privado de su puntal Bele Rica, que se encontraba lesionado, sucumbiendo ante el campeón en el partido de vuelta. Subcampeón resultaría el equipo de 5º el “Panoja”.

Aquel curso, como ya era habitual, finalizaría con la deseada excursión, que aquel año pasando por los municipios Bizkainos de Santurtzi y Gallarta, se adentraría en la provincia Cántabra de Santander, tras subir Saltacaballos se adentraron en Castro y de allí se dirigirían a Laredo, en cuya playa disfrutaron, ademas de sus limpias aguas, de un partido de fútbol. Desde allí se dirigirían a un verde prado para comer al aire libre, eso si, siempre hay excepciones, el claustro y los alumnos de 7º lo harían en el el restaurante “La Parra”, justificaban aquella diferencia gastronómica en las edades de ambos colectivos. 





Por la tarde la inevitable visita al Cristo de Limpias, donde los alumnos compraron los tipicos “souvenirs religiosos” (medallas, estampitas, etc.), y tras las fotografías de rigor se dirigieron a Carranza, allí D. Jacinto Gomez Tejedor (Hijo adoptivo del Valle), haría las veces de cicerone, en el Balneario del Molinar. Los autobuses se dirigirían desde este lugar, uno por Sopuerta y el otro por Bilbao hacia Areeta-Las Arenas, donde al llegar anunciaron su llegada y despidieron el día con una salva de cohetes de artificio.

CUADRO DE PROFESORES
El cuadro de profesores dirigido por D. Francisco Marique de Lara, estaba compuesto por 9 seglares y 5 sacerdotes católicos (ver fotografía superior). Cuadro que no se salvó de los “cariñosos apodos”, como puede verse en dicha foto. Aunque no eran los únicos ya que entre el alumnado también se repartían algunos de aquellos “amables apelativos”. En las fotografías que le siguen se puede ver la relación y fotografías de aquellos cursos.

CURSO ELEMENTAL

CURSO PRIMERO

SEGUNDO CURSO

TERCER CURSO

CUARTO CURSO



QUINTO CURSO

SEXTO CURSO

SEPTIMO CURSO

CLASE DE COMERCIO

A continuación aparecen los listados de alúmnos de aquellos cursos:


Despedían aquella memoria con una referencia a lo que llamaban las tres eses: “...Los tres pilares de tu grandeza...”, que definían como “...Sano, Sabio y Santo...”, decían en aquel escrito que “...Así hemos concebido siempre al estudiante cabal...”, “...Ama la ciencia, ha de ser tu mayor placer humano...”, “...Y vendrán días de gloria, bajo el imperio amoroso de Cristo Rey...”. Todo un compendio del catolicismo que se respiraba en aquella época.

viernes, 3 de octubre de 2014

SAN AGUSTÍN, UN COLEGIO DE GETXO 1947-48 -II-



Como decía en la anterior entrada, en esta veremos los actos culturales que el colegio San Agustín celebró a lo largo del curso 1947-48, así como a sus protagonistas.

Dentro de los actos culturales, aquel año celebraron el IV centenario del nacimiento de Miguel de Cervantes. Para dicho evento pidieron ayuda al Ayuntamiento de Getxo, que fue acogida con gran interés por su entonces Alcalde D. Juan Bautista Merino. El día 16 de diciembre celebraban en el “Teatro Cinema Social” de Areeta-Las Arenas una jornada cervantina, la primera parte de aquel acto corrió a cargo de los alumnos de música del “Conservatorio Vizcaíno”, que fueron dirigidos por el profesor D. Gabriel Verkós, con piezas de Handel (Largo), Mozart (Serenata en sol mayor y Andante de la casatión), Boccherini (Minueto). 

 
La segunda parte, una conferencia sobre “La creación del Quijote”, a cargo del Director del Instituto Masculino de Bilbao D. Antolín Mendiola. Para terminar el cuadro artístico del colegio San Agustín dio vida a un retablo cervantino, en cinco cuadros, prólogo y epílogo original de D. Fernando Ruiz Lecue y D. Jacinto Gomez Tejedor, titulado “Castillos que renacen” que bajo la interpretación de un elenco de actores compuesto por alumnos 6ª, 7º y Comercio: Eduardo Chapa (Cervantes), Jesús Uribe-Échevarria, Manuel Muñuzuri (D. Quijote), Jose Ignacio Lobera (Sancho Panza), Jose Maria Echevarria y Jose Miguel Rica (Cura y Barbero), García Revuelta (Bachiller), Luis Landecho, Jose Felix Gaminde, Fernando Reyna y Ricardo Sagarminaga en el papel de (cabreros), dieron vida a aquel retablo. En la fotografía inferior puede apreciarse el aspecto que ofrecía el salón de la Casa social. Aquel acto también tuvo su parte cómica, la cual corrió a cargo de los siguientes alumnos: Aguirre, Albert y Reparaz.

Otra de aquellas celebraciones culturales fue la festividad de Santo Tomás de Aquino “Tommaso D'Aquino”, patrón de las universidades y centros de estudio católicos. El día 5 de marzo, en el mismo “Teatro Cinema Social”, se celebró un festival dedicado al santo. Abrió y cerró el acto el “Coro de San Agustín”, con varias intervenciones musicales: Beethoven (Elegia Nocturna), (Gaudeamus Igitur) de autor desconocido, himno universitario del Siglo XVI (se cree que la música es de Johann Cristian Grüntaus (1717) y fue reescrita en 1781 por Christian Wilhelm Kindleben, teólogo evangelista); (Los Segadores) pasodoble y la estampa charra (De Ronda), que fueron interpretados por: Muñuzuri, Landecho, Arana, Real de Asúa, Bernar, Basterra, Diaz de Junguitu, Garcia Larrañaga, Ciordia, Hernandez y Rica Olave; le seguirian “Los Pequeños Pierrots” a cargo de: Crooke, Echevarria, Egusquiza, Angulo, Allende, Arregui, Geleyns, los hermanos Rica; le siguió (La Niña Gótica) con: Velilla, Cahapa, Rica, Solaun, Sagarminaga, Muñuzuri y Landecho; (El Chivato) obra interpretada por los benjamines del colegio: Amezaga, Bastero, Fernandez Irazabal, Geleyns, Álvarez, Lasa, Terrón, Allende, Elorriaga, Luis Rica y Olarra, que fueron secundados por dos alumnos de los cursos superiores: Madariaga y Echevarria. 
Le siguió una parte recitada (Gazpachos) a cargo de Enrique Albert, (Marcha Triunfal) Ignacio Garcia Revuelta, (La Pedrada) Luis Landecho, (Roequesos I el Potente) Jose Maria Rica, a quien acompañaban en el papel de pequeños ratoncitos Arcocha, Picabea y Junguitu; le siguió la parte cómica a cargo de: L.A. Aguirre, Albert y Raparaz como “Abundio, Pitorro y Calabazín”. Cerraba aquel acto una interpretación de la tira comica “D. Celes”, que correría a cargo de: 

 

Fernandez Damborenea (D. Celes), Celaya (Sra. Carovius), Perez Elejalde (hijo), Egusquiza (Profesor Nimbus), Saribiarte (esposa del anterior), Perdices (hijo de Nimbus), Montenegro (el botones) y Barrios (guardia). La chispa corrió a cargo del pequeño Nico Ermecheo que apareció del fondo de un baúl, causando el regocijo del publico asistente. El presentador de todos los números fue el alumno de 7º José Ignacio Lobera. 
 
En la próxima entrada sobre aquel año de 1947-48, de una de nuestras comunidades educativas, el Colegio San Agustín, uno de los centros por el que pasaron numerosos jóvenes de todos los barrios de Getxo. Veremos el resto de sus actividades, las Deportivas y haremos un repaso por los concursos, el Profesorado, el Alumnado y sus premios honoríficos, terminado con ello aquel año, que tanta actividad supuso para este centro educativo de Santa Ana.

miércoles, 1 de octubre de 2014

SAN AGUSTÍN, UN COLEGIO DE GETXO 1947-48 -I-


San Agustín, un colegio de Getxo, más concretamente del barrio de Santa Ana. Su primera ubicación fue en la Avenida Zugazarte, en el chalet Lertegi, casa que perteneció a Sir Ramón de la Sota, en la actualidad sede de la ingeniería Sener. En esta primera ubicación fue regentada por los Agustinos desde 1938 a 1944 y posteriormente por los Claretianos desde 1944 a 1947. Este año pasó a Santa Ana. Hoy, el edificio que fue en 1932 una de las primeras Escuelas Vascas fundada por José Antonio Aguirre, forma parte de la Iglesia Parroquial de Santa Ana. 
 
Ya he recogido parte de la historia de este colegio en otras entradas. En esta ocasión voy a hacer un repaso de sus actividades desde 1947 hasta 1950, y lo haré gracias a una de sus herencias, su “Memoria Escolar”, que ha llegado a mis manos gracias a una buena amiga. Estas memorias, de las que quizá exista algún ejemplar más correspondiente a otros años, recogían la vida académica, deportiva y festiva del Centro. En esta entrada recogeré la correspondiente a los años 1947-48, muchas de las caras que veremos, sus protagonistas, quizá ya no estén entre nosotros, muchos de ellos ya habrán sobrepasado los 80 años. 

 
Quizá como introducción al hacer del Colegio nos puede ayudar un pensamiento que incluían en su presentación en aquellas fechas “...agradecemos por tantos y tantos hogares, al entregarnos diariamente a sus hijos, para que en el alba cuartilla de sus almas, vayamos prendiendo la ciencia y el saber...,...y nuestra tarea pedagógica sirva de acicate a nuestros queridos colegiales...”. Colegio de fuerte componente religioso,(sus principales cuadros eran de confesión catolica), y así en aquella memoria, dedicaban sus primeras líneas a modo de dedicatoria a “Pio XII”. También, ¿Quién sabe?, si de forma forzada o voluntaria, mencionaban al golpista-dictador. 

 
Y a modo de bulliciosas mariposas surcando el cielo de la ciencia, abrían aquellas paginas con una encendida loa a una de sus figuras religiosas el “P. Prefecto Rvdo. D. Eduardo Renovales”, profesor de lengua y literatura, a la vez que director espiritual del colegio. De quien podemos intuir algo de su pensamiento académico y métodos, gracias a alguna de sus citas “...se pretende modelar perfectamente esa cera virgen...,...siempre con una disciplinar vigilancia...”. 
 
Del contenido profundamente religioso de aquellos años nos da idea algunas de sus celebraciones seculares. Baste señalar que la apertura del curso se iniciaba tras la “Misa del Espíritu Santo”, que era celebrada por el profesor de latín y Catedrático del Instituto D. Donacio Garcia. Otras de sus celebraciones eran el “Domingo Mundial de Misiones” para la que recaudaron entre los alumnos la cantidad de 498,35 pesetas; la de “Santo Tomás de Aquino”, que celebraron en la ermita de Santa Ana, propiedad de los Sres. Aznar, y en la que el coro escolar entonó el “Tedeum Laudamus”; y como no, los inevitables “Ejercicios Espirituales”, que los alumnos de séptimo celebraron en “Villa Santa Teresa” (Donosti), que en aquel texto definían como “...días de santo recogimiento, suficientes para espolear el alma...,...y reemprender la lucha contra el pecado...”, !Que trabajo les daban los “pecadillos” de aquellos imberbes estudiantes a aquellas almas torturadas!. Pero quizá la celebración por excelencia fuera el “Mes de las Flores”, que durante el mes de mayo se celebraba en todas las escuelas en los años 50, en el que el colegio en pleno acudía a la Basílica de Begoña, celebrándose en la capilla del colegio con singular devoción, adorando el altar con innumerables ramos de flores dedicados a aquella celebración Mariana. 

 
Dentro de los actos culturales, aquel año celebraron el IV centenario del nacimiento de Miguel de Cervantes. Para dicho evento pidieron ayuda al Ayuntamiento de Getxo, que fue acogida con gran interés por su entonces Alcalde D. Juan Bautista Merino. El día 16 de diciembre celebraban en el “Teatro Cinema Social” de Areeta-Las Arenas una jornada cervantina, la primera parte de aquel acto corrió a cargo de los alumnos de música del “Conservatorio Vizcaíno”, que fueron dirigidos por el profesor D. Gabriel Verkós, con piezas de Handel (Largo), Mozart (Serenata en sol mayor y Andante de la casatión), Boccherini (Minueto). La segunda parte, una conferencia sobre “La creación del Quijote”, a cargo del Director del Instituto Masculino de Bilbao D. Antolín Mendiola. Para terminar el cuadro artístico del colegio San Agustín dio vida a un retablo cervantino, en cinco cuadros, prólogo y epílogo original de D. Fernando Ruiz Lecue y D. Jacinto Gomez Tejedor, titulado “Castillos que renacen” que bajo la interpretación de un elenco de actores compuesto por alumnos 6ª, 7º y Comercio: Eduardo Chapa (Cervantes), Jesús Uribe-Échevarria, Manuel Muñuzuri (D. Quijote), Jose Ignacio Lobera (Sancho Panza), Jose Maria Echevarria y Jose Miguel Rica (Cura y Barbero), García Revuelta (Bachiller), Luis Landecho, Jose Felix Gaminde, Fernando Reyna y Ricardo Sagarminaga en el papel de (cabreros), dieron vida a aquel retablo. En la fotografía inferior puede apreciarse el aspecto que ofrecía el salón de la Casa social. Aquel acto también tuvo su parte cómica, la cual corrió a cargo de los siguientes alumnos: Aguirre, Albert y Reparaz. 

 
Otra de aquellas celebraciones culturales fue la festividad de Santo Tomás de Aquino “Tommaso D'Aquino”, patrón de las universidades y centros de estudio católicos. El día 5 de marzo, en el mismo “Teatro Cinema Social”, se celebró un festival dedicado al santo. Abrió y cerró el acto el “Coro de San Agustín”, con varias intervenciones musicales: Beethoven (Elegia Nocturna), (Gaudeamus Igitur) de autor desconocido, himno universitario del Siglo XVI (se cree que la música es de Johann Cristian Grüntaus (1717) y fue reescrita en 1781 por Christian Wilhelm Kindleben, teólogo evangelista); (Los Segadores) pasodoble y la estampa charra (De Ronda), que fueron interpretados por: Muñuzuri, Landecho, Arana, Real de Asúa, Bernar, Basterra, Diaz de Junguitu, Garcia Larrañaga, Ciordia, Hernandez y Rica Olave; le seguirian “Los Pequeños Pierrots” a cargo de: Crooke, Echevarria, Egusquiza, Angulo, Allende, Arregui, Geleyns, los hermanos Rica; le siguió (La Niña Gótica) con: Velilla, Cahapa, Rica, Solaun, Sagarminaga, Muñuzuri y Landecho; (El Chivato) obra interpretada por los benjamines del colegio: Amezaga, Bastero, Fernandez Irazabal, Geleyns, Álvarez, Lasa, Terrón, Allende, Elorriaga, Luis Rica y Olarra, que fueron secundados por dos alumnos de los cursos superiores: Madariaga y Echevarria. 


Le siguió una parte recitada (Gazpachos) a cargo de Enrique Albert, (Marcha Triunfal) Ignacio Garcia Revuelta, (La Pedrada) Luis Landecho, (Roequesos I el Potente) Jose Maria Rica, a quien acompañaban en el papel de pequeños ratoncitos Arcocha, Picabea y Junguitu; le siguió la parte cómica a cargo de: L.A. Aguirre, Albert y Raparaz como “Abundio, Pitorro y Calabazín”. Cerraba aquel acto una interpretación de la tira comica “D. Celes”, que correría a cargo de: Fernandez Damborenea (D. Celes), Celaya (Sra. Carovius), Perez Elejalde (hijo), Egusquiza (Profesor Nimbus), Saribiarte (esposa del anterior), Perdices (hijo de Nimbus), Montenegro (el botones) y Barrios (guardia). La chispa corrió a cargo del pequeño Nico Ermecheo que apareció del fondo de un baúl, causando el regocijo del publico asistente. El presentador de todos los números fue el alumno de 7º José Ignacio Lobera. 

 
Hasta aquí una entrada, que continuará en la próxima, sobre aquel año de 1947-48 de uno de nuestros colegios, el Colegio San Agustín de Santa Ana, uno de los centros por el que pasaron numerosos jóvenes de todos los barrios de Getxo.