En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX veíamos como, a pesar de haber transcurrido 22 años desde que finalizara la última guerra entre Carlistas y Liberales, todavía coleaban pagos pendientes de los servicios prestados por los carreteros de Getxo.
Comenzaba julio con temas desenfadados y festivos, hablando de las fiestas locales, que ya comenzaban a celebrarse en nuestro entorno (Deusto, Abanto y Ciervana), una de las celebraciones comunes para varios Pueblos, con la ambientación musical que era característica en las mismas: “...Hubo música, tamboril, pianos de manubrio y corros de ciegos...” (La Voz de Vizcaya del 1 de julio de 1898).
La tensión provocada por la guerra de Cuba y el enfrentamiento con los EEUU llevaba a que las baterías del Puerto de Bilbao (Algorta y Punta Lucero) empezaran a realizar ensayos de defensa. Aquella actuación pre-bélica comenzó: “...Por medio de un disparo sin bala, de toques de corneta y de una señal roja izada en el pararrayos de un edificio próximo, se avisó a las embarcaciones que se hallaban dentro y fuera del puerto, que iba a comenzar el fuego...” (El Nervión del 1 de julio de 1898).
Un diario bilbaíno decía respecto de esas defensas: “...La Defensa del Puerto de Bilbao.- La Batería del Mazo, la de San Ignacio- Lo que se hace, lo que se pudiera hacer: El general Delgado, inspector del cuerpo de ingenieros, y los generales Aguilar y Porras, acompañados de sus ayudantes y de varios jefes y oficiales de esta guarnición, visitaron ayer el fuerte del Mazo, en Santurce, haciendo las pruebas oficiales de la batería de obuses, calibre de 21 centímetros, en él emplazada. Según los datos incompletos que hemos podido adquirir, se hicieron diez disparos, con resultados sumamente satisfactorios, alcanzando los proyectiles una distancia de 4.699 metros.
Hoy probablemente se harán las pruebas de la batería emplazada en la punta de San Ignacio, en Algorta. Esto es cuanto sabemos y cuanto podemos decir acerca de las pruebas de las defensas del puerto hechas hasta ahora. En realidad, no sabemos hasta que punto pueden ser una defensa estas baterías, cuyos fuegos, cruzándose de Algorta a Santurce y viceversa, podrán muy bien molestar y hasta inutilizar uno o más buques, que se metan en el Abra y lleguen hasta la desembocadura de la ría, pero completamente inútiles contra una escuadra de mediana potencia y regularmente artillada, que no necesite entrar en el abra para arrasar todos los pueblos enclavados en las inmediaciones del puerto y las fábricas de Sestao y Baracaldo.
Ahora bien; si como hemos oído decir, se van a emplazar también baterías con cañones Ordoñez en las puntas del Lucero y de la Galea, cuyos fuegos se dirijan a alta mar, ya podrá impedirse que una escuadra enemiga se acerque a un punto desde el que nos puede hacer daño.
La escuadra yanqui es formidable y su artillería potentísima, pero más formidables y más potentes serían las defensas que pudiéramos emplazar, empleando solamente los grandes recursos con que contamos. No conocemos la batería del Mazo, a la que, según tenemos entendido, es dificilísimo llegar, al menos a los profanos; pero la batería de San Ignacio de Algorta, sí la hemos visto, y nos ha causado a un tiempo lástima y risa, por lo inútil...”
Según el diario bilbaíno, la batería de San Ignacio, no ofrecía resistencia ante cañones enemigos de grueso calibre. Describía, a su entender, las debilidades de la misma, de la siguiente manera: “...El terreno en el que se asienta es blando y no dispone de cimentación para instalar las piezas. Mide la batería a barbeta, aproximadamente 50 metros de frente por 12 de fondo, de tierra movida, sin mampostería en la parte del Abra y esta dentro del Puerto Exterior, y sus tiros solamente pueden utilizarse contra un enemigo que se encuentre ya dentro de puerto.
Entre los cañones allí depositados existe dos, que parecen monumentos arqueológicos, uno de ellos fue construido el 16 de enero de 1784 y tiene una inscripción que dice “Ambriento” (así, sin ache), el otro construido en 1788 se llama “Restaurador”.
Según nuestro criterio, el espacio que ocupa la Batería San Ignacio, no es el más adecuado para instalar cañones, pero si lo es para una instalación torpedística. Por otro lado el sistema de defensa en zanjas, allí empleado, es muy bueno porque no presenta blanco para el enemigo.
Mañana hablaremos de cañones y de torpedos, que siendo buenos y estando bien emplazados en un puerto de tan admirable situación como el de Bilbao, constituyen las más eficaces defensas; aquellas con que se pueden desafiar todas las escuadras yanquis que quieran acercarse a nuestra costa...” Y aunque no tenía mayor importancia ese mismo diario daba cuenta de la siguiente noticia: “...A partir de hoy vestirán todas las fuerzas de la guarnición el traje de verano. El escuadrón de caballería que guarnece a Bilbao salió ayer tarde de paseo militar hasta Las Arenas...” (La Voz de Vizcaya del 1 de julio de 1898).
Otro de los diarios bilbaínos, añadía, respecto de las defensas del Abra: “...Según nuestras noticias, en la reunión de los mandos militares, se trató de los trabajos que han de hacerse en las cuatro baterías, con objeto de dotar al Puerto de Bilbao en condiciones de defensa. Uno de estos días llegará a Bilbao, para colocarlos en las cuatro baterías, unos 20 cañones de gran calibre de tiro rápido y obuses.
Los cañones que reforzaran las baterías han sido adquirido con cargo al presupuesto de Ultramar. Anoche se decía en Bilbao que en l a madrugada de hoy llegara un tren militar, procedente de Logroño, con fuerzas de Ingenieros, procedentes de Logroño, que se encargaran de levantar baterías y trincheras para la defensa del puerto. Decíase también que que se había preparado trenes especiales para conducir las tropas a Portugalete y Las Arenas...” (El Noticiero Bilbaíno del 1 de julio de 1898).
Y como todo acontecimiento que se precie acababa en un refrigerio, a modo: “...A las tres de la tarde, y en la altura del Mazo, desde la que se domina hermosísimo panorama, se sirvió el almuerzo, al que fuimos invitados los dos representantes de la prensa de «El Basco» y el «El Nervión»...” (El Nervión del 1 de julio de 1898).
En la próxima entrada de esta serie veremos como, continuaban los preparativos para la defensa del Abra.




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