En la anterior entrada de esta serie sobre el último cuarto del Siglo XIX, veíamos como, en la prensa bilbaína aparecía recogida la noticia de la salida a subasta del murallón para la defensa del camino de la costa de Algorta.
Algunas veces, en alguno de los diarios bilbaínos, se podían leer reflexiones misóginas, que atentan contra el buen sentido de las personas medianamente inteligentes, y lo hacía desde sus primeros párrafos. Este era el caso de un artículo titulado “La Mujer y el Arte”: “...Nunca he sido partidario de lo que yo considero atentatorio al pudor de la mujer, que ha sido, es y será en los países, civilizados la característica del bello sexo. Y, así como no admito que la mujer ejerza la medicina, porque el estudio de la misma y el descubrimiento consiguiente y sucesivo del organismo humano y su funcionamiento, ha de matar forzosamente en ella, la mística aureola de la pureza, de la castidad, que es el mayor encanto de la mujer, no admito tampoco, que se dedique a las artes plásticas, para las cuales se necesita algo más que vulgares cono cimientos, mucho más que la difícil combinación de colores en la paleta. Para pintar un ángel, que es lo más divino que puede imaginar, después de Dios, la inteligencia humana, necesita por fuerza conocerse la configuración del hombre, del niño, si se quiere, y para ello se requieren también ciertos conocimientos que la mujer no pue de adquirir sin gravé perjuicio de esa aureola...” Aquel difundidor de estereotipos machistas cuestionaba que el cultivo de las artes plásticas y la poesía no pertenecía al llamado por el mismo sexo débil. (El Nervión del 21 de octubre de 1897).
Y como, tras los meses del verano, y con la llegada del otoño, ya cercano el invierno parece que se congelaban las noticias relativas a nuestra Anteiglesia en la prensa bilbaína, un pequeño dato sobre una de las fiestas, que más tarde se extendió por tos Bizkaia, estaba referida a la “Fiesta del Árbol”: “...En Abril de 1896 el capitular señor Maíz presentó a la Corporación municipal de Bilbao una moción proponiendo la creación de un vivero municipal y la celebración de la «fiesta del árbol». El autor de la moción pedía el, concurso de la Diputación y de algunos particulares, dueños de montes próximos a Bilbao, para que la repoblación del arbolado, por medio de dicha fiesta. Sí la idea en la que intervienen las dos Corporaciones populares, llega a realizarse, los niños de las escuelas municipales y de los colegios particulares serán los que den verdadero realce a la fiesta, cada niño plantará un árbol y este acto por si solo les servirá de estímulo para el mayor respeto a los mismos...” Aquella iniciativa se propago por el resto de Ayuntamiento de ambas márgenes de la ría. (El Nervión del 25 de octubre de 1897).
Los plenos municipales de Getxo, encabezados por su Alcalde D. Juan José Bilbao, volvían a repetir las discusiones sobre lo aprobado en anteriores plenos, a cerca de las calles de nueva construcción frente a la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta. Disconformes algunos de los ediles con aquella decisión habían abandonado el pleno del 18 de noviembre : “...En el mismo tomó la palabra el segundo Teniente de Alcalde D. Asensio Inchaurtieta, que fue quien abandono el pleno del pasado 18 de noviembre, en que la mayoría había aprobado la propuesta de las condiciones presentadas por el Arquitecto Municipal Sr. Iturria, para la construcción de una nueva calle frente a la Iglesia de San Nicolás de Bari de Algorta, con otras dos transversales; así como de la calle que iba a ir desde la csa llamada “Cueva” hasta cerca de la de “Marticuena”en Alango...” El edil Sr. Inchaurtieta manifestaba que: “...No teniendo recursos por ahora el Ayuntamiento no puede consentir por su parte se acometa la obra frente a la Iglesia de San Nicolás hasta que el municipio cuente con recursos propios, y con respecto a la de Alango, que siendo necesaria esta obra se acometa como mejor se pueda...” Sin embargo: “...El regidor Sr. Zamacona, que no había estado presente en el anterior pleno, manifestaba estar de acuerdo con la decisión de la mayoría...” Tras algunas discusiones aquel asunto de las obras quedaba finalmente aprobado.
En el mismo pleno se acordaba, que de acuerdo con el Real Decreto del 9 del actual, se llevara a efecto el Censo general de habitantes de Guecho de 1897. En dicho censo, Getxo estaba incluido en el Partido Judicial de Bilbao.
En el mismo, Getxo, daba para dicho censo los siguientes datos: “...Tenía 1135 Cedulas las cuales habían sido recogidas. Entre los habitantes residentes presentes contaba con 2130 varones y 2696 hembras, algunos de estos habitantes estaban ausentes en el momento de realizar el censo (215), contaba con 205 en clase transeunte y una población de hecho de 5211 habitantes y de derecho de 5221 habitantes, con 1135 hogares. Algunas de las profesiones relacionadas con la Sanidad estaban ocupadas por: “...Los médicos de Algorta eran D. Ezequiel Anitua Gabiña, D. Pascual Pérez Ruberte y D. Donato Saloña Ceceil.
Los farmacéuticos: De Algorta D. Candido Zuazagoitia Garro, Alejo Sarria Alday, D. Miguel García Salzar Mendibelzua; como Veterinario Algorta tenía de D. Juan Cruz Mezo Vidaurrazaga.
Los sacerdotes: Santa María de Guecho tenía a D. Domingo Zarandona Mandaluniz, el cual tenía como organista a D. Cesareo Ocariz Gómez. Algorta tenía a D. Ángel Amuniategui Jaunsolo, D. José Gorrondona Diliz, D. Miguel Guesala Ibarra, D. Teodoro Iturri iturri, D. Leandro José Uribe Soparda, D. Pedro Ordeñana Arana y varios religiosos D. Serapio Basterrechea Solaegui, D. Estanislao Coendi Romero, D. Lorenzo Echeandia Basterrechea, D. Marcelino Lejarreta Onaindia y D. Gregorio Egaña Cruzelegui, tenía como organista a D. Pablo Mugica Renteria. Las Arenas tenía a D. Abasolo Cosca,
La enseñanza estaba representada en Algorta por D. Valentín Cuartango Ortega, D. Millan Armero Echevarria. Las Arenas contaba como maestro con D. Paulino Mendivil Otaolea, D. Juan Antonio Muñio Romance.
La abogacía: Estaba representada por D. Felipe Villa Quevedo.
La Notaria era la de D. Pedro Jesús Vozmediano Vélez.
Guecho contaba con un sastre D. Antonio Rivero Echandía.
Entre sus serenos, Algorta tenía a D. Dionisio Osticoechea Urresti, D. León Landeta Sierra, D. Ramón Astorquiza Urrutia, D. Francisco Bengoechea Gutierrez. Las Arenas tenía a D. Antonio Campos Cabillo.
Entre los Pianistas Algorta tenía a D. Ramón Ibisate Alaisa,
Algorta tenía como Arquitecto Municipal (Maestro de Obras) a D. Francisco Ciriaco Menchaca Gangoiti...” Otras muchas profesiones estaban dignamente representadas por otros vecinos, a quienes no nombraré, por no hacer tediosa esta relación; entre ellas aparecían labradores, pintores, panaderos, comerciantes, marinos, camineros, taberneros, peatones (se referían a repartidores del correo), albañiles, canteros, choferes, jornaleros, barberos, incluso fondistas y propietarios. (Ine, Instituto Nacional de Estadística).
En próximas entradas veremos como algunas demanda por terrenos en Ereaga enfrentaban a algunos vecinos de la zona.